Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

sábado, 20 de agosto de 2011

Esclavitud Perpetua

            ¿ESCLAVITUD PERPETUA?: ¡¡NO!!
                              Por Anastasio Aquisí

         Desde hace aproximados 1700 años (desde 325dC), cuando incipientes desarrollos científicos europeos u occidentales eran aplastados por botas sabelotodo de insipientes jerarcas católicos romanos quienes, con torturas corporales infligidas a sabios e investigadores en diversas disciplinas científicas, trataban de mantener hegemonías económicas, seudo culturales y seudo espirituales. Cuando aquel estrecho mundo casi incivilizado descubierto hasta entonces, a duras penas conocía sin comprender mucho riquezas ecológicas de su entorno sagrado. Dicho estrecho mundo era: riberas mediterráneas, Mesopotamia con dos emblemáticos ríos, más penínsulas europeas nórdicas; con Rusia euro-asiática, India, China, Japón, viviendo casi aislados y gozando, cada país, de sus respectivas e inenarrables culturas  religiosas y científicas respetuosas entre sí. América toda, con Oceanía tan distante, desconocidas por ogros sionistas del Viejo Mundo, vivían la paz religiosa y científica que muchos investigadores, insipientes europeos fanatizados, pretendían y aún pretenden negar: Mayas, Aztecas, Incas, son prototipos magníficos por ser éstos: matemáticos, geómetras, arquitectos, ingenieros y astrónomos, cuyos testimonios están vivos en: Nazca y Machupichu, peruanos; Calendario Azteca, el Cero de Mayas con exactos observatorios astronómicos.
                                    @@@@@
        
         Fue en tiempos medievales primitivos cuando “padres” de iglesia católica: Atanasio el Grande, Basilio de Cesarea, Gregorio Nacianceno, Juan Crisóstomo, Jerónimo de Estridón, Gregorio Magno, Agustín de Hipona, Ambrosio de Milán, Tomás de Aquino, Alberto Magno, Juan Duns Escoto, Guillermo de Ockham y poquísimos más, amparados en filosofías aristotélicas, platónicas y judías, quisieron confundir al máximo inventando la filosofía escolástica para arraigar mejor al cristianismo esclavizador, hasta dogmatizar el geocentrismo con la Tierra plana, necesidad de esclavos por mandato divino, e inmortalidad sólo del alma humana; teorías filosóficas y teosóficas que, durante un milenio, fueron sostenidas a base de piras funerarias aplicadas en público a todo disidente llamado hereje, incluso a muchos curas progresistas como a: Gerónimo Sabonarola, Juan Huss, Pomponio Mártir, Giordano Bruno, Nicolás de Cusa y centenares más; pero, a inicios del Renacimiento, varios investigadores cristianos, observadores y razonadores lógicos, mandaron al carajo tales dogmas aberrantes: Tolomeo, Copérnico, Galilei, Servet, Newton, y Leibniz; Bolívar, Bello, Marx, Nietzsche, Juárez, y Darwin, —estos últimos seis en siglo XIX—, de forma sucesiva y fehaciente desafiaron a papas “sabelotodo”, quienes se basaban en textos bíblicos traídos de cabellos y en greco-romanos ya señalados; porque Aristóteles, —nave insigne filosófica de Antigüedad y Edad Media—, aceptaba y hasta glorificaba la esclavitud; asimismo, con énfasis reafirmaba planicie terráquea y geocentrismo universal.
                                      @@@@@
         Durante esos tiempos medievales oscuros o primitivos, cuando ignorancias prepotentes de papagayos católicos-romanos con soberbias, a sangre y fuego se imponía a esclavos de la gleba, —incluyendo a noblotes europeos, títeres esclavizados por el ahora “insipiente” e insípido Vaticano ex imperialista católico—, población humana del mundo occidental conocido, no llegaba ni a séptima parte de habitantes globales actuales (siete mil millones = 7.000,000,000); la plebe o vulgo iletrado europeo, norafricano, escandinavo, de Oriente Medio y Próximo asiáticos, no reclamaban, por ignorar, Derechos Humanos Fundamentales; pues, aquellos engreídos papanatas  auto impuestos invocando a dioses judíos (Jehová, Jesús y María virgen), por imbéciles miopías socio-religiosas no miraban más allá de sus pestañas y hueso vómer nasal; entonces, con desprecios jupiterianos o sionistas jëhovanos, calcinaban a rebeldes impíos en desagravio  a dioses antropomorfos o tres divinas personas, —incluyendo a María, quien vino a sustituir a la blanca paloma no antropomorfa.
                                      @@@@@
        
         Ahora, desde hace aproximados 250 años, luces de saberes divinos verdaderos, dados a hombres y mujeres de etnias diversas por Enciclopedistas franceses e ingleses en principal; además del Absolutismo Ilustrado en siglo XVIII, seguido de Independencia estadounidense (1776), Gloriosa Revolución Francesa (1789), Independencia Latinoamericana en diversos años decimonónicos; Revolución Rusa en octubre de 1917 y Revolución China en 1947-48, nuestra Humanidad conoce y reclama, poco a poco, sus inalienables Derechos Humanos: a pesar de que el “Tigre de Papel” y sus amanuenses europeos de OTAN, con muy pocos testaferros latinoamericanos y asiáticos, más el “bonito” nombre de neoliberalismo, desean retrocedernos hasta etapas primitivas cuando, esclavos de la gleba e indígenas panamericanos todos, éramos considerados bestias de carga y tiro porque, según sionistas, desde hace tres o cuatro mil años, carecemos de alma divinizada 
                                    @@@@@
        
         Sin embargo, capitalismo salvaje actual, —al cual el “infalible” Juan Pablo II (Karol Wojtyla), papa polaco, contribuyó a querer consolidarlo con sus frecuentes visitas tempraneras, ya como papa, a Polonia, para torpedear al socialismo de URSS y de Europa Oriental por medio de sobornos económicos dados a Gorbachov, valiéndose Wojtyla de un tal Lev Walesa en 1983—, ha estado pretendiendo, el capitalismo salvaje, durante últimos 30 ó más años,  regresarnos a niveles repugnantes de esclavitud, similares o peores  que los dados en tiempos de Espartaco o de la Gleba. Esto nos hace meditar a profundidad sobre falsas ideas divulgadas en últimos 150 años; desde cuando Abraham Lincoln de EEUU (1865); en seguida, 1880, desde España; y, el 1888 desde Brasil, se abolieron esclavitudes; pero fueron abolidas sólo de forma, nunca de fondo; pues fue menester la Revolución Bolchevique en 1917 para liberar de tal flagelo a inmensos pueblos esclavizados por zarinas y zares rusos: luego aquéllos fueron constituyentes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —URSS—. Trata o tráfico de féminas para prostitución sexual; salarios mínimos miserables en maquilas costureras y mucho más, son señales latentes de persistir aún el degradante esclavismo.

         No obstante, tales modelos esclavistas impuestos desde inicios en presente Era cristiana hasta hace 123 calendarios en Brasil (2011 menos 1888 = 123 años) no han desaparecido todavía; pues, en 1823, un tal José Simeón Cañas y Villacorta, salvadoreño diputado al Congreso Legislativo con sede en Ciudad de Guatemala, leyendo simple papel pidió abolición de esclavitud centroamericana; lectura hecha el 31 de diciembre en aquel mismo año; pero, 10 años más tarde, 1833, este mismo individuo: Cañas Villacorta, allá en su latifundio “Jalponguita”, municipio de Santiago Nonualco, La Paz, por la más leve falta flagelaba y/o encadenaba a sus peones indígenas esclavos del añil. Por tales motivos, el Prócer Anastasio “Indio” Aquino se sublevó hasta ser asesinado por ejército estatal comandado por criollo salvadoreño apellidado Prado.

         En seguida, 1879 ó, pasados 44 años del martirizado Indio Aquino, un criollo presidente de El Salvador: Rafael Zaldívar, con su recua de jumentos o diputados, privatizaron terrenos ejidales o municipales cultivados cada invierno por habitantes de cada municipio, pues eran pocas manzanas periféricas a cada pueblito; habiéndose hurtado, además, criollos ladrones, inmensas haciendas o latifundios estatales, éstos llamados Realengos en tiempos coloniales. De mentados inmensos latifundios con tierras vírgenes, usurpados por criollos católicos, apostólicos y romanos, nació oligarquía agro-cafetalera guanaca quien, después de 110 calendarios robando, asesinando y esquilmando más y más al esclavizado peón agrícola, se transformó en actual oligarquía financiera, esclavizadora de: abogados, militares, administradores de empresa, contadores, secretarias, etcétera... A 53 años de haberse apropiado Ejidos y Realengos, indígenas: izalqueños, pocomames y pipiles del Occidente salvadoreño (1932-33), acosados por injustos o miserables bajos salarios agrícolas pagados por pisiricoscriollos cafetaleros, —ya mezclados con etnias europeas y judías; aún no con turcas—, con  rústicos aperos de labranza se levantaron en armas. El indígena malinchista2 Maximiliano Hernández Martínez, general de aquellos ejércitos descalzos esclavizados, fiel cancerbero de criollos guanacos, fusiló o asesinó, al término de cuatro semanas, a más de 30 mil nuevos Indios Aquino, habiendo sido el Paladín de esta rebelión el otro Prócer: Agustín Farabundo Martí, asesinado en uno de febrero de 1932… Pasaron 40 calurosos estíos desde aquel dantesco genocidio en occidente salvadoreño de 1932 cuando, en 1972, se inicia nueva rebelión de parias salvadoreños no guanacos quienes, entre 1980-90 comienzan a ser más ordeñados por neoliberales asesinos: neo-esclavitud tendiente a desaparecer cuando fracase por completo el tan endeudado “Tigre de Papel”; pues éste está enjaranado hasta la coronilla: endeudado más (billones y billones) con el acreedor principal: China Continental, y resto de BIRCS3, quienes hasta esta mañana  eran discriminados por el “felino de tisú” a causa de sus pieles diferentes en color; pero con mentalidades muy superiores al “cara pálida”.       

Resumiendo: al concatenar primeras con postreras partes de esta reflexión socio-histórica no tan esclavizadora, pero algo confusa, debemos recordar: ninguno de tantos personajes y personajillos ficticios o mitológicos exagerados: diosas y dioses: mesopotámicos, egipcios, griegos, romanos, judíos, cristianos medievales y actuales; También ningún filósofo occidental, ni antiguo, medieval, ni actual, —exceptuando a Filósofos Enciclopedistas del siglo XVIII y uno que otro del XIX—; además, ningún individuo o sujeto del mundo religioso sectario en toda época teosófica, de manera especial actuales sionistas-cristeros. De entre todas esas lacras nombradas a medias, ninguna lacra defendió, ni está defendiendo ahora, a 4/5 partes de humanidad desvalida (cinco mil millones seiscientos mil seres humanos vivitos y  coleando, u, 80% de actual Humanidad, pero empobrecida) por explotación de tantos proxenetas y negreros esclavizadores quizás desde antes de tiempos históricos.

Todos, hasta mismos famosos hombres filósofos seculares: Sócrates, Anaxágoras, Thales de Mileto, Pitágoras, Zenón de Citio, Leucipo, Demócrito, Platón, y Aristóteles; Jehová, Jesús, y María; papas, cardenales, reyes y sinfín de noblotes con burgueses actuales, miraban de reojo, y continúan  mirando con desdén  maligno a denigrante esclavitud,  como si fuese mal necesario favorable sólo para burgueses e imperialistas. Por ello, parodiando a José Saramago, diré: “Prueba más contundente de inexistencias divinas (masculina y femenina) con figuritas humanas o antropomorfas, es persistencia de seres humanoides esclavizadores de otros semejantes hasta en las formas aún más sutiles”.
    
1PISIRICO = AVARO, TACAÑO, CHUCHO; 2MALINCHISTA = AMANTE DE LO EXTRANJERO Y ENMIGO DE SU PROPIA ETNIA; 3BRCS = Unión económica proyectada por: Brasil, Rusia, China Continental, más Sudáfrica.-
                          18 de agosto en 2011.-

jueves, 18 de agosto de 2011

Herejías, 16ª entrega

         H   E   R   E   J   Í   A   S
               Por Ramón F Chávez Cañas
                  Décima Sexta entrega

XCI
Descubierta esta América/ por aquel genovés
los papas encontraron/ otra mina excelente
ensanchando su feudo/ más allá de Occidente
con ilotas66 hispanos/ y vulgar portugués.

Algo tarde llegaron: / el imperio francés
y diminuta Holanda, / con su débil entente,
pero ésta sucumbió/ sin poder hacer frente
en el norte de América, / rindiéndose al inglés.

Sin embargo, los papas, / estaban gananciosos
pues las arcas de Roma/ recibían hermosos
donativos en bienes/ y de muchos dineros

pagados por noblezas/ al comprar indulgencias
o para conseguir, / de san Pedro, clemencias
y seguir esquilmando/ a pueblos pordioseros.

XCII
Los huevitos de oro/  les duraron muy poco
porque con las Reformas, / unos años más tarde,
pierden media Europa; / también termina alarde
de posëer esclavos/ sin alma y cero coco.

Entonces poderío/ de este papado choco67
basado en arcabuces, / poderes de cobarde,
y en torpes amenazas/ de enviarnos do sí arde,
perdió su prepotencia, / cual paquidermo, el moco.

Vil dominio feudal/ de la iglesia romana
en  parte más central/ y sur de las Europas
casi fue triplicado/ con tierra americana.

Trescientas navidades68/ sumáronsele entonces
a tan agonizante/ reina de oros y copas;
y al derrumbarse imperios, / calláronse sus bronces.
66 ILOTAS: la clase más baja de las sociedades (ladrones, asesinos, etc.); 67CHOCO: ciego, tuerto, miope, etc.; 68TRESCIENTAS NAVIDADES: de 1510 a 1810 aproximadamente.

 
                          


XCIII
Curitas se paseaban/ por nuestros patrios lares
vestidos con sotanas/ negras, más arrogancias
de ser los alter cristus, / y con esas jactancias
se miraban henchidos/ en diversos lugares.

Los dueños absolutos/ de limosnas y altares
nunca se imaginaron/ que a muy pocas distancias
otros les observaban/ copiándoles sus ansias
de conseguir dineros/ con ceros avatares.

Así nacieron miles/ de iglesias evangélicas
desde línea  Ecuador/ hasta regiones gélidas
usando al rubio Niño/ sin su madre María.

Métodos son sui géneris: / se basa en engañar
al malandrín terrestre, / quien prefiere soñar
con premios celestiales, / igual a lotería.

XCIV
¿Por qué, ― nos preguntamos―, tal pleito entre santones
cuando ellos son unánimes/ adorando a ese dios?
¿Por qué allá en Tecoluca, / también en Polorós
existe tanto bípedo/ comida de hocicones?

Tal respuesta es sencilla: / no hay estimulaciones
para con nuestros jóvenes. / No pueden ir en pos
de tan Substancia Eterna69. / Ninguno de los dos
sexos es cultivado/ con Ciencias y Razones.

Nunca se han inculcado/ amores a tan buenos
libros de mil saberes/ y pensares serenos
sobre Aquel Inventor: / As de todo lo creado.

Recuerda este concepto/ dicho en alguna estrofa:
Dios, Amo de la Ciencia, / nunca será una mofa
para Hombre Pensante, / Formal y Equilibrado.
69SUBSTANCIAETERNA:Dios,enlenguajefilosófico.
 
 

XCV

Cuando Dueño de Ciencias, / de Paz, Arte y Amor
reine en cerebros dignos/ de nuestros continentes,      
estirpes estarían/ por más inteligentes       
libradas de codicias, / de envidias y terror.

Cuando universidades/ transmitan buen sabor
de quehaceres científicos/ creados por sabias mentes
de este tercer milenio/ para los nuevos entes
entonces, criaturitas, / nos darán su esplendor.

Porque Libros Honestos/ no contienen basuras
sobre el acontecer, / después de sepulturas,
pues ese es mundo ignoto, / por gañán explotado.

Modernas Escrituras/ ora son buenas Leyes
de Universo Divino. / Lobos androides, reyes
de  la Creación no han sido. /¡Pobre hombre 
                                                   [acomplejado!

XCVI
Creced. Multiplicaos. / Henchidla. Sojuzgadla.
—Son palabras del Génesis/ allá en el sexto día—;
pero esto se aplicaba/ sólo a raza judía.
El Iahvé israelita/ dijo: ¡Adán, preñadla!

Luego el dios titubeante/ ordena no tocarla
lanzándolos a calle/ por natural porfía.
¿Cuál otro mecanismo, —respondan—, existía
para henchir a esta Tierra/ después de esclavizarla?

¡Evita fue culpable!, —sigue insistiendo el necio
machista de la biblia/ con singular desprecio
para sutil mujer/ raíz de nuestra raza—.

En su debilidad/ tal mujer no podría
rechazar al Adán/ lleno de picardía.
Es otro subterfugio/ de ese libro amenaza.

CONTINUARÁ



lunes, 15 de agosto de 2011

Herejías, 15ª entrega

        H   E   R   E   J   Í   A   S
              Por Ramón F Chávez Cañas
                 Décima quinta entrega


LXXXV
Supongamos, ahora, /que el alma es combustible
con un peso ficticio/ de cuatrocientos gramos;
y calor a mil grados/ do reinan sólo amos
de perversos androides, / ¡ah, raza corruptible!

Entonces, nuestra almita, / ¡pobre almita risible!
de un tamaño menor/ a fabulosos gamos,
en cuestión de segundos, / a pocos miligramos
de ceniza volátil, / materia redimible,

sería procesada/ para formar más almas
cuando otros entes vivos/ de carne o vegetales
absorban minerales/ y así existir con calmas.

¡Jehová todo lo puede!, ―grita todo embustero―.
Esto era indiscutible/ cuando los cardenales,
pastores y rabinos/ eran Poder Primero.

LXXXVI
Nuestra alma, en religiones, / es nuestro propio Ego.
Nuestro Ego es cruel soberbia, / codicia y prepotencia.
Nuestras almas con egos/ sufren de ambivalencia.
Las primeras, divinas, / viviendo en gran sosiego.

“Superyó” prepotente/ padece del apego
a cosas terrenales, / incluyendo  violencia.
YO quiere mangonear/ su cuerpo y su conciencia
y en esa trampa cae/ pareciendo borrego.

Cuando el YO está atrapado/ por recua de matones
le es difícil salir. / No pide explicaciones,
pues desea vivir/ vida paradisíaca.

Egos pueden pecar, / después arrepentirse
en último segundo, / para, directos, irse
hacia dichas eternas/ de región ambrosíaca.

 

LXXXVII

Si el Ego se ha portado/ tal cual conciencia manda;
si no ha despotricado/ contra todo lo Creado;
si protegió a los huérfanos/ y si no se ha enredado
en negocios ilícitos, /ni ha formado una banda

para destruir vivientes, / incluso al oso panda,
no deberá afligirse, / pues todo su pasado
lo conoce El Eterno. / Por eso, ya avalado
quien sea le dirá: / ¡Levántate hombre y… anda!

En cambio hombre holgazán, / corruptor de menores,
asesino, ladrón, / lastre de sus mayores,
se ganará el infierno/ terrenal del desprecio;

pero no el explotado, / quien por el hambre roba,
sino el explotador/ con todo y su joroba
de dineros malditos/ y su nombre sin precio.

 

LXXXVIII

En esas circunstancias/ tëoesclavista* actúa
similar a verdugos/ con los presos políticos:
unos fingen consuelos/ en momentos más críticos,
mientras otros preparan/ cuchillos  y hasta púa.

Unos les aconsejan/ cantar cual cacatúa
o preferir quedarse/ con miembros paralíticos
consecuente a torturas/ con instrumentos míticos,
como la fabulosa/ culebra tepelcúa.

Si los tëoesclavistas/ actuaran con decoro
y no se empecinaran/ en más plata y más oro,
pöetas les darían/ títulos de filósofos

o Amantes del Saber, ―en lengua castellana―.
Un Verdadero Sabio, / con su palabra llana,
no estafa a pobrería, /viejo vicio de teósofos.

LXXXIX
Almas de nuestros vates58/ son almas milimétricas.
Estoy exagerando, / correcto es: microscópicas.
Almas de santurrones, / esas son macroscópicas.
Estamos denigrándolas, / sin duda: kilométricas.

Pero en su pequeñez, / vate tiene almas éticas;
no han sido ni serán, / jamás, unas ectópicas
y no ambicionarán/  alturas tan utópicas,
porque Substancia Prima59/ se las da siempre estéticas.

La psique del aedo60/ no ambiciona ir a cielos;
tampoco se desvela/ temiendo a los avernos61.
Escribiendo pöemas/ no hay calores ni hielos.

Al ganar paraísos/ nunca se alegraría;
si ganase mil fuegos, / ¡bienvenidos infiernos!,
pues dignos estoicismos/ no son de alegoría62

XC
Esa secta cristiana, / mal llamada católica,
dominó en Europa/ por mil cien primaveras63;
usó su mano férrea/ para construir quimeras
en personas sencillas/ con poesía bucólica64.

A sabios maltrataba/ con una furia eólica65
quemándole sus libros. / Reinando en calaveras
imponía sus dogmas/ cual leyes verdaderas
ufanada de ser/ auténtica apostólica.

Con papas, antipapas/ y unas cuantas papisas
estos hermanos toscos/ celebraban sus misas
y se autoproclamaban/ cristos del chico mundo.

Realeza europea/ doblaba sus rodillas;
y frente a cardenales/ andaba de puntillas
para conservar tronos/ con poder nauseabundo.
58VATES:poetas;59SUBSTANCIAPRIMA:Dios,enlenguajefilosófico;60AEDO:poeta;61AVERNOS:infiernos; 62ALEGORÍA: falsa alegría;  63MIL CIEN PRIMAVERAS: del año 400 d. C. Al año 1500 d.C.; 64POESÍA BUCÓLICA: poesía campesina. 65FURIA EÓLICA: Huracanes, tornados, tifones (dios Eolo).
 
 
* Teoesclavista = esclavizador de dios.


 C O N T I N U A R Á

sábado, 13 de agosto de 2011

Herejías, 14ª entrega

        H   E   R   E   J   Í   A   S
                Por Ramón F Chávez Cañas
             Décima cuarta entrega

LXXIX 
Estos espurios líderes/ de teosofías falsas
 tendrán días contados/ cuando reinen las Ciencias;
cuando hombres humillados/ sacudan sus conciencias
y manden al carajo/ las teosofías salsas.

Entonces los gorrones/ no encontraran ni balsas            
para surcar los mares/ de nulas consistencias
y llegar a los puertos/ do reinan experiencias
del verdadero Dios, / no el de mentes descalzas
        
El Arte y la Razón; / el Amor y la Paz;
la Justicia y el Honor; /la Ciencia y la Verdad,
son las Niñas Bonitas/ del Supremo Creador.

Pasaron al recuerdo/ las piras medievales
basadas en escritos/ de instintos criminales,
pues el Hombre con Lógica, / siempre será mejor.

LXXX
Los ochenta sonetos/ con verso alejandrino
y algún endecasílabo/ que hoy se están terminando
son débiles luciérnagas; / pero están alumbrando
el difícil sendero/ del miope peregrino.

Mas, aquí señalamos/ verdadero camino
para todo aquel ser, / hoy por hoy mendigando
un poco del Saber/ y las puertas cerrando
a quien puede cambiarle/ su ominoso destino.

Un día los gobiernos/ de subdesarrollados
pueblos del cuarto mundo, / desde siempre arrastrados
a vida vegetal, / ni siquiera animal,

darán la férrea lucha, / ejemplo es Venezuela
donde Hugo Rafael54/ a su pueblo consuela
al vencer embestidas/ del matón cardenal.
54HUGORAFAELCHÁVEZFRÍAS.



 
 

LXXXI
    El Homo homini lupus55/ sigue con su vigencia.
   Desde la prehistoria, / ¿cuántos años hará?
    ¿Diez mil o quince mil? / Quizá nadie sabrá;
   mas, bípedo animal/ reina con prepotencia.

Es un lobo antropófago, / fiera con insistencia.
Para hartarse a su hermano/ rabia vomitará
y para enriquecerse/ la Tierra asolará
aunque así destruyese/ su maldita opulencia.

Y en quince mil abriles/ los dioses embusteros
de negros y de blancos; / de amarillos, cobrizos,
de gigantes y enanos; / de zombis pendencieros

e ignorantes matones/ con ideas violentas;
en fin, seis mil millones/ de creyentes postizos,
sólo están aumentando/ agresiones tan cruentas.

LXXXII
La fecha llegará/ cuando esos diosecillos
se apiaden de nosotros, ―predican ignorantes―.
Entonces se abrirá/ para aquellos orantes
brasero terrenal/ sin nada en sus bolsillos;

pero arcas de pastores, / curas y más judíos
en nombre de su dios/ estarán rebosantes.
Éstas son religiones/ de ahora y de más antes
sojuzgadoras de hombres/ por pavor a infiernillos,

a limbo y purgatorios; / mas, siempre ambicionando
llegar a gran altura/ sin haber hecho méritos
para estar, por supuesto, / lo inmenso contemplando.

Tales representantes/ de Odín, de Tor y Amón;
de Alá, de Tot y más, / le cobran altos réditos
55HOMO HOMINI LUPUS: el hombre es lobo del hombre.
 
hasta a mismos demonios/ en nombre de su dios.




LXXXIII
El fin se acerca ya, / dice un fanatizado
con  vozarrón  tonante/ y henchidas yugulares,
con gestos primitivos/ propios de los juglares
frente a un humilde público/ sin duda hipnotizado.

Este decir ridículo/ siempre ha sido orquestado.
Desde edades de bronces/ y de tótem jaguares
fue simple sambenito/ para muchos lugares
de todo este planeta/ donde abunda el domado.

Todo lo terrenal/ será perecedero;
también lo universal/ terminará algún día.
Nadie sabe si ahora, / mañana o en día tercero.

La Substancia Primera56, —lo dijo el de Estagira57—,
es única Infinita. / Por tanto, la porfía
del gritón con micrófono/ será siempre mentira.

LXXXIV
Para la combustión, / oxígeno y carbono
son dos sustancias básicas, / lo sabe el parvulario;
sin embargo, en las Eras/ del hombre cavernario
esto no se sabía. / Por ello va en su abono.

Ciencias Física y Química, —después de su abandono
en tiempos más oscuros/ del santo escapulario—,
descubrieron  fenómeno, / para bribones, agrio.
También se conoció / moléculas de ozono.

Calderas sin oxígeno, / las almas sin materia,
derrotan a hipótesis/ de payasos en feria.
Sería necesario/ reinventar este drama,

pues Aquél da en las Ciencias/ su Majestad Divina
y no en adivinanzas/ de figura porcina.
¡Inventen, oh, gritones, / otra creíble trama!
56LA SUBSTANCIA PRIMERA: Dios, en lenguaje filosófico; 57ESTAGIRA: Ciudad donde nació Aristóteles.
 
                                       
                                

CONTINUARÁ

miércoles, 10 de agosto de 2011

Herejías, 13ª entrega

          H   E   R   E   J   Í   A   S
               Por Ramón F Chávez Cañas
                Décima-tercera entrega

LXXIII
El primitivo fin/ de toda religión
ha sido el enmendar/ tan malas pretensiones
de carnívoros todos, / asesinos glotones
quienes, para desgracia, / nacieron sin pudor.

Este fin es laudable, / pues combate  rencor
de algunas mayorías/ ávidas con tensiones
y de otras minorías/ henchidas de ambiciones
por acaparar bienes/ propios de otro sudor.

Mas,  los mismos carnívoros usan piel de cordero;
usan sotanas blancas/ y caros crucifijos;
difunden sus diatribas/ por radio al mundo entero;

declarándoles guerras/ a pueblos indefensos;
y en nombre de aquel dios/ aumentan sus alijos
con todo lo robado/ a tantos hombres mensos.

LXXIV
Son minorías torvas/ con rauda inteligencia
imponiendo criterios/ a tan inmensas masas
de humanos timoratos/ en todas nuestras razas;
creyentes fetichistas, / siervos de la indulgencia.

Ancestrales temores/ convierten a conciencia
en máximo enemigo/ de arrugados cual pasas.
En cambio, vividores/ borran aquellas brasas,
del infierno, a su modo, / para obtener clemencia.

Hoy cometen delitos, / mañana se confiesan;
hoy mandan a matar, / luego se van al culto
de salones del reino, / también de tabernáculos.

Ayer dieron sus diezmos; / por tres minutos rezan
padrenuestros, rosarios, / para esconder tal bulto
de su falsa piedad. / ¡Ah, sucios espectáculos!

 

LXXV

Dopados feligreses/ con sacos y corbatas,
con camisitas blancas, / nítidas mangas largas
y bolsones de cuero, / caminan por amargas
calles y callejuelas/ predicando a las ratas.

Mientras, rudo pastor/ o cura con seis biatas49
se bañan en yacusis/ esperando las cargas
de dineros o especies/ para comprar más viagras50;
y objetos lujosos: / premio a sus peroratas.

Este esclavo cristiano, / musulmán o judío,
anda de buena fe; / mas, carga un desafío:
salvar su “inmortal” alma/ sirviéndole a glotones.

Nada importa a sencillos/ feligreses de marras
morir como palomas/ en tan rapaces garras
y, por ese interés/ ciegan sus corazones.

 

LXXVI

Este zombi fanático/ tampoco es de confiar:
embusteros profetas/ le toleran desmanes;
le toleran estafas/ hasta en sus mismos clanes;
pero con las limosnas/ nunca podrán jugar.

En nombre del dios santo/ hasta pueden matar;
pero nunca confiar/ en brujos ni en chamanes
o burda competencia/ de zánganos rufianes
de una falaz doctrina/ similar a un azar.

Tus pecados no importan, /siempre cuando obedezcas
cánones de mi iglesia, —repiten  vividores—.
Tú puedes estafar, / violar y armar mil grescas.

Pero antes de expirar/ debes arrepentirte
o sólo confesar/ a curas o pastores
que aceptas a Jesús/ y en paz podrás morirte.
49BIATAS: vocablo despectivo de beatas; 50VIAGRAS: medicamento para uso sexual masculino.
 
                      
 
 
LXXVII
Comunión, homilías, / vigilias, más ayunos,
no tienen, en su fondo, / nada absurdo ni malo.
Con estas expresiones/ el pueblo pide un halo
para poder seguir/ caminos oportunos.

Pueblos, con humildades, /piensan ver en algunos
hombres de corazón, / corazón no de palo,
para seguir sus huellas/ limpias y no de falo
hasta llegar a Dios, / esquivando a los hunos.

Pero esos vividores, / sanguijuelas cobardes;
llámense éstos, pastores, / o curas con alardes,
vienen y degeneran/ tan limpio pensamiento:

inventaron  Reforma, / traman leyes canónicas,
tratando de trocar/ esas voces lacónicas
en ideas absurdas, / ideas de jumento51.
         51 Jumento = burro
 
LXXVIII
Para lograr sus fines/ estos falsos profetas
se alían con pertrechos/ atómicos o flechas
dignos representantes/ de extrema alas derechas
para aromatizarnos/ con meados de mofetas52.

Entre ambos energúmenos/ consiguen pingües metas:
unos dando camándulas, / y otros dando mechas53
con balas o por hambre. / Pero pronto esas fechas
serán tristes historias, / mejor dicho historietas.

Antes del Papa Bueno/ y sabio, en siglo veinte:
Ángel José Roncalli, / señor Juan Veintitrés
había dios guerrero, / patrón de los ejércitos.

Ahora ya no existe, / sólo en alguna mente
con poderes malignos/ causantes del estrés:
signos de viejos tiempos/ pasados, ya decrépitos.
                 


51JUMENTO: burro, asno, “aznar”; 52MOFETAS: zorrillos; 53DANDO MECHAS: matando.
 
 

C o n t i n u a r á.                                              

sábado, 6 de agosto de 2011

La máquina de hacer billetes

        LA MÁQUINA DE HACER BILLETES
                         Por Ramón F Chávez Cañas
                    De: “Historias escondidas de Tecoluca”
           
Era lluviosa madrugada septembrina en ¿1959?. La lluvia caía tenue. El encapotado firmamento estaba oscuro por los cuatro puntos cardinales. 03:00am. Chacho Chabelo, montando su manso caballo trotón, se hacía acompañar de tres peones arrieros para emprender la marcha hacia el tiangue de ciudad San Vicente. Arrearían dos docenas de animales cornudos con intención de estar, al amanecer de ese domingo, haciendo su ingreso por el rumbo sur de la ciudad vicentina, para bordear el hospital Santa Gertrudis; pasar frente a entrada principal del estadio Centenario y enfilar por las afueras del barrio El Santuario para llegar, evitando pasar por el Centro Histórico de la ciudad, hasta su destino final: el tiangue municipal vicentino, localizado al poniente del, y contiguo al cementerio general de tal ciudad.

Mientras tanto, allá en el sureño Pueblito, don Mamerto Chammico, otro comerciante en ganado vacuno, socio mayor del Chacho Chabelo, se quedaba en su camita para disfrutar su quinto sueñito arrullado por el leve cernido de la débil lluvia atemporalada de esa madrugada. Cuando fueron las 05:00am, mientras la orquesta sinfónica con sus melodiosos trinos arrullaba oídos de madrugadores desde numerosos árboles en patios y traspatios de las familias: Parras-Martínez, Espinosa-Aguilar, Molina-Ventura, Orantes-Chávez, y Chávez-Cañas; Mamerto Chammico bostezaba y se desperezaba, disponiéndose a tomar el baño para luego desayunarse; ponerse catrín con sus botas federicas y sus finos pantalones de tela caqui  MacArthur dos cabos; con  camisa presidente paz, con chumpa negra de legítimo cuero argentino y caro sombrero stetson, para después, cubriendo todo su cuerpo, incluyendo la cabeza, con capa de hule natural, a 06:00am  tomar el autobús con rumbo al tiangue descrito. Por supuesto: iba “aperjumado” a la perfección con lavanda inglesa.
         
           Don Mamerto Chammico, por ser socio mayor en aporte de capital económico, podía darse el lujo de amanecer durmiendo; mientras Chacho Chabelo, cubierto por otra capa similar, pero roída por el tiempo y uso, caminaba montado para dirigir el arreo supervisando a tres peatones empleados durante tres horas y doce kilómetros del recorrido helado; sin embargo, obtenía un hermoso premio no logrado por su asociado: en la marcha ascendente lenta hacia el norte, podía contemplar celajes del oriente y numerosas lucitas enquistadas, cuales diamantes genuinos, en serranías al otro lado del Mediano Lempa:Berlín, Tecapán, Alegría, Santiago de María, etc. etc.; también, a la altura del cantón San Diego, ya en municipio vicentino, podía acariciar con la vista la inmensa planicie costera con Océano Pacífico al fondo y, a su izquierda, el caudaloso Bajo Lempa. Desde luego: esa madrugada no contempló nada.

En cercanías del vicentino balneario Amapulapa, o cruce de vía férrea con Cuesta de Monteros, lugar donde fue asesinado, en nombre de la ley, el heroico Anastasio Aquino o, El Indio Aquino, el catrín oloroso encaramado en  autobús América, sobrepasó raudo a los arrieros, quienes iban embadurnados de fango en sus extremidades inferiores, pues la carretera aún no era pavimentada. Tal catrín sólo sacó una mano para decirles adiós a sus enlodados trabajadores. Se bajó del autobús frente a catedral vicentina. De inmediato se dirigió, buscando guarecerse de pertinaz llovizna, a la fresquería de doña Mercedes Santana, donde sorbió sabroso fresco licuado: jocotes de corona. Mientras saboreaba tan delicioso néctar y admiraba el enjambre de colegialas del colegio Eucarístico dirigiéndose a catedral para oír misa oficiada por el obispo Tamagás, allá, en periferia citadina, Chabelo lidiaba con 24 reses rumbo al tiangue.
         
           Siempre esperando que la llovizna amainara y con el parque central Antonio José Cañas (prócer) casi desierto, estaba don Mamerto embelesado contemplando la gigantesca torre-reloj de 04 carátulas con seis pisos o niveles, cuando apareció cierto joven hombre de similar edad a la de él (¿30 años?), portando al hombro un costal nuevo de yute o henequén. Dentro de él, algunos objetos algo voluminosos y livianos. De inmediato, el desconocido se dirigió al señor Chammico, diciéndole:
              Muy buenos días, señor caballero, ¿quiere darme la hora?
             Pero señor, ahí tiene al frente las inmensas agujas de la torre. ¡Compruebe allí la hora! contestó el ganadero, quien siempre se la llevaba de listo.         
    —No caballero. Ese reloj está parado. Marca las tres de la madrugada o de la tarde, replicó el desconocido.
              Falta un cuarto para las ocho, dijo el mal humorado botudo mirando su reloj pulsera.
             Dígame, amigo: ¿dónde queda la terminal de autobuses con rumbo a ciudad San Miguel?

       Así se inició una larga plática, al parecer interesante para el joven ganadero tecoluquense quien, por medio de  gestos faciales y ademanes, se miraba entusiasmado. Ambos, ya alegres camaradas, formando pareja abandonaron la fresquería. Guareciéndose de pertinaz  llovizna caminaron bajo  techos de portales exteriores y aleros de casas hasta llegar al hospedaje Pensión Vicentina, donde el desconocido tomó en alquiler la habitación más aislada. Don Leoncio Amaya,  propietario, les atendió con suma amabilidad. Ya a solas, el extraño se expresó:
     —Mire, don Mamerto: la maquinita traída por mí en este costal, es una maravilla. Yo la compré en Barranquilla, Colombia. Allá en Santa Ana, mi ciudad natal, le hice arreglos convenientes para poder imprimir impecables billetes de a cien colones salvadoreños.
     —Entonces, ¿por qué usted anda por estas lejanas dimensiones sin tener alguna necesidad?
     —Vea, —replicó el extraño—, hace tres noches, saliendo del Teatro Nacional santaneco junto con mi novia y después de haber visto a Pedro Infante en “Nosotros Los Pobres”, unos patanes se atrevieron a tocarle las nalgas a mi prometida. Me indigné y arremetí con los puños en contra de los tres abusivos; pero, por desventaja numérica, no pude cobrármelas. Luego de dejar a mi novia en casa de sus padres, me encaminé a la mía. Sustrayendo a hurtadillas la Colt 45 de mi padre, me dirigí en búsqueda de los rufianes. ¡Cabal!, —continuó narrándole el desconocido—, les encontré en una cervecería aledaña a la catedral de aquella ciudad. Al instante me reconocieron. Uno de ellos, el más fornido, se levantó de inmediato con idea de agredirme; pero yo, tratando de mantener  serenidad, caminé en retroceso buscando el callejón paralelo a la parte no terminada de la iglesia. Ahí, a medio callejón, esperé la agresión. El malandrín andaba enchumpado, con  chumpa de cuero negro similar a la portada por usted. No recuerdo las palabras insultantes dirigidas a mí. Sólo recuerdo haberle visto brillar, en su mano derecha, un objeto metálico y, de inmediato, chasqueé la pistola Colt 45.  A 10mtrs distantes, le acerté el único plomazo disparado. Creo habérselo colocado en el pecho porque el maleante voló 03mtrs  hacia atrás para luego caer exánime. Como autómata, antes de llegar los cómplices quedados en la cervecería, me retiré con todas las fuerzas dadas por mis piernas. Fui a dormir a la cima del cerro Tecana. Al día siguiente me enteré de quién se trataba: era el hijo mayor de un prominente “prudista”; ahijado del coronel José María Lemus. La SIC1 del coronel criminal, Chele Medrano, me persigue. No tuve más remedio: sólo empacar esta mi querida maquinita y salir de huidas tratando de alcanzar, en menor tiempo, las fronteras con Honduras-Nicaragua, pues el viejo Anastasio Somoza García no tragaba ni a Osorio ni a Lemus ni a Medrano; tampoco el actual Somoza Debaile. Esta máquina podría trabajar en Nicaragua; no obstante, debería cambiársele todo el sistema de impresión, de manera especial los colores. He creído, —terminó diciendo el forastero—, mejor venderla aquí, pues también necesito  dinero para alcanzar mi destino. Por la urgencia mía la venderé hasta en ¢10,000ºº.
      —Pero ¢10,000ºº (US $4,000ºº de aquel entonces) es mucho dinero para este pobrecito comerciante en ganado, —replicó aquél y continúo—: póngase en un precio más bonito para poder hacerle una oferta formal; pero antes, hágame una demostración de lo afirmado.

     El presunto santaneco ya había extraído del costal y colocado sobre la mesita rústica de la habitación, un artefacto de lámina galvanizada casi cortada a perfección, soldada y remachada. Asimismo, varios recipientes de vidrio conteniendo diferentes tonos espesos de sustancias coloreadas y aceitosas, más tres resmas de papel blanco finísimo con dimensiones similares a las del papel moneda salvadoreño. Hizo varias extrañas mezclas, luego untó algunas placas metálicas similares a linotipos. Enseguida colocó la primera resma al interior del aparato. Accionó una manivela. De inmediato salió, por una fisura frontal,  un impecable billete de ¢100ºº.
     —Vaya— le dijo—a cambiarlos a donde usted desee.
     
     Don Mamerto, con ojos desorbitados, examinó la impecable especie. Pronto, tan feliz cual macho cabrío embriagado por ingesta de bayas de café arábigo allá en Abisinia, partió de inmediato hasta el almacén de don Benedicto Saca, donde mercó un par de calcetines baratos, recibiendo ¢99ºº como cambio. No muy bien convencido, pidió más demostraciones, volviendo a cambiar los nítidos billetes de a cien, en diferentes establecimientos comerciales, entre los cuales estaban: ferretería El Chichimeco, zapatería Tonsa y el puesto de doña Mercedes Serrano de Alférez en mercado municipal. Convencido de la veracidad, el ganadero ofreció ¢5,000ºº por tal artefacto; sin embargo, después de algunos regateos, el negocio se consolidó en ¢7,000ºº. Como no tuviese esa cantidad en el bolsillo, Chammico se dirigió hasta el tiangue (10:00am); pero el Chacho sólo había vendido cuatro reses, con su equivalente a ¢2,000ºº. El catrín sombrerudo echó manos de esa cantidad. Sin dar alguna explicación al respecto, partió raudo de regreso hasta el hospedaje ya mencionado.
Mire señor: por el temporal las ventas en el tiangue están muy malas, —dijo el futuro millonario al desconocido y prosiguió—: yo puedo ir hasta mi cercano Pueblito para traer el resto; pero prométame, bajo palabra de honor, no salir a ofrecer este negocio a nadie más. Tenga, como señal de trato, estos ¢2,000ºº. Dentro de dos o tres horas estaré de regreso con el resto del dinero.

      El desconocido aceptó la proposición poniendo también su condición: no hacer bulla, por su desgracia como prófugo de la justicia. El futuro Rockefeler partió, tal cual alma llevada por el diablo, hasta su Pueblito natal, contratando para tal efecto el taxi más a la mano. No regateó, como era su costumbre, la tarifa del taxista. Durante 30mins aproximados del trayecto, mientras el taxista hacía malabarismos para sortear  baches y lodazales, el futuro potentado bajaba a las once mil vírgenes y a todas las ánimas benditas del purgatorio. Al final, se apercolló de San Lorenzo Abad y mártir (patrono del Pueblito) a quien, con la mente, le habló así: “Mirá San Lorencito: vos nunca has desamparado a ninguno de tus fieles; vos sos muy milagroso. Te pido, por caridad, me ayudés a conseguir, al nomás llegar, las cinco mil maracandacas restantes. Yo, en cambio, te prometo una lujosa carroza cuando llegue el día de tu víspera. Una carroza mejor que las fabricadas para ti por el Chivo Pacas, por encargo de ‘biata’ Carlota y del cura Echeverría. Carroza bien iluminada y bien `aperjumada´. ¡Palabra que sí!”

     Reflexionando sobre lo prometido al santo y haciendo cálculos de los diez meses y medio faltantes para llegar al otro nueve de agosto, día de la víspera, estaba, cuando el automotor hizo su ingreso por la calle larga y empedrada al norte del Pueblito y a alturas del taller de herrería del Chele José Salinas; de la cantina y rocola de Simona Gálvez; del lupanar, disfrazado con  títulos escritos con horrores ortográficos : “barbería y hojalatería” de un tal rufián más conocido por el apodo de “Primo-hermano”. En estos momentos, el futuro potentado volvió a su realidad, ordenando al contratado taxista llevarlo, en forma sucesiva, hacia varias direcciones. Se entrevistó con su cuñada, doña Amalia Chávez de Morales; mas ésta, sólo pudo ofrecerle otros ¢2,000ºº; pero con la condición de su activa participación en la ganga. Ambos, doña Amalia y Chammico se fueron, siempre en el taxi, hasta barrio El Calvario para exponer a don Nicolás Cañas Merino, el negocio del siglo, para de esa manera obtener  ¢3,000ºº restantes. Cañas Merino fue interesado por palabras de doña Amalia, su ahijada de bodas. Don Nicolás también pidió participar, de manera proporcional a lo invertido, en el magno negocio. Don Mamerto no permitió ser acompañado hasta San Vicente, por los dos nuevos socios, debido a su palabra empeñada de no hacer bulla,  dejándoles esperando en aquel Pueblito recostado sobre faldas sudorientales del coloso volcán Chinchontepec, y arrullado por frescas brisas provenientes desde cercana Mar del Sur u Océano Pacífico. En el viaje de retorno a ciudad del hospedaje, sin sentir brincos por mala carretera y mala amortiguación del viejo taxi, volvió, Chammico, siempre con la mente, a comunicarse con el santo: “¡Gracias santío patrono!, ¡mil veces gracias!; pero ahora necesito un milagrito más: no permitás que ese santaneco haya ido, o vaya a ir, con el negocito a otra parte”.

     A 01:00pm, don Mamerto estaba de regreso en la pensión vicentina; pero, don Leoncio le entregó un sobre lacrado dejado por el forastero. Al abrirlo, aquél se enteró de la partida hacia Cojutepeque del tal comerciante. La nota decía así: “Don Mamerto: no pude esperarlo más por las obvias razones  conocidas y porque el cuartel de Policía Nacional local está frente a frente de esta pensión; lo esperaré hasta 04:00pm en  hotel París de Cojutepeque; si usted llega después de esa hora ya no habrá ningún trato. Yo le dejaré, en manos de doña Rebeca, dueña de dicho hotel, sus ¢2,000ºº, pues mi máquina vale mucho más”.
  
      Don Mamerto Chanmico se desconcertó. Su color moreno oscuro se perdió para transformarse en morado aberenjenado. Sólo le blanqueaban los ojos y la fina dentadura, la cual rechinaba de manera continua; pero en esos precisos momentos llegaba, desde el tiangue, el Chacho Chabelo con la totalidad del dinero obtenido por la venta del resto del ganado. Al instante, el aspirante a nuevo rico ordenó a Chabelo volver hasta el Pueblito para entregar a doña Amalia Chávez de Morales y a don Nicolás Cañas Merino, las respectivas aportaciones. Contrató al microbús rápido “Romero Express” para viaje directo hasta ciudad Cojutepeque. Durante esa otra media hora de marcha, pero sobre carretera asfaltada, el casi frustrado nuevo oligarca volvió a conversar con el santo patrono: “No permitas que esa gallinita de los huevitos de oro se vaya de mis manos; si lo permitís, vos también te fregás, porque no tendrás tu carroza chiva, ni tu alborada como nunca se te ha dado”.

     En efecto, el extraño le aguardaba en el mencionado hotel. Después de haber recontado y reexaminado con lupa, uno a uno, cada billete pagado, le entregó la máquina con todos sus accesorios y con un manual mimeografiado  donde se explicaba a detalle el manejo de tal artefacto. Le cobró ¢500ºº más por otras dos resmas de papel adicional. Mamerto Chammico volvió a encaramarse en  Romero Express, ordenando a don Daniel,  —propietario de la rápida con línea San Salvador-San Vicente y viceversa—, ser transportado hasta su Pueblito; —Pueblito que, en dorada Era precolombina, había sido capital del reino  Nonualco; conocido por todos los historiadores criollos, como Tehuacán de las Granadas—. De regreso, Daniel Romero trató de entablar conversación con él, pero éste le suplicó dejarlo dormir, pues la noche anterior se había desvelado con una su hijita enferma. Chammico había mentido. Romero aceptó la mentira. Mamerto volvió a entablar conversación mental con el mismísimo santo: “¡Ahora sí, San Lorencito! Ahora sí te creo  muy milagroso. Cumpliré al pie de la letra con mis promesas. Al fin y al cabo faltan casi once meses para tu fiesta; en todo ese largo lapso yo habré multiplicado mi fortuna. Primero compraré la hacienda Santa Amalia, pues los Molina Cañas la venden en ¢200,000ºº, pero con la papa en  mano podrán dejar en menos. En seguida compraré la hacienda El Jiote, porque don Rubén Sánchez Clímaco la está rematando a causa de los problemas tenidos con sus hijos, en especial con: Cuto David, Rubencito y Rosa María. Al mismo tiempo, le mercaré los dos aviones al mister Kleinton, pagándole por adelantado, para que me enseñe a pilotearlos, para así poder yo, en persona, fumigar mis futuras algodoneras. También le tiraré una cantada a  Coralia Molina Alférez, ¡quién quita quiera venderme las haciendas Los Tigüilotes y La Bolsa! Si de aquí a la fecha de tu festividad, —terminó de hablarle con la mente al santo—, estoy ajustado en lo económico por tanta compra, vos te podés esperar hasta el año siguiente ¿verdad San Lorencito?”

    A 05:00pm, cuando el cielo había escampado y Febo se quería despedir por el poniente, don Mamerto se bajaba del vehículo expreso, pagando ¢300ºº cobrados por medio día de trabajo del hombre con su automotor; pero doña Amalia y don Nicolás, casi al instante se hicieron presentes para reclamar la falta de palabra del ambicioso Mamerto. Ambos, casi al unísono le dijeron:
¡Caramba, Mamerto, nunca pensamos que tú fueses así! ¡Nunca imaginamos tu desmedida ambición sin importar tu palabra empeñada! ¡¡Grosero!! ¡Qué te haga buen provecho!

    Mamerto Chammico, con sonrisita algo nerviosa; pero más triunfalista, les contestó:
     — ¡Este mundo es de los más vivos! ¡Yo no les debo nada a ustedes, pues con Chacho Chabelo les envié sus respectivos dineros! ¡Si por las pocas horas que yo tuve ese pisto en mis manos debo pagar algún interés, háganmelo saber y santas pascuas!

     Al instante de haberse marchado ambos reclamantes, Chammico se dirigió a doña Morena, su esposa, en los términos siguientes:
     —Morenita: váyase, junto con las dos niñitas, a  casa de su padre. Lleve suficientes biberones y pañales para la tiernita, porque no sé cuantas horas estaré ocupado durante esta noche. Cuando termine este trabajito, yo llegaré a recogerlas.
    — ¿De qué se trata Mamerto? —preguntó la ingenua señora ignorante al respecto.
Es una agradable sorpresa; pero no puedo adelantarle más porque entonces ya no sería sorpresa —, respondió el esposo con una sonrisa de cusuco a flor de comisuras orales.

     En efecto, doña Morena tomó en sus brazos a la lactante y a la otra pequeña la tomó de una manita. Con el bolso de ropa, incluyendo los biberones con sus respectivas pachas, terciado al hombro, emprendió, a eso de 06:00pm, el camino de 50mtrs hasta casa de don Ramón, su padre.
     Ya a solas, Chammico se dirigió hasta el expendio de aguardiente de Benedicto Mira y/o Juana Bonilla, donde compró un litro de licor envasado para celebrar a solas la inminencia del rotundo triunfo. También compró suficiente gas keroseno y cuatro camisas para repuestos de la lámpara Cóleman que le alumbraría en tan delicada operación monetaria. De regreso a casa, aseguró con dobles trancas internas  puertas y ventanas exteriores; luego fue a instalarse en la habitación más recóndita de la casa. Quitó los dobles amarres al costal de henequén. Con un temblor fino en ambas manos se dispuso a extraer la extraña  mágica máquina; asimismo, los implementos para su manejo. Leyó y releyó el instructivo; pero por el temblor fino de ambas manos, poca concentración creyó tener. Dispuso tomar el primer trago de aguardiente. Al instante las orejas volviéronse calientes. Por arte de embrujo, los temblores desaparecieron  y calma interior pareció reinar en él. Siguió al pie de la letra las instrucciones dadas por el burdo manual. Al estar seguro de no fallar, colocó la primera resma del papel blanco finísimo, consistente en 500 pliegos con  dimensiones exactas al papel moneda salvadoreño; 500 pliegos que, de acuerdo a cálculos hechos de antemano por él, representarían la no despreciable suma de ¢50,000ºº. Más los otros mil pliegos comprados al forastero allá en hotel París por la suma de ¢500ºº adicionales, le harían una cantidad triplicada; pero tenía un nuevo futuro problema, pensaba: ¿Cómo haría él para adquirir más materias primas (tintas, planchas, papel especial, etc.) cuando la dotación comprada por ¢7,000ºº se agotara? ¡Bueno!, — reflexionaba para sus adentros—: ¡realicemos lo presente, después ya veremos qué más hacer!

     ¡Manos a la obra! Accionó la manivela. Veloz se dirigió hasta la hendidura frontal del artefacto para recibir su primer flamante billete; pero, por la tal hendidura frontal sólo apareció una pequeña resma de ocho a diez papeles aceitados y anegados con una mezcolanza de tintas matizadas, similares o mejores a cuadros de impresionistas franceses del siglo pasado (XIX). Atribuyó este primer fracaso a su nula experiencia al respecto. Para no malgastar el resto del precioso papel, a prisa se dirigió a la tienda del falso chinito Andrés Avelino Hernández,  donde compró varios pliegos de papel bond base veinte. Con un corta plumas muy bien afilado, se dispuso a cortar dicho papel en dimensiones ya narradas. Esta faena le consumió dos horas más. A eso de 10:00pm, volvió a la carga, pero con papel hechizo. Cuando fueron 03:00am del día siguiente, ya medio borracho, sacó del cuarto de las herramientas una almádana pesada de 6kgrs. Bajo un torrencial aguacero, con rayos, centellas y truenos, se dirigió, cargando en hombros la máquina con sus accesorios, al centro del traspatio. Allí, solitario, prorrumpió en melancólico llanto, emprendiendo enseguida la destrucción, a puro almadanazo limpio, del infernal codicioso artefacto. Siempre medio borracho, pero responsable, a eso de 04:00hrs, cuando gallos empezaban conciertos de tenores; cuando contraltos sensontles se aprestaban para cantar en segunda; cuando  sopranos amarillas chiltotes, con clarinetistas clarineros, junto con  destempladas bullangueras guacalchías; cuando palomas alas blancas y palomas chaparreras, unidas a mansos torogoces, afinaban sus flautas y violoncelos; cuando burros, cerdos, vacas y bueyes, ponían en tiempo sus contrabajos y sus tubas para saludar al nuevo día entonando el himno de la alegría, don Mamerto tocaba las puertas del suegro para recoger a su preciosa familia. El suegro estaba disgustado por esa extraña conducta del yerno; mas, al abrirle la puerta, empuñando en su diestra el arma corta  .38 de seis pulgadas, y al alumbrarlo con su lámpara de cinco pilas, la súbita estupefacción del suegro rompió el límite al contemplar a don Mamerto  lleno de pinturas extrañas, tanto en sus ropas como en su cara; no digamos en sus manos y antebrazos. El suegro lo espetó así:
     —¡¡Caramba carajito!! ¿Qué marranadas son éstas? ¿Qué te está pasando, papo? ¡Más bien pareces el diablo en las loterías de cartones!
    Chammico, cruzando el índice derecho sobre sus labios, parecía pedirle silencio. El suegro le comprendió al instante.
     Medio borracho como estaba, obedeció a su suegro. Sin que nadie despertara, éste lo condujo hasta el baño; le proporcionó mascón de alambre fino y paste vegetal sin uso; asimismo, abundante jabón detergente para un aseo personal enérgico. Se fue, el suegro, hasta casa del yerno para procurarle ropa limpia. Éste le suplicó guardar el secreto a Morenita y acompañarlo, antes del alba, para ir, hasta la quebrada El Burro, a terminar de destruir y a sepultar bajo nueve cuartas, la infernal máquina.
     Así se hizo. A 07:00am del día lunes, estaba Chammico, medio bolo goma, recogiendo a sus tres preciosas mujercitas, y bromeando con su suegro, tal cual si nada hubiese pasado.
1-SIC = Sección de Investigaciones Criminales.                               

              FIN
            15 de agosto en 1995