H E R E J Í A S
Por Ramón F Chávez Cañas
(Vigésima octava entrega)
CLXXVII
Sócrates y Jesús/ tienen mucho en común:
ambos fueron filósofos/ de aquella antigüedad;
ambos dieron su vida/ por esta humanidad
queriendo darle brillo/ con lógico betún.
Pero esta especie atrófica/ no ha comprendido aún
palabras tan sublimes/ de tal par sin igual.
Dos milenios y medio,/ tal vez un poco más,
han sido inefectivos/ para romper vudú.
Nueva generación/ es cada veinte/ años;
suman cinco por siglo,/ cincuenta al cumplir diez.
Ciento veintidós en/ dos milenios y medio.
Fue tiempo suficiente/ para subir escaños
marcados por doctrinas/ de esa pareja fiel.
¡Casi un millón de soles/ no han visto ese remedio!
CLXXVIII
Millardos y millardos/ han bajado a las fosas
escuchando ronrón/ de tan falsos jerarcas
quienes con sus mentiras/ han llenado sus arcas
interpretando mal/ mil ideas gloriosas
de quienes no pensaron/ en sinvergüenzas cosas
sacadas por rufianes/ invocando a las parcas
y a cien mares de fuego/ donde ya no habrá barcas.
¡Estos estafadores/ son fieras ambiciosas!
Interpretan a Cristo/ y a sus escritos bellos
y son acomodados/ al interés de ellos.
Entonces, preguntémonos:/ ¿qué modificación
han sufrido estos textos/ en un millón de días?
Para sesudo Sócrates/ con sus filosofías,
tu mundo es un dechado/ de miedo y corrupción.
CLXXIX
Otro aspecto en común/ de tan dignos varones
es ausencia de escritos/ de su puño y su letra.
¿Por qué tan Sabios Hombres/ no escribieron en pétrea
o en arcilla o en papiros, / con cincel o plumones?
Nos resulta increíble/ que estos dos cerebrones
no hayan escrito nada./ La duda nos penetra.
Quisiéramos medir/ con el metro o la “metra”,
—así hablan feministas/ vistiendo pantalones—.
Medir cuál fue motivo/ para nunca escribir
teorías tan sublimes/ buscando un bien vivir.
El analfabetismo, / de plano se descarta.
Y/ haraganerías/ de personajes dignos,
¿pudiese ser tal causa?... ¡Tampoco nos dan signos!
¡Un cerebro inmortal!,/ ¿¿no escribió ni una carta??
CLXXX
Platón es buen vocero/ de aquel iluminado.
¿Quién pudiese afirmar/ si Platón nos mentía?
al ocupar a Sócrates/ para su fantasía
por el miedo a ser él/ también envenenado?
Lo mismo preguntamos/ cuando el Crucificado
habla por otras bocas/ en época tardía.
Sesenta años después/ de infamante sangría
su pasar por la Tierra/ pudo ser alterado.
Expresiones no escritas/ por las manos de/ ambos
pudiesen ser impuestas/ a blancos y/ a zambos
por tanto Teo-esclavista,/ de cloacas, mismas ratas.
¿Qué corona tenían/ esos evangelistas
para tratar de darnos/ posibles falsas pistas?
— ¡Mi dios todo lo puede!—, siguen las peroratas.
CLXXXI
Sacramento admirado/ ha sido el matrimonio
y continúa siéndolo/ para muchas culturas.
No es invento sublime/ de hebreas escrituras
ni de sumos pontífices/ con poder del demonio.
Una unión natural/ con respeto y sin odio
no necesitará/ bendiciones de curas
ni de crueles pastores/ que ofrecen sepulturas
a quienes no tributan/ honores a su podio.
Bastan juicios civiles/ para formar hogares
a fin de proteger, / de hijos, legalidades.
Resto de tanta unión/ lo protege el buen Dios.
Matrimonios suntuosos/ de reyes con doncellas
con anuencias de papas/ terminan en querellas
porque no hubo respeto, / mucho menos amor.
CLXXXII
Tus curitas católicos, — ¡pobrecitos curitas!—,
por un pequeño error/ de juventud imberbe
abrazaron carrera/ esclava donde hierve
injusticia social/ de seres trogloditas.
Soberbios cardenales/ y papas con sus cuitas
por no perder poder/ inventaron el herpes
de pecados sexuales, / para curitas, sierpes.
¡Así les han destruido/ incipientes alitas!
Con tan torpes doctrinas/ sobre sexualidad
de humildes sacerdotes/ en Viejo y Nuevo Mundo
infame santa sede/ duplica su maldad.
Estos alejandrinos, / con un poder rotundo,
acusan al polaco/ de su complicidad
con pederastas curas/ de credo nauseabundo.
CLXXXIII
La mujer Magdalena/ fue señorita hermosa,
de bello corazón/ para el necesitado.
Lo intuye Saramago/ en su digno tratado
con el cual ganó el Nóbel96./ ¡Ah, novela preciosa!
Sin embargo el Concilio/ de Nicea le acosa
rebajándola, impune, / al humillante grado
de meretriz barata/ para cualquier soldado.
¡¡La ignoran en la cruz, / toda ella lacrimosa!!
Diez mujeres citadas/ en Nuevo Testamento
sólo sirven de parches/ a preceptos cristianos.
Ninguna de ellas dos: / Magdalena o María,
ocupan divos tronos/ en débil firmamento.
María es gran Minerva/ en mitos de romanos;
Magdalena no es Hera97,/ lo afirmo con porfía.
CLXXXIV
Jesucristo era hombre, /y tal vez ¿ser divino?
—Así lo definió/ de Nicea, Concilio—.
¡¡Pudo, también, tener/ un santo y tierno idilio
pues su casta de humano/ le marcó buen destino!!
Pero supersticioso, /vil gañán e/ indigno
con su mente de idiota, / con su pensar de cuilio98
no admite que aquel Dios, / del Iahvé, caro filio99,
haya imitado a “Poros”, / del Amor, padre digno.
En Código da Vinci, —novela no veraz—,
se describe al detalle/ lo aquí versificado.
Con pasiones ilógicas, / novela ésta es capaz
de abrir dura cabeza/ de aquel momificado
desde Era medieval, / era de la no paz.
¡¡Permitan que se case/ vuestro Crucificado!!
|
|
96PREMIO NÓBEL: El Evangelio según Jesucristo (1998). 97HERA: esposa de Zeus. 98CUILIO: vulgar policía nacional en los países del tercer mundo. 99-- FILIO = Hijo, en latín. |
|
CLXXXV
Poesía es digno medio/ para expresar pasiones:
inspirarse en jazmines/ y en policromas rosas;
en la Luna creciente/ y/ en panditas osas;
en fin: en tan amargas/ o dulces emociones.
Los sonetos serán, / en buenos corazones,
un bálsamo vital, / contra de aquellas cosas
hirientes de tu/ alma; /por eso son preciosas
rimas en nuestro idioma: / suficientes razones
para seguir luchando/ contra de oscurantismos;
en contra de fanáticos/ padres de fetichismos
causantes de ignorancias/ en el mundo moderno;
pero no en modernismo/ de neoliberales,
sino en liberalismo/ de/ Hombres muy Cabales
para hacer del planeta/ gran Mundo sin infierno.
CLXXXVI
Ya no redundaremos/ en torno a estos conceptos,
pues hay más de un millar/ para ser cuestionados;
pero por hoy nos basta. / Seremos condenados
a hoguera mental, / porque aquellos preceptos
de tanto oscurantista/ perdieron sus efectos.
En prosa volveremos/ sobre los no tocados
problemas filosóficos/ hasta hoy no descifrados
concernientes con Dios. / Son problemas dilectos.
De tan pocos pacientes/ lectores de esta obrita
el autor sentiríase/ carga de dinamita
si solamente alguno/ de ellos es rescatado
del pétreo paredón/ de ignorancia granítica;
del pétreo paredón/ con mente paleolítica
para adobar a un dios/ por gañán inventado.
Santa Tecla, del 16 de junio al 28 de diciembre en 2004.-
CONTINUARÁ CON PARTE AÑADIDA A 2DA EDICIÓN