Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

lunes, 9 de abril de 2012

OLVIDADA HAZAÑITA DEL TÍO NICOLÁS


   OLVIDADA HAZAÑITA DEL TÍO NICOLÁS
           Del libro “Historias Escondidas de Tecoluca”
                  Escrito por Ramón F Chávez Cañas
         

Sucedió durante Semana Santa del último tercio en años 50’s del siglo recién pasado (1958). Pocos meses antes, Monchito había cumplido 18 años de edad; ya era bachiller en Ciencias, Letras, y Matemáticas del Instituto Nacional Doctor Sarbelio Navarrete en ciudad San Vicente, (como quien dice: bachillerato de tres platos). Había sido notificado de su admisión opcional en una de dos facultades en Universidad de El Salvador: Jurisprudencia, y Medicina. Estaba clasificado en puesto correlativo 45, ─de 150 aspirantes admitidos en Jurisprudencia─; en casilla 16 fue admitido entre 45 calificados para novatos en Medicina. Por supuesto, gracias a inclementes presiones de don Moncho, su padre, este muchacho optó por ciencia de Esculapio o Galeno; por tanto: disfrutaba de cortas, pero bien merecidas vacaciones (10 de marzo ─10 de mayo).

Sólo el hecho de ser bachiller en aquellos no tan lejanos tiempos, era motivo de orgullo para cualquier jovenzuelo y familia. Ser admitido en única y verdadera universidad existente entonces, era, todavía, galardón más alto; pues solicitudes de ingreso a Jurisprudencia y CC SS rondaban en 3´000. En cerca de un millar para carrera de Medicina. ─No obstante, 60 años atrás, a finales del siglo XIX y principios del XX, sólo ser bachiller, no digamos doctor, era suficiente motivo para, en ciudad San Vicente, llamarle a cualquiera con el apodo de “ilustre”, aunque el tal ilustre no calificara en humanismo ni con nota de cuatro, en escala del cero al diez.

Tal bachillerzuelo nunca se ufanó del mentado titulillo, procurando evitar conversaciones engorrosas al respecto, pues él pensaba así: “IMPARTIR TODA EDUCACIÓN DEBE SER  OBLIGACIÓN INALIENABLE E INELUDIBLE DEL ESTADO SALVADOREÑO PARA OFRECERLA A TODO SER HUMANO, HOMBRE O MUJER, CON CAPACIDADES INTELECTUALES O VOCACIONALES PARA ELLO. EL ESTADO SALVADOREÑO DEBE SUBVENCIONAR COSTOS MATERIALES DEL ESTUDIANTADO NUESTRO NECESITADO POR POBREZA. DE ESA MANERA NUESTRO PEQUEÑO PAÍS, PARA TAN DISTANTE AÑO DOS MIL, PODRÁ PISARLE TALONES AL GRAN DUCADO DE LUXEMBURGO O A REINOS DE BÉLGICA Y DE HOLANDA, PAÍSES DE SIMILARES DIMENSIONES AL NUESTRO, TANTO EN EXTENSIÓN GEOGRÁFICA COMO EN DEMOGRÁFICA”.
                                        *****
        
          Ese Viernes Santo, en horas matutinas, cierta tía paterna del bachillercito, —la más joven de tres tías, viuda desde hacía tres años—, dirigiose al convento parroquial del inolvidable Pueblito e hizo algunas transacciones religiosas-mercantiles con el comité del Santo Entierro. Con elegantes enaguas negras hasta cerca de tobillos bailándole al son de sus apresurados pasos, y con fino tapado católico de seda natural bendecido por Benedicto XV en 1920, (heredado de doña Segunda, su madre) cubriéndole hombros, llegó hasta residencia de su hermano mayor, padre del Monchito. —Diez de la mañana marcaba el viejo reloj público donado en 1928 por el presidente de El Salvador: don Pío Romero Bosque. Reloj empotrado en tosca torre de hojalata barata con forma de granero rectangular gigante. Ésta, encasquetada sobre techo del lúgubre local municipal ocupado a fuerza por la mal llamada “benemérita” guardia nacional, instrumento represivo de la siempre ladrona oligarquía—. Dicho joven estaba en sala principal del hogar paterno atendiendo a media docena de amigos visitantes, entre señoritas y caballeritos, cuando hizo sorpresivo ingreso aquella enlutada dama, quien portaba con puño derecho cierto doblado papel similar al tamaño de media carta postal. Quizá por obligación social saludó al resto de aquella divina juventud ávida del saber. Sin más preámbulos, llevose al sobrino hasta el fondo del profundo traspatio en donde, bajo sombra de enormes naranjeros en flor y con estridente mal cantar de cigarras, de tajo habló así:
       
        —Mira Monchito: Moncho, mi hermano mayor y padre tuyo, no se ha enterado, pues él no cree en curas, ni en imanes, ni en  pastores, tampoco en rabinos; pero yo vengo de casa conventual donde compré, por ¢5ºº ($2ºº) este papel. Esto lo hago para que tú, durante esta tarde o parte de la noche, cargues por dos cuadras (200mts) tan sagrada urna funeraria de nuestro Señor Jesucristo, pues ya eres ciudadano al haber cumplido 18 años de edad... (¡...!)... Es cierto: eres alto y flaco; pero no eres pechito. También te has desvelado durante muchas recientes noches estudiando para ser admitido en la Universidad; pero, a tu edad, sobran  fuerzas para hacer cosas buenas... Además, hace dos años, sí tuviste suficiente vigor para dejarte llevar por el pícaro del Nicolás Cañas Merino, tu único tío materno, a buscar meretrices hasta ciudad San Vicente, donde ejercen dos principales descaradas mujerzuelas el llamado oficio más antiguo de este mundo. Tales desvergonzadas mujeres llámanse, una: Blancota y, otra: Conchona. Asimismo, prostitutillas de poca monta: Albahaca, Cabra Choca, Quiebra Catres, Celia Pelona, etcétera.   Es más, —prosiguió la ya encolerizada señora—, el proxeneta local, mal apodado “Primo-hermano”, despotrica contra de tu apestoso tío Nicolás porque él, el proxeneta, dice haberle ofrecido para ti, algo parecido a primera mano; pero tan malvado Colacho prefirió ir a dejar ese dinero a otro municipio con prostitutas podridas. Por eso ninguna de tus tías, incluyendo a Sarita, hermana del Colacho y de tu mamá, le dirigimos la palabra, pues es gran cochino…. (¿...?)…. ¡Bueno!, aquí te dejo este comprobante. Cargarás desde esquina de farmacia Las Américas de don Santiaguito Morales Quintanilla hasta esquina de don Chabelo Salinas Vasconcelos o de familia Díaz-Chanchanico. Yo pedí colocarte en esos 200mts porque es suave bajadita y te será menos pesada la carga. Encargado de recoger estos papeles y colocarte en palanca respectiva, será don Luisito Burro, sacristán o, doña Carlota Belloso v. de Fernández, reina indiscutible de tantas “beatas” tecoluquenses…. (¡¡...!!)…. ¡¡En fin, si no estás de acuerdo, rómpelo; pero cuando llegues a presencia de Dios, de nada servirá tu arrepentimiento!!

   Por respeto y cariño a dicha tía, no por convicción al respecto, el novel universitario tecoluquense dio asentimiento al mover la cabeza varias veces de arriba hacia abajo. Aquélla se retiró con misma rapidez con la cual llegó. Flaco pescuezón estudiante regresó a sala de tertulia estudiantil. No hizo comentario alguno sobre el cusuco (problema) en el cual se había metido sin haberlo él buscado, a pesar de insistencias del bachiller Herman Alférez, estudiante en 3er año de Medicina; de señorita Merceditas Villalta Villegas, en 2do año de Jurisprudencia, y de señorita Enoe Rivas Mejía, quien estaba por graduarse de Contadora Pública en  ENCO (Escuela Nacional de Comercio).        
         
          Cuando matracas matracaban invitando al inicio de aquella procesión, tosco reloj público sonaba seis campanadas vespertinas. Calor del Sol ecuatorial ya en ocaso, casi perpendicular en esos meses, estaba aumentado por miríadas de veladoras encendidas y por aglomeración de igual cantidad de feligreses, como aquel moreno joven Díaz  Chanchanico quien, además, iba vistiendo su más preciosa gala: finísima chumpa negra de grueso cuero genuino con cremallera subida hasta manzana de Adán. Don Luisito Burro remitió a Moncho hijo hasta donde don Danielito Chacón, auxiliar de sacristán. Éste, con  diagrama en mano, le señaló ser cabeza de palanca izquierda en ese calvarioso tramo. Larguirucho pescuezón, futuro académico universitario, indagó sobre compañeros de ruta y palanca. Don Danielito le mostró  nombres de doce cargadores de palanca izquierda durante el programado trecho; ellos eran: don Carlitos F. Molina (55 años), don Nichito Portillo (66) padre e hijo (32), don Damasco Salomón Portillo (20), don Carlitos Henríquez Chávez (30), más otros cuatro o cinco no recordados; pero todos con estatura promedio de 1.75mts. Sólo aquel embrión de Galeno, —alias: “Pescuezo de Jirafa” medía 1.88mts. Éste no reparó en ese importante detalle hasta cuando ya estaba sintiendo el “lujoso” sagrado peso de 30qq repartidos entre 24 hombros, algunos casi esqueléticos; hasta cuando don Carlitos F. Molina II, colocado en retaguardia inmediata del pescuezón bachillercito para sólo ir tocando con yemas la tal palanca, le decía: “¡Buena, bachiller, vamos muy bien!! Si usted gusta, nos podemos repetir por otros 200mts. Yo le daré prestados ¢5ºº. Mañana  mandaré a cobrarlos a papá o a mamá. Jovencitos como usted está necesitando nuestra santa madre iglesia. El Pueblito observa cómo uno de sus futuros preclaros hijos se mezcla con nosotros, casi iletrados, para rendir honores a nuestro mismo Dios”. Con más sarcasmo, tal enano vozarrón, parásito y falso cargador Molina, proseguía, mientras diez restantes cargadores del lado izquierdo escuchaban: “Moncho padre y Carmencita, madre, ahijados míos de matrimonio, deberán sentirse muy orgullosos por haber recibido de Dios a este atlético muchacho capaz de quitarle primer puesto a Charles Atlas y a Tarzan o, de cargar, sólo él, esta pesadísima urna, incluyéndonos a nosotros, pigmeos garrapatas”. El, ocho años después doctor en medicina, no contestaba; mucho menos festejaba tal broma pesada salida del señor Molina quien, además de ser mucho mayor en edad, era un principal del conglomerado tecoluquense.
         
          Fue llegando a esquina de don Chabelo, —después de larga media hora paseando, en vaivén y en cámara lenta, a tan sagrada Tragedia—, el desrabadillado símil hechizo de Charles Atlas entregó tal cabeza de palanca-tormento. Con andar desnivelado, similar al del Jorobado de  catedral Notre Dame, buscó  refugio en su rígido camastrón de laurel y caoba con petate por colchoneta, entretejido cuadriculado con correas cuero crudo de res, a manera de resortes.
         
           Al día siguiente, numerosos amigos: señoritas y varones, lo visitaron hasta su dormitorio, habiendo encontrado allí a don Lino Parras y a don Felipe de J. Ayala, quienes le sobaban, con sebo de res y cabos de cuma: hombros, espaldas y caderas, después de haberle administrado, por vía oral, purgante doble de sal inglesa.
                                              *   *   *

    Quince años más tarde, —ya casado con guapa morena vicentina: María Elsa Cornejo, y padre de dos primeras de cuatro nenas—, el doctor Monchito fue operado de columna lumbar-sacra, para extirparle disco-cartílago intervertebral lumbar, quizás dañado por aquella desproporcionada carga obsequiada a él por una de sus tres queridas tías paternas: Doña Juana Francisca del Carmen Chávez Henríquez viuda de Orantes Vela.
                                                       F  I  N
                                             21 de julio en 2005.

   P.D.: cuando las tantas veces mencionado flaco sobrino recibía  pergamino universitario del doctorado, aquellas tías hacían paces con  puñetero Colacho.

miércoles, 4 de abril de 2012

¿POR QUÉ ENRIQUE VALDÉS MIENTE?


           ¿POR QUÉ ENRIQUE VALDÉS MIENTE?


          Este día en un periódico digital de El Salvador el Enrique Valdez, diputado de arena, dice que va haber escasez de medicinas en El Salvado debido a la aprobación de la ley de medicamentos. Me parece que en la noticia se menciona que él es un medico. La escasez de medicamentos se está dando aun en Canadá en las recientes semanas y no porque tengamos una nueva ley de medicamentos. Todos sabemos que Canadá tiene las medicinas mucho más baratas que en El Salvador. Conocemos los médicos Canadienses que la escasez de algunos medicamentos sobre todo inyectados se ha escaseado por fallas temporales del abastecimientos. Como jefe de Departamento de Cirugía de dos hospitales cada semana recibimos información de cuáles son los medicamentos críticos Por ejemplo  los inyectables como la morfina, ondansetron, gravol, versed, etc., tenemos que utilizarlos con mucho cuidado para los pacientes que realmente no pueden tener alternativas para usar en ellos otros medicamentos equivalentes.

          Entonces la falacia de Valdez es lamentable ya que trata de responsabilidad de la potencial escasez a la nueva Ley de Medicamentos que por seguro no ha sido del beneplácito de los personeros de la dirigencia de arena quienes potencialmente podrían tener perdidas significantes en sus ingresos con la nueva ley. Muchos entendemos que arena actuó de manera oportunista al dar sus votos para la aprobación de la ley de medicamentos. Si arena no hubiera dado sus votos entendemos que de alguna manera hubiera potencialmente disminuido los ganes electorales de ese partido de derecha en El Salvador.
           
          Compatriotas que vivimos en otros países hemos seguido de cerca las campañas tergiversadoras que arremetieron contra la ley los medios de comunicación más conservadores de nuestro país. Hubo una campaña del “diario de hoy” en su página digital en la que por ejemplo decían que los pacientes van a perder porque ya no habrían farmacias con clínica de médicos adjuntos a las farmacias. Esta es otra idea que ha tratado de confundir a la población. Decían que walmar en the USA tiene farmacias con clínicas de doctores en los edificios de walmar. Eso es verdad que así pasa pero el diario de hoy no señala las posibles implicaciones éticas de las farmacias que tienen adjuntos consultorios médicos. Por ejemplo: es sabido que algunas veces las farmacias tienen acuerdos impuestos a los médicos para que receten medicinas que le dejen más ganancias a las farmacias. Todos conocemos que los medicamentos genéricos  son excelentes cuando producidos con buen control de calidad de parte las instituciones correspondientes. Muchas veces se dan casos que La farmacia pueda tener más ganancias al vender medicamentos no genéricos. Es decir medicamentos de nombre original por ejemplo la aspirina de Bayer. Hay suficiente evidencia científica en el caso de la aspirina que en el uso del genérico es tan eficiente como los no genéricos. Sabemos de compatriotas que todavía siguen comprando la aspirina Bayer debido al intencional desprestigio de los medicamentos genéricos por las farmacias y por algunos médicos.
          
          Como experiencia personal para abonar a la discusión tengo mi madre que tiene que gastar en El Salvador tres o cuatro veces el costo de sus medicamentos debido a la manipulación de los precios por parte de las farmacias y los productores locales de algunos fármacos. Lo que decidido últimamente es comprarle sus medicamentos a mi madre en Canadá y enviarlos por correo. Muchos hermanos lejanos que ayudamos a nuestros viejos con los gastos para necesidades básicas  estamos hastiados de la codicia-avaricia de las farmacias y algunos laboratorios locales de El Salvador que se nutren de nuestros dineros enviados en las famosas remesas y que van a parar a los bolsillos de los especuladores. Por esa razón aplaudimos la ley de medicamentos y denunciamos la manipulación de la verdad de personeros como este señor Valdez que lamentablemente esta irrespetando el respeto de sus Pacientes para impulsar ganancias clientelistas del grupo de arena encabezado por supuesto por el señor  jefe del “coena”.

           Al doctor Valdez le reitero que la mentira no cabe en la obtención de precios justos de las medicinas de nuestros pacientes ojala que en la próxima oportunidad la ética y el decoro prevalezca
                               Dr José J Morales Chávez
      Cirujano  miembro del Royal College of Physicians and Surgeons of Canadá

sábado, 31 de marzo de 2012

HEREJÍAS, 35ª ENTREGA


      H   E   R   E   J   Í   A   S
                    Trigésima quinta entrega
                   Por Ramón F Chávez Cañas


CCXXXVI
En panfleto Apocalipsis,/ casi al final de ese texto,
san Juan, no importa quién sea lanza severa sentencia
contra quiénes adulteren/ mítico impreso sin ciencia,
embaucador de sencillos/ terrícolas sin pretexto

para protestar siquiera/ con profundo manifiesto
y libertad para siempre/ de inmaculada conciencia
contra tantos frailecillos/ y pastores sin clemencia
quienes viven del sudor/ sin importar aquel gesto

del descerebrado humano,/ con tantas y crueles técnicas
empleadas por tanto astuto/ o vividores obtusos
de vuestros mensos abuelos/ y también de vuestros
                                                                          [ nietos.

En panfleto apocalíptico,/ abordando malas éticas
se condena a tantas sucias sociedades en abusos
desde tatarabuelitos/ hasta los tataranietos.

CCXXXVII
Tal violencia apocalíptica, —capítulo veintidós,
versículos con epílogo/ del dieciocho hasta el veintiuno—,
se amenaza a tinterillos/ que alteren tan solo/ uno
de conceptos, puntos, comas,/ con infernal maldición;

mas, Homo sapiens perverso,/ excelente estafador
altera cualquier escrito/ en el momento oportuno
sin importarle castigo/ del infierno, pues ninguno
ha visto tal llama eterna,/ desde Pedro Cromañón.

Tal biblia está acomodada/ a cada necesidad
de/ hombres o de mujeres;/ de ricos, pobres, también
del manso samaritano/ obrando con caridad;

y de modernos sionistas/ quienes piensan hacer Bien
al despojarles de tierras,/ además de la ciudad
a tan mansos palestinos/ expulsados de su edén.

CCXXXVIII
No importa estar redundando/ en diferentes sonetos
sobre clara esclavitud/ de Jesús y  Jehová,
también de virgen María,/ diosa en catolicidad.
Perdonen nuestros lectores/ por volver a mismos guetos.

Tergiversando evangelios/ se lucran tantos sujetos
recién salidos de cárceles/ por comprobada maldad.
Orondos con biblia en mano/ ellos van a predicar
fingiendo estar redimidos/ de cien diablos indiscretos.

En libertad vigilada/ salen “nuevitos pastores”
a cometer unas cuantas/ fechorías religiosas
al predicar diez conceptos/ que ellos mismos nunca crëen;

pues en la cárcel “Mariona”1,/ zánganos depredadores
aprenden, para timar,/miles y miles de cosas,
entre/ ellas engañar/ con escritos que ni lëen.

CCXXXIX
Jesús junto con santones/ de la corte celestial
son esclavos de pastores/ y de curitas católicos
más de creyentes afines/ con pensamientos bucólicos
pidiendo caras primicias/ para no ir a trabajar.

Implorando al juez libere/ a un torvo criminal.
Si Jesús no hace milagros/ estallan en fuertes cólicos.
Si Jehová no les escucha/ para continuar alcohólicos
buscan otro tabernáculo/ donde perora un Beltrán.

Este obeso pastor López,/ Beltrán por añadidura
esclaviza a Jesucristo/ con cierta labia barata
amenazando a imbéciles/ con cercana sepultura.

Si milagros no se dan,/ López convence a la rata
diciéndole: ¡No has rezado/ con gran fe ni gran dulzura!
Da media vuelta y prosigue/ vomitando perorata.

CCXL
Tantos curitas católicos/ como curas protestantes
dicen haber estudiado/ entre diez y doce/ años,
haber quemado pestañas/ para alcanzar mil peldaños
a do casi nadie llega/ porque no son aberrantes.

Unos dicen ser “doctores”/ en verdades vacilantes
sobre inciertas teologías que han dejado muchos daños.
¡Ni una Ciencia jamás puede/ basarse en tantos engaños!
¡A Dios no puede estudiársele,/ pues son conceptos 
                                                                 [fluctuantes!

Porque miles de millones/ anteriores y presentes
a dios o a dioses han dado/ figuritas tan diversos
desde astros, hombres, lagartos/ y otras figuras sin
                                                                               [ numen.

Quienes afirman ser teólogos/ son soberbios impotentes.
Dios es conjunto de Ciencias/ anidado en universos
de Filósofos, Científicos,/ con verdadero cacumen.

CCXLI
Durante esos tantos años/ estudiando “teología”,
¿qué lëerán estos seres/ sobre tema no existente?;
¿sobre hechos adulterados/ por un papa prepotente
o por pastores innobles/ que ni saben teosofía?

Estos sesudos “doctores”,/ también en la teogonía
universal de milenios/ tienen en blanco su mente;
pues están empecinados/ en mantener a su gente
emborrachada en mil mitos/ de miedo y algarabía.

Quien quiera estudiar a Dios, no al cristiano ni al hebreo,
ni al Alá de musulmanes;/ ni al Amón, ni al Ra, ni a Osiris,
debe sumergirse en Ciencias/ con humildad, gran deseo

y Filosofía Honrada,/ regalando un arcoíris
a toda esta especie humana,/ aunque alguno sea ateo,
para que todo viviente/ pueda ver con claros iris.

CCXLII
Dioses no tienen milenios/ en edades terrenales,
pues cronómetros galácticos/ no rigen la rotación
de este mísero planeta/ siempre alrededor del Sol.
Los dioses nacen y mueren/ con sus etnias culturales.

Tampoco tienen pesebres/ ni calvarios tan fatales,
ni inmaculada mamá/ terrenal hija de Sión,
ni padre quien fornicara/ por mal mandato del dios
judío, ni de agrios viejos/ dioses en los bacanales.

Ni habitantes del planeta/ nunca se ha puesto de acuerdo
en medir con un rasero/ giros de Tierra o de Luna.
Cada civilización,/ usando cerebro cuerdo,

ha mantenido hasta ahora,/ cierta cuenta, sólo/ una,
desde chinos e hindúes,/ hasta cerebro más lerdo,
miden el tiempo según/ su/ Era más oportuna.

CCXLIII
Desde/ año mil quinientos,/ lustros más o lustros menos,
hasta año mil ochocientos,/ cuando aquel corso francés
o Napoleón Bonaparte,/ en Roma puso al revés
mil archivos vaticanos/ que hasta entonces eran buenos.

Ocaso de esos archivos/ continuó con tan serenos
quehaceres de Garibaldi2,/ cierto ilustre piamontés
quien humilló al Pío Nono3,/ otro papa no cortés,
quedando la Inquisición/ mutilada de sus senos.

Si este pöeta insolente/ hubiese existido entonces,
a las primeras estrofas/ de estas claras Herejías,
pasaría por verdugos/ más tañido de agrios bronces.

Un tumulto de cristeros/ cercanos y en lejanías
con voces desaforadas/ y hasta rompiéndose gonces
la muerte de este abusivo/ con rencor aplaudirían.

CCXLIV
Sin embargo, no debemos/ cantar victoria temprano;
pues crueles inquisidores/ todavía están presentes
en sociedades civiles,/ incluyendo a presidentes
como Pinochet chileno/ y Uribe Vélez4, gusano;

el “gorilita”5 hondureño,/ capataz del falso hermano
que es Rodríguez Madariaga6,/ quien no tiene Don de 
                                                                           [Gentes;
de Alan García7, ladrón,/ quien aún tiene pendientes
los genocidios sinfín/ en territorio peruano.

Y decenas más decenas/ en Europa y América
como  Franco Baamonde/ y/ el general Martínez8;
Chema Aznar allá en Iberia/ y Somoza en Nicaragua,

fueron lacayos civiles/ de la ya no benemérita
iglesia de las perfidias/ con ridículos maitines;
doctrina muerta de sed/ por corromper fresca/ agua.   


1—MARIONA = Principal penitenciaria de El Salvador; 2—GARIBALDI, GIUSEPPE = Principal Prócer italiano en siglo XIX; 3—PÍO NONO = papa Pío Noveno o IX; 4—URIBE VÉLEZ = Presidente colombiano, narcotraficante y neoliberal, esclavizado por imperialismo yanqui; 5—GORILITA = Un tal Micheletti hondureño, autor y director del cuartelazo que derrocó a Don José Manuel Zelaya Rosales; 6—RODRÍGUEZ MARADIAGA = Cardenal hondureño compinche del “Gorilita” golpista; 7—ALÁN GARCÍA = Ladrón neoliberal, presidente de Perú; 8—MARTÍNEZ = Maximiliano Hernández, déspota presidente salvadoreño (1932-44)  

CONTINUARÁ

domingo, 25 de marzo de 2012

LAS TEPELCÚAS


   L   A   S      T   E   P   E   L   C   Ú   A   S
           Tomado de “Historias escondidas de Tecoluca”
                  Escrito por Ramón F Chávez Cañas

         En década del 48 al 57 del recién pasado siglo XX, aquel  Pueblito vivió época dorada en lo cultural, social, artístico y económico. Esto puede releerse en capítulo sobre “Hazañas Científicas del Tío  Nicolás” en ese mismo libro o en este mismo blog. Relataremos ahora sólo un episodio de ese diamantino decenio.

Altas sociedades intelectuales, artísticas y económicas, nacientes de aquellas primitivas agrupaciones micro feudales tecoluquenses, antes de 1879, estaban constituidas por tres docenas de jovencitos de uno y otro sexo, entre dieciocho y  veintidós años de edad. Quien esto cuenta perteneció, ─una década más tarde─, al Divino Tesoro de Darío (1958-1967); año, este último, cuando contrajo nupcias con María Elsa Cornejo, su primera y única esposa.

Entre esa muchachada correspondiente al decenio 48-57, se destacaba alguien por ser súper donjuán-tenorio, quien no respetaba a matas de huerta, ni a cabras, mucho menos a jolotas para vaciar su joven próstata. En fin, era perfecto Mefistófeles1 o endemoniado sexual. Este alebrestado fornicador estudió Jurisprudencia y Ciencias Sociales en  Universidad de El Salvador, después de haberse bachillerado en Instituto Nacional del Alacrán en San Salvador (1950). En seguida, por haber desertado de UES, obtuvo maestría sobre Salud Pública para bachilleres no universitarios en la desaparecida Área de Demostración Sanitaria con sede en ciudad Quezaltepeque, departamento  la Libertad. Cuando estudiaba bachillerato, o iniciaba la truncada carrera de jurisprudencia, conoció a cierta señorita de apellidos y facciones mandarinescos. Hubo relaciones fornicadoras. Luego, por múltiples razones no económicas, este joven garañón dejó la capital salvadoreña y volvió a nuestro arrinconado Pueblito. La mandarinesa lo visitaba con alguna moderada frecuencia; pero, ésta no llegaba hasta la casona pueblerina paterna, quizá porque al sementalito le abundaba el pasto sexual pueblerino.

Entonces, la última de tantas veces, ella abordó tren IRCA2 venido desde San Salvador y llegado a estación de bandera llamada “Cañas”; estación equidistante entre el Pueblito y Virola (Zacatecoluca); pero en área rural despoblada en sus inmediaciones. A 05:30pm, aquella belleza oriental capitalina bajaba del vagón de primera portando inmenso y “pupuso” maletín o maleta de mano. Mientras tanto, aquel Eros pueblerino, caminando a pie, a marcha forzada y sudorosa hacia el poniente después de haber dejado atrás al soñado Pueblito, pasó raudo por cementerio general local; bajó y subió enormes acantilados llamados El Burro; sudoroso atravesó haciendas: El Jiote, Marcial y Los Amates; haciendas propiedades de un su primo-hermano la primera y de su señora madre las restantes, para llegar justo a la hora citada. Con su esmitingüeso3 pavón negro de seis pulgadas colgando a su derecha y envainado; con ancho cinturón repleto de balas para la misma arma; con machete, también envainado  colgando a su izquierda; con alforjas de fina pita mezcal donde portaba lámpara manual nueva de cinco pilas secas, docena de huevos de pata duros, tres litros de vidrio con agua potable, diez tostadas tortillas de maíz, docena de chorizos de cuche deshidratados (asados) para única segura cena, más posible energizante desayuno; asimismo, media docena de preservativos marca sultán.

A nuestro pequeño musulmán le faltaba pescuezo sobre el rozadero del terreno o pequeña hondonada, para, por medio de señales manuales, indicarle a su amada el lugar donde él la esperaba ansioso. En ese rozadero o leve quebrada, estaba micro puente de cemento llamado bóveda; pero, esa noche, el piso inferior serviría de lecho nupcial a esa descomunal pareja. Sobre tal pétrea bóveda descansaban durmientes con rieles de vía férrea.
        
      En efecto, a 05:30pm, Sol pre navideño (¿1956?) con sus cachetes de gringo y pícara sonrisita, se despedía de aquel par de tórtolos; mientras, tren IRCA con rumbo a San Miguel o a la Unión, dejaba oír sus característicos ruidos antes de llegar al punto donde ponía reversa para entrar de retroceso hasta Virola. De inmediato, aquella potranca lujuriosa se encaminó hasta el interior de la citada bóveda ferrocarrilera ya descrita, donde era esperada por don garañón. Después del prolongado beso de rigor como bienvenida y del primer acto orgásmico de pie a medio desvestir, ella, ya en penumbras, se quejó por sentir cierto mal olor no nauseabundo, pero penetrante y continuo. El moderno Asmodeo la tranquilizó cuando le habló así:
        Ese olor a mieles fermentadas son de pulpas de café, pues cerca de acá está la finca cafetalera de nombre Suiza con su pequeño y primitivo beneficio húmedo. Depositan pulpas mojadas en estas proximidades, porque muchos agricultores del Pueblito, de Virola, de San Vicente y más, la llevan en vagones hasta sus propiedades. Resto sobrante es arrastrado hasta el mar cuando en mayo bajan primeras correntadas de aguas lluvias desde volcán Chinchontepec, ahí al frente. Esa pulpa también da abundancia de moscas; mas, por las noches dichas moscas no molestan porque duermen.
         
         Del enorme  maletín ella sacó ropa de cama  y de abrigo para el duro lecho de cemento y  mitigar infaltables “hielos del niño”, aumentados por ráfagas de tardíos vientos de octubre;  también extrajo algunas golosinas finas (galletas marca Lido o Victorias) para postre en tan liviano cenar. Cenaron con dos huevos duros, dos chorizos, dos tortillas tostadas para cada una de dos raciones. Tan finas golosinas fueron el postre. Después, en pura pelota, continuaron amorgonándose. A 06:30 de esa ya noche, segunda descarga hormona-sexual de ambos estaba exigiendo rápida salida. Aquel caballero semental,  tratando de evitar malos tratos en espaldas, glúteos y occipucio de la dama, optó por ocupar él, el nivel inferior; ella, el superior a horcajadas o, la con vulgaridad llamada veladora chorreada o algo similar. Segundos previos al momento orgásmico o clímax, nuestro señoritingo de esa década (1948-57) sintió deseos exigentes de expulsar algunos malos aires; para lo cual, con ambas manos separó al máximo ambas tapas glúteas. Olor a huevos podridos de inmediato inundó atmósfera bajo la bóveda; pero, también de inmediato, —por relajamiento de todos los esfínteres anales para expulsar malos gases—, Mefistófeles criollo sintió penetración anal,  uno tras de otro, de dos cuerpos cilíndricos, lubricados, duros, poco largos (30-40cms) con grosor similar al pene de un hombre negro del ex Congo belga. De inmediato, aquel joven donjuanesco lanzó  alarido destemplado; en forma automática, con increíbles fuerzas, arqueó su tronco hacia arriba, lanzando a mujer cabalgante contra techo pétreo de tal bóveda; habiéndose golpeado ésta, la mollera o coronilla, para quedar noqueada por varias horas, hasta cerca del otro amanecer. Garañón fornicado, por par de culebras tepelcúas anidándole en ampolla rectal o ciego, no prestó mínimo auxilio a su pareja; tomó, con mano derecha, su “esmitingüeso” de seis pulgadas y con mano izquierda, su lámpara de mano marca gato. Comenzó a alumbrar a diestra y siniestra. Con rayos luminosos perimetrales descubrió procesión de incontables culebras: cortas, macizas, negro-brillante, con dimensiones similares a las sentidas por canal anal del personaje cuestionado. Tales macizas culebreas, casi en tropel buscaban refugio localizado al interior de montículos formados por pulpa húmeda cafetera. No hizo fuego con su revólver por temor a llamar la atención de pareja de guardias nacionales en finca Suiza, y complicar más aquel estado caótico de ambos tórtolos, retornando medio quejumbroso a cueva ferroviaria-tálamo con retorcijones abdominales “in crescendo”. Recordó: escamas de estas animales son imbricadas, por tanto: destrozarían intestino grueso, incluyendo  ampolla rectal y ano, al tratar de extraerlas por fuerza tirando hacia afuera de sus colas, pues a una de ellas aún se le tocaba unos diez centímetros de cauda. Estos pensamientos lógicos venían a mente del Casanova emproblemado, porque había aprendido en Quezaltepeque, en tiempos de la maestría sanitaria sin ser doctor en medicina. También sabía cómo curarse de esa emergencia; pero no estaban dadas las condiciones respectivas. Titilantes estrellas marcaron: 09:00, 10:00, 11:00, 12:00 de la noche, y el erótico amolado ya no tocaba más la cola residual. Dolores abdominales bajos aumentaban en forma geométrica. En tanto, aquella dulcinea oriental roncaba simulando a olla tamalera hirviendo; más espumarajo beige peri bucal. Ambos hechos ignorados por el varón desesperado a causa de cólicos cecales o rectales.

Al filo de 05:00am, cuando aquella aurora era más bella y nuestro héroe sexual parecía niño tierno por llanto destemplado, de súbito aquella oriental princesa suspendió ronquidos del coma post traumático, sacudió su melena alborotada, limpió reseco espumarajo peri labial, empezó articular quejidos de rigor, también a pronunciar incoherencias religiosas y a buscar, para ponérselos rápido, mínimos corpiños y  fuerte pantalón de tela MacArthur (pasa-ríos) llevado puesto la tarde anterior a manera de cinturón de castidad en esos desolados parajes a donde había sido obligada a acudir por maldita esperanza de llegar, pronto, a formar estable y decente hogar. A 06:30 de esa mañana, el Sol cachetes de gringo volvía a sonreírles levantando su enguantada mano derecha para saludarles. La muchacha, sólo con leve dolor de cabeza o, “male di testa” en italiano, se deshacía en desesperadas atenciones para con su amante quien, mientras ella estuvo inconsciente, había terminado con media docena de pastillas efervescentes y con otra media docena de cápsulas antiespasmódicas encontradas en aquel enorme maletín, con resultados nulos. Medio enloquecido por  retorcijones y a punto de desvanecer, relató a la compañera sexual lo sucedido. Le indicó cuánto debería hacer ella para sacarle de aquel infiernillo cecal. Aquella desorientada muchacha ató fuerte las cintas del calzado tenis y dirigió presurosa sus pasos a casa rural del anciano don Nacho Roque, distante a una legua (04kms). Don Nacho fue  trabajador medio esclavo agrícola jubilado. Estuvo al servicio de  abuelos maternos del muchacho parasitado por mancuerna de tepelcúas. Doña Catalina, esposa de don Nacho, atendió a  desesperada jovencita, porque don Nacho, a causa de sordera senil, estaba incapacitado para hacerlo. Puesta en autos doña Catalina (orgullosa de su estirpe nonualaca, similar a la de su esposo), a su nieta habló así:
─“Tomasita: vení  pacá… a tu compadrito, el señorito fulano, se le han metido dos tepelcúas. Que Mingo, mi otro nieto, ordeñe ya  dos vacas prietas y vos, Tomasita, restregá con jabón y mascón el lavatorión de peltre, mientras Hilario, tu padre, ensilla el caballo trotón para llegar más rápido; en tanto, usted, jovencita, vuélvase ligero a la cueva del tren, pues el niño fulanito la estará necesitando más que nosotros, y vos, Tomasita: ¿Ya aseaste el lavatorión? (…). Entonces, andate con la señorita para que entre ambas vayan chineando ese trastón. Cuando Mingo termine el ordeño, él, a caballo, las alcanzará ya cerca de donde está mi niño patroncito”.

Ambas mujeres: campesina y capitalina, salieron a toda prisa. 10mins más tarde, Mingo terminaba ordeño y colocaba en dos tecomates, aquellos 15 litros (20 botellas) de leche espesa calientita recién salida de ubres. Montó el trotón mientras Hilario, su padre, acomodaba tecomates sobre peineta delantera de aquella albarda de cuero crudo. Faltando un kilómetro para llegar al lugar de tal emergencia, Mingo alcanzó a las mujeres; montó en ancas a la capitalina, pues ésta mostraba signos profundos de cansancio. Así, el trío llegó hasta donde estaba el enfermo de “tepelcuítis”. Entre aquellos tres desnudaron al tepelcuoso; mas, éste, quizá por vergüenza natural, medio se resistía a quedar chiroto;  pero en su interior tal vez decía: ¡Apúrense, apúrense! Luego lo obligaron a sentarse en el lavatorión lleno hasta la mitad con aquella sagrada medicina. Mingo, empuñando bendito garrote de güiligüiste, estaba presto a romper cabezas de reptiles cuando éstos abandonaran por completo aquella maltratada ampolla rectal del ex patroncito de sus abuelos… ¡Cabal!... 05mins más tarde, primer animal estaba nadando sobre micro lago lácteo. Al mismo tiempo, pasando al otro mundo por garrotazos; 03mins después, nuestro mártir había quedado liberado del segundo ofidio.
         
          Con lagrimones sobre ambas mejillas, todavía chiroto, aquel rey de Casanova  pueblerinos no terminaba de besar  pies a los dos jóvenes indígenas nonualcos salvadores. (Tunante parasitado era blanco-ladino, sin mínima pringa de nonualco). A 09:00 de esa mañana, pareja de  glotones sexuales abordaban ferrocarril de pasajeros venido desde Oriente del pequeño país con rumbo a la capital. Convaleciente varón bajó en próxima estación llamada Tehuacán; mientras, hija de Mao Tse Thung continuó ruta hasta San Salvador. Don Héctor Brito, jefe de Tehuacán, al verlo pálido-ojeroso, le ofreció y lo montó en su cabalgadura para llegar al Pueblito, distante dos kilómetros al sur de esa estación. Aquella sacrificada señorita nunca llegó a ser esposa del flamante, en negativo, personaje nuestro.
                                         FIN
                            12 de febrero en 2006.-