Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

sábado, 3 de noviembre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 13^ entrega



                        N O V E L A
       LA GUERRILLERA JAGUAR
                  Por Ramón F Chávez Cañas

Final del Capítulo VI

Pronto llegaría enero,  1981, con total abastecimiento para insurgentes de armas nuevas y modernas. En fecha 10 de ese mismo mes se desencadena, a nivel nacional, fuerte ataque guerrillero u “Ofensiva Final”. Frente Para-central Anastasio Aquino se encargó de atacar guarniciones militares derechistas de ciudades: Zacatecoluca, Tecoluca y parte de ciudad San Vicente. Señorita recluta guerrillera fue nombrada dirigente de masas en pelotones que atacarían a ciudad Tecoluca, para dar servicios logísticos a los armados. Cumplió muy bien su tarea; pero, al 2do día del ataque u ofensiva, fuerzas represivas derechistas estaban dominando la situación. Fue ahí cuando, dirigiendo a un puñado de bribonzuelos, constituido en mayoría por niñas y adolescentes, tomó las armas para liberar a columna miliciana izquierdista atrapada, sin salida aparente, en casa-hogar de don Ramón Francisco Chávez Henríquez (Don Moncho padre†). Un jovencito combatiente apodado “Muñequito de Cera” por pequeño y morenito, rompió cerco militar al dinamitar con granadas de mano, cuatro tanquetas “doñas Leonor” constituyentes del cerco. Mientras tanto, señorita Serrano Delgado con los demás, escupían fuego tratando de penetrar hasta patios del hogar de don Ramón Francisco padre para liberar a los atrapados. Objetivo logrado sin sufrir más de cuatro bajas. Algo desconsolados regresaron al campamento Pichincha en volcán Chinchontepec; pero tal licenciada en Leyes se había consagrado cual estratega militar de primerísimo categoría. Esto pronto se supo a nivel de mandos supremos. Por ello, Comandancia General del FMLN radicada en Campamento El Roblar sobre cumbres del Guazapa, gestionó, ante Comandancia del Frente Para-central Anastasio Aquino, traslado de la muchacha hasta ese otro más importante campamento.
       
El 02 ó 03 de diciembre de ese mismo año (1981) se dio asesinato, precedido de violaciones sexuales, de 4 ó 5 religiosas “Maryknoll” de EUA; inauditos crímenes perpetrados por enajenados guardias nacionales vestidos de civil con consentimiento de la democracia cristiana y del alto mando gubernamental. Este repugnante hecho templó más las agallas de las tantas veces mencionada Serrano Delgado. Ella juró, frente a  cadáveres de víctimas, no cesar su accionar hasta ver instaurada en su patria la vivencia total del respeto a Derechos Humanos de todos y cada uno de los habitantes de este chico, pero hermoso El Salvador.
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        Así transcurría la vida allá en Campamento El Roblar. Si no se combatía con fiereza, la licenciada María de las Mercedes Serrano Delgado, quien para entonces era ya Comandante Úrsula, o Guerrillera Jaguar, bajaba a vecinos poblados del volcán Guazapa para, con sagacidad, vigilar e indagar sobre próximos movimientos del enemigo. Fue en estas circunstancias cuando se llegó al Domingo de Ramos de 1982 en la parada de autobuses en parque Morán quezalteco.
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        Después de firmados Acuerdos de Paz, —16 de enero en 1992—, invicta Comandante Úrsula bajó desde cumbres del Guazapa para celebrar, ese mismo día por la tarde, aquel magno acontecimiento. Llegó junto con sus muchachos y muchachas, sin armas, sólo enarbolando bandera roja con letras y estrella blanca, bandera del FMLN. Llegaron hasta Plaza Gerardo Barrios o Plaza Cívica, frente a Catedral Metropolitana de San Salvador, donde gran multitud, codo a codo, estaba reunida para celebrar con cánticos, aplausos y danzas, el mencionado Tratado. Tomados de las manos venía con ella el Muñequito de Cera tecoluquense quien fue su guardaespaldas desde aquel momento cuando ella se presentó por su voluntad al campamento La Cayetana, a media altura en Volcán de San Vicente; y quien fuera azote de tanquetas hechizas de la tiranía, mejor conocidas por “doñas Leonor”; además, venían con ella: Prosperito, Denis Gallardo, Santíos Gálvez y Roberto de León Ramírez (Pepón Boren); la combatiente pechita cuyo nombre no se ha podido averiguar, ocho mujeres internacionalistas extranjeras y centena más, entre hombres y hembras, de aguerridos combatientes por sacra libertad de nuestro pueblo. Arribaron a 03:00pm y, a 03:00am del día siguiente, aún estaban ahí compartiendo y departiendo con infinitud desbordada u ocupantes de Plaza Cívica. A eso de 05:00 ó 06:00am, abordaron transportes colectivos motorizados para regresar al campamento El Quemado.
       
Par de meses más tarde, en cumplimiento de lo pactado en México, invencible Comandante Úrsula, en presencia de: ONUSAL, prensa internacional, Tutela Legal del Arzobispado (Doctora María Julia Hernández), Rector de UCA, Provincial jesuita para Centroamérica, Obispo Luterano Don Medardo Gómez y muchas delegaciones oficiales de países amigos, auto destruyó su hermosa pistola automática “Pietro Beretta” italiana, su infalible metralleta israelita “Galil” de asalto con respectivas municiones. Similar acto efectuaron restantes ex combatientes bajo su mando. Esto sucedía a 09:00hrs de esa misma veraniega fecha.
       
María de las Mercedes Serrano Delgado se vio un tanto entristecida. Se apartó solitaria hasta sombra de mediano árbol de amate donde prorrumpió en largo llanto; llanto destemplado similar a aquel que 10 años atrás, a punta de pistola, ella le sacara al entonces tunante propietario de Bazar Lupita. Enjugándose lágrimas estaba. En ese momento se aproximaron para saludarla y conversar con ella, Rector y Provincial ya citados. Después del breve saludo de rigor, Rector fue a la médula. Le dijo:
        — ¿Cómo prefieres llamarte: María de las Mercedes Serrano Delgado o la tenaz Comandante Úrsula o Guerrillera Jaguar?
        Ella, con humildad característica de los Serrano Delgado, respondió:
        —Como a Usted mejor le parezca, Señor Rector.
       
Entonces, jocoso intervino el Provincial para agregar:
       
—De ahora en adelante no te llamarás de ninguna de esas tres maneras. Desde ya tú serás Doctora Serrano Delgado; pues sólo pequeñas formalidades legales hacen falta llenar para extenderte ese título académico muy bien ganado por ti. También por eso estamos aquí. Te llevaremos con nosotros. Te hospedarás en residencia estudiantil para señoritas estudiantes provenientes del interior de la república. Esta residencia está recién inaugurada por nuestra Universidad, tuya también. Además, mientras tramitamos tu nueva investidura académica, en lapso cortísimo de 3 ó 4 meses, te incorporaremos como docente adjunta o auxiliar en cátedras de Derecho Civil y Derecho Constitucional, ramas en las cuales tan limpio expediente te delata como óptima. Al término de año y medio, al jubilarse actual titular, dicha jefatura será toda tuya.
               
Ella permanecía callada, cabizbaja, sosteniéndose mentón con pulgar e índice derechos en forma de yagual. Su expresión demostraba alegría; mas no ambición hacia ofertas recibidas según palabras de tan ilustres varones. Esto, el sacerdote Estrada, Rector, y su colega Tojeira, Provincial, lo entendieron como indecisión al decirle el Rector:
        —Comprendemos tu cavilar; pero tienes tiempo para salir de tu asombro. Después de santa misa, a hora del almuerzo, volveremos sobre el tema.
       
Casi en mismo instante de pronunciadas estas últimas palabras, empezó a sonar el riel convocando, cual primer repique, a toda la concurrencia a la sombra del amate para escuchar con devoción la eterna palabra de Dios por medio de misa de tres ministros concelebrada en esa cumbre por: Tojeira, Rosa Chávez y Estrada; misa cantada, acompañada por orquesta formada desde años atrás con mismos ex combatientes, quienes se habían esmerado repasando tarde a tarde cánticos litúrgicos en especial el “Gloria a Dios en las alturas…”, “Creo en Dios Padre todopoderoso…” y “Santo, Santo, Santo, Señor Dios del Universo…” (Ya no el desfasado “dios de los ejércitos”). Al tercer repique del mohoso riel, nutrida concurrencia, más compitas desarmados, estaban listos bajo el árbol para inicio de tan sacra ceremonia. Sacerdote Jon Sobrino, en representación del Señor Arzobispo: Monseñor Doctor Don Arturo Rivera y Damas, —quien no pudo viajar por razones de mala salud, más lo escabroso del terreno hasta aquellas casi inexpugnables heroicas alturas—, dijo preciosa homilía alusiva al acontecimiento; homilía con duración de 75mins; en transcurso de la cual fue interrumpido, 4 ó 6 veces, por atronadores aplausos de fieles devotos. Esta vez sí se comulgó con tradicional pan ácimo de trigo extranjero y no con pan de maíz criollo molido en piedra, torteado por manos femeninas subversivas, y cocinado en comales de barro atizados con leñas finas de madera oscura durante meses más crudos del conflicto civil irracional. A 12:00hrs, terminados sagrados oficios, se sirvió goloso almuerzo en honor a tantos ilustres concurrentes; pero esta vez no se sirvió cusuco o armadillo, ni palomas alas blancas en arroz, ni iguanas, ni tepezcuintes; ni chichas, tampoco chaparros; sino: filetes miñón con champiñones, bifes argentinos enviados por Nicaragua, con camarones gigantes; ensaladas en diferentes ricas especialidades, más langostas enormes a la termidor. Todos estos manjares rociados con exquisitos vinos tintos y blancos donados por reino de España. Este opíparo banquete había sido obsequiado por señores embajadores acreditados en nuestra nación representando a legítimos gobiernos de: México, Colombia, España y Venezuela ahí presentes, cual gesto de buena voluntad de sus respectivos gobiernos, quienes con anterioridad, para acelerar firmas de Acuerdos de Paz, se habían constituido en “Gobiernos Amigos del Señor Secretario General de Organización Naciones Unidas”. Ya en sobremesa, eructando delicias deglutidas, sacerdotes jesuitas, incluido el orador Jon Sobrino, abordaron de nuevo el tema sobre el futuro de licenciada o próxima doctora Serrano Delgado. Para tal efecto aquellos cuatro personajes se apartaron del conglomerado buscando la sombra de otro verde y fresco amate; pues bajo el primero y demás árboles, aún estaba grueso de comensales abordando diferentes cuestiones sobre mismo tema. Al requerirla al respecto el jesuita Jon Sobrino, ella dijo:
        —Mi corazón está millones de veces agradecido con Ustedes y con toda la comunidad jesuita, de manera especial con el padre Ignacio Ellacuría quien fuese mi segundo padre después de haber perdido a mi consanguíneo. Les llevaré por siempre en mis oraciones, tal cual Ustedes me llevarán a mí; pero, desde cuando se produjo, con éxito, tregua unilateral dada por nosotros hace 6 meses, y más: desde firma de  Acuerdo de Paz en Castillo Chapultepec, México, yo he estado meditando a profundidad sobre mi futuro inmediato y a mediano plazo. Noches enteras, continuó la noble hembra más rebosante de hermosura y de más belleza interior de como cuando la contemplara el frustrado embaucador en la parada de autobuses; tan bella o más que aquella también gloriosa guerrillera cubana llamada Haydee Santamaría, según palabras de Don Salvador Cayetano Carpio y de Don Schafik Jorge Hándal, quienes conocieron a Haydee Santamaría, ahora esposa de Armando Hart, cuando aquéllos viajaban a La Habana en menesteres guerrilleros salvadoreños—: las he pasado en vela dándole vueltas a diferentes opciones a tomar. Desde luego, es muy importante el doctorado; también tan magnífica oportunidad docente ofrecida con enorme gentileza por Ustedes; no obstante, mi alma no estaría en reposo absoluto al pensar en tanta injusticia cometida ahora en otras latitudes de nuestra misma amada América Central. Además, tengo íntima convicción de estar recibiendo el espíritu de Ernesto “Che” Guevara de la Serna, quien abandonara relativas comodidades del triunfo y del poder en Perla de las Antillas para dirigirse, a pesar de ser asmático, a continuar luchando por liberación permanente de nuestra sufrida estirpe. Marcharemos, tan pronto Dios nos lo permita, junto con damas extranjeras internacionalistas y con algunos otros muchachos, en especial con Piíto Mejicanos o “Muñequito de Cera”, hacia Sierra Los Cuchumatanes o hasta Sierra Las Minas, para unirnos a fuerzas guerrilleras guatemaltecas de URNG. Si no es mucha molestia, terminó diciendo Úrsula—: les suplicaría nos llevasen hasta San Salvador. Ahí nos despediremos de vosotros implorando vuestras bendiciones.
       
Los tres sacerdotes se quedaron muy, pero muy pensativos, casi anonadados, sin encontrar firmes argumentos para rebatir anteriores palabras. Bien entrada la tarde, cuales buenos peatones bajaron de la cúspide del Guazapa hasta futura Ciudadela “Doctor Guillermo Manuel Ungo” donde habían quedado estacionados sinnúmero de automotores. Ahí acomodaron con alguna incomodidad a todas las damas. Valientes varones ex subversivos fueron llevados hasta la capital por numerosos vehículos automotores de: ONUSAL, Embajadores, periodistas nacionales y extranjeros invitados para el acto. Pasada una semana de estadía en capital salvadoreña, Úrsula y su comitiva desaparecieron quizá por arte de encanto. Se presume que se encuentran en altas y heladas cordilleras guatemaltecas dando asistencia: militar, moral, médica y material a sufridos aborígenes hermanos de ese edénico; pero injusto territorio.
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Fecha 01 de enero en 1994, afirma periodista belga, —quien cubrió gran parte del conflicto civil armado de El Salvador—, haberla visto empuñando armas zapatistas en riscosa Sierra Lacandona chiapaneca (México). No está muy seguro porque todos esos alzados en armas cubren rostros con negras gorras pasamontañas; pero cree tratarse de ella por sobresaliente estatura, cabellera rubia castaña, trenzada y larga; por su agilidad en desplazamientos y don de mando al ser obedecida de inmediato por aquellos indígenas mayas, cachiqueles y más etnias; pero, sobre todo, porque no se le separa un encapuchado medio enano, pies descalzos y más moreno que aborígenes de esas tierras. Mencionado periodista supone: ese medio enano debe ser el famoso Piíto Mejicanos, mejor conocido por el apodo “Muñequito de Cera”.
       
Si están en Sierra Lacandona de Chiapas, en Sierras Los Cuchumatanes o en Las Minas de Guatemala, sólo Dios y ellos lo saben; pero acá, en Pulgarcito de América sufrido y florido, hay millones de seres humanos teniendo eterna deuda de gratitud subliminal para con la Prócer Doctora María de las Mercedes Serrano Delgado, conocida en nobles filas insurgentes salvadoreñas como SIEMPRE GLORIOSA  HEROICA COMANDANTE “ÚRSULA” o GUERRILLERA JAGUAR

C O N T I N U A R Á

lunes, 29 de octubre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 12^ entrega



              NOVELA
LA GUERRILLERA JAGUAR
           Por Ramón F Chávez Cañas

Final del Capítulo V

Tan pronto, al empezar don Próspero, su sobreviviente hijo mayor, a trabajar y a ganar dinero en grandes cantidades poco imaginables, abandonaron la pieza del mesón Chávez, trasladándose a vivir menos incómodos a casa del barrio El Guayabal, ya descrita, la cual compraron a plazos convenientes a magnánimo comerciante muy adinerado, cuyo nombre fue Don Serafín Rivera. —Este hombre de bien era dechado de virtudes, tanto para ricos como para pobres de solemnidad; por eso, al desenfrenarse  furia bélica pasada, ninguno de ambos bandos en discordia intentó atentar contra de sus bien habidos bienes muebles y raíces. Hace pocos años murió con sonrisa de justos seglares dibujada en sus labios.
       
Don Agapito, hermano de padre y madre nacido en 1919, dos años menor que ella, sólo pudo cursar hasta 2do grado de educación primaria repasando, al igual que su hermanita Domitila, por incontables veces el oficial libro Segundo de Mantilla, hasta casi memorizárselo al llegar a la adolescencia; luego, por influencias de don Felipito Choto, —otro hombre probo, muy querido por su magnanimidad en pueblito Nejapa —, le dieron  empleo de cartero en Correos Nacionales de su mismo lugar natal. Ahí ejerció ese oficio sin interrupciones desde 1939 hasta 1979. Después de 40 años repartiendo cartas y 60 de edad, pidió jubilación estando aún muy fuerte; pues el ir y venir a diario por única kilométrica vía nejapense, a puras pisadas con zapatos “burros” clavados en cuero de cuche (no había vulcanizados), mantenía enérgica figura. Al salir Acuerdo Oficial de su retiro laboral, de inmediato pasó a formar parte del “staff” en bazar Lupita, hasta aquel lunes santo de 1982, cuando salió del bazar con redoblantes destemplados. Resto de esta historia ya es conocida.


 
CAPÍTULO VI

        Tejutepeque, ciudad y municipio en departamento Cabañas, está situado al nor-oriente de ciudad Ilobasco del mismo departamento, en ruta hasta presa “Cinco de Noviembre”, mejor conocida por “Chorrera del Guayabo”. —Esta presa hidroeléctrica fue primera gran obra de ese género construida entre 1950-54 sobre relativo caudaloso Río Lempa nuestro—. Tejutepeque, cuna de muchos honestos intelectuales, sacerdotes piadosos, competentes profesionales académicos, distinguidos artesanos, comerciantes no ladrones en pesas y medidas, periodistas veraces, obreros eficientes, corrompidos políticos, etcétera; fue, además, cuna de elegante, inteligente y bella señorita María de las Mercedes Serrano Delgado, quien viniera a este conflictivo mundo nuestro el 24 de septiembre en 1956. Hija legítima de don Apolinar Serrano, —primo-hermano del sacerdote mártir don Marcial Serrano y del honorable ciudadano don Mauro Serrano—; hija amadísima de doña Celaura Delgado, —ésta, emparentada muy de cerca con el sacerdote don Jesús Delgado y con el controversial, ya difunto, monseñor Freddy Delgado—. Sobrina en 2do grado de don Cristóbal Iglesias, quien dicho sea de paso, es excelente editorialista y jocoso cronista de nuestra prensa vespertina escrita. No está emparentada, ni por afinidad, con un corrompido (ladrón) político, cuya guarida oficial la ha fincado en el partido famoso por “manitas mañosas”, por cierto, partido en agonía. Politicastro llamado "Cirote Cruzado CPdorrea". Ciudad Tejutepeque ha tenido y continúa teniendo gran fama por ser cuna de las mujeres más bellas y más elegantes de El Salvador, —aunque el novelista, poeta y doctor en Biología, don José Rutilio Quezada, afirme lo contrario al pretender dar ese honroso y centenario título en su reciente magnífica novela “Las Profecías de Adán Cangrejo” a su Quezaltepeque natal.
       
Don Apolinar Serrano, todo el tiempo fue cristiano muy devoto, padre de familia ejemplar, ciudadano con enorme conciencia cívica y visión profética envidiada por sus contemporáneos. Nunca fue alcalde municipal, mucho menos diputado, porque en esos tiempos, estando él apto para ejercer tan delicadas funciones, politicastros ladrones (corruptos, en lenguaje eufemístico) y desenfrenados asesinos pagando sicarios (ahora con cinismo llamados “delincuentes con motivaciones políticas”), a través de tantos descarados fraudes electorales, más bárbara represión militar contra de opositores, con crudo descaro se entronizaban en mandos políticos locales, departamentales y nacionales. Don Apolinar Serrano fue severo opositor a esta clase de lacra política y social; por tanto: desde su juventud militó en movimientos cívicos de resistencia. Fue romerista (Dr. Arturo Romero) hasta la cacha, siendo él adolescente en 1944. Debió irse a dormir, durante varias semanas, a montes y quebradas de su municipio huyendo de la represión desatada por un tal milico: Osmín Aguirre Salinas, quien pretendía amedrentar al pueblo honesto e imponer en la presidencia a otro milico apodado “Mica Polveada”. Objetivo con fraudes conseguido. Después, en 1949-50, entusiasmado se afilió al Partido Acción Renovadora (PAR) liderado por pulcro ciudadano coronel José Asencio Menéndez, hijo del verdadero General Francisco Menéndez, —éste, digno presidente de El Salvador en  década 80’s del siglo XIX—. El opositor oficialista con fraude venció al Coronel José Asencio Menéndez. Impostor fue milico apodado “Cuchumbo” postulado por el partido PRUD. ¡Otra vez se impuso fraude y represión! Don Apolinar no se “achicopaló”, volviendo a la carga siempre en su municipio. Ahí, en 1954-56, integró nueva directiva del naciente Partido Acción Nacional —PAN—. Este partido postuló a la presidencia salvadoreña a don Roberto Edmundo Canessa, oligarca democrático; pero fuerzas fraudulentas del mal impusieron a chafarote de origen hondureño, recién muerto en Costa Rica, quien se auto nominaba “poeta y escritor” José María Lemus. Así las cosas: llegaron años 1960-62. Ya casado organizó en su pueblito la directiva del Partido Demócrata Cristiano (PDC) o partido del pescado, cuyo líder nacional era el ahora controversial ingeniero José Napoleón Duarte Fuentes†. Bregó, don Apolinar, en esa lucha cívica durante casi 20 años. Milico “Piporro” Rivera, candidato solitario de “las manitas mañosas” fue impuesto sin oposición; pues con “leguleyadas” del oficialismo se anuló planillas opositoras para alcaldes y diputados; entonces, oposición se retiró en bloque. El bien llamado “Tapón”, por ser enano de cuerpo y mente, fue impuesto con descaro, —éste, en julio de 1969 desató guerra de agresión contra Honduras—. Otro fraude más desvergonzado ante triunfo arrollador de Unión Nacional Opositora –UNO-, encabezada por José Napoleón Duarte Fuentes y Guillermo Manuel Ungo, se dio en marzo de 1972. En esa elección “Tapón” pasó la presidencia a otro goriloide de apellido Molina. Fue entonces cuando  Coroneles: Mejía, José María Guerrero hijo, teniente Máximo Morelli y otros, sin éxito trataron de derrocar a tiranía oligárquica-castrense. Todos, exceptuando a Morelli quien fue muerto en tal intento, salieron al exilio. Napoleón Duarte Fuentes salió hacia Venezuela, agonizando debido a paliza infligida por miliquitos después de haber sido salvado del asesinato al intervenir en forma oportuna el nuncio apostólico; pero, sobre todo, por intervención de embajada gringa.
       
Represión al interior del país se recrudeció. Otra vez, como en 1944, don Apolinar Serrano buscó refugio seguro; mas, esta vez no fue en montes ni cuevas, sino en recintos del palacio arzobispal de San Salvador, adonde fue llevado por su pariente: sacerdote Jesús Delgado. Continuó con su bregar. En 1977, al robarle al pescado otra vez  la presidencia con su fórmula Claramount-Morales, don Apolinar perdió la vida al resistirse, con miles más, a desalojar Plaza Libertad en madrugada del 28 de febrero del mismo año. Demás está decir: represión continuó contra viuda indefensa con sus pequeños hijos allá en ciudad Tejutepeque; represión encabezada por espurio diputado llamado Cirote Cruzado CPdorrea, ajotando a guardias nacionales y a hordas salvajes de “orden”; pero todavía no se asesinaba al por mayor. Entonces llegó al poder otra cachucha portada por un tal Carlos Humberto Romero, seudo general del seudo ejército salvadoreño de esa época. Con esta nueva cachucha de general, represión se entronizó al máximo. En esos días empezaron a aparecer en rurales alambrados de púas, en verjas citadinas,  barandales de puentes y muchísimos otros lugares públicos, lívidas cabezas de  “pescados” y opositores en general, colgando para infundir más pánico del ya reinante.
       
Frente a esta incertidumbre terrorífica, doña Celaura Delgado viuda de Serrano emigró, con todo y críos, hacia la capital buscando refugio en casa de habitación de su pariente: religioso Freddy Delgado, quien la acogió con benevolencia a pesar de estar señalado este sacerdote como fiel colaborador de la tiranía. Ahí, hasta caída del seudo general Romero, permaneció refugiada la viuda con sus pequeños y adolescentes críos. Delgado aprovechaba toda ocasión para recriminarles sus militancias “comunistas”; sin embargo, no era grosero y nunca les negó subsistencia básica, ni les faltó al respeto personal ni colectivo; además, con frecuencia les trasladaba a otra casa de su propiedad, en ciudad Cojutepeque, para combatirles monotonía y aburrimiento consecuentes.
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Encantadora nena María de las Mercedes Serrano Delgado, había nacido y crecido en aquellos edénicos parajes de la dimensión salvadoreña, habiendo completado educación primaria y básica en su ciudad natal. Luego, 1970, a sus 14 abrilitos, se vio precisada a viajar cada día hábil hasta ciudad Ilobasco para continuar con estudios de bachillerato, habiéndose bachillerado tres años después a edad de 17. Fue primera bachiller de esa promoción a nivel departamental en Cabañas. Al año siguiente se matriculó para estudiar Jurisprudencia y Ciencias Sociales en otra verdadera universidad existente, —la cual muy pronto debería llevar nombre de su Magnífico Rector, Filósofo, Profeta, Prócer y Mártir: Doctor Don Ignacio Ellacuría—. Se hospedó en casa-hogar de su noble tío: don Mauro Serrano, primo-hermano del occiso don Apolinar, su padre. En esa Universidad, famosa entre todos los estudiantes por ser “bien yuca”, cursó tranquila hasta 4to año de la carrera, sin sentir la yuca; pero, en febrero de 1977 su padre caía abatido en Plaza Libertad, frente al portón frontal de iglesia El Rosario, por balas asesinas de soldadesca, —se recalca—, en unión de centenares más protestantes por  burdo fraude cometido en recién pasadas elecciones presidenciales. Esta tragedia le retrasó estudios en un año. Rector de UCA, al enterarse algo tarde de tantas dificultades pasadas por señorita Serrano Delgado, acudió hasta ciudad Tejutepeque para enterarse de primera mano y ofrecerle beca completa; beca que incluía además de costos educacionales, adecuada subvención monetaria mensual para gastos de subsistencia en ciudad capital. Fue así como en 1978 vuelve a recintos de diosa Minerva, egresando dos años más tarde con diploma de licenciada en Leyes. 1980. En El Salvador la cosa estaba color de hormiga: José Napoleón Duarte Fuentes, dirigente máximo de DC salvadoreña pactó, 6 de enero, con seudo ejército salvadoreño a cambio de que éste permitiera y apoyara falsa reforma agraria y otra más falsa reforma bancaria, tratando de “quitarle banderas” a  subversivos comunistas, —decía Duarte Fuentes—; luego, el 24 de marzo en ese mismo año (1980), con lujo de cobardía es asesinado tan Eminente Señor Arzobispo de San Salvador: Monseñor Doctor Don Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. Además, descabezados aumentaron en forma geométrica hasta volverse incontables. Estos trágicos sucesos desalentaron  mayores aspiraciones académicas de señorita Serrano Delgado, pues siguiente paso sería obtener doctorado; optando por dirigirse en búsqueda de su tío, sacerdote católico Don Marcial Serrano, destacado en ciudad Olocuilta, departamento la Paz; parroquia perteneciente entonces a diócesis de San Vicente en Zona Para-central, pastoreada, durante tantos crudos o medievales años, en forma retrógrada, por obispo Quintanilla apodado “Tamagás”†. Habló largo y tendido con mencionado tío, explicándole indignación sentida ante atrocidades cometidas a diario por régimen despótico contra todos sus opositores que rondaban 99% del pueblo salvadoreño; al mismo tiempo, decisión tomada sin influencia de terceros o segundos de incorporarse a lucha armada insurgente. Lucha armada insurgente del pueblo salvadoreño estaba en proceso de organización; por eso no se contaba, ni en sueños, con mínimos armamentos bélicos modernos, sólo con algunas pistolitas, escopetillas, revólveres y riflitos .22, requisados entre población civil. Rara vez había alguien exhibiendo un G3, Gal, M16 o Máuser, capturado en algún ataque sorpresivo o emboscada contra mal llamados cuerpos de seguridad. Ahí, en casa conventual de Olocuilta permaneció en oración meditativa durante 6 días; al cabo de los cuales, sin lágrimas reconfirmó a su tío la decisión inquebrantable e irrevocable de incorporarse a lucha bélica civil por libertad con justicia. Sacerdote Don Marcial Serrano no contradijo; más bien, por gestos de su rostro y tonos de voz, apoyaba tal decisión de valiente muchacha, al decirle:
        —Vete para Tecoluca. Ahí buscarás al sacerdote “Chele” David Rodríguez, también apodado “Kennedy” por notable parecido con asesinado presidente gringo. A él dirás lo dicho a mí. Él te ayudará más, pues está mejor enterado de  acontecimientos guerrilleros con respecto al armamento requerido. Tiene, en su parroquia, mejor organización, pues todo el campesinado tecoluquense es más arrecho que el de esta mi parroquia. Chele David, —continuó padre Marcial, con gesto profundo e indescifrable, quizá presintiendo su próxima muerte martirial. Prosiguió—: es sacerdote osado. Sus organizaciones eclesiales de base le responden a mil maravillas… No te doy ningún papel de presentación, pues eso sería como firmar nuestras sentencias de muerte en caso fueses interceptada en el camino por guardias nacionales o policías de hacienda. Bastará con tu identificación verbal para ser creída por él. No te voy a dejar hasta Tecoluca, pues tú has constatado el estado ruinoso de mi viejito “jeep”. No he tenido dinero para comprar repuestos indicados por el mecánico. Lleva estas reliquias traídas desde Roma y Belén cuando hace 5 años fui dirigiendo excursión a los santos lugares. Ellas te protegerán porque eres señorita prudente. Reliquias no protegen a  imprudentes ni a  prepotentes. También te daré mi bendición sacerdotal.
       
Pocos meses después, sacerdote Don Marcial Serrano, oriundo de ciudad y municipio Tejutepeque, aparecía asesinado sobre antigua carretera San Salvador-Zacatecoluca. Hasta el presente dicho caso permanece en misterio; pero voz del pueblo o voz de Dios, señala como autora material de ese crimen a desaparecida Policía de Hacienda.

Futura heroína tomó su bolsón cuero-baqueta color café donde portaba  básicas pertenencias; al mismo instante, su cartera con tirantes sin apretarla contra el busto. Se encaminó hasta orillas de carretera nueva hacia aeropuerto Comalapa, carretera todavía en construcción, para tomar autobús del servicio público rumbo a ciudad Zacatecoluca, donde transbordaría a otro autobús para llegar a ciudad Tecoluca, destino final inmediato. En trayecto hasta esta última ciudad fue bajada, junto con demás pasajeros, por 2 retenes de esbirros y registrada hasta en ropa interior. Por llevar papeles de identidad en regla y en bolsón de cuero nada sospechoso (sólo ropas de cama más 3 “mudadas” de mezclilla o vaquero con varios pares de tacones altos), sólo sufrió  incomodidad de ser manoseada por un sargento patán del cuartel viroleño. Al llegar a casa conventual de ciudad Tecoluca, donde residía el sacerdote católico don David Rodríguez, —con cariño llamado Chele David por los suyos—, durante 3hrs ella esperó, pues tal sacerdote católico andaba en ocupaciones por extensa área rural de  parroquia-municipio llamado Tecoluca. A propósito: es parroquia-municipio más extensa existente en todo el “Pulgarcito de América” (Bautizado así por Nobel chilena Lucía de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, alias: Gabriela Mistral). Llegado mentado presbítero, de inmediato se presentó a éste. Cura David ordenó comida para la aspirante a combatiente; luego entraron en prolongada e interesante conversación en la cual la inteligente damisela narró su abolengo democrático, estudios realizados, cercano parentesco con curas: Serrano y curas Delgado, más objetivos por los cuales ella estaba ahí. “Kennedy” salvadoreño, originario del cantón Amatitán Abajo del rural municipio Santa Clara, en para-central departamento San Vicente, hijo de acomodados agro-ganaderos cultivadores, sobre todo, de caña azucarera en tierras propias adyacentes a laguna de Apastepeque del mismo departamento vicentino, la escuchó con esmerada atención no dubitativa. Después de haberla interrogado sobre  tan peligroso tema, éste llegó a conclusión de la verdad manifestada por señorita licenciada en Derecho. En seguida le habló:
       
        —Esta noche no dormiremos aquí, en el convento. Las noches en este Tecoluca son peligrosas en extremo; pues jauría, tal cual tú lo habrás podido comprobar con tus propios ojos, se ha incrementado. Todos esos guardias nacionales, policías, soldados y “chaneques” que tú has visto en esos portales centrales, al nomás oscurecer empiezan su macabra labor. Termina de sorber el café. Mídete después estas ropas y estos zapatos tenis o de fatiga; pues hacia adonde iremos es imposible caminar con tacones altos ni con vestidos de seda.
        Hacia 04:00pm, Chele David, otros 4 varones acompañantes, más damisela recién llegada, abordaron un viejo “Land Rover” con rumbo a sur poniente de Tecoluca, parando 2kms más adelante, a la altura del cantón Llano Grande donde Chele David hizo bajar a tres varones y a bisoña licenciada en Leyes, regresando de inmediato a casa parroquial con sólo un acompañante. Guardó el destartalado “Land Rover”. Con sendas mochilas al hombro partieron a pie en dirección a guatalerías de familias Chávez-Orantes, Chávez-Henríquez y Chávez-Martínez, para luego atravesar quebrada El Burro (profundo acantilado); pronto, ya en terrenos de hacienda “El Jiote”, propiedad del joven demócrata señor don José Ovidio Chávez Muñoz, dirigieron hacia el norte sus lodosas y rústicas vulcanizadas botas de combate, buscando próximas cúspides del monumental volcán Chinchontepec, hasta dar alcance a los tres varones y a la sin igual damita, quienes de antemano había elaborado tal plan. Atravesaron largos 3kms de hacienda El Jiote; cruzaron vía férrea del agonizante tren IRCA, siguieron de largo sobre extensas propiedades agrícolas abandonadas por don Manuel Humberto Díaz Chanchanico y otras, también abandonadas por señor don Isabel de Jesús Salinas Vasconcelos, —ambos emparentados por afinidad con el tronco genético bicentenario Chávez-Henríquez tecoluquense—, porque democrática Guerrilla había declarado “zona militar restringida a civiles desarmados” a todos los terrenos situados al norte de línea férrea IRCA, hasta aquellas dos chiches o pezones del Chinchontepec. Pronto llegaron al incipiente campamento “Cayetana”, donde alegre conglomerado les recibió con entusiasmo y cena. La muchacha fue presentada a bisoños futuros comandantes y combatientes.

Era 03 de agosto en 1980. Ninguna rueda “Chicagua ni chicagüitas”, ni de caballitos, ni sillas voladoras, mucho menos payasos, ni loterías de cartón, ni periquitos de la suerte, habían empezado a llegar con motivo de fiestas patronales de Tecoluca, a celebrarse del 05 al 10 de agosto. Tampoco arribaron en días siguientes, porque ese año no hubo ni alborada festiva saludando a San Lorenzo, patrono. Maduros maizales estaban empezando a ser doblados; inmensos cañaverales del joven señor don José Ovidio Chávez M., alcanzaban 3mts de altura: ideal para evadir  reconocimientos y ataques aéreos. Invierno tropical estaba siendo copioso: tormentas formadas en oriente allá por bahía ultra lempina de Jiquilisco, muy temprano de la tarde caían sobre esas fértiles y valientes tierras; por tanto, cuando licenciada Serrano Delgado más cinco acompañantes llegaron al cantón Cayetana, iban empapados de lluvia y tiritando; pero con ánimos más calientes que horno panadero. Al nomás amanecer, Chele David retornó a Tecoluca dejando ahí, bajo responsabilidad de: don Julián Urquilla, don Roberto de León Ramírez Trabanino y otros todavía no llamados “compas”, a recién llegada señorita capitalina. Don Julián Urquilla, jefe, con resto empezaron a instruir a tan noble damisela en arte de la guerra, mostrándole rudimentarias armas poseídas por ellos en esos días. A cambio, licenciada señorita capitalina Serrano Delgado, con esmalte de uñas aún intacto, les instruía en aspectos legales, (entonces ridículos, obsoletos o letras muertas); pero más fortificadores en ánimo del conglomerado. Era llevada a diario, en son de entrenamiento militar, hasta fincas cafetaleras vecinas: Iberia, India, Dolores, El Verde, Peñas Arriba, El Coyolito. Por último, para recibir en diciembre de ese mismo año entrenamiento más sofisticado en manejo de modernas armas de guerra llegadas de Cuba vía Nicaragua, fue llevada hasta finca Pichincha, propiedad de familia Rengifo-Orellana de Zacatecoluca. Pichincha está localizada a 1950msnm, cabal en lugar donde anudan aquellas dos  chiches del colosal Volcán de San Vicente. Esta finca había sido tomada por rebeldes. Allí estaba radicada la Comandancia General del Frente Para-central Anastasio Aquino; comandancia artífice, en gran parte, de  relativas victorias posteriores obtenidas.
        C O N T I N  U A R Á

miércoles, 24 de octubre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 11^ entrega



                                N O V E L A
      LA GUERRILLERA JAGUAR
                Por Ramón F Chávez Cañas

CAPITULO V

        07 de junio en 1917. Jueves de Corpus Cristi. 07:00pm. Cerro El Jabalí bramaba cual bestia apocalíptica, —Jabalí es uno de numerosos cerros constituyentes del volcán Quezaltec o de San Salvador—. La tierra se escapaba bajo asustados pies de personas y animales circundantes. Luego el cielo se iluminaba con resplandor infernal casi permanente durante toda esa noche. Tenue lluvia temporaleada se cernía en alrededores; tal lluvia contaminada con emanaciones sulfurosas arrojadas por mismo cerro, se había vuelto ácida y ofensiva para piel de personas y animales, quienes huían del siniestro rumbo a cumbres escarpadas del cerro Guazapa, distante a varios kilómetros al nororiente del lugar de tal erupción, y a otras elevaciones de menor altura. Sólo señoras embarazadas próximas al parto en horas inmediatas no podían emigrar, aunque a muchas las desplazaban en: carretas tiradas por bueyes, hamacas con palancas para 2 cargadores en cada extremo, o en simples camas de pita o de correas de cuero crudo; pero el avance era torpe y mayoría, por estar a término el embarazo, con pánico sufrido debido a tal catástrofe, parían en el camino. Así nació, entre otros, a la altura del cantón Santa Rosa, don José Antonio Quesada López, porque su progenitora, al sufrir disloque de un tobillo, no pudo avanzar ni en carreta, ni en hamaca, ni en cama con cuatro cargadores. Esa misma noche a 08:00pm, también vino a este convulsionado mundo en  Aldea de Mercedes, jurisdicción del pueblo Nejapa, departamento de San Salvador, una niña hija natural de doña Silvestra Galán quien por nombre llevaría: Domitila Galán Menjívar.

Doña Silvestra Galán había nacido 17 años antes, pero nadie supo si en siglo pasado o en presente moribundo siglo XX; pues nació cercano a 00:00hrs del 31 de diciembre en 1900, o temprano en madrugada del primer día del siglo XX (1901). Nació en puerto Libertad, departamento del mismo nombre. A la hora del advenimiento, cañoneras inglesas fondeadas en rada del puerto; lo mismo “destroyers”, más fragatas de misma nacionalidad, disparaban salvas de pólvora para despedir al viejo siglo XIX y dar bienvenida al ahora ancianito siglo XX. Estas armas de Marina Británica permanecían fondeadas en esa rada para garantizar, controlando aduanas, pago de real deuda contraída por estos gobiernos con la Corona de su Majestad Británica. Por haber nacido en 31 de diciembre, se debía respetar santoral de todavía dominante iglesia católica de entonces. Por eso le fue impuesto tan feo nombre de San Silvestre, pero en femenino. Doña Silvestra fue hija natural de mujer hondureña venida del puerto Amapala, Honduras, haciendo vida marital no legal con un inglés soldado marino de una de tantas cañoneras ya referidas. Apellido de tal inglés era Dodge. Este tal Dodge, además de ser blanco rosado y alto, tenía visibles pecas en pómulos; con cabellera lisa, gruesa, parada y café rojiza. Porteños le apodaban “Fosforón”. Tal hondureña amasia del inglés se llamaba Nicomedes Galán, de allí fue que su hija llamase Silvestra Galán Dodge.

En esos tiempos, cafetaleros del centro de El Salvador enviaban su café de exportación hasta puerto La Libertad; fue así cuando la entonces señorita Silvestra conoció a vulgar carretero oriundo y vecino del pueblito Nejapa, al servicio de don Norberto Moran, cafetalero de esa zona, de ciudad Ahuachapán y, a la vez: “apactado”, se decía. Nombre del peón carretero era Cupertino Menjívar quien, en 1916 raptó a  señorita Silvestra llevándosela consigo a vivir en Aldea de Mercedes, ya ubicada. Por tanto, la hija del matrimonio “atrás del matocho”: doña Domitila, se llamó: Domitila Galán Menjívar.

Retrocederemos un poco hasta 1883 ó más allá. En ese año hubo cataclismo universal en este planeta Tierra por erupción y consecuente destrucción de isla volcánica allá por Océano Índico: Isla Krakatoa se llamaba. Esta dantesca erupción levantó gigantescas olas o “tsunami” hasta dar siete vueltas al mundo de ese entonces, habiendo causado miles y miles de muertes humanas y miles de millones de libras esterlinas en pérdidas materiales. Todas las tierras bajas de estos cinco continentes sufrieron  embate de tan excepcionales mortíferos tsunamis repetitivos cada 12hrs durante tres días consecutivos. Puerto Amapala del Golfo Fonseca en Océano Pacífico hondureño no sería la excepción. En medio de esa tragedia mundial, 3kms al norte de la más alta marea del mencionado puerto, Doña Nicomedes Galán vino a este “valle de lágrimas”. Fue madre de doña Silvestra, abuela de doña Domitila, y bisabuela de don Próspero Galán Burgos. Doña Nicomedes Galán fue hija de doña Pio Quinta Galán. Ésta nacida en 1858, —en meses cuando el judío italiano, don Momolo Mortara, sin quererlo se convertía en precursor del abrupto descenso del prepotente papado romano, al pelear con todas sus fuerzas anímicas y legales, devolución del niño Edgardo, hijo suyo, mandado a secuestrar por ominoso papa Pío IX, quien pretendía hacer del bautismo apostólico, católico y romano, “sagrado” sello universal e indeleble de esclavitud religiosa católica en seres de otras religiones—. Doña Pio Quinta falleció pocos minutos después del parto, debido a hemorragia vaginal profusa. En mencionado puerto cundió la voz o “bola”: ella se había ido en sangre. Entonces, recién nacida Nicomedes fue criada por su abuela materna: doña Teófila Galán (nuestra sociedad siempre ha sido matriarcal), nacida 50 años antes que doña Nicomedes.

Doña Teófila Galán nació en 1835, en precisos momentos de tan descomunal erupción del volcán no activo en norponiente nicaragüense, llamado Cosigüina. Esta espectacular erupción, más de cenizas espesas que de lava ardiente, arrojó millones de millones en toneladas de polvo, cubriendo territorios aledaños de: El Salvador, Honduras, Guatemala y hasta sureste de México, distante Chiapas o Tapachula a 1500kms del mentado Cosigüina, por supuesto. Debido a esta extraordinaria erupción volcánica, a ese año se le llamó “Año de la Polvazón”. Ocurrió dos años después (1833) de histórica sublevación del indígena salvadoreño-nonualco: Don Anastasio Mártir Aquino. Prócer “Indio Aquinosublevado contra criollos y chapetones de El Salvador, usurpadores de independencia nacional; también divulgadores de falsa abolición de esclavitud centroamericana que, por medio de un discursillo pronunciado diez años antes (último día de 1823) por anciano cura de nombre José Simeón Cañas, pretendieron engañar al mundo con esa patraña. Si hubiese sido realidad tan cacareada liberación, Aquino, nacido en ciudad Santiago Nonualco, no se hubiese sublevado 10 años después, ni hubiese ocurrido descarado despojo por latifundistas ladrones, quienes robaron en 1879-81, Ejidos y Realengos que Corona Española desde tiempos coloniales había designado para sustento de pobrería indígena y protección de fauna y flora en Realengos. Ejidos: terrenos amplios circunvalando a cada municipio salvadoreño. Realengos: fauna y flora vírgenes en: bosques, montañas, cordilleras y planicies propiedad del rey y después del Estado nuestro. Tampoco hubiese ocurrido vil genocidio en 1932, etc. Ellos se liberaron de España. El Pueblo: ¡no!
       
Conviene no dejar en tintero de computadora el nacimiento de don Prospero Galán Burgos: Esto ocurrió el 19 de diciembre en 1936, por la noche, en mesón Chávez cercano a línea férrea y estación del tren ingles en ciudad quezalteca. Cuando el niño Próspero Galán Burgos daba primer grito aspirando primera bocanada de aire todavía no tan contaminado, allá, a 80kms en línea recta hacia oriente, ciudad de Austria y Lorenzana, cabecera del departamento San Vicente y a los pies del coloso volcán Chinchontepec, era reducida a casi nada por fuerzas telúricas  ignotas.

Resumiendo: doña Teófila y doña Pio Quinta, tatarabuelas; doña Nicomedes,  bisabuela; doña Silvestra, abuela y doña Domitila, madre de don Prospero, habían hecho debut terrenal en circunstancias bastante trágicas. Total: había signos positivos o negativos por tales advenimientos. Tal vez las pecas, camanances, pelo café-rojizo, liso y grueso, más color blanco de piel de algunos hijos, y después de algunos nietos de don Próspero, fueron heredados de aquel chele inglés apodado Fosforón.

*****
        Primera infancia de doña Domitila transcurrió tranquila en Aldea de Mercedes. Fue a escuela pública de niñas en Nejapa; pero, como entonces pueblitos de toda la república estaban más abandonados que ahora, sobre todo en educación y salud, sólo alcanzó a estudiar allí hasta 2do grado de educación primaria, pues no había otros grados superiores. Libro Segundo de Mantilla lo repasó cuatro veces hasta llegar a 12 abrilitos. Entonces doña Silvestra, madre, decidió entregarla como “hija de casa” a la acaudalada señorita beata (anciana) llamada niña Menchitas López, propietaria de casi todas las centenarias casas de portales exteriores circundantes del atrio parroquial y mercados centrales quezaltecos; también dueña de extensas propiedades agrícolas ganaderas en  jurisdicciones de: San Juan Opico, San Matías y en misma ciudad quezalteca. Tal señorita Menchitas López y hermanas, eran encargadas de mantener aseo perfecto de: Iglesia parroquial, casa conventual, sacristía y mantelerías, más accesorios sagrados del altar católico quezalteco. Al mismo tiempo fabricaban ostias de consagrar y proveían el vino de mejor calidad para celebración de santa misa; también, señorita López y hermanas, estaban encargadas, de manera permanente, en preparación doctrinal católica para los cada día más numerosos niños deseosos de recibir por primera vez el pan eucarístico; así como en preparación de los también cada vez más numerosos jovencitos dispuestos a recibir el santo sacramento de confirmación, el cual era impartido en  promedio de 2 veces cada año, al llegar con ese objetivo los señores Arzobispos de San Salvador: Monseñor Adolfo Pérez y Aguilar o Monseñor Alfonso Belloso y Sánchez, o Monseñor Luis Chávez y González, de forma respectiva en su tiempo. Misma señorita López y hermanas visitaban una vez por semana (viernes) a menesterosos o desvalidos alojados en portales del centro y en estación local del ferrocarril inglés, para auxiliarles con: ropas, alimentos y medicamentos; aunque dos veces por año, día de san Antonio de Padua (13 de junio), y en día de Navidad, ofrecía por su propia cuenta a esa pobre gente, suculento almuerzo servido en portales exteriores de sus propiedades; y otras obras de caridad más, imposibles de enumerar para no causar mayor fastidio a inteligentes lectores. Tratando de cumplir bien con tales menesteres, beata filántropo necesitaba tener dominio sobre regular cantidad de jóvenes adolescentes femeninas, conocidas en el pueblo con título de “hijas de casa”. Estas jovencitas señoritas casi siempre eran de origen campesino humilde y, a cambio de esos invalorables y sencillos servicios personales prestados a la comunidad, ellas recibían alojamiento, alimentación y respetos adecuados a su condición de personas humildes. Muchas de ellas iniciaban o continuaban estudios de primaria en escuela nocturna para hembras “República de Nicaragua” funcionando contiguo a casa de aquella benefactora. En esa escuela nocturna se matriculó la ya casi señorita Domitila, para estudiar tercer grado de educación primaria; pero, por demostrar grandes dotes intelectuales y mayor dedicación al estudio, al terminar tercer grado fue promovida hasta 5to. Esto ocurría a principios de 1932, durante largas semanas del genocidio racial en Zona Occidental del país. En especial, eran desangradas razas indígenas de Izalcos, en defensa de privilegios ancestrales injustos de blancos-ladinos; entonces Domitila contaba con 15 primaveritas. Al año siguiente cursó 6to grado. Sexto grado era lo máximo a que un estudiante pobre podía llegar en El Salvador de aquellos tiempos. Con ese grado de educación, en 1934 se matriculó en academia de corte-confección y peinados, dirigida por señora apellidada Castillo, siempre en horas nocturnas.

Al estar cursando 6to grado, jovencita Domitila conoció a dichoso muchacho de 24 años de edad, cuyo nombre era Torcuato Burgos. Este Torcuato fue originario del capitalino barrio San Jacinto; —Barrio que muchos años atrás había sido pueblo aledaño a ciudad San Salvador; pero, por crecimiento demográfico-económico de ambos conglomerados, se creyó menester incorporarlo como un barrio más de la capital—. Joven Burgos trabajaba cual mecánico de mantenimiento en instalaciones del ingenio El Ángel del municipio Apopa, bajo acertada dirección de anciano ingeniero alemán de nombre Fedor Deininger, —padre del conocido filántropo don Walter Tilo Deininger, ambos ya fallecidos—; pero, por comodidad en transporte, Burgos había decidido alquilar para vivir, amplia pieza o habitación en mesón Chávez ya mencionado. En consecuencia, durante horas nocturnas tempranas él salía a “tunantear”. Fue así cuando conoció y se enamoró de jovencita Domitila Galán Menjívar.

Joven Torcuato Burgos había aprendido metal mecánica en talleres Sarti o Biollo; mecánica automotriz en Garaje Mundial de don Bartolomé Poma; todos, establecimientos capitalinos. 1930: en riberas del lago Ilopango, junto a otros obreros y estudiantes de diversos municipios, bajo liderazgo de don Salvador Cayetano Carpio y de don Miguel Mármol, conscientes firmaron acta de constitución del Partido Comunista Salvadoreño, —liderado al presente por don Schafik Jorge Hándal, usuluteco de inmensos quilates—. Para esa difícil época aquel joven Torcuato Burgos tendría escasos 21 calendarios. Perteneció a dicho partido; pero no era prominente o mejor dicho, no se daba mucho color; por eso, durante semanas de represión política satánica de enero-febrero-marzo en 1932, él pudo escapar hacia Guatemala. 9 ó 10 meses más tarde, de manera clandestina regresó a la patria; mas, su plaza en  talleres antes referidos estaba cancelada. Por eso, más temor a jauría capitalina que seguía tan activa como al principio en caza de cualquier sospechoso de comunista, decidió marcharse hasta ciudad Usulután buscando al líder Mármol. Estando allá leyó en un clasificado de prensa sobre necesidad que tenía ingenio El Ángel en Apopa de mecánicos calificados para mantenimiento de pesadas maquinarias. Como situación político-social y económica de Oriente no era nada halagüeña, decidió abordar de regreso tren IRCA, transbordando en San Salvador al tren inglés con rumbo a Occidente. Se bajó en Apopa. De allí dirigió sus zapatos burros cuero de cuche clavados, hasta mencionado ingenio, donde de inmediato fue contratado previo examen de pericia hecho por mismo caballero alemán: don Fedor Deininger; pero, por sospechoso de alterar orden público en dicho establecimiento, al cabo de 18 meses olfateó posible llegada por él de viles cuerpos represivos, abandonando empleo del ingenio. Buscó y encontró trabajo en herrería de don Simón Najarro, en mismo municipio y pueblito Nejapa; mas, tanta cruel incertidumbre lo acobardó, decidiendo marcharse hasta bananeras de Costa Norte hondureña, donde permaneció hasta caída, 1944, de tiranía del sátrapa Maximiliano Hernández Martínez. Regresó de bananeras con afición etílica bastante avanzada, más tabaquismo consecuente. Al nomás llegar a ciudad Quezaltepeque fue empleado, siendo motorista en bus o buses que el turco don Abraham Kattán tenía funcionando desde y hacia San Salvador. Allí trabajó por largos años, pues su alcoholismo sólo nocturno era aceptable. Efectuado postrer viaje de retorno, después de guardar en garaje al autobús, se emborrachaba. A 04:00am empezaba nueva jornada laboral tal como si nada hubiese pasado. Cual centenaria gota de agua taladrando  roca granítica día a día, noche a noche, vicio progresó hasta quedar invalidado moral y material, muriendo cirrótico en 1985.
       
En 1933 Torcuato Burgos conoció, para enamorarse, a jovencita Domitila Galán. Sus escasos meses idílicos los vivieron bajo públicos bombillos eléctricos nocturnos en calles empedradas de ciudad de los “güegüechos” o, en días festivos, bajo techo del kiosco central del parque Norberto Morán y aleros de adyacente estación ferrocarrilera del tren inglés; pero, tal benefactora pronto se enteró de malas andanzas de esta jovenzuela. A menudo la recriminaba por ello, llegando hasta llamar a doña Silvestra, señora madre de rapazuela, para comunicarle la conducta impropia de Domitila.
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        Noche de otro 07 de junio, pero en 1934, cielos quezaltecos y de todo El Salvador estaban llenos de nubarrones. San Pedro comenzaba a descargar  diluvianas cantaradas de agua sobre nuestro micro territorio, formando tremendo ciclón sin nombre, porque en esa época ciclones aún no recibían nombres del Centro Internacional de los mismos; pero a nivel regional se conoció ese  fenómeno climatológico con el catastrófico nombre de La “Correntada”. Temprano de esa noche, señorita Galán Menjívar optó por fugarse con su novio. Eran las 07:00pm. Novio, protegido de lluvias con capa hedionda de hule natural y paraguas comprado en almacén local del español don Ramón Vidrí, la esperó en esquina del otro almacén propiedad del palestino (turco) don Emilio Zablah. Ahí él le ofreció capa similar. Cargándole burda tumbilla de tulle donde iban todas sus escasas pertenencias, le echó brazo izquierdo sobre un hombro. Apresurados, más por deseos de fornicación que por lluvia torrencial temporaleada, dirigieron sus pasos hasta pieza del mesón donde Torcuato residía. Esa noche señorita Domitila perdía las flores de su virginidad. Siguientes nublados días con respectivas noches, mientras rudo apóstol continuaba bañando con saña divina a estas comarcas, ellos se deleitaban gozando con desnudeces de sus cuerpos. Ni cuenta se dieron cuando el mal llamado Río Sucio al salirse de cauce, casi anega la ciudad de sus edénicos idilios; mucho menos de destrozos que mentada “Correntada” estaba haciendo al arrasar con desenfrenada furia, poblados enteros del sud-oriente hondureño, más nororiente salvadoreño; ciudades: Ocotepeque y Concepción, fueron emblemáticas; tampoco se enteraron de destrozos causados por  río Bajo Lempa en departamentos: San Vicente, La Paz y Usulután, donde puentes, más  carreteras fueron arrasados, quedando vías férreas tan retorcidas cual plastilina de parvulitos. De esa luna de miel hubo embarazo; pero parió óbito fetal a seis meses de la concepción, quizá por tremenda paliza que doña Silvestra había llegado a propinarle en cuanto el cielo escampó. Luego vino el 2do del cual nació don Próspero Galán Burgos, mil y una veces mencionado.
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        Al partir Torcuato para Costa Norte hondureña, ella quedaba embarazada por tercera vez; por eso no quiso acompañarlo. Acudió por ayuda donde anciana señorita beata Merceditas López, su antigua benefactora. Ésta, valiéndose de influencias amistosas con don Chebo Vilá, alcalde municipal, le consiguió puesto en mercado central local. Misma señorita beata la surtió con víveres de primera necesidad; pero la embarazada, viendo que el grueso de venta de tales especies de primera necesidad sólo era por la mañana, decidió dedicar las tardes a vender “chilate con nuégados”. He ahí su permanente apodo: “Chilatera”. Con venta de víveres, verduras de temporada y chilate dio cristiana educación a numerosa prole obsequiada por el destino, pues su marido aparecía de vez en cuando: 2 ó 3 veces cada año para estarse acá par de semanas. En cada venida casi siempre la dejaba embarazada, al grado que tal pobre mujer pasó más de diez años sin mirar menstruaciónes, porque si no estaba preñada estaba lactando. En total tuvo siete gestaciones en corto lapso de quince años; sólo tres sobrevivieron. Dos restantes no guardan relación alguna con presente historia, por lo cual no serán descritos.
        C O N T I N U A R Á