Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

sábado, 28 de enero de 2012

LOS NAÚFRAGOS

       L  O  S     N  A  Ú  F  R A G O S      
               Del libro “Historias Escondidas de Tecoluca”
               Escrito por Ramón F Chávez Cañas

 
          Desde octubre hasta enero, tan indefenso Pueblito es azotado por ráfagas episódicas de vientos alisios. Episodios con duración de tres a seis días cada uno  sin previo aviso, pues meteorólogos de aquellos edénicos tiempos no existían y, si hubiesen existido, hubiesen cometido crasos errores similares a los cometidos por actuales agoreros, aun con ayuda de modernos radares y visores satelitales, por tanto: abatían al inamovible Pueblito en cualquier semana de meses ya citados, sin número aproximado en cuanto a frecuencia ni, mucho menos, en cuanto a intensidad y duración. Tal vez dos o tres episodios cada mes; siendo los más severos en diciembre y enero. Geografía especial del encajonado Pueblito lo hacían y lo hacen fácil presa de ese fenómeno climático agradable para unos, lo contrario para otros; pues al estar asentado con firmeza sobre faldas sudeste del majestuoso volcán Chinchontepec, en callejón formado por éste y Cerros San Jacinto o Ciguatepec al oriente, donde se inicia Río Bajo Lempa, hacían y hacen que esos fuertes vientos (nortes) se encallejonaran y embistieran con variable furia al pobre Pueblito. Esos furiosos y helados nortes decembrinos-enerinos, en especial, hacían tiritar al conglomerado humano urbano y rural; asimismo, reducían y reducen, en altos porcentajes, cosechas frutales de  estación seca (mangos, jocotes, marañones, jucumicas o aceitunas tropicales; papaturros, ujushtes, aguacates, zapotes y un sinfín más). El viento seco y frío agrietaba mucosas labiales humanas causando ardoroso malestar mitigado sólo aplicando, sobre labios, manteca de cacao. Al ser tal furia  exagerada, —cosa frecuente—, aquellos ventarrones levantaban tejados, y árboles quedaban aporreados. Areniscas de empedradas callecitas y polvaredas de caminos vecinales eran ofensivas para conjuntivas oculares y nasales. Cuando esto sucedía, aquellas callecitas, desde muy temprano en la  noche, se volvían solitarias y taciturnas, similar al mismo cementerio local. Lunas llenas aumentaban furor de los vientos. Veletas de madera con corcho-latas o tapaderas de pasta betún en cabeza de los ejes, ─colocadas adrede en patios y traspatios de muchos hogares─, daban su concierto monótono, escandaloso y continuo, más audible en avanzada nocturnidad, compitiendo con el también monótono silbido de tan recia ventisca; concierto acompañado por choque de ramazones vegetales al ser estremecidas por mismo fenómeno meteorológico; contando, al mismo tiempo, con aullidos lastimeros de infinitos perros callejeros. Aquellos señorones, abrigados con amplias, gruesas y tibias “chivas chapinas”, roncaban y se pedorreaban muy orondos; en cambio, la majada campesina y proletaria, no encontraba sosiego sobre su cama-tapesco de varas de jalacate, pues sus ralas mantas o “perrajes batanecos” (fabricados casi a mano en primitivos telares de San Sebastián, departamento de San Vicente en El Salvador), eran incapaces para disminuir “hielos del Niño” o los del mes siguiente. ¡¿Así debe ser todavía?!
                                                *****           
        En ese año, 1952, el sacerdote católico: presbítero Juan Bautista, llegó a administrar aquella parroquia, nombrado por obispo diocesano vicentino apodado Tamagás, pues esa inmensa comprensión siempre ha necesitado de buenos, humildes y diligentes pastores. El cura Bautista era sacerdote joven,  — ¿tres décadas?—, quizás recién salido del seminario San José de la Montaña en San Salvador;  tal vez era su primera sede parroquial. Fue originario de pueblito San Isidro, departamento Cabañas del mismo minúsculo país; blanca amarfilinada su tez; cabellera negra con barba azul entera rasurada; algo narizón y de tamaño mediano, con cierta corpulencia medio atlética; su voz: suave en pláticas con laicos; pero enérgica en sermones dominicales. Humilde, sin parecer tímido ni tonto. Con alguna certeza parecía practicar la castidad jurada.
   
Había llegado a relevar al Pbro. Abraham Rodríguez, otro piadoso sacerdote amante de actividades deportivas para juventudes sanas y descarriadas en tan devoto Pueblito. —Este sacerdote Rodríguez introdujo práctica del baloncesto, para ello, construyó, con aquella muchachada y con sus propias manos, dos canchas para tal deporte; ambas localizadas en patios y traspatios de casa parroquial o convento. También, el cura Abraham, practicaba natación en soñadas piscinas de hacienda Tehuacán, propiedad de don Nicolás Angulo y hermanos… Fueron tiempos de Pérez Prado con el mambo; de bailarinas exóticas: Amalia Aguilar, Tongolele, Rosa Carmina, Ninón Sevilla y de otras medio desnudas del cine mexicano-cubano; del trío Los Panchos y de Luís Alcaraz con su afamada orquesta. La señorita Josefina, hermana menor del cura Rodríguez, era otra Tongolele bailando el mambo con el señorito bachiller don Jesusito Orantes Chávez, en casa de éste o en la de señoritas Parras. Además, lo bailaba con cuatro o seis ágiles jovencitos de aquella dorada etapa—. Perdónennos si redundamos sobre esto en otra historieta.
   
El presbítero Juan Bautista hizo todo lo contrario: excomulgó a tantos mamberos por órdenes expresas del obispo Tamagás; exiló del convento parroquial a basquetbolistas, enviándolos a practicarlo en otra cancha, siempre parroquial; pero afuera del sagrado recinto. El mambo, pese a excomuniones, se continuó practicando durante fines de semana o vacaciones estudiantiles. Se practicaba en residencia de don Chusito Orante Chávez o de señoritas Parras: Tinita y Elisita.
                                                      *****   
Los niños: Robertito Cabrera (12 primaveritas), hijo de doña Tina Cabrera con chino Andrés Avelino Hernández; y Francisquito Pérez 14 abrilitos), hijo de señora purera Tiburcia Pérez, servían de acólitos, junto con el otro niño,  Carlitos Borromeo Chávez Cañas, hijo de don Ramón padre y de doña Carmela Cañas de Chávez; mientras, don Daniel Chacón, hombre mayor, piadoso, ágil e inteligente, era  sacristán; pues el otro, don Chico Hueco, había fallecido. Las “biatas”1 Carlota viuda de Fernández (decana), Sarita Cañas de Alférez, y  señoritas: Cecilia Ayala Bustamante, Soledad López, Amalia Reyes y otras sin cuenta más, eran encargadas en mantener viva la fe religiosa de aquella enorme parroquia (desde volcán Chinchontepec hasta playas en Océano Pacífico), ocupando toda la parte sur del departamento de San Vicente, siendo municipio y parroquia más extensos del diminuto país.
       
          Un día de noviembre en 1952, el cielo amaneció gris de tristeza. Nortes alisios comenzaron a soplar cada vez con más furiosa intensidad; repitiéndose otro ciclo de lo ya narrado. Ese día, el cura Bautista,  acompañado por los dos primeros acólitos mencionados, ─pues Carlitos Borromeo, el tercero, no obtuvo permiso de su padre: don Ramón Chávez, por ausencia prolongada de éste (en salineras del estero Jaltepec). Doña Carmela Cañas, su madre, no se creyó con suficiente autoridad para dejarlo partir, aun con sacra compañía del sacerdote Bautista─. Ese día, el señor párroco tomó su desvencijado “yipito”2 para encaminarse hasta  remoto cantón la Pita, donde oficiaría santa misa mayor en honor al santo Patrono de dicho cantón: cantón situado en triángulo formado por: al oriente, Río Bajo Lempa; al norte y noroeste, por cañadas del estero Jaltepec y, al sur, por Océano Pacífico. Cantón o caserío la Pita pertenece a esa parroquia y municipio. Luego de terminados sagrados oficios, los tres, párroco y acólitos, se enrumbaron hacia riberas del estero, en cañada comunicante con delta del Lempa, cuando éste muere en Océano Pacífico. —Es misma cañada donde don Raymundo Nicolás Cañas Merino, jineteando su caballo Pegaso para pasar a la otra orilla del estero, pescaba, con ambas espuelas sin quererlo ni saberlo, enormes y sabrosos peces marinos al quedar éstos trabados en rayos filosos de sus espuelas—. Por ser veraniega tarde sabatina, tal cañada estaba bastante concurrida por turistas criollos llegados, en gran mayoría, desde ciudad capital. Éstos, pertenecientes a ricachonas familias. Entre esos numerosos turistas capitalinos, hallábase dos jovencitos navegantes tripulando hermoso yate impulsado por dos fuertes motores fuera de borda con potencia de 150hp cada uno. Tales jovencitos, pertenecientes a familia Vilanova Kriete, —una de aquellas catorce poderosas familias de entonces. ¿Lo serán todavía?—. Invitaron a los humildes pastores católicos para ir a dar un paseo hasta el entonces cantón la Herradura, en departamento la Paz, al otro extremo del largo estero, a 60kms desde el punto de partida. Para llegar hasta la Herradura era imprescindible atravesar la bocana El Cordoncillo, ésta, cordón umbilical del estero con el mar. El sacerdote quiso declinar tan amable invitación, hablando así:
        —Miren, jovencitos: el mar, el río y el estero, están muy picados. Esto se debe a fuertes vientos bastante huracanados presentes desde hace dos días; por tanto, es demasiada peligrosa la navegación, incluso en potentes y modernos aparatos como éste, propiedad de ustedes.
        Uno de ambos jovencitos adinerados, con apariencia de mayor edad, timonel de la embarcación, contradijo así:
        —No padrecito, no. Este yate es muy estable, pues su centro de gravedad está diseñado a perfección; además, nuestros potentes motores son capaces de vencer hasta la más bravía corriente de Humboldt; asimismo, tanques de combustible están repletos con capacidad para navegar hasta por 24hrs sin interrupción… Súbase, padrecito: confíe en mis palabras y en mi pericia; también contamos con su santa presencia para aplacar cualquier oleaje adverso… Lo pasearemos por El Astillero, por bocana El Cordoncillo; lo llevaremos hasta Los Blancos, hasta la Herradura. En término de una a dos horas, estaremos de regreso sanos y salvos, pues son las 03:00hrs, una hora bastante temprana para regresar con luz solar.
       
          El señor cura y sus dos menores acólitos fueron entusiasmados más por numerosos feligreses acompañantes hasta el primitivo muelle cantonal del embarcadero, aceptando abordar la aparente fuerte embarcación. Tales cinco varones se hicieron a la mar. Aquellos dos motores bramaban al despegar; mientras, los quedados en tierra aplaudían tan valiente decisión de su pastor. Embravecido oleaje fue roto, durante algunos momentos, por la calle acuática dejada atrás por tan veloz embarcación; en tanto, los cinco tripulantes se perdían de vista cuando cruzaron los todavía espesos manglares y cincagüitales.
    Tres horas después (seis de aquella tarde), Sol veraniego estaba empijamándose, y vivísimos celajes vespertinos de irisados tonos, desvaneciéndose; mientras,  cinco turistas no daban señales de aparecer por alguna de tres o cuatro rutas posibles. Para entonces, Luna llena empezaba a emerger en dirección al delta del Bajo Lempa, reflejando su plateada hermosura sobre follaje del tupido bosque salado y sobre  encrespadas aguas del río y del estero. Ráfagas alisios estaban volviéndose más fuertes; zumbido de las mismas, al chocar contra  árboles y contra del agua, recordaban Misa de Réquiem compuesta por Giuseppe Verdi en honor a Giacomo Rossini, otro maestro músico italiano. Olas, al estrellarse contra riberas esterinas y, rías lempinas, al chocar contra aquéllas, sonaban cual lúgubres violoncelos o contrabajos de alguna sinfónica famosa, preludiando noche interminable y luctuosa. Cuando Luna llena estaba formando ángulo de cuarenta y cinco grados con respecto al horizonte oceánico, relojes marcaban las nueve de esa noche. No se escuchaba ni triste canaleteo o remar de un tan sólo primitivo cayuco, mucho menos el rugir desbocado de una máquina marina. Feligresía campesina, seis horas atrás entusiasmada por el paseo de su pastor, empezó a desesperar; pronto, a rezar. La hostia argentina nocturna llegaba al cenit. Lágrimas empezaron a aflorar en la mayoría de aquellos rostros. Casi nadie durmió. A cuatro de esa siguiente madrugada, silencio tropical de aquel paraje fue interrumpido por  bramar de otros más potentes motores marinos: flotilla de catorce yates, uno por cada poderosa familia, se estaba haciendo presente. En  rostros de aquellas guapas mujeres y musculosos hombres bien alimentados, se adivinaba estragos de angustia e incertidumbre. Preguntaban, preguntaban, repreguntaban, sin obtener respuesta positiva alguna. Dos horas más tarde, al momento de emerger el rey de nuestro sistema planetario por oriente, como todo caballero inglés, incertidumbre de miserables y millonarios, también emergía o crecía con más sospechas de segura zozobra; sin embargo, posibilidades de haber encallado en algún islote del manglar, renacía nuevas esperanzas. Motores oligarcas continuaban rugientes, a la vez que atravesando múltiples cañadas y callejones navegables del estero. A ocho de esa misma mañana,  guardacostas de Marina Nacional, aviones de Fuerza Aérea Salvadoreñas, y  sin cuenta avionetas algodoneras privadas, surcaban  mar y cielo en búsqueda de aquellos posibles náufragos, pues nortes habían amainado en forma significativa, permitiendo tales maniobras. A doce horas de tan triste domingo, numerosos helicópteros y aviones gringos, procedentes de base militar estadounidense en Canal de Panamá; y los de fuerza aérea-naval del nicaragüense Anastasio Somoza García, — verdugo del “General de Hombres Libres” y testaferro de imperialistas gringos—, se unía a la cada vez más incierta búsqueda. Lo mismo hacía aparatos chapines, pues jóvenes Vilanova Kriete eran sobrinos afines del coronel Jacobo Árbens Guzmán, casado con una Vilanova salvadoreña. Árbens era presidente constitucional de Guatemala. Honduras, Costa Rica, México y Colombia, también colaboraban en tan penoso caso.
   
          La búsqueda intensa se prolongó por más de dos semanas; luego fue disminuyendo poco a poco, junto con esperanzas. Al cabo de dos meses, sin alguna mínima evidencia, se suspendieron tales operaciones. Nunca, hasta esta fecha, ha sido encontrado indicios del naufragio: ni remos de emergencia, ni casco de la embarcación, ni alguna otra prenda o pertrecho. Brujos y pitonisas no han podido ubicarlos. Se decía, en ese tiempo: Alguno de tantos buques soviéticos o de otros países comunistas, los había rescatado. Para aumentar  tan cruda guerra fría contra EUA, fueron llevados hasta aquella, entonces, gran potencia bélica rival de Occidente, en especial de EUA. Si el Doctor Don Fidel Castro Ruz hubiese existido con el poderío político y filosófico presente, a él se le hubiese endilgado tal secuestro.
                                                 F  I  N
1—BIATA = Beata; 2-- YIPITO = Pequeño y rústico automotor 4x4 marca Jeep, algo viejito.                                                                            
                                         18 de enero en 1998

martes, 24 de enero de 2012

HEREJÍAS, 29ª ENTREGA

PARTE AÑADIDA A SEGUNDA EDICIÓN AÚN INÉDITA  H   E   R   E   J   Í   A   S     

Por Ramón F Chávez Cañas
     

“Vigésima novena entrega”

CLXXXVII
Pudiérase crëer/ en arrepentimiento
a la hora de morir/ frente a pastor o cura
quien con palabras suaves/ y máxima dulzura
te envía sin dudarlo/ al cielo o firmamento.

Te dan seguridad/ en tan crucial momento,
—cuando ya están cavando/ tu ruda sepultura—:
Tú llegarás al cielo; / mas, nunca a tal negrura
sin importar tus crímenes/ o proceder violento.

Dios hijo dio en la cruz/ su vida por la tuya.
Sólo te pide Él/ tu adoración profunda
aún cuando tú nunca/ dijiste: ni ¡Aleluya!

Es fácil escapar/ de esa llama rotunda
no importando tu vida:/ magaya1 o cabuya2; 

pues la misericordia/ para ti siempre abunda.

CLXXXVIII
No se puede aceptar/ un perdón tan sencillo
traído de cabellos/ por pastores caballos
quienes pretenden ser, / de tímidos, los ayos3 

ofreciendo perdón/ a cambio del bolsillo.

Postulados cristianos/ han perdido su brillo
de tres primeros siglos./ Hoy gobiernan lacayos4 

del poder imperial./ Hoy besan hasta callos
y a quienes contradicen/ les callan con cuchillo.

Si dios de estos cristianos/ en verdad fuese justo,
antes de perdonar/ al hombre moribundo
y ofrecerle un edén/  para vivir a gusto,

debiera prorrogarle/ estancia en este mundo
al menos por diez años/ para pagar lo injusto
resarciendo a su prójimo/ como esclavo rotundo.

CLXXXIX
Si dejó en orfandad, / asimismo en viudez,
a/ un hogar cualquiera/ del marrano planeta;
si se robó millones/ o hasta una bicicleta,
deberá devolverlos/ al dueño, de una vez.

Deberá ser honesto, / no ofreciendo preñez
a desvalida viuda, / por tan simple peseta
obligado a pagar./ Ni será marioneta
de hombres autollamados/ “ministros del Iahvé”.

Cuando tal pecador, / en alto porcentaje,
haya pagado culpas/ con trabajo decente
para cien ofendidos, / con humilde coraje,

entonces, sólo entonces, / irá directamente
montado en blanca nube/ a celestial paisaje;
pues ya pagó sus culpas/ en el tiempo prudente.

CXC
Chinitos milenarios/ del continente asiático
están ya condenados/ a purgar sobre llamas
su insolente conducta/ de limitar las almas
en basto territorio/ de un té muy aromático.

Este chino amarillo/ no  resulta simpático
al bíblico Moisés, / pues rómpele las calmas
porque sólo permiten, / a esas familias galgas
un hijo, nada más. / ¡Ah, código traumático!

Mil trescientos millones/ de chinitos felices
viven con dignidad/ en territorio pobre.
Si fuesen unos cuyos/ comerían lombrices.

Con panes bajo el brazo, / sin costarles un cobre
nacen niños haitianos/ de africanas raíces.
¡A mis salvadoreños/ quizá todo les sobre!

CXCI
Biblia estuvo de moda/ durante/ epidemias
de la peste bubónica/ y del cólera morbo;
de cruel fiebre amarilla/ y más. Eran estorbo
para poblar la Tierra. / Esas fueron pandemias.

Desde ha doscientos años, / reducidas a endemias
tales enfermedades/ por el bacilo torvo
junto con la viruela/ y tan temible polio
no producen lisiados, / mucho menos anemias.

Judíos desearían/ tener más habitantes
y así enfrentar reclamos/ de pueblos musulmanes
por tierras asaltadas/ por sionistas errantes.

Chinitos e hindúes, / por no haber hecho planes
—aún sin conocer/ tal biblia de aberrantes—
están haciendo esfuerzos/ para mermar sus clanes.

CXCII
En tres primeros siglos/ de esta/ Era presente
el betlemita dios/ sólo era gran maestro:
un hombre espiritual/ tal vez un ambidiestro
similar al Mahatma/ y al Lincoln presidente.

Pero, astuto romano5, /de imperio decadente
salvó su imperialismo/ con método siniestro
poniendo al betlemita/ cual único dios diestro
ganándose a cristianos: / antes, sufrida gente.

Los dioses del Olimpo/ eran catalogados
en primera, segunda, / tercera y clase enésima.
Con zancadillas sucias/ cualquier dios ascendía

a primeros lugares/ volviéndose malvados.
Pero Zeus cayó/ de un solo a la milésima
posición que dejó/ As de estirpe judía.

CXCIII
Lo mismo sucedió/ seis mil años atrás
—o sea cuatro mil/ antes de Jesucristo—
cuando rey Hammurabi, / inteligente y listo,
desempolvó a Marduck, / haciéndolo dios As.

Marduck entonces fue/ de otros dioses, carnal:
Iahvé6, Zeus o Júpiter, / con Osiris egipcio
brindaban en Olimpo/ con etílico vicio.
¡Marduck, por Hammurabi, / subió/ a clase/ A!

De aquel rey babilónico/ llamado Hammurabi
tal romano copió/ teogonía de ahora.
¡Quien no quiere leer, / por ello nunca sabe

Historia Verdadera, / y libera a Pandora
—diosa de mil sorpresas—, ¡al quitarle la llave!
Esa es cruel religión, / que tu dinero añora.

CXCIV
Sí. Del maíz venimos, / dicen los entendidos
escritores del Códice/ llamado Popol-Vuh.
Los cristianos actuales/ afirman ser tabú
esos bellos relatos, / de suyo entretenidos.

De los granos perlinos/ nos fueron concedidos
nuestros brillantes dientes/ de quijadas en U.
¡Tan bella teogonía/ no puede ser vudú!
Por eso dioses mayas/ fueron desconocidos

e implantaron al dios/ traído de Israel
para hacer vil conquista/ más fácil por el miedo
al fuego del infierno/ en nombre de su dios.

Frailes y soldadesca, / amparándose en él
a fuerza de arcabuces/ impusieron su credo
destruyendo esos Códices/ y sembrando terror.


1—MAGAYA = Porción de tabaco para masticarlo; 2—CABUYA = última parte
desechable del cigarrillo o del cigarro habano (puro); 3—AYOS = Maestros o profesores privados para párvulos; 4—LACAYOS = Servil, rastrero; 5—ASTUTO ROMANO = Emperador Constantino, creador y criador del cristianismo; 6—IAHVÉ = Jehová.

jueves, 19 de enero de 2012

POEMAS PARA CARMELINA

A DOÑA LILLIAM CARMELINA  CHÁVEZ CAÑAS DE CUÉLLAR          
Por Ramón F Chávez Cañas

Eres la Bella Elena/ Cañas Jiménez--
1: 
aquella hermosa  hembra/ quien en sus sienes
lucía tan preciosas/ hebras castañas
allá por años quince/ del siglo veinte.
Viejo Carlos Jiménez,/ hombre prudente,
fue padre de tal Bella/ con madre Cañas-
2. 

ADN sagrado,/ tú, Carmelina,
heredaste de aquella/ casi divina;
pues Doña Carmen Cañas-
3 / tu madre santa,
fiel genético puente/ fue para ti
orgullo maternal, ─reinante en mí─
por eso ahora/ mi poesía te canta

con motivo de tus/ sesenta y tantos
años de edad cumplidos;/ pues estos cantos
salidos expontaneos/ del corazón
son humilde presente/ para mi hermana:
DOÑA LILLIAM CARMELINA/ CHÁVEZ CAÑAS
esposa de Óscar Cuéllar,/ fino varón;

más, madre de Oscarito y Maricelita;
abuela de Dieguito/ y de niñita
cuyo nombre he olvidado, por el momento.
Óscar hijo, también,/ tiene un bebé,
nombre del cual, ¡por Dios!, tampoco sé;
pero son tus tres nietos/ un monumento

de alegría lozana/ e inteligencia.
Prepárate a viajar,/ ufana, a Suecia
cuando tus nietecitos/ ganen el Premio
Nobel de Medicina,/ Física o Paz;
pues Dieguito y hermana/ serán un As
junto con el primito./ ¡Qué lindo apremio!

A Carmencita Chacha-
4 / la nombraremos
sustituta de ti/ cuando viajemos
a Oslo o a Estocolmo;/ pues el reinado
de Bella Elena Cañas/ en nuestra América,
no quedará vacante;/ pues nuestra emérita
niña Carmencita/ Chávez Alvarado

será la Bella Elena;/ pero interina,
pues otra Bella Elena/ joven y digna
que a ti bien sustituya/ será imposible
de encontrar en los vástagos/ Alférez-Cañas
ni en los Cañas-Salinas: ricas entrañas.
Por eso, Carmelina, /sé comprensible.

“La tía Camalina/ me/ hace muecas”.
Dijo Indira Berlina-
5 / con sus muñecas
cuando ésta se quejó con el papá.
La tía Camalina,/ núbil doncella:
alta, blanca, elegante/ y siempre bella,
tomándola en sus brazos/ como mamá,

la besaba en la frente/ para calmarle
aquel llanto infantil,/ luego dejarle
jugar con sus muñecas/ a Indirita.
Recuerdo cada día/ a Carmelina
cuando en Quezaltepeque/ ella tan fina
nos hacía reír. ¡Ah, señorita!

En Montreal, Canadá, / donde reside
─pos Ofensiva al Tope-
6 ─/ desde allá pide
a su Dios personal,/ por Tecoluca,
por Miralvalle, en/ San Salvador
y por su recio clan/ que le da amor
eterno como nadie/ y como nunca.

Estrella de Belén
-7 / fue su pupila.
Esta niña llegó/ toda tranquila
a estudiar el inglés/ en Canadá,
viviendo muchos meses/ en su morada.
Regresó a El Salvador/ bien encantada
de tíos y primitos,/ por hermandad.

Antes de tu partida/ a extremo Norte
fuiste mentora insigne/ de inmenso porte
en Escuela Primaria/ salvadoreña.
Eres de alta costura/ o, exponente,
graduada en academia/ para la gente
que viste vanidosa/ siendo pequeña.

Ni Versacce, aquel/ sastre italiano
ni/ Óscar de la Renta,/ dominicano;
tampoco la Herrera/ de media huella;
mucho menos la diva: / Cocó Chanel
pueden diseñar modas/ de alto nivel
como hace Carmelina/ Chávez de Cuéllar.

De las “patas de gallo”/ y leves canas
debe cuidarse siempre/ con muchas ganas,
pues rostro inmaculado/ como// el suyo
no está en tiendas de barrios. / Sólo la niña
Carmencita Chachita,/ ─y tú sin tiña-
8 ─,
tiene rostro de Elena,/ con mucho orgullo.

Triplicar tantos años,/ ahora jóvenes,
manteniendo esos músculos/ jamás inmóviles;
evitando papada/ y ojos bolsudos;
tumbillas en caderas/ no permitirlo;
remirarse en sus nietos/ y a Óscar oírlo,
le aumentarán la Paz. Son mis saludos.
          @@@@@

“Dale duro Bene… Dale duro Bene"-
9 
por mi medio te saluda/ y conviene
en llamarse Benedicto Borromeo,
según doña Juanita y doña Concha
quienes por tales nombres/ armaron bronca;
siendo el segundo nombre/ mucho más feo.

También tu hermano Orlando/ de San Vicente
te envía parabienes/ en este veinte
de enero, en dos mil doce. / Desde Virola-
10 
Jaimito Galileo/ o Gordo Jaime
te da cien mil abrazos./ Fue tu gendarme
cuando Óscar era novio,/ y él no era bola.

América Haydecita/ Chávez y Cañas:
vuestra primera hermana/ en las entrañas
de Doña Carmen Cañas,/ la madre nuestra,
te augura lo mejor/ de lo mejor
por ser, tú, Carmelina, la misma flor
plantada en Tecoluca:/ ¡Tú, Gran Maestra!  




1—BELLA ELENA CAÑAS JIMÉNEZ  *1880-1920†. Tía abuela materna de Lilliam Carmelina Chávez Cañas. Fue la mujer más bella entre las bellas. Murió por peritonitis causada por apendicitis aguda a edad de 40 bellos años;  2—MADRE CAÑAS =  Doña Estebana Cañas, esposa “natural” de don Carlos Jiménez, ambos fueron padres de BELLA ELENA:  3—CARMEN CAÑAS =  Madre de Lilliam Carmelina y de este poeta;  4—CARMENCITA CHACHA = Última nietecita de Doña Carmen Cañas de Chávez. Se le apoda Chacha o Chachita por ser hija de Edagar Edmundo Chávez Cañas quien, por ser gemelo, lleva el apodo de Chacho. Carmencita Chachita empata en belleza con Lilliam Carmelina Chávez Cañas; pero quizás no superan a Bella Elena.  5—INDIRA BERLINA = Primera de cuatro hijas de este poeta;  6-- AL TOPE = Ofensiva guerrillera del FMLN llevada a cabo dentro de San Salvador en noviembre de 1989;   7—ESTRELLA DE BELÉN = Tercera de cuatro hijas de este poeta;  8—TIÑA = “Si la envidia fuese tiña todos fuésemos tiñosos”;  9—DALE DURO BENE…= Apodo familiar puesto a Carlos Benedicto Chávez Cañas por su hermana Haydecita; 10—VIROLA = Ciudad de Zacatecoluca.  
                Tecoluca, El Salvador, enero 20 en 2012.-



¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!, HERMANA.        
Por Ramón F Chávez Cañas

Desde nuestro El Salvador/ te envío un ramo de rosas.
Del vergel tecoluqués/ van estas flores preciosas.
A través del internet/ te llegarán este día:
veinte de enero en dos mil/ o fecha de tu cumpleaños,
Lilliam Carmelina Chávez/ Cañas, Doña con peldaños
infinitos en actual/ cenit de tu medianía.

Eres esposa modelo/ de mi cuñado Óscar Cuéllar,
un hombre sonsonateco-1 / quien dejó profunda huella
en la Tierra de los Cocos/ y en Tecoluca, también;
pues de esta última ciudad/ como sutil jardinero
cosechó la Rosa Roja/ de encendido terciopelo.
Rosa Roja es Carmelina/ o Reina de aquel Edén.

De esa unión espiritual,/ ─de acuerdo a leyes civiles─,
trajeron a/ este mundo/ dos capullos infantiles:
La niña Maricelita/ y el niño Óscar Armandito
quienes ahora ya son:/ Maricela de Brevé
y Oscarito ya casado/ es un joven de caché-2. 

Tu Dios, Doña Carmelina, / protege a tu hogar bendito

al darte tres nietecitos/ hasta esta fecha solemne,
cuyos nombres sí, ya sé, /saliendo mi mente indemne:
Dieguito, primer retoño, / Adrianita es el segundo.
hijos de tu emperatriz/ o doña Maricelita.
Santiaguito es el tercero/ en tal cosecha bendita.
Te lo ha dado Óscar Armando,/ tu hijo de saber profundo.

Pediré a Mauricio Funes, / nuestro presidente actual:
ordene a los diputados/ que de manera cabal
declaren día festivo/ todos los veinte de enero
con asueto hasta en comercio: / descanso remunerado.
Y, a Don Simón Amaya,/ Alcalde de mi adorado
Pueblito de Tecoluca, / pida quitarse el sombrero

a todos los caballeros/ en el poblado y cantones
en esa fecha especial; / y que se entonen canciones
en centros educativos/ de Primaria y Secundaria,
con misa de tres ministros/ en iglesia parroquial,
celebrando el natalicio/ de ti, mujer sin igual;
pero antes, regia alborada/ en aquella media hectárea

do está el Parquesito Aquino/ frente al Registro Civil
y/ a Pila Bautismal, / donde Don Ramón-3 viril
te asentó y te bautizó/ casi al final del decenio
cuarenta del siglo veinte, / como Lilliam Carmelina
Chávez Cañas, la bebita/ más bella que Hilda Molina
e inteligente al máximo/ por tan clarísimo ingenio.

Ya con esta me despido/ con mis versos arrogantes
esperando que tú goces/ tal cual lo gozabas antes
en tu Pueblito natal/ y en la Fiesta del Canasto-4 ;
en mesas electorales/ de tu partido: El Pescado;
en tu Academia de Corte/ y Confección con Bordado.
¡¡Feliz Cumpleaños, mi hermana!! Te dice un pöeta casto-5.     


1—SONSONATECO = Nacido en ciudad Sonsonate de El Salvador.  2--CACHÉ = Elegante, educado, bien vestido, atlético;  3—DON RAMÓN =  Padre de Lilliam Carmelina y de este poeta. 4—FIESTA DEL CANASTO = Tradicional baile decembrino en balneario Ichanmichen de Zacatecoluca, cuando tú fuiste coronada como Reina de esa industria artesanal viroleña; 5—CASTO es el poeta, no el hombre.-
              
                              Santa Tecla, El Salvador, enero 20 en 2012.-

sábado, 14 de enero de 2012

EL CABALLO

        E  L    C  A  B  A  L  L  O
    Tomado de “Historias Escondidas de Tecoluca”
                Del Prosista Ramón F Chávez Cañas   
       
        Miguel Ángel Barrera fue su nombre; mas, si alguien preguntase por esos nombres y apellido, nadie, en tan futbolístico Pueblito, daba alguna referencia; pero, si preguntasen por “El Caballo”, hasta niños de pecho, al instante lo ubicaba, pues él, El Caballo, aun siendo de baja alcurnia, gozaba de popularidad envidiada por muchos.
   
         Era mestizo con 33% de africano; resto, indígena de etnia Nonualca. Su cabellera: negra y ensortijada; bigote, patillas, barba: medio lampiños; pómulos y labios: algo protuberantes sin llegar a deformación facial; de cejas negras pobladas; con ojos azabaches humildes parecía negroide muy calmado. Su estatura: mediana con anchos hombros; aparato muscular: bien desarrollado en  notable color ébano; ocupación habitual: aserrador manual de grandes troncos, cuando árboles de nuestras costas eran derribados por asesinos tractores y hachas para cultivo del algodón en tierras vírgenes. Por cierto, este cultivo creó nuevos ricos; pero no trajo riqueza para la patria. Finas maderas aserradas por El Caballo y otros, eran trasladadas hasta ciudad capital o hasta el extranjero. Sus morenos pies descalzos semejaban dos racimos de jengibres o  gajo de guineos manzanos, dándole, por lo tanto, figura casi exclusiva. De carácter manso y  hablar pausado, eran sus mejores características; no obstante, éstas se perdían cuando disponía, rara vez, emborracharse con etílico contenido en chicha, en chaparro o en aguardiente con marca “La Vicentina”.

        Su popularidad no se debía a su estampa híbrida, ya descrita; ni a su carácter manso, ni a sus patas de nopal; más bien se debía a su habilidad excepcional para jugar el balompié, pues era el defensor central titular del Tehuacán FC; recio defensor central no pasable  por mejores delanteros ofensivos rivales. Chato Gracias, Gato Rivas, Majoncho Sosa, Chepe Laínez,  Cuto Molina, Peñita y, en fin, toda la delantera del vicentino Independiente de años 1945-50, se estrellaban contra aquella férrea mole humana; asimismo:  Loco Regalado del club usuluteco “Luís Ángel Firpo”; Conrado Miranda, del capitalino Juventud Olímpica; Bazuca Corado del Once Municipal de Ahuachapán, y otros más goleadores del balompié mayor salvadoreño de años cuarenta al cincuenta, se frustraron al enfrentarse contra  cascos “ajengibrados1” del muy bien bautizado Caballo. No sólo era inamovible defensor central de equipito Tehuacán FC., de tercera o cuarta categoría nacional de entonces; también era peligroso atacante cuando hacía pareja con el famoso Chelito Alfredo Chávez (hijo de don Ramón padre). Gambeteaban en finas filigranas hasta llegar al encordelado enemigo; pero, la característica más sobresaliente de este Caballo, era meter goles nítidos cuando ejecutaba tiros libres directos hasta desde media cancha; tiros libres siempre buscando ángulo superior cualquiera del marco rival. Zarco Majano, Tamalón Garay, Carlos Galeano, Chivo Guardado, Tentación Ramírez y muchos consagrados porteros más, pudiesen dar testimonio de ese fenómeno aquí afirmado. Aquellos equipos grandes mencionados llegaban  unas dos o tres veces al año para sostener desafíos amistosos con el equipito local, sobre todo, en alegres Fiestas Patronales del sacrosanto Pueblito.

        El Caballo fue probado por varios equipos del circuito mayor salvadoreño, de manera especial por sus vecinos: Independiente de San Vicente y Luís Ángel Firpo del ultralempino2 Usulután, habiéndoles dado excelentes resultados cuando jugaba descalzo; mas, nunca pudo adaptarse a ningún tipo de calzado, porque, después de varios meses entrenando con tacos puestos, siempre parecía  gallina clueca calzada con tuzas, para no romper petates ni destruir huevos a empollar; o, a señorita con tacones altos bailando sobre calle de empedrado tosco. No pudo ser avalado “chuña3” para desgracia de equipos solicitantes,  por federaciones respectivas, pues aducían: “Este pobre pueblerino chuñudo nos hará ser hazmerreír en estadio  Flor Blanca o en cualquier otra cancha civilizada. Eso no lo permitiremos nunca, aun siendo este mentado Caballo superior a los argentinos internacionales: Adolfo Pedernera, Ángel Labruna, o Alfredo Di Stéfano”… Por tanto, debió volver al atlético Pueblito, donde siempre fue recibido con brazos y  corazones abiertos, aunque él fuese “chuñudo.”
                                       *****
        En 1951-¿52?, cuando se celebraban, con toda pompa  por primera y única vez, las festividades en honor a La Purísima Concepción de María (08 de diciembre) Co-patrona del  católico Pueblito, El Caballo amaneció  gomoso4, tal vez sin un centavo en bolsillos para buscar cura respectiva. En este estado decidió asaltar el expendio de aguardiente envasado propiedad de doña Juanita Bonilla de Mira, administrado por éste, cuyo nombre era Benedicto. El Caballo escaló alto y robusto mostrador del expendio, el cual era protegido, en parte superior, con  tupida red de alambre espigado. Salvado este último obstáculo, el beodo abusivo robó ¼ litro de aguardiente; pronto, saltando sobre mismas púas, sin atender requerimientos amistosos hechos por don Benedicto, se dio a la fuga con todo su pequeño alcohólico botín. El cantinero, al verse desobedecido y humillado por repugnante y abusivo Caballo borracho, perdió todo sentido de responsabilidad y honorabilidad cristianas inherente a su persona;  tomando su bien afilado machete salió a la calle en persecución del futbolista ratero. Frente a casa de habitación de don José María Amaya Chávez o “Chema Pollo”, a 25mtrs distantes del expendio, el desgobernado Benedicto le dio alcance, propinándole primer filazo sobre área espaldar. El zambo, aún mal herido, siguió corriendo; mientras, Benedicto, más enloquecido, le propinaba seguidilla de incontables machetazos; pareciendo, ese macabro cuadro, como cuando diminuto pajarito llamado chío, al vuelo, se encarama sobre espaldas de gigantesco gavilán, también al vuelo, hasta hacerlo descender en picada. El descalzo buscó refugio introduciéndose al solar municipal baldío, donde ahora está construida Casa Comunal del sociable Pueblito, a 50mtrs del expendio  asaltado. Mientras, doña Juanita, quien corría tras la escena, gritaba animando al esposo: “¡¡Dale duro, dale duro, Bene!!” Benedicto se retiró dejando en agonía al aserrador futbolista. Casi de inmediato fue apresado por la pareja botuda5; en tanto, señorito bachiller don Alfredito Alvarenga Hernández, ─quien en esos días partiría rumbo a México para recibir  clases que lo convertirían en piloto-aviador-fumigador-algodonero─, quien por coincidencia pasaba por el lugar del hecho sangriento. Éste, olvidando apogeo de su gloriosa juventud, de inmediato acudió en auxilio del desgraciado, tratando de administrarle ayuda para detener la hemorragia. Blanca e inmaculada ropa del señorito bachiller Alvarenga, pronto se volvió escarlata con color de muerte. Casi al instante, El Caballo expiró en sus brazos.

        Benedicto Mira sólo cumplió mitad de la pena, —18 años—, debido a buena conducta en prisión. Aun cuando sus defensores alegaron legítima defensa de su vida y propiedad por allanamiento de morada, Fiscalía lo desvirtuó por salvajismo del ataque contra de ebrio no armado. Hace poco murió en paz después de haber tenido vida de ermitaño por otros 18 años al lado de su esposa quien, hará un par de veranos lo siguió a la tumba.
                                              F  I  N
                                                                       21 de mayo en 1998.-
    1—AJENGIBRADO =  Forma de jengibre, raíz comestible como especias y medicinal; 2—ULTRALEMPINO = Más allá, al oriente, después del Río Lempa; 3---CHUÑA = Descalzo; 4—GOMOSO = Post-craçápular;  resaca, cruda; 5—PAREJA BOTUDA = Guardia Nacional o Correyuda o “benemérita”   

lunes, 9 de enero de 2012

Dignos Indignados


D I G N O S   I N D I G N A D O S
            Por Anastasio Aquisí
(Hermano gemelo de ANASTASIO AQUINO)


I
Tan Dignos Indignados contra indignos
están despotricando por abusos
de indignadores con sesos obtusos
por avaricias propias de malignos.

Los Dignos están dando claros signos
dados en siglo veinte por los Rusos
y parte de habitantes en los husos
horarios de soviéticos con himnos

de Paz, Trabajo, Amor. El proletario
del resto europeo cavernario
y de América yanqui estafadora

ha dejado de ser sumiso siervo
convirtiéndose ya/ en súper Ciervo
contra fiera feroz y explotadora.

II
Tan Dignos Indignados contra hienas,
buitres, chacales, y otros carroñeros
de cuellos blancos, pero bandoleros,
desde Madrid en múltiples faenas

han demstrado, sin importar penas,
ni sacrificios de sus compañeros,
la rebeldía propia de sinceros
tratando de romper viejas cadenas.

Atenas y París; Roma, Milán;
Londres y Nueva York, ardiendo están
por estafas bancarias insolentes;

embargos de viviendas proletarias;
riquezas de espejismo o imaginarias,
burlando a tanto imberbe: ¡Dignos Entes!

III
Nëoliberalismo despiadado
se propagandizó en los ochenta
después de guerra fría: lucha incruenta
contra de Unión Soviética: Estado

vencedor de los zares y admirado
en estratos diversos por sin cuenta
triunfos sociales desde/ años treinta;
más grupo filosófico templado.

Ronaldo Reagan con Margara inglesa
más vil pelele: Juan Pablo segundo,
quisieron anular al Socialismo

al querer reducirlo/ a pavesa:
vergüenza inocultable en este mundo
y subyugarlo/ al capitalismo.

IV
Pero Rebeldes Indignados son
gente pensante con cabeza alerta,
más Pulcra Juventud de mente abierta
al Socialismo en su corazón.

Ya no serán labriegos del rincón;
tampoco los villanos de alma muerta,
ni arrabaleros cuidando la puerta
con mil tesoros del amo ladrón.

El torvo credo neoliberal
a penas ha cumplido tres decenios;
pues Dignos Indignados con cabal

razonamiento claro han derrotado
a los “Chicago Boys” que sin ingenios
creyeron ver al Digno ya acabado.

V
El “Consenso de Wáshington” y/ “alca”1
 en Mar del Plata quedaron difuntos.
Maradona con Chávez3,,  siempre juntos,
humillaron al Bush4 con fuerte marca.

“Alca” serìa muerte, jamás alba.
ALBA5  está cosechando Dignos frutos
en pro del Indignado por los brutos
de globalización: ¡anciana calva!

Europa ya está entusiasmada
por ejemplos de/ Hugo con camada
de Lula7, de Fernández8, la de Kirchner.

Junto a Evo Morales9  con Correa10
al Bush le provocaron gran diarrea.
Éste vio fracasar su burdo “bisnes”11.

VI
En Santiago de Chile, por las calles,
estudiantes aún se manifiestan;
con pancartas gigantes ya protestan
contra imbécil Piñera12: rey de/ ayes;

quien pretende abolir en esos valles
la Educación gratuita. Así atestan
─Piñera y sus compinches─, pues atentan
contra Nación Chilena, sin detalles.

Colombia de la cumbia13, por igual,
puso en jaque/  al Santos14 demencial;
pero este testaferro se safó.

En Bolivia y Perú, aquellos jefes
─indígenas genuinos─, hoy son ejes
contra la minería del glotón.

VII
Tan Sagrados Jaguares: Dioses Mayas,
con el Sol de indios Incas o Inti: Dios,
más Diosa Pachamama, con amor
protegerán a etnias  con mil mallas

de pureza divina cuando vayan
hasta calles y plazas, siempre en pos
de sus Derechos Natos que Colón
empezó a conculcarles. ¡Ya no callan!

En Chile Indios Mapuches bien protestan
y Mayas-Lacandones también hacen
Indignadas protestas allá en Chiapas.

Sismos de Iberoamérica se gestan
en nuestras grandes urbes do aún nacen
injusticias sociales sin etapas.

VIII
A débil Nicaragua de Daniel
Ortega Saavedra y de Sandino,
nëoliberalismo/ anodino
la creyó fracasada en el papel

escrito por esclavos de Israel:
el Fondo Monetario y su sobrino:
Banco Mundial. Lámpara de Aladino
alumbra a Nicaragua en la Babel;

pues es nodriza centroamericana
de carnes y de lacteos, más maíces.
También nutre a Heroica Venezuela;

asmismo a Europa tan lejana.
Tal cenicienta en mínimos países
tiene más ubres que la España Abuela.

IX
Desde México van estos sonetos
escritos por Jaguar Salvadoreño,
quien no está intoxicado con beleño13
ni con tequila; tampoco por retos

cocainómanos. Versitos netos
pretenden anular dañino sueño
del guanaco14  endrogado con ensueño
alabado en pasquines y panfletos

por nëoliberales más guanacos
que el rudo guanaquito idiotizado
desde los tiempos crudos españoles

hasta en recientes siglos cuando cacos15
con la secta cristera del papado
sólo daban maíz, sal y frijoles

X
a sus ilotas15 negros y mulatos;
indígenas y zambos, con desprecio
de estómagos endebles; más el recio
látigo contra carnes, cual Pilatos.

Fuimos vejados por hambrientos gatos.
Ora nos sacudimos al más necio
nëoloberalismo: adefesio
tramado por sionistas nada gratos.

El globo entero está desencantado,
pues nuestra Juventud no aguanta más
a/ ese enloquecido dos por ciento

codicioso, avaro y equivocado.
El mañana es ahora, y, jamás
volverá oscura/ Era del tormento.

1—ALCA—Alianza Latinoamericana y Caribeña, según gringos neoliberales; 2—MARADONA =  Diego Armando Maradona, as del fútbol  mundial; 3—CHÁVEZ = Hugo Rafael Chávez Frías , actual Presidente Constitucional de Venezuela; 4—Bush = dipsómano ex presidente de EU; 5—“ALBA” = Alianza Bolivariana para América, doctrina socioeconómica liderada por Venezuela; 6—HUGO = Señor actual Presidente de Venezuela; 7—LULA = ex Presidente de Brasil; 8—FERNÁNDEZ = Cristina Fernández de Kirchner = actual Presidenta, reelecta, de Argentina, viuda del Insigne Néstor Kirchner; 9—EVO MORALES = Indígena aimara puro, ahora Presidente Constitucional, reelecto, de Bolivia; 10— CORREA = Rafael Correa Delgado, ex “Chicago Boy”, Presidente Constitucional actual de Ecuador; 11—BISNES = Negocios turbios de neoliberales sionistas; 12—PIÑERA, Sebastían = Despótico y actual presidente en Chile; 13— CUMBIA = Música popular colombiana; 14--- SANTOS, Manuel  = Indigno actual presidente de Colombia, sucesor del criminal Álbaro Uribe Véliz;  15—BELEÑO = Solanacea, cuyas raíces son narcóticas. Descritas en Papiro de Eberth egipcio hace 3500 años; 16—CACOS = Ladrones; ILOTAS = Esclavos.
            México, DF, 06 en enero de 2012.-




martes, 6 de diciembre de 2011

ANASTASIO AQUISÍ AVISA


                  ANATASIO AQUISÍ AVISA

      Desde ahora, 06 en diciembre, hasta 09 de enero entrante ─2012─, Anastasio Aquisí estará vacacionando fuera de nuestro país (México DF, Cuernavaca y Querétaro). Anastasio Aquisí hará hasta lo imposible para publicar, cada semana de las cuatro ausentes, algún artículo o reflexión de interés cultural para sus 31,000 visitas blogueras recibidas en 18 meses de estar en el ciberespacio.

¡¡FELICES NAVIDADES Y MAGNÍFICO AÑO NUEVO!!... para todos: amigos, enemigos e indiferentes.

HAZAÑAS POSTMORTEM DEL TÍO NICOLÁS

H A Z A Ñ A S   “P O S T M O R T E M”
           D E L   T Í O  N I C O L Á S
            Del libro “Historias Escondidas de Tecoluca”
                     Escrito por Ramón F Chávez Cañas
       

Octubre 26 en 1998. Huracán Mitch, cuya ruta previa hacia Belice y península yucateca había sido trazada por meteorólogos gringos, de repente detiene su marcha volviéndose estacionario frente a costas caribeñas de Honduras, en área Islas de La Bahía. Ahí permanece por espacio de cuatro o cinco días. Este fenómeno meteorológico estático pudo ser observado, a perfección, a través de televisión internacional. Día 29 del mismo mes y año… De súbito, ese fenomenal y diabólico huracán vira en 90º hacia sud oriente, internándose en territorio continental centroamericano; afectando, en mayor grado, a repúblicas de Honduras, de Nicaragua, y a zona oriental de El Salvador. Guatemala y occidente salvadoreño fueron dañados en segundo grado. Días 29 y 30 marcaron cierta especie de Apocalipsis en tales naciones. Costas del invaluable Pueblito en Océano Pacífico, adyacentes a márgenes occidentales del caudaloso Bajo Lempa, en zona para-central salvadoreña, fueron, otra vez, anegadas.
                                  *****
Uno de noviembre: día de Todos los Santos de ese mismo año… Almas de consagrados dones: Moncho Chávez padre, Chus Orantes padre, Buenaventura Alférez, Enrique Garay, Lino Parras y de centenar y medio más, todos recordados; pero imposible de transcribir acá, se apersonaron frente a oficinas celestiales de San Pedro para reclamarle sobre tan desmedido castigo ordenado por él contra estas paupérrimas repúblicas. San Pedro, ex terráqueo iletrado embustero, se negó a recibirles; entonces, aquellos ciento cincuenta reclamantes acudieron a segunda estrategia: pronto sacaron y al instante, en segundos, enarbolaron pancartas; desempaquetaron megáfonos portátiles; hicieron uso de trillada “pinta y pega”. Como última medida, obstruyeron todo el tráfico edénico al atravesar automotores celestiales; mas, nunca pensaron en quemar llantas. Madre Teresa de Calcuta, quien a la sazón fungía como secretaria interina del apóstol, informó a éste sobre esos actuales hechos callejeros. Entonces, Simón Pedro pidió los antimotines quienes, sin decir agua va, acudieron al instante comandados por  arcángel San Miguel y Nacho de Loyola. En retaguardia estaba media docena de pipas-tanque prontas a entrar en acción a primera señal del arcángel o de Loyola. Esas pipas-tanque estaban comandadas por el falangista Chema Escrivá de Balaguer y por otro desconocido, cuyo apellido suena a Claret.
Insolentes voces izquierdistas, mega fónicas y tumultuosas, despertaron curiosidad en múltiples oficinas del Pentágono Celestial. Entre numerosos santos y beatos salidos a curiosear por ventanales y azoteas, estaba el piadoso sacerdote: don Luís Pastor Argueta quien, en vida terrenal había sido, por seis u ocho años consecutivos, señor cura párroco del abnegado Pueblito. ─Este mismo cura fue quien bendijo  balas contra tan recordada Coyota Teodora, y quien autorizó entrega del cadáver de la misma a don Moncho Chávez padre, allá por año 33 del siglo XX. Es el mismo curita quien adoptara al después Ingeniero Manuel de Jesús Merino Argueta—. El sacerdote, de inmediato reconoció a casi todos sus ex feligreses sublevados; también, casi de inmediato, hizo uso del teléfono móvil, comunicándose con el Mero-Mero Celestial para informarle sobre tales acontecimientos. El Mero-Mero Celestial, al instante ordenó comparecencia del sordo, tozudo y más rústico apóstol Pedro, habiéndolo espetado así:
¿Qué te está pasando Pedro? ¿Por qué le niegas audiencia a esas bellas almas salvadoreñas… (¿…?)… Es cierto: ese pueblo permitió asesinatos de: mi bien amado Oscarito Arnulfo, mi fiel Nachito Ellacuría, protomártir Rutilito Grande, abnegado Rafaelito Palacios, del manso Alirito Macías, valiente Netío Barrera, de  intelectuales en fe divina y en justicia terrena: Segundito Montes Mozo, Armandito López Quintana, Joaquincito López y López, Nachito Martín Baró, Monchito Moreno Pardo, Marcialito Serrano, Cosmito Spessoto, Celinita y Elbita Ramos con miles y miles más, entre pastores y ovejas, cuyos nombres tú, Pedro, conoces a perfección... (¿…?)… También eso es verdad. El Pueblo estaba desorganizado, temeroso y desarmado frente a esas fuerzas del mal indoctrinadas y armadas por Satanás, casi a perfección. ¡Sólo el sacrificio martirial de esos ochenta mil héroes, entre hombres, mujeres y niños, es suficiente motivo para ser recibidos en tu despacho! ¡Vete de prisa! ¡Escúchales con verdadera atención! Recuerda: “El Humanismo siempre estará por sobre lo legal”.
Alicaído San Pedro hizo profunda reverencia, dio media vuelta y de inmediato se dirigió al despacho oficial, ordenándole a diminuta Santa de Calcuta hacer pasar a única comitiva constituida por cinco personajes, ¡ni uno más! Cuando la de Calcuta apareció por el portón principal, de inmediato cesó aquella enorme gritería de tantos insurrectos. Tal santa comunicó lo ordenado por El Pescador. Se formó la comisión integrada por dones: Moncho Chávez padre,  Buenaventura Alférez, Lino Parras, Segunda viuda de Chávez y María Teresa viuda de Alférez (sexo femenino, aun en sacro cielo, casi siempre es minoría). Los represores: arcángel, de Loyola, Escrivá de Balaguer y Claret, no pudieron ocultar sus torvos gestos de disgusto; pero, debieron retirarse rápido con bélicas cajas destempladas y con legionarios cargados con balas de goma, gases lacrimógenos, gas pimienta y, con pipas-tanques llenas de agua salada heladísima, similar a las aguas orinadas por  antiguos cumbos sorbeteros pueblerinos. Este líquido polar, a presión  altísima, sería lanzado, por respectivas mangueras, contra espaldas o lomos de tan pobres beatíficas almas. Ya retirados fieros antimotines, mencionados protestantes guardaron pancartas, megáfonos y diversos recipientes aerosoles con pinturas; también despejaron avenidas y  calles adyacentes al edificio gubernamental celestial más conocido con nombre de “El Pentágono Celestial” o, a secas: “El Pentágono”; pues en tal edificio, por separado, están oficinas de: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo; más despacho de Santísima Virgen María, y blindado búnquer del primer Papa cristiano. Estos cinco poderes son millardos de veces mayores a poderes: hitleriano, soviético y del Pentágono tiosamlandés1, en vaca.
Aquellos tres personajes y dos “personajas” (así hablan actuales feministas) de tal comitiva, fueron guiados por Madre Teresa hasta oficina del testarudo Pescador; no sin antes haber pasado por  cubículos, donde algunos antiguos padres de la iglesia, estaban trasteando  supercomputadoras, quizás para informarse, o ponerse al día, sobre  causas de mil y una sectas derivadas del cristianismo primitivo. Don Moncho padre reconoció a San Agustín, africano de Tagaste a quien, Santa Mónica, su madre, le servía de secretaria y en esos instantes le preparaba cafecito bien cargado; también reconoció a: San Ambrosio, San Basilio, Santo Tomás de Aquino y a San Jerónimo Doctor.
         Ya en presencia de San Pedro, después de haber escuchado de éste palabras cálidas de bienvenida y de haberles preguntado, él mismo, el porqué de tan insistente manifestación callejera, doña María Teresa de Alférez intentó dar respuestas respectivas; pero, don Moncho Chávez padre, presintiendo tremenda “metida de patas” por el alma de aquella dama, se puso en pie. Con voz garbosa para acallar a la dama (mera-mera terrenal del Pueblito), habló así:
Vea, San Pedro: todo el pueblo centroamericano está indignado contra usted… (¿…?)… Usted muy bien sabe el motivo; no obstante, nosotros no venimos a recriminarle un error suyo ya irremediable. Sólo venimos a solicitar permiso para nosotros poder, en espíritu, trasladarnos hasta costas inundadas de nuestro sin par Pueblito, pues siempre, sobre todo en 1934, cuando fatídica Correntada; en 1974 (cuarenta años después) al producirse el Huracán Fifí, hemos acudido, con gran premura, para auxiliar a nuestros coterráneos semejantes en desgracia.
         — ¡Muy bien, muy bien, muchachitos!—, replicó la primera piedra del cristianismo. Prosiguió—: Dicho permiso se les otorgará por tres semanas, ¿les parece? Es tiempo prudencial para auxiliar la congoja espiritual y material de esos sus seres queridos; pero, el soplón “convídame solo” del cura Luís Pastor Argueta, no irá…¡¡No pregunten motivos!!
         —Gracias, pescador de almas, —terció don Lino Parras, con aquella su voz metálica de tenor italiano y con aquellos ojos verdes de alcaraván. Con inmenso regocijo continuó diciendo—: No obstante, santidad, quisiéramos, por medio suyo, conseguir permiso especial para nosotros ser acompañados por Nicolasito Cañas Merino, quien, según tenemos entendido, cumple pena de 10 años en bendito purgatorio por algunos pecadillos veniales ignorados por nosotros.
   ¡Madre Teresita: tráigame, de inmediato, el expediente purgatorial del individuo Raimundo Nicolás Cañas Merino !─ordenó el ya fastidiado primer obispo de Roma.
—Pero Santidad: don Raimundo Nicolás Cañas Merino, falleció en jueves santo del año del Señor de 1996… Hace dos años y medio, por tanto: ese mentado expediente está ya en ultra supercomputadora suya—, replicó la diminuta Teresa.
¡Qué caray!, ya me está invadiendo el alzhéimer—, dijo la roca primitiva del cristianismo, mientras pulsaba teclas de ultra única súper máquina electrónica para hacerla funcionar. Esa máquina tardó milésimas de segundos, luego se puso a tono. San Pedro pulsó, con seguridad, dos o tres teclas más y activó el disco duro correspondiente a Centroamérica; en seguida, con puntero en forma de ratón, accionó el software, ubicándose en tiempo y lugar exactísimos correspondientes al pecador Nicolás. Frunció entrecejo; pegó trío de inefables pujidos; luego repitió desconsolados “ajá”; llamó a dos o tres doctores eclesiales de los antes citados; deliberaron por espacio de cinco minutos. Tales doctores, santos asesores, se retiraron silenciosos a respectivos cubículos; iletrado pescador se sobaba la calva; madre Teresa, alejadita del grupo, pero en misma sala, estaba parando orejas para después ir con el chisme hasta donde: Martín Lutero, Miguel de Servet, Juan Calvino, Giordano Bruno, Galileo Galilei, Mahatma Gandhi, Oscar Arnulfo Romero, Juan Gerardi, Tomás Moro, Juana de Arco, Che Guevara, Farabundo y, José, ambos de apellido Martí; Simón Bolívar, Chema Morelos, Abraham Lincoln, Martin Luther King, y donde “catizumbada” más de santos y patriotas de este miserable planeta llamado Tierra. San Pedro, luego de meditar por breves instantes, se expresó así:
No, mis queridos muchachos y muchachas: Cañas Merino no podrá acompañarles, porque él está cumpliendo diez años de Purgatorio. Al presente, sólo ha cumplido con cuarta parte. Leyes misericordiosas del Reino Celestial pudiesen ser flexibles, si el Cañas Merino hubiese, al presente, cumplido con mitad de su pena; además de haber observado excelente conducta, la cual sí, se está cumpliendo.
Don Buenaventura Alférez, buenazo cascarrabias, ex vecino terrenal del pobre desdichado empurgatoriado, siempre con voz atiplada medio afónica, interrumpió al guardián de puertas celestiales para decirle:
¡Ya sé, ya sé, San Pedro: ese jodido del Colacho ha sido condenado al Purgatorio por causa de tantas bromas pesadas que nos hizo a mí, a mi familia y a mis trabajadores, con aquellas avispas embrujadas y con aquel violín chillón; con aquel maldito cuche chele llamado Polo, imitador de sonidos del “sacabuche”, y con bramidos de aquellas bestias, a las cuales, el infeliz Nicolás, llamaba: “bajos de la orquesta de animales”, ¿verdad, San Pedrito?
—¡¡No, Buenaventura, no!!... No sigas levantando calumnias, porque entonces me estarás obligando a remitirte, de nuevo, con los subalternos de nuestra Señora del Escapulario, para que tú cumplas, a gran cabalidad, la pena; pues, por tu relativa buena conducta purgatorial, sólo has pagado la mitad de tu sentencia... (¿..?)... ¿Qué cuál fue tu delito? ¡¡Ah, preguntita!! Tu delito fue: no haberle dado  apoyo económico total a tu hijo Germita, después de haberse bachillerado. Este señorito Germita, deseaba hacerse hijo de Escolapio y alumno de Galeno, en  Escuela de Medicina de Universidad de El Salvador; pero tú, tacaño Buenaventura, preferiste ver cuando el muchacho bachiller le vendía su futura herencia terrenal a tu hija mayor, la señorita Luisita Alférez Ayala; —señorita ésta quien después, llevada por cursi modernidad, sepultó el nombre de Luisita para hacerse llamar: “Ingrid” Alférez Ayala—. Tú, Buenaventura Alférez, podías, con holgura, hacer doctor en medicina a tu hijo Germita… ¡¡¡Eres un gran tacañazo!!!
Don Buenaventura se quedó amelarchillado2 cual ninguno y como nunca. Profundo silencio reinó en aquella amplia sala celestial. De pronto, don Moncho padre dijo:
 —Vayámonos al grano, San Pedro, díganos, en verdad: ¿cuál es el pecadillo o pecadillos que impiden acompañarnos al cuñado Nicolás?
—El pecadillo de él es, según el expediente electrónico, haberle puesto nombres de mujeres honorables a todas las vacas de su enorme hato lechero—, replicó el santo.
¡¡Explíquese, explíquese!!—, dijeron todos al unísono.
         —Verán: allá por 1976, un sobrino de Cañas Merino, hijo del aquí presente don Moncho padre, y de la nena Carmencita Cañas de Chávez, —hermanita menor del tantas veces mencionado Colacho. Esta nena,  a 85 años bien vividos allá en planeta Tierra, siempre goza de hermosura con gran prestancia espiritual y corporal—. Pero vamos al grano: tenía, el sobrino, en ciudad San Vicente, una farmacia agro-veterinaria. Tal muchacho llámase Héctor Orlando Chávez Cañas. Pues bien, el ocurrente Colacho llegó cierto día hasta tienda agro-veterinaria a comprar lote de vacunas para ganado lechero. Héctor Orlando, a quien Cañas Merino llamaba “El Chelito”, se ofreció, sin mayores costos, para ir a inyectarle todo el hato hasta propios corrales. En verdad, así se hizo. Luego de llegar a propiedad ganadera llamada El Obrajuelito, ambos, tío y sobrino, desmontaron de  flamante “burrita Renault”, propiedad del sobrino, comprada de segunda mano a cierto ‘tiosamlandés’, mencionado en cuentos de “Salvador Catorce”, y en “La máquina de hacer billetes”. El sujeto Cañas Merino, —prosiguió San Pedro—: ordenó al jefe de zacapines hacer llegar la primera vaca: “¡Piito: trae de inmediato a María Mijango!!”. Chelito Orlando, sorprendido, terció: “Pero tío, yo nunca he vacunado a seres humanos, sólo ganado mayor y menor”. “No te preocupes, Orlandito, pues todas mis mejores vacas llevan nombres concordantes con figuras principales de este bello Pueblito. Vos haz tu trabajo y deja que Pío Mejicanos y yo, te traigamos las animalas al puesto de vacunación”. En efecto, medio minuto después, el casi enano Pío Mejicanos traía amarrada de cuernos a cierta hermosa vaca prieta. El Chelito Orlando hizo primera diligencia. Ordenó pasar al segundo semoviente. “¡¡Piito: tráete a Carmencita Parras!!”, ordenó el también apodado San Lorenzón. “En el acto, señor patrón”, respondió el diminuto mayordomo. Puntual, con mucha mayor alegría, apareció halando un espécimen blanquecino, sobrepasada en carnes, con la ubre llena de veinte litros o más. “Tráete a Carmen Chávez viuda de Orantes”… (¿…?)... “¡Sí, sí, la misma, la de cabos bajos, jodido!  En seguida te traes a Juanita Bonilla, a la creída Merceditas Méndez, a flaca María Agapita, y a guapa Leonorcita Marenco, porque este Chelito es más rápido para vacunar, de lo esperado”. Así transcurrió casi toda la tarde. Al final de la jornada Chelito Orlando le reclamó: “Bueno tío Nicolás: Faltan tres vacas por vacunar”. “No, Chelito, no. Ya están todas”. “No tío: faltan: mi tía Sarita, mi tía Graciela y mi mamá”. “¡¡No jodas, Chelito: Sarita y Carmencita, mis hermanitas del alma; asimismo: mi queridísima esposa, Gracielita, jamás figurarán en estos corrales!!”. “Por tanto, —concluyó San Pedro—: le cayeron  diez años purgatoriales. Le hubiesen caído sólo cinco, si él, el jayán del Colacho, no hubiese actuado con esa descarada discriminación social o familiar, al excluir de corrales a tres damas mencionadas por último.
         Aquella comitiva se retiró del Vaticano Celestial con la pólvora mojada; pero medio alegre, pues habían conseguido tres semanas de permiso para ellos, y para otros “comunistas revoltosos o subversivos” quienes, impacientes, esperaban frente a fachada de aquel palacio imponente. No pudieron dejar el Edén al día siguiente, porque era dos de noviembre, día de Fieles Difuntos, fiesta nacional con asueto también allá en el Cielo. El día tres, aquellas 150 almas pueblerinas, montadas en respectivos Pegaso, varones; y damas, sobre mansas mulas aladas, ensilladas con lujosas monturas galápagos (montura especial para damas hasta mediados del siglo XX), bajaron a toda prisa, con el fin de llegar temprano a injertarse en cerebros y corazones de jóvenes habitantes del sagrado Pueblito; mas, no pudieron hacer mayores cosas, porque nuevos descendientes o amigos, ya no habitaban esa paradisíaca comarca; pues todos, hombres y mujeres, al principio de años 80’s del recién pasado siglo, emprendieron éxodo o diáspora, huyendo de muerte segura en manos de negativos escuadrones de la muerte derechistas, ¡satánicos!, subvencionados por capitalismo salvaje nacional y extranjero. En ese lugar, sólo encontraron a personas extrañas, entre adultos, jóvenes y niños. Vagaron por praderas de Santa Cruz Porrillo; por hacienda La Bolsa con su famoso Terrero (propiedad dejada por doña María Teresa a su hijo Rogelio); por catones y caseríos de: San Carlos Lempa, la Pita, El Pacún, Taura, San Nicolás Lempa, Santa Bárbara, Agua Zarca, San Ramón Grifal, El Playón y más. Observaron a famoso ferrocarril IRCA (Ferrocarriles Internacionales de Centroamérica, por iglas en inglés) que, además de estar paralizado del todo y oxidándose, había sido desmantelado en casi toda su infraestructura. Así confirmaron lo ya sabido por ellos: “Todo lo terrenal, por majestuoso o grandioso, tarde o temprano llega a su final”. Vagaron por ciudades, pueblos y cantones circunvecinos… Llegaron hasta capital salvadoreña, hasta ciudad Usulután y ciudad San Miguel, contemplando, impotentes, tantos destrozos provocados y atribuidos a San Pedro, por no haber sabido éste, gobernar grifos del cielo. Cuando terminaron esos veintidós días de permiso, los tres varones y las dos damas, emprendieron retorno, nadie más, con objetivo de gestionar otro permiso; pues abrigaban remota esperanza de encontrar receptores aun fuera de antiguos habitantes de aquella su vieja querencia. San Pedro, tal vez ablandado por severa reprimenda recibida del Mero-Mero Celestial, accedió gustoso, otorgándoles otras tres semanas para tales menesteres. Doña Segunda, con tez morena, e incontables lunares oscuros de parche y de relieve, parecía cara de pato casero, o de jolote macho; doña María Teresa, mentada vieja obesa, colorada cual chorcha escandalosa de gallo indio, y tan locuaz cual narrador radial del fútbol criollo, parecía reina del Medioevo europeo. Ambas, apoltronadas en respectivas monturas galápagos finas, sobre hermosas mulas mansas aladas, descendían haciendo reminiscencias de aquellos fabulosos tiempos terrenales ya idos para siempre. Chávez, Alférez y Parras, sofrenando míticos Pegaso, hacían lo mismo. Ya en terrícola Pueblito, fueron recibidos por resto de invisibles personajes; diéronles, a éstos, informe sobre nuevo permiso o prórroga; pero, aquellos/as cinco embajadores/es del grupo, se quedaron estupefactos cuando don Juan de la Cruz Chávez Rodríguez, vocero oficial del resto, con su media lengua natural, sujetándose pantalones para equilibrar sus enormes “potras” escrotales, les informó sobre zanganadas efectuadas por ilegítimos gobernantes de turno y adláteres quienes, poseídos por demonio de  codicia, habían hurtado casi todo el dinero, comestibles, medicinas y  utensilios emergentes donados por magnánima ayuda de nuestros hermanos extranjeros, así: miles de latas conteniendo finísimo aceite de oliva español, las vendían, todos aquellos impunes codiciosos, a  empleados de alguna dependencia gubernamental; éstos, revendían a transeúntes hasta sobre aceras del Palacio Nacional… ¡¡Qué descaro!!... Don Moncho padre, en forma de pesadillas se introdujo en la mente de un subsecretario de Estado para encararle tales zanganadas. Tal descarado subsecretario zángano le respondió: “¡Ve en lo que se fija, don Moncho!… Estos aceitillos provocarían diarreas, vómitos y úlceras gástricas a esos infelices, quienes sólo están acostumbrados al frijolón parado, acompañado de chenga3 chara, con puñado de sal sin yodar… ¡Ah!...Estas tiendas de campaña, donadas por hermanita República Argentina, lucirán mejor en nuestros hermosos ranchos playeros, pues esos imbéciles campesinos costeños, damnificados desde siempre, pronto las incendiarían, porque ellos sólo saben cocinar con leña y, como no les costarían nada, no tomarían debidas precauciones para evitar incendios; además, inmensa mayoría está constituida por ebrios consuetudinarios analfabetas. Por tanto, irían, esas tiendas, estos aceitillos donados por reino de España, y todos los dineritos en efectivo mandados por el resto de Europa, “Tiosamlandia”, Latinoamérica, “Taiwán”; en fin, por todo el mundo, a parar a manos de rufianes burdeleros, cantineros, usureros y topeteros4; por eso, mi querido don Moncho, es mucho mejor que todas esas especies donadas queden en nuestras manitas (mañosas), porque nosotros hemos sudado la camiseta para estar donde estamos. Además, don Moncho, acuérdese de aquel popular adagio no querido poner en práctica por usted cuando se le llegó el momento: “Aprovéchate gaviota, porque después de ésta no hay otra”. “No hay duda, —pensó don Moncho—: El demonio de codicia, llamado corrupción por eufemistas, en estos nueve años recién pasados (1998) ha invadido, con mayores descaros, a nuestros miserables e incapaces gobernantes”… Cabalgata de 150, entre hombres y mujeres, después de rápida sesión plenaria acordó, por unanimidad, abandonar micro terruño salvadoreño, el tres de diciembre del mismo año, ─fecha cuando este mal cuentista festejaba, en silencio, uno más de sus numerosos cumpleaños.                                   
                                                *****
         Enero 13 en 2001, a 11:35hrs, casi todo el territorio de nuestra patria fue estremecido por infernal terremoto, cuya duración fue calculada en no menos de 40 largos segundos, con intensidad tal vez superior a ocho grados en escala Richter. Historia centroamericana de últimos 500 años, no registra sismo de tal envergadura.
         Nuestro matusalénico Pueblito, situado, en línea recta, a muy pocos kilómetros del epicentro telúrico; éste, localizado en el mar, a escasa distancia de bocana de nuestro padre, Río Lempa, fue abatido en totalidad (95%). Vetustas o tricentenarias casas de adobes, con viejas techumbres de maderas y tejas, fueron pulverizadas o quedaron agonizantes, esperando maquinaria pesada hondureña para, por fin, descansar en verdadera paz después de largos dos o tres siglos de estar erguidas, viendo nacer, crecer, pasar y morir a treinta o cuarenta generaciones, desde antes de los tiempos del presbítero y doctor don José Simeón Cañas y Villacorta (1767), quien naciera en propiedad latifúndica de sus progenitores, llamada: Hacienda “Concepción de Cañas”, ubicada dentro de jurisdicción municipal de ex exuberante Pueblito. Zacatecoluca se vanagloria,  sólo porque en esa parroquia fue asentada Fe de Bautismo del endeble recién nacido. Hecho éste ocurrido seis u ocho días después del advenimiento del insigne Cañas y Villacorta. Algunos viroleños han llegado hasta a alterar ese documento religioso para salirse con la suya.
         Aquellas bicentenarias casas de familias: Chávez-Cañas,  Chávez-Orantes, Cañas-Salinas, Chávez-Molina, Molina-Ventura, Molina-Ortiz,  Orantes-Marenco, Martínez-Chávez, Chicas-Alférez, Chávez-Salinas, Ayala-Castro, Roque-Ayala, Orantes-Monteagudo, Portillo-Orellana, Alférez-Ayala, Alvarenga-Hernández, entre otros centenares más, mordieron el suelo en el mismísimo instante, o quedaron formando macabros arabescos desplomados y amenazantes.
         Al presente (mayo 23  en 2001), la estampa colonial, medio colonial y serena de nuestro amado Pueblito, sólo vive y vivirá en  recuerdo de millares de diaspóricos hijos; tal cual vive Macondo en  memoria del formidable Gabo (Nobel de Literatura en 1982), pues este mítico pueblito del Caribe colombiano sucumbió, después de cien años de fundado, ante tremenda furia de uno de tantos huracanes que año tras año golpean a nuestra América tropical.
         Ese día, aquellas 150 pobres almas mencionadas con anterioridad, y miles más, contemplaron, impávidos, desde ventanillas y postigos celestiales, cómo casonas, casas, casitas y chozas pueblerinas, se despanzurraban; cómo, tremendas polvaredas salidas de escombros, de cúspides y laderas del ahora indefenso colosal Volcán Chinchontepec, medio asfixiaban a descendientes y amigos terrícolas del martirizado lugar natal. Todas esas almas lloraban y se desmayaban; algunas hasta con ataques epileptiformes frente a esa hecatombe, con agravante de no poder hacer nada en absoluto.
A 01:00 de esa misma tarde, ya un poco repuestos de aquella congoja inenarrable, los mismos 150 líderes de siempre, se presentaron al palacio Vaticano Celestial urgiendo nueva entrevista con el primer papa. No hubo ningún obstáculo. Santa Margarita María de Alacoque, nueva secretaria del Rudo Pescador, les condujo hasta enorme sala de espera; pronto los anunció con aquel crucificado cabeza abajo. Éste, decidió recibir a aquellos insustituibles cinco miembros de la comitiva anterior; pero esta vez, previendo conducta sampedrana dura, llevaban, a manera de abogada, a nuestra señora del Carmen, patrona del Purgatorio. San Pedro no pudo rechazar presencia de la virgen, entonces, tal comitiva se integró con tres personajes y tres “personajas” tal cual prefieren las(os) feministas(os) —.  El santo escuchó nuevos argumentos expuestos. Sin dudarlo un segundo, volvió a concederles el permiso; pero esta vez fue por cuatro semanas. Al mismo tiempo, reiteró su negativa, en cuanto al permiso pedido para Raymundo Nicolás Cañas Merino. Frente a esa rotunda tozuda actitud, a ruegos de los cinco líderes representativos, Nuestra Señora del Carmen intervino:
         —Mira Pedrito: la vez pasada, cuando  huracán Mitch, no pude ni quise intervenir, pues vos tenías sobrada razón, porque Colachito sólo había cumplido una cuarta parte (25%) de su pena; pero ahora, ya casi está cumpliendo la mitad de tal sentencia. Por tratarse de un caso extraordinario, único en más de 500 años, yo te pido: firma la orden de libertad provisional para ese muchacho, tal cual lo hiciste con Venturita, aquí presente.
         — ¡No puedo Gran Señora, no puedo! A Cañas Merino le hace falta tres meses más diez días para cumplir 50% de su suplicio. Para entonces, veintitrés de abril de este mismo 2001, yo, con todo mi agrado, firmaré el documento.
         —Óyeme Pitercito lindo: San Lorenzón, en su vida terrenal, tuvo actitudes y aptitudes excelentes las cuales, sin duda, por tu tempranero “alzhéimer”, estás olvidando. Recuerda: ha sido único mortal seglar centroamericano con suficientes agallas para enfrentarse, victorioso, al mismo cachudo; asimismo, contra espíritus malignos representados en dos ocasiones por la polifacética Ciguanaba.
         —Sí, pero contra el cachudo lo salvaste vos, Gran Señora, al haberle proporcionado, por medio de botija descubierta por perra Titina, la sacratísima Magnífica; además, imprudente San Lorenzón, allá en Río Frío de Tecoluca, abusando de su confianza y envalentonado porque poseía balas bendecidas por e l “lleva y trae” cura Luís Pastor Argueta, le mamó tetas al espanto, habiendo ido por lana, saliendo trasquilado, —refutó San Pedro a Nuestra Señora.       
         —Acuérdate, rudo Pedritín: él era humano… Tú también negaste a mi divino hijo por tres consecutivas veces antes de los kikirikires. Por eso,… ¿mira dónde estás? —terminó diciendo la celestial Madonna.
         Salva de aplausos, incluyendo aplauso de la santa de Alacoque, retumbó hasta en oficinas vecinas. No le quedó otro camino al testarudo apóstol,… sólo firmar orden de libertad condicional para tío Nicolás; entregar tal orden a misma Madonna, y volver a rascarse la calva. Tal divina Madonna encabezó la fila india hacia puertas del Purgatorio; de su cartera, legítima piel de lagarto, extrajo cinco escapularios: uno para cada alma; abrió las puertas mencionadas… ¡Sin exageración!,… ahí estaba el bendito hermano de mi mamá, “chucaneando” o jayaneando5 con la “cherada”6 hecha por él en esos cuatro años con meses de su purgación; pues él nunca esperaba gracia de tal envergadura, hasta ese momento ignorada por todas las benditas o malditas almas purgantes de pecados veniales. Singular Madonna se acercó hasta barandal de seguridad, dejando en antesala de hornos, a sus cinco acompañantes. Con voz dulce y melodiosa se dirigió a mi purgado pariente, diciéndole:
         —Colachito, Colachito: ¡¡ya eres libre, mira!! —Mostrándole la inesperada real orden de libertad condicional. Prosiguió—: Agárrate con firmeza de este escapulario. No permitas, a ningún otro empurgatoriado, acercarse hasta vos, pues hay muchos malandrines, quienes tratarán de fugarse a la sombra de tu alma.
         Agradable enemigo de don Buenaventura enrolló en muñecas los dos sagrados cordones. Celestial Libertadora, con muy poco esfuerzo, tiró de otra punta. Ex alcalde a “dedo” traspasó cordón de seguridad. Cuando estuvo frente a celestial Mujer, de inmediato se postró de hinojos, le besó pies, salpicándoselos con tibias y copiosas lágrimas de profunda gratitud; luego se irguió, permaneciendo arrodillado. Tartamudeando con tono entrecortado le dijo:
         —Gracias Señorita Madre Mía, mil veces gracias… ¿Qué de bueno habré hecho yo, vulgar pecador, para merecer tu Misericordia?
         —Ahórrate palabras, Colachito. Esas explicaciones las pedirás a San Pedro, porque vos has sido seleccionado para bajar a La Tierra, hasta tu destruido Pueblito, en misión especial de socorro espiritual, pues todo tu país y tu Pueblito en particular, hace algunas pocas horas ha sufrido tremendo cataclismo telúrico; habiendo sido casi borrado del mapa. Mayoría de comunidades más pobres, también muchas de  clase media económica, pero no intelectual, han sufrido ese desastre; pues clase “alta económica” de tu diminuto país, pertenece a clase baja-baja en humanismo y sabiduría, cuando ésta le ofrece a aquélla, paraísos habitacionales: já-já-já; en este caso, en planicies artificiales, adyacentes a taludes horadados en colinas por ambiciosos adoradores del becerro dorado; pues ni siquiera es de oro: es simple oropel, cual lo fue el espejito español entregado a vuestros antepasados aborígenes a cambio del invaluable legado en joyas, metales y piedras preciosas, cuyo monto actual, por valor material e histórico, es inconmensurable en este presente y en todos los futuros. Así construyen frescos paraísos oxigenados, já-já-já, engañando a la majada clase media económica, o sea, a los lacayos migueros del gran capital demoníaco.
         — ¿Mi Pueblito está perdido, quieres decir Señorita Madre Mía?
         — ¡Así es, mi querido Colachito, así es!… Ahora se perdió en lo material; pero, en lo espiritual,… tiene varias décadas de estar perdido, tal cual lo está todo tu país. Primero: imposición fraudulenta de autoridades políticas y arzobispales; segundo: abstencionismo electoral de grandes masas al perder optimismo democrático (nunca tenido) a causa de descarados fraudes electorales, más millonarias defraudaciones al fisco de tu desnutrido país. Esto ha permitido absoluta entronización de Luzbel, por medio de políticos y pseudo religiosos derechista quienes, en nombre de mi martirizado hijo, con sus criminales decretos, siempre favorecen a la también luzbélica oligarquía ladrona, mal llamada “empresa privada”. La verdadera “Empresa Privada”, está aletargada por terror infundido en medios de comunicación masivos (“gran” prensa, tv, radiodifusión, panfletos, vallas y más), dominados por mafia narcotraficante permitida por todos ustedes. Estos mafiosos asesinos han contribuido y seguirán contribuyendo, —si ustedes, humillados “guanacos (cobardes)”, lo siguen permitiendo—, en destrucción de tu ex bello país; pues dinero esquilmado a vosotros, más obtenido en tráfico de drogas y de influencias, lo invierten en el extranjero. Ya tienen listos sus aviones de propulsión a chorro privados, para emprender, en cualquier momento, la retirada descarada en caso se diese remota posibilidad de otra grave convulsión social o natural, abandonando a su dura y bien ganada suerte,  a todos sus lacayos migueros.
                                             *****
San Pedro, en recinto del Pentágono o Kremlin Celestial, esperaba a aquellos cinco peticionarios con su abogada, pues necesitaba ser oído por 151 almas, incluyendo la del recién liberado de llamas temporales, para hacerles saber su decisión final e irrevocable con respecto a los no empurgatoriados. Sentado al centro de mesa consistorial, y acuerpado por ocho doctores de iglesia primitiva, dio su inamovible veredicto, cuando ya totalidad había tomado asiento:
¡¡Ustedes no son más, sólo atajo de holgazanes!!... ¡¡Ustedes han quedado con el dedo dulce, porque les encanta andar turisteando con pretexto de ayuda humanitaria y espiritual para desvalidos de allá abajo!!... ¡Ustedes,—me he enterado por testigos fidedignos, recién llegados acá después de huracanes Mitch y George—, no hicieron nada en bien de colectividades sobrevivientes. Cinco delegados entrevistados de buena fe por este portador de llaves celestiales: Moncho, Ventura, Lino, Segunda y María Teresa, son  farsantes de primerísima categoría, pues me fingieron dramatismo conmovedor.  ¡Yo debiera remitirlos a Tierra; pero hasta Hollywood, Cinecittá o Churubusco, porque son payasos de inigualable calidad!... ¡¡Hace par de años vinieron a rogarme permiso en similares circunstancias!  Lo di;  pero, ese permiso lo usaron  para  ¡¡turistear!!... ¡¡No hicieron nada positivo!! Excepto, sólo denunciar atrocidades ladronísticas cometidas por el partido derechista gobernante,… por tanto: ¡¡vuestra petición ha sido denegada!!... Sólo al ex convicto Cañas Merino se le autorizará  salida de estos sagrados recintos; porque él es  ¡¡único!! entre todos ustedes, capaz de enfrentarse, con total éxito, hasta al mismísimo macho cabrío… ¡¡La sesión ha terminado!!… Pueden retirarse
La del Carmen, con pesada carga de escapularios retornó a su lugar acostumbrado: antesala del Purgatorio. Aquellas ciento 151 almas y “almos”, se dirigieron hasta celestial Plaza de San Pedro. Iban cabizbajos y silenciosos. Algunos ahí se despidieron del resto; otros, se quedaron admirando majestuosidades de aquellos sublimes edificios celestiales. Don Moncho padre estaba embelesado con alto obelisco central y preguntándose: “¡Caramba, hombre, ¿cómo carajos pudieron aquellos terrícolas de hace más de cinco centurias, cuando no se conocía, ni siquiera en sueños, grúas mastodónticas mecanizadas o motorizadas, levantando semejante mole similar a esta edénica?” En este profundo pensamiento estaba el padre de este cuentista cuando sintió una mano familiar tocándole hombro derecho. Volvió la mirada y se encontró con figura esbelta blanca-rosada, barba entera espesa y azulada —en la Tierra, para ser afeitado, necesitaba de dos navajas alemanas “Pato” o “Solingen”, afiladas en forma alterna por dos aprendices de barbería, o por jefe de zacapines, en una misma sesión—; cuerpo sazonado en 45 años, e incipiente calvicie del señor don Raymundo Nicolás Cañas Merino quien, algo desconsolado por  postreras palabras del severísimo e iletrado apóstol; pero más preocupado por tremenda responsabilidad recaída sobre sus hombros, sin  haberla buscado él, habló así:
¡Púchica, cuñado Moncho!: No sé cómo hacer para cumplir a cabalidad con esa grande y peligrosa empresa encomendada a mí por el mentado San Pedro. Usted, por haber bajado hace veinticinco meses, puede orientarme al respecto: ¿Cómo les recibieron los salvadoreños, en términos generales, y los de nuestro Pueblito, en particular?... ¿Cuáles fueron principales cosas negativas encontradas por ustedes en ambas comunidades?
Don Moncho padre le explicó, también en términos generales, el tremendo ladronismo (corrupción, para eufemistas) existente en altas y medianas esferas del poder político gubernamental, diciéndole al final:
Mire cuñado Colacho: es cierto. Hoy hay otro gobernante y otros ministros, subsecretarios, directores generales,  etc.; pero, todos ellos son sucias ratas del mismo piñal o cloaca; nueva gente cobijada con misma bandera extremista de derecha… (¿…?)… Sí. También es cierto. Hay diputados de verdadera oposición; pero, estos pobres patriotas, a puras cachas llegan al número 31… En cambio, extrema derecha, con 44 peleles, hace y deshace leyes para perjudicar a  inmensas mayorías… (¿…?)… También es verdad: ahí, bajo ese manto lleno de oprobio, se cobija, desde hace varios años, el partido del “pescadito”… ¡Mi partido político del alma! allá por años 60’s y 70’s del recién pasado siglo… ¡¡Jamás imaginé a extrema derecha infiltrándose en ese hermoso color verde del Partido Demócrata Cristiano!!
En seguida, patriarca Chávez le enumeró decenas o centenas de demócratas cristianos rateros y doblegados, besando al ídolo dorado; pues verdaderos demócratas nacionales, abandonaron tal seudo partido, dispersándose por montañas y escasos bosques cuzcatlecos, para empuñar armas contra de opresores. Otros, marcharon hacia el exterior para dar a conocer, en todos los continentes, dolorosas y legítimas causas de “Insurrección Popular Prolongada”. Frente a estos convincentes por lógicos y claros argumentos, el ex “Señor de la casa” cambió de estrategia, decidiendo no descender a su país ni al Pueblito. Sólo volaría a media altura desde Río Paz (frontera con Guatemala), hasta Río Guascorán (frontera con Honduras); desde cumbres de El Trifinio (Guatemala, Honduras y El Salvador), hasta Punta Jatuey, en  Golfo de Fonseca, para observar magnitud del desastre. En seguida actuaría de acuerdo a sus grandes corazonadas. Se dieron fuerte apretón de manos y prolongado abrazo de oso  cual buenos cuñados. Se despidieron. Don Moncho padre volvió al vergel eterno de su gozo. El ex convicto encaminó vacilantes pasos hacia aposento de Arcángeles. Buscó y encontró al Arcángel San Gabriel a quien, después del respectivo saludo, le habló de esta manera:
Vea Señor Arcángel: el Pescador me ha metido en un cusuco yuca,… (Problema difícil)
—Já… já… já… —se carcajeó el arcángel, sin valorar gestos de preocupación reinante en facciones del científico pueblerino hechizo.  Prosiguió—: Todos nosotros hemos estado pegados a televisores del circuito cerrado, observando y escuchando diatribas del San Pedro; desde cuando Santísima te extendió ese escapulario salvador,  hasta cuando el portador de llaves mandó a freír papas a tus turísticos coterráneos; pero bien, dime: ¿en qué puedo servirte, Colacho puñetero?            
En mucho, Señor Arcángel, en mucho: dadme prestadas o alquiladas algunas de sus alas… Las más viejitas… No importa sean aquellas con las cuales usted hizo la Anunciación; pues no quiero cabalgar en ningún corcel celestial, ni aun ofreciéndoseme el de su colega Miguel, porque en la Tierra cabalgué demasiado. Ya me siento cansado de tanto galopar.
—Tienes razón Colachito, tienes razón; pero, esas alas, con dos mil  un años  de antigüedad, están en muy malas condiciones.
—Pierda cuidado, Señor Arcángel. Yo, en par de horas, les arreglaré plumas y lubricaré gonces; empero, si usted me echa una manita, terminaremos en menos de media hora.
San Gabriel aceptó. Además, pidió prestadas plumas y huesos de repuesto a su colega Rafael. Entre los tres, tales alas quedaron tan elegantes como salidas de vitrina cara. El terráqueo símil senil del “Yeti” u “Hombre de las Nieves”, dio profundos agradecimientos. Se presentó a puertas del Cielo, hizo profunda reverencia. San Pedro quien, ignorándola, abrió ventanilla o postigo del enorme zaguán para evacuar a Cañas Merino al vacío descendente. Verdadero San Lorenzón Abad y Mártir, o mero-mero santo patrono del demolido Pueblito, anciano santo ya jubilado, desde su vergel eterno le dijo adiós, agitando la parrilla en la cual fue asado por Diocleciano,  emperador romano anticristiano. Tío San Lorenzón salvadoreño pensó: “¡Ve, si hasta mi tocayo se alegra por mi difícil viaje!” Se lanzó al éter. Buscó las corrientes eólicas más suaves para descender formando círculos excéntricos. Alas zumbaban. Le recordaban zumbido de piscuchas y de enormes lunas coludas elevadas por él en niñez y primera juventud; también, nostálgico, recordaba primitivas alas fabricadas con cueros curtidos de venados, y del accidente cuando quedó colgado en ramas del copinolero. Hizo lo planificado, rápido, con respecto a su diminuto país. Quedó más desconsolado cuando miró, a casi todas las ciudades, pueblos, villas, cantones y caseríos, compactados por gigantesca y diabólica aplanadora. Aquellas planas tierras de cultivo, carreteras principales, y caminos vecinales agrietados en extensos tramos, aumentaron al máximo su congoja. Volcanes, sierras, lomas y cordilleras, le parecieron lomos o costillares de chuchos aguacateros jiotosos, por profundos “chayastes”7 observados desde el aire. Se volvió mar de llanto al contemplar abatida su antiquísima residencia solariega en barrio El Calvario, cuya estructura deformada, no era ni la sombra entre años 30’s 70’s; también su nueva residencia de sistema mixto, con dos plantas, en barrio El Centro, orgullosa morada de años 80’s y 90’s, estaba marcada con bandera roja. Se moqueaba y lloraba más cuando contempló, en igualdad de condiciones deplorables, aquellas dos casas céntricas de su hermanita Carmencita; y casa cantonal del cantón La Mora, heredada por hijos de difunta Sarita Cañas de Alférez, su otra hermanita. Sin ningún otro plan previsto, tío Nicolás vagaba, vagaba por ocho diminutos rumbos cardinales de El Salvador… De repente… De repente,… le llegó excelente corazonada, al parecer genial: enrumbó sus, todavía no tan maltratadas alas, hacia sur oriente de este nuestro sin par continente. Tomó altura hasta quince mil metros sobre el nivel del mar; luego, a todas alas, se puso en velocidad de crucero. Primero divisó ridículas fronteras honduras-salvadoreñas, marcadas por Río Guascorán. En rápido abrir y cerrar de ojos, atravesó colita sureña oriental del territorio catracho. Se ensimismó al contemplar Las Segovia: famosas montañas del “General de Hombres Libres”. Al Río San Juan, y a dos Grandes Lagos nicaragüenses, por nubosidad, no los advirtió. Pasó de largo por territorio costarricense. Ignoró esclusas del canal panameño. Selvas del Darién le provocaron especial deleite. En  Río Magdalena, por cuerno caribeño colombiano, quiso identificar al Macondo de García Márquez, pero le fue imposible; sólo escuchó  grandes galillos de los Buendía disputándose, quizá, libidinosas palabras de concubina Pilar Ternera. Por fin llegó a ciudad cuna de El Libertador. Entonces, en círculos concéntricos, descendió hasta pisar  azotea del Palacio Miraflores, en Caracas, o Casa Presidencial. Meditó por milésimas de segundo. Luego, sin menor duda, se introdujo en la mente y  conciencia de DON HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS. Don Hugo Rafael Chávez Frías fue receptivo. Éste, de inmediato ordenó cumplir, y se cumplió, todo lo ya conocido por el mundo. De manera especial, por nosotros salvadoreños (grandes obras humanitarias, médicas y de reconstrucción total, en pueblos Comasagua, La Libertad; y villa Bolívar, La Unión). Cumplida esa primera exitosa etapa, voló hasta tierra del mambo, del bolero, del chachachá, del son y de José Martí o: “Primer Territorio Libre de América”. Ahí hizo misma operación hecha en Miraflores de Caracas; pero, “Barbudo Antillano”, sucesor de Bolívar, le salió con espada desenvainada, diciéndole, con característica media lengua cubana:          
         —É laudable tu misió, Colachito, é laudable; pero, aun cuando nojotro pudiésemo enviá, en ete mimo instant, nuetra brigá médica, ingeniérica, geóloga, recatista, con sabueso de olfato educá a la perfecció; aun con la pobré en dorá, —orgullo de capitalistoi guaná—, porque no é oro todo lo que relumra; aun cuando nojotro, sin sacrificá e bienetá bá de nueto pueblo, pudiésemo mandá avione replé de: tienda de campá (canopi lé llama e cursilé), cemento, hierro pa construcció, medicamento producí po alta tegnologí cubá, ropa de abrí, y, cien mí cosa má, ahora no en mi mén, no podriamó aterrizá en tu aeropué Comalá, ni mucho meno en Ilopá, poque todo eso súbdito de Posá Carrí, en especiá un tal minitro del interió, cuyo segundo apellí suena a Cuarté, nos lo impedirí y, en caso permitilo, en seguí se robarí todo e avituallamiento mencioná, con el cómplice silen de lo tré matutino, de radioemisó lacayas, y de la televisió con número pare de dígito. Dicho medio de comunicació masí, se alimentá robando a tu erario nacioná, millone de colone, al cobrá por difundí la falsa propaganda gubernamentá; cobrando hata por la equela, cuando se ha perdí algún perro de primera dam. Luego nos acusarí de comunita indoctrinadó por medio de nuetro humanístico donatí, etc., etc. Má, en atenció a tu agradabe visí, chico, ho mimo ordenaré e traslá de nuetra brigá médica destacá en Guatemá, hacia tu sufrí paí. Vete tranquilí, pué segú tengo entendí, tu dura faena apena empié.
         Don Nico voló hacia resto de América Central, obteniendo acogidas positivas; en seguida, enrumbó ancianas alas hasta tierra del nopal y del águila devorando serpiente. Ahí se entrevisto con el gigantesco “Zorro Botudo”, recién llegado a silla presidencial del palacio Los Pinos, en ese acogedor magnífico país, obteniendo óptimos resultados. Siempre, a velocidad de crucero, abandonó su preciosa América Central y Caribeña, dirigiéndose hasta Cono Sur americano. Desde  inmensa Patagonia, en forma ascendente, terminó su peregrinar en Ecuador y Colombia. En estas últimas repúblicas sufrió pequeños contratiempos; pues debió cambiar algunas piezas óseas, aceitar todos los gonces, y reemplazar un millar de plumas gastadas; además, debió afeitarse con sus inseparables navajas antiguas de marcas alemanas; tomar gélido baño en glaciales címicos de El Chimborazo, pues atravesaría Océano Atlántico, y su presentación, frente a aquellos monárquicos y democráticos Estados, debería ser nítida.
         Avión  Concorde, y modernos aeroplanos a propulsión de turbina de tres o cuatro países más desarrollados de este planeta, parecían rudimentarias tortugas voladoras a la par del viejo calvo. Primero llegó a España. Tocó puertas mentales y cardiacas de doña Sofía y de don Juan Carlos, con respuestas magníficas. Lo mismo hizo en: Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Alemania, Inglaterra, y en países escandinavos, obteniendo singulares promesas. En Islandia o en Groenlandia, se dio refrescante chapuzón. Retozó, durante veinte minutos, con par de hermosas osas polares. Éstas le aconsejaron no poner pie (alas) en tierra “tiosamlandesa”, pues “Jorge Arbusto hijo”8, recién impuesto presidente fraudulento derechista, estaría carcajeándose, a mandíbula batiente, festejando tragedia sufrida por los más pobres de entre los pobres en este continente, tal cual se carcajearon sus congéneres guanacos (cobardes) cuando asesinato del Señor Arzobispo Mártir, Don Oscar Arnulfo Romero y Galdámez. En vista de ello, singular peregrino sólo visitó al Primer Ministro canadiense. Después de haber obtenido excelentes resultados previstos, acicaló su plumaje. Se enrumbó hasta las, para nosotros lejanas islas japonesas y Formosa. Ésta, mal conocida por República China en “Taiguán”. Allí terminó tan delicada misión.
         Orgulloso y satisfecho por el deber cumplido, antes de ascender hasta Reino Celestial, regresó a El Salvador, —mal llamado “Pulgarcito” y sus habitantes nativos, con razón o sin ella, apodados “g u a n a c o s” (cobardes) —; pero no regresó al Pueblito. En reparto residencial Campos Elíseos, a sur poniente de ciudad capital salvadoreña, a una de la madrugada visitó a su viuda. Ésta, medio dormía bajo tienda de campaña colocada en patiecito de mediana vivienda no dañada por sismos, rodeada por algunos de sus jóvenes nietos y bisnietos, quienes ni presintieron presencia del abuelo, pues por fatiga del día anterior en rescates de colonia Las Colinas, en ciudad Santa Tecla, dormían a pierna suelta. Don Nico acarició la ya bien nevada cabellera de su viuda; hizo algunos suaves masajes sobre  arrugas faciales de la misma; no le transmitió ningún mensaje, porque a 92 años de edad, casi nadie está apto para recibirlos, mucho menos para descifrarlos, aunque ella aún goza de sana inteligencia; le dio tierno y profundo beso de despedida en ya marchita frente. Después, a baja altura, dirigió sus alas hasta cercana ciudad Santa Tecla, doce kilómetros al sur poniente de ciudad capital. Llegó hasta barrio El Calvario tecleño, pues ahí reside su única hermanita con vida, a quien él siempre llamó: nena Carmencita. Nena Carmencita, con 84 navidades  en esos días, —también viuda de don Moncho padre—, estaba dormida a profundidad; pero con semblante serenísimo, no obstante haber sufrido lesión cortante moderada en una de sus piernas, por vaso de cristal roto por mismo terremoto. Tío Nicolás penetró a profundidad en sagradas neuronas de su hermana. Tan Bella Durmiente, en sueños sutiles, evocó aquellas experiencias infantiles en  heredad la Mora:  aguiluchos come niños, tren de madera, avaro naranjero, secretario tunante frustrado, campanas hechizas, alas para volar de niño Nicolasito, botija descubierta por perra Titina, y más. Soñó todo el resto de la madrugada. En seguida, mi tío, a eso de 03:00horas, aleteó rumbo a colonia residencial Don Bosco de misma ciudad tecleña, en busca de su querido sobrino: relator de estas “HISTORIAS ESCONDIDAS DE TECOLUCA”. No lo encontró. Esposa de este “escribidor” lo remitió hasta ciudad Quezaltepeque, donde este embrión de historiador había quedado aislado por derrumbes y fisuras viales. Tan veloz cual relámpago, alado San Lorenzón atravesó El Boquerón del volcán Quezaltepec, también  “Volcán de San Salvador”, llamado. En fracción de un segundo estaba introduciéndose en el “queso” del sobrino. Tal sobrino estaba durmiendo en improvisada hamaca de nylon: roncaba como bendito y se pedorreaba cual maldito; pero era receptivo a  mensajes parasicológicos de su tío. Éste le narró todas las peripecias purgatoriales; inmensa alegría de él cuando fue sacado del “chimbolero menor” por Virgen del Carmen; enorme cusuco en que lo había zampado San Pedro y, delicadas “diligentes” diligencias llevadas a cabo por él en inmediatas últimas horas. Al final, ya para despedirse con rumbo al Cielo, tan inefable tío le pidió al sobrino escribir un poema trágico alusivo al tremendo terremoto, para así comprobarles, a incrédulos ex terrícolas del hamaqueado Pueblito, su presencia efectiva en estos lares. El aprendiz de poeta, medio azurumbado por angustia y por sueño, se dirigió al escritorio, tomó su viejita máquina de escribir marca Olivetti, —la cual debería estar ya descansando en un museo adecuado—, y escribió de esta manera:

Del profundo Pacífico brotó
ayer, trece en enero inolvidable
y segunda semana despreciable
del tal siglo veintiuno, un gran temblor.

Del ignoto Pacífico emergió
cruel furia de Neptuno, el indomable,
en este primer mes tan miserable,
iniciando el milenio con terror.

En un lapso muy corto y terrorífico
mi pueblo en agonía fue dejado
por la furia venida del Pacífico.

Fueron treinta segundos, o ¿cuarenta?
Un instante feroz y despiadado
tan suficiente para cifra cruenta.

           II
T E C O L U C A, mi Pueblito adorado,
mi Pueblito feliz, rico y sagaz,
ese Pueblito amante de la paz
convertido en terrones ha quedado.

En esta madrugada fui informado
por mi valiente tío Nicolás,
el tío más humano y más capaz.
Él lloró en T E C O L U C A, apesarado.

Regrese al Cielo, mi querido tío.
Vaya y rinda su informe esplendoroso.
Cuénteles lo terrible de los días

por venir con el enerino frío
para  gente sin techo y sin reposo.
Cuénteles todas sus melancolías.

         Osado alado voló derechito Al Cielo. Rindió su informe a Corte Celestial, en el cual demostró su efectividad en menos de ocho horas, al haber cumplido con el cusuco yuca a él encomendado. Sus adláteres pueblerinos murmuraban incrédulos y envidiosos; pues ellos y ellas (así les gusta a los y a las feministas), en seis semanas largas no lo habían logrado.
                                      *****

Un mes exacto después: 13 de febrero en 2001, furias tectónicas ignotas vuelven a sacudir, con igual violenta intensidad, al maltrecho territorio. Esta vez, mayor destrucción ocurrió en Zona Para-central, en especial en ciudades: San Vicente, Zacatecoluca (Virola), Cojutepeque, y poblados menores con cantones y caseríos aledaños. Pueblos Nonualcos, al sur occidente del Chinchontepec, fueron afectados en sumo grado. Mártir ciudad de Tecoluca, principal pueblo Nonualco, no fue afectada, porque ya no tenía nada para ofrendar a fuerzas de Plutón o de Neptuno; pues un mes exacto antes, había quedado reducida a escombros. Esta vez, epicentro fue localizado al norponiente del volcán chinchudo, en área cercana a San Pedro Nonualco. Ciudad San Vicente, vanagloriada por haber sido respetada por el del trece de enero anterior, sufrió devastación casi similar a la sufrida por Tecoluca, en aquella primera fecha. Chelito Héctor Orlando Chávez Cañas, propietario de  farmacia agro-veterinaria “La Cuma” de San Vicente, sufrió  destrucción total de su local comercial, averías serias en casa de habitación y en otras propiedades urbanas (bodegas y casas dadas en alquiler).
        
Esta vez, aquel orgulloso, iletrado y tozudo apóstol piedra rogó, humillándose al San Lorenzón tecoluquense, para volver al planeta Tierra y efectuar diligencias similares a las ya narradas. Envalentonado Nicolás aceptó. No llegó a su ex preciosa Tecoluca. Se limitó a visitar sólo al Chelito Orlando. Volvió a llorar cuando, desde alturas en descenso, contempló cadavérico cascarón de farmacia agro-veterinaria “La Cuma”. Mezcló lágrimas con las del sobrino. Ya para despedirse le habló así:
         —Chelito: sé muy bien, porque te miro desde allá, de tus grandes capacidades económicas; pero eso poco me importa… ¡¡Yo quiero ayudarte!!... Antes de ascender a mi destino eterno, pasaré por donde Monchito hijo… A él le dictaré diseños estructurales para tu nueva casa de habitación, tu nuevo negocio, bodegas y demás bienes urbanos destruidos; pues, mientras yo descendía, analicé topografía vicentina y deduje clases de materiales de primera necesarias para construir, no reconstruir, tus propiedades abatidas. En término de cuatro a seis días, Monchito Chávez hijo, arquitecto empírico, te hará llegar el juego completo de planos, desde sólidas fundaciones, hasta coronamientos. Todo ello especificado al detalle… (¡…!)… Sí, sí. Eso lo sé a  perfección; pero, actuales “legítimos” arquitectos, sobre todo aquellos egresados de docenas de universidades “pellejas” salvadoreñas, no saben manejar, porque no entienden, cosas tan elementales cuales son nivel y plomada… Entonces,… te sacarán “vergazales” de pisto9 y quedarás, aseguro, para siempre amenazado por futuros movimientos telúricos de mediana o poca intensidad.
Cuando Chelito Orlando despertó sobresaltado, era la una de aquella madrugada del 14 de febrero en 2001.  Imagen del tío Nicolás iba desvaneciéndose lenta, sobre copa del limonero en patiecito central.-

1—TIOSAMLANDÉS = estadounidense; 2—AMELARCHILLADO = Humillado; 3—CHENGA = tortilla grande de maíz servida en fincas y haciendas; 4—TOPETEROS = quien compra y vende objetos robados; 5—CHUCANEANDO O JAYANEANDO = darse a bromas pesadas con resto de amigos; 6—CHERADA = amigo; 7—CHAYASTES = feas y profundas cicatrices en cerros y volcanes por exceso de lluvias o terremotos; 8—JORGE ARBUSTO hijo = George W Busch; 9—PISTO = dinero.                                                

                                                      F I N
                                            23 de mayo en 2001