Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

viernes, 30 de septiembre de 2011

RÉQUIEM POR TAUROMAQUIA

        RÉQUIEM  POR  TAUROMAQUIA
       Por Ramón F Chávez Cañas

Cuánta pena causan/ todos los toreros
quienes ser queridos/ siempre se creyeron
por asesinar/ al toro indefenso
e irracional/ cuadrúpedo astado.
 Ufano torero,/ sicópata, pienso,
es más animal/ que el buey no castrado;

pues recio rumiante/ antes de ir al ruedo
sufre crueles tratos. / Describir no puedo
tan ruda barbarie/ de hombres contra bestia.
Bestia rebajada/ a lo más abyecto
por la súper bestia/ bipedestre, erecta,
en traje ridículo/ de payaso tuerto.

Tan noble animal/ de doce quintales
o rey de rumiantes/ dentro de corrales,
durante la víspera/ de torvo espectáculo
lo topan al cepo/ con cien kilogramos1
—Como al cepo topan/ en el tabernáculo
pérfidos pastores/ a débiles gamos.

¡Cuatrocientas libras2/ durante dos días
el torete carga/ en nuca y rodillas!
Por cien vejaciones/ en nuca cornuda
grosera tortícolis/ le roba reflejos;
pero su conciencia/ con garganta muda
no son escuchadas/ por tantos pendejos;

porque el alma es propia/ de imbécil humano.
Viviente sin alma/ no será su hermano:
Ser invertebrado/ o árbol frondoso,
mucho menos este/ torete de lidia;
porque con la espada/ que clava, él, airoso,
piensa que pöetas/ le tienen envidia.

Al día siguiente/ de víspera amarga
ya sin el suplicio/ de extenuante carga,
es llevado al ruedo/ o arena cadalso,
donde otro verdugo/ montado a caballo
portando cruel lanza, / con orgullo falso
la emprende a lanzazos/ cual furioso gallo.

Torete cansado/ casi no protesta.
Aquel picador/ suspende vil fiesta
y con su alazán/ bien acorazado
busca la salida/ de criminal plaza.
Público nerónico, / por sangre dopado,
gritando su olé/ pide siga farsa.

De inmediato actúan/ dos banderilleros
usando saetas/ con puntas de aceros
y en la nuca del/ animal ya herido
clavan tales hierros/ con furia salvaje.
El animalito, / muy adolorido,
está preparado/ y con equipaje

para darle falsa/ gloria al tauricida,
quien no se acobarda/ por  segar la vida
sólo para ver/ su bolsillo lleno
con dineros sucios/ ganado matando
al casi cadáver/ novillo sereno
que dos días antes/ ya estaba boqueando.

De ese dinerillo/ ganado en el circo
romano en Madrid, / Bogotá o en Quito,
         mal hembra se prenda. / No del embustero;
pues ese payaso, /con su cuerpo enclenque,
no tiene ni estampa/ de ser un guerrero.
¡Es buitre chinguero/ en rudo palenque!

Después de “verónicas”/ e insignificante
paso fantasioso,/ toro agonizante
se posa cansado/ y ofrece el cogote
al falso campeón/ de aquella corrida.
Este ¿”torerazo”?/ no es ningún Quijote
al matar a res/ ya casi destruida.   

Tal héroe de barro/ con capa y espada
se pasea orondo/  frente de la Nada
de aquel animal/ cual Cristo azotado
durante dos días/ junto con sus noches;
sin embargo aquel/ pueblo idiotizado
pide dos orejas. / ¡Yo pido reproches!

Al presumir ellos/ ser “profesionales”
graduados de escuelas/ jamás especiales
para enseñar “ciencia”/ de la tauromaquia,
quieren superar/ a cien mil doctores
en Ciencias Humanas, / no en burda magia.
¡Tal complejo pagan/ con sus sinsabores!

cuando  pitón del toro/ descerebrado
por salvajismo rudo/ recién pasado
se introduce en el recto/ de aquel farsante
y juega capirucho/ con el bestial,
quien en pocos segundos/ agonizante
llega a sala quirúrgica/ de un hospital.

Mil años no duran/ lacras humanoides.
Sí, los volatines/ sobre trapezoides.
Payasos sin gracia/ como los toreros
están liquidándose/ allá en Barcelona.
En México Lindo,/ estos pordioseros,
caerán temprano/ en la pura lona.

En resto de España/ el tiempo se acorta
y en Latinoamérica/ gruesa arteria aorta
de esa aberración/ llamada toreo
será cercenada/ a muy corto plazo.
Este Réquiem va/ con un jubileo
por el desaforo/ de aquel “torerazo”.
       ********

En la iglesia están/ los gallos y perros
pidiendo a su virgen/ combata los yerros
de otros humanoides/ armando combates
entre los maridos/ de gordas gallinas,
sólo para ver, / estos aguacates,
brotar sangre fresca/ de aves tan finas.

Los canes cruzados/ para sacar raza
 de pelea son/ caos de la crasa
humanidad  lela/  siempre guerrerista.
Esta afición burda/ está ya en ocaso;
pues el perro fiel/  no pierde de vista
que el amo del mal/ lo lleva al fracaso.

Pronto cantaremos/ “Te Deum Laudamos”
por liberación/ de todos los damos
de nuestras gallinas/ ponedoras, indias.
También de los cánidos, / fieles compañeros
de perritas grandes, /o chicas y lindas.
¡Frente al can y al gallo/ bajemos sombreros!

      Ni españoles Vates3 / ni americanos
      nunca han reprochado/ a estos bausanos;
      ni los novelistas/ tampoco cineastas.
      Estos son negocios/ redondos de mafia:
ver al animal/ doblegar sus astas;
mientras el mafioso/ bebe sangre y rabias;

las rabias de Aedos4 / quienes protestamos
por asesinato/ de humildes hermanos:
gallos, perros, toros, / en cuyas hormonas
la Madre Natura/ señaló otros fines:
salvar de  agresores/ a propias madonas
y esparcir genética/ por ocho confines.

 Debe ya acabarse/ esa tauromaquia;
debe fenecer/ la otra “perromaquia”.
Y asesinatos/ de gallos tan finos.
Es mejor pensar/ en El Coliseo.
Berlusconi y Sarkozy, / ambos cochinos,
Cameron y Obama, / dueto re feo,

enfrentarse debieran/ par contra par
en foso milenario, / y Muammar
Gadafi debe darles/ tiro de gracia;
Rodríguez Zapatero/ debe ser árbitro
—por ser dueño de toros/ para desgracia—.
¡¡Aedos gozaremos/ todo ese ámbito!!

1-- 100kgrs a cada lado de la nuca = 200kgrs = 440 libras.
2-- 200kgrs = 440 libras. Respetando ritmo y puntuación versal, sólo se escribió cuatrocientas. 
3-- Vates = Poetas.         4-- Aedos = Poetas.

28 de septiembre en 2011.-

martes, 27 de septiembre de 2011

SEÑORITOS BACHILLERES

LOS SEÑORITOS BACHILLERES
            Por Ramón F Chávez Cañas
       Del libro: “Historias Escondidas de Tecoluca”
     
         Esta nuca peche del continente americano Centroamérica, fue conquistada por soldadesca española integrada por rústicos e iletrados pobres campesinos; también por innumerables presidiarios de misma nacionalidad, a quienes fueron conmutadas largas condenas o penas carcelarias, hasta muerte por horca o garrote a cambio de  incorporación a ejércitos ibéricos conquistadores. Cien años después de iniciada tal conquista, vinieron o empezaron a venir colonizadores, constituidos por familias campesinas siempre pobres; quienes creían mejorar miserables vidas ibéricas aquí en nuestra América, cambiándolas en 180º. En efecto, así fue; sin embargo, cambio positivo sólo se dio en lo económico, pues continuaron siendo rústicos campesinos o malandrines adinerados por explotación de tierra virgen con mano de obra indígena esclavizada. Después, con manos africanas, ambas regaladas por corona española rapiñera.
         
         Clase noble e intelectual conquistadora o colonizadora, estaba asentada en ricas regiones principales del Nuevo Continente, donde habían fundado aquellas ahora grandes ciudades de América Latina (Mesoamérica): La Habana, Ciudad de México y Ciudad de Guatemala (Antigua), por mencionar sólo tres de esta área central y caribeña. Resto del territorio mesoamericano, en especial el habitado después y en  actualidad por llamada República del Salvador (siglo XIX) o de El Salvador (siglo XX), estuvo colonizada por iletrada o criminal clase social mencionada al principio.
         
        Aspiración o ambición humana por halagos y lisonjas, es tan antigua como la humanidad misma, nacieron juntas; no obstante, hay halagos y lisonjas nunca alcanzables por inmensas mayorías, siendo una de ellas el título o títulos nobiliarios. Frente a imposibilidad de poderse llamar: barón, conde, marqués, duque, príncipe o rey, aquellas clases desposeídas venidas a bien en América, optaron por grados falsos religiosos católicos. Así se enorgullecían al tener entre sus soberbios descendientes a: seminaristas, sacerdotes, vicarios, canónigos, frailes, abades, monjas, arzobispos, cardenales, etc. Al parecer, cardenales nunca hubo acá, en toda América, pues ese puesto o dignidad era tan encumbrado, reservado sólo para europeos; no criollos ni chapetones; mucho menos para ladinos o indígenas. No obstante, nunca faltó alguien dislocado aspirando a “santo padre”. Además de carrera religiosa, aquellos criollos iletrados optaban, aún optan, por carrera militar. De ese modo tuvimos y tenemos: cabos, sargentos, tenientes, capitanes, mayores, coroneles, generales y más etcéteras, aunque nuestros paupérrimos países no los necesitan, viéndose en grandes apuros presupuestarios para cancelar o pagar esos mal llamados salarios; restándole a presupuestos en Salud, Educación y Bienestar Social. Además del mal llamado salario mensual, mayoría goza de otras ilegales prebendas: contrabando, narcotráfico,  secuestros, robo de lujosos automóviles con impunidad para operar así.
        
           Pero, carreras religiosas y militares, tenían y tienen límite en cuanto a cupo se refiere. Entonces, resto de criollos y peninsulares o chapetones, se veían a “palitos” para obtener cierta categoría vanidosa. Fue por ello que idearon abrir colegios,  después universidades, para obtener títulos de: bachiller, licenciado o doctor. Alto porcentaje de aquéllos, y mucho más alto de presentes estudiantes, accedían y acceden a esos grados sólo para satisfacer egoísmos propios de incapaces, pues no sabían ni saben nada de nada.
                                                     ******
              Nuestro analfabeto Pueblito no podía ser excepción. Entre siglos XVIII y XIX, máximo representante de esa comarca (Tecoluca) fue el presbítero José Simeón Cañas Villacorta, doctor en teosofía (teología es invento humano basada en mitología moderna. NADIE puede estudiar Verdadera Esencia Divina), dudoso prócer libertador de esclavos centroamericanos. En 1901, se gradúa, como señorito bachiller, el joven Juan Crisóstomo Segovia quien, en 1908, recibe investidura académica otorgada por  nuestra Universidad de El Salvador, acreditándolo como doctor en Medicina y Cirugía; quien, en ¿1925?, descubre aquí, en nuestro El Salvador, una variante del microbio causante de la  llamada “Enfermedad de Chagas” o “Tripanosomiasis”. Este parásito es similar al Tripanosoma cruzi recién descubierta (1910), allá, en Brasil, por doctor Oswaldo Cruz. A variante encontrada por salvadoreño tecoluquense Juan Segovia, Academia de Ciencias Médicas de París, Francia, le dio el nombre de Tripanosoma segoviensis” en honor a su descubridor, e incluyendo, en “Índex Médico Mundial”, el nombre del Doctor JUAN CRISÓSTOMO SEGOVIA.
       
             En 1910, otro joven, cuyo primer apellido era Martínez ¿José?, obtiene codiciado galardón de señorito bachiller; luego, —1917—,   magnífica Universidad de El Salvador, lo doctora en Jurisprudencia y Ciencias Sociales (Derecho). Contaban contemporáneos coterráneos de él, así: “Éste, cuando en sagrado Paraninfo universitario se efectuaba solemne ceremonia de graduación de aquel lejano privilegiado grupo, negó, frente a compañeros, amigos y conocidos, ser hijo de un humilde señor campesino “encaitado”, quien había ingresado al augusto recinto para presenciar graduación de su hijo”. Actual familia Parras-Martínez podría dar más detalles al respecto; sin embargo, este historiador local no acepta cual verdadera esa historieta calumniosa; pues, envidias y hasta perfidias son panes nuestros cotidianos en ambientes paupérrimos salvadoreños, incluso entre hermanos genéticos de padre y madre, cuando alguien, con esfuerzos corporales e intelectuales logra escalar, hasta llegar a cimas, aquellos farallones al parece inexpugnables para 99.50%  de guanacos.
         
          Pronto, en década 1930-40, hubo dos señoritos bachilleres: don Jesús Méndez Barahona y don José Gilberto Parras Martínez, —éste, sobrino del calumniado abogado doctor José Martínez—. El primero, Méndez Barahona, doctorado en Leyes 15 años después de haberse bachillerado; sirviente, como juez y diputado oficialista, a tiranía oligárquico-castrense todavía viva, aunque en aparente agonía por aquellos Acuerdos de Paz firmados en Castillo Chapultepec (México). Doctor Méndez Barahona vive anciana jubilación en ciudad Santa Tecla. Señorito bachiller Parras Martínez, miembro de una de cuatro o cinco familias más importantes del opulento Pueblito, estudió toda su educación, hasta bachillerato, en colegio Santa Cecilia de ciudad Santa Tecla (interno). Este colegio salesiano era, y es, uno de tres mejores colegios católicos en todo El Salvador. Parras Martínez tuvo fama por ser excelente estudiante, magnífico deportista destacándose en:  ajedrez, baloncesto, boxeo y pelota chica. Pronto ingresó a Facultad de Medicina en Universidad de El Salvador; pero, (siempre hay un pero) tiranía martinista, a la cual combatía con todas las fuerzas de su juventud,  inteligencia y liderazgo estudiantil, lo exilió. Fuese a ciudad de Guatemala; mas, en esa gran ciudad centroamericana, cuando estudiaba cuarto año de misma carrera, compadró con dios Baco abandonando, por supuesto, la carrera de Galeno. En 1948 retorna al Pueblito. Venía casado con doña Rosa Rabanales, chapincita. Señora Rabanales era, y es,  guapísima y bellísima mujer: alta, blanca, rosada, ojos azules, cara de gata angora, y con excelentes modales. Señorito bachiller Parras Martínez o, don Gilberto, a secas, continuó perpetuo compadrazgo con dios ya mencionado. Hará 10 años aproximados, falleció casi en  indigencia etílica. Su extraordinaria inteligencia, atlética corpulencia de casi 02mtrs de envergadura, más don de gentes para tratar hasta al más humilde de los pobres, lo mantuvieron, siempre, en primerísimo lugar, tanto en el Pueblito como en dos ciudades capitales mencionadas. ¡¡Lástima su triste final!!
         
            En 1949-50, hubo fantástica promoción de señoritos bachilleres. Se bachilleraron: don Alfredito Alvarenga Hernández, don Manuelito Villalta Villegas, don Chusito Orantes Chávez y, algún otro no venido a la mente, por ahora. Don Alfredito habíase educado en mismo colegio donde se educó don Gilberto; tomó carrera universitaria de leyes; pero, por estar en boga vuelos aéreos agrícolas, abandonó la universidad, marchándose hasta México para aprendizaje; al mismo tiempo, obtener licencia oficial de piloto-aviador, venenero-algodonero. Ganó bastante dinero, dicen; sin embargo, cuando mercado mundial de dicha fibra decayera, perdiendo rentabilidad tal cultivo,  agregando a eso creciente peligro por ataques guerrilleros o del ejército derechista en  sembradíos citados, señorito piloto se marchó hasta EUA, donde radica. Don Manuelito Villalta Villegas, señorito bachiller egresado del segundo Instituto Santo Tomás en ciudad San Vicente, colegio propiedad del obispo apodado Tamagás, también optó por  Jurisprudencia y CCSS. A éste,  contemporáneos suyos le apodaban “Gallo Giro”, por notable parecido con cierto artista del cine ranchero mexicano de aquellos irrepetibles tiempos. Este muchacho, pronto matrimonió con jovencita perteneciente a una de principales cultas familias en ciudad Ilobasco del departamento Cabañas (muñequera). Ignórase su estado actual. Don Chusito, otro de mimados hijos del eterno Pueblito, bachillerado en  Instituto Nacional General Francisco Menéndez de San Salvador; cuya educación primaria la efectuara, en parte, en escuela Nicolás Aguilar vicentina y resto, en tantas veces mencionado colegio Santa Cecilia, también optó por  Jurisprudencia y Ciencias Sociales; empero, además de ser aventajado estudiante, era peor que “don Juan Tenorio”. De esas aventurillas amorosas, le nació preciosa niña: Melanie, cuya madre es cierta chinita con nombre hispanizado: Bety Díaz Layton. Don Chusito, en 1955, al morir don Chus, progenitor, a causa de accidente  ecuestre, se vio obligado a suspender el cuarto año universitario, para hacerle frente a vicisitudes de la vida agrícola pueblerina, pues bienes de fortuna heredados del difunto, así lo requerían. Don Chusito mochó y desmochó virginidades; era disputado por casi toda hembra soltera, viejas y jóvenes del encantador Pueblito. Él se daba lujos en despreciar a cualquier joven mujer de su no agrado. Doña Petrona Alemán, doña Amparito Guillén Flores; Juanita, hermana de “Divertido”; miss Amalia, Conchita Cativo y cierta señora de apellido Murcia, con tres docenas más de jóvenes y sazonas féminas, en público se lo disputaban. Por fin, este niño bonito enrolló la cola y se sentó en ella. Ahora, (enero de 1996), es moderno patriarca familiar local, dedicado a labores agrícolas y ganaderas de pos guerra, y a crianza “orejona” de numerosos nietos.
       
               Dos años después (1952), del mismo Instituto Santo Tomás  del “Tamagás” vicentino, ubicado en mismo lugar donde al presente está edificio del Banco Hipotecario, frente al lado sur del parque Antonio José Cañas (Prócer), egresó el niño bachiller Rafaelito Ayala. Éste era jovencito morenito adolescente de entre 15 y 17 años vitales; muchacho menudito, pero muy bien educado. Al efectuar trámites para ingresar a  Universidad de El Salvador, en trayecto entre fantástico Pueblito y San Salvador, se “lo tragó la tierra”. Nunca se ha sabido, hasta esta hora, cuál ha sido su destino, pues este casi niño era o es, dechado de decencia y religiosidad. En esos tiempos, ser desaparecido era escándalo a nivel nacional. Doña Julita, su llorosa madre, lo ha buscado durante muchos años por toda Centroamérica, México, Colombia y EUA, sin algún buen resultado.
         
              Única señorita bachiller salida, hasta ese entonces del maravilloso Pueblito, (¿1954?), fue señorita Merceditas Villalta Villegas, hermana menor del “Gallo Giro”. Se bachilleró en Instituto Nacional Central de Señoritas o, Francisco Morazán. Estudió Leyes. No sabemos más… ¡¡Ah, guerrita puñetera!!
         
              Entre 1955-57, hubo otras promociones (dos) de señoritos bachilleres; no obstante, ya para ese entonces, titulillo de “señorito” estaba cayendo en desuso. Simple palabra “bachiller” era pronunciada, sin admiración, por todos los habitantes del arrinconado Pueblito. Don Germita (1955), fue primer diplomado de ese período; don Monchito, el segundo (1957). Don Germita era hijo de don Buenaventura Alférez y de doña Celsita Ayala de Alférez, ¡¡ah, gente tan magnánima!! Don Monchito: hijo de don Moncho Chávez y de doña Carmela Cañas de Chávez. Don Germita era originario y vecino del cantón El Carao, colindante jurisdicción del soñador Pueblito; en cambio, don Monchito: del mero barrio El Centro de misma ciudad y  mismo municipio. Ambos optaron por doctorado en Medicina Humana; ambos graduáronse en misma Universidad de El Salvador. Don Germita es excelente pediatra del hospital Benjamín Bloom, catedrático de materias pediátricas en  su Alma máter, con selecta y numerosa clientela privada en ciudad Santa Tecla. Don Monchito, ejerce medicina general, estatal y privada, en Quezaltepeque, segunda ciudad más importante del departamento La Libertad.
                                                   ******                  
             1960-80. En esta 5ta parte del siglo, preludio de puñetera Guerra Civil recién pasada, don de “señorito” rodó por empedrados. Jóvenes graduados en San Vicente, Zacatecoluca, San Salvador, u otros lugares, recibían tal diploma en ceremonias sencillas, celebrándolo con humildes fiestas hogareñas. ¿Cuántos bachilleres hubo en transcurso de esos 20 años?... Sólo Dios lo sabe;… pero, fueron tanatadas o carretadas de ex señoritos bachilleres. Hasta: lavanderas de ropa ajena; carretoneros vendedores de minutas; nietos del alcahuete apodado “primo-hermano”; nietos del enano Pío Mejicanos; bisnietos de  Jesús Cunda; hijos de cualquier pareja campesina, volcaneña o costeña, alcanzaron ese, ya para entonces, “titulillo”.
         
          Desde años 80’s hasta el presente (enero de l996), no sabemos, por causa del conflicto civil nuestro desatado o recrudecido desde el 10 de enero en 1981 hasta febrero en 1992, cuál ha sido destino de esa miríada bachillerada; pero, suponemos: gran mayoría ostenta, orgullosa, sus “flamantes titulillos” de licenciados “pellejos” obtenidos en cuatro docenas de universidades, también pellejas, existente en escasos veinte mil kilómetros cuadrados ocupados por estos casi seis millones de humanos deshumanizados.
         
           Juventudes no son culpables de estos descalabros sufridos por  mala y hasta pésima educación a todo nivel. Culpable es el Estado Salvadoreño mal administrado, por no aportar recursos económicos suficientes para  instrucción pública; y por permitir funcionamiento de entidades privadas mal llamadas universidades, pues no cuentan con  profesorado idóneo, ni con edificios y bibliotecas adecuados. Nuestra muchachada es inteligente y dedicada; por tanto: subsanando esos y otros graves errores estatales, nuestro país podríase abastecer de suficientes talentos en diferentes ramas del saber y quehacer humanos, llegándose hasta  exportación de cerebros como primer rubro de nuestra economía; y, nunca nos sorprenderíamos al tener diez o más Premios Nobel en cada futura década.
                                               F  I  N
                                       21 de enero en 1996.-

sábado, 24 de septiembre de 2011

HEREJÍAS, 23ª entrega

        H   E   R   E   J   Í   A   S
            Por Ramón F Chávez Cañas
           Vigésima tercera entrega

CXXXVII
Tan bellos Aminoácidos/ formados por carbonos
se llaman Esenciales/ pues sin ellos no hay Vida.
Esta Verdad Moderna/ la tenía escondida
el Sacrosanto Dios/ a cerebros de monos.

Al fin la reveló, / poco a poco en abonos,
al Sabio Observador, / quien gana  la partida
dejando juventud/ de su existir, perdida.
¡¡Dios no alumbra a rufianes/ ni a holgazanes caponos84!!

Por medio de “Herencia”/ de fray Gregorio Méndel,
en siglo diecinueve, / también siglo de Henley85,
se iniciaron estudios/ basándose en los Genes.

Del diecinueve* al veinte*/, ¡casi doscientos años!,
Científicos muy Buenos/ subieron mil peldaños
al descubrir que el alma/ sólo es puro ADN.

CXXXVIII
En todo rinconcito/ de cinco continentes,
inclusive en las islas, / en islotes y cayos,
existen millonadas/ huérfanas y sin ayos
para desarrollarles/ sesos inteligentes.

Estas debilidades, / de suyo ya incongruentes,
son bien aprovechadas/ por burdos papagayos
quienes se hacen presentes, / rápidos cuales rayos,
para imponer sus credos/ a ingenuos penitentes.

Les ofrecen placeres/ y caros automóviles;
bonanzas sicodélicas/  más cónyuges inmóviles
con casas-palacetes/ de “ricos y famosos”.

Con estas bagatelas, —torpe opio de mis entes—,
humanoides parecen/ ser zombis más dementes
por codiciar mil bienes, / mil bienes seudo hermosos.
84CAPONOS:castrados.85HENLEY,GUILLERMOERNESTO(1849-1903):poetainglés.*DIECINUEVEYVEINTE:siglos.
 
 
 CXXXIX

Hay cristos milagreros/ con respectivos budas;
abundan los alá/ ofreciendo el edén
para quienes le rompan/ el cráneo a “Bush”. También
a malditos halcones,/ sin las menores dudas.

Ofrecen curaciones/ a las almas zancudas.
Éstas dan testimonios/ de Fátima o Belén,
 del Saibaba oriental/ o señor san José,
no importa fuesen crónicas/ o dolamas agudas.

Si tales curaciones/ fuesen en verdad serias,
los pobres engañados/ tendrían sus arterias
elásticas y limpias/ hasta el dos mil doscientos.

Jesús levantó a Lázaro, / ¡hojead el Evangelio!;
pero, ¿dónde está Lázaro?/ ¿Tuvo, otra vez, sepelio?
¿Curarse por diez años? /¡Ni por cien ni quinientos!

CXL
Ni el Cristo del Mahatma, /ni el de Nelson Mandela;
ni el de reyes aztecas, / ni el de Ernesto Guevara,
nunca tendrán valor. / Vale más cierta guara
hablando sin rubor/ a nuestra gente lela.

Pero pocos decenios/ faltan, aunque les duela,
para aceptar de Comte/ su doctrina sin tara:
es El Positivismo, / doctrina recta y clara.
Es El Positivismo/ lo que al gañán desvela.

Si el Cristo milagrero/ fuese el dios de patanes
de nada servirían/ mil millones de afanes,
pues un vulgar chamán/ hace cien milagritos.

Se ve claro por real/ rito acomodaticio
sin importarles más/ aquel vano suplicio
mofado en jerigonzas/ y en fanáticos gritos.

CXLI
Personas milagreras/ de  Era cavernaria,
—¿diecisiete mil años/ antes de vuestros dioses?—,
eran  sacerdotisas/ con ridículas poses
engañando a la raza/ caldea y a la aria.

Milagreros abundan/ hasta en la prensa diaria:
son chamanes peruanos, / santones con sus voces
imitando a hindúes./ En minutos veloces
timan a tanto incauto/ con esa lengua sauria.

“Milagros Verdaderos” / están a nuestros ojos.
 Creación de lo Viviente/ pondría hasta de hinojos
al más rudo patán/ de los embaucadores.

Quien exige milagros/ sólo está demostrando
su interés megalómano. / Jamás le está importando
paz entre tanto humano. /¡Son parias de los peores!


CXLII
Jesús, el entenado/ de José carpintero,
en largos recorridos/ con doce predilectos
hablando en arameo/ y en más viejos dialectos
curaba a paralíticos/ sin pedirles dinero.

Jesús, tan manso dios, / quien nunca fue embustero
sanaba a paralíticos; / pero no a los abyectos.
A Lázaro y al ciego/ volvioles a correctos
ángulos de visión/ hasta ver el lucero.

Pensante se pregunta: / ¿Por qué tal dios cristiano
permitió esquizofrenias/ de Hitler y de “Reagan”;
de Truman86 y Nerón; / de Franco y Diocleciano?

¿Cómo a clanes de “Bush”/ o halcones infernales
no les cura soberbia/ para que todos digan:
Jesús, mi gran Jesús, / es Dios de hombres cabales?


86TRUMAN, HARRY S.: Presidente de USA quien en agosto de 1945 ordenó, por medio de bombas atómicas, la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, ambas ciudades japonesas.

 
 




CXLIII
Del manso Jesucristo/ todos hacen piñatas:
unos lo pintan rubio/ con pupilas de jade;
otros: pelo castaño; / más, siempre les invade
el: tengo la verdad, /¡vivan mis peroratas!

Resto lo ven gigante/ porque ellos son las ratas.
Viendo desde ese ángulo/ la mayoría evade
compromisos sublimes/ diciendo que no sabe
hacia dónde correr, / si apenas anda a gatas.

Tal Jesús sólo existe/ cuando están derrotados;
tal Jehová sólo vive/ si están aniquilados
por los hornos del Hitler/ o fieras del Nerón.

Alá es invocado/ cuando  vil “Jorge Arbusto1
en nombre de Satán, / con un ataque injusto,
nos destruyó Bagdad, / ciudad del corazón.

CXLIV
Doce o menos millones/ hay en la actualidad
de judíos viviendo/ dentro de los países
diversos de tu Tierra. / Seculares raíces
han sido minorías/ desde la antigüedad.

Más de seis mil millones, / en su totalidad,
habitan nuestra esfera, / dejando cicatrices
en los sagrados suelos/ de trigos y maíces;
de arroces y frijoles; / vinos, leche y maldad.

Con lápiz y papel, / sorprenden resultados
al dividir Billones/ entre unos milloncitos:
¡Quinientos contra uno! / ¡Son números helados!

Esas quinientas vidas/ están supeditadas
a tragar vil patraña/ contenida en escritos
de un solo mentiroso. / ¡Patraña sobre nadas!

Continuará

miércoles, 21 de septiembre de 2011

DON MONCHO (03:56am)

                    D  O  N     M  O  N  C  H  O
                           Por Ramón F Chávez Cañas   
                  De: “Historias escondidas de Tecoluca”
                              (Historia medio biográfica)
       
Don Moncho nació en último mayo del XIX. Fue 3er hijo y primer varón del hogar Chávez-Henríquez. A la sazón, en 1900, 3era familia más importante del Pueblito: en lo económico, social y religioso. Primer lugar lo ocupaba familia Molina-Chávez, con inmensos latifundios ganaderos y agrícolas; en 2ndo estaba don Antonio Miranda Jiménez. Familia Chávez- Henríquez poseería equivalente en tierras a 3era parte del segundo. Nombre de Don Moncho padre, asentado en Registro Civil del encantador Pueblito, era Francisco Adolfo, en honor a don Francisco Chávez, padre, y a don Adolfo Henríquez, abuelo materno; pero fue cambiado por Ramón Francisco en pila bautismal. Así fue conocido en transcurso de su vida. Este cambio lo efectuó el presbítero Ramón Soller, cura español, párroco del Pueblito y padrino del recién nacido (1900).

Niño Monchito de esa época nació con afección bronquial asmática. Así vivió hasta medianía de su edad. Médicos de ciudades: San Vicente, San Salvador, Guatemala, Tegucigalpa, hasta de México DF y La Habana, poco o nada pudieron hacer en su beneficio (pues medicina de entonces estaba en pañales). Uno de tantos médicos consultados prescribió, para disminuir intensidad de ataques asmáticos, tomar una o dos onzas de coñac francés, tantas como cuantas veces fuere necesario. Así se hacía; no obstante, por esta prescripción primitiva, niño Monchito se hizo adicto al licor, —decían.
         
          Estudió educación primaria y parte de secundaria, 1907-17, en colegio Santo Tomas de Aquino en ciudad San Vicente. Colegio dirigido por canónigo Raymundo Lazo; éste, ilustre hijo del pueblo Apastepeque. En esa época, el vicentino ilustre: General don Fernando Figueroa, era Presidente constitucional de El Salvador (1907-1911). —Don Fernando Figueroa fue abuelo del insigne Doctor Don Fabio Castillo Figueroa, además,  padrino en confirmación de niño Monchito—. Tal Señor Presidente donó, al mencionado colegio vicentino, gabinetes completos de física y química, para mejor docencia en tales materias. Don Moncho relataba, a descendientes y sobrinos, la gran fiesta habida en cabecera departamental vicentina cuando, en 1909, procedente de ciudad capital salvadoreña, desde rumbo poniente (San Cayetano Ixtepeque), —por donde pasaba antigua calle real—, apareció tren de carretas tiradas por bueyes, transportando selladas cajas traídas desde Alemania y Francia por don Fernando, donante. Cabalgata del séquito, encabezada por Señor Presidente, hizo ingreso a Ilustre Ciudad de Austria y Lorenzana a eso de 02:00pm. Una hora después ingresaban las sin cuenta carretas. Calles estaban engalanadas con gallardetes y palmas; centenares o millares de cohetes de vara, al estallar en los aires, revoloteaban palomares, y perros callejeros buscaban refugio bajo  bancos del mercado municipal, abandonados por locatarias para presenciar tan magno acontecimiento. Autoridades civiles, religiosas y militares locales, daban bienvenida a ilustre hijo donante. Banda musical regimental, dirigida por joven maestro: don Rafael Argueta, profesor en solfeo del otro ilustrado vicentino: Don Domingo Santos, nacido en pueblo San Esteban Catarina (Don Domingo) , encabezaba imponente desfile entonando soberbias melodías marciales. Después del obligado Tedeum Laudamos oficiado en iglesia parroquial, ahora catedral; posterior a discursos y demás actos cívicos llevados a cabo en local del colegio y parque central, donde el entonces joven bachiller y estudiante universitario de 4to año de Jurisprudencia y Ciencias Sociales en Universidad de El Salvador (más tarde su Magnifico Rector): Doctor Don Sarbelio Navarrete, en nombre de comunidad estudiantil vicentina improvisó elocuente discurso en agradecimiento al ilustrado Fernando Figueroa, llevose a cabo, en amplios salones de  Alcaldía Municipal, elegante recepción-cena-bailable amenizada por dos famosas orquestas locales de esa época:  “Verdi” y  “Lírica Vicentina”.
                                            @@@@@

1917, padre de familia del joven Moncho Chávez Henríquez falleció a causa de  tumor prostático inoperable en esa época, similar al tumor sufrido por ex presidente francés François Mitterrand. Joven Chávez-Henríquez, a 17 inexpertas primaveras abandonó estudios de bachillerato, casi concluidos. Tutorado por don José Lorenzo Henríquez Angelino, tío materno con 40 años de edad, tomó riendas de negocios y plantaciones agrícolas-ganaderas. (Cultivo-industria del jiquilete o añil estaba dando patadas de ahogado). Don José Lorenzo era estricto. Joven heredero no congenió con él. Pocos meses después, aquél optó por retirarse, volviendo a su digno oficio de peluquero y hormador de sombreros en su natal San Vicente.

Niño Monchito había vivido, como pupilo, en casa de sus abuelos maternos vicentinos. Ahí, en “Cartilla de San Juan”, antes de ingresar al colegio Santo Tomás para iniciar educación primaria, su tío José Lorenzo le había enseñado primeras letras; doña Arcadia Angelino de Henríquez (mexicana), abuela materna: doctrina cristiana, previa a primera comunión. Don José Lorenzo, según palabras de don Moncho padre, fue único hombre quien lo había coscorroneado en el transcurso de toda su larga vida (*1900-89†).

Un año después de orfandad paterna, a 18 de edad, contrae matrimonio con señorita Mercedes Muñoz, originaria y vecina del enamorado Pueblito. De este matrimonio nacieron 07 hijos. Enviudó 13 años más tarde. Hasta 1931, don Moncho padre se distinguió por  largas vacaciones en compañía del dios Baco y por pocas actividades productivas. Al mismo tiempo, por luchas cívicas en pro de genuina democracia: en 1922, 26 de diciembre, sufrió severa crisis asmática causada por noticias sobre masacre contra mujeres indefensas en manifestación capitalina del partido político Liga Roja, opuesto a desmanes de gobiernos oligárquicos de hermanos Meléndez Ramírez. Esta crisis también fue mitigada con más coñac. En 1929-30, partió rumbo a Nicaragua, con idea de llegar hasta Montañas Segovias e incorporarse a ejércitos rebeldes comandados por César Augusto Sandino, General de hombres Libres. No llegó a su destino, pues en puerto La Unión autoridades militares salvadoreñas lo interceptaron, obligándolo, junto con muchos más, a regresarse. Tampoco participó en hecatombe nacional iniciada en enero de 1932, porque estaba sumido en luto de viudez, con estatus asmático y colosal etilismo.

En Pueblito tantas veces mencionado, la gente hilvanaba historias e historietas sobre disipada vida de don Moncho padre. Se decía, entonces: “Por guargüero de don Moncho han pasado tres trapiches y trescientas hectáreas cultivadas con caña azucarada”. Asimismo decían, refiriéndose a algún pobre etilista: “Con que está acabando don Moncho padre, no digamos tú, semejante fantasioso”.
                                     @@@@@

En 1934 contrajo segundas nupcias con señorita Carmela Cañas Merino —madre de familia de este historiador—. Del 2ndo matrimonio nacieron 11 retoños. 09 sobreviven. Con este 2do compromiso formal, afición etílica disminuyó en 50%. Labores agrícolas productivas fueron notables. Junto con Don Jesús Orantes, cuñado, casado éste con Juana Francisca del Carmen Chávez Henríquez,  hermana menor de Don Moncho padre, se dedicaban durante  estación seca salvadoreña, a extracción de sal común por evaporación en márgenes del estero Jaltepeque, departamento la Paz; asimismo, a cultivos agrícolas tradicionales de estación lluviosa. Con el cuñado, cinco años menor que él, llegaron a quererse cuales dos hermanos. Eran inseparables en el trabajo, diversión sana y en esporádicas temporadas con Baco. Por desgracia, Don Jesús Orantes, en mayo 15 de 1955, sufrió fatal accidente ecuestre, terminando así aquella preciosa hermandad.

Marzo-Abril, 1944. En compañía de su compadre: bachiller don José Gilberto Parras Martínez, y uno de sus hijos del primer matrimonio: jovencito Jesús Alfredo, marcharon hasta Ahuachapán, en fronteras con Guatemala, para reforzar a insurgentes salvadoreños procedentes de esa nación, con propósito de derrocar a la agonizante tiranía de Maximiliano Hernández Martínez, tiranía de 13 años. Ocho días más tarde, los tres y otros más estaban regresando derrotados al Pueblito; pero, un mes después, 10 de mayo, dicha tiranía caía con estrépito. En 31de diciembre de ese mismo año 44, madre de don Moncho padre (Doña Segunda), fallecía. Desde entonces y hasta su día final, don Moncho se curó del asma y, por supuesto, del etilismo pesado; pero hasta año 64, abandonó por completo amistades con dios Baco. También abandonó moderado tabaquismo, pues él consumía cigarros o puros copanecos y habanos. Nunca fue mujeriego. Su docena y media de hijos nacieron enmarcadas en ley de Dios y de los hombres.

1945-46. Fue principal pilar local del partido político electorero promotor de candidatura presidencial del Doctor Arturo Romero, médico de altos quilates, y Hombre Símbolo de aquellos ilusos demócratas. General Salvador Castaneda Castro, —“Mica Polveada”fue impuesto por fraude tradicional. Durante campaña en pro de candidatura del “Hombre Símbolo”, Osmín  Aguirre Salinas, coronel y presidente de facto, desató persecución terrorífica contra principales romeristas en largo y ancho del país. Al momento de estarse ocultando  el Sol, esposa, hermanas y vecinos de don Moncho padre, le rogaban para abandonar poblado y fuera a dormir, junto con otros perseguidos, a profundidades de quebrada El Burro. Desde luego, don Moncho padre se negaba y agradecía gestos de buena voluntad y temores bien fundados del vecindario; no obstante, temprano en la noche, evacuaba a su esposa y a pequeña manada hasta casa-hogar de don Carlos Federico Molina II, vecino de enfrente y padrino de bodas a la vez. No los evacuaba hasta casa-hogar de su cuñado don Jesús, porque éste también era perseguido por mismos motivos. Ya a solas, don Moncho trancaba con firmeza puertas y ventanas exteriores; revisaba y aceitaba su escopeta chacha semi automática calibre .12, y revolver .38 Smith & Wesson  de 6 pulgadas; asimismo, afilado machete marca sampedrano, disponiéndose a dormir sobre fina hamaca de mezcal recién tejida  en Cacaopera. Así pasaron 20 ó 30 noches sin que guardia nacional o correyuda local,  se atreviese a llegar a capturarlo. Don Moncho padre decía: “No podrán capturarme. Sí, asesinarme; pero, por lo menos, un par de esbirros se irán conmigo”.

1949-50: A caída de  “Mica Polveada”, —14 de diciembre en 1948—, tomó el poder cierto directorio cívico-militar pantomímico; entonces se formó nuevo partido oficial pro oligárquico llamado: partido revolucionario de unificación democrática (PRUD), para continuar militarismo instituido en 1932 por Maximiliano Hernández Martínez. Don Moncho padre volvió a carga opositora, afiliándose y organizando en Tecoluca el Partido Acción Renovadora (PAR), postulante del pulcro coronel José Ascencio Menéndez, hijo del General Francisco Menéndez, presidente, quien nos diera la constitución de 1886. Don Moncho padre, junto con don Jesús Orantes padre, bachiller Parras y don Carlos Federico Molina II, trabajaron incansables por tal causa; aunque el último, por presiones familiares de cercanos parientes militaristas, se volvió oficialista. De nuevo triunfó el fraude. Militar Oscar Osorio (Cuchumbo), ascendió a primera magistratura. Asamblea legislativa siempre estuvo dominada por militarismo; también “honorable” corte suprema de “injusticia”. Doctor Jesús Méndez Barahona, hijo del Pueblito, abogado y compadre de don Moncho padre, hasta jubilación estuvo al servicio de milicos (juez o diputado).

1954-55. Se formó otro partido opositor: Partido de Acción Nacional (PAN), habiendo postulado, para primera magistratura, a don Roberto Edmundo Canessa, oligarca progresista, caficultor en Santiago de María. Ahí, don Moncho padre, Quijote salvadoreño, cerró filas dedicándose, como en tiempos pretéritos, a recorrer, desde 06:00am, hasta 10:00pm, todo el inmenso municipio de su Pueblito (municipio más extenso en geografía salvadoreña). “Correyuda” y testaferros del oficialismo-militarista, nunca se atrevieron a agredirlo. Ni de palabras. José María Lemus, militar de origen hondureño, auto-nominado escritor y poeta, fue impuesto. Pocos meses más tarde, don Roberto Edmundo Canessa es torturado con salvajismo, por lo cual falleció varias semanas después. Chema Lemus, falso poeta-escritor, cayó en octubre de 1960 (¿61?), (¿dónde estáis  historiadores?). Algún corto tiempo más tarde, se formó Partido Demócrata Cristiano (PDC) o partido del “pescadito”. El militarismo quiso tomar esta bandera; mas, al no conseguirlo, formaron otra caricatura de partido, cuyas siglas aún son “p c n”  o partido de las manitas mañosas. Don Moncho padre, por supuesto, cerró filas alrededor del pescadito, sufriendo otra derrota cuando la oposición, en bloque, se retiró de contienda, alegando descaro del militarismo al negar, con subterfugios, inscripción de los más calificados opositores. Otro milico: Julio Adalberto Rivera fue impuesto. Con ese mismo proceder fraudulento, milico Fidel Sánchez Hernández (Tapón) ascendió al poder, atropellando sólida candidatura del Sabio Doctor Fabio Castillo Figueroa (PAR) y del doctor Abraham Rodríguez (PDC). Don Moncho padre había dejado la campaña pro pescadito para abrazar la del Sabio Castillo Figueroa; pues, además de ser éste, hombre académico íntegro, era nieto del honorable don Fernando Figueroa, padrino en  Confirmación de niño Monchito (1906), tal cual ya fue dicho.

1972. Ingeniero José Napoleón Duarte Fuentes es postulado, por el pescadito y dos partidos más formando Unión Nacional Opositora —UNO—, para presidente de El Salvador. Don Moncho padre, junto con numerosos adultos y jóvenes hijos, nietos, sobrinos, yernos, nueras y amigos, conmueven vigorosas conciencias dormidas de aquella inmensa comunidad campesina, logrando rotundo triunfo electoral favorable al ingeniero Duarte Fuentes; pero, descaro y fraude fueron mucho más grandes que en contiendas pasadas. En esa campaña, la correyuda capturó al jovencito Jaime Galileo Chávez Cañas (penúltimo hijo de don Moncho padre) por “grave” delito de andar en “pinta y pega”  pro pescadito. La correyuda le ató socándole ambos pulgares con fina pita manila similar a la usada para torturar a Chacho Chabelo. Era media noche.  Peche Ángel, activista bajo órdenes de don Moncho padre, corrió hasta donde él con tan mala noticia. Don Moncho padre entregó al Peche y a otro acompañante (¿Pepón Boren?), sendas armas de fuego calibre corto; el viejo líder local, armado con escopeta .12, partieron hasta sitio de tal infamia, localizado en céntrico portal de sastrería propiedad de don Francisco Barahona Marenco; éste, hombre honesto, apodado por siempre inclemente vulgo, así: don “Chico-culo”. Trío armado se desplegó en medio círculo hasta llegar a escasos 05mtrs de  correyudos o beneméritos, comandados por el civil “Atila Cañas”. A esa distancia, don Moncho habló así: “¡Suelten a mi hijo, jodidos!... ¡Ustedes muy bien saben el delito que están cometiendo al atropellar de esta manera las libertadas ciudadanas consagradas en las leyes”. El civil pro militarista, jefe de “orden”1 local, fue el primero en ahuevarse, ordenando al resto de criminales soltar ataduras. Ahí terminó ese penoso y peligroso incidente.            

Noviembre en 1974: Se produjo masacre en cantón “Cayetana”, jurisdicción del Pueblito. Hordas militares, sabuesas de oligarquía salvaje, arrasaron con más de la mitad de aquel pacífico, esclavizado, conglomerado campesino. Don Moncho padre no pudo hacer nada a favor, pues sorpresivo del ataque y edad avanzada del caudillo local, lo impidieron… Sólo pudo llorar por más de una semana. Sus 75 años de edad lo estaban minando en lo físico, pero no en lo anímico. Cuando impusieron a un tal Carlos H. Romero (milico)  contrario a fórmula del pescadito (Claramount-Morales)1977, nuestro biografiado héroe sólo participó en planificación local de la campaña del PDC; mas, ya no salió a trabajar en inmensos cantones y caseríos del paradisíaco Pueblito o sea, municipio más grande, en extensión geográfica, de todo El Salvador.
                                         @@@@@
         
          Es mismo Pueblito donde naciera el niño José Ricardo Chávez Cruz, mayo 23, 1924. Sobrino de don Moncho. Este noble varón, Chávez Cruz, alumno graduado en Escuela Normal de Maestros Alberto Masferrer, recibió, 22 de junio en 1993, diploma otorgado por Ateneo de El Salvador en el cual se le acredita con Título de: Maestro Meritísimo de El Salvador.
                                          *****
         
          Marzo 24, 1980. Es asesinado el Mega Arzobispo de El Salvador: Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, Profeta y Mártir. Ocho días después, don Moncho padre, a 81años de edad, acude a  capital salvadoreña para estar presente en funerales del Mega-Hombre. Se vio en alas de cucaracha cuando, parapetado en columnas exteriores de  catedral metropolitana, empuñando revólver de seis pulgadas, respondió al fuego de guardias nacionales quienes, desde segundo piso y azotea del Palacio Nacional, masacraban, con armas de grueso calibre y otros explosivos bélicos, a inmensa multitud patriótica indefensa. Agotadas balas del viejo don Moncho, Corrupio Ahumada, —cardenal mexicano, delegado papal a exequias—, lo obligó a refugiarse en interior del templo.

Enero 10, 1981. Ofensiva Final Guerrillera ataca  puestos militares principales del país. Nuestro Rebelde Pueblito no fue excepción. Ataques bélicos fueron sorpresivos, iniciándose al ocaso.  Residencia del patriarca Moncho estaba llena de visitantes, entre familiares y amigos. Sus hijos: don José Ovidio, don Carlos Alberto, don Edgar Edmundo y otros más, entre parientes y amigos, charlaban amenos recordando recién pasadas fiestas navideñas y de Año Nuevo. De súbito fueron atrapados por fuego cruzado entre esbirros y guerrilleros. Céntrico hogar del viejo Moncho abrió puertas para dar albergue a dos docenas de transeúntes desesperados buscando refugio. Guerrilleros escalaron muros, a fin de  parapetarse en techos y en  altos árboles inmediatos al cuartel gubernamental. Hogar de nuestro biografiado estaba en esa área. En lo más crudo del combate, a eso de  medianoche, civiles armados cavaron fosas en patio del patriarca para proteger a indefensos, entre quienes estaba doña Carmela Cañas de Chávez, esposa de don Moncho. Resto de hijos, hembras y varones, profesionales o comerciantes todos, con residencias en: San Salvador, Zacatecoluca, San Vicente y otras varias ciudades, pasaron 04 días tensos por no poder llegar en auxilio. Al día 5to, don Héctor Orlando, residente vicentino, con ambulancia de Cruz Roja Internacional, llegaron a evacuar al anciano con esposa y a  otros familiares allí atrapados. Don Moncho padre, entre suspiro y suspiro, entre protesta y protesta, abandonó, al fin, su confortable residencia del antes pacífico Pueblito. Fueron transportados hasta ciudad San Vicente. Alojados en otra casa de don Héctor Orlando adecuada, a propósito con antelación para el caso. Don Moncho padre, en ciudad San Vicente, vivía similar a león enjaulado… Se paseaba por amplia, pero para él, inconforme, estrechísima casa… Pujaba, gesticulaba  demostrando  inconformidad… Hacía viajes imaginarios hasta su querido Pueblito… Casi no dormía y perdía sentido de realidad… Contrataba taxis para retornar, con esposa, al añorado Pueblito, pues creía estar en pesadillas; porque, según él, todo  había pasado y paradisíacas horas antiguas estaban reinando otra vez… Buscando complacerlo, don Héctor Orlando, o algún otro de hijos o nietos, lo retornaban a comarca de origen. Instalaba finas hamacas; sacudía colchones y petates de  camas; fumigaba dormitorios y más oscuros rincones de su ya quimérica residencia… Se aprestaba a abrir el negocio de agroquímicos y veterinaria; pero faltaban compradores… Con esposa disponíanse a dormir a eso de 07:00pm del mismo día de su llegada; pero, al preparar lecho nupcial librándolo de cucarachas, alacranes y arañas muertas por reciente fumigación, fragor de metrallas guerrilleras contra fuerzas derechistas gubernamentales, comenzaba. Alrededor de 02:00am del día siguiente, alborada bélica cobraba máxima intensidad. Doña Carmela se veía obligada a pedir auxilio a su hijo más próximo: don Héctor Orlando, residente vicentino. Auxilio pedido por vía telefónica si ésta no estaba dañada. Por diez o más veces, este hijo llegaba al día siguiente en socorro y evacuación del testarudo padre y de condescendiente madre. Don Moncho padre, seguía rugiendo cual  gran felino herido… Cansado el hijo vicentino, éste les trasladaba hasta San Salvador o hasta Santa Tecla, a hogares de dos respectivas hijas. Casas-hogares de dos hijas eran extensas y cómodas, asignándoles exclusivo apartamento. Pasadas breves semanas, el tigre desesperado pedía auxilio a Ramón Francisco Chávez Cañas, quien lo trasladaba a su inmensa residencia en centro de ciudad Quezaltepeque. Ahí, con cuatro nietas, don Moncho padre pasaba feliz jugando y hasta meciéndose en columpios infantiles… Se le llevaba de seca a meca; pero el anciano no tenía sosiego; estaba perdiendo, poco a poco, noción de tiempo,  distancia y lugar. 

Era antialcohólico, al final, recalcitrante; pero, con Alzheimer iniciando, se complacía en ofrecer y servir copas de güisqui escocés, ron cubano traído desde Nicaragua, coñac francés, vinos de Oporto o tequila, a hijos y a adolescentes nietos. A 79 años de edad, la guerra fratricida ya no la comprendía; creciente carestía de la vida, según él, significaba nada. Aún en cuarta edad, continuaba siendo rebelde: al caminar no aceptaba ayuda de nadie, ni de sofisticados aparatos ortopédicos. Caminaba arrastrando pies. Cierta madrugada, al encaminarse al baño para  necesidades fisiológicas menores, (no era diabético, ni hipertenso, ni renal, ni cardíaco, mucho menos obeso o artrítico; más bien: esbelto y atlético), se enredó en amarras del calzado, cayendo al piso con estrépito. Se fracturó cadera. No pudo levantarse. Con auxilio de don Héctor Orlando y trío de peones de éste, fue llevado a la cama. Se llamó a médicos, quienes sólo ofrecían cirugía (correcto). Rechazaba toda receta y procedimientos ordenados por galenos. Sólo su prima-hermana menor: sin par señorita Milita Henríquez Villalobos, enfermera, novia eterna de don Santos en historieta “El Árbitro de Fútbol”,  podía acercársele para inyectarlo o masajearlo. Rechazó toda intervención quirúrgica. Al respecto: alegaba tener derecho a morir. En vista de estacionaria gravedad y del remoto éxito de  cirugía ortopédica, fue trasladado, desde ciudad San Vicente hasta ciudad Santa Tecla, a otra residencia de don Héctor Orlando. Ahí agonizó durante dos meses. Sus 07 hijas y múltiples nueras, le prodigaron solícitos cuidados. Había exigido, en largos ratos de lucidez, ser sepultado en cementerio municipal del indeleble Pueblito; no obstante, sus dieciocho hijos, tomando en cuenta beligerancia reinante, habían convencido a futura viuda para sepultarlo en mausoleo  Barton-Chávez de Santa Tecla.

Marzo 4, 1988. A 10:00pm, previo a extrema unción administrada por sacerdote católico, expiró tranquilo, sin ninguna mueca. Llegaron personeros funerarios a recogerlo para preparar cadáver, pues familiares del extranjero tardarían de 24 a 48  horas para estar presentes. El despojo apareció yaciente a ojos de los suyos a eso de 03:00hrs. La nueva viuda, al contemplar cadáver en lujoso féretro, dijo, llorando: “No, Moncho. No te dejaré aquí. Yo te llevaré hasta donde tú me ordenaste y prosiguió: Si ustedes, hijos míos, no pueden acompañarme, yo les comprendo; pero él no se quedará aquí”. Todos sus hijos, sin mencionar media palabra en contra, acudieron hasta el luctuoso Pueblito para cumplir última palabra ordenada por el patriarca.
1-Orden = organización democrática nacionalista (pantomima)                                       

                                    F I N
                           12 de enero en 1996