Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

miércoles, 16 de marzo de 2011

Chicha y chaparro entre Nonualcos

CHICHA Y CHAPARRO  ENTRE NONUALCOS
                 Por Chichipate Cañaverales

Principales sostenes económicos estatales salvadoreños  en siglo XIX, —antes de implantarse cultivos cafetaleros—, fueron: agroindustria tintorera a base del arbusto jiquilite, manchón o añil; e industria mediana de caña azucarera. Ésta, en sus diferentes modalidades: desde tan simple tapa dulce de atado o panela, pasando por azúcar de pilón, —ambos: tapa y pilón, elaborados en primitivas moliendas con trapiches movidos por bueyes cual fuerza motriz animal y manojos de bagazo seco de misma caña sirviendo como fuego en cocción—, hasta llegar a mascabado rubio o moreno procesado en establecimientos industriales modernos llamados ingenios azucareros, no establecidos todavía en áreas nonualcas. Aún no se procesaban cañas azucareras para obtener azúcares refinadas o blancas.

       A finales de ese mismo siglo independentista, anilinas sintéticas o químicas alemanas, desplazaron del mercado mundial a nuestro índigo, jiquilite o añil; entonces, oligarquía salvadoreña añilera, además de ladrona, falsificadora de timbres fiscales, esclavista, contrabandista, evasora y delusora de impuestos; devota religiosa falsa, estafadora con tiendas de raya, ufanada de torpe ascendencia hispana, narcotraficante, tigra de palo y más, se transformó en cafetalera exportadora, quedando en 2ndo lugar la primitiva agroindustria azucarera, la cual comenzó a modernizarse al establecerse ingenio El Ángel en Apopa, ingenio fundado a inicios del siglo recién pasado (¿1902?) por latifundista familia apellidada Meléndez-Ramírez, —al parecer, ya en indigencia relativa entre oligarcas saqueadores actuales—. Industria azucarera, desde albores independentistas contra España y hasta hoy, se ha dedicado, además, o tan mal, a elaboración de pésimas bebidas etílicas, incluyendo cerveza monopólica desde 1906, a grado tal que Horacio Castellanos Moya, novelista salvadoreño, en su novela “El Asco” la compara con meados de caballo; pero, precios al consumidor de tales etílicos pésimos en calidad desde entonces, eran y continúan siendo altísimos al compararlos con salarios mínimos antepasados, pasados y actuales.

Por esta razón principal, desde tiempos coloniales, nuestros tatarabuelos iberoamericanos (tarahumaras, aztecas, mayas, lencas, chibchas, caribes, incas, aimaras, quechuas, etcétera) deseosos de libar licores festivos o mitigadores durante pocas horas mensuales de tantas pesadas cargas laborales e impositivas por colonialismo esclavista, se miraban en impostergable necesidad de elaborar su propio elixir báquico, no cervecero, durante casi toda la siguiente centuria pos colonial. No podían adquirir ni ordinarios alcoholes europeos, mucho menos vinillos de Jerez u Oportos; pero sí fermentar cierta bebida a base de maíz nacido o malteado seco, agua potable al natural, dulce en panela, más secundarios menjunjes indignos de ser mencionados; pues era burda propaganda menospreciadora de impunes licoreras contra humilde bebida nativa. Valiéndose de cántaros ilobasquenses o de otros poblados con similar artesanía, durante 4 ó más días fermentaban tales bebidas alcohólicas, obteniendo graduaciones etílicas similares o superiores a cerveza Carlsberg danesa, —una de las mejores de este planeta—. Área nonualca-tecoluquense, principal asiento de cántaros chicheros fermentándose, de alambiques destiladores; sin clientela consumidora por acceso agreste, fue, ¿será todavía?, la enorme por profunda y larga quebrada El Burro que, arrancando desde meseta la Pichincha, —donde anudan par de tetas del coloso Chinchontepec—,  pasando 500mts al poniente de Tecoluca hasta suavizarse en sabanas sureñas del cantón Santa Cruz Porrillo, parte en dos porciones esa indescriptible cara al Océano Pacífico del majestuoso volcán.

Muchos cerveceros nonualcos de ciudad Tecoluca o Tehuacán, eran maestros no titulados en arte de producir cerveza refrescante del cuerpo y ánimo. Don José Orellana Portillo†, sabio viroleño del barrio Analco, desde jovencito llegaba a Tecoluca a especializarse en arte cervecero y destilador. Don José Orellana Portillo, hombre probo, al volverse “beato” terciario franciscano se llevó a la tumba múltiples secretos necesarios para elaborar cerveza de maíz superior a la de cebada, centeno, levadura y lúpulo. Este escritor, en diferentes ocasiones le rogó por tal receta, obteniendo rotundo ¡NO!, pues cuando el señor Orellana Portillo era mimado del dios Baco, quien esto escribe obtuvo dicha receta; pero por descuido o insensatez la dejó perder. Cerveza tecoluquense era superior a la fabricada por monopolistas “guanacos” o cobardes oligarcas. A esta fermentada bebida del Olimpo o Chinchontepec, a base de maíz y dulce artesanal de atado, nuestras etnias primigenias le llamaban y nosotros también la llamamos CHICHA, nombre común en nuestra América tropical desde México hasta Bolivia.

Del mismo caldo-cerveza, bastantes nonualcos, no muchos, usando alambiques artesanales armados con toneles metálicos adecuados, tuberías de cobre, más fino termómetro especial para medir temperaturas de caldos “chicheros” atizados con fuegos de leñas, se daba punto adecuado para destilar alcohol etílico, pues se sabía y se sabe: alcoholes, aldehídos, fenoles, acetonas y más, se evaporan cada uno a determinado grado centígrado; siendo nuestro alcohol etílico el primero en destilarse a aproximados 27ºC. Resto de químicos contenidos en tal “Chicha” se volatilizan a mayores temperaturas, ejemplo: alcohol metílico, metanol o alcohol de madera, —muy venenoso para humanos, porque cuando no mata, deja ceguera total permanente—, destila a 66.5ºC. Al mismo tiempo, usando agua potable natural fresca, —entre 14ºC y 18ºC—, al bañar exteriores de tuberías metálicas colocadas después del punto de destilación etílica (27ºC), se obtiene “alcohol etílico líquido del bueno” o CHAPARRO, con graduación GL (Gay Lussac) de hasta 90º. Prueba inequívoca y rústica de semejante pureza alcohólica, era lanzar hacia el aire superior una copa de tal elixir. La gente se quedaba esperando caída del licor al suelo; pero dicho elixir se había evaporado antes, comprobando pureza de 90ºGL, pues alcohol de 96ºGL o más, sólo existe en papeles de textos universitarios.  Tan alta graduación para ingesta humana es inapropiada. Esta sustancia quemante de boca, esófago y estómago, se reduce a 40ºGL ó 45ºGL  agregando agua natural de manantiales rocosos, hoy casi inexistentes en zona nonualca tecoluquense. (Ruinas de Tehuacán, hoy Tecoluca, fue capital del Reino Nonualco precolombino).

En 1888, nuestra injusta oligarquía licorera decía estar perdiendo fabulosas ganancias económicas a causa de abundantes chicherías y “sacaderas” chaparreras o destilerías clandestinas compitiéndoles de forma ilegal en todo El Salvador. Fue cuando, invocando sacros intereses estatales de Hacienda Pública, —Hacienda Pública saqueada desde siempre por oligarquías ladronas (areneros de antier, de ayer, no de hoy) hasta recién pasado Primero de Junio de 2009—. De inmediato, ellos mismos, por medio de Asamblea Nacional Legislativa y del presidente Francisco Menéndez, crearon cierta institución militar tan famosa en negativo por pusilánime: Policía de Hacienda o, PH, a secas. Por suerte tardía nuestra, tal PH, después de existir durante 104 negros almanaques, en 1992, junto con dos cuerpos represivos más, pasó a engrosar tantos oscuros calabozos históricos salvadoreños, al firmarse Acuerdos de Paz en Chapultepec, México.

Aduciendo salvaguardar nuestro Erario Nacional, —se recalca—, tales licoreras empleaban a humildes ciudadanos mestizos e integrantes de PH, para perseguir casi a muerte a sus rústicos competidores: chicheros y chaparreros ladinos, mulatos y zambos. Además, Erario Nacional no estaba salvaguardado de tantos ladrones licoreros de  blanco cuello, con carruajes tirados por caballos, leontinas, bastones, sombreros de copa, relojes de bolsillo, fracs, chalecos, corbatines y paremos de contar; pues con resto de compinches ladrones en otros rubros, —hasta Primero de junio de 2009 (repetiremos siempre) —, lo saquearon tieso y parejo.

Era espectáculo casi cotidiano, en ese Pueblito tantas veces mencionado, mirar a 4 ó 6 policías de hacienda o “chicheros”,  llevar arrestadas a señoras, también chicheras de oficio sin consumir chicha, transportando sobre respectivas canosas cabezas, hasta alcaldía municipal o juzgados de paz tecoluquenses, diversos cántaros chicheros a cual más chorreado, careto o curtido por efecto de mieles fermentándose. Esto mismo ocurría, pero menos frecuente, con clandestinos destiladores de aguardiente o CHAPARRO.
NOTA: olor, color y sabor del chaparro es bastante similar al tequila blanco.
                           16 de noviembre de 2009.-            

domingo, 13 de marzo de 2011

La Habana y Varadero

                        LA HABANA Y VARADERO
                               Por Anastasio Aquisí

CIUDAD DE LA HABANA, CUBA, es fantástica, lo saben hasta viles detractores más recalcitrantes del Régimen Comunista anidado, desde hace poco más de media centuria, en la señorial Perla de las Antillas; pues La Habana actual es la Roma espiritual latinoamericana de tan sencilla doctrina dictada por Don Carlos Marx: Doctrina similar al Cristianismo antes de ser ésta degenerada en “cristerismo” por imperialistas romanos desde año 325dC hasta esta fecha.

Claro: La Habana, por haber sido Capital del imperio colonial español en Hispanoamérica y, haber estado subyugada a esos  reyes durante 400 consecutivos años 100 más que el resto hispanoamericano—, gozó de cierta preferencia intelectual y material con respecto al resto, dada por monarcas iberos; pues a tan majestuoso puerto habanero acudían casi todos los barcos mercantes y buques militares de la corona para, desde allí, desplazarse hacia: Península de Florida; inmenso Virreinato de Méjico incluyendo a: Tejas, Nuevo México, Nevada, Las Vegas, California, Arizona; Capitanía General de Guatemala (toda Centroamérica); Virreinato de Nueva Granada (Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador). En menor cantidad y frecuencia, al Cono Sur, exceptuando a Brasil.

Hasta puerto en Ciudad de La Habana llegaban centenares o millares de buques españoles recargados con inimaginables riquezas materiales extraídas de nuestros vírgenes suelos y subsuelos para, desde La Habana, escoltados por bergantines bélicos reales, ser conducidos a puertos ibéricos en Océano Atlántico o Mar Mediterráneo. Fabulosos tesoros, cuyos montos monetarios jamás podrán ser evaluados ni de forma aproximada, llegaron a puertos mencionados o están reposando sobre simas marinas ignotas. Tesoros que, si España no hubiese despilfarrado, sobre todo donando 33% a Roma hoy Vaticano sería, incluso ahora, la primera potencia económica del mundo.

Por tanto: la Niña de los ojos latinoamericana, para ávidos europeos y ahora  codiciosos gringos o yanquis, continúa luciendo su esplendor señorial antiguo y moderno hasta llegar a ser, Habana Vieja, mucho más impresionante, en arquitectura, que la Vieja Madrid; pues, quien esto relata ha estado, además, durante varias ocasiones, en aquellos lares citadinos españoles. Ciudad de México, Bogotá, Caracas, Lima, Quito, Buenos Aires y otras, no llegan ni a tobillos de La Habana Vieja quien, con sus callecitas-callejuelas adoquinadas con minúsculos granitos labrados a perfección colonial, hácenla  más soñada y soñadora; sobre todo alrededor del Parque Central donde el adoquín callejero está constituido por sólida madera negra, con perfectos drenajes para evitar prematura pudrición de la madera.

El área peatonal de Vieja Habana es más amplia que toda la antigua ciudad Santa Tecla salvadoreña (fundada ésta en 1854), tal vez 4kms2 o más. Zona peatonal donde no se miran ventas callejeras, ni pedigüeños infantiles; tampoco ebrios desarrapados con prostitutas evidentes; mucho menos tráfico vehicular ni atosigante. Existen, eso sí, artistas callejeros caricaturizando en papel a quien lo pida; asimismo, poetas recitando versos hermosos a tantos turistas amantes de Bellas Letras, quienes recompensan dichas artes obsequiando dinero, sin ser para ello solicitado. En tales 4kms2, no se observa vigilancia policiaca exagerada. Infinitud de turistas extranjeros: europeos, asiáticos, sudamericanos, caribeños y escasos salvadoreños no guanacos, invaden aquella preciosura de ciudad, donde hay sin cuenta  restaurantes ofreciendo platos culinarios hasta del país más alejado.

El Malecón, El Morro, Plaza de la Revolución, Paseo El Prado, Calle Neptuno y otros, todos con estatuas de tantos paladines cubanos, más frescores agradables salidos del Atlántico, hacen que muchos turistas quisiéramos eternizarnos en aquella tierra de: Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, José de la Luz y Caballero, Félix Varela, José Martí, Calixto García cuya estatua ecuestre de éste mira hacia el Norte, pues se cree haber sido él seudo prócer pro yanqui; Ernesto Guevara, Hermanos Ameijeiras, Frank País, Camilo Cienfuegos, Aleida March, Haydee Santamaría, Celia Sánchez, Vilma Espín y decenas o centenas más. No se ve, en toda La Habana, monumentos en honor a Fidel ni a Raúl. Débese destacar la estatua en cuerpo entero de José Martí, aprisionando contra su pecho al niñito Elián González y, al huir Martí aterrorizado, con uno de sus índices señala en dirección donde está la oficina de intereses estadounidenses u oficina de espionaje gringo. Este patético monumento invita a profundas meditaciones al contemplarlo en Plaza de las Banderas.

Quienes despotrican contra Cuba, contra su gloriosa Revolución Socialista y contra su Máximo Líder: Fidel Castro Ruz, se llenan las fauces menospreciando el parque automotor del Caimán Dormido sobre 110,000kms2 y una longitud, de cabeza a cola, de 1,067kms.  Alegan: Cuba está llena de chatarra automotor gringa de años 40’s y 50’s; asimismo, de vetustos edificios derrumbándose por falta de pinturas y azotes de  salobres aires marinos. Estos enemigos gratuitos de La Perla, hasta exhiben, por medio de sucias prensas y tv pagada por yanquis, desfiles de automóviles herrumbrosos con fotografías de edificios vetustos desequilibrándose; sin embargo, ignoran, adrede, la continua restauración de tales edificios que, hasta ayer, se había restaurado 60% de ellos, lo cual no es mostrado ni por prensa ni por tv pro imperialista.

Quienes lanzan más pedradas contra Fidel Castro Ruz por no modernizar o reparar centenares de vetustos edificios coloniales y poscoloniales edificados a inicios del XX, prestan oídos sordos con miradas ciegas a lo siguiente: Prioridad Revolucionaria ha sido, desde 1959, la Natural Persona (Humana). Salud, Educación, Trabajo digno, Seguridad Pública, entre principales actividades, son las primeras.

Salud gratuita empieza desde el primer segundo de la concepción, dando controles prenatales cada semana en embarazos normales; hasta muerte natural con asistencia hospitalaria para un promedio vital de 78 abriles en varones y 83 en féminas. Es promedio vital más alto en Latinoamérica, alcanzado sólo por algunos países del primer mundo y, en El Salvador, apenas llega a 65 otoños en varones. Mortalidad infantil cubana en menores de un año es de 4 por cada mil nacidos vivos; mientras, en El Salvador, es de 23 por cada mil, o sea: mortalidad infantil 6 veces más alta que en tierra del “ogro” Fidel. Además, este ogro come niños, proporciona a cada madre embarazada-lactante, una canasta básica mensual. Índice de asesinatos por cada cien mil habitantes en feudo de Martí y los Castro, sólo tiene un dígito (4); mientras, en “guanacolandia” nuestra, ronda los 64 occisos por cada cien mil… ¿Cómo la miras desde allí?...  Enfermedades infecciosas e inmunizables en infancia, incluyendo malaria o paludismo, desde hace 40 años están erradicadas de aquella fenomenal isla.

Toda la Educación es “de choto”. Educación Universitaria y Tecnológica está concatenada con el Trabajo; pues Cuba planifica bien aquellas carreras en alto nivel de acuerdo a necesidades laborales de corto y mediano plazo nacional. En cambio, en este país de la sonrisa, pero “sardónica” o “tetánica”, tales carreras universitarias o tecnológicas, sólo son ofrecidas, de manera especial en universidades privadas o de garaje, a quienes puedan cumplir con el plan: “paga puntual y pasarás los grados hasta graduarte”, sin importar ni un comino que el Vulgarcito de América por culpa principal de oligarquía narcoarenazi, rebalse de: abogados, médicos, administradores de empresas, ingenieros, dentistas, etcétera; quienes deambulan de la seca a la meca hasta llegar a senectud sin encontrar trabajo acorde a sus licenciaturas o doctorados, ni con salarios pírricos; viéndose, en altos porcentajes, obligados a marcharse al exterior, a EEUU, gran mayoría donde, por un tercio del salario oficial aceptan empleos antihigiénicos como en trenes de aseo y limpieza de retretes hoteleros o, en faenas agrícolas extenuantes, siempre mal pagadas; además, viviendo hacinados con otros siete desterrados compatriotas o latinoamericanos en cuartuchos estrechos donde, cuatro duermen en el día y resto es nocturno por razones de trabajo-economía; pues dichas pocilgas son de carísimo alquiler con respecto a salarios miserables.

Seguridad Pública, individual y colectiva, de punta a punta, de norte a sur, está bien garantizada para aquellos 11 millones 250 mil habitantes, más 2 millones de turistas flotantes cada año. Cualquier ciudadano cubano o visitante, puede deambular, por cualquier confín isleño, a deshoras nocturnas o madrugadoras, con plena seguridad de su integridad física y moral; pues, si alguien se le aproxima será para ofrecer ayuda al extraño; porque la mafia internacional narcotraficante, tratante de prostitución, contrabandista, fabricante de sicarios, y de otros vicios tan sucios; dominante en Cuba hasta antes de la Revolución Socialista, cuyas caras más populares eran la de un tal Al Capone, de un Frank Sinatra y otro: Salvatore Napolitano, fue expulsada por Fidel en aquellos primeros días de enero en 1959. Por eso, gobiernos mafiosos gringos dominados por sionismo internacional, desde hace 52 años dan guerra mediática sin cuartel a la heroica Revolución Cubana.

Buena Salud; Excelente Educación gratuita incluyendo Deportiva; Trabajo Honesto; Alimentación calórica, óptima también en: proteínas, minerales, desoxidantes vegetales y aminoácidos esenciales, por eso no es extraño mirar en, desde niños hasta ancianos, cuerpos atléticos, porque no consumen comidas chatarra; Seguridad Pública máxima y mucho más, son riquezas intangibles no queridas valorar por capitalistas y capitalistoides. Por ello, poco a poco, paso a paso, tantas joyas arquitectónicas medievales o coloniales, están siendo restauradas con dineritos sobrantes cada año del ejercicio económico estatal; pues, bienestares sociales, recalcamos, son prioridades socialistas que, en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Argentina y Ecuador, entre otros pocos, se empiezan a implementar.          

En cuanto al parque automotor oxidado, lo diré, pues lo vide con propios ojos: carros elegantes por renovado mantenimiento, de marcas estadounidenses fabricados en décadas ya citadas, circulan con normalidad absoluta, hasta constituir colirio para los ojos; pero no es mayoría significativa, quizás 2% del todo, deleitan visiones de propios y extranjeros. Del millón y medio de automotores activos, tres mil unidades pertenecen a carros antiguos; pues el resto, de marcas europeas, japonesas y chinas en sus mayorías, son de modelos bastante recientes (2005-2010), similares a carros circulantes en cualesquiera ciudades latinoamericanas. No se ve extravagancias de: Ferrari, Porsche, Roll Roice, BMW; pero sí, bastantes 4x4 japoneses tipo: Patrol, Landcruiser, Montero.  El transporte público está muy bien ordenado. Todo mundo hace fila para abordar autobuses. Semáforos y rótulos de “Alto” son respetados. Velocidades urbanas y sobre carreteras de hasta seis carriles, son obedecidos según avisos visibles correspondientes. El parque de microbuses y autobuses turísticos es formidable: quizás 800 ó más sólo en ciudad de La Habana; pues dos millones anuales visitan a Cuba o sea: CINCO MIL QUINIENTOS TURISTAS cada día, en promedio. Si estancia per cápita promediada en 10 consecutivos días calendario, tendremos, pisando suelo cubano, a 55 mil ciudadanos del mundo: asiáticos, europeos, latinoamericanos y algunas decenitas de gringuitos quienes, saltándose tapiales ilegales legalizados por terroristas gobiernos del tío Sam, se van a otros países para poder acceder al verdadero Edén Terrenal: CUBA.

Hay, además, otras clases de visitantes sin fines de turismo vacacional. Ellos llegan por diversos motivos: comerciales, científicos, deportivos, y en vías de adquirir buena salud o recuperación de la misma; pues, en falso corazón del imperio neoliberal capitalista, una simple intervención quirúrgica llega a costar hasta cuatro ojos de la misma cara, o sea: U$D cuatro millones; mientras, en Cuba, la misma operación con óptimos resultados cuesta, al extranjero paciente, un octavo de aquella impagable cantidad; pero, para el cubano: hombre, mujer, anciano, niño, éste es  Derecho Humano gratis e imprescindible. Datos sobre cantidad de visitantes en estas categorías, no pudimos obtenerlos; sin embargo, por fama universal de excelentes médicos-cirujanos isleños, más óptimos desarrollos en farmacologías auténticas de científicos nativos; con la fama de astros y estrellas deportivas: Félix Savón, Javier Sotomayor, Alberto Juantorrena, Teófilo Stevenson y centenares más entre hombres y mujeres ganadores de oro olímpico en diversas ramas deportivas, la Perla Antillana es visitada por dirigentes deportivos mundiales en búsqueda de magníficos entrenadores cubanos, casi todos platas u oros olímpicos.
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V  A  R  A  D  E  R  O
Expertos en turismo vacacional son unánimes al incluir a Varadero entre uno de los cinco mejores balnearios marítimos de este planeta; pues con sus aguas verde-claro próximas a la playa; azul marino profundo en lontananza infinita hasta parecer fundirse el Océano Atlántico con celestiales celestes  también infinitos en el cielo, siendo éstos más azules en cenit de nuestros occipucios o coronillas. Con  bastante tranquilas aguas al norte de la Isla Cubana, estallando permanentes contra blancas arenas calcáreas de antiquísimos arrecifes destruidos por eternos oleajes, dan felicidad sosegada a miríadas de extranjeros y nacionales cubanos quienes, bien o mal ganadas esas vacaciones, se tienden cuales lagartos cheles o morenos sobre la playa nívea o sobre canapés livianos bajo palmares preciosos en el litoral inmediato a la más alta marea.

Varadero está localizado 200kms distantes al noreste habanero, en Provincia Matanzas. Autobuses turísticos recorren esa distancia en aproximadas 3hrs; pues no abusan de velocidades prohibidas o más allá de 80kms/hora, a pesar de ser tales suecos autobuses Volvo de fabricación muy reciente. A medio camino entre el balneario y la capital cubana, hay un Parador que, durante 15 a 20mins, permite al viajero descongestionar sus vísceras y/o beber un “Mojito cubano” o un par de cervezas “Bucanero”

Varadero: ubicado en Península de Hicacos, se extiende sobre 22kms de playas inenarrables por ser maravillosas; y su Puerto Libre Internacional con el único parque submarino cubano con delfines danzarines, más incontables bellezas naturales respetadas aún por el humano, habiéndolas conjugado, casi a perfección, con el ambiente alterado, para dar más solaz al Homo sapiens no tan sabio.

Además del balneario medio descrito, adyacente a él hay un pueblito “pueblón” de aproximados 03kms largos; pueblito-pueblón dedicado en exclusiva a fabricación comercial de artesanías o suvenires con motivos isleños. Calesas o carruajes tiradas por caballos percherones; “coco-móviles”  o “coco-taxis” por su gran parecido a dicha fruta con capotas plásticas o fibra de vidrio, desplazándose sobre tres ruedas, cargando tres pasajeros y timoneados por bellas y educadas señoritas lugareñas, conducen a turistas, ida y regreso, sobre aquellos 3kms deliciosos.

Cada uno de incontables hoteles desde *** hasta *****, con muchos más e innumerables turistas alojados allí, tienen acceso a 500mts de playa cada hotel; por tanto: es casi imposible  que 55 mil turistas extranjeros simultáneos, formen otra mitológica torre de babel en aquel Paraíso Terrenal Caribeño no mitológico; pues, ni llegando 150 mil simultáneos visitantes, tales playas no se congestionarían. Hoteles tampoco se verían incapacitados con semejante avalancha humana.                      
                             12 de marzo de 2011.-

jueves, 10 de marzo de 2011

Verdaderos trajes típicos salvadoreños


     VERDADEROS TRAJES TÍPICOS SALVADOREÑOS
                           Por Ramón F Chávez Cañas

No hay registro histórico fidedigno al respecto, debido, sin duda, a poca o nula importancia dada a vestimentas humildes de nuestros ancestros: pipiles, pocomames, izalcos, nonualcos y lencas, principales etnias aborígenes, —subdivisiones de mayas—, habitantes en 21,000km2 constituyentes del actual El Salvador; porque en tiempos coloniales San Salvador sólo fue Alcaldía Mayor, similar a Sonsonate, San Miguel, San Vicente y, por último, Santa Ana. Nada está registrado en anales oficiales respecto a vestimentas masculinas y femeninas de nuestros humillados tatarabuelos: ladinos o mestizos de mujeres mayas con sifilíticos soldados españoles en uniones libres y rarísimas legales. Tales mestizos ladinos se avergonzaban de sus inmediatos abuelos pipiles o nonualcos y, por ende, despreciaban todo cuanto oliera a, o pareciera cultura indígena pura. Desde ese punto de vista razonable se puede explicar el por qué ladinos, re-ladinos, criollos, re-criollos salvadoreños hasta ahora, han estado difundiendo y hasta exportando a lejanas tierras en tarjetas postales y en otros suvenires de espejismos, imágenes fantasiosas con lujosos vestidos ¿”autóctonos”?, en especial del sexo femenino al maquillar y fotografiar a señoritas ladinas quienes jamás han pisado cafetales, ni algodoneras, ni lavado de ropa en ríos con mascones sobre bateas ordinarias, ni moler nixtamal sobre lajas sui géneris con piedra de moler respectiva, ni otras faenas  nada campesinas ni agrícolas.

Desde enero de 1932, hasta mayo de 1944, nuestra tigra de palo (de acuerdo con Roque Dalton), —cuya cara visible era la de un chafarote-testaferro apellidado Hernández Martínez—, a fuerza de metralla diezmó poblaciones indígenas del Occidente salvadoreño; de manera especial en comunidades rurales de: Sonsonate, Ahuachapán y sur-poniente de la Libertad. Tal etnocidio se calcula en 30 000 calaveras durante primer año del genocida Hernández Martínez. Leyes mordazas o medios de comunicación masiva propiedad de tigra sarnosa, no permitieron ni permiten saber cuántos hijos del dios Tlaloc abonaron cafetales hasta aquel esplendoroso 09 de mayo de 1944, fecha cuando oligarcas dieron patada en trasero a Hernández Martínez, esclavo mayor; pues no fue la huelga de brazos caídos quien lo tumbó, lo tumbó el asesinato, perpetrado por un policía nacional, contra del joven José Alcaine Wright, ciudadano estadounidense.

Quienes escaparon a genocidio ordenado por latifundistas, bendecido por clero católico y efectuado por soldadesca analfabeta bajo órdenes de militares subalternos de Hernández Martínez, siendo el más “conspicuo” en negativo, cierto general de apellido Calderón, apodado “Chaquetilla”. Entonces, nuestra indefensa indiada sólo tuvo dos caminos simultáneos: cambiar de inmediato la milenaria manera de vestir, y apresurados aprender idioma español porque, cuando esbirros al mando de Chaquetilla y otros similares, miraban mantas curtidas transformadas en camisas, sencillos driles hechos pantalones u oían conversaciones en náhuatl, de inmediato hacían sonar sus rifles Máuser, o fusiles marca “Siete”; —éstos, mucho más largos que sus portadores ladinos envenenados de mentes, a quienes casi arrastraban tales fusiles, ya para entonces piezas de museo—. Similar fenómeno pero con menores asesinatos sucedió con: niñas, adolescentes femeninas, señoritas, señoras, hasta ancianitas de raza maya, sub-raza pipil y otras.
        
       Por tan repugnante genocidio después del 15 de septiembre de 1821, fecha de falsa independencia centroamericana, tal genocidio negado o minimizado o tergiversado por historiadores oficiales, generaciones posteriores a 1932, —casi octogenarias las primeras—, desconocemos verdaderas vestimentas humildes de aquellos descalzos e iletrados ciudadanos indígenas salvadoreños, acusados de comunistas a fin de justificar tan injustificable barbarie terrorista. Se les llamó comunistas porque ese era el sambenito de moda. 200 años atrás hubiesen sido quemados al acusarles de herejes. Ahora, nuestros inditos e inditas, por efectos devastadores de fuertes bombardeos publicitarios en comerciales consumistas o neoliberales, más silencios de historiantes oficiosos e ignorantes de verdadera Historia, tales inditos-mestizos no tienen ni vaga idea del vestir ni del hablar hasta antes de 1932; pues sus trajes de costura moderna, en 90% son USA2: finos zapatos: Niké, Puma o Adidas; pantalones vaquero: Levy, Búfalo, Pierre Cardín o Renzo Facchetti; camisitas: Lacoste, Polo, Pingüino o Versacce; teléfono móvil de última generación, aunque vivan bajo puentes o portales públicos y sólo coman una vez cada 24hrs; además, gustos musicales degenerados son oídos o cantados en jerigonzas que nunca entenderán. Dicen: Vicente Fernández, Tigres del Norte, Ricardo Arjona, Palacagüinas, Hermanos Mejía Godoy y más, son fósiles antediluvianos.

Por ser Guatemala, hermana mayor centroamericana, quien aun habiendo sufrido tremendo genocidio (1982-83) similar o superior al efectuado por aquellos tres hermanos Chávez, —militares españoles extremeños, entre 1529-31, en Esquipulas y quebrada de Ocotepeque, donde el teniente Juan de Chávez cayó abatido debido a certero flechazo lanzado por Cacique Lempira—; tremendo etnocidio moderno ordenado por un gran tal apellidado Ríos Montt. Sin embargo, Guatemala continúa presentando al mundo actual su gran variedad de trajes típicos regionales, sencillos y vistosos; muy diferentes entre cachiqueles, zutuhiles, lacandones y más, tanto en varones como en hembritas.        
Podemos deducir: nuestros antepasados inmediatos, hasta 1932, vistieron de manera similar a guatemaltecos: con huipiles, refajos, enaguas, camisas y pantalones; caites, zapatos femeninos tacón bajo, sombreros no de lana cuales sombreros chapines, escapularios y sinfín de menores atuendos; Asimismo, hablaron lenguas vernáculas similares a vivos dialectos mayas chapines.
                                         16 de noviembre de 2009.-   

martes, 8 de marzo de 2011

Trajes femeninos típicos de El Salvador

         TRAJES FEMENINOS TÍPICOS DE EL SALVADOR
                          Por Ramón F Chávez Cañas
     En nuestras escuelitas primarias pueblerinas y quizás hasta en capitalinas, se describía a inditas de variadas etnias pobladoras del territorio salvadoreño, como: chapudas, morenas, camananzudas, con bustos y pezones más erectos que volcán Izalco o teta oriental del Chinchontepec; asimismo, de cabeza a pies vistiendo multicolores trajes a cuales más lujosos: tapado o mantilla no cristera, sino de múltiples tonos encendidos e irisados, desde cuero cabelludo frontal hasta debajo de cinturas; argollas áureas u oropélicas; cabellera occipital cubierta por mantilla ya citada; collares o soguillas bastante bien elaborados con diferentes semillas o nácar de pequeños moluscos; blusas o camisas escandalosas por colores brillantes en diversas escalas coloreadas desde azul índigo hasta rojo carmesí dado por cochinillas, pasando por variados amarillos sacados de árboles  llamados de Mora o Chichipate; largas faldas hasta tobillos de mismos materiales y colores ya descritos. Todas adornadas con europeos encajes bordados en tela “holán” o popelina, algunos tejidos de América no Central; calzado: alpargatas, chancletas o pantuflas sin ni siquiera tacón mediano.
     Similar traje vestían nuestros varones indígenas sin parecer gallos prepotentes ni pavos reales afeminados, pues tales vestidos masculinos eran de blanca manta dril, mangas largas en camisas y, en pantalones, ruedos amplios hasta cerca de tobillos u ojos de pies; con sombreros de palma costeña blanco-crema, más escapulario católico en café oscuro, sin faltar filosos machetes al practicar danzas folclóricas con su pareja femenina; más caites cuero crudo de venado a manera de calzado, dando a nuestros auténticos varones imágenes estereotipadas de salvajismo; imagen difundida por esclavizadores criollos y chapetones posteriores a caricatura de quimérica independencia del yugo ibérico.
     Tal idea fantasiosa de nuestras hembritas nonualcas, en Tecoluca, permaneció para este relator reflexivo hasta sus 15 años de edad; sin embargo, aún continúa en cerebros patrioteros e ignorantes fanáticos del Pulgarcito o “Vulgarcito” americano.
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     En 1953, —plena pre-adolescencia del autor de esta Reflexión—, por gran deseo de comprobar tantos relatos oficiales de maestros en primaria y secundaria, más presentaciones en veladas estudiantiles nocturnas y hasta diurnas al respecto sobre trajes cotidianos de nuestras niñas, señoritas y señoras indígenas nonualcas cortando café en fincas del Chinchontepec, aceptó cordial invitación de propietarios y administradores de finca Dolores, finca ubicada en 3eras estribaciones del volcán recién mencionado, perteneciente al municipio Virola o Zacatecoluca, departamento la Paz; pues este relator medio incrédulo, debería comprobar cuánto había visto y oído en escuelita de Tecoluca e instituto nacional vicentino, con sus respectivas veladas.
     Después de 22 días o más de estar observando cuadrillas y cuadrillas en tropeles humanos llegados a finca Dolores desde departamentos: Chalatenango, Cabañas, Morazán y los tres inmediatos a tal finca (la Paz, San Vicente, Cuscatlán), llegó a dolorosa y vergonzante conclusión: ¡¡Mentiras!! ¡Mentiras de patrioteros descendientes de reverendos narizones independentistas en 1821! Actuales narizoncitos o Pinochitos querían vender estampas estereotipadas de países independizados siguiendo parámetros establecidos por Ilustración Europea, Revolución Francesa en siglo XVIII o liberación italiana del imperialismo austríaco y del papado a mediados del siglo XIX de esta maldita o bendita Era cristiana. ¿Cuál fue, entonces, la realidad? Niñas, señoritas, señoras, —viejas y jóvenes éstas—, lucían de cabeza a pies: melenas sueltas cenicientas debido a  polvaredas levantadas por fuertes vientos de octubre azotando en noviembre y diciembre sobre cafetos cargados de rubíes; algunas cabelleras estaban medio brillosas al ser lubricadas con manteca de cuche, poco o nada peinadas, si acaso sostenidas en moños con pitas finas de henequén, tiritas usadas de algodón o peinetas de carey; orejas: sólo con agujeros en cada lóbulo, ni oropeles o fantasías colgantes se miraban; caras: bellas por naturaleza y juventud de mayorías, sin asomo de mínimos cosméticos; cuellos: adornados hasta con cuatro collares negros de puro lodo sudoroso; pies y tobillos: medias o calcetas del mismo lodo, sirviendo al mismo tiempo para evitar inminentes picadas de mosquitos hematófagos propulsores de malaria, dengue y fiebre amarilla; ropas: nagüillas o sarazas de bajo precio, desteñidas y bastante gastadas por excesivo uso; calzado: ausente en 80%. Resto de féminas calzaban destaconadas charrascas plásticas de dos delgadas correas laterales hasta fundirse en una a nivel de entronque del gordo con el siguiente dedo; tales charrascas eran conocidas con genérico de  “yinas”.
     
     Además, salones-dormitorios comunes con pisos de tabloncillos vegetales aserrados, sirviendo cuales camastrones universales de un solo nivel; dormitorios rústicos sin paredes exteriores ni división interior alguna, sólo techo de tejas con horcones hamaqueros varios; sin retretes o escusados de fosa, mucho menos aguas claras para baño personal, ni potables: éstas indispensables en consumo humano. Dicha carencia obligaba a bajar y subir larga cuesta hasta cierto manantial de roca localizado a 2kms en 2ndas estribaciones sureñas del chinchudo coloso.

     En cuanto al bastimento o alimentación, en desayuno, almuerzo y cena: monótono frijol negro parado con par de chengas charas en cada uno de tres tiempos, más puñado de sal común marina o de cocina. Muchas veces tales frijoles en peroles presentaban cucarachas y hasta ratoncitos muertos mezclados con caldo del cereal. A 05:00am, todos los cortadores formaban largas filas en espera de sus chengas charas con frijoles en bala; el almuerzo les era llevado en carretas de semovientes hasta diversos tablones o hectáreas del cafetal; la cena, de 05:00pm en adelante, era servida en forma similar al desayuno. Los esclavos pesadores arreglaban las básculas a manera de robar más de 5-lbs de cada cien cortadas. A 09:00pm, imperaba silencio nocturnal sólo interrumpido por ronquidos guturales y rectales, con fétidos aromas consiguientes por estos últimos ronquidos mencionados. 

     Cantos de: “Ya coloradió, ya se maduró todo el cafetal… o, Jayaque me gusta a mí por sus montes encumbrados o, Chalatenango tierra bendecida, nidito tibio del jardín de Cuscatlán… o, Soy carbonero que vengo de las cumbres del volcán”, etcétera, estaban ausentes de laringes, porque tales notas nunca habían golpeado aquellos tímpanos debido al alto porcentaje de analfabetismo real por ausencia de escolaridad adulta e infantil. Por mismas razones Alfredo Espino, poeta oficial, con su “Nido”, “Los ojos de los bueyes”, “Los pericos pasan”, “Las manos de mi madre”, “Cañal en flor” y más, no habían anidado en cortezas cerebrales de tantas niñas, mozuelas y adultas pipiles salvadoreñas. Inocentes miradas de tantas generaciones pasadas y presentes de hombres y mujeres, con inenarrable nudo en garganta le hacen recordar a este narrador, versos de Espino en “Los Ojos de los Bueyes”, los cuales rezan así: “Les he visto tan tristes que me cuesta pensar/ cómo siendo tan tristes nunca pueden llorar.// Y siempre son así: ya sea que la tarde/ les bese con sus besos de suaves arreboles/  o que la noche clara les mire con sus soles/ o que la fronda negra con su sombra les guarde.// Una vez, en la senda de una gruta florida/ yo vi a un buey solitario que miraba los suelos/ con insistencia larga como si en sus anhelos/ fuera buscando, ansioso, la libertad perdida”///.

     Congoja aún le da a este relator haber comparado y todavía comparar ojos de rumiantes castrados con negros ojos de nuestros jóvenes, adultos y viejos bueyes humanos nonualcos.
                02 de noviembre de 2009.-