Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

martes, 2 de octubre de 2012

CREDO DE GUANACOS NARCOARENAZIS



CREDO DE GUANACOS NARCOARENAZIS               
               Por Chichipate Cañaverales

        No creemos en Jehová nada poderoso, sólo benefactor del sionismo neoliberal y almádana contra islamistas; ni en Jesucristo, carente de poder al ser minusvalorado por hebreos; tampoco en diosa María Virgen de católicos, aunque éstos lo nieguen con rotundidad; nunca en Espíritu Santo, diosito-paloma de Sabiduría que para nosotros es innecesaria, pues nuestro saber es especial.

        No creemos en tal cuarteto celestial como único dios dogmático; no obstante, SÍ creemos en el dios  llamado “PISTO1”: porque “PISTO mal habido” es nuestro único protector terrenal, sin importar un comino el más allá ignorado; pues, por herencias genéticas de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, hasta llegar al patriarca llamado Caín, hemos heredado, por ambos lados,  sublime amor a la “güevonería”; y, para poder disfrutar de opulencias o riquezas no ganadas sudando honrado, aquellos mis inmediatos y remotos ascendientes postcoloniales, debieron continuar esclavizando más a indígenas: nonualcos, pipiles, lencas, chortis, zutuhiles,  poco-mames, y mayas en general incluyendo a ladinos.

        Después, ─desde 1879─, al no ser suficiente extorsionar a tanto raquítico esclavo salvadoreño puro y a sus diversas mezclas genéticas: pardos, mulatos, y zambos, nuestros bisabuelos, hombre y mujeres, se vieron obligados a robarse REALENGOS y EJIDOS ─dejados en herencia al Estado salvadoreño por aquellos colonizadores españoles, quienes debieron marcharse posterior al 15 de septiembre en 1821; pues, sus descendientes inmediatos llamados criollos, los despojaron de altos mandos civiles españoles y de religiosos romanos, cuando se firmó aquella falsa acta de independencia centroamericana.

        Luego, nuestros abuelos hicieron lo mismo desde enero en 1932, cuando 30mil esclavos, acusados entonces de comunistas por un tal por cual Hernández Martínez, y  ajusticiados por otro bribón apodado “Chaquetilla”, fueron masacrados por jauría de esbirros: militares acabados al servicio incondicional de nuestros antepasados.

        Ahora, nosotros, nietos e hijos de aquellos asesinos criollos en 1932, ordenamos a  mal llamados coroneles o generales, hambrientos de migajas y guaro chaparro, efectuar genocidios divinos como los recién efectuados en: Tres Calles, El Mozote, La Cayetana, El Calabozo, San Francisco Angulo, El Despertar, La UCA, Chinamequita, y más.

        Es verdad: somos codiciosos, avaros, mezquinos; en resumen: ¡practicamos la animalada! contra nuestros desventurados semejantes guanacos; pero se debe a no haber encontrado aún el continente o planeta que nos ofrezca paraíso terrenal, no mitológico, paraíso real similar o mejor al dado por esta inocente gente salvadoreña; que llega al grado de mirar, comprobar y hasta callar cualesquiera delitos fiscales y hasta asesinatos; pues, tanto guanaquito pobre por antonomasia, con despreciable regalía monetaria o, leve amenaza de muerte por parte de nuestros efectivos escuadrones asesinos, se vuelven adoradores del PISTO ajeno, aun cuando la propina recibida no llegue ni a un dólar gringo. 
       
        Asimismo, con ese PISTO divinizado pagamos  salarios minúsculos al ejército de sicarios privados; de igual manera, cancelamos, escamoteando, diezmos exigidos por quinimil2 sectas judío-cristeras también pisteras; en especial a aquellas sectas sionistas enviadas desde EEUU, las cuales se distinguen por hombres barrigones predicando desde altares improvisados en inmensos galerones industriales; adornados, tales altares, con banderas de barras y estrellas, unas;  blanco más delgadas franjas celestes y estrella de seis picos al centro, otras; más la melancólica azul y blanco desteñidos con escudito central consistente en cinco volcancitos enmarcados por triángulo equilátero con ilegible palabrerío. En indeterminado rincón de aquel galerón maquilero de almas, puede mirarse cierto candelabro con siete picos, signo exclusivo del credo israelita.

Sin estas dos fundamentales inversiones monetarias, nuestra deliciosa “güevonería” sería rotundo fracaso, porque hasta sicarios, curas y pastores, negarían protecciones materiales y religiosas fingidas. Por eso: ¡¡Creemos en el PISTO mal habido!!     

Nuestra “Jauría Espiritual”, ─exceptuando a Óscar Arnulfo Romero y a muy pocos curitas con un pastorcito luterano, quienes nunca aceptaron ponerse incondicionales al servicio del dios DINERO─, aún está siendo dominada por nuestro celestial PISTO; pues hacemos cuanto queremos, hasta ordenar al papa vaticano se nombre arzobispo de San Salvador y obispos al interior  a esclavos católicos  nuestros más afines para nuestras conveniencias monetarias.   
 1—PISTO = Dinero en El Salvador; 2—QUINIMIL = Incontable

domingo, 30 de septiembre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 7^ ENTREGA



           N O V E L A
LA GUERRILLERA JAGUAR
                      Por Ramón F Chávez Cañas
                       Final del Capítulo II    

Nadie preguntó nada. Sólo par de reclutas se limitó a decir: “Todos apoyamos decisiones de cúpula insurgente. Como militares obedientes a nuestros jefes decentes, nosotros cumpliremos lo ordenado”. En aeroplanos de compañía Cubana de Aviación volaron hasta aeropuerto José Martí en Rancho Boyeros de La Habana. Desde Cuba hasta Angola se fueron en avión militar cubano; de Angola hasta Etiopía fueron transportados por “Ilushin” ruso, tal vez con bandera angoleña; desde Addis Abeba, capital de Etiopía, hasta sur del Vietnam, después de escalas en Sri Lanka y Singapur, atravesando Mar del Sur en China. Por fin llegaron a su destino inmediato: base aérea de Ho Chi Minh (nombre del padre de patria vietnamita), donde durante noventa días recibirían entrenamiento intensivo y agotador.
       
Para 30 de mayo de 1990, tales noventa y seis  Jaguares del Farabundo habían regresado e incorporado a nuevas posiciones asignadas por Comandancia General, de acuerdo a  informes o reportes recibidos de comandancias regionales. Sólo material de trabajo estaba ausente; por tanto, era como cirujano sin bisturí o carpintero sin madera o  sastre sin telas. Seis meses después, a principios de diciembre en 1990, llegó ansiado material de trabajo. No hubo, para aquellos noventa y seis  valientes becarios, fiestas de Navidad ni de Año Nuevo; pues fue menester trasladar valiosa carga e instalarla en diversos puntos preestablecidos. P r o s p e r i t o  fue asignado hasta departamento de Chaltenango, allá por municipio San Fernando donde, desde hacía cuatro meses, todos los viernes aparecía lento avión DC-4 de hélices, bombardeando y ametrallando caseríos indefensos poblados por civiles campesinos pobres, tal vez enfermos. Galán Guerrero, ya sin “Muñequito de Cera” y sin su Comandante Úrsula, como pudo se acomodó a nuevo estatus rebelde. Buscó  cuatro recios combatientes para auxiliares en inmediato operativo a realizar. Ellos le ayudarían a efectuar tan delicada maniobra.

Calculada y llegada la hora de aquel primer viernes en 1991, apareció desde el sur la mortal figura gris plata del mentado DC-4, con una ametralladora en cada una de cuatro  puertas, más bombas de 220kgrs en compartimiento trasero, para continuar haciendo “chaqueta” a pobre población civil indefensa; pero, el hijo de doña Pelanchita, embrión de Sansón de apenas 19 años recién cumplidos, auxiliado por cuatro  macizos campesinos algo entrenados, tomó posición sobre lomita vecina donde había arbusto de morro con regular grosor en tronco. Colocó dos arneses simulando bandoleras mexicanas de 1910 (otra exitosa guerra civil); encendió mini-computadora ordenando a entrenados campesinos sujetarle bien de hombros y rodillas; al mismo tiempo, revisar barzón que unía arneses con arbusto de cutuco o morro, pues de inmediato se intentaría derribar al enemigo elefante volador. 

Al mandado y no al retozo. Aquellos cuatro hombres, asidos de hombros y rodillas del artillero electrónico, esperaban tremenda explosión; pero ésta no se dio, porque  sofisticada arma electrónica disparada por el casi imberbe Hércules contra criminal DC-4 no retumbó; no obstante, al despegar de plataforma portátil montada sobre lomos del gigantesco muchacho, se sintió fuerza del despegue comparable con fuerza de dos machos cimarrones tratando de botar al jinete. Dichos cinco personajillos, junto con  arbusto de morro o cutuco, trastrabillaron; pero fugaces malos ratos terminaron en alegrías al ver descender envuelto en llamas al viejo avión militar. Fue mayor  regocijo al mirar estrellarse en tierra a ballena azul voladora, produciendo fenomenal explosión superior a producidas hace más de 40 años por nuestro Volcán Izalco. Por haber sido primer aparato derribado por guerrilla con fuego antiaéreo modernísimo (misiles), conjunto musical “Los Norteñitos de Chaltenango” rápido compuso tonada cuyo nombre fue “El Avión” que era transmitida, tarde a tarde, mañana a mañana, por dos radiodifusoras rebeldes: Radio Venceremos y Radio Farabundo Martí. Al derribar ese avión se inauguró nueva etapa del conflicto, pues había sido mentada  fuerza aérea quien daba poder a resistencia del gobierno y quien había producido aparente derrota de insurgencia en ofensiva de noviembre en 1989: ofensiva “Hasta El Tope”. Este avión fue derribado con certero misil tierra-aire de fabricación soviética: Sam 14, disparado por experto joven quezalteco tantas veces mencionado. Nunca en público se supo cómo hizo tan gloriosa Comandancia General para adquirir ese lote numeroso de misiles tierra-aire, pues consistía en 200 Sam7, más 100 Sam14 y 200 Ojo Rojo. Éstos de fabricación yanqui. Quinientos certeros misiles llegados a enriquecer y modernizar arsenales subversivos, tenían capacidad para acabar con fuerzas aéreas centroamericanas.

Fueron repartidos en áreas estratégicas a lo largo y ancho del pequeño país, de tal manera que en cincuenta puestos vitales había entre ocho y doce semi expertos entrenados por aquéllos, quienes regresaron después de noventa días de entrenamiento intensivo en  Vietnam Heroico. Desde primer viernes en 1991, hasta finales de julio del mismo año, Sam7 y14, con Ojo Rojo, habían derribado treinta aparatos aéreos artillados con la consecuente muerte o captura de pilotos, copilotos y personal de abordo, si alguno de éstos lograba eyectarse. Por tal motivo, atónitos pilotos restantes se declararon en huelga indefinida. Ninguno volvió a levantar ni un vuelo genocida.  
   
Analizando estos negativos resultados, gobierno gringo de “Arbusto Viejo", ordenó al Gato Félix Cristales Burdos, tomar más en serio evasivas negociaciones; y  gobiernos no tan democráticos de: México, Venezuela, España y Colombia, decidieron constituirse en “gobiernos amigos” del Señor Secretario General de ONU: ciudadano peruano señor doctor don Javier Pérez de Cuellar, para acelerar negociaciones en Castillo Chapultepec, México. En septiembre u octubre de ese 1991, fuerzas guerrilleras decretaron alto al fuego unilateral e indefinido. Alto al fuego acompañado por el gobierno. Entonces se comenzó a sentir y a vivir verdadera paz aun siendo informal. Llegó el 31 de diciembre de ese mismo año. En sede de ONU: Nueva York, ya casi expirando ese año viejo, Gato Félix Cristales Burdos con su aguada e incapaz comitiva, a regañadientes firmaron acuerdos conocidos ahora como Acuerdos de Nueva York. 15 días después, en Castillo Chapultepec, se firmaron definitivos Acuerdos de Paz y, otros 15 días más tarde, 01 de febrero de 1992, hace triunfal ingreso a El Salvador la por siempre Gloriosa Comandancia General de guerrilla en exilio. En Plaza Cívica o parque Gerardo Barrios, se esperaron a esos verdaderos Próceres encabezados por Señor Don Schafik Jorge Hándal, frente a inmenso lienzo con imagen del otro Benemérito: asesinado Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, Dignísimo Arzobispo Metropolitano de San Salvador, Prócer, Profeta y Mártir.     
                               *****   
        Aquel hijo del secuestrado llorón en motel el Láncer había cumplido 20 años; había destruido armamento y entregado cinco misiles no usados, disponiéndose a retornar a casa materna quezalteca; mas, al efectuarse segunda auto-destrucción del armamento izquierdista, en Ciudadela “Doctor Guillermo Manuel Ungo”, jurisdicción de Suchitoto, apareció el sacerdote salesiano Mangana, quien lo persuadió para no regresar todavía a casa. Le dijo: 
                
        —Oye, joven Galán Guerrero: la paz está firmada. Deberán ser cumplidos todos los Acuerdos; pero a su debido tiempo. Mientras tanto, heridos escuadrones de la muerte ultra derechistas aún están vivos… Fiera herida es mucho más peligrosa… Por ello: este país no es nada seguro para ti… Sólo por eso me he hecho presente en este lugar, pues ya sabía de tu presencia en esta Ciudadela… Vengo a llevarte para nuestro colegio, donde vivirás por un tiempo mientras arreglamos tu viaje temporal o definitivo hasta México DF, donde te espera tu tío don Chemita. Verás: no es nada inventado por mí; lee esta correspondencia cruzada entre tu tío Chemita y yo. Nos hemos escrito desde aquel momento cuando te di mi bendición y lagrimosos nos despedimos en la cruz de caminos para cantón El Señor, ¿recuerdas?
        
         Ilusionado ex guerrillero leyó con atención dos y media docenas de misivas cruzadas entre don José María Guerrero hijo y el salesiano benefactor: cartas cruzadas en lapso aproximado de tres años. Estas numerosas cartas trataban sobre el futuro complejo problema del desdichado joven. Por medio de esas lecturas se enteró del inmenso corazón amoroso latiendo dentro del pecho de tío José María hijo. Sollozando destemplado cual lo hacía su, para otros, presunto difunto padre, al sacerdote Mangana dijo:

— ¡Gracias, Reverendo padre! ¡Mil gracias de todo corazón por cuánto Usted ha hecho y está haciendo por mi humilde persona!; pero, dejar a mi país, al cual adoro con todas mis fuerzas, no es tan fácil. Aceptaré por ser lo más conveniente; mas, nunca perderé esperanzas de volver pronto para contribuir a conservar y a solidificar la paz.
          
        El presbítero Manzana volvió a tomar la palabra:
—No te preocupes por problemas económicos, mucho menos por estudiantiles. Allá, en uno de nuestros colegios del Distrito Federal, se te espera con brazos abiertos. Ahí terminarás truncado bachillerato. Debo decirte: del dinero puesto bajo mi custodia por tu difunta abuelita, ya entregué la parte correspondiente a Lupita, tu hermana; pues ella necesitaba completar trámites universitarios de graduación, además, comprar lo más esencial para poder abrir (no aperturar) su clínica dental privada. Aquí están recibos firmados por ella. En cuanto a ti, —prosiguió Mangana, dignísimo hijo del sacerdote del siglo XIX llamado San Juan Bosco—: No podré entregar tu parte; pues aún no tienes mayoría de edad requerida por el documento legal firmado por tu abuela; pero, despreocúpate de eso. ¢200,000ºº  ($22,000ºº) entregados a mí por anciana mártir “chilatera” dos semanas antes de ser martirizada, ahora se han multiplicado, porque en todo ese lapso pasado, no me conformé con miserables interese bancarios pagados por infame sistema económico salvadoreño. Decidí trabajar ese dinero en compra-venta de útiles escolares, calzados, uniformes e implementos deportivos, conformándome con ganar  justo 10%, aún enfrentando ira de voraces tenderos locales competidores, quienes no se conforman ni con 50% de ganancias. Concluyo: aquí tienes tantos certificados de ahorro extendidos por COMÉDICA, cooperativa de médicos, única entidad financiera honesta de este mártir país. Esto comprueba mi veracidad.
         
       Siguieron conversando sobre ésas y otras cosas nacionales más de mucha menor importancia. Mangana y P r o s p e r i t o partieron hacia el colegio salesiano tecleño. El cura manejaba. En trayecto disimularon tristeza contándose cuentos colorados. Al cabo de tres semanas don José María Guerrero hijo llegaba a Comalapa (aeropuerto) para llevarse consigo al inverosímil heroico sobrino. No ingresó al territorio nacional porque jauría persecutora en años 70’s aún estaba activa.
       
Dos y medio años después, agosto en 1994, fiel “banquero” Manzana o ¿Mangana?, voló hacia el norte latinoamericano para entregar ¢400.000ºº al joven bachiller Próspero Galán Guerrero, estudiante del 2do año de Medicina en UNAM. Esos ¢400.000ºº, era herencia dejada por Don Próspero Galán Burgos a su hijo, después de haber camellado en EUA que, convertidos en US dólares al cambio oficial de entonces, se transformaron en US $ 160.000ºº. Herencia custodiada con celo por difunta doña Domitila y administrada con sabiduría honrada, hasta triplicarla, por honesto cura italiano Mangana.  
    
C O N T IN U A R Á

miércoles, 26 de septiembre de 2012

METAFÍSICA DEL HIMNO NACIONAL

Metafísica del himno nacional


*René Martínez Pineda
 Director de la Escuela de Ciencias Sociales, UES

Saludemos la patria orgullosos, trozo de tierra despatriada, mendrugo de patria sin compatriotas que rebalsa de niños que no saben lo que es la alegría, ni saben del sabor del beso de buenas noches; que tienen que cambiar el juguete por la cuma, la pega, la soledad pederasta del reformatorio… el canasto de frutas que, en sus bocas saturadas de dientes de leche, son tan amargas como las letras no aprendidas, tan tristes como la navidad sin estrenos ni reyes magos; que tienen que criar, solitas, al hijo que parieron antes de su segunda menstruación, al que arrullan con el sol de medianoche que tienen tatuado en la espalda –tangible sólo con la metáfora de la cultura milenaria- y que las hace ser un espejismo.
 

De hijos suyos podernos llamar, cuando nuestros pies acompañan el féretro que lleva al cuerpecito que arrastró el río, que fue más rápido y convincente que la alerta roja; cuando nuestras manos escarban el lodo y se topan con el gesto del hermano que murió soterrado junto a su perrito; cuando nuestros ojos se inundan con el mar de dolor nacionalista que arrulla a la cuna de cartón, allá en el mercado sin agua porque el alcalde gasta el dinero en propaganda electoral; allá en la frontera vocinglera de la maquila… mientras el gran empresario le suma otro cero a su cuenta bancaria; cuando nuestros brazos retienen el impulso de la vecina para que no se suicide frente al cuerpo mutilado de su hijo, porque no quiere dejarlo deambular solo en el purgatorio; su hijo que fue lanzado al basurero sin que nadie se sintiera agredido en su patriotismo.
En el diario, un lamido exministro de economía convertido en analista jura, animoso, que la economía crecía hasta el cielo con él, cuando la empresa privada era el dios unigénito; que la sonrisa tricolor era un índice macroeconómico porque la bolsa de valores en Wall Street estaba sana; que el poder adquisitivo de la moneda estaba robusto y el promedio Dow Jones nos sonreía junto al retrato del Mayor; que, si volvemos con él, todos seremos ricos, porque el volumen de negocios se trepará más en los hombros del ilegal; que si nos aliamos con él, seremos un país más bonito porque tendremos más hipermall; que, si volvemos con él, en la pobreza seremos los felices más felices del mundo, eso dirán las encuestas patrocinadas por la Coca Cola, y así lo confirmarán las divisas que engalanarán las reservas de petróleo en el norte.
Estas últimas, son las mentiras que edificaron la sociológica verdad de nuestras vidas moribundas. Esas últimas, las antropológicas frases con que nos arrullan por las noches de luna tatuada en el vientre, para que olvidemos el roer del frío. Esos últimos, los discursos patrióticos que decoran la imagen del país con las palabras del venéreo que adopta poses de sabio. Esas últimas, las escatológicas virtudes y anhelos con que se amansa la realidad de los sin visa americana.
Sin descanso a su bien consagrar -al bien de la patria de los con patrimonio- los padres ofrendan la anemia de sus hijos en el altar de la miseria; sin descanso las tortillas con sal saturan los platos, mientras, unos pocos, hacen dieta para reducir la panza que afea la camisa de seda; sin descanso el mito del Cipitío se hace carne, porque los hijos no saben cómo cumplir más de diez años.
Saludémosla en la paz de la dicha suprema que le gusta usar nuestras desgracias como coartada, como cuando el diputado lanza arroz como dulces, en medio de discursos infames que no entendemos ni nos sustentan; cuando nos vende como un pueblo trabajador que, siempre noble, tiene como salario: el hambre; como título: el analfabetismo; como seguridad social: la desnutrición; como jornada laboral: la vida entera que sólo El Salvador. En las noticias, catástrofes en sitios con nombres autóctonos: Comasagua, Soyapango; en la televisión, el ladrón se nutre rompiendo la alcancía ajena, aun sabiendo que, para el pobre, obtenerla fue su eterno problema; en la calle, el desempleo pasea por la plaza iluminada con sueños rompidos.
Este es el país que vale la pena conservar como gloria mayor; al que se le canta el himno de pie por ritual respeto; al que se presenta como modelo en los lugares que no lo viven; al que añoramos con amor-odio cuando estamos lejos, porque recordamos, borrachos, que somos parte de un pueblo con garra que no lucha; un pueblo por el que, no obstante, estamos dispuestos a morir con fe inquebrantable para que nos entierren junto al ombligo de nuestros parientes, que quedaron tirados en el camino del progreso que se afana en seguir sobre nuestros restos.
Arriba -cuidados por perros con exámenes de sangre perfectos- los que firmaron el himno: hacen carreras en sus autos deportivos que son más caros que el barrio que no nos deja huir de la pobreza, porque ese es nuestro glorioso destino; se van de compras -para conquistarse un feliz porvenir- al hipermall que nos deja sin agua; se toman un día para recorrer sus walking closets de cedro, cundidos de ropa y zapatos que usarán sólo una vez; salen a sus terrazas -10 metros de ancho, mirador panorámico que protege una férrea barrera- para oler las luces que señalan el límite de su riqueza.
Acá abajo –prendidos del barranco que cada vez está más cerca del río- los que cantamos el himno (con la mano derecha en el pecho para que no se nos salga el corazón, como cuando la hija no regresó de la escuela porque se fue a trabajar a un prostíbulo en Guate) le hacemos brujería al hambre, para que no duela; nos perfumamos con el tufo a mierda de la letrina; soñamos con el ruido gangoso del radio de baterías; suspiramos frente al calendario que no tiene días festivos; miramos con nostalgia el alambre mohoso del que cuelgan las hojas de diario con que nos limpiamos el culo, para tenerlo bien informado.
Aquí, mi corazón sin patria arando como loco en el mar de la conciencia, vagando en el laberinto sin centro de la realidad, que está minado con vientres que se saltan menstruaciones porque la sangre no alcanza.
Allá abajo, donde hay más santos que tortillas, se canta el himno con el alma en la mano, pero, a ninguno de sus habitantes los consideran padres de la patria… y lo son. Allá en la vecindad de mi pecho, se ama a la patria hasta la muerte sin necesidad de recibir un subsidio.


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TOMADO DE PÁGINA 12



EL CURSO SOBRE SEGURIDAD NACIONAL EN EL MINISTERIO DE DEFENSA
Colaboración enviada, desde Canadá, por Doctor José Joaquín Morales Chávez
Mentiras y guardaespaldas
El veterano de Vietnam que dictó el curso fue agregado militar aquí en el apogeo del terrorismo de Estado, dato que Puricelli borró de su biografía. También hizo escuchas telefónicas en Colombia y entrenó al ex presidente Uribe. En Guantánamo no se violan los derechos humanos porque los presos aumentan de peso y los abusos en Abu Ghraib fueron obra de unos pocos jóvenes soldados. Cómo usar a los medios para engañar a la población. Una PCI de la Armada en Inteligencia. Saín pidió la renuncia de Puricelli.
Por Horacio Verbitsky
Una de las diapositivas utilizadas por los instructores estadounidenses en Seguridad Nacional, Guerra No Convencional y Operaciones de Información: la política interna bajo la lupa militar.
El Brigadier Mayor (R) Richard Goetze, uno de los especialistas estadounidenses en Seguridad Nacional, Guerra No Convencional y Operaciones de Información, que durante toda la semana pasada entrenaron a tres docenas de funcionarios civiles del ministerio de Defensa, fue agregado militar en la Argentina durante los peores años del terrorismo de Estado. Este dato esencial fue omitido en el curriculum del instructor que el ministerio de Defensa distribuyó a los participantes en el curso pero sí figura entre las biografías que la Fuerza Aérea de Estados Unidos suministra sobre su personal. Allí se constata que en julio de 1976 llegó a Buenos Aires como agregado militar a la embajada de su país, donde permaneció hasta julio de 1978. Aquí reunió dos agregadurías: la de la Fuerza Aérea y la del Pentágono (http://www.af.mil/information/bios/bio.asp?bioID=5567). Esos fueron los años más intensos en la represión clandestina organizada por el gobierno militar. Según el cálculo realizado por la Conadep en su informe Nunca Más, entre 1976 y 1978 se produjeron el 93 por ciento por ciento del total de las desapariciones de personas y los aviones de las distintas fuerzas fueron utilizados para arrojar prisioneros al mar. Si este antecedente hubiera sido difundido, los civiles asistentes al curso podrían haber enriquecido el diálogo con la explicación en primera persona del brigadier Goetze sobre aquellos años del terrorismo de Estado. Quien hoy dirige el Grupo Militar en la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, el coronel Patrick D. Hall, también tiene una historia interesante que los cursantes no conocen: Hall estaba asignado en Caracas cuando el presidente Hugo Chávez denunció la injerencia militar estadounidense en la política de su país. Hay otros componentes engañosos de esta historia, que reflejan los modos de conducción del ministro Arturo Puricelli. El secretario de Estrategia y Asuntos Militares Oscar Cuattromo dijo en la sesión inaugural que luego de leer la nota del domingo “Welcome back, boys” quería dejar en claro que el curso estaba en línea con la política del gobierno nacional desde 2003 y dentro de las leyes vigentes. Es decir, aquellas que separan la Defensa Nacional de la Seguridad Interior. Luego solicitó que se acercara el subsecretario de Formación, pero Carlos Pérez Rasetti prefirió permanecer en las gradas del anfiteatro del salón Roca del ministerio. “No hace falta”, se excusó, mientras las pantallas gigantes reflejaban el desconcierto de Cuattromo ante su gesto de distancia. Por más que un comunicado oficial haya minimizado la gravedad del curso, su divulgación lo convirtió en una mancha venenosa con la que nadie quiere contaminarse, porque más allá de las palabras tranquilizadoras implica una regresión inocultable en la política oficial hacia las Fuerzas Armadas. Los instructores suministraron abundante material para justificar estos temores a la extralimitación castrense que propone el Pentágono.
Verdades a medias
El comunicado que emitió el ministerio el mismo domingo destacó que estos cursos también se dictaron entre 2007 y 2010, lo cual es sólo una parte de la verdad: no se compraban llave en mano como ahora sino que su contenido era analizado con antelación por el ministerio, que vetaba todo aquello que colisionara con las columnas de la arquitectura institucional argentina, de modo que los instructores no tocaran temas doctrinarios sino sólo técnicos. Otra verdad a medias de la información emitida por Puricelli, luego de recibir el insistente reclamo de la presidente CFK, quien lo localizó en Santa Cruz, fue que el ministerio había decidido que por primera vez los cursos se dirigieran sólo a personal civil. La realidad es que el 18 de julio Pérez Rasetti se dirigió a Cuattromo para solicitarle los datos de todos los militares que participarían ya que “conforme a los requisitos establecidos por el Grupo Militar de los Estados Unidos, los postulantes inscriptos deberán ser autorizados por el gobierno de los Estados Unidos para asistir al curso”. Cuattromo, a su vez, lo remitió el mismo día sin ninguna observación, al Subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar, Martín I. Plaza. Fue el Secretario de Asuntos Internacionales, Alfredo Forti, quien le informó al jefe del Grupo Militar, coronel Patrick Hall, que la autorización para asistir a un curso la daba el gobierno argentino y no el estadounidense. Hall le explicó que para entregar los certificados de asistencia contemplados en el curso, la ley de su país exige un previo estudio sobre los postulantes, para asegurar que no tengan vinculación con estupefacientes, terrorismo o violaciones a los derechos humanos. En esas condiciones, no puede realizarse el curso, replicó Forti. Hall insistió varios días después: podemos hacerlo para civiles, que no están incluidos en los requisitos de nuestras leyes, dijo. Hall también está ofreciendo cursos a las fuerzas de seguridad, con las que mantiene contacto directo sin pasar por el Ministerio de Seguridad. El comunicado oficial de Defensa también pretende que la actual gestión dispuso que “prevalecieran los cursos del tipo operativo y/o técnicos, desechando aquellos de contenido doctrinario”. El que transcurrió del lunes al viernes lo desmiente. Pese al cuidado que tanto los invitados como el Ministerio pusieron en cada palabra, los expositores se referían en forma indistinta a Seguridad y Defensa, como si se tratara de lo mismo. En la ronda de preguntas varios funcionarios asistentes señalaron esta contradicción con el marco normativo argentino. Los norteamericanos prefirieron no profundizar el punto.
–Son sólo ideas –dijeron.
Ideas que el propio Goetze se encargó de mostrar cómo se llevan a la práctica. Contó que junto con Bruneau impartieron un curso sobre planificación y comunicaciones de la Defensa e Inteligencia al en ese momento presidente electo de Colombia, Alvaro Uribe, y a su gabinete ministerial. Ante cada herramienta de planificación sobre la que se explayaba, Goetze ponía como ejemplo a Colombia. Un funcionario le preguntó por la dimensión ética de esas enseñanzas, dadas las masivas violaciones a los derechos humanos que se verificaron en Colombia, con los numerosos casos de falsos positivos. Otro asistente cuestionó también la efectividad de esa intervención militar en la seguridad interior, aduciendo que las guerrillas de las FARC seguían presentes en el valle del Cauca. Goetze lo admitió, con una sorprendente crítica a su discípulo Uribe, por las órdenes que impartió a los jefes militares. “Lo mismo nos pasó a nosotros en Vietnam. Si el gobierno pide muertos, los jefes militares se los darán.” Contó entonces una anécdota personal. “Después de una batalla en Vietnam apilamos juntos los cadáveres de los dos bandos, para que vieran cuán efectivos éramos.” Bruneau, que es un experto en Inteligencia sobre Brasil, expuso en portuñol sobre el caso de México. Dijo que el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de Seguridad Interior había fracasado, porque se cometen violaciones a los derechos humanos, igual que en Centroamérica.
–¿Y entonces, por qué Estados Unidos sigue presionando para involucrar a los militares en tareas policiales? –le preguntaron.
Bruneau hizo un largo silencio hasta que contraatacó:
–¿Por qué dice que presiona? A mí no me consta.
–Figura en el Programa operacional 2016 del Comando Sur –insistió otro participante.
El brigadier Goetze acudió entonces al rescate de Bruneau. Negó que el Comando Sur promocionara el uso de las Fuerzas Armadas en la Seguridad Interior. “Tienen programas de ayuda a las Fuerzas Armadas para que puedan asistir a las autoridades civiles en casos de catástrofe”, dijo. (Esa es la nueva línea que EstadosUnidos se ilusiona con imponer en la Conferencia de Ministros de Defensa que sesionará el mes próximo en Uruguay, asignando el rol de coordinación a la obsoleta Junta Interamericana de Defensa.) Cuando Goetze intentó dar un ejemplo produjo una de las revelaciones más asombrosas de la semana:
–En Colombia nosotros hacíamos Inteligencia, escuchábamos las conversaciones telefónicas y a los militares sólo les pasábamos las conversaciones sobre drogas. Y del dinero que recibíamos de Estados Unidos, la mayor parte iba a la policía.
–Pero en Colombia la Policía Militar depende de Defensa, opuso otro cursante.
–Es cierto –admitió el militar estadounidense.
Bruneau y Goetze también estuvieron trabajando en Chile, Guatemala, El Salvador, Rumania y Mongolia. Una de las pantallas de un power point utilizado durante el curso, que se reproduce en la tapa de esta edición, se refiere en forma explícita al uso de los militares en la seguridad pública.
Medios de comunicación
Otro capítulo de gran interés fue el que dictó Goetze sobre los medios de comunicación. Explicó que al gobierno le interesaba influir sobre ellos y a través de ellos sobre el sistema político. Dijo que a la luz de la experiencia de Vietnam (“Al volver no podía usar mi uniforme en la calle, y hasta me escupieron”), el jefe militar conjunto en Irak planteó mantener lejos a los periodistas. Pero, agregó, la jefa de prensa del Pentágono lo convenció de que podían invitarlos a formar parte de las unidades y que esto los comprometería a transmitir el punto de vista de las tropas. “Fue un éxito. Los 120 periodistas invitados se entusiasmaron y transmitieron la visión táctica de la guerra, los detalles de cada enfrentamiento y no el cuadro estratégico general. En definitiva, el público quiere ver los tiros, eso le dimos y esa fue la visión que tuvieron también los legisladores, porque lo vieron en los medios.” Como quien medita en voz alta, dijo que “un problema de insertar a los medios en las unidades es que los militares se sienten limitados”, y volvió a ejemplificarlo con su experiencia como piloto en Vietnam: “Uno no hace las mismas cosas cuando lleva gente de prensa que cuando no la lleva”. La biografía que difundió Puricelli también omite que Goetze piloteaba aviones AC-47: Son aquellos que en apoyo de las tropas limpiaban el terreno ametrallando a toda figura humana a la vista. Al referirse a las violaciones a los derechos humanos cometidas en la prisión iraquí de Abu Ghraib y la cubana de Guantánamo, sobre las que mostró imágenes estremecedoras, Goetze dijo que habían constituido fallas de la comunicación, porque generaron “mala imagen” en el mundo. “Pero en realidad los autores de los abusos en Abu Ghraib fueron unos chicos jóvenes soldados, y en Guantánamo no es cierto que se violen los derechos humanos. El general Douglas Frazer, jefe del Comando Sur, me dijo hace dos meses por teléfono, desde el avión en que regresaba de una visita a Guantánamo, que los presos tienen comida en cantidades industriales, hasta están aumentando de peso y todo es legal. El problema es la percepción que transmiten los medios, que en política es más importante que los hechos.” Por su parte, Bruneau citó notas del diario La Nación sobre inseguridad en la Argentina y comentarios que escuchó en el programa A dos voces del Canal TN. Según Goetze, la manipulación de la prensa es parte de la función de Defensa. Incluso citó una presunta definición de Winston Churchill, según la cual la verdad es tan importante que siempre debe llevar algunas mentiras como guardaespaldas.
Seguridad y redes sociales
Bruneau y Goetze son autores de diversos artículos sobre el empleo de las Fuerzas Armadas centroamericanas para la represión de las pandillas juveniles conocidas como maras, y han asesorado sobre el tema al ex presidente de Guatemala Oscar Berger. Esto potencia el interés de una afirmación de Bruneau durante el curso en el ministerio de Defensa, cuando reconoció que el único país de la región sin maras era Nicaragua y lo atribuyó al entramado social y organizativo que creó el sandinismo, que no dejó espacio para que penetrara el crimen organizado. Cuando Bruneau justificó el empleo militar en cuestiones de seguridad de México por la corrupción de la policía y la demanda social de militarización, un asistente le repuso que las demandas sociales no suceden en el vacío, que son construcciones mediáticas, dijo que los medios son empresas comerciales que buscan utilidades y que en su afán de ganar dinero estimulan esas medidas. Otro participante introdujo un tema sociológico no menor:
–Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México mencionan la relación entre el tratado de libre comercio de Norteamérica y el crimen organizado, porque el Nafta desestructuró el campo y la migración a las ciudades proveyó de mano de obra barata de los carteles.
Bruneau la pateó afuera:
–No voy a opinar del Nafta –dijo. Tampoco hizo referencia al patrullaje de la costa occidental de Guatemala que 200 marines estadounidenses realizan desde hace dos semanas para combatir el narcotráfico. Es la primera vez que los marines entran en acción allí desde 1978, anotó la agencia Associated Press.
Sin tiempo para el opio
La coronela de la Fuerza Aérea Anne McGee se refirió a herramientas de planeamiento, con el viejo esquema FODA (que analiza las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, propias y del enemigo). Algunos de los académicos presentes objetaron que era un método
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