Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

sábado, 31 de marzo de 2012

HEREJÍAS, 35ª ENTREGA


      H   E   R   E   J   Í   A   S
                    Trigésima quinta entrega
                   Por Ramón F Chávez Cañas


CCXXXVI
En panfleto Apocalipsis,/ casi al final de ese texto,
san Juan, no importa quién sea lanza severa sentencia
contra quiénes adulteren/ mítico impreso sin ciencia,
embaucador de sencillos/ terrícolas sin pretexto

para protestar siquiera/ con profundo manifiesto
y libertad para siempre/ de inmaculada conciencia
contra tantos frailecillos/ y pastores sin clemencia
quienes viven del sudor/ sin importar aquel gesto

del descerebrado humano,/ con tantas y crueles técnicas
empleadas por tanto astuto/ o vividores obtusos
de vuestros mensos abuelos/ y también de vuestros
                                                                          [ nietos.

En panfleto apocalíptico,/ abordando malas éticas
se condena a tantas sucias sociedades en abusos
desde tatarabuelitos/ hasta los tataranietos.

CCXXXVII
Tal violencia apocalíptica, —capítulo veintidós,
versículos con epílogo/ del dieciocho hasta el veintiuno—,
se amenaza a tinterillos/ que alteren tan solo/ uno
de conceptos, puntos, comas,/ con infernal maldición;

mas, Homo sapiens perverso,/ excelente estafador
altera cualquier escrito/ en el momento oportuno
sin importarle castigo/ del infierno, pues ninguno
ha visto tal llama eterna,/ desde Pedro Cromañón.

Tal biblia está acomodada/ a cada necesidad
de/ hombres o de mujeres;/ de ricos, pobres, también
del manso samaritano/ obrando con caridad;

y de modernos sionistas/ quienes piensan hacer Bien
al despojarles de tierras,/ además de la ciudad
a tan mansos palestinos/ expulsados de su edén.

CCXXXVIII
No importa estar redundando/ en diferentes sonetos
sobre clara esclavitud/ de Jesús y  Jehová,
también de virgen María,/ diosa en catolicidad.
Perdonen nuestros lectores/ por volver a mismos guetos.

Tergiversando evangelios/ se lucran tantos sujetos
recién salidos de cárceles/ por comprobada maldad.
Orondos con biblia en mano/ ellos van a predicar
fingiendo estar redimidos/ de cien diablos indiscretos.

En libertad vigilada/ salen “nuevitos pastores”
a cometer unas cuantas/ fechorías religiosas
al predicar diez conceptos/ que ellos mismos nunca crëen;

pues en la cárcel “Mariona”1,/ zánganos depredadores
aprenden, para timar,/miles y miles de cosas,
entre/ ellas engañar/ con escritos que ni lëen.

CCXXXIX
Jesús junto con santones/ de la corte celestial
son esclavos de pastores/ y de curitas católicos
más de creyentes afines/ con pensamientos bucólicos
pidiendo caras primicias/ para no ir a trabajar.

Implorando al juez libere/ a un torvo criminal.
Si Jesús no hace milagros/ estallan en fuertes cólicos.
Si Jehová no les escucha/ para continuar alcohólicos
buscan otro tabernáculo/ donde perora un Beltrán.

Este obeso pastor López,/ Beltrán por añadidura
esclaviza a Jesucristo/ con cierta labia barata
amenazando a imbéciles/ con cercana sepultura.

Si milagros no se dan,/ López convence a la rata
diciéndole: ¡No has rezado/ con gran fe ni gran dulzura!
Da media vuelta y prosigue/ vomitando perorata.

CCXL
Tantos curitas católicos/ como curas protestantes
dicen haber estudiado/ entre diez y doce/ años,
haber quemado pestañas/ para alcanzar mil peldaños
a do casi nadie llega/ porque no son aberrantes.

Unos dicen ser “doctores”/ en verdades vacilantes
sobre inciertas teologías que han dejado muchos daños.
¡Ni una Ciencia jamás puede/ basarse en tantos engaños!
¡A Dios no puede estudiársele,/ pues son conceptos 
                                                                 [fluctuantes!

Porque miles de millones/ anteriores y presentes
a dios o a dioses han dado/ figuritas tan diversos
desde astros, hombres, lagartos/ y otras figuras sin
                                                                               [ numen.

Quienes afirman ser teólogos/ son soberbios impotentes.
Dios es conjunto de Ciencias/ anidado en universos
de Filósofos, Científicos,/ con verdadero cacumen.

CCXLI
Durante esos tantos años/ estudiando “teología”,
¿qué lëerán estos seres/ sobre tema no existente?;
¿sobre hechos adulterados/ por un papa prepotente
o por pastores innobles/ que ni saben teosofía?

Estos sesudos “doctores”,/ también en la teogonía
universal de milenios/ tienen en blanco su mente;
pues están empecinados/ en mantener a su gente
emborrachada en mil mitos/ de miedo y algarabía.

Quien quiera estudiar a Dios, no al cristiano ni al hebreo,
ni al Alá de musulmanes;/ ni al Amón, ni al Ra, ni a Osiris,
debe sumergirse en Ciencias/ con humildad, gran deseo

y Filosofía Honrada,/ regalando un arcoíris
a toda esta especie humana,/ aunque alguno sea ateo,
para que todo viviente/ pueda ver con claros iris.

CCXLII
Dioses no tienen milenios/ en edades terrenales,
pues cronómetros galácticos/ no rigen la rotación
de este mísero planeta/ siempre alrededor del Sol.
Los dioses nacen y mueren/ con sus etnias culturales.

Tampoco tienen pesebres/ ni calvarios tan fatales,
ni inmaculada mamá/ terrenal hija de Sión,
ni padre quien fornicara/ por mal mandato del dios
judío, ni de agrios viejos/ dioses en los bacanales.

Ni habitantes del planeta/ nunca se ha puesto de acuerdo
en medir con un rasero/ giros de Tierra o de Luna.
Cada civilización,/ usando cerebro cuerdo,

ha mantenido hasta ahora,/ cierta cuenta, sólo/ una,
desde chinos e hindúes,/ hasta cerebro más lerdo,
miden el tiempo según/ su/ Era más oportuna.

CCXLIII
Desde/ año mil quinientos,/ lustros más o lustros menos,
hasta año mil ochocientos,/ cuando aquel corso francés
o Napoleón Bonaparte,/ en Roma puso al revés
mil archivos vaticanos/ que hasta entonces eran buenos.

Ocaso de esos archivos/ continuó con tan serenos
quehaceres de Garibaldi2,/ cierto ilustre piamontés
quien humilló al Pío Nono3,/ otro papa no cortés,
quedando la Inquisición/ mutilada de sus senos.

Si este pöeta insolente/ hubiese existido entonces,
a las primeras estrofas/ de estas claras Herejías,
pasaría por verdugos/ más tañido de agrios bronces.

Un tumulto de cristeros/ cercanos y en lejanías
con voces desaforadas/ y hasta rompiéndose gonces
la muerte de este abusivo/ con rencor aplaudirían.

CCXLIV
Sin embargo, no debemos/ cantar victoria temprano;
pues crueles inquisidores/ todavía están presentes
en sociedades civiles,/ incluyendo a presidentes
como Pinochet chileno/ y Uribe Vélez4, gusano;

el “gorilita”5 hondureño,/ capataz del falso hermano
que es Rodríguez Madariaga6,/ quien no tiene Don de 
                                                                           [Gentes;
de Alan García7, ladrón,/ quien aún tiene pendientes
los genocidios sinfín/ en territorio peruano.

Y decenas más decenas/ en Europa y América
como  Franco Baamonde/ y/ el general Martínez8;
Chema Aznar allá en Iberia/ y Somoza en Nicaragua,

fueron lacayos civiles/ de la ya no benemérita
iglesia de las perfidias/ con ridículos maitines;
doctrina muerta de sed/ por corromper fresca/ agua.   


1—MARIONA = Principal penitenciaria de El Salvador; 2—GARIBALDI, GIUSEPPE = Principal Prócer italiano en siglo XIX; 3—PÍO NONO = papa Pío Noveno o IX; 4—URIBE VÉLEZ = Presidente colombiano, narcotraficante y neoliberal, esclavizado por imperialismo yanqui; 5—GORILITA = Un tal Micheletti hondureño, autor y director del cuartelazo que derrocó a Don José Manuel Zelaya Rosales; 6—RODRÍGUEZ MARADIAGA = Cardenal hondureño compinche del “Gorilita” golpista; 7—ALÁN GARCÍA = Ladrón neoliberal, presidente de Perú; 8—MARTÍNEZ = Maximiliano Hernández, déspota presidente salvadoreño (1932-44)  

CONTINUARÁ

domingo, 25 de marzo de 2012

LAS TEPELCÚAS


   L   A   S      T   E   P   E   L   C   Ú   A   S
           Tomado de “Historias escondidas de Tecoluca”
                  Escrito por Ramón F Chávez Cañas

         En década del 48 al 57 del recién pasado siglo XX, aquel  Pueblito vivió época dorada en lo cultural, social, artístico y económico. Esto puede releerse en capítulo sobre “Hazañas Científicas del Tío  Nicolás” en ese mismo libro o en este mismo blog. Relataremos ahora sólo un episodio de ese diamantino decenio.

Altas sociedades intelectuales, artísticas y económicas, nacientes de aquellas primitivas agrupaciones micro feudales tecoluquenses, antes de 1879, estaban constituidas por tres docenas de jovencitos de uno y otro sexo, entre dieciocho y  veintidós años de edad. Quien esto cuenta perteneció, ─una década más tarde─, al Divino Tesoro de Darío (1958-1967); año, este último, cuando contrajo nupcias con María Elsa Cornejo, su primera y única esposa.

Entre esa muchachada correspondiente al decenio 48-57, se destacaba alguien por ser súper donjuán-tenorio, quien no respetaba a matas de huerta, ni a cabras, mucho menos a jolotas para vaciar su joven próstata. En fin, era perfecto Mefistófeles1 o endemoniado sexual. Este alebrestado fornicador estudió Jurisprudencia y Ciencias Sociales en  Universidad de El Salvador, después de haberse bachillerado en Instituto Nacional del Alacrán en San Salvador (1950). En seguida, por haber desertado de UES, obtuvo maestría sobre Salud Pública para bachilleres no universitarios en la desaparecida Área de Demostración Sanitaria con sede en ciudad Quezaltepeque, departamento  la Libertad. Cuando estudiaba bachillerato, o iniciaba la truncada carrera de jurisprudencia, conoció a cierta señorita de apellidos y facciones mandarinescos. Hubo relaciones fornicadoras. Luego, por múltiples razones no económicas, este joven garañón dejó la capital salvadoreña y volvió a nuestro arrinconado Pueblito. La mandarinesa lo visitaba con alguna moderada frecuencia; pero, ésta no llegaba hasta la casona pueblerina paterna, quizá porque al sementalito le abundaba el pasto sexual pueblerino.

Entonces, la última de tantas veces, ella abordó tren IRCA2 venido desde San Salvador y llegado a estación de bandera llamada “Cañas”; estación equidistante entre el Pueblito y Virola (Zacatecoluca); pero en área rural despoblada en sus inmediaciones. A 05:30pm, aquella belleza oriental capitalina bajaba del vagón de primera portando inmenso y “pupuso” maletín o maleta de mano. Mientras tanto, aquel Eros pueblerino, caminando a pie, a marcha forzada y sudorosa hacia el poniente después de haber dejado atrás al soñado Pueblito, pasó raudo por cementerio general local; bajó y subió enormes acantilados llamados El Burro; sudoroso atravesó haciendas: El Jiote, Marcial y Los Amates; haciendas propiedades de un su primo-hermano la primera y de su señora madre las restantes, para llegar justo a la hora citada. Con su esmitingüeso3 pavón negro de seis pulgadas colgando a su derecha y envainado; con ancho cinturón repleto de balas para la misma arma; con machete, también envainado  colgando a su izquierda; con alforjas de fina pita mezcal donde portaba lámpara manual nueva de cinco pilas secas, docena de huevos de pata duros, tres litros de vidrio con agua potable, diez tostadas tortillas de maíz, docena de chorizos de cuche deshidratados (asados) para única segura cena, más posible energizante desayuno; asimismo, media docena de preservativos marca sultán.

A nuestro pequeño musulmán le faltaba pescuezo sobre el rozadero del terreno o pequeña hondonada, para, por medio de señales manuales, indicarle a su amada el lugar donde él la esperaba ansioso. En ese rozadero o leve quebrada, estaba micro puente de cemento llamado bóveda; pero, esa noche, el piso inferior serviría de lecho nupcial a esa descomunal pareja. Sobre tal pétrea bóveda descansaban durmientes con rieles de vía férrea.
        
      En efecto, a 05:30pm, Sol pre navideño (¿1956?) con sus cachetes de gringo y pícara sonrisita, se despedía de aquel par de tórtolos; mientras, tren IRCA con rumbo a San Miguel o a la Unión, dejaba oír sus característicos ruidos antes de llegar al punto donde ponía reversa para entrar de retroceso hasta Virola. De inmediato, aquella potranca lujuriosa se encaminó hasta el interior de la citada bóveda ferrocarrilera ya descrita, donde era esperada por don garañón. Después del prolongado beso de rigor como bienvenida y del primer acto orgásmico de pie a medio desvestir, ella, ya en penumbras, se quejó por sentir cierto mal olor no nauseabundo, pero penetrante y continuo. El moderno Asmodeo la tranquilizó cuando le habló así:
        Ese olor a mieles fermentadas son de pulpas de café, pues cerca de acá está la finca cafetalera de nombre Suiza con su pequeño y primitivo beneficio húmedo. Depositan pulpas mojadas en estas proximidades, porque muchos agricultores del Pueblito, de Virola, de San Vicente y más, la llevan en vagones hasta sus propiedades. Resto sobrante es arrastrado hasta el mar cuando en mayo bajan primeras correntadas de aguas lluvias desde volcán Chinchontepec, ahí al frente. Esa pulpa también da abundancia de moscas; mas, por las noches dichas moscas no molestan porque duermen.
         
         Del enorme  maletín ella sacó ropa de cama  y de abrigo para el duro lecho de cemento y  mitigar infaltables “hielos del niño”, aumentados por ráfagas de tardíos vientos de octubre;  también extrajo algunas golosinas finas (galletas marca Lido o Victorias) para postre en tan liviano cenar. Cenaron con dos huevos duros, dos chorizos, dos tortillas tostadas para cada una de dos raciones. Tan finas golosinas fueron el postre. Después, en pura pelota, continuaron amorgonándose. A 06:30 de esa ya noche, segunda descarga hormona-sexual de ambos estaba exigiendo rápida salida. Aquel caballero semental,  tratando de evitar malos tratos en espaldas, glúteos y occipucio de la dama, optó por ocupar él, el nivel inferior; ella, el superior a horcajadas o, la con vulgaridad llamada veladora chorreada o algo similar. Segundos previos al momento orgásmico o clímax, nuestro señoritingo de esa década (1948-57) sintió deseos exigentes de expulsar algunos malos aires; para lo cual, con ambas manos separó al máximo ambas tapas glúteas. Olor a huevos podridos de inmediato inundó atmósfera bajo la bóveda; pero, también de inmediato, —por relajamiento de todos los esfínteres anales para expulsar malos gases—, Mefistófeles criollo sintió penetración anal,  uno tras de otro, de dos cuerpos cilíndricos, lubricados, duros, poco largos (30-40cms) con grosor similar al pene de un hombre negro del ex Congo belga. De inmediato, aquel joven donjuanesco lanzó  alarido destemplado; en forma automática, con increíbles fuerzas, arqueó su tronco hacia arriba, lanzando a mujer cabalgante contra techo pétreo de tal bóveda; habiéndose golpeado ésta, la mollera o coronilla, para quedar noqueada por varias horas, hasta cerca del otro amanecer. Garañón fornicado, por par de culebras tepelcúas anidándole en ampolla rectal o ciego, no prestó mínimo auxilio a su pareja; tomó, con mano derecha, su “esmitingüeso” de seis pulgadas y con mano izquierda, su lámpara de mano marca gato. Comenzó a alumbrar a diestra y siniestra. Con rayos luminosos perimetrales descubrió procesión de incontables culebras: cortas, macizas, negro-brillante, con dimensiones similares a las sentidas por canal anal del personaje cuestionado. Tales macizas culebreas, casi en tropel buscaban refugio localizado al interior de montículos formados por pulpa húmeda cafetera. No hizo fuego con su revólver por temor a llamar la atención de pareja de guardias nacionales en finca Suiza, y complicar más aquel estado caótico de ambos tórtolos, retornando medio quejumbroso a cueva ferroviaria-tálamo con retorcijones abdominales “in crescendo”. Recordó: escamas de estas animales son imbricadas, por tanto: destrozarían intestino grueso, incluyendo  ampolla rectal y ano, al tratar de extraerlas por fuerza tirando hacia afuera de sus colas, pues a una de ellas aún se le tocaba unos diez centímetros de cauda. Estos pensamientos lógicos venían a mente del Casanova emproblemado, porque había aprendido en Quezaltepeque, en tiempos de la maestría sanitaria sin ser doctor en medicina. También sabía cómo curarse de esa emergencia; pero no estaban dadas las condiciones respectivas. Titilantes estrellas marcaron: 09:00, 10:00, 11:00, 12:00 de la noche, y el erótico amolado ya no tocaba más la cola residual. Dolores abdominales bajos aumentaban en forma geométrica. En tanto, aquella dulcinea oriental roncaba simulando a olla tamalera hirviendo; más espumarajo beige peri bucal. Ambos hechos ignorados por el varón desesperado a causa de cólicos cecales o rectales.

Al filo de 05:00am, cuando aquella aurora era más bella y nuestro héroe sexual parecía niño tierno por llanto destemplado, de súbito aquella oriental princesa suspendió ronquidos del coma post traumático, sacudió su melena alborotada, limpió reseco espumarajo peri labial, empezó articular quejidos de rigor, también a pronunciar incoherencias religiosas y a buscar, para ponérselos rápido, mínimos corpiños y  fuerte pantalón de tela MacArthur (pasa-ríos) llevado puesto la tarde anterior a manera de cinturón de castidad en esos desolados parajes a donde había sido obligada a acudir por maldita esperanza de llegar, pronto, a formar estable y decente hogar. A 06:30 de esa mañana, el Sol cachetes de gringo volvía a sonreírles levantando su enguantada mano derecha para saludarles. La muchacha, sólo con leve dolor de cabeza o, “male di testa” en italiano, se deshacía en desesperadas atenciones para con su amante quien, mientras ella estuvo inconsciente, había terminado con media docena de pastillas efervescentes y con otra media docena de cápsulas antiespasmódicas encontradas en aquel enorme maletín, con resultados nulos. Medio enloquecido por  retorcijones y a punto de desvanecer, relató a la compañera sexual lo sucedido. Le indicó cuánto debería hacer ella para sacarle de aquel infiernillo cecal. Aquella desorientada muchacha ató fuerte las cintas del calzado tenis y dirigió presurosa sus pasos a casa rural del anciano don Nacho Roque, distante a una legua (04kms). Don Nacho fue  trabajador medio esclavo agrícola jubilado. Estuvo al servicio de  abuelos maternos del muchacho parasitado por mancuerna de tepelcúas. Doña Catalina, esposa de don Nacho, atendió a  desesperada jovencita, porque don Nacho, a causa de sordera senil, estaba incapacitado para hacerlo. Puesta en autos doña Catalina (orgullosa de su estirpe nonualaca, similar a la de su esposo), a su nieta habló así:
─“Tomasita: vení  pacá… a tu compadrito, el señorito fulano, se le han metido dos tepelcúas. Que Mingo, mi otro nieto, ordeñe ya  dos vacas prietas y vos, Tomasita, restregá con jabón y mascón el lavatorión de peltre, mientras Hilario, tu padre, ensilla el caballo trotón para llegar más rápido; en tanto, usted, jovencita, vuélvase ligero a la cueva del tren, pues el niño fulanito la estará necesitando más que nosotros, y vos, Tomasita: ¿Ya aseaste el lavatorión? (…). Entonces, andate con la señorita para que entre ambas vayan chineando ese trastón. Cuando Mingo termine el ordeño, él, a caballo, las alcanzará ya cerca de donde está mi niño patroncito”.

Ambas mujeres: campesina y capitalina, salieron a toda prisa. 10mins más tarde, Mingo terminaba ordeño y colocaba en dos tecomates, aquellos 15 litros (20 botellas) de leche espesa calientita recién salida de ubres. Montó el trotón mientras Hilario, su padre, acomodaba tecomates sobre peineta delantera de aquella albarda de cuero crudo. Faltando un kilómetro para llegar al lugar de tal emergencia, Mingo alcanzó a las mujeres; montó en ancas a la capitalina, pues ésta mostraba signos profundos de cansancio. Así, el trío llegó hasta donde estaba el enfermo de “tepelcuítis”. Entre aquellos tres desnudaron al tepelcuoso; mas, éste, quizá por vergüenza natural, medio se resistía a quedar chiroto;  pero en su interior tal vez decía: ¡Apúrense, apúrense! Luego lo obligaron a sentarse en el lavatorión lleno hasta la mitad con aquella sagrada medicina. Mingo, empuñando bendito garrote de güiligüiste, estaba presto a romper cabezas de reptiles cuando éstos abandonaran por completo aquella maltratada ampolla rectal del ex patroncito de sus abuelos… ¡Cabal!... 05mins más tarde, primer animal estaba nadando sobre micro lago lácteo. Al mismo tiempo, pasando al otro mundo por garrotazos; 03mins después, nuestro mártir había quedado liberado del segundo ofidio.
         
          Con lagrimones sobre ambas mejillas, todavía chiroto, aquel rey de Casanova  pueblerinos no terminaba de besar  pies a los dos jóvenes indígenas nonualcos salvadores. (Tunante parasitado era blanco-ladino, sin mínima pringa de nonualco). A 09:00 de esa mañana, pareja de  glotones sexuales abordaban ferrocarril de pasajeros venido desde Oriente del pequeño país con rumbo a la capital. Convaleciente varón bajó en próxima estación llamada Tehuacán; mientras, hija de Mao Tse Thung continuó ruta hasta San Salvador. Don Héctor Brito, jefe de Tehuacán, al verlo pálido-ojeroso, le ofreció y lo montó en su cabalgadura para llegar al Pueblito, distante dos kilómetros al sur de esa estación. Aquella sacrificada señorita nunca llegó a ser esposa del flamante, en negativo, personaje nuestro.
                                         FIN
                            12 de febrero en 2006.-

viernes, 16 de marzo de 2012

MONÓLOGO CONSAN ROMERO




          MONÓLOGO CON
SAN ROMERO DE AMÉRICA
               Por Anastasio Aquisí
    Gemelo de ANASTASIO AQUINO

 El próximo veinticuatro/ de este marzo en dos mil doce
se va/ a conmemorar/ cuanto el mundo ya conoce:
el trigésimo segundo/ año de la martirial
muerte de epónimo* obispo: Óscar Arnulfo Romero,
quien fuera martirizado/ por el “mayor arenero”
de apellido “Dabuisón”:/ ¡lombrosiano criminal!

No pudiendo yo entablar/ diálogo con ese Santo
por tantas razones obvias/ que llevan al desencanto,
preferí versificar/ monólogo sobre Historia
de tan falsa democracia/ en Pulgarcito de América
quien por injusta desgracia/ vive en etapa quimérica
iniciada ha cinco siglos/ por aquella hispana escoria.
                     @  @  @  @  @  

En verdad, tú, Monseñor,/ fuiste Prócer principal
de mi patria, El Salvador,/ en siglo veinte anormal;
pues tu sufrida nación ─vista con lupa en el mapa─
necesitaba de ti/ con urgencia en agonía,
 y tú, con tan regio porte,/ condenabas la sangría
que aquel infernal sujeto,/ lombrosiano1 de vil capa,

sabueso de tal jauría/ y al mismo tiempo mayor
guanacoide2 criminal,/ causante de gran terror
en toda esta patria mía/ agotada por cruel chusma
remanente de  los criollos/ de aquel siglo diecinueve,
te insultaba sin cesar./ Da dolor y nos conmueve,
pues esos viejos escollos/ se esconden aún en bruma.

Te admiramos, Arzobispo/ y también te agradecemos
no porque fuiste un obispo/ católico; pues no vemos
en tus colegas presentes/ ni tampoco en los pasados,
a hombres que a Jesucristo/ imiten en dos por ciento;
porque ellos están ausentes/ de aquel espiritual viento;
pues desde el papa, hombre bizco,/ sólo interesan mercados.

Mercados espirituales/ impuestos con terrorismos
o miedos a fatuo infierno;/ así como oportunismos
a sillas del paraíso/ sin haber hecho los méritos
ni en verano ni en invierno/ para merecer tal gracia
mitológica  a la vez./ Católicos en desgracia
pretenden que ignoto juez/ les nombren seres eméritos.

Lo mismo está sucediendo/ con cristianos protestantes,
quienes vienen ascendiendo/ desde Juan Huss3 mucho/ antes
de Lutero, el alemán,/ de Enrique octavo, el inglés,
hasta llegar a vil Era/ del pastorzuelo  Beltrán4
quien pretende retornar/ con verborrea de imán
a la tabernaculera/ biblia de texto al revés.

Es cierto, Profeta Insigne,/ que al final de años setenta
del siglo veinte aberrante/ ─vísperas de guerra cruenta5 ──
tus colegas, nunca insignes,/ se portaron cuales pérfidos;
asimismo “san” Juan Pablo/ segundo del Vaticano
fue mucho más repugnante/ cuando te negó la mano,
dejándote en un establo/ a merced de los ejércitos

de cristianos aullantes/ contrarios a tu doctrina,
quienes con furia salvaje/ creían que una letrina
de la historia era tu fin;/ porque franco fusilero
traído de otro confín/ te daría “Chicharrón”6
con un certero balazo/ en tu propio corazón.
La prensa de los canallas/ mancillaría tu fuero.

Después de Anastasio Aquino7/en el año treinta y tres
del siglo décimo nono8   /y primer Prócer, también,
en El Salvador mezquino,/ ─botín de criollada insana─,
nacieron otros valientes/ luchando contra ladrones
de Realengos9 y de Ejidos/ robados por los cabrones
bisnietos de aquella gente/ firmante de la malsana

acta/ independentista/ en Ciudad de Guatemala.
Nombres de aquellos Pretéritos/ sería lista de gala
en tan cívicos altares/ y en Historia no oficial.
Con nuestra altiva insistencia/ buscaremos tales nombres
de tantos ignotos Próceres:/ hembras y valientes hombres.
En cualesquiera lugares/ buscar es nuestro ideal.

En primer tercio del veinte/ ─un siglo después de Aquino─
nuevo oleaje de Patriotas/ de repente se nos vino:
fue cuando miles de ilotas10 / ex propietarios de Ejidos
quisieron recuperar/ sus tierras muy ancestrales,
con rudimentarias armas;/ y con razones cabales.
Metralletas de Martínez11 / acalló aquellos quejidos.

Fueron más de treinta mil/ cadáveres sepultados:
pocos en fosas comunes/ el resto, por todos lados:
barrigas de zopilotes/ y de perros callejeros.
Tales criollos canallescos/ con nuevo dios: Tío Sam,
lanzó petardos alados,/ brindó con rubio champán.
Celebró tantas masacres/ como perfectos cristeros.

Este/ otro viacrucis/ del pueblo salvadoreño
arrojó nueva camada/ de Próceres con ensueño
quienes dando nuevas luces/ vertieron sus sangres puras.
Las mayorías están/ aún en anonimato.
La tiranía de moda/ o llamada “martinato”12,
ignoró en forma legal/ tantas fosas-sepulturas.

Sólo nos quedan recuerdos/ de Don Feliciano/ Ama:
aquel cacique izalqueño/ quien colgado en una rama
con sus piecitos descalzos/ y vestimenta de manta
colgaba ya/ ahorcado/ desde árbol de ceiba indígena
para escarmentar al Pueblo/ con macabra y alienígena
figura de aquel cacique:/ otro Prócer que aún espanta

a criollitos puñeteros/ que ahora están más mezclados
con idiotas extranjeros/ venidos de todos lados.
También Don Francisco Sánchez,/ Alfonso Luna, y Zapata,
son trío de Paladines/ ignorados por historias
que tantos “canarios tísicos”13 / no incluyeron en memorias
para hartarse con maicillo/ o mendigar sucia plata.            
 
Tan falsos historiadores/ escribían y/ escriben
párrafos llenos de horrores/ que aquellos ases del crimen
ordenaban escribir/ para ocultar mil desmanes
que castas militarzuelas,/ drogadas con regalías
eran prestas a matar/ por bastardas  canonjías,
al masón, y al comunista:/ detractores de rufianes.

Otro excelso Paladín/ ─después de nuestro Anastasio─
fue el Señor Don Agustín/ Farabundo Martí, reacio
a continuar enyugado/ a tan criolla esclavitud.
Su padre, hombre adinerado,/ pagaba colegios caros;
dándole lujos y fiestas/ le encendía falsos faros,
que ayer, ahora y mañana/ deslumbran a juventud.

Don Agustín Farabundo/ fue pasado por las armas
cochinas de/ este mundo./ Murió cual mueren las almas
valientes y no mezquinas/ junto con Zapata y Luna.
Febrero del treinta y tres/ está marcado en su lápida.
Pero mentes adivinas/ no pronosticaron rápida
resurrección de Martí/ desde antier, en propia cuna.

Durante aquel martinato/ tan largo, ¡de trece/ años!
seguido de cuartelazos/ más lustros14 con desengaños
hasta llegar a octubre/ del año setenta y nueve,
hubo Próceres y Mártires/ tachados de malhechores:
Francisco Chávez Galeano/ entre tantos luchadores,
en historieta oficial/ era Doctor de la plebe.

Después de ti, Monseñor/ Óscar Arnulfo Romero,
emergieron otros Próceres/ que no puedo aunque yo quiero
mencionártelos a todos:/ Álvarez Córdova, Enrique
puede ser Digno Rector/ de esas pléyades inmensas
que Jesuitas de la UCA15 en aquellas horas tensas
rubricaron con su sangre/ y con su gallarda sique.

Me despido, San Romero/ de América. Tu valiente
odisea en esta Tierra/ nos da/ ejemplo creciente
de ser nos, primeros siempre/ en salir a la palestra
para evitar toda guerra;/ pues toda guerra es injusta.
Codicia de tanto pícaro/ sabemos que te disgusta;
pues cuando ésta se comienza/ el hombre se vuelve bestia.

Además, hoy te reitero:/ no te admiro por católico;
pues sionistas y cristeros/ miran en dios melancólico
a un sujeto, por entero,/ metido con mercaderes
quienes tributan el diezmo/ para aumentar sus codicias.
Éstas van aparejadas/ con canallas avaricias.
Te admiro como a Guevara:/ ¡nuevo dios de muchos seres!

Abraham Lincoln, Luther King/ no eran devotos romanos;
Mao, Ho Chi Ming, Mahatma,/ nunca fueron vaticanos,
ni de mil sectas cristeras./ Fidel Castro es fiel ateo,
según no “sagrada” biblia,/ por no doblar sus rodillas
para besar el anillo/ de prelados pesadillas,
quienes en forma abusiva/ pretenden hacer cateo

de intimidades anímicas/ en nombre de un Jesucristo.
Joven éste ilusionado/ cuando pensaba que el “pisto”16
podría ser derrotado/ al ofrecer vida eterna
a etnias aún no hermanas/ vecinas de los sionistas
y llegar a redimir/ a herejes y a comunistas;
pero esa filosofía/ aún ronca en la caverna.

*EPÓNIMO = Quien da renombre  a un país, como Darío a Nicaragua, Fidel Castro a Cuba y Mahatma Gandhi a la India; 1—LOMBROSIANO = Trípode de Lombroso: atavismo, morbo, epilepsia; 2—GUANACOIDE = Despectivo de la ya despreciable palabra Guanaco, palabreja aplicada al salvadoreño estúpido; 3—JUAN HUSS = Teólogo católico de Praga, asesinado en la hoguera –1415--, 100 años antes de aparecer Martín Lutero en Alemania; 4—PASTORZUELO BELTRÁN = Impostor religioso salvadoreño quien, explotando ignorancias morbosas de carácter sexual en muchos salvadoreños guanacos pertenecientes a clases económicas medias, hace interpretaciones bíblicas soeces, hasta llegar a arrancar carcajadas libidinosas a su recua de asnos y asnas: 5—GUERRA CRUENTA = Guerra civil salvadoreña (1972-92);  6—CHICHIARRÓN = Dar muerte; 7—ANASTASIO AQUINO = Único o auténtico Prócer Salvadoreño  durante todo el siglo IX;  8—SIGLO DÉCIMO NONO = siglo XIX, 19 ó diecinueve;  9—REALENGOS Y EJIDOS = Extensas tierras nacionales y municipales robadas por los criollos a partir de 1879-82 hasta el presente; 10—ILOTAS = esclavos; 11—MARTÍNEZ = Maximiliano Hernández Martínez = la cabeza más visible --- 1932-44--- de la tiranía oligárquica-burguesa dominante todavía en El Salvador ; 12—MARTINATO = Período cuando desgobernó Maximiliano Hernández Martínez; 13—CANARIOS TÍSICOS = Leer poema “Patria Exacta” del poeta salvadoreño Oswaldo Escobar Velado; 14—LUSTRO = Cinco años; 15—UCA = Universidad Católica Centro América; 16—PISTO = Dinero en El Salvador.-
  
                                          16 de marzo en 2012.-


lunes, 12 de marzo de 2012

H E R E J Í A S, 34ª ENTREGA


H  E  R  E  R  E  J  Í  A  S
  Por Ramón F Chávez Cañas
   Trigésima cuarta entrega


CCXXVIII
Un tal don José María/ Escrivá de Balaguer
allá por año veintiocho/ del difunto siglo veinte
funda una congregación/ para cristero demente,
cuyo nombre es “Opus Dei”/ con ideas de ofender

al Inmenso Universal,/ Omnipotente por ser
Dios o dios de Matemáticas,/ de lo frío y lo caliente;
Dios o dios sin una imagen/ ni de animal ni de gente.
Dios o dios siempre sentido/ por su incalculable Ser.

Fue en tiempos de Pío XI, quien firmara aquel tratado
con gobernante italiano,/ o Tratado de Letrán—;
y de Primo de Rivera,/ otro español desalmado,

pues el tal José María/ era español medieval
enamorado hasta orgasmos/ del Franco, mal endiosado,
de Mussolini y de Hitler,/ ambos, Atila del mal.

CCXXIX
Opus Dei de Balaguer/ fue creado por decadencia
del Ignacio de Loyola,/ aquel sujeto creador
de una cierta compañía/ muy buena en El Salvador:
Compañía de Jesús/ o Jesuitas con decencia

desde Vaticano Dos/ de aquel Papa con clemencia
o Papa Juan Veintitrés,/ quien quiso ser salvador
de la debacle inminente/ de aquel católico dios.
Desde entonces los Jesuitas/ son filósofos de Ciencia.

Pero Chema Balaguer/ con cacareado Opus Dei
continuó sobre caminos/ de oscurantismo cristiano,
volviendo a especular/ cuando Franco destrozó

resistencia tan tenaz/ de la España del ayer
o del pueblo intelectual,/ pueblo muy republicano
quien salió hacia el extranjero/ donde su Saber donó.

CCXXX
Opus Dei está inmiscuido/ en escándalo bancario
de aquel banco vaticano/ mal llamado el Ambrosiano.
Por esa misma razón/ último papa italiano
llamado Albino Luciani/ fue llevado hasta calvario

 al ser éste envenenado/ con un digital falsario;
—medicamento precioso/ en manos del cirujano
o del médico cardiólogo/ cuando lo emplea con sano
criterio de compensar/ a un corazón estepario.

En el “Código da Vinci”,/ un libro jamás histórico,
se denigra al Opus Dei/ con razón exagerada
rayana en aquel lenguaje,/ aquel lenguaje retórico.

Debemos ser respetuosos/ de la Historia equilibrada.
No nos dejemos llevar/ por ningún escrito teórico.
Deberemos manejar/ nuestra idea despejada.

CCXXXI
Todos los santos y santas/ de la iglesia vaticana
aguardan hasta seiscientos/ años de paciente espera
hasta alcanzar los portones/ de aquella gloria en 
                                                                          quimera
y muchos santos no llegan/ ni siquiera a la ventana.

A San Romero de América/ le aplican esa macana  
para evitarle acceder/ a tan codiciada Era
manejada hoy tras telones/ por Opus Dei, cruda fiera.
Óscar Arnulfo Romero:/ ¡con Opus Dei no hay mañana!;

Pero aquel nazi-fascista:/ el Balaguer, vil creativo,
en menos de dos decenios/ fue llevado a los altares
por primer papa polaco, —as por tan vil propaganda—.

Este Chema Balaguer,/ cura cobarde y altivo,
hoy es “san” José María/ clamado en muchos lugares
de tanta extrema derecha/ cristera con mente panda.

CCXXXII
Tal palabra del Jehová/ en antiguo testamento
se dice ser verbo eterno/ hasta final de finales;
se dice ser “non plus ultra”/ al menos en los panales
de los judeocristianos,/ de esta humanidad, tormento.

Y la gente occidental/ codiciando el firmamento
quiere ganar ese cielo/ sin renunciar a los males
que su codicia le ordena;/ presto sacando puñales
para defender lo hurtado/ cual un perfecto violento.

También por miedo al infierno/ tantos cristeros impíos
con dolor de su bolsillo/ dan limosna al pordiosero.
Y lo hacen con arrogancia/ o soberbia manifiesta.

Con tan viles mascaradas/ ellos se vuelven más pillos
al tratar de avergonzar/ al ilota limosnero
abundante a millonadas/ en nuestra pobre floresta.

CCXXXIII
Palabras de Jëhová/ quizá nunca han sido eternas,
pues mismos judeocristianos/ durante veinte centurias
alteran viejos papiros/ y justifican espurias
conductas contra Natura, nuestra Madre/ y de  
                                                                            tiernas

criaturas de otros planetas/ y galaxias sempiternas.
Ellos, neoliberales,/ dominados por lujurias
en el mundo occidental/ llegando hasta las injurias
morirán ambicionando,/ viviendo en negras cavernas.

Si tantos siervos del dios/ adorado en Sinaí
tuviesen mucha paciencia/ para escudriñar las biblias
que mil ochocientas sectas/ adulteran cada día

para seguir estafando/ desde Roma a Chiriquí
a tanto menso cristero,/ vergüenza de las familias
honestas de este planeta/ con existencia sombría.

CCXXXIV
Si alguna indeterminada/ secta cristera te invita
a escudriñar, para ellos,/ tan zánganas escrituras,
muy pronto comprobarás/ que en esas burdas lecturas
de tres mil sectas o más,/ tal lectura nunca imita

a escrito greco-romano/ original, según cita
la versión Reyna-Valera/ y otros doctos de amarguras
que aún pretenden en vano/ meter en tantas oscuras
catacumbas de temores/ a nuestra mente finita.

Al hojear tales mil biblias/ decoradas hasta en oro
—de acuerdo a capacidades/ de vaticanos y gringos—,
encontraremos mismísimas/ incongruencias y respingos

del monoteísta libro/ sanguinario, sin decoro
embaucador del avaro/ con mente de hablantín loro
y no de aquellos norteños/ hombres llamados vikingos.

CCXXXV
Tales mil o cuatro mil/ sectas cristeras o más
confundiéndose en sus libros/ se hacen torre de Babel:
uno cita cien versículos,/ otro no puede saber
de qué les hablan o habla,/ volviéndose contumaz

de tanta vil jerigonza/ que al cuerdo hace vomitar.
El cuerdo nunca ambiciona/ inmerecido poder
ni en la Tierra ni en el cielo,/ ¡cuerdo no puede joder!
a su prójimo de al frente,/ ni a quien está más allá.

Por ello las religiones,/ al menos en Occidente,
son una serie o ensartas/ para dominar a gente
pobre o rica, nada importa,/ pero siempre es dominada

 por el astuto pastor/ quien con sencilla jornada,
desde al más rudo ladrón/ hasta al pobre más demente,
 mete mano en los bolsillos/ de gran masa hipnotizada.
C O N T I N U  A R Á