- Cristo n
Anastasio Jaguar
Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):
Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.
En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:
“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”
domingo, 5 de febrero de 2012
HEREJÍAS, 31ª ENTREGA
miércoles, 1 de febrero de 2012
HEREJÍAS, 30ª entrega
Trigésima entrega
Por Ramón F Chávez Cañas
CXCV
En dos o más materias/ de/ infinita Ciencia
y del inmenso campo/ en áreas humanísticas:
Sociología, Historia, / también en Estadísticas
de quehaceres humanos/ y en otras de conciencia,
seremos ignorantes, / aún con la paciencia
de estudiantes asiduos/ hasta / en cabalísticas
disciplinas hebreas. / En las ciencias logísticas
—teosofías e Historia—, debe reinar sapiencia.
Estudiar religiones/ de persas y de griegos;
de inenarrables dioses/ en panteones romanos;
de chinos e hindúes, / librándonos de apegos
supersticiosos unos, / engendros de villanos;
y prepotentes otros, / exaltando sus egos
del sucio súper YO, / para explotar a hermanos.
CXCVI
Historia y teogonías/ estudiadas a fondo
darán un panorama/ de conductas humanas
desde tribus salvajes/ en tierras africanas
hasta iletrada gente/ en pueblito Macondo;
desde comarcas mayas, / hasta Amazonas hondo;
desde Tigris y Éufrates, / a remotas bocanas;
desde ídolos egipcios/ hasta misas romanas
donde hombre común/ se cree más orondo;
pues invocando a Dios/ y haciéndose mansito
cuida los intereses/ de sucios capitales
metiéndole más miedo/ a todo lo infinito
mundo del egoísmo, / padre de miles males.
Este ensoberbecido/ se nos muestra contrito
por la televisión, / en viejas catedrales.
CXCVII
A Momolo Mortara, —un judío italiano—
el papa Pío Nono/ le raptó a su hijo Edgardo:
niñito de diez años. / Este papa leopardo
deseaba demostrar: /el bautismo cristiano
en musulmán o hebreo, / piamontés o africano;
japonés o australiano, / maya, y hasta lombardo
de manera automática, / con ese mito pardo,
se volverá católico, / no moderno pagano
de ese credo ominoso/ de un falso Jesucristo.
Jesucristo fue dios/ para el manso y humilde.
El Jesucristo actual/ es deidad de ladrones.
El Jesucristo actual/ es dios del hombre listo
dispuesto a despojar, / sin dejar una tilde
a quien cae en sus garras/ por ignorar razones.
CXCVIII
Historia no perdona, /Historia nunca olvida.
En ese tren histórico/ se esfumó Pío Nono.
Fue último pontífice/ con cerebro de mono
quien con inquisición/ despreciaba tu vida.
Don Momolo Mortara/ le marcó la partida
de Estados Pontificios/ sin guardar un encono.
El rapto de su niño/ sirvió de buen abono
para humillar al papa, / sin sífilis ni sida.
Si no tenemos tiempo/ para estudiar profundo
falaces religiones/ teosóficas del mundo,
estudiemos, al menos, / tan crueles dos mil años:
Cruzadas y hogueras/ de “santa” inquisición.
Un estudio sereno/ no dará extremaunción.
Historias a conciencia/ nos darán desengaños.
CXCIX
Todo jëhovanero, / con sorda prepotencia,
niégale hasta a sus hijos/ una gota de plasma
con sus glóbulos rojos/ y blancos. Un fantasma
diabólico ellos miran/ en avances de Ciencia.
Todo lo inmenso creado/ en Eras de paciencia
es objeto sagrado. / Jëhovanero con asma
espiritual fanática/ ciega su óptico quiasma1
para salvar su alma. /¡Qué soberbia impotencia!
Puede ver a su hermano/ agonizar sangrando;
puede ver a sus padres, / por lo mismo, llorando;
mas, él, imperturbable, / con el puño cerrado
puesto en el pecho izquierdo,—cual extrema derechade nuestro El Salvador—, cantará, no ofuscado:
¡Mi sangre es sacrosanta, / ahora y en toda fecha!
CC
Tales falsos cristianos/ nunca van a votar.
Ellos se justifican/ atribuyendo a Dios
poner a gobernantes/ de “inmenso corazón”.
Así reza la biblia. ¡Débesela acatar!
Esos miles de votos, —no se puede negar—,
hacen falta a naciones, / hoy sin liberación,
luchando contra amarras/ de odio y persecución.
Tan tercos jëhovaneros/ honran a Satanás.
“Vox populi, vox Dei”:/ qué sabio silogismo
de Roma imperialista, / antes del cristianismo.
Si tú vas a votar, /de Dios, vocero eres.
Tan rudos anticristos/ con pieles de cordero
frenan a jëhovaneros/ cumplir con sus deberes
en nuestros pobres pueblos. / Nunca en el mundo entero.
CCI
Ciento cuarenta y cuatro/ mil serían salvados
de esas llamas eternas/ narrada en religiones
Lo dijo Jehová/ protector de ladrones.
¡Mil millardos de seres/ serían condenados!
En tan poquitos miles/ o gruesa2 de malvados
están jëhovaneros/ con sus turbias razones.
Esto dice la biblia. / No hay más explicaciones.
¡Una gruesa de miles, / resto: desheredados!
Si donas propia sangre/ y acudes a las urnas;
si recibes cochinas/ transfusiones sanguíneas,
jamás tendrías paz, / ni en las horas nocturnas.
Escudriña esa biblia, / no leas entrelíneas
para que Dios te dé/ miles de luces diurnas.
Ése sólo es mandato/ para las mentes nimias.
CCII
Juan Antonio Llorente, / de origen español,
era cura católico/ al servicio del papa.
Este valiente cura/ superó aquella etapa
a pesar de haber sido/ un miembro inquisidor.
Fue secretario activo/ de “santa” inquisición
en España de un rey, / rey caído de capa
cuando Francia labró/ para/ él gruesa estaca
con aquellos ejércitos/ guiados por Napoleón.
Juan Antonio Llorente/ tenía varios años
de estar recopilando/ muchas barbaridades
que en nombre de tal fe/ los papas ordenaban.
Al llegar a París/ publicó graves daños.
¡Estudiemos Historia/ en todas las edades
de esos lobos-ovejas/ quienes siempre engañaban!
CCIII
Napoleón secuestró/ archivo vaticano
llevándoselo a Francia/ para ser estudiado.
Así se descubrió/ aquel juicio amañado
contra de Galilei, / de los sabios, decano.
Y otras atrocidades: /tal cual quemarle el ano
a muchos pensadores/ contra ideas gastadas.
Napoleón Bonaparte/ publicó/ ignoradas
fechorías de papas/ de un reino cruel y vano.
Todo esto sucedió/ en siglo antepasado
o siglo diecinueve: / mil ochocientos ocho
cuando rey don Fernando/ por Francia fue humillado.
Revolución Francesa/ agrió caro bizcocho
a la curia romana/ mal llamada papado.
¡Estudia tú esa historia!/ ¡No seas más salcocho!
1—QUIASMA ÓPTICO = Cruzamiento de ambos nervios ópticos al salir de retinas y antes de llegar a región diencefálica; 2—GRUESA = doce docenas = sólo 144 mil almas salvadas, según los jëhovaneros.
C O N T I N U A R Á.-
sábado, 28 de enero de 2012
LOS NAÚFRAGOS
Del libro “Historias Escondidas de Tecoluca”
Escrito por Ramón F Chávez Cañas
*****
En ese año, 1952, el sacerdote católico: presbítero Juan Bautista, llegó a administrar aquella parroquia, nombrado por obispo diocesano vicentino apodado Tamagás, pues esa inmensa comprensión siempre ha necesitado de buenos, humildes y diligentes pastores. El cura Bautista era sacerdote joven, — ¿tres décadas?—, quizás recién salido del seminario San José de la Montaña en San Salvador; tal vez era su primera sede parroquial. Fue originario de pueblito San Isidro, departamento Cabañas del mismo minúsculo país; blanca amarfilinada su tez; cabellera negra con barba azul entera rasurada; algo narizón y de tamaño mediano, con cierta corpulencia medio atlética; su voz: suave en pláticas con laicos; pero enérgica en sermones dominicales. Humilde, sin parecer tímido ni tonto. Con alguna certeza parecía practicar la castidad jurada.
Había llegado a relevar al Pbro. Abraham Rodríguez, otro piadoso sacerdote amante de actividades deportivas para juventudes sanas y descarriadas en tan devoto Pueblito. —Este sacerdote Rodríguez introdujo práctica del baloncesto, para ello, construyó, con aquella muchachada y con sus propias manos, dos canchas para tal deporte; ambas localizadas en patios y traspatios de casa parroquial o convento. También, el cura Abraham, practicaba natación en soñadas piscinas de hacienda Tehuacán, propiedad de don Nicolás Angulo y hermanos… Fueron tiempos de Pérez Prado con el mambo; de bailarinas exóticas: Amalia Aguilar, Tongolele, Rosa Carmina, Ninón Sevilla y de otras medio desnudas del cine mexicano-cubano; del trío Los Panchos y de Luís Alcaraz con su afamada orquesta. La señorita Josefina, hermana menor del cura Rodríguez, era otra Tongolele bailando el mambo con el señorito bachiller don Jesusito Orantes Chávez, en casa de éste o en la de señoritas Parras. Además, lo bailaba con cuatro o seis ágiles jovencitos de aquella dorada etapa—. Perdónennos si redundamos sobre esto en otra historieta.
El presbítero Juan Bautista hizo todo lo contrario: excomulgó a tantos mamberos por órdenes expresas del obispo Tamagás; exiló del convento parroquial a basquetbolistas, enviándolos a practicarlo en otra cancha, siempre parroquial; pero afuera del sagrado recinto. El mambo, pese a excomuniones, se continuó practicando durante fines de semana o vacaciones estudiantiles. Se practicaba en residencia de don Chusito Orante Chávez o de señoritas Parras: Tinita y Elisita.
*****
Los niños: Robertito Cabrera (12 primaveritas), hijo de doña Tina Cabrera con chino Andrés Avelino Hernández; y Francisquito Pérez 14 abrilitos), hijo de señora purera Tiburcia Pérez, servían de acólitos, junto con el otro niño, Carlitos Borromeo Chávez Cañas, hijo de don Ramón padre y de doña Carmela Cañas de Chávez; mientras, don Daniel Chacón, hombre mayor, piadoso, ágil e inteligente, era sacristán; pues el otro, don Chico Hueco, había fallecido. Las “biatas”1 Carlota viuda de Fernández (decana), Sarita Cañas de Alférez, y señoritas: Cecilia Ayala Bustamante, Soledad López, Amalia Reyes y otras sin cuenta más, eran encargadas en mantener viva la fe religiosa de aquella enorme parroquia (desde volcán Chinchontepec hasta playas en Océano Pacífico), ocupando toda la parte sur del departamento de San Vicente, siendo municipio y parroquia más extensos del diminuto país.
Un día de noviembre en 1952, el cielo amaneció gris de tristeza. Nortes alisios comenzaron a soplar cada vez con más furiosa intensidad; repitiéndose otro ciclo de lo ya narrado. Ese día, el cura Bautista, acompañado por los dos primeros acólitos mencionados, ─pues Carlitos Borromeo, el tercero, no obtuvo permiso de su padre: don Ramón Chávez, por ausencia prolongada de éste (en salineras del estero Jaltepec). Doña Carmela Cañas, su madre, no se creyó con suficiente autoridad para dejarlo partir, aun con sacra compañía del sacerdote Bautista─. Ese día, el señor párroco tomó su desvencijado “yipito”2 para encaminarse hasta remoto cantón la Pita, donde oficiaría santa misa mayor en honor al santo Patrono de dicho cantón: cantón situado en triángulo formado por: al oriente, Río Bajo Lempa; al norte y noroeste, por cañadas del estero Jaltepec y, al sur, por Océano Pacífico. Cantón o caserío la Pita pertenece a esa parroquia y municipio. Luego de terminados sagrados oficios, los tres, párroco y acólitos, se enrumbaron hacia riberas del estero, en cañada comunicante con delta del Lempa, cuando éste muere en Océano Pacífico. —Es misma cañada donde don Raymundo Nicolás Cañas Merino, jineteando su caballo Pegaso para pasar a la otra orilla del estero, pescaba, con ambas espuelas sin quererlo ni saberlo, enormes y sabrosos peces marinos al quedar éstos trabados en rayos filosos de sus espuelas—. Por ser veraniega tarde sabatina, tal cañada estaba bastante concurrida por turistas criollos llegados, en gran mayoría, desde ciudad capital. Éstos, pertenecientes a ricachonas familias. Entre esos numerosos turistas capitalinos, hallábase dos jovencitos navegantes tripulando hermoso yate impulsado por dos fuertes motores fuera de borda con potencia de 150hp cada uno. Tales jovencitos, pertenecientes a familia Vilanova Kriete, —una de aquellas catorce poderosas familias de entonces. ¿Lo serán todavía?—. Invitaron a los humildes pastores católicos para ir a dar un paseo hasta el entonces cantón la Herradura, en departamento la Paz, al otro extremo del largo estero, a 60kms desde el punto de partida. Para llegar hasta la Herradura era imprescindible atravesar la bocana El Cordoncillo, ésta, cordón umbilical del estero con el mar. El sacerdote quiso declinar tan amable invitación, hablando así:
—Miren, jovencitos: el mar, el río y el estero, están muy picados. Esto se debe a fuertes vientos bastante huracanados presentes desde hace dos días; por tanto, es demasiada peligrosa la navegación, incluso en potentes y modernos aparatos como éste, propiedad de ustedes.
Uno de ambos jovencitos adinerados, con apariencia de mayor edad, timonel de la embarcación, contradijo así:
—No padrecito, no. Este yate es muy estable, pues su centro de gravedad está diseñado a perfección; además, nuestros potentes motores son capaces de vencer hasta la más bravía corriente de Humboldt; asimismo, tanques de combustible están repletos con capacidad para navegar hasta por 24hrs sin interrupción… Súbase, padrecito: confíe en mis palabras y en mi pericia; también contamos con su santa presencia para aplacar cualquier oleaje adverso… Lo pasearemos por El Astillero, por bocana El Cordoncillo; lo llevaremos hasta Los Blancos, hasta la Herradura. En término de una a dos horas, estaremos de regreso sanos y salvos, pues son las 03:00hrs, una hora bastante temprana para regresar con luz solar.
El señor cura y sus dos menores acólitos fueron entusiasmados más por numerosos feligreses acompañantes hasta el primitivo muelle cantonal del embarcadero, aceptando abordar la aparente fuerte embarcación. Tales cinco varones se hicieron a la mar. Aquellos dos motores bramaban al despegar; mientras, los quedados en tierra aplaudían tan valiente decisión de su pastor. Embravecido oleaje fue roto, durante algunos momentos, por la calle acuática dejada atrás por tan veloz embarcación; en tanto, los cinco tripulantes se perdían de vista cuando cruzaron los todavía espesos manglares y cincagüitales.
Tres horas después (seis de aquella tarde), Sol veraniego estaba empijamándose, y vivísimos celajes vespertinos de irisados tonos, desvaneciéndose; mientras, cinco turistas no daban señales de aparecer por alguna de tres o cuatro rutas posibles. Para entonces, Luna llena empezaba a emerger en dirección al delta del Bajo Lempa, reflejando su plateada hermosura sobre follaje del tupido bosque salado y sobre encrespadas aguas del río y del estero. Ráfagas alisios estaban volviéndose más fuertes; zumbido de las mismas, al chocar contra árboles y contra del agua, recordaban Misa de Réquiem compuesta por Giuseppe Verdi en honor a Giacomo Rossini, otro maestro músico italiano. Olas, al estrellarse contra riberas esterinas y, rías lempinas, al chocar contra aquéllas, sonaban cual lúgubres violoncelos o contrabajos de alguna sinfónica famosa, preludiando noche interminable y luctuosa. Cuando Luna llena estaba formando ángulo de cuarenta y cinco grados con respecto al horizonte oceánico, relojes marcaban las nueve de esa noche. No se escuchaba ni triste canaleteo o remar de un tan sólo primitivo cayuco, mucho menos el rugir desbocado de una máquina marina. Feligresía campesina, seis horas atrás entusiasmada por el paseo de su pastor, empezó a desesperar; pronto, a rezar. La hostia argentina nocturna llegaba al cenit. Lágrimas empezaron a aflorar en la mayoría de aquellos rostros. Casi nadie durmió. A cuatro de esa siguiente madrugada, silencio tropical de aquel paraje fue interrumpido por bramar de otros más potentes motores marinos: flotilla de catorce yates, uno por cada poderosa familia, se estaba haciendo presente. En rostros de aquellas guapas mujeres y musculosos hombres bien alimentados, se adivinaba estragos de angustia e incertidumbre. Preguntaban, preguntaban, repreguntaban, sin obtener respuesta positiva alguna. Dos horas más tarde, al momento de emerger el rey de nuestro sistema planetario por oriente, como todo caballero inglés, incertidumbre de miserables y millonarios, también emergía o crecía con más sospechas de segura zozobra; sin embargo, posibilidades de haber encallado en algún islote del manglar, renacía nuevas esperanzas. Motores oligarcas continuaban rugientes, a la vez que atravesando múltiples cañadas y callejones navegables del estero. A ocho de esa misma mañana, guardacostas de Marina Nacional, aviones de Fuerza Aérea Salvadoreñas, y sin cuenta avionetas algodoneras privadas, surcaban mar y cielo en búsqueda de aquellos posibles náufragos, pues nortes habían amainado en forma significativa, permitiendo tales maniobras. A doce horas de tan triste domingo, numerosos helicópteros y aviones gringos, procedentes de base militar estadounidense en Canal de Panamá; y los de fuerza aérea-naval del nicaragüense Anastasio Somoza García, — verdugo del “General de Hombres Libres” y testaferro de imperialistas gringos—, se unía a la cada vez más incierta búsqueda. Lo mismo hacía aparatos chapines, pues jóvenes Vilanova Kriete eran sobrinos afines del coronel Jacobo Árbens Guzmán, casado con una Vilanova salvadoreña. Árbens era presidente constitucional de Guatemala. Honduras, Costa Rica, México y Colombia, también colaboraban en tan penoso caso.
La búsqueda intensa se prolongó por más de dos semanas; luego fue disminuyendo poco a poco, junto con esperanzas. Al cabo de dos meses, sin alguna mínima evidencia, se suspendieron tales operaciones. Nunca, hasta esta fecha, ha sido encontrado indicios del naufragio: ni remos de emergencia, ni casco de la embarcación, ni alguna otra prenda o pertrecho. Brujos y pitonisas no han podido ubicarlos. Se decía, en ese tiempo: Alguno de tantos buques soviéticos o de otros países comunistas, los había rescatado. Para aumentar tan cruda guerra fría contra EUA, fueron llevados hasta aquella, entonces, gran potencia bélica rival de Occidente, en especial de EUA. Si el Doctor Don Fidel Castro Ruz hubiese existido con el poderío político y filosófico presente, a él se le hubiese endilgado tal secuestro.
F I N
1—BIATA = Beata; 2-- YIPITO = Pequeño y rústico automotor 4x4 marca Jeep, algo viejito.
martes, 24 de enero de 2012
HEREJÍAS, 29ª ENTREGA
Por Ramón F Chávez Cañas
“Vigésima novena entrega”
CLXXXVII
Pudiérase crëer/ en arrepentimiento
a la hora de morir/ frente a pastor o cura
quien con palabras suaves/ y máxima dulzura
te envía sin dudarlo/ al cielo o firmamento.
Te dan seguridad/ en tan crucial momento,
—cuando ya están cavando/ tu ruda sepultura—:
Tú llegarás al cielo; / mas, nunca a tal negrura
sin importar tus crímenes/ o proceder violento.
Dios hijo dio en la cruz/ su vida por la tuya.
Sólo te pide Él/ tu adoración profunda
aún cuando tú nunca/ dijiste: ni ¡Aleluya!
Es fácil escapar/ de esa llama rotunda
no importando tu vida:/ magaya1 o cabuya2;
pues la misericordia/ para ti siempre abunda.
CLXXXVIII
No se puede aceptar/ un perdón tan sencillo
traído de cabellos/ por pastores caballos
quienes pretenden ser, / de tímidos, los ayos3
ofreciendo perdón/ a cambio del bolsillo.
Postulados cristianos/ han perdido su brillo
de tres primeros siglos./ Hoy gobiernan lacayos4
del poder imperial./ Hoy besan hasta callos
y a quienes contradicen/ les callan con cuchillo.
Si dios de estos cristianos/ en verdad fuese justo,
antes de perdonar/ al hombre moribundo
y ofrecerle un edén/ para vivir a gusto,
debiera prorrogarle/ estancia en este mundo
al menos por diez años/ para pagar lo injusto
resarciendo a su prójimo/ como esclavo rotundo.
CLXXXIX
Si dejó en orfandad, / asimismo en viudez,
a/ un hogar cualquiera/ del marrano planeta;
si se robó millones/ o hasta una bicicleta,
deberá devolverlos/ al dueño, de una vez.
Deberá ser honesto, / no ofreciendo preñez
a desvalida viuda, / por tan simple peseta
obligado a pagar./ Ni será marioneta
de hombres autollamados/ “ministros del Iahvé”.
Cuando tal pecador, / en alto porcentaje,
haya pagado culpas/ con trabajo decente
para cien ofendidos, / con humilde coraje,
entonces, sólo entonces, / irá directamente
montado en blanca nube/ a celestial paisaje;
pues ya pagó sus culpas/ en el tiempo prudente.
CXC
Chinitos milenarios/ del continente asiático
están ya condenados/ a purgar sobre llamas
su insolente conducta/ de limitar las almas
en basto territorio/ de un té muy aromático.
Este chino amarillo/ no resulta simpático
al bíblico Moisés, / pues rómpele las calmas
porque sólo permiten, / a esas familias galgas
un hijo, nada más. / ¡Ah, código traumático!
Mil trescientos millones/ de chinitos felices
viven con dignidad/ en territorio pobre.
Si fuesen unos cuyos/ comerían lombrices.
Con panes bajo el brazo, / sin costarles un cobre
nacen niños haitianos/ de africanas raíces.
¡A mis salvadoreños/ quizá todo les sobre!
CXCI
Biblia estuvo de moda/ durante/ epidemias
de la peste bubónica/ y del cólera morbo;
de cruel fiebre amarilla/ y más. Eran estorbo
para poblar la Tierra. / Esas fueron pandemias.
Desde ha doscientos años, / reducidas a endemias
tales enfermedades/ por el bacilo torvo
junto con la viruela/ y tan temible polio
no producen lisiados, / mucho menos anemias.
Judíos desearían/ tener más habitantes
y así enfrentar reclamos/ de pueblos musulmanes
por tierras asaltadas/ por sionistas errantes.
Chinitos e hindúes, / por no haber hecho planes
—aún sin conocer/ tal biblia de aberrantes—
están haciendo esfuerzos/ para mermar sus clanes.
CXCII
En tres primeros siglos/ de esta/ Era presente
el betlemita dios/ sólo era gran maestro:
un hombre espiritual/ tal vez un ambidiestro
similar al Mahatma/ y al Lincoln presidente.
Pero, astuto romano5, /de imperio decadente
salvó su imperialismo/ con método siniestro
poniendo al betlemita/ cual único dios diestro
ganándose a cristianos: / antes, sufrida gente.
Los dioses del Olimpo/ eran catalogados
en primera, segunda, / tercera y clase enésima.
Con zancadillas sucias/ cualquier dios ascendía
a primeros lugares/ volviéndose malvados.
Pero Zeus cayó/ de un solo a la milésima
posición que dejó/ As de estirpe judía.
CXCIII
Lo mismo sucedió/ seis mil años atrás
—o sea cuatro mil/ antes de Jesucristo—
cuando rey Hammurabi, / inteligente y listo,
desempolvó a Marduck, / haciéndolo dios As.
Marduck entonces fue/ de otros dioses, carnal:
Iahvé6, Zeus o Júpiter, / con Osiris egipcio
brindaban en Olimpo/ con etílico vicio.
¡Marduck, por Hammurabi, / subió/ a clase/ A!
De aquel rey babilónico/ llamado Hammurabi
tal romano copió/ teogonía de ahora.
¡Quien no quiere leer, / por ello nunca sabe
Historia Verdadera, / y libera a Pandora
—diosa de mil sorpresas—, ¡al quitarle la llave!
Esa es cruel religión, / que tu dinero añora.
CXCIV
Sí. Del maíz venimos, / dicen los entendidos
escritores del Códice/ llamado Popol-Vuh.
Los cristianos actuales/ afirman ser tabú
esos bellos relatos, / de suyo entretenidos.
De los granos perlinos/ nos fueron concedidos
nuestros brillantes dientes/ de quijadas en U.
¡Tan bella teogonía/ no puede ser vudú!
Por eso dioses mayas/ fueron desconocidos
e implantaron al dios/ traído de Israel
para hacer vil conquista/ más fácil por el miedo
al fuego del infierno/ en nombre de su dios.
Frailes y soldadesca, / amparándose en él
a fuerza de arcabuces/ impusieron su credo
destruyendo esos Códices/ y sembrando terror.
1—MAGAYA = Porción de tabaco para masticarlo; 2—CABUYA = última parte desechable del cigarrillo o del cigarro habano (puro); 3—AYOS = Maestros o profesores privados para párvulos; 4—LACAYOS = Servil, rastrero; 5—ASTUTO ROMANO = Emperador Constantino, creador y criador del cristianismo; 6—IAHVÉ = Jehová.
jueves, 19 de enero de 2012
POEMAS PARA CARMELINA
Por Ramón F Chávez Cañas
Eres la Bella Elena/ Cañas Jiménez--1:
aquella hermosa hembra/ quien en sus sienes
lucía tan preciosas/ hebras castañas
allá por años quince/ del siglo veinte.
Viejo Carlos Jiménez,/ hombre prudente,
fue padre de tal Bella/ con madre Cañas-2.
ADN sagrado,/ tú, Carmelina,
heredaste de aquella/ casi divina;
pues Doña Carmen Cañas-3 / tu madre santa,
fiel genético puente/ fue para ti
orgullo maternal, ─reinante en mí─
por eso ahora/ mi poesía te canta
con motivo de tus/ sesenta y tantos
años de edad cumplidos;/ pues estos cantos
salidos expontaneos/ del corazón
son humilde presente/ para mi hermana:
DOÑA LILLIAM CARMELINA/ CHÁVEZ CAÑAS
esposa de Óscar Cuéllar,/ fino varón;
más, madre de Oscarito y Maricelita;
abuela de Dieguito/ y de niñita
cuyo nombre he olvidado, por el momento.
Óscar hijo, también,/ tiene un bebé,
nombre del cual, ¡por Dios!, tampoco sé;
pero son tus tres nietos/ un monumento
de alegría lozana/ e inteligencia.
Prepárate a viajar,/ ufana, a Suecia
cuando tus nietecitos/ ganen el Premio
Nobel de Medicina,/ Física o Paz;
pues Dieguito y hermana/ serán un As
junto con el primito./ ¡Qué lindo apremio!
A Carmencita Chacha-4 / la nombraremos
sustituta de ti/ cuando viajemos
a Oslo o a Estocolmo;/ pues el reinado
de Bella Elena Cañas/ en nuestra América,
no quedará vacante;/ pues nuestra emérita
niña Carmencita/ Chávez Alvarado
será la Bella Elena;/ pero interina,
pues otra Bella Elena/ joven y digna
que a ti bien sustituya/ será imposible
de encontrar en los vástagos/ Alférez-Cañas
ni en los Cañas-Salinas: ricas entrañas.
Por eso, Carmelina, /sé comprensible.
“La tía Camalina/ me/ hace muecas”.
Dijo Indira Berlina-5 / con sus muñecas
cuando ésta se quejó con el papá.
La tía Camalina,/ núbil doncella:
alta, blanca, elegante/ y siempre bella,
tomándola en sus brazos/ como mamá,
la besaba en la frente/ para calmarle
aquel llanto infantil,/ luego dejarle
jugar con sus muñecas/ a Indirita.
Recuerdo cada día/ a Carmelina
cuando en Quezaltepeque/ ella tan fina
nos hacía reír. ¡Ah, señorita!
En Montreal, Canadá, / donde reside
─pos Ofensiva al Tope-6 ─/ desde allá pide
a su Dios personal,/ por Tecoluca,
por Miralvalle, en/ San Salvador
y por su recio clan/ que le da amor
eterno como nadie/ y como nunca.
Estrella de Belén-7 / fue su pupila.
Esta niña llegó/ toda tranquila
a estudiar el inglés/ en Canadá,
viviendo muchos meses/ en su morada.
Regresó a El Salvador/ bien encantada
de tíos y primitos,/ por hermandad.
Antes de tu partida/ a extremo Norte
fuiste mentora insigne/ de inmenso porte
en Escuela Primaria/ salvadoreña.
Eres de alta costura/ o, exponente,
graduada en academia/ para la gente
que viste vanidosa/ siendo pequeña.
Ni Versacce, aquel/ sastre italiano
ni/ Óscar de la Renta,/ dominicano;
tampoco la Herrera/ de media huella;
mucho menos la diva: / Cocó Chanel
pueden diseñar modas/ de alto nivel
como hace Carmelina/ Chávez de Cuéllar.
De las “patas de gallo”/ y leves canas
debe cuidarse siempre/ con muchas ganas,
pues rostro inmaculado/ como// el suyo
no está en tiendas de barrios. / Sólo la niña
Carmencita Chachita,/ ─y tú sin tiña-8 ─,
tiene rostro de Elena,/ con mucho orgullo.
Triplicar tantos años,/ ahora jóvenes,
manteniendo esos músculos/ jamás inmóviles;
evitando papada/ y ojos bolsudos;
tumbillas en caderas/ no permitirlo;
remirarse en sus nietos/ y a Óscar oírlo,
le aumentarán la Paz. Son mis saludos.
@@@@@
“Dale duro Bene… Dale duro Bene"-9
por mi medio te saluda/ y conviene
en llamarse Benedicto Borromeo,
según doña Juanita y doña Concha
quienes por tales nombres/ armaron bronca;
siendo el segundo nombre/ mucho más feo.
También tu hermano Orlando/ de San Vicente
te envía parabienes/ en este veinte
de enero, en dos mil doce. / Desde Virola-10
Jaimito Galileo/ o Gordo Jaime
te da cien mil abrazos./ Fue tu gendarme
cuando Óscar era novio,/ y él no era bola.
América Haydecita/ Chávez y Cañas:
vuestra primera hermana/ en las entrañas
de Doña Carmen Cañas,/ la madre nuestra,
te augura lo mejor/ de lo mejor
por ser, tú, Carmelina, la misma flor
plantada en Tecoluca:/ ¡Tú, Gran Maestra!
1—BELLA ELENA CAÑAS JIMÉNEZ *1880-1920†. Tía abuela materna de Lilliam Carmelina Chávez Cañas. Fue la mujer más bella entre las bellas. Murió por peritonitis causada por apendicitis aguda a edad de 40 bellos años; 2—MADRE CAÑAS = Doña Estebana Cañas, esposa “natural” de don Carlos Jiménez, ambos fueron padres de BELLA ELENA: 3—CARMEN CAÑAS = Madre de Lilliam Carmelina y de este poeta; 4—CARMENCITA CHACHA = Última nietecita de Doña Carmen Cañas de Chávez. Se le apoda Chacha o Chachita por ser hija de Edagar Edmundo Chávez Cañas quien, por ser gemelo, lleva el apodo de Chacho. Carmencita Chachita empata en belleza con Lilliam Carmelina Chávez Cañas; pero quizás no superan a Bella Elena. 5—INDIRA BERLINA = Primera de cuatro hijas de este poeta; 6-- AL TOPE = Ofensiva guerrillera del FMLN llevada a cabo dentro de San Salvador en noviembre de 1989; 7—ESTRELLA DE BELÉN = Tercera de cuatro hijas de este poeta; 8—TIÑA = “Si la envidia fuese tiña todos fuésemos tiñosos”; 9—DALE DURO BENE…= Apodo familiar puesto a Carlos Benedicto Chávez Cañas por su hermana Haydecita; 10—VIROLA = Ciudad de Zacatecoluca.
Tecoluca, El Salvador, enero 20 en 2012.-
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!, HERMANA.
Por Ramón F Chávez Cañas
Desde nuestro El Salvador/ te envío un ramo de rosas.
Del vergel tecoluqués/ van estas flores preciosas.
A través del internet/ te llegarán este día:
veinte de enero en dos mil/ o fecha de tu cumpleaños,
Lilliam Carmelina Chávez/ Cañas, Doña con peldaños
infinitos en actual/ cenit de tu medianía.
Eres esposa modelo/ de mi cuñado Óscar Cuéllar,
un hombre sonsonateco-1 / quien dejó profunda huella
en la Tierra de los Cocos/ y en Tecoluca, también;
pues de esta última ciudad/ como sutil jardinero
cosechó la Rosa Roja/ de encendido terciopelo.
Rosa Roja es Carmelina/ o Reina de aquel Edén.
De esa unión espiritual,/ ─de acuerdo a leyes civiles─,
trajeron a/ este mundo/ dos capullos infantiles:
La niña Maricelita/ y el niño Óscar Armandito
quienes ahora ya son:/ Maricela de Brevé
y Oscarito ya casado/ es un joven de caché-2.
Tu Dios, Doña Carmelina, / protege a tu hogar bendito
al darte tres nietecitos/ hasta esta fecha solemne,
cuyos nombres sí, ya sé, /saliendo mi mente indemne:
Dieguito, primer retoño, / Adrianita es el segundo.
hijos de tu emperatriz/ o doña Maricelita.
Santiaguito es el tercero/ en tal cosecha bendita.
Te lo ha dado Óscar Armando,/ tu hijo de saber profundo.
Pediré a Mauricio Funes, / nuestro presidente actual:
ordene a los diputados/ que de manera cabal
declaren día festivo/ todos los veinte de enero
con asueto hasta en comercio: / descanso remunerado.
Y, a Don Simón Amaya,/ Alcalde de mi adorado
Pueblito de Tecoluca, / pida quitarse el sombrero
a todos los caballeros/ en el poblado y cantones
en esa fecha especial; / y que se entonen canciones
en centros educativos/ de Primaria y Secundaria,
con misa de tres ministros/ en iglesia parroquial,
celebrando el natalicio/ de ti, mujer sin igual;
pero antes, regia alborada/ en aquella media hectárea
do está el Parquesito Aquino/ frente al Registro Civil
y/ a Pila Bautismal, / donde Don Ramón-3 viril
te asentó y te bautizó/ casi al final del decenio
cuarenta del siglo veinte, / como Lilliam Carmelina
Chávez Cañas, la bebita/ más bella que Hilda Molina
e inteligente al máximo/ por tan clarísimo ingenio.
Ya con esta me despido/ con mis versos arrogantes
esperando que tú goces/ tal cual lo gozabas antes
en tu Pueblito natal/ y en la Fiesta del Canasto-4 ;
en mesas electorales/ de tu partido: El Pescado;
en tu Academia de Corte/ y Confección con Bordado.
¡¡Feliz Cumpleaños, mi hermana!! Te dice un pöeta casto-5.
1—SONSONATECO = Nacido en ciudad Sonsonate de El Salvador. 2--CACHÉ = Elegante, educado, bien vestido, atlético; 3—DON RAMÓN = Padre de Lilliam Carmelina y de este poeta. 4—FIESTA DEL CANASTO = Tradicional baile decembrino en balneario Ichanmichen de Zacatecoluca, cuando tú fuiste coronada como Reina de esa industria artesanal viroleña; 5—CASTO es el poeta, no el hombre.-
Santa Tecla, El Salvador, enero 20 en 2012.-
sábado, 14 de enero de 2012
EL CABALLO
Tomado de “Historias Escondidas de Tecoluca”
Del Prosista Ramón F Chávez Cañas
Miguel Ángel Barrera fue su nombre; mas, si alguien preguntase por esos nombres y apellido, nadie, en tan futbolístico Pueblito, daba alguna referencia; pero, si preguntasen por “El Caballo”, hasta niños de pecho, al instante lo ubicaba, pues él, El Caballo, aun siendo de baja alcurnia, gozaba de popularidad envidiada por muchos.
Era mestizo con 33% de africano; resto, indígena de etnia Nonualca. Su cabellera: negra y ensortijada; bigote, patillas, barba: medio lampiños; pómulos y labios: algo protuberantes sin llegar a deformación facial; de cejas negras pobladas; con ojos azabaches humildes parecía negroide muy calmado. Su estatura: mediana con anchos hombros; aparato muscular: bien desarrollado en notable color ébano; ocupación habitual: aserrador manual de grandes troncos, cuando árboles de nuestras costas eran derribados por asesinos tractores y hachas para cultivo del algodón en tierras vírgenes. Por cierto, este cultivo creó nuevos ricos; pero no trajo riqueza para la patria. Finas maderas aserradas por El Caballo y otros, eran trasladadas hasta ciudad capital o hasta el extranjero. Sus morenos pies descalzos semejaban dos racimos de jengibres o gajo de guineos manzanos, dándole, por lo tanto, figura casi exclusiva. De carácter manso y hablar pausado, eran sus mejores características; no obstante, éstas se perdían cuando disponía, rara vez, emborracharse con etílico contenido en chicha, en chaparro o en aguardiente con marca “La Vicentina”.
Su popularidad no se debía a su estampa híbrida, ya descrita; ni a su carácter manso, ni a sus patas de nopal; más bien se debía a su habilidad excepcional para jugar el balompié, pues era el defensor central titular del Tehuacán FC; recio defensor central no pasable por mejores delanteros ofensivos rivales. Chato Gracias, Gato Rivas, Majoncho Sosa, Chepe Laínez, Cuto Molina, Peñita y, en fin, toda la delantera del vicentino Independiente de años 1945-50, se estrellaban contra aquella férrea mole humana; asimismo: Loco Regalado del club usuluteco “Luís Ángel Firpo”; Conrado Miranda, del capitalino Juventud Olímpica; Bazuca Corado del Once Municipal de Ahuachapán, y otros más goleadores del balompié mayor salvadoreño de años cuarenta al cincuenta, se frustraron al enfrentarse contra cascos “ajengibrados1” del muy bien bautizado Caballo. No sólo era inamovible defensor central de equipito Tehuacán FC., de tercera o cuarta categoría nacional de entonces; también era peligroso atacante cuando hacía pareja con el famoso Chelito Alfredo Chávez (hijo de don Ramón padre). Gambeteaban en finas filigranas hasta llegar al encordelado enemigo; pero, la característica más sobresaliente de este Caballo, era meter goles nítidos cuando ejecutaba tiros libres directos hasta desde media cancha; tiros libres siempre buscando ángulo superior cualquiera del marco rival. Zarco Majano, Tamalón Garay, Carlos Galeano, Chivo Guardado, Tentación Ramírez y muchos consagrados porteros más, pudiesen dar testimonio de ese fenómeno aquí afirmado. Aquellos equipos grandes mencionados llegaban unas dos o tres veces al año para sostener desafíos amistosos con el equipito local, sobre todo, en alegres Fiestas Patronales del sacrosanto Pueblito.
El Caballo fue probado por varios equipos del circuito mayor salvadoreño, de manera especial por sus vecinos: Independiente de San Vicente y Luís Ángel Firpo del ultralempino2 Usulután, habiéndoles dado excelentes resultados cuando jugaba descalzo; mas, nunca pudo adaptarse a ningún tipo de calzado, porque, después de varios meses entrenando con tacos puestos, siempre parecía gallina clueca calzada con tuzas, para no romper petates ni destruir huevos a empollar; o, a señorita con tacones altos bailando sobre calle de empedrado tosco. No pudo ser avalado “chuña3” para desgracia de equipos solicitantes, por federaciones respectivas, pues aducían: “Este pobre pueblerino chuñudo nos hará ser hazmerreír en estadio Flor Blanca o en cualquier otra cancha civilizada. Eso no lo permitiremos nunca, aun siendo este mentado Caballo superior a los argentinos internacionales: Adolfo Pedernera, Ángel Labruna, o Alfredo Di Stéfano”… Por tanto, debió volver al atlético Pueblito, donde siempre fue recibido con brazos y corazones abiertos, aunque él fuese “chuñudo.”
*****
En 1951-¿52?, cuando se celebraban, con toda pompa por primera y única vez, las festividades en honor a La Purísima Concepción de María (08 de diciembre) Co-patrona del católico Pueblito, El Caballo amaneció gomoso4, tal vez sin un centavo en bolsillos para buscar cura respectiva. En este estado decidió asaltar el expendio de aguardiente envasado propiedad de doña Juanita Bonilla de Mira, administrado por éste, cuyo nombre era Benedicto. El Caballo escaló alto y robusto mostrador del expendio, el cual era protegido, en parte superior, con tupida red de alambre espigado. Salvado este último obstáculo, el beodo abusivo robó ¼ litro de aguardiente; pronto, saltando sobre mismas púas, sin atender requerimientos amistosos hechos por don Benedicto, se dio a la fuga con todo su pequeño alcohólico botín. El cantinero, al verse desobedecido y humillado por repugnante y abusivo Caballo borracho, perdió todo sentido de responsabilidad y honorabilidad cristianas inherente a su persona; tomando su bien afilado machete salió a la calle en persecución del futbolista ratero. Frente a casa de habitación de don José María Amaya Chávez o “Chema Pollo”, a 25mtrs distantes del expendio, el desgobernado Benedicto le dio alcance, propinándole primer filazo sobre área espaldar. El zambo, aún mal herido, siguió corriendo; mientras, Benedicto, más enloquecido, le propinaba seguidilla de incontables machetazos; pareciendo, ese macabro cuadro, como cuando diminuto pajarito llamado chío, al vuelo, se encarama sobre espaldas de gigantesco gavilán, también al vuelo, hasta hacerlo descender en picada. El descalzo buscó refugio introduciéndose al solar municipal baldío, donde ahora está construida Casa Comunal del sociable Pueblito, a 50mtrs del expendio asaltado. Mientras, doña Juanita, quien corría tras la escena, gritaba animando al esposo: “¡¡Dale duro, dale duro, Bene!!” Benedicto se retiró dejando en agonía al aserrador futbolista. Casi de inmediato fue apresado por la pareja botuda5; en tanto, señorito bachiller don Alfredito Alvarenga Hernández, ─quien en esos días partiría rumbo a México para recibir clases que lo convertirían en piloto-aviador-fumigador-algodonero─, quien por coincidencia pasaba por el lugar del hecho sangriento. Éste, olvidando apogeo de su gloriosa juventud, de inmediato acudió en auxilio del desgraciado, tratando de administrarle ayuda para detener la hemorragia. Blanca e inmaculada ropa del señorito bachiller Alvarenga, pronto se volvió escarlata con color de muerte. Casi al instante, El Caballo expiró en sus brazos.
Benedicto Mira sólo cumplió mitad de la pena, —18 años—, debido a buena conducta en prisión. Aun cuando sus defensores alegaron legítima defensa de su vida y propiedad por allanamiento de morada, Fiscalía lo desvirtuó por salvajismo del ataque contra de ebrio no armado. Hace poco murió en paz después de haber tenido vida de ermitaño por otros 18 años al lado de su esposa quien, hará un par de veranos lo siguió a la tumba.
F I N
21 de mayo en 1998.-
1—AJENGIBRADO = Forma de jengibre, raíz comestible como especias y medicinal; 2—ULTRALEMPINO = Más allá, al oriente, después del Río Lempa; 3---CHUÑA = Descalzo; 4—GOMOSO = Post-craçápular; resaca, cruda; 5—PAREJA BOTUDA = Guardia Nacional o Correyuda o “benemérita”
