Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

jueves, 6 de octubre de 2011

EL PRIMOHERMANO

          E L    P R I M O H E R M A N O
                         Por Ramón F Chávez Cañas
          Del libro: “Historias Escondidas de Tecoluca"   
      
          ¿Que de dónde apareció?... Sólo Dios y él pudieron saberlo… Algunos lo ubicaron procedente de Guatajiagua, departamento de Morazán; otros, desde cantón Tierra Blanca, Usulután; pero, aquella mayoría sospechaba su procedencia desde cantón San José Infiernillos, municipio de Verapaz, en mismo departamento al cual pertenece tan abnegado Pueblito. Aquel hombrecillo, a quien al poco tiempo de su llegada nuestro vulgo pueblerino le apodara “primohermano”, nunca manifestó su verdadero lugar de origen; pero, en verdad, estaba ahí: un caluroso día marciano de 1950, en anciano camión donde transportaba todas sus desgracias, apareció descargando las mismas acomodándolas en casa de esquina al noreste, formada por avenida principal y 5ta calle oriente; frente a casa del negro Raymundo (matarife) y esquina opuesta a cantina-cinquera (rocola) de Simona Gálvez, a entrada norte del orejón Pueblito. Allí se acomodó con sus dos o tres pequeños hijos. De inmediato dispuso instalar dos talleres artesanales: peluquería y hojalatería. En seguida, haciéndola de burdo pintor, rotuló encaladas paredes exteriores de nueva vivienda con palabras textuales siguientes: “VARVERILLA Y OJALATERIYA EL EDEN DE HADAN”. Horrores ortográficos eran observados hasta por adultos recién alfabetizados. Llegó sin esposa o compañera de vida. De inmediato se dio a conocer con el vecindario; a pocos meses era conocido por todo habitante del virginal Pueblito; asimismo, de innumerables e inmensos cantones y caseríos de aquel edénico municipio; mas, no fue por esos dos oficios mal practicados: fue porque, por primera vez en tan inocente Pueblito, con publicidad grosera se había establecido casa de tolerancia sexual o burdel. Para ello, acondicionó viejas habitaciones en podridas mediaguas interiores, construyó otras más burdas con techos y paredes de zacate de arroz o jaragua; pisos de tierra sin compactar; rústicas camas de madera barata encordeladas con lazos de henequén, y primitivos petates de tulle sirviendo cuales colchones. Tendría, para esa época, alrededor de 45 años de edad mal vivida. Estatura: mediana; complexión: medio raquítica; tez: blanco-pálida, propia de costeños en ese tiempo; con cara bastante abotagada, sin alguna duda debido a: desnutrición crónica, hemorragias por  machetazos o puyones con arma corto-punzante, anemias palúdicas, crónicas en litorales tropicales. De ojos negros y menudos; mirada de reptil cuando  hipnotiza a roedores; de hablar interminable, incoherente, bullanguero, con onomatopeyas de ametralladora; más ideas expresadas a medias al estilo cantinflesco. Nunca llamó por sus nombres o apellidos a numerosos parroquianos del burdel o de talleres. Quizá nunca se interesó por conocerlos. Él, a toda persona de su calaña, con entusiasmo comercial fingido la llamaba: ¡primohermano! De ahí le vino primero de tres sobrenombres. Además de figura contrecha y tez color “bolsa de pus”, estaba todo señalado: tenía muy bien visible cicatriz en extremo interno de órbita derecha, la cual le había dejado semi paralizado párpado superior, y medio obstruida fosa nasal del mismo lado; esto le hacía hablar con voz naso-gutural (gangoso); tenía, en pescuezo, orejas y mejilla izquierda, otros “chajazos” de menor grado; también cercenados varios dedos de ambas manos. Era admirable verle trabajar, en peluquería, empuñando  antigua navaja de afeitar sólo con pulgar y dedo medio derechos; asimismo, masajear rostros afeitados de campesina clientela con muñones de su cercenada mano izquierda. Estas cicatrices y cercenamientos macro visibles, se las habían infligido, decía él, con arma corto-contundente (machete) pocos meses antes de su advenimiento al samaritánico Pueblito; por cuya razón aún estaban rojizos y frescos. Ojo derecho con notable y permanente lagrimeo. Por esta causa emigró de su lugar de origen. Al principio, en nueva residencia, jayanes del lugar lo describían similar a aquel sabroso pescado de río el cual para ser conservado por varias semanas o meses, era raleado con filosos cuchillos,  después, salado, extrayéndole exceso de agua por medio de luz solar directa. Tal sabroso pescado era y es conocido con nombre de “juilín”. De allí derivó segundo apodo para nuestro personaje. Cuando estaba callado, suceso raro, resollaba con fosa nasal izquierda ayudándose con la boca abierta. Además de “juilín”, apodábanle “palo de hule”, porque a este árbol se le distingue por múltiples cicatrices para extraer el látex.
       
           Todos los días, en especial domingos, aquel lupanar permanecía atestado de clientes. Cuatro o cinco familias más importantes del católico conglomerado, en unión con presbítero Abraham Rodríguez, párroco, trataron de expulsarlo o, al menos, cerrarle el burdel y dejarlo continuar viviendo del producto honrado obtenido en la barbería-hojalatería; no obstante, fracasaron, porque el gobernador político departamental de San Vicente, un tal Martelli, alto dirigente del gobernante partido político PRUD1, desaparecido con caída del presidente Lemus en octubre de 1960, obstruyó aquellos reclamos. Simona Gálvez, otra vieja alcahueta rufiana, declarósele enemiga acérrima, contratando a: Balbino Cuniche, Guayo Chacón (el Huesuda) y Tonino; éste, hijo adoptivo de la Gálvez, (todos ebrios consuetudinarios) para apedrear, sólo en horas nocturnas, puertas y entejados del otro sucio proxeneta; pero fueron apresados por la pareja “benemérita”2 cuando iniciaban tal ataque. Allí terminó beligerancia de señora Gálvez.  Otras pocas sucias meretrices solapadas; asimismo numerosas querendonas, en forma drástica vieron disminuidos sus ingresos. Por tanto: también ellas se declararon enemigas silentes del mentado tratante de prostitutas o meretrices.
                                                       *****
               Este rufián clasificaba a pécoras en varias categorías. Por supuesto, tarifas variaban de acuerdo a cada escala. Era payaso cuando mostraba carnes de pobres mujerzuelas quienes, sosteniendo orgullosas entre  brazos rollo de papel higiénico blanco o rosado, se autoproclamaban ser únicas meretrices aseadas del prostituido Pueblito, pues en esos primitivos tiempos, mencionado papel era lujosísimo artículo de consumo, importado para ser usado sólo por cuatro o cinco familias solventes de ese municipio. Inmensas mayorías usaban, para limpiarse traseros después de cada defecación, olotes suaves de variedad “raque”,  pedazos de tejas, o piedras lisas del tamaño adecuado. Algunos habitantes menos empobrecidos empleban retazos medianos de papel periódico, el cual compraban por libras o arrobas, porque los mismos periódicos publicados al día, por alto índice de analfabetismo, no circulaban allí.
         
            Las tantas veces mencionado alcahuete, a sus potenciales clientes les hablaba más o menos así:
        ¡Pase adelante primohermano!... Pase adelante. Venga a gozar de estas chuladas… ¡¿Cómo las quiere?!... ¡Aquí tenemos preciosidades para todo gusto!... ¡De aquí nadie se va insatisfecho!... ¡Pase, pase!... ¡Vea qué hermosuras le estamos ofreciendo!...
         
            Pronto, dirigiéndose a mujerzuelas decía, con cierta energía:
        ¡Niñas!, a sus respectivos puestos…
        Carnes humanas se arremolinaban para buscar el asiento designado de antemano por tal rufián; asiento situado en largas e incomodas bancas de madera tosca. Así: en 3 ó 4 categorías separadas; pero reunidas bajo  mismo techo.  “Palo de hule” volvía con la palabra al presunto cliente:
        
           Dígame, primohermano: ¿cuál de estas princesas desearía usted disfrutar?; —bajando la voz continuaba—: pero antes, primito hermano, debo advertirle: sagrados honorarios de estas chuladas son variables,… usted me comprende, ¿verdad?
         
              Asmodeico3 joven, potencial e ingenuo nuevo cliente, se paseaba parsimonioso de un extremo a otro de tales bancas. Casi de inmediato, con voz fuerte alimentada por seis cervezas tomadas de antemano en  fresquería de doña Eva Angelina Barrera, exclamaba:
        —¡¡Achis!!: estas viejas secas, caras de gallinas tísicas, y estas otras putas sebonas,  tripudas, todas con caras jiotosas; todas, con olor a chacalín mal cocido, no valen ni cuartillo4… Mejor me voy a donde la vieja Simona Gálvez… Yo vine hasta aquí porque mi compadre Roberto de León Ramírez me lo había afamado; pero, ¡no!, ¡no! ¡Esto no vale ni mierda!
         
          — ¡No se sofoque, primo hermanito, no se raje con la primera!, —respondía el alcahuete. De inmediato, dirigiéndose al primer lote examinado por tan exigente cliente, decía—: ¡Chuladas: váyanse a sus habitaciones! ¡Ya otros mejores vendrán!— y, volviéndose al insatisfecho, con cierto mal humor proseguía—: Mire, caballero, si usted trae suficientes morlacos5, pasaremos a examinar las de primera categoría, pues yo creía que usted buscaba algo económico… ¡Venga!... ¡Sígame!... —Concluía el “juilín”.
         
           Caminando unos cuantos metros hasta bancada donde estaban sentadas, siempre chineando rollo de papel higiénico blanco extranjero, 06 ó 07 adolescentes campesinas o pueblerinas provenientes de otros municipios vecinos; —porque, juventud femenina autóctona no estaba prostituida. Escasa juventud descarriada ejercía, con recato, allá por  Paseo Independencia o Calle Celis, ambos de San Salvador. Meticuloso cliente examinaba, sólo de vista, caritas morenas bastante desnutridas, las cuales lucían maquillaje burdo, aplicado con productos también burdos; asimismo, miradas lánguidas en lontananza con sonrisas tristes, forzadas. Mientras tanto, “palo de hule” exaltaba  falsas bellezas naturales de aquellas desgraciadas adolescentes, diciendo:
       — ¡Mire muy bien Usted, inexperto jovencito campesino!: esta belleza está recién desempacada. Llegó ahora en tren del medio día. Procede del cantón Herradura, en municipio viroleño La Paz; cantón contiguo al hermoso estero Jaltepeque. Aún no ha sido estrenada,.. Usted será el primero… Hace 15 días era virgen todavía, pero se fugó con el novio. Éste, al dudar porque no hubo abundante hemorragia de la “parte”, ni resistencia himeneal notable, le dio de planazos con su machete, para después abandonarla. Ella, —proseguía el tratante de blancas—, por temor, más vergüenza de volver a su casa paterna, optó por refugiarse en ranchito pajizo de una su amiga, en caserío El Porfiado. Esta su amiga, quien también fue mi pupila, anoche me telefoneó. De inmediato acepté a esta perla… ¡Esto es bocado de cardenal!... Como usted podrá apreciar, —continuaba el gangoso con palabrerío cantinflesco de ametralladora—, estas son esmeraldas casi no encontradas. De estas joyas me han encargado: don Jesusito Orantes, don Alfredito Alvarenga, don Manuelito Villalta y don Germita Alférez: todos ellos señoritos bachilleres desinfectados. ¡Apúrese,   decídase!,… porque dentro de media hora llegarán los señoritos bachilleres ya mencionados y, entonces, además de no ser usted el primero, los tales honorarios pudiesen subir más... (¿…?)… ¡¡No, no!!... Niño Monchito Chávez Cañas, hijo de Don Moncho y Doña Carmela Cañas, aún no está en edad para acudir a este edén terrenal; pues todavía no inicia ni Plan Básico6 (1952) y, señorito-niño bachiller Rafaelito Ayala, recién perdido, sigue siendo buscado por madre, hermanos y familiares, —así terminaba de perorar el proxeneta juilín.
                                      *****    
               Hasta mentado lupanar, viejo Rubén Sánchez González llevaba a  jovencitos de una de principales familias, con las cuales él había emparentado por afinidad, para hacerles perder, ahí, lirios de San José, al gozar lo pecaminoso, según sectas religiosas.
                                        *****
               Dos o tres hijos traídos por “Palo de Hule”, —marzo de 1950—, en anciano camión descrito al inicio, crecieron conviviendo en ese ambiente concupiscente. En 1958, muchacho mayor pateaba 18 primaverales años. A esa edad, se enamoró con locura de una de tantas prostitutas inquilinas en las tantas veces mencionado antro. Esta golfa, apodada Paca Chiquita, sin ser belleza estaba “endamada” con peón corralero, ordeñador, apellidado Lucero, al servicio de don Carlos Federico Molina II. —Don Carlos Federico fue hombre magnánimo, muy trabajador y padre ejemplar allá, en aquel Pueblito de indígenas dado en encomiendas a familias: Molina, Ocampo, y Cañas, cuando estaba recién fundada ciudad de San Vicente de Austria y Lorenzana (1635) por 54 familias españolas colonizadoras. De primera familia encomendera descendía don Carlos Federico Molina II.
         
           Al tal peón corralero cuidador de bovinos le invadieron diabólicos celos, pues estaba en gran desventaja frente al hijo del burdelero, porque éste vivía y fornicaba a cualquier hora con dicha pécora. Siempre, cuando peón Lucero llegaba al lupanar queriendo descargar con urgencia fluidos prostáticos, meretriz Paca Chiquita le era negada escondiéndosela. “Palo de hule”, secundado por Adancito, —así se llamaba el hijo mayor—, además de negársela, lo amenazaban con  respectivas armas de fuego. Lucero juró vengarse. Fingió estar enfermo. Además de obtener permiso para curarse y recuperarse, del señor Molina obtuvo algún dinero apreciable para médico, medicamentos y buena alimentación.
         
            Una abrileña y calurosa tarde en mencionado año de 1958, Adancito, en compañía de su amante y de otras cuatro meretrices, se encaminó hasta poza de cierta presa localizada en fondo de quebrada El Burro, aledañas a terrenos propiedad de don Ramón Chávez padre. —Esta hermosa presa, a finales del siglo XIX y principios de este moribundo XX, servía para llevar agua hasta obrajes añileros pertenecientes a don Francisco Chávez Rivas, tronco de esa familia, padre de don Ramón y abuelo de este historiador aficionado.
          
          Agraviado peón Lucero puso espías. Éstos avisaron sobre  ocasión propicia llegada. Sin pensarlo una vez más, tomó su machete marca “sampedrano” despalmado y afilado de antemano. Se encaminó rumbo a mencionada poza-presa. Llegó al borde de profunda quebrada; pero no descendió hasta el agua. Se encaramó sobre alto árbol zapotero. Por ser abril mes más seco en trópico salvadoreño, muchos vegetales estaban deshojados, menos árbol zapotero. Por eso pudo, sin dificultad, observar desde la copa, aquellos cuerpos desnudos a medias. Cuando éstos se vestían para emprender viaje de retorno, aquél bajó del árbol, escondiéndose tras viejo grueso tronco del mismo, pues era lugar menos abrupto por donde pasaba toda persona después de haber disfrutado del refrescante baño. Allí esperó por breves minutos. Dicha  caravana empezó a ascender: el hombre, adelante; en seguida, su amante, resto, después. Adancito disponíase a abrir la palanquera de toscas varas unidas con alambre de púas, para ingresar a terrenos de don Ramón padre. Celoso Lucero, saltando cual traidor gran felino, descargó primer machetazo sobre cráneo del infortunado muchacho, quien no tuvo tiempo para echar mano de su revólver. Sin mediar ninguna compasión, el asesino continuó haciendo “picadillo” al ya difunto joven. Mientras, todas las mujeres regresaron corriendo, ladera abajo, para liberarse de aquella furia infernal. Avanzada la noche, fueron encontradas y evacuadas por patrulla cantonal de Agua Caliente.
                                                 *****
                El no tan bien recordado “primohermano” perdió toda alegría vital. Clausuró el famoso, por lúgubre y desacreditado lupanar. Continuó afeitando campesinas barbas, rasurando, con máquina manual mal afilada, muchas cerdas humanas parecidas a las del puercoespín o a güisquil; fabricando cántaros, jarros, jarrillas, candiles y guacales, todos en hojalata; asimismo, remendando viejas o aplastadas bacinicas pertenecientes a los más pobres habitantes; también fabricando frenos y herrando bestias caballares, con consiguiente mirada envidiosa y silenciosa del Chele Salinas, —éste, ya desbancado decano de  herreros en el lugar—. De inmediato se hizo principal devoto católico, llegando a ser presidente de Terciarios Franciscanos. Ya anciano, cuando furia bélica recién pasada se desató con mayor salvajismo en mártir Pueblito y alrededores, allá por 1981, sus hijos sobrevivientes y nietos llegaron a llevárselo. Ignoramos su paradero actual. ¿Estará muerto?
1—PRUD = partido revolucionario de unificación democrática.                                       
2—“BENEMÉRITA” = Apodo sarcástico de la guardia nacional de El Salvador
3—ASMODEICO = Relativo a Asmodeo, dios hebreo de la lujuria.
 4—CUARTILLO = Tres centavos de colón salv. = cuis = ¢0.03                                            
 5—MORLACOS = Dinero.                         
 6—PLAN BÁSICO = Equivalente a 9º grado actual de educación
                                12 de octubre en 1995.

martes, 4 de octubre de 2011

HEREJÍAS, 24ª entrega

         H   E   R   E   J   Í   A   S
               Por Ramón F Chávez Cañas
              (Vigésima cuarta entrega)

CXLV
Pregunta es tan profunda; / respuesta: muy sencilla.
Dios, en su Eternidad, / ¿prefiere sólo a una
persona entre quinientas/ para instalar su cuna
y al bígamo Jacobo/ para sembrar semilla?

Esta invención absurda/ nos causa hasta cosquillas;
pero en realidades/ ha provocado hambruna
de amor, seguridad, / trabajo y de oportuna
justicia espiritual/ en barquillos sin quillas.

Bárbaros todavía/ juegan con gran tesoro
dejado a tanto esclavo/ de antier, de ayer, y hoy,
quienes nunca renuncian/ a vidas sin decoro.

Imposible aceptar/ que un Dios Justo y Sereno
discrimine a quinientos/ por un sólo impostor.
¡¡Al demócrata Dios/ lo han suplantado en pleno!!

CXLVI
Respondiendo a preguntas/ de versos anteriores
en forma categórica/ podemos afirmar:
Dios, Filosofo Dios, / es de esta Humanidad
y de Universo entero. / Para Él no hay inferiores.

Desde núcleos atómicos, / llegando hasta exteriores
confines de lo creado/ nadie ha de imaginar
cuán lejos o cuán cerca, / como estrella polar,
existe esa Potencia, / Potencia sin rencores.

Pero, ¿por qué permite/ jugar con su Buen Nombre
a tanto homo-esclavista/ en su inmundo provecho,
y abusar de su imagen/ semejándola al hombre?

Con esto hombres  ateos/ siembran sólidas bases,
pues no se explica  cómo, / por fuerzas o por hecho,
muchísimos rufianes/ con Él se sienten ases.

CXLVII
Teología no existe, / toda es cruel teosofía.
¿Quién pudiese estudiar/ lo claro y convincente
cuando de norte a sur/ se mira lo evidente
de ese Arquitecto Inmenso/ Creador de Astronomía;

de Química y Farmacia, / del Arte y Biología?
Sólo el homo-esclavista, / falso, más insolente,
basado en necedad/ y torpeza incongruente
se atreve a desafiar/ a gran Filosofía.

Teólogos no funcionan. / ¿Qué ser podría atreverse
a penetrar en Dios, / cuando ni seis Billones
de cerebros terrestres/ no pueden comprenderse?

¡¡Ah, falacia más grande!!.../ Para estudiar a dioses,
están mil teosofías/ producto de bribones.
Si has de estudiar a Dios, / por tu bien: ¡no lo oses!

CXLVIII
Dios no cabe en tratados/ de mil o más volúmenes.
Él, no pide imposibles; / sólo exige respetos
para todo lo Creado: / ríos, rocas, sujetos;
carnívoros, herbívoros, / plantas y los cardúmenes.

Él no te exige amor, / tampoco cien perjúmenes87.
Él te obsequió tu vida, / bríndate parapetos;
Él, te donó neuronas; / te libra de amuletos
para tu existir sano, / fecundo, sin resúmenes.

Nuestro amor se cultiva/ dentro de muy cercanos
familiares y amigos; / animales y plantas;
mares, piedras, en fin: / ignorados arcanos.

Mas, el respeto, sí, / debe ser profesado
a todo ser viviente, / pues ellos son las santas
joyas de nuestro Dios/ y no de un dios falseado.


87PERJÚMENES: corrupción nicaragüense de la palabra perfume, hecha por 
el poeta y músico de apellido Mejía Godoy cuando canta así:
Son tus perjúmenes mujer, lo que me “sulibeya”, etc…

 
 


CXLIX

En libros de lectura/ de época parvularia
en década cuarenta/ del siglo veinte amargo,
leíase un poemita/ de un león de cuerpo largo
vencido por un hombre/ de imagen secundaria.

Otro león que esto vido88, / sin elevar plegaria
por colega difunto, / dijo: ¡Se ve el encargo
al pintor por cruel hombre. / No creo. Sin embargo,
si león fuese pintor, / el hombre fuera el paria!.

Parecido sucede/ cuando pintan a Dios
con larga barba cana, / más facciones del ario.
Blanquísima paloma. / Con el joven Mesías

compleméntase el cuadro. / Sólo les falta voz.
Si tú fueses ratón/ y un dios imaginario
pusiérante a pintar:/ ¡tu imagen pintarías!

CL
Este sabio poemita/ de escuelita olvidada
en libro de Mantilla/ de caros años párvulos
nos da Filosofía/ sin andar con los bártulos
de arriba para abajo/ con mente obnubilada.

Teosofistas jayanes/ de pluma enmarañada
deberían lëer/ textos simples y básicos
para así comprender, / desde tiempos jurásicos,
Majestades Divinas; / mas, no la adulterada.

Repasar al obispo/ san Agustín de Hipona
es poner sobre sienes/ otra falsa corona
y hacer enloquecer/ al más fuerte cerebro.

Escuchar homilías/ del arzobispo actual*,
—un hombre de Opus Dei/ en nuestra catedral—
mejor sería ahogarse/ en río Acelhuate o en Ebro.
*arzobispo actual = Sáenz Lacalle en 2004.         
88VIDO: arcaísmo por “vio”.

CLI
Observar a un tal Tobi, / también a un Quintanilla,
por pantalla casera/ o radiodifusoras,
será mejor morir/ en las depredadoras
garras o fauces limpias/ de hambrienta fierecilla.

Estos curas-pastores, / hasta la coronilla,
tienen hipnotizados/ a machos y a señoras
quienes forman millones/ de mentes soñadoras
en Nuevo Continente, / quien ni siquiera chilla.

Falaces dirigentes/ de esta mártir república
aliados con serpientes/ nunca niegan su rúbrica
para que estos ingratos/ nos sigan estafando.

Esos falsos jerarcas/ del rebaño de Cristo
avalan a gobiernos. / Nadie, jamás ha visto
a tales individuos/ a Arnulfo89 venerando.

CLII
De libro Apocalipsis, / en Cartas a Corintios,
en libro san Mateo/ del Nuevo Testamento;
en ermitas cristianas, / como gran monumento,
se plasma a Jesucristo/ separando a los limpios

de carroñas humanas, / finalizando siglos.
Éstas son recogidas/ y enviadas al tormento;
mientras, almas no malas/ traspasan firmamento
para mirar a Dios/ en eternos idilios.

Este Juicio Final/ no es un invento auténtico
de primeros cristianos/ arriba mencionados.
Es otra imitación/ a tantos zoroastristas,

pues en esas doctrinas/ hay un relato idéntico
siete centurias antes/ de evangelios citados.
Son palabras antiguas, / no son de comunistas.


89 ARNULFO: Oscar Arnulfo Romero y Galdámez: arzobispo de
El Salvador asesinado en marzo de 1980 cuando oficiaba misa y 
denunciaba las injusticias sociales contra el tercer mundo.

 
 

        
Continuará

viernes, 30 de septiembre de 2011

RÉQUIEM POR TAUROMAQUIA

        RÉQUIEM  POR  TAUROMAQUIA
       Por Ramón F Chávez Cañas

Cuánta pena causan/ todos los toreros
quienes ser queridos/ siempre se creyeron
por asesinar/ al toro indefenso
e irracional/ cuadrúpedo astado.
 Ufano torero,/ sicópata, pienso,
es más animal/ que el buey no castrado;

pues recio rumiante/ antes de ir al ruedo
sufre crueles tratos. / Describir no puedo
tan ruda barbarie/ de hombres contra bestia.
Bestia rebajada/ a lo más abyecto
por la súper bestia/ bipedestre, erecta,
en traje ridículo/ de payaso tuerto.

Tan noble animal/ de doce quintales
o rey de rumiantes/ dentro de corrales,
durante la víspera/ de torvo espectáculo
lo topan al cepo/ con cien kilogramos1
—Como al cepo topan/ en el tabernáculo
pérfidos pastores/ a débiles gamos.

¡Cuatrocientas libras2/ durante dos días
el torete carga/ en nuca y rodillas!
Por cien vejaciones/ en nuca cornuda
grosera tortícolis/ le roba reflejos;
pero su conciencia/ con garganta muda
no son escuchadas/ por tantos pendejos;

porque el alma es propia/ de imbécil humano.
Viviente sin alma/ no será su hermano:
Ser invertebrado/ o árbol frondoso,
mucho menos este/ torete de lidia;
porque con la espada/ que clava, él, airoso,
piensa que pöetas/ le tienen envidia.

Al día siguiente/ de víspera amarga
ya sin el suplicio/ de extenuante carga,
es llevado al ruedo/ o arena cadalso,
donde otro verdugo/ montado a caballo
portando cruel lanza, / con orgullo falso
la emprende a lanzazos/ cual furioso gallo.

Torete cansado/ casi no protesta.
Aquel picador/ suspende vil fiesta
y con su alazán/ bien acorazado
busca la salida/ de criminal plaza.
Público nerónico, / por sangre dopado,
gritando su olé/ pide siga farsa.

De inmediato actúan/ dos banderilleros
usando saetas/ con puntas de aceros
y en la nuca del/ animal ya herido
clavan tales hierros/ con furia salvaje.
El animalito, / muy adolorido,
está preparado/ y con equipaje

para darle falsa/ gloria al tauricida,
quien no se acobarda/ por  segar la vida
sólo para ver/ su bolsillo lleno
con dineros sucios/ ganado matando
al casi cadáver/ novillo sereno
que dos días antes/ ya estaba boqueando.

De ese dinerillo/ ganado en el circo
romano en Madrid, / Bogotá o en Quito,
         mal hembra se prenda. / No del embustero;
pues ese payaso, /con su cuerpo enclenque,
no tiene ni estampa/ de ser un guerrero.
¡Es buitre chinguero/ en rudo palenque!

Después de “verónicas”/ e insignificante
paso fantasioso,/ toro agonizante
se posa cansado/ y ofrece el cogote
al falso campeón/ de aquella corrida.
Este ¿”torerazo”?/ no es ningún Quijote
al matar a res/ ya casi destruida.   

Tal héroe de barro/ con capa y espada
se pasea orondo/  frente de la Nada
de aquel animal/ cual Cristo azotado
durante dos días/ junto con sus noches;
sin embargo aquel/ pueblo idiotizado
pide dos orejas. / ¡Yo pido reproches!

Al presumir ellos/ ser “profesionales”
graduados de escuelas/ jamás especiales
para enseñar “ciencia”/ de la tauromaquia,
quieren superar/ a cien mil doctores
en Ciencias Humanas, / no en burda magia.
¡Tal complejo pagan/ con sus sinsabores!

cuando  pitón del toro/ descerebrado
por salvajismo rudo/ recién pasado
se introduce en el recto/ de aquel farsante
y juega capirucho/ con el bestial,
quien en pocos segundos/ agonizante
llega a sala quirúrgica/ de un hospital.

Mil años no duran/ lacras humanoides.
Sí, los volatines/ sobre trapezoides.
Payasos sin gracia/ como los toreros
están liquidándose/ allá en Barcelona.
En México Lindo,/ estos pordioseros,
caerán temprano/ en la pura lona.

En resto de España/ el tiempo se acorta
y en Latinoamérica/ gruesa arteria aorta
de esa aberración/ llamada toreo
será cercenada/ a muy corto plazo.
Este Réquiem va/ con un jubileo
por el desaforo/ de aquel “torerazo”.
       ********

En la iglesia están/ los gallos y perros
pidiendo a su virgen/ combata los yerros
de otros humanoides/ armando combates
entre los maridos/ de gordas gallinas,
sólo para ver, / estos aguacates,
brotar sangre fresca/ de aves tan finas.

Los canes cruzados/ para sacar raza
 de pelea son/ caos de la crasa
humanidad  lela/  siempre guerrerista.
Esta afición burda/ está ya en ocaso;
pues el perro fiel/  no pierde de vista
que el amo del mal/ lo lleva al fracaso.

Pronto cantaremos/ “Te Deum Laudamos”
por liberación/ de todos los damos
de nuestras gallinas/ ponedoras, indias.
También de los cánidos, / fieles compañeros
de perritas grandes, /o chicas y lindas.
¡Frente al can y al gallo/ bajemos sombreros!

      Ni españoles Vates3 / ni americanos
      nunca han reprochado/ a estos bausanos;
      ni los novelistas/ tampoco cineastas.
      Estos son negocios/ redondos de mafia:
ver al animal/ doblegar sus astas;
mientras el mafioso/ bebe sangre y rabias;

las rabias de Aedos4 / quienes protestamos
por asesinato/ de humildes hermanos:
gallos, perros, toros, / en cuyas hormonas
la Madre Natura/ señaló otros fines:
salvar de  agresores/ a propias madonas
y esparcir genética/ por ocho confines.

 Debe ya acabarse/ esa tauromaquia;
debe fenecer/ la otra “perromaquia”.
Y asesinatos/ de gallos tan finos.
Es mejor pensar/ en El Coliseo.
Berlusconi y Sarkozy, / ambos cochinos,
Cameron y Obama, / dueto re feo,

enfrentarse debieran/ par contra par
en foso milenario, / y Muammar
Gadafi debe darles/ tiro de gracia;
Rodríguez Zapatero/ debe ser árbitro
—por ser dueño de toros/ para desgracia—.
¡¡Aedos gozaremos/ todo ese ámbito!!

1-- 100kgrs a cada lado de la nuca = 200kgrs = 440 libras.
2-- 200kgrs = 440 libras. Respetando ritmo y puntuación versal, sólo se escribió cuatrocientas. 
3-- Vates = Poetas.         4-- Aedos = Poetas.

28 de septiembre en 2011.-

martes, 27 de septiembre de 2011

SEÑORITOS BACHILLERES

LOS SEÑORITOS BACHILLERES
            Por Ramón F Chávez Cañas
       Del libro: “Historias Escondidas de Tecoluca”
     
         Esta nuca peche del continente americano Centroamérica, fue conquistada por soldadesca española integrada por rústicos e iletrados pobres campesinos; también por innumerables presidiarios de misma nacionalidad, a quienes fueron conmutadas largas condenas o penas carcelarias, hasta muerte por horca o garrote a cambio de  incorporación a ejércitos ibéricos conquistadores. Cien años después de iniciada tal conquista, vinieron o empezaron a venir colonizadores, constituidos por familias campesinas siempre pobres; quienes creían mejorar miserables vidas ibéricas aquí en nuestra América, cambiándolas en 180º. En efecto, así fue; sin embargo, cambio positivo sólo se dio en lo económico, pues continuaron siendo rústicos campesinos o malandrines adinerados por explotación de tierra virgen con mano de obra indígena esclavizada. Después, con manos africanas, ambas regaladas por corona española rapiñera.
         
         Clase noble e intelectual conquistadora o colonizadora, estaba asentada en ricas regiones principales del Nuevo Continente, donde habían fundado aquellas ahora grandes ciudades de América Latina (Mesoamérica): La Habana, Ciudad de México y Ciudad de Guatemala (Antigua), por mencionar sólo tres de esta área central y caribeña. Resto del territorio mesoamericano, en especial el habitado después y en  actualidad por llamada República del Salvador (siglo XIX) o de El Salvador (siglo XX), estuvo colonizada por iletrada o criminal clase social mencionada al principio.
         
        Aspiración o ambición humana por halagos y lisonjas, es tan antigua como la humanidad misma, nacieron juntas; no obstante, hay halagos y lisonjas nunca alcanzables por inmensas mayorías, siendo una de ellas el título o títulos nobiliarios. Frente a imposibilidad de poderse llamar: barón, conde, marqués, duque, príncipe o rey, aquellas clases desposeídas venidas a bien en América, optaron por grados falsos religiosos católicos. Así se enorgullecían al tener entre sus soberbios descendientes a: seminaristas, sacerdotes, vicarios, canónigos, frailes, abades, monjas, arzobispos, cardenales, etc. Al parecer, cardenales nunca hubo acá, en toda América, pues ese puesto o dignidad era tan encumbrado, reservado sólo para europeos; no criollos ni chapetones; mucho menos para ladinos o indígenas. No obstante, nunca faltó alguien dislocado aspirando a “santo padre”. Además de carrera religiosa, aquellos criollos iletrados optaban, aún optan, por carrera militar. De ese modo tuvimos y tenemos: cabos, sargentos, tenientes, capitanes, mayores, coroneles, generales y más etcéteras, aunque nuestros paupérrimos países no los necesitan, viéndose en grandes apuros presupuestarios para cancelar o pagar esos mal llamados salarios; restándole a presupuestos en Salud, Educación y Bienestar Social. Además del mal llamado salario mensual, mayoría goza de otras ilegales prebendas: contrabando, narcotráfico,  secuestros, robo de lujosos automóviles con impunidad para operar así.
        
           Pero, carreras religiosas y militares, tenían y tienen límite en cuanto a cupo se refiere. Entonces, resto de criollos y peninsulares o chapetones, se veían a “palitos” para obtener cierta categoría vanidosa. Fue por ello que idearon abrir colegios,  después universidades, para obtener títulos de: bachiller, licenciado o doctor. Alto porcentaje de aquéllos, y mucho más alto de presentes estudiantes, accedían y acceden a esos grados sólo para satisfacer egoísmos propios de incapaces, pues no sabían ni saben nada de nada.
                                                     ******
              Nuestro analfabeto Pueblito no podía ser excepción. Entre siglos XVIII y XIX, máximo representante de esa comarca (Tecoluca) fue el presbítero José Simeón Cañas Villacorta, doctor en teosofía (teología es invento humano basada en mitología moderna. NADIE puede estudiar Verdadera Esencia Divina), dudoso prócer libertador de esclavos centroamericanos. En 1901, se gradúa, como señorito bachiller, el joven Juan Crisóstomo Segovia quien, en 1908, recibe investidura académica otorgada por  nuestra Universidad de El Salvador, acreditándolo como doctor en Medicina y Cirugía; quien, en ¿1925?, descubre aquí, en nuestro El Salvador, una variante del microbio causante de la  llamada “Enfermedad de Chagas” o “Tripanosomiasis”. Este parásito es similar al Tripanosoma cruzi recién descubierta (1910), allá, en Brasil, por doctor Oswaldo Cruz. A variante encontrada por salvadoreño tecoluquense Juan Segovia, Academia de Ciencias Médicas de París, Francia, le dio el nombre de Tripanosoma segoviensis” en honor a su descubridor, e incluyendo, en “Índex Médico Mundial”, el nombre del Doctor JUAN CRISÓSTOMO SEGOVIA.
       
             En 1910, otro joven, cuyo primer apellido era Martínez ¿José?, obtiene codiciado galardón de señorito bachiller; luego, —1917—,   magnífica Universidad de El Salvador, lo doctora en Jurisprudencia y Ciencias Sociales (Derecho). Contaban contemporáneos coterráneos de él, así: “Éste, cuando en sagrado Paraninfo universitario se efectuaba solemne ceremonia de graduación de aquel lejano privilegiado grupo, negó, frente a compañeros, amigos y conocidos, ser hijo de un humilde señor campesino “encaitado”, quien había ingresado al augusto recinto para presenciar graduación de su hijo”. Actual familia Parras-Martínez podría dar más detalles al respecto; sin embargo, este historiador local no acepta cual verdadera esa historieta calumniosa; pues, envidias y hasta perfidias son panes nuestros cotidianos en ambientes paupérrimos salvadoreños, incluso entre hermanos genéticos de padre y madre, cuando alguien, con esfuerzos corporales e intelectuales logra escalar, hasta llegar a cimas, aquellos farallones al parece inexpugnables para 99.50%  de guanacos.
         
          Pronto, en década 1930-40, hubo dos señoritos bachilleres: don Jesús Méndez Barahona y don José Gilberto Parras Martínez, —éste, sobrino del calumniado abogado doctor José Martínez—. El primero, Méndez Barahona, doctorado en Leyes 15 años después de haberse bachillerado; sirviente, como juez y diputado oficialista, a tiranía oligárquico-castrense todavía viva, aunque en aparente agonía por aquellos Acuerdos de Paz firmados en Castillo Chapultepec (México). Doctor Méndez Barahona vive anciana jubilación en ciudad Santa Tecla. Señorito bachiller Parras Martínez, miembro de una de cuatro o cinco familias más importantes del opulento Pueblito, estudió toda su educación, hasta bachillerato, en colegio Santa Cecilia de ciudad Santa Tecla (interno). Este colegio salesiano era, y es, uno de tres mejores colegios católicos en todo El Salvador. Parras Martínez tuvo fama por ser excelente estudiante, magnífico deportista destacándose en:  ajedrez, baloncesto, boxeo y pelota chica. Pronto ingresó a Facultad de Medicina en Universidad de El Salvador; pero, (siempre hay un pero) tiranía martinista, a la cual combatía con todas las fuerzas de su juventud,  inteligencia y liderazgo estudiantil, lo exilió. Fuese a ciudad de Guatemala; mas, en esa gran ciudad centroamericana, cuando estudiaba cuarto año de misma carrera, compadró con dios Baco abandonando, por supuesto, la carrera de Galeno. En 1948 retorna al Pueblito. Venía casado con doña Rosa Rabanales, chapincita. Señora Rabanales era, y es,  guapísima y bellísima mujer: alta, blanca, rosada, ojos azules, cara de gata angora, y con excelentes modales. Señorito bachiller Parras Martínez o, don Gilberto, a secas, continuó perpetuo compadrazgo con dios ya mencionado. Hará 10 años aproximados, falleció casi en  indigencia etílica. Su extraordinaria inteligencia, atlética corpulencia de casi 02mtrs de envergadura, más don de gentes para tratar hasta al más humilde de los pobres, lo mantuvieron, siempre, en primerísimo lugar, tanto en el Pueblito como en dos ciudades capitales mencionadas. ¡¡Lástima su triste final!!
         
            En 1949-50, hubo fantástica promoción de señoritos bachilleres. Se bachilleraron: don Alfredito Alvarenga Hernández, don Manuelito Villalta Villegas, don Chusito Orantes Chávez y, algún otro no venido a la mente, por ahora. Don Alfredito habíase educado en mismo colegio donde se educó don Gilberto; tomó carrera universitaria de leyes; pero, por estar en boga vuelos aéreos agrícolas, abandonó la universidad, marchándose hasta México para aprendizaje; al mismo tiempo, obtener licencia oficial de piloto-aviador, venenero-algodonero. Ganó bastante dinero, dicen; sin embargo, cuando mercado mundial de dicha fibra decayera, perdiendo rentabilidad tal cultivo,  agregando a eso creciente peligro por ataques guerrilleros o del ejército derechista en  sembradíos citados, señorito piloto se marchó hasta EUA, donde radica. Don Manuelito Villalta Villegas, señorito bachiller egresado del segundo Instituto Santo Tomás en ciudad San Vicente, colegio propiedad del obispo apodado Tamagás, también optó por  Jurisprudencia y CCSS. A éste,  contemporáneos suyos le apodaban “Gallo Giro”, por notable parecido con cierto artista del cine ranchero mexicano de aquellos irrepetibles tiempos. Este muchacho, pronto matrimonió con jovencita perteneciente a una de principales cultas familias en ciudad Ilobasco del departamento Cabañas (muñequera). Ignórase su estado actual. Don Chusito, otro de mimados hijos del eterno Pueblito, bachillerado en  Instituto Nacional General Francisco Menéndez de San Salvador; cuya educación primaria la efectuara, en parte, en escuela Nicolás Aguilar vicentina y resto, en tantas veces mencionado colegio Santa Cecilia, también optó por  Jurisprudencia y Ciencias Sociales; empero, además de ser aventajado estudiante, era peor que “don Juan Tenorio”. De esas aventurillas amorosas, le nació preciosa niña: Melanie, cuya madre es cierta chinita con nombre hispanizado: Bety Díaz Layton. Don Chusito, en 1955, al morir don Chus, progenitor, a causa de accidente  ecuestre, se vio obligado a suspender el cuarto año universitario, para hacerle frente a vicisitudes de la vida agrícola pueblerina, pues bienes de fortuna heredados del difunto, así lo requerían. Don Chusito mochó y desmochó virginidades; era disputado por casi toda hembra soltera, viejas y jóvenes del encantador Pueblito. Él se daba lujos en despreciar a cualquier joven mujer de su no agrado. Doña Petrona Alemán, doña Amparito Guillén Flores; Juanita, hermana de “Divertido”; miss Amalia, Conchita Cativo y cierta señora de apellido Murcia, con tres docenas más de jóvenes y sazonas féminas, en público se lo disputaban. Por fin, este niño bonito enrolló la cola y se sentó en ella. Ahora, (enero de 1996), es moderno patriarca familiar local, dedicado a labores agrícolas y ganaderas de pos guerra, y a crianza “orejona” de numerosos nietos.
       
               Dos años después (1952), del mismo Instituto Santo Tomás  del “Tamagás” vicentino, ubicado en mismo lugar donde al presente está edificio del Banco Hipotecario, frente al lado sur del parque Antonio José Cañas (Prócer), egresó el niño bachiller Rafaelito Ayala. Éste era jovencito morenito adolescente de entre 15 y 17 años vitales; muchacho menudito, pero muy bien educado. Al efectuar trámites para ingresar a  Universidad de El Salvador, en trayecto entre fantástico Pueblito y San Salvador, se “lo tragó la tierra”. Nunca se ha sabido, hasta esta hora, cuál ha sido su destino, pues este casi niño era o es, dechado de decencia y religiosidad. En esos tiempos, ser desaparecido era escándalo a nivel nacional. Doña Julita, su llorosa madre, lo ha buscado durante muchos años por toda Centroamérica, México, Colombia y EUA, sin algún buen resultado.
         
              Única señorita bachiller salida, hasta ese entonces del maravilloso Pueblito, (¿1954?), fue señorita Merceditas Villalta Villegas, hermana menor del “Gallo Giro”. Se bachilleró en Instituto Nacional Central de Señoritas o, Francisco Morazán. Estudió Leyes. No sabemos más… ¡¡Ah, guerrita puñetera!!
         
              Entre 1955-57, hubo otras promociones (dos) de señoritos bachilleres; no obstante, ya para ese entonces, titulillo de “señorito” estaba cayendo en desuso. Simple palabra “bachiller” era pronunciada, sin admiración, por todos los habitantes del arrinconado Pueblito. Don Germita (1955), fue primer diplomado de ese período; don Monchito, el segundo (1957). Don Germita era hijo de don Buenaventura Alférez y de doña Celsita Ayala de Alférez, ¡¡ah, gente tan magnánima!! Don Monchito: hijo de don Moncho Chávez y de doña Carmela Cañas de Chávez. Don Germita era originario y vecino del cantón El Carao, colindante jurisdicción del soñador Pueblito; en cambio, don Monchito: del mero barrio El Centro de misma ciudad y  mismo municipio. Ambos optaron por doctorado en Medicina Humana; ambos graduáronse en misma Universidad de El Salvador. Don Germita es excelente pediatra del hospital Benjamín Bloom, catedrático de materias pediátricas en  su Alma máter, con selecta y numerosa clientela privada en ciudad Santa Tecla. Don Monchito, ejerce medicina general, estatal y privada, en Quezaltepeque, segunda ciudad más importante del departamento La Libertad.
                                                   ******                  
             1960-80. En esta 5ta parte del siglo, preludio de puñetera Guerra Civil recién pasada, don de “señorito” rodó por empedrados. Jóvenes graduados en San Vicente, Zacatecoluca, San Salvador, u otros lugares, recibían tal diploma en ceremonias sencillas, celebrándolo con humildes fiestas hogareñas. ¿Cuántos bachilleres hubo en transcurso de esos 20 años?... Sólo Dios lo sabe;… pero, fueron tanatadas o carretadas de ex señoritos bachilleres. Hasta: lavanderas de ropa ajena; carretoneros vendedores de minutas; nietos del alcahuete apodado “primo-hermano”; nietos del enano Pío Mejicanos; bisnietos de  Jesús Cunda; hijos de cualquier pareja campesina, volcaneña o costeña, alcanzaron ese, ya para entonces, “titulillo”.
         
          Desde años 80’s hasta el presente (enero de l996), no sabemos, por causa del conflicto civil nuestro desatado o recrudecido desde el 10 de enero en 1981 hasta febrero en 1992, cuál ha sido destino de esa miríada bachillerada; pero, suponemos: gran mayoría ostenta, orgullosa, sus “flamantes titulillos” de licenciados “pellejos” obtenidos en cuatro docenas de universidades, también pellejas, existente en escasos veinte mil kilómetros cuadrados ocupados por estos casi seis millones de humanos deshumanizados.
         
           Juventudes no son culpables de estos descalabros sufridos por  mala y hasta pésima educación a todo nivel. Culpable es el Estado Salvadoreño mal administrado, por no aportar recursos económicos suficientes para  instrucción pública; y por permitir funcionamiento de entidades privadas mal llamadas universidades, pues no cuentan con  profesorado idóneo, ni con edificios y bibliotecas adecuados. Nuestra muchachada es inteligente y dedicada; por tanto: subsanando esos y otros graves errores estatales, nuestro país podríase abastecer de suficientes talentos en diferentes ramas del saber y quehacer humanos, llegándose hasta  exportación de cerebros como primer rubro de nuestra economía; y, nunca nos sorprenderíamos al tener diez o más Premios Nobel en cada futura década.
                                               F  I  N
                                       21 de enero en 1996.-