Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

domingo, 18 de septiembre de 2011

APRENDIZ DE BRUJO

EL APRENDIZ DE BRUJO
        Por Ramón F Chávez Cañas
                De: “Historias Escondidas de Tecoluca”

              Adela Campusano había sido condiscípula de doña Carmela Cañas de Chávez. Esto sucedió allá por 1924-29, en escuelita pública de niñas del remoto Pueblito, cuando sólo había educación primaria hasta segundo grado, por cuya razón mayoría de niñas se veía obligada a repetir tal grado hasta por enésima vez. Adela abandonó tal escuelita siendo aún quinceañera. Retornó a su lugar de origen: cantón Cayetana, jurisdicción municipal del mismo pobre municipio del Pueblito. —Este cantón está encaramado a media altura sobre colosal volcán Chinchontepec; casi al mismo nivel de soñada meseta llamada Pichincha, donde anudan aquellas dos tetas del coloso mencionado—. Quince años después, Adela vuelve al Pueblito con dos pequeños hijos suyos. Al parecer, derrotada en  lides amorosas. Es acogida por su antigua compañera de aulas, quien la instaló en amplia habitación interior de su propio hogar. Doña Carmela estaba casada con don Ramón y procreando manadita de cinco lindos niñitos. Esta vez, Adela procedía del caserío El Pacún, localizado en márgenes sudoccidentales de nuestro caudaloso Río Bajo Lempa, siempre en jurisdicción del maravilloso Pueblito; pero en calurosa zona costera. En ese insalubre caserío, Adela había hecho vida marital con mediano terrateniente: don Claros Martínez. ¿Por qué se deshizo esa unión libre?... Sólo ellos y Dios lo saben. Niña Tomasita, hija de Adela, falleció a pocas semanas de su llegada, ¿por fiebre palúdica o de lombrices? Sólo quedó  niño Francisco. Adela se mantuvo célibe para educar a su único hijo hasta convertirlo en telegrafista.

           Doña Carmela le enseñó a elaborar leche poleada o manjar blanco. Con ese humilde oficio-negocio lechero, crió y educó al niño Francisco. El maestro-telegrafista de éste fue don Jesús Orantes Vela. Adela elaboraba esa leche poleada desde el amanecer. A 10:00am arribaba al mercadito municipal, donde era esperada por numerosa clientela. Dos o tres horas después, estaba de regreso con ollas vacías. En casa de doña Carmela y de don Ramón, ella vivió durante 12 ó más años, hasta cuando compró propia vivienda en barrio El Calvario, contiguo a residencia señorial de Nicolás Cañas Merino, uno de escasos principales lugareños.
                              *****
        Es mismo Pueblito cuyo alcalde, don José León Flores, en 1912, cuando llegara de visita oficial el señor Presidente Constitucional de la república, Mártir Demócrata: Doctor Don Manuel Enrique Araujo, se negó a recibir ayuda ofrecida por tan digno mandatario, diciendo, en torpe discurso: “Señor Presidente: El Pueblito no necesita nada, pues todo lo tiene… Mejor nosotros podemos brindar alguna ayuda a los capitalinos”… sic. Fue aplaudido y felicitado por haber encontrado, mentado Señor Presidenteal único municipio autosuficiente en lo ancho y largo del país.
                                             *****
             En una de tantas fechas, a eso del mediodía, Adela llegó de improviso y agitada a su temporal posada. Llamó a solas a don Ramón. Le dijo:
        —Don Moncho: a mi puesto de leche poleada ha llegado un forastero. Después de beberse tres guacaladas del producto, de mi oreja derecha sacó un nuevo billete de a dos colones para cancelar el consumo… Éste es el billete, ¡mírelo, examínelo!
        El buen hombre, esposo de doña Carmela, reexaminó aquella especie monetaria, remirándola con lupa. Le pareció correcta. La lechera, con máxima alegría y desmedido entusiasmo continuó:
        Además, a cipotes placeros les extrae monedas de a centavo de las propias narices. Yo quisiera traérselo: así usted lo examina y lo valora después de haber conversado con él… (¿…?)... El hombre anda descalzo. Usa pantalones  manta-dril con camisa de nagüilla; sombrero es de palma desteñido y gastado; facciones de campesino indígena-izalqueño con aproximados 40 años de edad. Dice proceder de Sonsonate… ¿Se lo traigo, don Moncho?, pues usted, por ser el más inteligente del Pueblito, podrá descubrir si se trata de un impostor.
       
    Don Moncho, tocado en su orgullo o amor propio, asintió. 05mins más tarde, doña Adela Campusano aparecía con aquel espécimen de pantalones acampanados (balunes), bigotes ralos, con tres tristes pelos en barbilla; además, dentadura amarilla y protuberante, como de vieja cotuza. Extraño hombrecillo destapó su cabeza. Con prolongada reverencia saludó a don Moncho. Patas peladas del desconocido parecían jengibres o nopales; estatura, a la par de esbelta y alta figura de don Moncho Chávez Henríquez, era enana. Éste, con cierta sonrisa de superioridad, contestó el saludo. Luego lo invitó a tomar asiento sobre rústica banqueta de corte y clavo, bajo  frondoso naranjero variedad Chinandega, en cuya sombra, el adonis patrón descansaba sobre hamaca fina leyendo editoriales del Diario Latino, —periódico vespertino capitalino llegado al Pueblito hasta con dos días de retraso.
         En esos precisos momentos, desde traspatio inmediato apareció cierta pata criandera. Tras de ella, una manada de doce patitos vestidos con suave vellosidad amarilla del patito recién nacido. Extraño campesino trató de apartar sus ojos para no mirar la manada; pero fue muy tarde. Casi de inmediato aquella docena de animalitos se desplomó cual fulminados por rayo invisible e inaudible; mientras, mamá pata graznaba aterrorizada y volvía presurosa hasta último rincón de profundo traspatio. En tanto, el hombre recién llegado se arrodillaba; por escuálidas mejillas corrían lágrimas vivas y, en sus labios, se adivinaba incierta oración tal vez no cristiana. Anfitrión, don Moncho, asombrado permanecía estático, sentado, medio erguido al centro de su suave hamaca. Profundo silencio reinó por varios segundos entre los tres personajes, (hijos de don Moncho, incluido a este narrador,  y el de Adela, aún no regresaban de escuela primaria local). Luego, presunto causante de tragedia palmípeda quiso cancelar el precio de sacrificados animalitos. Para ello, tomó una hoja del cítrico convirtiéndola en billete verde de ¢5ºº; mas, el amo del hogar, aun sin salir del asombro, rechazó tal paga. Lechera Campusano, presurosa, abandonó tal reunión. Se dirigió al mercadito para comunicar la extraña nueva a doña Carmela, ex condiscípula y actual protectora. También informó sobre lo mismo a esposos Orantes-Chávez y a tres o cuatro vecinos más. Cuando ambos varones quedaron a solas, don Ramón, con más temor y menos curiosidad, habló así al presunto hechicero:
     —Dígame, amigo: ¿de dónde procede usted y quién le ha dado esos maléficos poderes?... ¿Por qué, teniendo usted facultad de extraer dinero hasta de una simple hoja, anda descalzo y vestido con tanta modestia?... ¿Es, acaso usted, un hechicero maligno?
     Tan insignificante hombrecillo, cabizbajo, estático, oía la retahíla de preguntas, sollozando y siempre gesticulando palabras ininteligibles. En este estado de cosas estaban cuando, desde mismo traspatio, empezó a oírse cacaraqueo enajenado de numerosas gallinas y gallos indios; vuelo no coordinado en palomares de castilla, y relinchar encabritado de tres corceles en caballeriza: relinchos y coces lanzados contra algo invisible, mientras crines se erizaban cuales cerdas del puerco-espín. Asimismo, chumelo de miel blanca colocado en alero interior del tejado desde hacía muchísimo tiempo para fines medicinales, comenzó a zumbar, para luego abandonar aquella morada. Frente a este inesperado desorden, el descalzo se expresó así:
       — ¡No tema señor patrón! ¡No tema! Yo lo aseguro: estos fenómenos no son diabólicos… Retirémonos hacia  acera externa; pero antes, cierre puertas interiores del traspatio,  caballeriza, patio, sala principal y dormitorios. Ya en la calle, yo le explicaré  porqué ha sucedido todo esto.
     
      El patrón respondió:
      — ¡Oiga amigo!: ¡no deseo saber nada más sobre estas papadas! ¡Le exijo abandonar de inmediato mi casa! ¡Llamaré al sacerdote Abraham Rodríguez para exorcismos necesarios!
        
     Brujero, siempre llorando, disponíase a abandonar aquella morada cuando, desde vecindario inmediato y mercadito municipal, aparecieron 4 ó 5 vecinos más cercanos; asimismo, doña Carmela Cañas y Adela Campusano quienes, compungidos por frescas lágrimas del forastero, intercedieron por él. Todos se quedaron reunidos sobre  acera exterior. Adela fue a cumplir con el abrir de puertas interiores. Al estar abiertas todas, la paz secular de aquella casa volvió a reinar: abejitas retornaron al querido cajón; corceles volvieron a mascar  ayote picado, a dejarse bañar y peinar por José María Peñate (zacapín); palomas reanudaron su alegre cucurrucucú; gallinas ponedoras volvieron a nidales, y,  concupiscentes gallos continuaron aparejándose con no ponedoras. Sólo aquella pata-madre seguía con lúgubre graznido; mientras, palmípedos congéneres secreteábanse moviendo  cabezas y erizando copetes. Ya reunidos, el hombrecillo se expresó:
       —Respetables patronos: me siento tan apenado a grado de no saber cómo empezar mis explicaciones… El patrón mayor es único testigo de lo sucedido hace algunos minutos… Verán: Yo sólo soy pobre alumno de brujería blanca. Mi maestro se encuentra en ciudad Nahuizalco… Mi mentor tiene gran poder. Yo no soy digno de lavarle los pies. Él me ha mandado, —prosiguió el aprendiz de brujo—, para hacer unas prácticas personales cuanto más lejos de sus grandes influencias espirituales. Por eso, señores míos, me encuentro en este bello y acogedor Pueblito. Tengo cuatro años de ser su alumno… Pasarán cuatro más sin yo poder llegarle siquiera a  tobillos… El triste fenómeno recién pasado, ocurrió porque no pude controlar mi energía mental y me salió el tiro por la culata… Mientras el patrón mayor de esta casa observaba tan desagradable acontecimiento, yo, con la mente, estaba comunicándome con el profesor; sin embargo, por enorme distancia entre nos, él no captó bien mi consulta, tampoco yo. No obstante, he logrado dominar la situación. De ahora en adelante seré más parco en mis procedimientos.
        Mientras raro aprendiz esto decía, doña Carmela se había retirado a cocinar para servir almuerzo a media docena de cipotes chorreados, incluyendo al niño Francisco Campusano y a este historiador. En tanto, madre de Francisco, vecinos y don Moncho, amo o patrón, permanecían estupefactos ante continuación del embrujador relato. Adela Campusano fue  primera en preguntar:
      —Escúcheme, por favor, señor aprendiz: ¿pudiese usted convertir hojas vegetales en billetes legítimos de más alta denominación?... ¿Pudiese usted transformar pedazos de hierro o plomo en oro de 24 quilates, o en diamantes naturales ya labrados?
       — ¡No, no! Eso está reservado, por ahora, sólo a mi mentor… Yo sólo puedo llegar hasta ¢5ºº, sin pasar de ¢100ºº cada día o sea, veinte billetes de a cinco cada veinticuatro horas: lo necesario para subsistir un día y ayudar a más pobres encontrados en mi camino, mientras retorno a Nauizalco para rendir mi informe. Además, el maestro no me ha enviado a fabricar dinero; sólo a curar enfermos deshauseados. Yo les suplico me den oportunidad con algún enfermito crónico del vecindario, servidumbre o familia. También, como ya son 04:00pm, desearía me indicaran dónde puedo encontrar hospedaje decente y económico. Mañana volveré. Mientras tanto, vayan consiguiendo enfermitos y dando la buena nueva a personas particulares, pues sólo permaneceré aquí durante ocho días.
        Adela apartó del grupo al don Ramón. Ya en privado, le sugirió dar posada al peregrino en rancho pajizo donde se almacenaba sal común extraída del estero Jaltepeque por Orantes-Chávez & Co. Éste aceptó la iniciativa de  inquilina Campusano. Dirigió palabras al forastero:
        —Oiga, amigo: en este aislado Pueblito no existen albergues adecuados, sólo sucio lupanar de un hombre mal apodado “primo-hermano”; mas, no es recomendable para personas decentes y pacíficas tal cual usted nos parece. Nosotros ofrecemos hospedarlo en extra patio, en rancho pajizo salinero. Si acepta, de inmediato ordenaré a Peñate colocarle  hamaca y/o tijera de lona; al mismo tiempo, ordenaré aseo del área a ocupar. Por alimentación: no se preocupe; pues nuestro Dios nos la da con alguna relativa abundancia.
        —Gracias, muchas gracias, señor patrón, — dijo el beneficiado con hospitalidad y continuó—: Esto lo haré saber a mi tutor para que él, cual  gran gurú criollo, interceda por Usted ante el Altísimo.
Entre cinco y siete de esa tarde-noche, mientras Adela y  sirvientes de doña Carmela preparaban y servían cenas, alumno del criollo gurú entretenía a niños con trucos de prestidigitador o magia blanca. Después de cenar, amo ordenó al peón Peñate llevar al huésped hasta su aposento. También ordenó señalarle el excusado de foso y chorro del agua potable servido por manguera disponible en caballeriza. Peñate aprovechó esa ocasión para consultar al extraño sobre su viejo problema alcohólico. El aprendiz, sacando veladoras y escapularios, debutó esa noche tendiendo bocabajo al zacapín sobre  piso salitroso y húmedo de habitación pajiza. Lo roció con agua bendita y encendió 4 veladoras como cuando se vela un cadáver cristiano; le escupía espaldas con saliva hedionda a magalla de tabaco barato, le hacía rezar misterios del santo rosario; repasaba, de cabeza a pies, escapularios de virgen del Carmen. Al final, a eso de medianoche, lo hizo levantarse y salir desnudo o chiroto al extra patio. De inmediato lo bañó, por más de una hora, con agua fría de manguera. (Servicio de agua potable por cañería estaba recién inaugurado 1950-51). Presión del precioso líquido era similar a presión de pipas tanques anti motines. Brujo guardó mejunjes en   mismas viejas alforjas de donde las había extraído. Santo remedio. Zacapín Peñate dejó alcoholismo por casi tres años.

Amaneció. Bajo copa de caraguero en flor, en linderos del extra traspatio con calle pública, estaba regular cantidad de pacientes crónicos desahuciados: leprosos (tiñosos), tísicos, prostáticos, mujeres con emboque de matriz, con mal de madre y hasta orates de uno u otro sexos, esperando pasar consulta con el, —de la noche a la mañana—, posible redentor. El patas de jengibre comenzó su faena a  06:00am. A 03:00pm, había despachado al último de aquellos humildes pacientes. Extenuado, se dispuso a masticar su desayuno-almuerzo servido por doña lechera Campusano. Ésta aprovechó la ocasión para volver al tema del alto dinero, de lingotes áureos y diamantes. El descalzo respondió:
         —Oiga, doña Adela: usted pide algo imposible a efectuar por mi pobre persona; pero, pensándolo bien, yo puedo ir mañana mismo hasta la sede mi profesor para consultarle su inquietud; empero, es menester obtener  aprobación necesaria de  personas ayer reunidas aquí conmigo, en especial de don Ramón.
          — ¡Don Ramón y don Jesús, sí; los demás, no!, —contradijo la fabricante-vendedora de manjar blanco.
        Al día siguiente, fila de enfermitos era mayor. Tarea comenzó a 04:00am. Ese día, señora Campusano no elaboró su mercancía y se dedicó a servirle de auxiliar al curandero. Esa 3era noche, tal codiciosa mujer expuso el plan a los dos señores escogidos por ella. Al final de la sesión, el aprendiz dijo:
          —Con mucho gusto. Antes de lo previsto, yo retornaré a Nahuizalco para exponer el plan a mi mentor; mas, mi tutor es hombre bastante desconfiado. Exigirá pruebas contundentes sobre el plan formulado por doña Adela… Tal prueba a ofrecerle, pienso, es llevarle cierta cantidad regular de dinero. Entre  tres ustedes, creo, no podrían reunir esa cantidad. Yo sugiero, —terminó de hablar el patas de nopal—, comunicarnos con más personas pudientes, pues entre más galán es el galán, más se enamora la dama.
        Tan rústica mímica del extraño, más pacífica humildad del mismo, y sobrenaturales acontecimientos sucedidos en 3 días anteriores, convencieron a aquel trío interlocutor; pero, se negaron a buscar más socios. Dicho trío decidió aportar ¢10,000ºº ($4,000ºº al cambio de entonces) para ablandar al, para ellos, desconocido brujo mayor. El brujo menor esbozó este plan:
         —Para ablandar al gran gurú, además de ¢10,000ºº  en mis bolsillos, será necesario oraciones continuas. Estas oraciones deberán ser hechas por una sola persona; desde luego, asistida por restantes durante cuarenta y ocho, setenta y dos, o más horas de mi próxima ausencia. Yo partiré mañana jueves. Viernes pediré audiencia. Sábado terminarán reuniones. Domingo es día de guardar. Lunes, en tren vespertino, a eso de 06:00pm, estaré de regreso con ansiada y  debida autorización… ¡¡Guarden el secreto!!... ¡¡Ninguna Bulla!! —Continuó instruyéndoles aquel  hombre dentadura de cotuza vieja—. Cuando mañana oigan silbido de partida del tren a 08:00am, acostarán bocabajo a don Jesús; le encenderán cuatro primeras veladoras, las cuales cambiarán tantas como cuantas veces sea necesario. Los tres rezarán santo rosario cada cuatro horas,  durante todo el tiempo de mi ausencia. Creo: el lugar más adecuado por estar muy aislado, será el rancho de la sal común. No permitan a doña Carmela, ni a los niños; mucho menos al servicio doméstico, ni al zacapín, traspasar linderos del rancho pajizo. Don Jesús estará a sal y agua azucarada. ¡¡Ninguna comida sólida!! — Terminó diciendo el hechicero menor.
        En efecto, dicho fuereño, evadiendo a nuevos pacientes de la madrugada siguiente, se despidió a 05:00am. Su destino de inmediato sería estación ferrocarrilera “Cañas” a 04kms ponientes del iluso Pueblito, para dirigirse hacia ciudad capital; luego, en otro tren de vieja compañía inglesa, hasta ciudad Sonsonate para proseguir, a pie, hasta Nahuizalco.
        Cuando aquella enorme serpiente metálica lanzó primer grito de despedida, don Jesús, vistiendo sólo ropas menores, cayó de bruces en mismo lugar donde cayera,  04 noches antes, el zacapín Peñate. Cuando reptil traga leñas, petróleos y kilómetros, empezó a accionar gigantescas ruedas metálicas, señora Campusano encendía primeras veladoras, y don Moncho montaba guardia para mantener alejado a cualquier extraño a ceremonia ya iniciada. Al pasar el caballo de hierro fumador sobre peligroso por profundo puente “El Burro”, aquellos tres futuros Rockefeller iniciaban rezo del primer rosario. Porrones llenos de agua azucarada, más pomo con sal común, estaban al alcance de manos del penitente y futuro millonario. En ése y en días sucesivos, diferentes nuevos pacientes buscaban, sin encontrar, a su redentor. Al no encontrarlo, armaban escándalo macro audible, perturbando atención del penitente y  edecanes. Pasó ese jueves, paso viernes, sábado y domingo; luego llegó lunes tan esperado, hasta parecerles un siglo de ausencia. Adela, más parecía sor superiora de convento medieval; don Moncho: torquemada de “santa” inquisición, regañando a media docena de sus menores hijos, y hasta a doña Carmela, su magnífica esposa; don Jesús, devorado por hambre: parecía personaje masculino en “La Piedad”, esculpida por Miguel Ángel Buonarroti.
Ese lunes, como casi siempre, tren IRCA1  de 05:00pm venía con dos horas de retraso. Cada uno de esos 120 minutos adicionales, hacía a don Moncho estar viendo su reloj suizo de bolsillo marca Girard Peregoux, segundo a segundo. Don Jesús, apoyado con tórax y abdomen sobre salitroso piso, lanzaba algunos tenues gemidos lastimeros. La mujer codiciosa Campusano, impaciente les invitaba a rezar algunos rosarios extra.
¡¡Pitó el tren!! ¡¡Albricias!!, exclamaron aquellos tres impacientes y continuaron con el rosario extra. A 09:00pm, postrer pasajero había atravesado empedradas callecitas oscuras del somnoliento Pueblito. Entonces, sacrificado don Jesús interrumpió su voluntario, pero codicioso suplicio; se dio  ducha fría con la misma manguera; se puso ropa de calle, zapatos burros cuero de cerdo, cosidos y clavados. Aquellos tres personajes, después de algunos titubeos, acordaron acudir hasta casa de habitación de señora Juana Cañas Salinas, — quien se ganaba el pan fletando bofas maletas desde estación del tren hasta el Pueblito—. Ésta les manifestó no haber visto a alguien con características antropomórficas descritas. En seguida encaminaron su aparato locomotor hasta residencia de don Beto Guevara, —jefe de mentada estación ferrocarrilera—. Éste les dio respuesta parecida a la primera. Desconsolados volvieron a respectivas casas.   Fatigados por tantos sacrificios  mayores, los frustrados roncaron hasta 10:00hrs del día siguiente; pero con pesadillas decepcionantes al respecto. Por las dudas, durante dos semanas exactas, ambos hombres se turnaban para ir, mañana, mediodía y tarde, a esperar respectivos trenes de pasajeros. No acudieron a tribunales locales de justicia por  vergüenza de haber sido estafados por un desconocido, tal vez iletrado campesino. Al final, par de hombres, principales timados, la emprendieron contra la mujer codiciosa, quien les indujera a quedar silbando en la loma. Al mismo tiempo, el trío timado, afrontó interminables reclamos de numerosos enfermos engañados por el advenedizo.
                                                           FIN
                                         24 de abril en 1996             

viernes, 16 de septiembre de 2011

HEREJÍAS, 22ª entrega

          H   E   R   E   J   Í   A   S
                Por Ramón F Chávez Cañas
                Vigésima segunda entrega

CXXIX
Allá, en Gran Colombia, —centuria diecinueve,
nuestra Nueva Granada/ en siglos anteriores—
vivió varón preclaro, / mortal con cero errores,
combatiente efectivo/ desde llanos a nieve.

Fue en tan bella Caracas, —do Chávez hoy se mueve—,
donde El Libertador/ vio primeros albores.
Estaba Gran Colombia/ llena de predadores
para robar millardos/ con un descaro aleve.

Bolívar, El Preclaro, / fue en su tiempo humillado
por ambición mezquina/ de seres muy corruptos.
En treinta y cuatro lustros/ su fama fue aclamada

por torvo saqueador/ junto al pueblo esquilmado;
mas, antes de dos siglos, / Chávez, con exabruptos,
devuélvele a Bolívar/ su Gloria conculcada.

CXXX
Figura de caimán/ dormido con decoro
tiene gran “Perla Hermosa”/ de nuestro continente.
Es cuna de José/ Martí: el “impertinente”,
para el agonizante/ ladrón de nuestro oro.

Este prócer cubano/ sin conseguir un logro
se encontró en Dos Ríos/ con la parca inclemente;
pero dejó un legado/ cada día creciente
mil veces despreciado/ por gusanos y el ogro.

El edén del gusano/ sólo duró seis décadas81
porque llegó Fidel/ y le anuló sus pécoras.
Hoy brama desde Miami/ por la radio-mentí.

Jamás fueron tragables: / Martí, Cristo y Bolívar.
Nunca los tragarán, / ni siquiera en almíbar.
Con mega hipocresía/ fundan Radio Martí.

81SEIS DÉCADAS: de 1898 a 1958.

CXXXI
Los mismos fariseos, / pasados dos milenios,
son mismos mal nacidos/ hijos de chapetones.
Después de cinco siglos/ con vida de gorrones
se enfrentan contra Castro. / Casi hace seis decenios*.

El filósofo Castro, / con sublimes ingenios,
erradicó esa raza/ de ‘sublimes’ glotones.
Don Hugo Rafael, / con firmes pantalones,
les hace morder piedras/ antes de dos quinquenios.

¡¡Son hijos de Martí, / también de don Simón!!
Mas, los hijos de Cristo/ no toman el timón
después de dos mil años/ de ese inútil calvario.

Cristo sólo es juguete, /asimismo es Iahvé.
Católico es hipócrita; / judío lo es también.
Les falta un Fidel Castro, / no el Moisés legendario.

CXXXII
Cuando mueren los cuerpos/ de humanos y animales;
de árboles, de algas, hongos, / terrestres o marinos;
cuando desde las minas/ llegan a los molinos
o hasta los altos hornos, / preciosos minerales,

no han perdido su vida. / Tan ricos manantiales
de aniones y cationes/ en tenues torbellinos
desde fondos atómicos/ con soplidos divinos
tienen vidas eternas/ y salud a caudales.

Se perdió la armonía/ comprendida en un todo
y el androide egoísta, / diciéndolo a su modo,
quisiera hacernos creer/ en inmortalidad.

Nuestra alma nunca muere/ porque está en protones
de infinitas materias, / incluyendo a fotones.
Éstos verán su fin/ junto a la eternidad.
*DesdeelBogotazo,en1948,alpresente=56años.

 
 

       

CXXXIII
En ese microcosmos/ estudiado muy poco
y en ese macrocosmos/ todavía en neblinas
se encuentran tales fuerzas/ las cuales no dominas.
Si quisieras hacerlo, / te volverías loco.

Son fuerzas tan sentidas; / pero yo no las toco.
Sólo pueden tocarlas/ quienes tengan divinas
normas para estudiarlas/ sin sesos de gallinas.
A todos nuestros jóvenes/ con fervor les convoco.

No está Divinidad/ en último recodo.
Dios nos tiende la mano, / también dará su codo
hasta llegar al hombro/ para seguir buscando

orígenes del mundo/ sin inventar patrañas.
Pronto nuestro Hombre Honrado/ penetrará en entrañas
de esa Materia Pura; / mas, seguirá pensando.

CXXXIV
¿Por qué Dios de lo eterno/ nos oculta secreto
del origen del Cosmos, —estrellas y planetas—;
del origen de glóbulos/ rojos y de plaquetas?
¿Cómo se multiplica/ desde embrión hasta feto?

¿Por qué no aplica nunca/ poderes de su veto
y evitar de ese modo/ las mentes marionetas
dándole a malos hombres/ unas ideas quietas
inculcando asimismo/ el debido respeto?

Serán los pesimistas, —tal dice Saramago82—,
quienes cambien al mundo, —lo afirma sin amago—,
pues optimista está/ feliz con los glotones.

La Centuria de Comte83 / pronto cumplirá un lustro
y al final de la misma/ desde ahora os ilustro:
Dios se abrirá completo/ a Buenos Corazones

82 SARAMAGO, JOSÉ: escritor portugués Premio Nóbel de Literatura en 1998. 83CENTURIA DE COMTE: siglo XXI (ver el soneto sexto).

CXXXV
Entonces cumplirase/ todo aquello narrado
en papiros antiguos/ de medas y de persas;
de egipcios con asirios/ y de otras tan diversas
teosofías fantásticas/ sin nómada barbado.

Leones con corderitos/ jugarán en el prado;
androide mal nacido/ y pécora perversa
a sus ruinas conductas/ pondrían en reversa
porque un Amor Inmenso/ les habrá rescatado.

El pesimismo, entonces, / por siempre triunfará;
y optimismo, entonces, / desaparecerá,
pues no habrá más razón/ de soñar imposibles.

Equidad con Justicia/ en selvas y en mares;
en espacios aéreos/ y en distintos lugares,
darán satisfacciones; / pero, no las risibles.

CXXXVI
Todos tenemos almas. / Están en nuestros genes:
los genes descubiertos/ cerca de años cuarenta
hasta armar los genomas, —final de años noventa—.
Esto no está en la biblia, / son locuras de nenes.

Hay millardos de objetos/ en los terráqueos bienes
—no escritos en Corán, / Popol Vuh, ni en tan cruenta
Tora de los sionistas, / esa Tora violenta—,
dados por nuestro Dios, / no el de canosas sienes.

Genomas constituidos/ por altos Aminoácidos
nunca se mencionaron/ en esos libros clásicos,
porque Dios nos da en Ciencias/ su Erudición Correcta.

Pero para cretino/ sabelotodo humano
cuanto no esté en la biblia/ será infernal o vano.
Quien no lo acepte así, / sólo es persona abyecta.


C o n t i n u a r á

miércoles, 14 de septiembre de 2011

HEREJÍAS, 21ª entrega

        H   E   R   E   J   Í   A   S
             Por Ramón F Chávez Cañas
              Vigésima primera entrega

CXXI
Cuando tomes veneno/ tendrás tiempo de sobra
cual lo tuvo Don Sócrates, / aquel griego inmortal;
pero no estás dispuesto, / ni nunca lo estarás,
a dejar bajo mundo/ donde reina vil cobra.

Mala sierpe eres tú, / con egoísta obra.
Hoy no quieres morir/ porque tu dios, jamás,
te habrá garantizado/ vida en el más allá.
Entonces, tal edén, / nunca, ¡por Dios!, se cobra.

Por mismísimas dudas/ no tomas el veneno
y clavas tus rapaces/ con fuerza en el terreno
de este tercer planeta/ del sistema solar.

Lo viejo conocido/ será siempre mejor
desde Nueva Zelanda/ llegando al Ecuador,
a selvas tropicales/ o al círculo polar.

CXXII
Tan mal diluvio bíblico/ no ha sido original.
Moisés o quienes fuesen/ no supieron mentir
al copiar de otros ritos/ falso terrible fin
ordenado por dioses/ del yet-set ancestral.

Aquel caldeo Xisustros/ es del Nöe su par;
Cronos es Jëhová/ quien le ordena construir
el arca de paganos/ para luego evadir
las furias del primer/ diluvio universal.

Este primer fenómeno/ superó al del Moisés;
pero sólo en edad. / Ambos causan estrés
por inmensa crueldad/ de Cronos, otro dios.

En más siglos oscuros/ de judeo-cristianos
prohibido era estudiar/ la biblia por hermanos,
ni otras mitologías; / pero eso se acabó.

CXXIII
Diluvio babilónico/ ve en Gilgamesh su Noé.
Teosofías hindúes/ tres diluvios han creado,
siendo el de aquellos vedas/ más antiguo y pareado.
Ambos diluvios griegos/ vienen mucho después.

Diluvio del Moisés/ tiene edad de bebé.
El griego Deucalión/ era el menos malvado.
Con Pirra, su mujer, / por Zeus fue salvado
cuando dios Prometeo/ sugiere el arca hacer.

Nueve días con noches/ duró el diluvio griego
y al final esa barca/ se posó en el Parnaso.
Deucalión sofrenó, / de Zeus, torpe ego.

Con huesos de esta Tierra, / Pirra creó a las mujeres;
Deucalión hizo hombres. / ¡¡Otro mito en ocaso!!
Pero hace seis mil años/ eran sacros saberes.

CXXIV
Mito egipcio no tiene/ teosofía al respecto;
los celtas sí tuvieron/ diluvio pintoresco:
Danifán fue gran Noé/ de ese pueblo tan fresco,
un aguerrido líder, / humano y circunspecto.

México y California/ tuvieron su prospecto
de aguaje torrencial/ con algún parentesco
de los ya mencionados. / Ese cuadro dantesco
nunca lo mandó Dios, / porque Dios no es abyecto.

Nöé de nuestra América, / Coxcox era llamado
y en vez de una paloma/ con ramitos de olivo,
regresó un colibrí/ con mensaje esperado.

Cada cultura tiene/ su propia teosofía:
diluvio, trinidad, / y el expiatorio chivo,
según sean sus ánimos: / falsa o real alegría.

CXXV
El arca nöetana/ del cristiano y judío
construida con maderas/ y curada con brea
debió medir mil metros, / ¡aunque usted no lo crea!,
y trescientos de anchura/ con sesenta de altillo.

Serían treinta hectáreas. / No aceptarlo es impío.
Veinte pisos de a tres/ metros, ¡¡ni el Doria, Andrea79!!
Son dieciocho millones, — ¡huy, qué cosa tan fea!—
los cúbicos metrajes. — ¿Eso te causa frío?

Ni la metalmecánica/ del veinte80 y del veintiuno80;
ni ingenieros navales/ alumnos de Neptuno
pudiesen fabricar/ un barco de madera,

ni del máximo acero/ computadorizado.
Físicos, matemáticos/ eso lo han demostrado.
Arquita nöetana/ sólo fue una quimera.

CXXVI
Mancuernitas sexuales/ una por una entraron
con su pan bajo el brazo/ para cuarenta días.
No nos dice tal biblia/ cuántas fueron las crías
nacidas en arquita. / Tal dato lo olvidaron.

De pobre Solitaria, / dios y Noé descuidaron
y al no tener pareja, / Soli, infeliz sufría
por gran carga hormonal. / Ya en tierra y con porfía,
demandó al tal Iahvé. / Luego la indemnizaron.

Lo del arca es gracioso/ para dormir a nenes
de diversas culturas/ y de variables genes;
desde persas antiguos/ hasta actuales hermanos.

Estas “Verdades Falsas”/ creyeron ser eternas
en cerebros de masas/ con neuronas tan tiernas.
Lo mismo es con Jonás/ y otros cuentos enanos.

79 DORIA, ANDREA: gigantesco y lujoso transatlántico italiano hundido en 1956 al chocar contra el carguero Estocolmo. 
80 VEINTE Y VEINTIUNO: siglos.

CXXVII
Jaguares y canguros/ al buen Noé demandaron
por haberles sacado/ de aquella lejanía:
trópicos en América/ y en inmensa Oceanía,
pues  ignotos océanos/ el paso les cerraron.

En lomos de caimanes, / jaguares regresaron
a su Latinoamérica, / doncella todavía.
Diversos marsupiales, / henchidos de alegría,
montados en delfines/ a Australia retornaron.

Copas de altos abetos/ estaban ya podridas
y en esa inmensidad/ de esperanzas perdidas
ningún ramo de olivo/ pudiese verse fresco.

Por tanto: esa paloma/ fue engaño de las ópticas.
Cuando se haga otra biblia/ busquemos siempre a  
                                                                   [óptimas
personas del saber. / Ese consejo ofrezco.

CXXVIII
Niños en parvulario/ saben a perfección:
gigantescos cetáceos/ se alimentan con krill.
Éste es muy pequeñísimo, / tal vez un infantil
crustáceo del Antártico, / primo del camarón.

¿Cómo, entonces, Jonás, / un hombre cabezón,
pudo pasar gaznate? / ¡Ni reducido en mil!
Pudo estar en barriga/ por todo el mes de abril
con cien tanques de oxígeno, / traje anti digestión.

Pudo haber ayunado/ por cuatro o más semanas;
pero infame sequía/ por el agua potable
debió solucionarla/ cual marinas iguanas.

Quijote de la Mancha, / lectura incomparable,
con otras fantasías, /nos infunden más ganas
de ser mejores seres/ sin que Jonás nos hable.

CONTINUARÁ

lunes, 12 de septiembre de 2011

EL CHACHO CHABELO


                E  L   C H A C H O   C H A B E L O
                          Por Ramón F Chávez Cañas
            Tomado de: “Historias Escondidas de Tecoluca”                     

         Chacho Chabelo está difunto; pero, en su tiempo fue hombre “sui géneris”: respetado y amado por aquella muchachada y por irrepetibles adultos del calmado Pueblito en años 40’s y 50’s. Se llamaba don Isabel de Jesús Henríquez. —Isabel es nombre común para uno u otro sexo. Chabela o Chabelo es corrupción idiomática de aquél—. Nacido de parto gemelar. A todo gemelo, en tan sin igual Pueblito, se le apodaba “Chacho”.
         
            Chacho Chabelo era hombre “peche”1, alto como palo de coco2 o don Quijote de la Mancha, de tez morena clara; cabellera espesa, negra y morusa; de mirada vivaz, penetrante, alegre, con menudos ojos negros de capulín3 o azabache apacunado4; de hablar fluido inmenso, claro, preciso, como cuando eruditos leen textos difíciles; su pensamiento: fantasioso, en especial para inventarse cuentos de brujerías y relatarlos frente a numerosos niños y adolescentes varones de su vecindad. Su estampa podía obedecer a mezcla genética de africano con indígena nonualco. Adultos lo apreciaban por honradez y seriedad comprobada en  negocios o tratos. A su defunción, 1960, pudo haber tenido medio paquete de almanaques existenciales.
                                   *****
     A finales de años 30’s en este agonizante siglo XX, tal gemelo Isabel conoció a Gracielita, quien llegara a ser su compañera de vida hasta eternidades. Gracielita sobrevive. Ésta es prima-hermana (menor) de entonces joven señora doña Carmela Cañas de Chávez. En diciembre 08 de 1934, señorita Cañas había contraído nupcias con don Ramón Chávez Henríquez. Gracielita, en 1938, a inicios de adolescencia, quedó huérfana por muerte de don Benito Merino, padre de ella y tío materno de joven señora Carmela Cañas de Chávez. En vista de ese desastre familiar prematuro, esta prima-hermana mayor la cobijó en su incipiente hogar. Fue cuando la conoció Chacho Chabelo, habiéndose éste enamorado a primera vista y hasta lo indecible de menudita huérfana. Dicha huerfanita era  muñequita con fosas nasales semejando a, también menudita, escopetía chacha; pero, por escasas 15 preciosas primaveras, al Chacho “Cocotero” le parecía princesita del harem de Asrhum El Rashid en Las Mil y Una Noches. La raptó y vivieron, en unión libre, hasta deceso de él. Procrearon a más de una docena de robustos e inteligentes muchachos, entre varones y hembras. Gracielita sólo disfrutó la menarquia (primera menstruación) porque después  tuvo sus numerosos hijos en promedio de 18 meses cada uno, o sea: si no estaba embarazada, andaba lactando. Así le llegó la menopausia.

        Nuestro personaje Chacho era, con moderación en tiempo; pero no en acción, aficionado a bebidas alcohólicas; sin embargo, cuando se emborrachaba, ponía de manifiesto su machismo bíblico: hacía temblar el hogar al amenazar de muerte a Gracielita. Ella, indefensa mujer, corriendo con toda su numerosa manada menuda, buscaba refugio material y moral en hogar Chávez-Cañas, donde era muy bien recibida, servida, protegida y consolada por ambos esposos. 24:00 ó 48:00hrs después, Chacho Chabelo llegaba humillado a ponerse de rodillas para implorarle perdón y a suplicarle volver juntos al hogar destruido por sus barrabasadas machistas. Hablaba con cierta elocuencia, superior a la empleada cuando narraba a niños cuentos de fantasmas inventados por él. Este episodio ocurría dos o tres veces cada año, durante dos décadas aproximadas, al cabo de las cuales, don Ramón Chávez Henríquez se aburrió y los mandó al carajo. De ahí en adelante Chacho Chabelo se hizo abstemio. Al morir, era principal orador en grupo Tehuacán de alcohólicos anónimos tradicionales.

     Don Isabel de Jesús Henríquez, ya fue dicho, era elegante zambo perseguido por niñez y adolescencia masculinas del somnoliento Pueblito. A  primeros narraba cuentos de: Tío Coyote, Culebra Niña, Cadejo Blanco, Cadejo Negro,  Cangreja de Oro,  Tamborcito Mágico, Cueva de Moctezuma, Mulús, Perra habladora, etc. A enamorados adolescentes los embriagaba contándoles trucos sobre magia blanca, o dándoles  fórmulas para conquistar, en terreno del amor, a tantas “cipotas” soñadas por ellos.
          
            Un día de tantos, el brujero Henríquez o Chacho Chabelo, observó al jovencito Jorge Ernesto Cruz (Neto), mirando y suspirando hacia  ventana donde estaba Conchita Hernández Cativo, preciosa  adolescente—. De inmediato, Chacho propuso a Neto convertirlo en garrobo o en gallo, para luego llevarlo él, el Chacho, a venderlo con doña Francisca, madre de Conchita; pues doña Francisca vendía, en el mercadito municipal: iguanas, garrobos, gallinas y gallos. Todos esos animales cocinados en algüashte o en arroz. Imberbe Neto aceptó tal proposición; pero, cuando la caricatura de don Quijote le advirtió no dormirse, pues, a 04:00hrs, severa doña Francisca se levantaba para, a  gallos e iguanas despescuezar y cocinar, aquél se amilanó. Rechazó la propuesta. Chacho Chabelo aconsejaba a mozalbete Neto, así: “A  media noche, tú recobrarás la perdida figura humana por medio de mis oraciones, encomendándote a San Simón, patrono de enamorados; te quitarás el lazo o la pita de una o de ambas canillas, pues la vieja ésa amarra el cordel del garrobo o gallo, en una de cuatro patas en cama de Conchita. Deberás hacer rápido el mandado amoroso planificado. Más rápido, tomarás la calle saltándote muros o tapiales respectivos; mientras tanto, yo estaré, desde tempranas horas de esa noche, haciendo la magia blanca para el éxito de lo planificado. No te cobraré ningún centavo, porque tú estás emparentado, por afinidad, con los esposos Chávez-Cañas, tíos del profesor Don José Ricardo Chávez Cruz, tu hermano mayor”.
                                               *****        
         Chabelo era, con alguna frecuencia, consultado por el viejo Rubén Sánchez González (Bencho Sánchez), viejo alcahuete éste; pero sólo con jovencitos de familia Chávez, pues Bencho estaba casado con doña Margarita Chávez Henríquez, sobrina paterna de don Ramón Chávez Henríquez, —padre de Monchito Chávez Cañas, recopilador de esta historieta—. Bencho recorría, de seca a meca, llevando a catorce-añeros respectivos en tan casto Pueblito, hasta Virola o San Vicente, en procura de ese menester concupiscente; pero, antes, él, Bencho, en persona, hacía inspección sanitaria de meretrices usando fresco jugo de limón puro introducido, con perilla de hule y cánula plástica, en cavidad vaginal de cada desgraciada. Con leve pujido dado por cualquiera de ellas, Bencho tomaba de una muñeca a su pupilo o pupilos y se marchaban buscando nuevo lupanar. Rapazuelos de entonces: Héctor Orlando, Carlos Borromeo, Carlos Remberto, Oswaldo Octavio, José Camilo, Hugo Ernesto† Jaime Galileo, José Amílcar, y todos los hermanos varones Salinas-Chávez de barrio el Calvario. Hasta Rubén Belarmino, su adolescente hijo mayor, perdieron blancos lirios bajo  batuta del mentado Bencho.
          
            El cocotero Chabelo, por ser diestro capador o castrador de cerdos y toretes, era consultado, por viejo Rubén, en aquellos casos raros, pero difíciles. Fue así cuándo, Héctor Orlando Chávez Cañas, después de haber sido paseado por Bencho en todo prostíbulo habido y por haber, inclusive en capital salvadoreña; y, hasta en residencias de querendonas locales especializadas en ajar lirios adolescentes, no había perdido frénulo del glande. Entonces, Chacho Chabelo  remitió, con todo y críos hasta casa de don Ramón y doña Carmela, a su amada Gracielita; pues, operación a efectuarle al imberbe Héctor Orlando, debería hacerse con máximo sigilo. Bencho Sánchez alumbraba con lámpara manual de cinco pilas; mientras, Chacho capador, valiéndose de cuchilla de afeitar marca lucky boy, —la más barata—, hizo la operación en prepucio del famoso Chelito Orlando Chávez Cañas: operación quirúrgica no lograda por ninguna muchacha díscola.

          Nunca, el “Paloecoco” aceptó ser brujo de verdad ni de maldad; mucho menos convertirse en cerdo, burro, mono, alacrán. Brujos malos, según él, eran: Tino Sosa, quien vivía frente a parte posterior de templo  católico parroquial (calle de por medio) y quien, para hacer brujerías, ponía aislante manto negro entre el bien y el mal. Otra, Estebana Patrulla, proseguía calumniando el caricatura de don Quijote, única hechicera diplomada en santurrón Pueblito, quien tenía mala fama de convertirse en animal montaraz o doméstico, de acuerdo al pedido de su selecta clientela. Ambos, Tino y Estebana, habían sido laureados estudiantes en academia de la materia localizada en pueblito Analco, contiguo a  ciudad Virola, y dirigida entonces por Gran Maestro de ciencias ocultas apodado Coyote Díaz. “Chón de a medio”5, continuaba despotricando mentado Chacho Chabelo, era anciana querendona ya jubilada; pero, allá, entre años 10’s y 20’s de este siglo agonizante, había dado buena cuenta de lirios en papás,  abuelos y hasta bisabuelos de esta presente jovencita generación, habiéndose ganado, por ello, un equivalente al famoso Premio Nobel. Ésta, ya en vejez, habíase especializado en preparar “elixir del amor” con ingredientes pedidos a sus clientes; también en enseñar a rezar: “oración del puro”; “oración del ánima sola”; del “culo del buey”; del “pishishe” y el “padre nuestro al revés”. Otras brujas pesadas, decía para terminar: Tona Alemán y  Amparito Guillén Flores. La primera, especializada en tirar cartas de baraja española; la segunda, en leer pozol del café y palma de la mano.  Simona Gálvez, sólo era impostora chachalaca dedicada, junto al “Juilín”6 o “Primohermano”7, a rufianería sexual.
                                                  ****            
         Chacho Chabelo, a pesar de ser adulto honesto, magnífico vecino, padre responsable, esposo cariñoso y buen trabajador, cometió sencillo, pero fatal error. Se había asociado con señores: Gigante Pedrón,  Mamertos Chanmico, Julio Asisclo, y tocayo Isabel de Jesús Salinas Vasconcelos (alias: “Sultán de Santa Cruz Porrillo”), para dedicarse a  compra-venta de vacunos para destace, leche, tiro; ganado mayor comprado en inmensas haciendas ganaderas de aquel extenso y bello municipio. Este municipio, en último tercio del siglo XVIII (1767) sirvió de cuna para advenimiento del más tarde nominado libertador de esclavos centroamericanos, quien naciera en casco de hacienda Concepción de Cañas, propiedad de sus padres, en jurisdicción del heroico Pueblito en  actual departamento de San Vicente.
                                      *****
       Es mismo valiente Pueblito en cuya Loma de la Guerra, propiedad de hacienda Concepción de Ramírez y que, allá por 1822-23, los generales vicentinos: Indalecio Miranda, Escolástico Marín, Nicolás Angulo, entre otros patriotas también vicentinos: Juan Vicente Villacorta y Antonio José Cañas (Antonio José Cañas se llama el parque central, donde está imponente Torre, en San Vicente), derrotaron a huestes migueleñas, quienes se encaminaban hacia capital salvadoreña con  intención de combatir al lado y en favor de ejércitos mejicanos de Agustín de Iturbide, comandados por Vicente Filisola. Éstos, pretendían anexión de Centroamérica al naciente y a la vez moribundo Imperio Mexicano.
                                      *****
      Tal error cometido por Chacho Isabel, consistió en comprar, a incierto sujeto, una vieja montura, cuero crudo, para cabalgar. La usada montura fue hurtada a Don Salvador Miranda Molina, codueño de hacienda Ismendia. Éste había reportado tan insignificante hurto a tecoluquense guardia nacional local o “correyuda- benemérita” (¿?). Ésta, con características pormenorizadas, se dio a inmediata búsqueda. En menos de 72hrs, Chacho Chabelo con Mamerto Chanmico cayeron presos; pero Mamerto, por ser cuñado de un teniente “benemérito” apellidado Castaneda, recobró libertad antes de ocho horas. En comandancia local del mártir Pueblito, Chacho Isabel fue torturado; pronto, llevado descalzo a pie (por cordillera), hasta comandancia territorial localizada en ciudad Virola8, donde continuó flagelación para obtener nombre y dirección del desconocido ratero. Entre torturas aplicadas estaban: “avión con piloto”, consistente en colgar de una viga cuatro extremidades del prisionero, mientras, otro “correyudo”, montado sobre espaldas, cabalgando y meciéndose, similar a mecidas en hamaca, le torturaba para sacarle verdades requeridas por señor Miranda Molina. Asimismo, le aplicaron fatídica capucha con cal viva de Metapán en su interior; también, inmersión forzada y prolongada de orificios faciales vitales en pila con aguas fecales y urinarias. Tal suplicio duró tres días. El bachiller Adalberto Cativo Molina (defensor), logró ponerlo en libertad después de haber pagado fuerte fianza y  “mordidas” respectivas.
          
               Tan infeliz prisionero salió de la cárcel; pero, al llegar al Pueblito, aspecto era casi cadavérico: pulgares y ojeras: inflamados y amoratados, semejándose a lozanas berenjenas maduras, o morongas moradas de sangre porcina; parrilla costal: cansada, similar a primitiva y activa fragua de herrero; costillas: tan visibles, tal cual se ven en radiografía torácica; ojos de capulín o de pacún, antes vivaces y expresivos: perdidos en lontananza de agonía, con pupilas dilatadas, sin responder a luz ni a acomodación, cuando eran examinadas por señores: don Lino Parras o don Felipe de Jesús Ayala (“Papa Lipe”), médicos primitivos del conglomerado, pues el decano de ellos, don Juan de la Cruz Chávez Rodríguez (tío paterno de este historiador), estaba invalidado por enfermedad senil llamada “Alzheimer” o demencia senil. Estado anímico del torturado era desastroso. Tenía agudísimo delirio de persecución. Miraba, por todas partes: pitas9, botas, cascos, correas, yataganes y uniformes caquis. Cuando amigos y familiares le visitaban, correspondiéndole a todas sus bondades, él los confundía con los mal llamados “beneméritos” y bien llamados “correyudos”, tratando de baraustar para liberarse de lo terrorífico. Casi no dormía… Al hacerlo, pesadillas empeoraban deplorable estado. Negábase a tomar alimentos, por lo cual enflaquecía más. Su esbelta figura de Caballero Andante, llegó a parecer  grotesca caricatura del mismo personaje de Cervantes. Al final, 22 días después de haber retornado al hogar, le llegó postrera agonía.

       Mientras tanto, “la correyuda”, creada en 1913 por el Presidente de la república, doctor Manuel Enrique Araujo, para salvaguardar orden en campiñas; pero prostituida después por gobernantes antidemocráticos sucesivos, 1932 en adelante , continuó con exagerados desmanes contra humildes trabajadores hijos de este pobre pueblo. Gracias a Dios, a valentía de 100 mil o más mártires y a Acuerdo de Chapultepec, esta asesina  “benemérita”  “correyuda” lacra, ya se  ha ido.

1-PECHE= delgado, pero saludable; 2- PALO DE COCO  = Cocotero; 3- CAPULÍN = Fruto comestible del capulinero;  4- APACUNADO = Semilla negrita llamada Pacún; 5- CHON DE A MEDIO = Encarnación de a seis centavos de colón; 6- JUILÍN = sabroso pescado de río que, para ser conservado, es raleado con cuchillo y salado con sal de comer; 7- PRIMOHERMANO = apodo de un proxeneta forastero llegado a Tecoluca; 8- VIROLA = ciudad  Zacatecoluca; 9--PITAS = pitas delgadas de manila o cáñamo contra ambos dedos pulgares, eran esposas más torturantes contra reos pobres:
                                                 
                                                  F I N
                                        30 de septiembre en l995.-