H E R E J Í A S
Por Ramón F Chávez Cañas
Duodécima entrega
LXVII
También se le describe/ violador de menores
pues la dulce doncella, / purísima criatura,
era menor de edad, /—nos dice el señor cura—.
“Se haga tu voluntad”, /... lo dijo con temores.
San Joaquín, Santa Ana, / ni siquiera rumores
oyeron del arcángel, / ni por la cerradura.
¡Debieron enterarse, / pues niñita inmadura
debió ser respetada/ por sionistas traidores!
Desde las Cochinchinas/ hasta la Patagonia;
desde ignota Oceanía, / hasta Lacedemonia,
había solteritas/ por los cuatro confines,
de dieciocho a cuarenta, / vergel abundantísimo.
No explican el porqué, / Poder Elevadísimo,
violó celestial ley/ para obtener sus fines.
LXVIII
Difaman a José/ llamándole egoísta
pues él nunca avisó/ del peligro inminente
a los otros papás, / ni al resto de la gente;
pues sicarios de Herodes/ no estaban a la vista.
Más culpable fue arcángel, / ¿fue un arcángel racista?
Él debió haber sabido, / pues era inteligente,
de inmediata masacre/ de almácigo inocente.
¿Por qué a los otros padres/ Gabriel no dio una pista?
Todo lo escrito ahí/ resulta irrazonable.
Todo lo dicho aquí/ fue bien documentado
con juicios de Verdad, / jamás lo imaginable.
Así se reconfirma/ gran patraña semita
para causar terror/ al humilde iletrado,
presentando a su dios/ con mente troglodita.
LXIX
María es vuestra Virgen: / ¡débesele respeto!;
Jesús, tu Gran Jesús: /ganó tu adoración;
tus cuatro Evangelistas/ y san Pedro o Simón,
fueron gente de bien/ y no de parapeto.
Tanto santas y santos/ con pensamiento neto,
sirvieron a su credo/ con sana inspiración;
llegaron a suplicios/ y hasta extremaunción
haciendo sacrificios/ o enfrentándose al reto;
pero los vividores/ o zánganos del mundo
contados por millardos, / ayer y ora se escudan
tras esas mentes sanas/ para seguir robando.
Por eso al cristianismo/ lo han vuelto nauseabundo.
Desde sumo pontífice, / todos ellos no exudan
amor de Catacumbas: / el mal está reinando.
LXX
A través de milenios, / escasos pensadores,
—antes de nuestros tiempos/ y durante los mismos—
analizan a fondo/ perversos fanatismos
de los tëoesclavistas*, / falsos adoradores.
De ellos, el dios dinero, —lo afirman sin temores—,
es el único dios. / Entonces, esclavismos
de hombres y de mujeres/ junto con los racismos,
aumentan capitales/ de falsos redentores.
No hay tal idolatría/ a ídolos de arcilla;
ni tales fetichismos, / ni la “oración del puro”.
Todo esto es un resumen/ de torva picardía.
Objetivos serán/ tener riqueza inmensa
explotando al más débil, / hurtándole futuro
porque en cielos, el pobre, / tendrá su recompensa.
LXXI
En el libro de Números/ de biblia no sagrada:
treinta y algún capítulo, / treinta y varios versículos,
se ofrecen al Señor/ —tal deidad sin testículos—
treinta mil virgos hímenes/ de gente derrotada.
Es otra ingratitud/ del Moisés con espada:
ofrendar a su dios, / quien no tiene adminículo
para fornicación. / Es absurdo y ridículo
escribir y aceptar/ sucia barrabasada.
— ¿A los falos de quiénes/ irían a parar
virginales vaginas/ de niñas “medianitas”?
— ¡Al de Eleazar y mafia, / no se puede dudar!
Contubernio de Eleazar, / vil sumo sacerdote,
con malvado Moisés, / furrier de israelitas,
fue este salvaje crimen/ con leyes del garrote.
LXXII
Tanto estudio teosófico/ no tiene fundamentos
pues parten de mentiras/ creadas por los astutos.
Nuestro Dios es Inmenso, / carente de estatutos.
Sólo el estafador/ inventa documentos.
Tampoco nuestro Dios/ te exige emolumentos;
sólo te pedirá/ respetar a los brutos
porque ellos son hermanos/ carentes de atributos
para estar en tu Tierra/ felices y contentos.
Dios te exige Verdad/ y Respeto a tu prójimo.
Y tu sagrado prójimo, / tu vecino más próximo:
árbol, res o carnívoro; / en fin, todo lo creado.
Si este precepto cumples/ tienes a Teología
cogida por tus manos/ sin tanta teosofía
de castigo o de premio/ por gorrón inventado.
*Teoesclavistas = esclavizadores de Dios.
CONTINUARÁ