Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

martes, 26 de febrero de 2013

VERSOS DIVERSOS, !!^ entrega



VERSOS DIVERSOS
                    DE
    Ramón F Chávez Cañas

IDIOMA NATURAL

Yo prefiero se/r ente analfabeta
de mil jeroglíficos,/ y del castellano.
Vil idioma inglés/ me importa un comino
y el portugués/ de aquel lisböeta
con lengua francesa/ más el italiano
jamás estarán/ en mi gran destino.

Lengua extravagante/ de sapos y ranas,
de humildes cigarras/ más cantos de grillos;
el quiquiriquí/ del gallo doméstico
rompiendo silencio/ de frescas mañanas
en mi Tecoluca/ de eneros con fríos,
es mi idioma real/ aunque un tanto ecléctico.

Cantar de las flores/ pidiendo caricias
en noches de estíos/ o de temporales;
en días ardientes/ o en vientos de octubre;
en guerra civil/ o tiempos de albricias;
en lapsus de loco/ o sesos cabales
yo pretendo hablar/ idiomas de cumbre.

Torres de Babel/ nunca me importaron.
Jamás pretendí/ hablar con gitanos
ni con saltimbanquis/ venidos de Hungría.
Idiomas extraños/ por siempre pasaron
lejos de mi mente,/ ¡son crueles gusanos!,
pues toscos idiomas/ me dan alegría.

El lenguaje torpe/ de/ olas marinas,
el indescriptible/ de pinos al viento
más el alfabeto/ de propia conciencia
me hacen comprender/ inmensas, divinas
instancias del Cosmos/en cualquier momento
y sentir lo máximo/ de la humana ciencia.

¿Para qué pretendo/ hablar con enredo
del idioma chino/ y del japonés;
de dialectos mayas, aztecas/y aimaras?
Con gran devoción/ yo digo: me quedo
charlando quedito/ con bello ciempiés
y con policromas/ tropicales guaras.

Gritos del maíz/  niñitos escuchan
cuando sacro grano/ revienta en los surcos.
Ese mismo grito/ escuchan pöetas;
asimismo orates/ cuando todos  luchan
contra grandes locos/ de sesos absurdos
que hacen el ridículo/ batiendo sus jetas.

Gallos y gallinas/ de imponente  China,
galgos y lebreles de tan justa Rusia,
delfines y orcas/ de profundos mares,
venados de Alaska/ y de Argentina
platicarían ellos/ con noble astucia
sin torres de Babel/ ni otros lunares:

ni más absurdidades/ de teogonías
pretendiendo explicar/ lo inexplicable
con mil cuentos risibles/ de “santa” biblia:
el arca de Noé/ y teosofías
obligando a aquel Ser/ no mensurable
a servir de payaso/ en la familia.
                    
             Marzo29 en 2008.-

¡SALUD AL NUEVO CIUDADANO!

Cual ilusión de hadas/ han pasado dieciocho
largos o cortos años, ─de acuerdo a quien los vea─.
Son cortos para quienes/ deseamos infinitos
cumpleaños a TRES MIL,/ suplemento sin ocio
de nuestro Co-Latino, / prensa que nos recrea.
Los lectores asiduos/ confesamos a gritos:

¡Suplemento TRES MIL:/ desde cuando naciste
en aquel veinticuatro/ caluroso de marzo
de cruel mil novecientos/ noventa, en plena guerra!

Desde entonces el sábado/ dejó de ser muy triste.
Sábados por la tarde/ con mi reloj de cuarzo
esperamos ansiosos/ momento de la entrega

de nuestro semanario:/ SEMANARIO TRES MIL.
A honesto Co-Latino/ lo leemos después.
Las tardes sabatinas/ y siguiente domingo
más noches de los lunes,/ con bello frenesí
rumeamos las poesías,/ pues es un entremés
para hambrientos de letras/ sin de clases, distingo.

Durante siete etapas/ hasta Era presente
poeta Gabriel Otero/ junto con Caralvá;
luego llegó Raudales/ cuyo nombre es don Walter
y,  Otoniel Guevara,/ dos veces presidente
del diamante TRES MIL, hasta esta actualidad
editando los sábados/ esta joya del arte.

¡Que cumpla ciento ochenta/ o dos mil ochocientos,
o dieciocho milenios,/ o hasta final del mundo;
pero más importante/ en este veintinueve
es darle tres mil gracias/ por poemas y cuentos
que nos hacen gozar/ y estar meditabundo
desglosando pensares/ de letrados sin nieve.
        
        Santa Tecla, 29 de marzo en 2008.- 


PRIMAVERA DE MIS SESENTA AÑOS

Fueron los veinte abriles/ de aquellas juventudes
quienes marcaban ritmos/ en las vidas sociales
cuando cuarenta inviernos/ era la edad promedio
para bajar a tumbas/ en estas latitudes,
pues las enfermedades/ o torvos criminales
segaban tantas vidas;/ pues no había remedio.

Fueron aciagos días/ antes de años cincuenta
cuando la medicina/ era aún balbuceante
y mil mal encarados/ abundaban entonces
en alto porcentaje/ no llegando hasta  treinta
de aquel millón y medio/ del humano habitante.
Ese treinta por ciento/ empleaba mal sus gonces

empuñando las armas /u ocupando el cerebro
para destruir a otros:/ honrados y rufianes.
Las edades edénicas/ hoy se están alcanzando
por gente comedida./ Entonces hoy celebro
haber sobrepasado/ los sesenta galanes
años primaverales/ a setenta llegando.

Pero no estoy alegre./ Quizás estoy muy triste.
Me entristece  recuerdos/ de infinitos amigos
que en su primera infancia/ bajaron al sepulcro
por carecer sus madres/ hasta de humilde tiste.
¡Ellos jamás probaron/ mermelada de higos!
¡Primera comunión/ no tuvo traje pulcro!

Cuando cumplí dieciocho/ le dije al dios en turno:
“Llévame con prudencia/ hasta sesenta abriles.
Si quieres darme más/ yo tampoco me opongo;
mas, déjame morir/ tranquilo y taciturno
con siete o nueve décadas,/ pero nunca con miles.
Inmortal sólo es dios/ desde africano Congo

pasando por la India,/ Gran China y el Japón
continuando en Arabia/ y lugares prehistóricos
hasta llegar al pueblo:/ Tecoluca del alma
─sede precolombina/ del Jaguar, otro dios─.
Ahí, en mi Tecoluca, con ideas retóricas,
está mi Juventud/ con cierta eterna calma.
                   Abril 08 en 2008.-


LAS CUATRO ESTACIONES

Pöetas y cancioneros/ cantan a la primavera
describiéndola en sus/ versos como regalo divino.
Las flores y los perfumes/ de mil ambientes silvestres
más trinar de pajarillos/ en bosques o en pradera
con chiquirínes de grillos/ del ambiente campesino
hacen que hasta los pintores/ pinten más cuadros celestes.

Los músicos, ensayistas,/ noveleros de gran casta
exprimiendo sus neuronas/ ensalzan tal estación,
pues representa en la vida/ fugaz de seres humanos
gran vigor de juventud./ Ahora les digo ¡basta!
de hipócritas alabanzas,/ alabanzas sin razón
porque primavera es/ espejismo de bausanos.

El verano es adultez:/ de los treinta a los sesenta
años de trabajos arduos/ en una labor cualquiera
de magnates u orfebres;/ de obreros o labradores.
Es estación de guardar/ mil provisiones sin cuenta
sin llegar a mezquindad/ y ni a vivir de vil quimera.
Trabajar y ahorrar/ evitando sinsabores.

Con un ahorro constante/ al menos del diez por ciento
en mundo capitalista/ vejez no será otoñal.
Y en sistema socialista/ el Estado nos protege
con pasivo laboral./ No habrá quien diga: lo siento
si se porta cual hormiga/ en nuestra comunidad
o como arañita noble/ que a su red siempre la teje.

El otoño, nuestro otoño,/ ora comienza en abril.
Inicia desde sesenta/ hasta años ochenta y más,
tal cual dijera Isadora/ Duncan, estadounidense
─esa genial bailarina/ danzando con frenesí─,
evitando a femeninas/ que empeñan su libertad
temiéndole a cruel otoño,/ por su mente de amanuense.

Tal otoño es privilegio/ de varones, de mujeres
que han vivido primaveras/ seguidas de los veranos
en sociedad como abejas,/ no solitarias cigarras,
con cien goces moderados/ sin enajenar deberes.
Hoy gozan de sus pensiones,/ hoy son felices humanos,
hoy bailan con su pareja/ y hasta rasgan las guitarras.


Nuestra nieve, nuestra nieve./ ¿Quién se ha creído el eterno?
Para no llegar a viejos/ muéranse a los treinta y cinco
y evitarán los veranos/ calurosos de la vida
porque cien males seniles/ llegarán en el invierno
como un preludio a la tumba./ Nadie pegaría un brinco.
Hasta al rey de los planetas/ le llegará su partida.

El italiano Vivaldi/ con sus “Cuatro/ Estaciones”
tocada por mil violines/ de marcas Stradivarius
ha sido único músico/ quien toca con alegría
a maratones del Sol/ fecundando los rincones
desde seca hasta la meca/ en los hemisferios varios
por milenios de milenios/ para darnos energía.
                                      15 de abril en 2008.-

PAPAS Y OGROS

Papa de años cuarenta/ en siglo veinte
frente a las armas nazi/ se doblegaba,
pues en cuarenta y uno/ Hitler estaba
saboreando la gloria/ de aquella entente
del Japón más Italia/ y el inclemente
poderío alemán/ que se paseaba

desde Unión Soviética/ a Pirineos,
desde ocaso francés/ hasta El Levante
─Península Balcánica─; pero mucho antes
estos hombres con mente/ ya de pigmeos
quemaban a los pobres/. Hombre elefante
compra las indulgencias con los saqueos.

Matutino programa/ de la tv
en este mes de abril/ de dos mil ocho
nos da a dos personajes/ cuales Pinocho
en esta mañanita/ de hoy dieciséis
cuando desayunaba/ con un sancocho.
Sentí una nausea grave./ Me levanté.
Apagué el aparato./ Eran las ocho.

Hitler y Jorge Arbusto/ son crueles ratas
del piñal nauseabundo/ creador de guerra
por ambición absurda/ propia de perra
de robarle a vecinos/ algunas latas
de sustancia inflamable/ o inmensa tierra,
tal cual sucedió a México./ ¡Lean las actas!

El poder religioso/ con vil dinero
robado por canallas/ más los fusiles
de estos nuevos ladrones/ brotando a miles
dan a los papanatas/ divino fuero
en el nombre de un dios/ o de sutiles
diosecillos menores;/ mas, todos fieros.

Alemán Benedicto/ juntando manos
quería parecerse/ al Infinito,
quería simular/ ser un diosito
junto a un genocida/ de otros humanos.
Este retrato solo,/ por inaudito
exacerba el dolor/ de mis hermanos.
                            Abril 16 en 2008.-


¡POBRE SUIZA!

Pobre Suiza, pobre Suiza
engullida por la Francia
en la parte occidental.
Austria no tiene ojeriza
y aspira mala fragancia
husmeando parte oriental

La Italia de Garibaldi
las tetas suizas ordeña.
Y la mentada Alemania
golpéale el lomo en balde
mientras pobre Suiza sueña.
            Abril 29 en 2008


CUANDO LOS HIJOS SE VAN

Cuando los hijos se van/ después de 20 ó más años
de estar bajo mismo techo/ físico y del corazón.
Cuando los hijos se van, ─parodiando a aquel pöeta
o cantautor argentino/ quien sufriera desengaños
al ver marcharse un amigo/ a la cuarta dimensión─.
Partida de nuestros hijos/ es peor que aguda saeta

hiriendo a profundidad/ el alma y el sentimiento.
Tal herida es incurable/ en padre y madre egoístas
quienes piensan que sus hijos/ son propiedades eternas
y no pueden sofrenar/ su soberbio pensamiento.
Uno, cuatro, seis o más,/ nunca estarán en las listas
de propiedades privadas,/ ni mucho menos en ternas

de las primogenituras,/ ni de aquel Benjamín bíblico.
Nuestros hijos cuando adultos/ son dueños de su destino
si ellos fueron preparados/ con luces de la Verdad;
si no piensan sólo en triunfo/ monetario, siempre pírrico;
si aún en cruel lejanía/ no actúan con desatino,
entonces podrán vivir/ en completa Libertad.

Padres deben educar/ a sus hijos con ahínco.
Nunca debe comparárseles/ con cochinitos de ahorro.
Padres deben trabajar/ para un incierto mañana.
Nunca se debe esperar,/ de retoños, ni un cinco.
Quien por interés educa/ pareciendo ser vil zorro
sólo es perfecto mezquino./ No es dios Jaguar de sabana.

Cuando los hijos se van/ mil estrellas se han perdido
aunque esos padres estén/ rebosantes de dinero.
Dicho dinero no es vida,/ dice un cantar mexicano.
Bondades con nuestro entorno/ es tan divina libido
para vecinos, parientes,/ cuando ellos sean primero
sin absurdos egoísmos/ discriminando al humano.

“Creced y multiplicaos”:/ en diversas teosofías
es mandato universal/ no propio de los hebreos.
Nuestros hijos ya formados/ deben cumplir tal mandato.
Viejos padres consecuentes/ sienten muchas alegrías
cuando estos hijos se van/ buscando otros derroteros
no encontrados en su patria/ dominada por un hato

de ladrones embusteros/ disfrazados de partido
político derechero/ para esconder sus botines
producto de contrabandos/ y también del narcotráfico.
Ese hato de criminales/ a El Salvador ha hundido
en la miseria más grave/ sin mirarse los confines
de esas políticas sucias/ que nos tienen en lo trágico.

Si nosotros aplicásemos/ aquel “Sentido Común”
que el español Juan Luis Vives/ cual filosofía creó.
Con el Sentido Común,/ desde seis cumplidos lustros,
se llegaría a vejez/ sin estreses y ningún
sentimiento de abandono/ cuando el hijo se embarcó
y estaremos vacunados/ hasta para crueles sustos.
                                      02 de mayo en 2008.-




OCHO  NUEVOS HERMANOS

José Orellana Portillo†/ de San Luis La/ Herradura,
Doña María Agapita/ Molina del Llano Grande
viuda de Jesús Alfredo/ Chávez Muñoz, hombre sano.
El primero: mi cuñado,/ quien derrochaba dulzura
para su esposa Teresa†, mi hermana inmensa cual Andes.
José Orellana Portillo, por muchos lustros fue un santo.

Doña María Agapita,/ o viuda de Alfredo Chávez,
soportó cruel abandono/ desde hacía treinta/ años;
y tan terrible viudez, / de un cuarto de siglo o más.
Una viuda sin igual/ timoneando rudas naves
hasta llevarlas a puerto/ subiendo duros peldaños.
Hoy goza hasta de bisnietos/ iniciando cuarta edad.


Don Isabel de Jesús/ Salinas y Vasconcelos,
esposo de Segundita/ Chávez Muñoz, gran hermana
del alma cual Teresita, ─difunta ésta ha varios meses─.
Don Isabel, Gran Sultán,/ hombre de muchos anhelos,
mi cuñado formidable/ con una conciencia llana
disfrutando con el prójimo/ su alma nunca en reveses.

Don Saúl Bárton Hernández, es esposo de Ana Vilma;
Florencia Dolores Sosa, esposa de Héctor Orlando;
─Ana Vilma, Héctor Orlando de apellido Chávez Cañas─
son cinco sabios cuñados/ de este pöeta que esquilma
hasta última metáfora/ para seguir alabando
a sus parientes políticos/ quienes no padecen sañas.

Don Manuel Humberto Díaz/Chanchanico, hombre de Bien,
esposo de Blanca Luz/ es mi cuñado también:
padre de cinco muchachos/entre ellos, Humbertío,
quien partió hacia lo celeste/en su plena juventud
y de nena Carmencita/quien cuida de su salud.
A su madre, Blanca Luz/ siempre le ahuyenta el hastío

Octavo de mis hermanos/ quien dejó de ser cuñado:
Alfredo Humberto Cornejo,/ dentista de profesión.
Hermano menor de Elsa,/ madre de mis cuatro nenas
Fue mi cuñado especial/ antes de haber hermanado.
Alfredo es hermano digno/ por su noble corazón;
pues con solo su presencia/ disipa profundas penas

El último es el primero/ de estos ocho personajes.
No debo ser lisonjero;/ pero nube de celajes,
matutinos, por supuesto/ forman grandiosa corona
o halo sobre cabeza/ de/ Óscar Armando Cuéllar,
quien ahora, en Canadá,/ forjan indeleble huella
con Carmelina, otra hermana/ Chávez Cañas: Señorona.

Estos ocho iluminados/ desde ha tiempos ya no fueron
cuñados por el imperio/ de leyes tan obsoletas
civiles y religiosas/ en este mundo de hipócritas.
Los ocho son mis hermanos,/ pues ellos siempre tuvieron
y tienen carácter noble/ sin conducta de veletas.
¡Sus nombres debo escribirlos/ siempre con letritas góticas!
                           
        26de mayo en 2008.

viernes, 22 de febrero de 2013

EL CAMPEÓN DEL CONQUIÁN



EL CAMPEÓN DEL CONQUIÁN

Tomado de “HISTORIAS ESCONDIDAS
                           DE
       TECOLUCA” VOLUMEN II
               (Inédito en papel)
       
        Recién entrado a cuartas edades vitales (80 años), Don Moncho Chávez Henríquez disminuyó sus casi cotidianas actividades hortelanas e infatigables faenas políticas electoreras de oposición democráticas casi continuas por aquellas comarcas nonualcas-tehuacanas al sudeste exacto del imponente Volcán Chinchontepec; siempre combatiendo con su majestuosa estampa, delgada y alta, a descarados abusos de ladrones oligarcas enriquecidos por medio de sus esclavizados guardias, policías y soldados estatales.

        Para combatir tediosos momentos causados por ocios cotidianos, Don Moncho Chávez Henríquez con sus incontables barajas o naipes, a cada hijo, nieto, bisnieto o sobrinos que casi a diario lo visitábamos en su apacible hogar tecoluquense, de inmediato les obligaba a aceptar uno o varios retos o desafíos para jugar conquián hasta por seis horas consecutivas; levantándose él, Don Moncho, hecho una panda caramba o arco sin flechas, pero carcajeándose por haber derrotado, seis a uno, al hijo, nieto o sobrino desafiado en esa mañana o tarde-noche. Él gozaba mirando cómo aquel joven rival familiar se quedaba anonadado o boquiabierto e inmóvil sin explicarse  porqué dicho octogenario varón le había propinado tan tremenda vapuleada; pues, viejo Chávez Henríquez, de antemano proponía jugar conquianes en series de siete consecutivos juegos cada una, para así imitar a series mundiales del béisbol gringo.

        Una de tantas mañanas, desde San Salvador, en tren IRCA, llegó a visitarlo uno de sus tantos nietos, hijo de la primera hembra nacida de su también primer matrimonio: Doña Amalia Chávez viuda de Morales, venida al mundo en 1923. Dicho nieto: José Joaquín Morales Chávez, quien tres días antes había regresado de París, Francia (¿1981?), después de haber cumplido tres años de estudios médicos especializados en Cirugía Microscópica Mayor de humanos en acreditado hospital parisino; pues él, José Joaquín Morales Chávez, en Universidad de El Salvador se había doctorado en Medicina General, cuando nuestra Alma Máter era dirigida, con Maestría o Sabiduría, por el Filósofo Rector: Doctor Don Fabio Castillo Figueroa†, ─difunto desde hace tres meses─; con dos años más como Médico Residente en Instituto Salvadoreño del Seguro Social.

        Después de abrazos con risotadas, y de entregar el nieto  múltiples recuerdos materiales de su estancia en Francia, tal abuelo lo invitó a jugar una serie de conquián. Aquél argumentó carecer de mínimas nociones al respecto, pues en Francia no había tiempo ni lugar para practicarlo. Octogenario Chávez Henríquez, de inmediato comenzó a explicarle al nieto, paso a paso, naipe en mano, generalidades sobre dicho juego de salón. Después de media docena de ensayos, tan vicioso abuelo obligó al fingido inocente nieto a iniciar primera serie, sin poner atención a múltiples excusas aducidas por el joven Doctor José Joaquín Morales Chávez, quien fingiéndose algo humillado se había sentado frente a frente del gran maestro de la baraja en tal especialidad; pero, para refrescarle el cacumen y calmarle aquella sed tropical, ordenó a una de sus tres empleadas domésticas servirle al nieto enorme guacalada de horchata a base de morro con alguaishte de pepitoria, nuez moscada y abundante hielo; pues la inmediata futura víctima venida de París así lo requería.    
                        
                    Nuestro querido e inigualable octogenario se quedó absorto cuando aquel joven galeno, o cirujano microscópico en cirugías mayores, le ganó, al hilo, aquellos siete juegos de la primera serie. Al llegar a la 14^ pérdida consecutiva, pareciendo quinceañero atleta, tan despampanante campeón tecoluquense del conquián  de súbito irguió su matusalénica osamenta con escuálidas carnes¸ pegó dos puñetazos sincrónicos sobre tabla-mesa del comedor; más seguidilla inenarrable por ininteligibles pujidos guturales; pero que denunciaban su senil furia por haber sido vencido por aquel su nieto “culo de rábano” quien, con toda parsimonia se levantó de silla conquianera y se dirigió hacia otra estancia hogareña donde su abuela confeccionaba miniaturas propias de nacimientos católicos; ignorante ella del soberbio ataque de ira sufrido, y aún no digerido por su esposo: el derrotado o destronado rey del conquián quien, zapateando allá en lo más recóndito del traspatio, rompió la baraja española causante de las catorce derrotas al hilo.

        Aquel Doctor Morales Chávez, después de haber charlado durante 30mins con su honorable abuela, aceptó quedarse a almorzar con ellos y dejar resto de tarde-noche para visitar a otros pocos familiares Chávez que aún no habían abandonado la comarca tehuacana combatiente con hidalguía contra tropas o soldadesca democratacristiana al servicio siempre de enriquecidos ladrones u oligarcas, culpables directos de 200 ó más años de nuestro infra desarrollo en general; pero ahora, dicha soldadesca comandada por sanvicentino General J G García. Mientras la hora almuercera llegaba, Morales Chávez fue a recostarse sobre hermosa hamaca colgando en el patiecito central de aquella amplia decimonónica construcción de adobes con extensos patios y traspatios; hamaca refrescada por enorme sombra de naranjero traído desde Chinandega, Nicaragua, allá por 1948, cuando el profesor Don José Ricardo Chávez Cruz regresó de su luna de miel gozada en tierras de Darío; y traía tal vegetal para obsequiárselo al ahora destronado rey del conquián: tío materno de Ricardo.

        A 01:10pm, esposa y abuela respectiva llamó a la mesa a nieto y marido también respectivos. Tal comida se había retrasado porque el nieto doctor deseaba saborear caldo de patas no saboreado ni en el Molino Rojo parisino. Mientras tripas de res, tendones, otros ligamentos, verduras y tuétanos óseos terminaban de ablandarse o de soltar riquísimas sustancias tisulares con más fuego, el Doctor Morales Chávez saboreaba, todavía de espaldas sobre la hamaca, par de naranjas de Chinandega tan grandes y jugosas hasta llegar a pesar 03 ó 04kgrs cada una. Aquel campeón destronado ya había recuperado la calma o cordura. Sobremesa doméstica fue empleada para hablar pormenores acerca de estancias del nieto en aquella Ciudad Luz renacentista. A 03:00pm, PPKing, cariñoso nombre formulado o compuesto, empleado por todos los Chávez Henríquez tecoluquenses para referirse al Doctor José Joaquín Morales Chávez─, fue de visita a inmediatos y  escasos hogares de familiares aún quedados: Chávez-Orantes; Chávez-Rodríguez; Chávez-Sánchez; Chávez-Martínez; pues, 90% de aquel clan fundado en 1888, había migrado, por exclusiva causa bélica civil, hacia otras ciudades o hacia el extranjero.

        Conviene aclarar: cuando PPKing  estudiaba Plan Básico o Bachillerato en Instituto Simeón Cañas de Zacatecoluca (¿1965-67?, a sus 14-16 floridas primaveras, casi todas las noches, temprano hasta 09:00pm. y en fines de semana, este jovenzuelo acudía a casa del abuelo Moncho Chávez Henríquez, o Papá Moncho, donde recibió, de éste, múltiples clases del mentado juego; pero, a 70 años cumplidos, aquella enfermedad de Alzheimer empezaba a desarrollarse; y, cuando PPKing lo desconoció  con el 14 a cero, tal ancianito no pudo evocar al adolescente alumno de 15 ó 17 años atrás. Él, Don Moncho, falleció en cuatro de marzo de 1989, a 90 años cumplidos.
                         @@@@@
         
        A 09:00pm, cuando el nieto científico regresó a casa saltándose tapiales familiares comunes, ─porque ley marcial asesinaba a todo transeúnte encontrado en calles reales─, halló al abuelo absorto con el naipe; éste le prestó poca atención, señalando habitación-dormitorio designada al nieto parisino; pues él, el abuelo campeón recién destronado durante aquella mañana-mediodía, estaba desquitándose el capote con otro joven: Rubén Belarmino Chávez Sánchez: sobrino-nieto del campeón conquianero.
               
                  Santa Tecla, febrero 12 en 2013.-