Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

miércoles, 12 de diciembre de 2012

HUGO RAFAEL "PINOCHO"



HUGO RAFAEL “PINOCHO”
          Por Ramón F Chávez Cañas

Durante catorce años/ o quizás por más de veinte
no tomaba vacaciones/ Hugo Chávez, Presidente.
En año noventa y dos/ del siglo veinte pasado
al fracasar rebelión/ en Caracas, Venezuela,
con todo y sus desengaños/ ni esperanza que consuela
sus únicas vacaciones/ las gozó él, encarcelado.

Rebelión fu consecuencia/ del bárbaro Caracazo
en el año ochenta y nueve,/ similar al Bogotazo,
cuando el poder sin conciencia/en año cuarenta y ocho
impuso en noble Colombia/ actual conflicto civil;
por eso ahora nos mueve/ con pensamiento sutil
poetizar vacaciones/ de Hugo Rafael “Pinocho”.

Después de veinte o más años/ de no gozar un asueto
es justo, muy necesario/ que Chávez se invente un cuento   
 de incierta neoplasia pélvica/ sin dar mayores detalles.
Semblante y palabra poética/ le desmienten tal dolencia
porque después de año y medio/ en esta cuarta emergencia
no habría ningún remedio/ ni en éste ni en otros valles.

Chávez Frías nos engaña/ como nos mintió en octubre
siete de las elecciones;/ pues el cáncer no se cubre
con ésta ni otra patraña/ no en La Habana ni en la Luna.
A pitiyanquis bribones/ sí, se les debe engañar
como a gusanos miamenses/ nunca queriendo aceptar
la excelsitud de Fidel: ¡Filosófica fortuna!

Mi  intuición inexplicable/ me dice: él, en La Habana
junto con Viejo Fidel/ pasan vacación galana.
De manera razonable/ Maduro Moro en Caracas
le está teniendo la peña/ en Palacio Miraflores;
porque Hugo Rafael/ con médicos o doctores
juegan perfecto ajedrez/ mientras escuchan maracas.

Después de almorzar, ya tarde,/ con el barbón Castro Ruz
se pasan haciendo alarde:/ser ases del arcabuz
o jugando a las canicas./ Con Raúl, al capirucho
o encumbrando barriletes/ en playas de Varadero.
O en marchas maratónicas/ do Fidel llega primero
y leyendo biografías/ del Mariscal de Ayacucho.

Está bien, Huguito Chávez/que goces tus vacaciones,
que en veinte años no has gozado;/ pues tus caras ilusiones
de volar como las aves/ en tu inmensa Venezuela
por mil puntos cardinales/ hasta vencer al nadir
y sacar de la ignominia/ al martirizado Haití,
aunque al bruto pitiyanqui/ esta tu verdad le duela.

Pasados veinte años más/ tomarás otro descanso;
pero no será en La Habana/ ni en Quito: será en mi manso
y pequeño El Salvador./ En el dos mil treinta y dos
Centroamérica estará/ en cenit de su excelencia.
Tecoluca1, tan galana,/ albergará a su Eminencia:
Don Hugo Rafael Chávez:/ del Socialismo, Campeón.


       1--- TECOLUCA = Ciudad-municipio salvadoreño, localizado en el sur del departamento San Vicente: mi cuna.-
            San Salvador, 12 en diciembre de 2912.-      

martes, 11 de diciembre de 2012

VERSOS DIVERSOS, 2^ entrega


                   
                  VERSOS DIVERSOS
                    De Ramón F Chávez Cañas

A L   N I Ñ O   I N T E R N A C I O N A L

Ahora, Niño del alma,/ nuestro Niño Universal;
ahora, uno de octubre,/según Naciones Unidas
es un día consagrado/ a tu excelsa majestad;
pues tú traes esperanzas/ a tantas futuras vidas
de todo nuestro planeta,/ del uno al otro confín;
del planeta agonizante/ a causa del lobo hambriento;
quien desea mil riquezas/ monetarias y sinfín;
quien atropella futuros/ de Niñitos, cual jumento.

Nuestra Tierra está en peligro/ por niños mal educados
en décadas ya pasadas/ por padres tan ambiciosos
de poderes terrenales;/ de esos poderes malvados
de sujetos ignorantes/ buscando existir ociosos
explotando tierna entraña/ de Madre Naturaleza
sin importarles futuros/ de  Niñitos no nacidos
en tan inmensos confines/ de nuestro planeta Tierra,
ora reducido al mínimo/ por unos cuantos bandidos.

Esos adultos imbéciles,/ reyes de la oligarquía 
ora neoliberal/ en tierras occidentales
de este minúsculo globo/ convertido en pesadilla
para honestos de este mundo/ con pensamientos cabales;
pero que están humillados/ por viles gusanos torvos
a quienes nada/ importa/ hundir a generaciones
incluso a tataranietos./ Ellos serán siempre sordos
al clamor de hombres honestos/ en tan débiles naciones.

Pero tú, Niño de América,/ de Europa y de Oceanía;
del África, digna cuna/ de Homos sapiens e izcariotes;
del Asia y de hermosas islas/ creadoras de fantasía,
seréis defensores puros/ o incontables quijotes
quienes enfrentando a pícaros/ adoradores del oro,
salvarán a nuestra Tierra/ de los neoliberales:
esos sujetos que sueñan/ con encontrar un tesoro
en nuestra Luna o en Marte,/ pues ellos se creen geniales.

Vosotros, ¡oh!, Niños negros/ de cabellera moruna;
vosotros, Niños indígenas,/ con ojos tristes, profundos
en nuestra América inmensa,/ nuestra América: mi cuna;
vos, Niños europeos,/ australianos iracundos,
junto con Niños asiáticos,/ en un futuro cercano,
deberán con mano dura/ parar a los abusivos
estudiantes de Columbia,/ que con títulos gusano
pretenden hundir al mundo/ con espantosos rugidos.

Ellos tienen prensa escrita/ y radiotelevisiva
para tratar de embaucaros/ en beneficio de pocos;
pero vuestra inteligencia/ caminando cuesta arriba
derrotará a los cretinos,/ seres cerebros de topos.
En esta primera década/ del veintiún cristiano siglo,
 Niñitos de todo el globo/ salvarán al Medio Ambiente
con su inteligencia inmensa/ y su actuación en sigilo,
pasando al cuarto milenio/ con soles limpios de   oriente                                                                            
                                                   01 de octubre en 2007.

     V I E N T O S   D E   O C T U B R E

¡HOLA, Vientos de Octubre,/ cuánto os esperamos!
Según tatarabuelos/ siempre fuisteis puntuales.
Según mis bisabuelos/ vosotros fuisteis amos
desde Día de la Raza,/ hasta de Navidades.
Amos con nortes suaves/ hasta fines de año.
Después, en mes de enero/ y mitad de febrero,
azotabais terribles,/ en aquel triste hogaño
cuando a inicios de invierno,/ no invierno verdadero

en zonas tropicales/ de nuestra Centroamérica;
sino en lejano norte/ del Asía y de Europa,
y en estepas heladas/ de inmensa Norteamérica
cuando frío inclemente/ traspasa gruesa ropa.
Entonces, fieros vientos,/ desde octubre hasta enero,
allá en mi Tecoluca, /reventabais mis labios;
hacíais crujir ramas/ y volar al sombrero;
despotricando, nos, /contra nortes no sabios.
                                                                                           
Sin embargo, mis nortes,/ ahora os añoramos
porque en nuestros octubres,/ desde ha cincuenta años
no aparecen tus brisas/ que en niñez recitamos
de las “Jícaras Tristes”/. Sufrimos desengaños
cuando llega noviembre,/ y vos, vientos: ¡ausentes!
Celajes otoñales/ coronan nuestro ocaso;
multitud de arcoíris/ en mis cielos ponientes
os sustituyen, vientos./ ¡Ah, tremendo fracaso!
                                       03 de octubre en 2007.-

    RICO POBRE Y POBRE RICO

Cuando alguien te regale/ diez centavos,
una libra esterlina/ o cuatro yenes;
dos euros, un dinar,/ o  par de almuerzos;
pues tus seres están/ necesitados
en adquirir, urgente/, muchos bienes
básicos del vivir,/ con mil esfuerzos

inútiles por indolencia humana
indiferente a las/ necesidades
de lisiados e infantes,/ con decoro
pidiendo protección/ a raza hermana
por religión más genes/ sin maldades,
sin egoísmos que/ provoca el oro.

   Cuando alguien te regale una peseta
con todo el corazón/ puesto en tus palmas,
no vayas a pensar/ que es millonario
con veinte o más millones/ en su cuenta;
con latifundios,/ más venta de/ armas
o caballero de/  genoma/ ario.

¡No!, mi señor mendigo,/ ¡por favor!
No confundir el sebo/ con manteca
ni pensar que la Luna es fácil queso.
Ese hombre a quien tú llamas salvador
no ha podido pagar/ una hipoteca
y está endeudado hasta/ su pescuezo.

Quien socorre a su prójimo/ no es rico
en bienes materiales/ mal habidos.
Su pobreza la muestra/ solidario
con sufrientes en este/ mundo chico,
donde justicia para/ adoloridos
sólo se encuentra en/ Monte Calvario.

Nuestros ricos ladrones,/ incapaces
de ganar tal dinero/ con honestos
ejercicios fiscales/ y contables,
para ti, mendiguito,/ son rapaces
carroñeras de sinvergüenzas gestos
buscando otros bolsillos/ miserables.

El pobre honrado, rico/ siempre ha sido;
el pobre malo, nunca encuentra calma;
pues su codicia no/ le trae  paz.
El Hombre Bueno no está adolorido
y al Satanás jamás/  vende su palma
porque no imita al/ águila rapaz.

Pobre rico sufre/ lo indescriptible
por su codicia y avaricia, juntas,
hasta morir contando/ sus dineros
reunidos de forma corruptible.
Por suerte, estos imbéciles, en yuntas,
se marcharán en tren/ sin pasajeros.
                               06 de octubre en 2007.-

P A R A   MI CUARTA HIJA
por su viaje de estudios a España

Te vas, hija querida,/ a tierras del Quijote;
te vas con tu sonrisa/ y tus ojos de miel.
De ahora en ocho días,/ vía México hermoso,
volando ya sin prisa/ estarás en el norte.
Flotando en línea Iberia,/ más alto que Babel
en un vuelo directo,/ estable y silencioso

llegarás a Madrid,/ tu destino final
a buscar maestría/ en un saber terreno
que nuestra patria enclenque, (perdona mi expresión)
nunca ha podido darnos/ por pobreza virtual;
pues tu patria es riquísima,/ pero tiene veneno
de víboras humanas/ en esta gran nación.

¡Cuántos miles de miles/ o tal vez de millones
niños inteligentes/ llegan a juventud
sin tener porvenir,/ por Estado esquilmado,
que les haga ascender/ abruptos farallones
en nuestra patria chica/ carente de salud
social y económica!:/ ¡su tesoro es robado!

Viviendo prehistoria/ a inicios del veintiuno,
o en pleno Medioevo/ de Europa cristiana,
es nuestra oligarquía/ de hace doscientos años,
—hoy neoliberal—, disfraz muy oportuno
para robarse bienes/ fingiendo puritana
caridad evangélica/ desde tiempos romanos

cuando sacrificados/ por Nerón, Diocleciano,
fueron exonerados/ por un tal Constantino.
Desde entonces aquellos/ cristianos perseguidos
se volvieron feroces/ contra nuevo cristiano
quien no acepta esos mitos/ sin bases ni sin tino
para estafar a hombres/ que están muy confundidos.

Esa es tu sociedad/ cristiana-religiosa
quien expulsa a retoños/ a buscar horizontes
en países del norte: cercanos o lejanos,
porque esta oligarquía,/ ¡esa vieja raposa!,
roba tantos impuestos,/ terrenos y hasta montes
imponiendo a gobiernos/ también de sucias manos.

Te vas, hija querida,/ hacia un norte distante;
te vas asegurada/ con suficientes medios
para sobrevivir/ en esa clase media
y clase intelectual/ para buen estudiante.
Tu constancia admirable/ prescinde de remedios
y tu cerebro inmenso/ no encontrará tragedia.

Sin embargo, querida,/ con tus años bisoños
te faltará experiencia/ ganada por nosotros
tus padres preocupados/ por tu buen porvenir.
Debes ser muy prudente/ al rechazar a coños.
Debes ser razonable/ al tratar con los otros
compañeros de clase,/ sin ser hazmerreír.

Escoge a tus amigos./ ¡No seas escogida!
Valora sus virtudes./ ¡No seas jueza y parte!
Sé prudente al hablar./ ¡Evita necedades!
Previene los peligros./ ¡Valora más la vida!
Ama la buena música,/ en fin, a todo el arte.
¡Marchando con plomada/ no habrá necesidades!
                                    11 de octubre en 2007.-

sábado, 8 de diciembre de 2012

LOS CONCUÑOS



HISTORIAS ESCONDIDAS DE TECOLUCA
                        TOMO II

        L O S   C O N C U Ñ O S
                    Por Ramón F Chávez Cañas
      
          Isabel de Jesús Salinas Vasconcelos, quien en transcurso de este relato se llamará “Chabelo”, a secas, es tecoluquense del caserío El Paraíso en cantón Santa Cruz Porrillos; hijo del matrimonio “natural” de Don Belfort Vasconcelos†, sanvicentino, con Doña Sara Salinas†, tecoluquense. ─Matrimonio “natural” por no haber habido curas, pastores, notarios, alcaldes, tampoco gobernadores; pero sí había amor eterno o divino─, era, Don Chabelo, hasta 1980, propietario-heredero de muchas decenas de hectáreas o manzanas localizadas en aquellas fértiles praderas costeñas en el sur del ensoñador municipio de Tecoluca; además, propietario, a puro sudor, de similar extensión en vecindades del cantón La Cayetana, localizada a media altura del Chinchontepec o Volcán de Tecoluca; pues ciudad San Vicente no existía (1635), pero Tecoluca sí, por ser ciudad nonualca tehuacana precolombina.

        Allá, en caserío El Paraíso de cantón Santa Cruz Porrillo, Don Chabelo cultivaba granos básicos, en principal arrozales, más crianza de bovinos y equinos; acá, sobre leves faldas celestiales del Chinchontepec, Salinas Vasconcelos se deleitaba sembrando y cosechando caña azucarera hasta cuando, en 1981, la guerra civil salvadoreña (1972-92) recrudeció y, Don Chabelo, con esposa y manada de nueve críos, viéronse obligados a migrar hasta barrio San Jacinto de San Salvador, donde aún viven.

        En 1944, el jovencito Chabelo, apodado desde entonces “Sultán de Santa Cruz Porrillos”, contrajo matrimonio natural con adolescente Segundita Chávez Muñoz, nativa y residente en mero, pero mero barrio El Centro tecoluquense. ─Llamada Segundita porque su abuela paterna fue Doña Segunda Henríquez Angelino viuda de Chávez Rivas─; matrimonio natural que aún perdura sólido, a pesar de celos infundados, sin base, en Doña Segundita.
                                @@@@@
       
         En cambio, Doña Blanquita Luz Chávez de Díaz Chanchanico†, hermana diez años menor que Doña Segundita, en 1952 se desposó por ley civil con Don Manuel Humberto Díaz Chanchanico† quien, en resto de esta narración histórica se llamará Beto Chanchanico o Chanchanico, a secas. Blanquita Luz, al igual que Segundita, fueron genuinas señoritas de la más alta sociedad intelectual y económica de aquel pueblito nonualco tehuacano o Tecoluca, capital precolombina del Nequepio Maya del mismo sublime nombre; en cambio, Beto Chanchanico, esposo de Blanquita Luz, fue oriundo de la hacienda Nuevo Jalisco del cantón San José Mama Soca en municipio Zacatecoluca, departamento La Paz, contiguo a municipio Tecoluca. Hacienda Nuevo Jalisco era propiedad de Don Pedro Díaz Chanchanico†, padre del jovencito Beto Chanchanico.

         Con tantas arduas faenas agro ganaderas del joven Beto Díaz Chanchanico allá en heredad paterna, este muchacho, ya casado, adquirió extensa propiedad adyacente a la adquirida por Don Chabelo, su concuño; ambos lotes agro ganaderos fueron desmembrados del latifundio Hacienda Tehuacán Opico, ─donde ahora, a 03kms distantes al oriente, también está el municipal “Parque Eco-turístico Tehuacán”─. Este otro más joven matrimonio, por mismas razones bélicas salvadoreñas, también debió migrar hasta ciudad Ilopango, en periferias orientales san-salvadoreñas. En recién pasados cuatro años, Beto Chanchanico y Blanquita Luz, con pocos meses distantes, rindieron tributo a la Nada Cósmica; en cambio, el Sultán de Santa Cruz Porrillos con su celosa consorte, están vivitos y coleando. Los Salinas Vasconcelos-Chávez Muñoz, después de nueve partos a término, optaron por la esterilización quirúrgica materna; no así los Díaz Chanchanico-Chávez Muñoz,  a quienes Dios les mandó cinco nenes: tres hembritas y dos varoncitos.
                                        @@@@@
         Dichos concuños eran uña y carne. Por razones no venidas al caso, Don Chabelo pidió prestado a Don Beto cierta cantidad en miles de colones para devolverlos cuando aquél vendiera suficientes quintales de arroz en granza, de arrozales muy próximos al aporreo en centenares o millares de quintales, pero calculados en fanegas. Con el mayor gusto Chanchanico entregó aquellos varios miles de colones (¿¢20,000ºº u $8,000ºº dólares de entonces?). Cuatro semanas después, ─en noviembre de 1966─ inició aporreo o cosecha del arroz. Sanvicentino Don Carlos Joaquín Cornejo Merino†, entre otros, fuerte acaparador y revendedor de granos básico a mejores precios, con sus cuatro camiones de altos tonelajes hacia hasta ocho viajes cotidianos (dos por cada camión), fletando aquel grano celestial. Cada día, por la tarde, Cornejo Merino llegaba a casa-hogar de Don Chabelo a entregarle el total monetario de lo fletado desde Santa Cruz Porrillos hasta ciudad San Vicente. Esto ocurrió durante aproximados diez días consecutivos. Mientras tanto, Don Beto Chanchanico, ─quien vivía 100mtrs al norte en misma calle o avenida pueblerina, en línea recta, calle diagonal de por medio─, desde una de sus tres ventanas exteriores, a diario divisaba entradas y salidas  del sanvicentino Don Carlos Joaquín Cornejo Merino, cuando éste bajaba de, o abordaba su automóvil Mercedes Benz de último modelo, después de haber entregado los bujillazos de pisto, se supone, al Sultán, quien era y continúa siendo más pechito, sin estar desnutrido, que un Cristo de lata. Luego, el acaparador de cereales y café, salía raudo hasta su hogar de San Vicente: 24kms ida y vuelta.
                                         @@@@@
         Cierta tarde de aquéllas casi noches veraniegas tropicales (05:30pm), Doña Blanquita de Díaz, sollozando llegó hasta casa-hogar  de su padre: Don Ramón Chávez Henríquez†, situada a 50mts  rectos hacia el norte. El padre de ella, ─quien cenaba acompañado de su segunda esposa: Doña Carmela Cañas Merino de Chávez Henríquez† más sus pequeños y adolescentes hijos e hijas─, puesto en pie fue al encuentro de su sollozante hija mayor. Al preguntarle motivo o motivos, ella respondió: ¡Ay, papá!: Beto se ha desmayado… (¿…?)… Ya tiene tres horas de estar sólo respirando y con apagados quejidos lastimeros cada vez más suaves… Yo le pregunto qué siente… Él sólo mueve la cabeza en negativo… y  globos oculares de izquierda a derecha, pero no habla… (¿…?)… No, papá, no está tilinte. …(¿¡…!?)… Porque me daba pena, papá, venir a molestarlos, pues yo creía ser algo pasajero. Pasada una hora de no mirar mejoría, acudí a mis vecinas inmediatas, Doñas: Juanita Bonilla Chávez de Mira, Tulita de Marenco, Juanita Molina de Ayala con su hija Carmela Ayala Molina. Lo hemos frotado con Siete Espíritus; hasta dos lavativas rectales de pura esencia cafetera le hemos aplicado y sólo ha pataleado… Ese Don Felipe Ayala, idóneo en farmacia”…

         En este punto, Doña Carmela Cañas Merino de Chávez Henríquez, la interrumpió. En seguida, la misma Doña ordenó ir de inmediato a casa del enfermito; llevándose, además de a Don Moncho su esposo, a los niños: Carlitos Borromeo y Héctor Orlandito. Llegaron. La Doña, madrastra angelical de aquel en problemas joven matrimonio, hablaba a Chanchanico con frases reconfortantes y sobando calota craneal al mismo tiempo. En ese instante se presentaron madre y hermanas del desmayado, Doñas: Carmen viuda de Díaz Chanchanico, Josefita Díaz Chanchanico de Castañeda, Luz Díaz Chanchanico de Balladares, y Victoriana de mismos apellidos; al mismo tiempo, el desmayado empezó a rechinar la dentadura, a cambiar sus tonos morenos faciales medio oscuros a morado aberenjenado, y a medio sonreírse con Doña Carmela Cañas Merino de Chávez Henríquez, empezando a esforzarse por articular palabras descifrables, lo cual logró al ver al idóneo en farmacia preparando cánula rectal con enema de estricnina. Chanchanico hasta apretó glúteos en señal de rechazo; siempre balbuceando se logró entenderle esto: “¡Ingrato el Chabelo!”. De inmediato, la joven señora esposa de Beto Chanchanico comprendió causa primaria o única de aquel desmayo no epiléptico. Don Moncho Chávez Henríquez, suegro de aquel rechinador dental, al instante ordenó al idóneo farmacéutico hecho a machete, suspender aplicación de tal enema rectal, ordenando pedir el taxi más inmediato. La señora Cañas Merino de Chávez Henríquez, ordenó a su adolescente hijo Orlandito, ir a prisa hasta casa-hogar de Don Sultán Salinas para averiguar monto de lo adeudado y cobro del mismo. Orlandito, con 15 abrilitos,  regresó con la pólvora mojada por carecer de edad para hablar de dinero, dijo Chabelo. Entonces, aquella dulce madrastra de Blanquita Luz, recorrió rápido esos 100mts planos  para entrevistarse urgente con Cristo de Lata Salinas, quien estaba orondo sobre silla perezosa comiendo miel de ayote enmelado en peroles de molienda panelera propiedad de doña Juana Francisca del Carmen Chávez Henríquez de Orantes Vela
        
         Doña Carmela Cañas, con dulce pero enérgica voz, lo espetó así: “¡Caramba, Chabelo!: nadie hubiera creído que tú jugases bromas tan pesadas; pues todos te hemos conocido, desde niño, como muchacho servicial, inteligente y educado. ¿Por qué tratas así a tu concuño Beto? El pobre está vivo sólo porque respira y derrama, en silencio, lagrimones abundantes. ¡Dame ese dinero, Chabelo, porque ese es el único medicamento que lo puede curar en un santiamén!

        Tan malvado Sultán terminó de engullir el pedazo de ayote en miel para enseguida hablar así: “No, Doña Carmela, suegra también mía: mi concuño Chanchanico está exagerando su fingimiento. Dentro de dos días, el lunes próximo, iré al Banco Hipotecario sanvicentino a retirar esos ¢20,000ºº que le debo. … (¡¡…!!)… No, Doña Carmela: Don Carlos Cornejo Merino, Don Roberto Cea Vega, Don Marcelino Portillo con otros más, cada tarde no vienen a pagarme el arroz retirado durante ese día; sólo vienen a hacer cuentas económicas conmigo, para así ellos depositarme el dinero cada día en el banco ya citado. ...(¡¡…!!)… Óigame, señora de Chávez: en el armario de mi dormitorio creo tener la mitad de lo adeudado. Ábralo y sáquelos, cuéntelos, lléveselos y explíquele que dentro de dos días, lunes al mediodía, le traeré el resto desde San Vicente”.

         Aquella elegante señora de Chávez Henríquez, con una de dos puntas del hermoso tapado católico de percal español, envolvió cien billetes de a ¢100ºº cada uno, partiendo rauda y alegre por haber solucionado ese problema a punto de estallar en luto familiar profundo. Doña Carmela Cañas cruzó la calle, penetró al hogar de Chanchanico, atravesó la sala social principal esquinera; el molino comercial de nixtamal, dos corredores interiores, dos dormitorios de niños y niñas del matrimonio, hasta llegar al aposento nupcial Díaz Chanchanico-Chávez Muñoz, ya repleto con presencia de las siguientes damas: Juana Francisca del Carmen Chávez Henríquez viuda de Orantes Vela; María Agapita Rodríguez Molina de Chávez Muñoz; Arcadia Adolfina Chávez Henríquez viuda de Posada ¿Carriles?; María Josefa Chávez Henríquez viuda de Avelar; Amalia Chávez Muñoz de Morales Guerra y la beata nonagenaria: señorita Soledad de la Paz Henríquez Angelino: ─esta última, tía materna de todas las Chávez Henríquez, por haber sido hermana mayor de Doña Segunda, abuela de Segundita─; asimismo, estuvieron presentes dos hermanas del Chabelo, Doñas: Graciela Salinas Vasconcelos de Cañas Merino y Rosita Salinas Vasconcelos de Rodríguez Molina, con Margarita Alfaro de Rodríguez Molina y señorita beata octogenaria: Cecilia Ayala Bustamante.

         En ese momento de total confusión, con lágrimas e incertidumbre, tal madrastra de ambas hermanas, en débil telaraña, desdoblando una de dos puntas en su tapado católico de percal español, habló: “Mira Betío: Chabelo te envía esto. Cuéntalo”. “Blanquita: cuente ese dinero”, ordenó el recién resucitado, ya sentado sobre el petate de su camastrón nupcial: ─petate sostenido por encordelado de cuero crudo bobino flexible─. “Son ¢10,000ºº”, dijo Blanquita con mediana alegría de conformidad momentánea. “¡¡No puede ser!!”, respondió Chanchanico, con alarido todavía retumbando en cuenca del Chinchontepec y cerros Ciguatepeque  orientales, desmayándose ipso-facto.

         Ipso-facto también aquella sabia Doña Carmela Cañas regresó adonde el comelón de ayote en miel, a narrarle, al pie de la letra, todo lo acontecido. Este Cristo de Lata, al instante cambió semblante, tirando al basurero el otro pedazo de ayote medio comido; abandonando de un salto su confortable hamaca para ir hasta su armario privado a extraer diez paquetitos de ¢1,000ºº cada uno… Llevando asida de un brazo a terrenal virgen del los desamparados, ambos penetraron al aposento del comatoso. Al oír la inconfundible voz del Chabelo, al instante volvió a tomar la posición de loto o del obeso Buda. Él, en persona, contó aquellos restantes ¢10,000ºº. Ya satisfecho a plenitud, sin saludar al murmullo de parientes y vecinos, fuese al baño para aseo enérgico total. Luego de afeitar su lampiña y muy morena cara de nonualco tehuacano, se perfumó con lavanda inglesa Yardley; su tan negra y espesa cabellera la puso en orden con brillantina Glostora; calzó botines cosacos café, vistió  pantalones caqui macartur dos cabos, confeccionados por Don Sapo Martín o por Don Chico Culo: ambos, maestros en sastrería local; más camisa blanca hondureña mangas largas de marca “presidente paz”. Sombrero italiano “Barbissio” adornó sus indígenas sienes. Par de espuelas mejicanas se puso por último. Mientras tanto, el viejo Hilario Mejicanos ensillaba la mula “Rosa Corona”, ─bautizada así por Chanchanico debido a su suavidad en el trotar equino.

         Mientras tanto, el Sultán del Porrillo, ya en su hogar, hizo similares operaciones personales que el concuño.  Montado sobre su caballo “Suave Palmolive”, se paró a nivel de la esquina empedrada de su casa-hogar. Pocos minutos más tarde, aquella pareja concuña se perdía en espesura nocturna del camino real que, pasando por inmediato cantón El Carao, conduce hasta caserío El Paraíso de Santa Cruz Porrillos; pues, a inicios de El Carao, habitaba la señora o señorita “Vaso de Leche”, al parecer novia subliminal de Don Chabelo; y, una legua hacia el sur, moraba aquella vieja coquetona Adelaida, querida virtual de Chanchanico; pero ésta disputada con míster Kleiton, fumigador aéreo en algodoneras de doña Julia Angulo, copropietaria de hacienda Tehuacán Opico y, a la vez, esposa del míster Kleiton.        
                        06 de diciembre en 2012.-