Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

jueves, 23 de agosto de 2012

LA GUERRILLERA JAGUAR, introducción


Ramón Francisco Chávez Cañas

LA GUERRILLERA JAGUAR
         NOVELA 
        BASADA EN HISTORIAS VERDADERAS


I N T R O D U C C I Ó N

         Lectores salvadoreños no necesitarán explicaciones sobre título de esta novelita; sin embargo, muchos extranjeros, ocasionales lectores de la misma, sí, pudiesen necesitarla; pues, Guanaco o Guanaca, desde tiempos inmemoriales es despectivo apodo o patronímico aplicado a salvadoreñidad sin encontrarse explicaciones históricas o lógicas creíbles, porque guanaco es camélido habitante en Altiplano Andino, muy pero muy lejos de esta parcela centroamericana llamada El Salvador. En cambio, JAGUAR, es calificativo de valentía y honradez simultaneas, aplicado a nuestras varonas y varones luchadores con denuedo en cualesquiera campos  de quehaceres humanos engrandecedores de nuestro terruño o raza. Guerrillera no Guanaca fue el primer título pensado en poner a esta novelita histórica; pero no resultaba tan sonoro ni elegante, aunque equivale a ser Guerrillera Heroica, lo cual se podrá deducir en transcurso de esta lectura. Entonces, optamos por el presente título: LA GUERRILLERA JAGUAR.  
 
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Al publicar sus obras es común, para todo autor literario incluir, al inicio de ellas, escueto resumen de su ser o currículo vital. El autor de esta novela corta ha publicado resúmenes similares en primeras ediciones de sus dos obras anteriores "HEREJÍAS" conteniendo 186sonetos, la mayoría escritos en versos alejandrinos, e “HISTORIAS ESCONDIDAS DE TECOLUCA” escritas en prosa. —Sólo el nombre de ciudad Tecoluca, departamento San Vicente, El Salvador, Centroamérica, hace adivinar el lugar de origen del mismo—. Sonetos Filosóficos “Herejías” dan pie para imaginar sus posiciones teosóficas al respecto.

Estudios académicos universitarios básicos en Universidad de El Salvador, le facultan para ejercer doctorado en Medicina General humana. Tal vez convenga agregar: además de tales libros publicados, mencionados al principio, tiene aún no editadas sus “Memorias” llamadas “Jirones con Giros del Recuerdo” en 1ero, 2do y 3er tomos; “Poesías Cronológicas”,  “Otros Poemas”, “Poesía Nueva” y “Reflexiones”, todos listos para ser publicados.
       
Varios amables lectores de “Historias Escondidas de Tecoluca”, en forma verbal o electrónica han señalado aparente incongruencia al escribir el autor: ciudad Tecoluca, ciudad San Vicente, ciudad Santa Ana, etcétera. Excepto ciudad de Guatemala, ciudad de Panamá y ciudad de México, porque ellas sí son ciudades pertenecientes a tan bellos países y no a santos, mayoría desfasados. Este escritor  responde: “En tiempos medievales europeos y coloniales americanos, ciudades u otros lugares tenían dueño, en especial por tímidas razones religiosas católicas terroristas. Ahora las ciudades, pueblos, villas, aldeas, cantones, caseríos y más, son independientes de esos amos imaginarios, siendo correcta la escritura usada por el autor al referirse a todas las ciudades suprimiendo el arcaico ‘de’. Nuestras modernas mujeres: madres, hermanas, esposas, hijas, primas con tías y más, aun estando bien casadas en aspectos morales y materiales, están firmando ya sin ese esclavizador ‘de’. Hace 65 años, desde 1936 hasta 1961, ciudad capital de República Dominicana fue bautizada con ominoso nombre: ‘Ciudad Trujillo’ y no ‘de’ Trujillo; hará 25 ó 30 años en municipio Santa Tecla, o en Antiguo Cuscatlán, se fundó otra ciudad: Ciudad Merliot y no ‘de’ Merliot; Vietnam Heroico sustituyó el nombre de su capital: Saigón, por sonoro nombre de su magno Prócer. Hoy se llama Ciudad Ho Chi Minh y no ciudad ‘de’; sólo para mostrar tres ejemplos más claros”. Ese razonamiento por lógico, permite al escritor-historiador anular prepotente “de”.

Autor de esta corta novela histórica también piensa: Si determinada persona no cumple con obligaciones legales juradas y, al contrario, degenera en negativo esos deberes tal cual lo hicieron: genocida chileno recién muerto; racista alemán diezmador de judíos; actual genocida de musulmanes de apellido Arbusto en español, y  estadounidense asolador de Hiroshima y Nagasaki, entre otros; sus nombres, al menos, no merecen llevar letra mayúscula inicial, aunque computadoras subrayen con rojito. Este principio debe aplicarse, además, a organismos colegiados e instituciones estadales. En conclusión práctica: ejércitos y cuerpos mal llamados de seguridad, con respectivos dirigentes, antes y durante guerra civil salvadoreña, degeneraron  funciones constitucionales. Por eso, al menos, merecen desprecio del idioma cervantino.   
       
Podría parecer error o abuso del autor contra inteligentes lectores, remarcar en dos o más capítulos, nombres de personalidades insignes de El Salvador quienes ya están registrados en Historia Mundial contemporánea (Monseñor Romero y Galdámez, Filósofo Ignacio Ellacuría con muchos, muchos más), y protagonistas ficticios con verdaderos de esta novela; o de hechos notables en Historia no oficial salvadoreña; porque historia oficial derechista conoce, pero no reconoce tales hechos. Con este proceder literario se pretende martillar en cerebros jóvenes, —nacidos durante o después de firmados Acuerdos de Chapultepec—, para que ellos, varones y hembras, mantengan fresca y difundan “Memoria Histórica” reciente y remota. También se pretende no entrar en confusiones de nombres, fechas y lugares comunes de esta novela corta, tal cual sucede con incontables Aureliano Buendía del pueblito Macondo en “Cien Años de Soledad” del Nobel Colombiano. Muy pocos, cree este autor, pueden identificar con claridad aceptable a hijos, nietos, bisnietos, entenados o hijastros y más del primer Aureliano.
       
Esta novelita histórica no había sido concebida como tal, pues el autor comenzó escribiendo sencillo y breve cuento sobre hecho verídico ocurrido a Don Próspero Galán Burgos†, (nombre ficticio). Tal cuento fue escrito en 1992, poco después de firmados en Nueva York y México DF los Acuerdos de Paz. De vistas y oídas este escritor escuchó tal relato al propio don Próspero, repreguntándole al respecto hasta haberle sacado del “guargüero” el último dato útil. En seguida supo sobre otros acontecimientos bélicos rayano en heroicidad, protagonizados por combatientes insurgentes, más algunos fantásticos episodios conocidos  antes de casi increíbles aventuras desventuradas y bienaventuradas del señor Galán Burgos, principal eje masculino de esta novela histórica; entonces, a ruegos de adolescente Estrella de Belén, tercera hija del escritor, se armó tal trama a manera de hacer coincidir amarguras, luego dulzuras del personaje mencionado en anteriores líneas.
       
Muchos sucesos están relacionados entre sí. Los menos: no. De ahí nació la novelita porque combina realidad con fantasía, aun siendo todos verídicos; pero con coordinación relacionada a tragedias: militar, social, económica, familiar, cultural y más, provocada por justa o injusta guerra civil salvadoreña, según cada apreciación particular. Con estos hechos reales concatenados, el autor da a conocer tristes y felices eventos ignorados o distorsionados adrede por grandes medios nacionales (privados) de comunicación masiva. Al mismo tiempo contribuir, aunque sea con esta miseria, a mantener “Memoria Histórica” de viejas generaciones; pero, quizá más importante será mostrar esta arista ignorada, por malicioso ocultamiento oficial, a nuevas almacigueras que ahora llenan escuelas primarias, secundarias y hasta universitarias.
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Durante 14 años esta novelita pasó abandonada en buhardillas del olvido; pues  disco duro de primera computadora “Apple Macintosh” se volvió obsoleto para aquellas de nueva generación o tecnología de punta. ¡Se perdió todo su contenido! Por fortuna, al revolver contenido de cofres buscando documentos antiguos, este escritor encontró única copia en papel. Con gran entusiasmo pasó 3 ó 4 semanas copiándola en  actual aparato electrónico de últimas generaciones; después, tratando de corregir errores mecanográficos cometidos por aquella bisoña secretaria: Indira Berlina, su primera hija (pues este autor creía no necesitar aprender a manejar sofisticados aparatos del demonio); además, corrigiendo al máximo, —según sus limitados conocimientos literarios académicos—, errores ortográficos, semánticos y sintácticos no advertidos en aquellos lejanos entonces. Conceptos originales han quedado intactos.
       
Esta novelita ha sido espulgada con microscopios de buena voluntad; sin embargo, sospecha el autor: habrá decenas o centenas de sutiles yerros, tal vez sólo detectables por acuciosos lectores o literatos profesionales. Él no es profesional en Letras. Este escritor se auto-compara con músicos empíricos, quienes a puro oído ejecutan instrumentos musicales, porque no tuvieron oportunidad de estudiar solfa; pero, melómanos compadecidos escuchan con paciencia y hasta aplauden esos no científicos sones. Escribe por placer inmenso de escribir prosa y poesía; pero más por honda necesidad de comunicar a otros, de manera especial a salvadoreños no guanacos sino Jaguares, vivencias oculares y auditivas acumuladas en su viejo cerebro de 70 años actuales. Él se llama Ramón Francisco Chávez Cañas, nacido en ciudad Tecoluca, departamento San Vicente, El Salvador, Centroamérica, el 03 de diciembre en 1937. Médico general jubilado.
       
En probable 2da edición pudiese ampliarse este relato, o escribirse nuevos libros abordando temas históricos importantes de El Salvador en lejano y reciente pasado. Para ello sería menester que algunos o muchos potenciales lectores aporten datos específicos. Correo electrónico al respecto, también para recibir críticas mordaces históricas y literarias bien intencionadas es: rafrachaca@yahoo.com.mx
       
Si par de lectores o más queda bien informado por medio de esta novelita histórica, el autor podría, en cualquier día, bajar a fosa o entrar a pira funeraria, con  sonrisa de satisfacción, —de oreja a oreja—, pues se iría con profunda e íntima convicción de haber aportado una teja más para ayudar a cubrir tan infinito techo cultural e histórico de nuestra patria, El Salvador.-   

El Autor
              Santa Tecla, 30 de enero en 2007.-



PRÓLOGO
UN PRÓLOGO PARA LA “GUERRILLERA JAGUAR”

El Doctor Ramón Francisco Chávez Cañas, nos da el honor y privilegio de hacer la presentación de su último trabajo literario: LA
GUERRILLERA JAGUAR, un episodio verdadero, y que según nos pudimos enterar, las notas originales de él, se mantuvieron extraviadas o guardadas en un buen período de tiempo, afortunadamente se pudieron recuperar y aquí estamos con ellas.
        
        Comienza narrando las peculiaridades de un jefe de familia, quizá como hay muchos, quienes creyeron que gracias a su dinero  podían o pueden hacer cuanto quieran comenzando por la falta de respeto a sus seres queridos y a los demás con sus consecuencias, pero aquí vemos como alguien así puede hacer un cambio de ciento ochenta grados, por varios motivos, que lo llevan a ello, y así obtener la parte limpia de nuestros verdaderos sentimientos.
        
         Luego nos va adentrando, a hechos que conmovieron a El Salvador, situaciones donde se puso a prueba la valentía, astucia y real amor a nuestra querida patria.
          
     Jóvenes que muchas veces utilizando armamento de construcción artesanal, lograron humillar y derrotar fuerzas armadas modernamente equipadas, muchas veces mejor alimentadas, y contando con los medios posibles para una fácil victoria, pero no contaban con lo principal: la moral combativa de nuestros jóvenes revolucionarios.
         
        Nos hace rememorar tristemente hechos y crímenes terribles que diariamente pudimos atestiguar.
        
      Muchos de estos asesinatos quedaron impunes, otros, no, gracias a la justicia popular.
        
    Nos narra con palabras muy propias de nuestro pueblo, accesibles, creemos, a todos los que tengan la oportunidad de leerlo.
        Entreteje la parte histórica de nuestra Guerra Civil, con anécdotas simpáticas de familias y apellidos muy conocidos de nuestro país, personas que fueron parte de los verdugos sin conciencia ni moral que hicieron mucho mal y al escoger maldades y abusos contra nuestros humildes campesinos, así como otros que de alguna forma ayudaron o colaboraron a la lucha del pueblo, todos ellos tienen presencia en esta lucha que nos tocó vivir.
         
          Creemos que esto va en beneficio de nuestros jóvenes que tienen en esta obra la oportunidad de conocer en forma bastante cronológica hechos heroicos y otros terribles que obligaron a nuestro pueblo  a organizarse y tomar las armas y lanzarse a la lucha, para de esta forma, obtener o implantar la Justicia Social en El Salvador, lo que de alguna forma u otra se lograron plenamente.
        
           Quienes conocemos la obra o parte de ella de nuestro amigo Doctor Ramón F Chávez Cañas, tales como: “Historias Escondidas de Tecoluca”, “Herejías” y sus Bellos Poemas, sentimos ya la falta de algo nuevo de él, y es así como de una forma sencilla y clara, nos hace revivir hechos dolorosos y conductas preciosas, que como salvadoreños bien nacidos, no podemos darnos el lujo de olvidar, recordemos que Pueblo que olvida su historia negra y la ejemplar, está condenado a repetir los mismos errores y toca a las nuevas generaciones no repetirlo.
         
      Así que, lectores, sepamos aprovechar, gocémoslo y obtengamos lo mejor de él.

                        Profesor Fulvio Manuel Aldana Guerra  

C O N T I N U A R Á

jueves, 16 de agosto de 2012

TERRORISMO JUDEO-CRISTIANO


         TERRORISMO JUDEO-CRISTIANO
                         Por Ramón F Chávez Cañas

        Hace aproximados seis mil años, ─límites finales de prehistoria─, Mesopotamia y comarcas vecinas a ríos  Tigris y Éufrates: Iraq, Irán, Afganistán, Siria y más, estaban iniciando actual y depravada “cultura” occidental. Aquellos sumerios o persas tuvieron necesidad espiritual de invocar a un ser protector quien les protegiera de calamidades naturales y de supersticiones inexplicables entonces para ellos; además de bendecirles cosechas de incipiente agricultura con rebaños de ganado lanar y camélidos. Esos pueblos, aún  nómadas entonces, vecinos entre sí, vivieron en relativa paz; teniendo, cada uno, su dios o dioses regionales, incluyendo a diosas.
        
           Confines de la Historia mencionan a cierto sabio rey de esa época llamado Hammurabi y a filósofo grandioso de nombre Zoroastro o Zaratustra; éste, adorado cual dios hasta por posteridades actuales, según narra el Filósofo alemán del siglo XIX, Friedrich Nietzsche, en su libro “Así habló Zaratustra”. Entre decenas o centenares de ídolos o dioses estaban: Marduck, inventado o resucitado por rey Hammurabi; Baal, divinidad mayor en actuales tierras palestinas. Poco después de esa época babilónica o persa, hace cuatro o cinco mil años ascendieron o fueron creados aquellos múltiples dioses y diosas egipcios: Isis, Ra, Amón, Tot, Osiris, Horus, etcétera, quienes permitieron gobernar en paz a múltiples faraones sobre aquel pueblo africano asentado en ambas márgenes desde Alto Nilo hasta  delta del mismo sagrado río; además, nebulosos clanes astados o tribus asentados en: Península Escandinava, norte Euroasiático y confines continentales desconocidos por Homo sapiens mesopotámico y mediterráneo.
         
         Dichos pueblos primitivos, casi prehistóricos, en sus inocentes fantasías concibieron diversos paraísos terrenales y celestiales; distintas creaciones del universo conocido por ellos; diferentes diluvios universales como el diluvio azteca en actual México; variopintos adanes y evas construidos con diversos materiales como heces fecales humanas defecadas sobre la Tierra por habitantes del paraíso celestial de primitivos persas, ─según escribió el Filósofo alemán Emmanuel Kant allá por finales del siglo XVIII─; o, como el maíz, antojado por Mayas en su "Popol Vuh" libro sagrado de ellos, etcétera. Más otra serie de fantásticas creaciones con nombres y apellidos, que en castellano son impronunciables ni escribibles, al ser poco recordadas o del todo ignoradas por inmensas mayorías más interesadas en mal alimentarse a diario y reproducirse a como dé lugar sin importar genética, según teoría del mismo Emmanuel Kant. Estos estudios profundos de Ilustrados Europeos desde hace 300 años, nos dan pie para afirmar: mitologías o mentirillas divinizadas aún en boga para sectas judío-cristeras occidentales, son burdas copias de antiquísimas supersticiones religiosas en moda miles de años antes de aparecer Abraham, creador y criador de insipiente1 e incipiente ácido ídolo Jehová; como burda copia es música del actual himno nacional de El Salvador, plagiado de la ópera “El Profeta” de Meyerbeer.
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Tres milenios más tarde, ─hace ya otros tres mil para sumar seis desde inicios históricos─, nació en Ur, pueblito persa, cierto ácido individuo llamado Abraham quien, dominado por codicias avarientas que lo incomodaban al máximo, decidió emigrar hasta  “tierra prometida” por su incipiente creación o Jehová; tierra prometida ocupada, desde varios milenios hacia atrás, por otros seres humanos de diferentes razas y credos religiosos, quienes vivían en perfecta armonía con Madre Naturaleza e ídolos mimados. Tierras ahora conocidas como Palestina y países circunvecinos.

Anciano Abraham con ancianísima Sara, dieron muestras de repugnante racismo al embarazar aquél a dulce esclava Hagar y expulsar, aquélla, a la madre egipcia con todo y crío inocente: Ismael: dando así origen bíblico a la raza árabe que, desde tiempos inmemoriales está sufriendo embestidas “divinizadas” de los otros descendientes del criminal o ácido Abraham con misógina2 Sara nonagenaria quien, después de haber permitido fornicación del Abraham con sumisa esclava Hagar hasta embarazarla, sin pensarlo dos veces les dio la calle a madre e hijito. Por supuesto: con orejón consentimiento del agrio ídolo Jehová. Este sarcástico orejón todopoderoso, debió haberse carcajeado al mirar a nonagenaria Sara arrastrar semejante barriga con Isaac aún fetal; pues el Jehová, según la biblia, puede hacer hasta mil pelotas cuadradas, o permitir embarazarse y parir a mujeres centenarias con vagina, útero y ovarios ya atrofiados. ¡¡Y qué!!      
        
       Con terrorismos jehovánicos inculcados en débil psique o subconsciente de aquellos tímidos palestinos antiguos, judíos descendientes del Abraham con Sara, poco a poco fueron adueñándose de aquellos territorios ocupados desde siempre por: filisteos, amorreos, hititas, medianitas, samaritanos, macabeos, cananeos y más; exceptuando algunos breves períodos cuando estos judíos sionistas fueron esclavizados por Nabucodonosor, algunos faraones egipcios y varios emperadores romanos; no obstante, mil años después de estar en vigencia tal biblia  y, 800 años de ser efectivas tantas draconianas leyes del Moisés, algunos judíos no tan sionistas (no extrema derecha religiosa y ni política), trataron de reformar desfasados códigos mosaicos, ─siendo último reformador frustrado el Filósofo judío de origen portugués nacido en Países Bajos: Baruch d’ Spinoza, quien hará alrededor de 370 años, al abogar en pro de reformas, casi es asesinado en Ámsterdam por órdenes del Sínodo Judío Holandés; debiendo retirarse a cierto pueblito neerlandés, donde sobrevivió puliendo lentes para telescopios. Esto ocurrió a principios de SXVII (1662), 28 años posteriores a fundación de ciudad San Vicente salvadoreña.
         
          Al no poderse reformar semejante adefesio tiránico, apareció, en Israel, ─año uno post Cristo─, la secta judía Esenia, al parecer liderada por el joven Jesucristo. Este muchacho, de 30 primaveras entonces, abogó por reformas sustanciales al código de marras. Tres años más tarde, sacerdotes, fariseos, escribas más poderes imperiales de Roma, lo asesinaron con clavos sobre dos maderos en cruz, previo a salvajes torturas corporales inenarrables con humillaciones morales máximas, acusándolo de blasfemo y traición a poder imperial romano. Esenios sobrevivientes continuaron el trabajo de zapadores durante aproximados 300 años más. A primitivos zapadores ahora se les conoce con el mote de “apóstoles”. Tales subversivos doctrinarios poco a poco se extendieron por principales territorios imperiales, hasta llegar a Roma, corazón del mismo imperio.
        
        Debido a contenidos doctrinarios en papeles o papiros llamados Evangelios, sobre todo con aquella bonita frase: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, hasta personas no judías, pero esclavas sumisas a Roma como Espartaco, abrazaron tales nuevos postulados; pues nunca imaginaron que esas dulces palabras quedarían, hasta hoy, sólo en el papiro. ─Mahatma Gandhi, en 1946, al ser preguntado al respecto sobre tal teoría cristiana, dijo: “El cristianismo es doctrina sublime, lástima que nadie está cumpliéndola”─. Claro: durante 325 años de persecución anticristiana, aquellos esclavizados ciudadanos del mundo antiguo, encontraron músculos para huir a tiempo y sándalos para mitigar heridas anímicas; pero, al serles elevado Jesucristo a categoría de dios supremo de aquel amenazado y decadente imperio, pronto se insuflaron de soberbias codiciosas y avaras, empezando a asesinar, durante mil o más años (500 a 1800dC), a quienes no daban total crédito a tantas torpezas predicadas por la biblia. Filósofos, incipientes científicos, artistas, y hasta curas progresistas como Jerónimo Savonarola (1452-98), de inmediato fueron acusados de herejes y mandados a ejecutar en hogueras atizadas con leña verde. Gracias a Napoleón Bonaparte, quien en 1804 secuestró importantes archivos vaticanos, ahora sabemos algo de tantas zanganadas que papas, cardenales y curas en general, cometieron con torpezas absolutas contra gente sana, cuyo único defecto fue aprender a razonar con lógica nunca dogmática como el anciano sabio Galileo Galilei. También a Benvenuto Cellini (*1500-72†), escultor y orfebre sublime quien, en sus “Memorias” de puño y letra describe cuánto sufrió al servicio de: dos papas, muchos cardenales Medici y noblotes, cuando lo hacían trabajar de sol a sol (hasta 18hrs consecutivas en veranos europeos) y no le pagaban ni tercera parte del justo precio.
         
          Sojuzgados, por medio de armas y crucifijos, aquellas tribus europeas al norte de Río Rin, oeste y sur del Mar Báltico, lo que ahora es: Alemania, Suiza, Polonia, Holanda, Bélgica, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, o pueblos que zánganos cristeros llamaban “bárbaros”; tribus constituidas por diversas etnias: nibelungos, celtas, suevos, godos, vikingos y más. Entonces el papa romano se constituyó en rey de reyezuelos; pues él, el papa, ponía o quitaba a reyezuelos de acuerdo a su libre albedrío, ─como cuando el papa Rodrigo Borgia o Alejandro VI, en junio de 1494, por medio del Tratado de Tordesillas obsequió al débil reyezuelo de Portugal, en perjuicio de España, mitad del continente latinoamericano (Brasil); sin embargo, no pudo mantener bajo su dominio absoluto a la Alemania de Martín Lutero (1517) ni a la Inglaterra de Enrique VIII (1537), quienes se negaron rotundos a seguir diezmando; constituyendo, Alemania e Inglaterra, sus respectivas iglesias o sectas cristeras nacionales. El papado quiso disfrazar su humillación acusando al inglés de polígamo quien le pedía múltiples divorcios; y, al renegado alemán, de no cumplir con el jurado celibato.                   
         
          Después, durante tan sanguinaria “santa” inquisición, (500dC a 1800dC), aquellos reyezuelos europeos ajotados por el papa y, con pretextos  de rescatar  “santos” lugares, durante 195 años (1095 a 1270dC) en múltiples “Cruzadas” se dedicaron a saquear todo Oriente Asiático Próximo; no obstante, Paladín Saladino, mahometano puro, humilló al reyezuelo inglés o Ricardo Corazón de León. Casi mil años después de aquella humillación supina sufrida por Corazón de León, aparecen hoy: Barack Obama, David Cameron,  Nicolás Sarkozy, Silvio Berlusconi, Zapatero y una réyesela danesa, ---sin permisos papales, por supuesto---, están tratando de revivir aquellas agresiones saqueadoras que en nombre de la “divina” democracia neoliberal o plutocracia3,  están tratando de agredir a Siria e Irán, después de haberse ensañado contra Libia de Muhammad  al Gadafi; pero se están haciendo así ¡ve! ¡Mírame la seña!
         
          Al no poder seguir saqueando tesoros del Próximo y Mediano Oriente Asiático, en especial petróleos, estos porcinos cristeros europeos, siempre se han dedicado a matarse entre sí para robar y robar más tierras y esclavos de la gleba a noblotes menos fuertes. Fue así como Europa, durante casi 1500 años hasta ahora, ha cambiado fronteras como quien se cambia calzoncillos, calcetines o sostenes femeninos cada día. Al mismo tiempo, junto con estadunidenses sionistas, ha agredido, continúa agrediendo y robando tesoros invaluables como en Bagdad, a pueblos extra continentales no cristeros ni sionistas. Escoria gringa fue quien, en 1837, mutiló a México; de 1898 al 1958, trató de mutilar a Cuba. Durante todo el XX, ha saqueado a toda América Latina; lanzado dos bombas atómicas al Japón; pero se ha hecho así, ¡ve!, con Corea del Norte, Vietnam Heroico, la misma Cuba, China Continental, Rusia e Irán; Venezuela, Bolivia, Argentina, Nicaragua, Brasil, Ecuador y más.  
         
          Guerras europeas, incluyendo dos mundiales, se han dado sólo entre judíos-cristeros; obligando a todo el mundo occidental a creer tantas patrañas favorables a ellos, difundidas por medio de mentirosa prensa escrita, radial, televisiva y siempre en genuflexión; como cuando dinamitaron aquellas dos torres neoyorkinas para poder agredir impunes a Afganistán; luego, con calumnias sobre armas para destrucción masiva, hallaron pretextos para atacar a Iraq y asesinar a Saddam Husein, como poco después con brutalidad indescriptible asesinaron a Muhammad al Gadafi y a Osama bin Laden. Torrijos Herrera de Panamá; Allende Gossens chileno; Árbenz Guzmán guatemalteco; Zelaya Rosales hondureño, Romero Galdámez, Prócer Salvadoreño; e incontables más, fueron purgados por cristeros sionistas estadounidenses.

Si en uno de estos próximos días, Israel y El Salvador se declararan en guerra, de inmediato, todas aquellas sectas jehovaneras, mormoneras, tabernaculeras, etcétera que vienen o son enviadas desde EEUU para anular residuos cristeros españoles o romanos, e implantar en América Latina al soberbio demonio apodado Jehová, quien cree ser el único dios verdadero; éstos malnacidos guanacos de inmediato se convertirían en Caballo de Troya o en Quinta Columna pro sionismo israelita apátrida del capitalismo neoliberal, encabezados por impostores, traficantes de menores, de aquel templo tabernaculero en colonia Escalón; y, por todos aquellos pastorcillos  en cuyos altares siempre se ve la estrella celeste de seis picos, el candelabro con siete mecheros, más bandera de barras y estrellas del criminal amo terrenal sionista neoliberal y/o cristero.

RESUMIENDO: para conseguir dinero fácil, 99% de humanos occidentales se cobijan con ropajes religiosos de farsantes cristianos y/o jehovaneros, incluyendo a papas y cardenales, quienes estafaron al orfebre Benvenuto Cellini.

1--- INSIPIENTE = Demente; 2--- MISÓGINA = Aversión contra el sexo femenino; 3—PLUTOCRACIA = Gobierno de enriquecidos ladrones.-

                     16 de agosto en 2012.-     

sábado, 11 de agosto de 2012

EL VIEJO VIUDO Y LA QUINCEAÑERA


          EL VIEJO VIUDO  Y LA QUINCEAÑERA
                   Por Ramón F Chávez Cañas     . 

          Este viejo viudo era hombre casi sesentón llamado don René Martínez, originario-vecino del pueblito San Matías en  departamento salvadoreño la Libertad. Durante tres o cuatro períodos había sido alcalde municipal arenero (extrema derecha) de su querida comunidad, sin ser arenero. Al final se aburrió de tal pantomima política derechista, dejándo el poder municipal a un su pariente cercano perteneciente al “pcn” o partido de las “manitas mañosas”: ─anciano partido derechista, fascista y militarista descartado por oligarcas areneros cuando desapareció  URSS─. El “casi sesentón viudo” volvió a tomar antiguas actividades agrícolas ganaderas, conservando su popularidad social municipal. Había enviudado pocos años antes, al parecer sin haber tenido descendencia con la difunta esposa; pero obtuvo de ella herencia agro-ganadera apreciable la cual, junto a bienes familiares heredados, más aquellos adquiridos por  propios esfuerzos laborales, le hacían viudo apetecible. En  época de sucesos a relatar (¿2002?) era, o debe ser, elegante hombre blanco ladino de constitución algo maciza para estatura mediana de 1.75mts; cabellera castaña oscura; barba azul al rasurarla, patillas largas a lo charro mexicano. Sus finos sombreros de vestir eran de caras marcas extranjeras. Al caballo o mula de sus antepasados los había sustituido por 02 ó 03 vehículos todo-terreno de modelos muy recientes. Tenía, o tiene, la facultad natural de expresarse con gran calidad conceptual, más potente voz metálica a lo Pavarotti, sin ser cantante; además, cualidades con mímicas de sus expresiones dejaban clarísimos todo concepto salidos de sus labios.
        Era, o es, uno de tantos principales clientes del agro-servicio “la Milpa” de ciudad Quezaltepeque, en  mismo departamento la Libertad. San Matías, pueblo menor, es vecino inmediato de ciudad Quezaltepeque (08kms). Por su agradable locuacidad bonachona, el personal de “la Milpa” se enteró del siguiente relato narrado acá en primera persona. Al inicio de aquella temporada agrícola invernal (mayo en 2002), después de 04 ó 06 meses de ausencia, este magnífico cliente llegó por primera vez para comprar grandes volúmenes de pesados insumos agrícolas. Durante veranos tropicales o estaciones secas, nunca llegaba a “la Milpa”; pues mandaba o manda a sus mayordomos para comprar materiales agropecuarios de poca monta. Doña Ángela Rivas Merlos, propietaria-administradora del mencionado negocio, con  característico júbilo de buena comerciante salió al encuentro del embotado, ensombrerado, patilludo, locuaz e inteligente señor cliente. Antes de preguntarle por sus significativos requerimientos agrícolas, esta astuta, pero honesta doña Ángela, lo abordó así:
        — ¡Bienvenido, don René! Lo estamos esperando como agua de mayo. ¡Caramba, Usted cada día más elegante! ¡Más bien parece principal artista de películas vaqueras!
        — ¡Cállese, doña Angelita! ¡Si Usted supiese las alas de cucaracha en las cuáles me he visto, no tiraría esos piropos!
¡No me diga, don René! ¿Se puede saber cuáles son esas alas de cucaracha?
 Aquel agro ganadero, ex funcionario político pueblerino, ya esperaba esa repregunta. Mientras, uno de tantos subalternos de doña Ángela Rivas Merlos servía, al embotado cliente, blanco tazón con café “gourmet” de exportación, más una semita mieluda “tacón alto”, tal cual le habían servido en visitas de temporadas agrícolas anteriores. Esta escena estaba ocurriendo al interior de la oficina privada de la dueña; pues, a todo cliente especial, no se le atendía en público (a nivel de mostrador o sala de ventas). Tan agradable hombre patilludo depositó su sombrero Jipijapa ecuatoriano sobre la silla adyacente; apoyó codos sobre cubierta del escritorio de doña Ángela. Con voz vehemente, casi lastimera, empezó su relato:
Imagínese, doña Angelita, el “cusuco yuca” en el cual me metí por ser, este su servidor, un gran bruto. Yo estaba feliz descansando sobre mi hamaca, y escuchando programa radial de música ranchera. Eran 05:00pm de ese 16 en diciembre del año recién pasado, cuando, el infeliz mayordomo o caporal de mi entera confianza, se acercó para decirme: “Patrón, ha llamado a la puerta una bella señorita. Dice llamarse Eugenia Paz. Viene del cantón Masajapa, en proximidades de hacienda ‘Estaquerías’, propiedad de Usted… (¿…?)... Sí. Le pregunté los motivos. Me dijo tener profunda admiración por su persona. No quiso darme más detalles. Le urge hablar a solas con el señor patrón. Yo creo: ella puede ser bocado de cardenal. Atiéndala, don René. Usted tiene más leche que un sapo o una vaca de raza holandesa… (¿…?)… Aparenta de 15 a 17años. Alta, blanca bronceada, cabellera rubia, quizá teñida; ojos vivaces verde-gris, tal vez por lentes de contacto al estilo Ciguanaba moderna. Vale la pena hacerla pasar”. Mi curiosidad venció a mi prudencia, continuó narrando el inefable ex alcalde, a tan siempre atenta señora dueña-administradora de “la Milpa”. Los segundos avanzaban raudos. Expresiones faciales, voz, más ademanes del caballero agro-ganadero, ascendían en franca locuacidad dramática—, fui a mi dormitorio para ponerme algo presentable; mientras, el imbécil mayordomo la hizo pasar a sala de espera. Aquella señorita, vistiendo  decente traje rojo carmesí con mangas tres cuartas; más zapatillas negras tacón alto haciendo juego con la cartera colgante de uno de sus hombros, parecía más encantadora de lo narrado por mi empleado. Además, un collar de perlas rodeando su delgado esbelto cuello, con  argollas haciendo juego con blancas perlas, me hicieron babear. Se puso en pie cuando yo llegué a sala de espera. Entonces, me deslumbraron sus uñas largas pintadas en carmesí para darle más resplandor a su vestimenta. Nos saludamos dándonos manos derechas, pues ella me ofrecía la izquierda. ¿Sería comunista? Siéntese, por favor, le dije. Tomamos asiento. Inquieto le pregunté motivos de su visita. Ella, con palabras bajadas en tono, pero claras, me habló así: “Óigame bien don René: desde cuando yo era chiquilla, y Usted estaba recién viudo, lo he admirado. ¡Lástima nuestra disparidad en edades; asimismo, en condiciones socio-económicas! Vengo, con todo respeto, a solicitarle sea Usted mi padrino; pues el próximo 28 de diciembre celebraré mis primeros 15 años de existencia. Mis padres harán pequeña cena en nuestra humilde casa del cantón Masajapa, después de la santa misa celebrada en iglesia parroquial de este pueblo San Matías. Su presencia, en ambos actos, llenará de felicidad a mis campesinos padres... (¿…?)... No. No. Mis padres no saben nada al respecto de mi pedimento actual. Quiero darles agradable sorpresa... (¿…?)… No sé. Será de su entera voluntad contribuir para resaltar mi humilde fiesta rosa. Dejo a su capacidad, más buen corazón, la cantidad monetaria a erogar por Usted”. Aquella muchacha, con cinturita de avispa “chilizate”, más bien conformadas chiches, cuyos pezones traslucían por el carmesí del vestido, calló. Yo, embelesado, prometí hacerme cargo de costos económicos del evento religioso y social. Al día siguiente, a la misma hora, esa Venus cantonal se hizo presente con primeras cifras del presupuesto. Le entregué ¢5,000ºº, pues yo no acepto hacer cuentas en dólares norteamericanos, porque es una falacia. Me quedé pensativo. No reaccioné. 02 días después marché hasta San Salvador para adquirir, en  almacén de caballeros “Montecarlo”, mi traje de gala para tal evento: zapatos Royal Church de ¢400ºº; calcetines, corbata, camisa, todas Giorgio Armani por valor de ¢600ºº; traje entero Perry Ellis de ¢3,000ºº; más perfumes cuyo precio no recuerdo. La chica volvió seis días más tarde por otro complemento de los gastos. Esa vez le entregué ¢8,000ºº adicionales. No se fue conforme. Dijo: “Hace falta el pago de orquesta viva, más coste de gaseosas o sodas, y bebidas espirituosas”. ¿Cuánto es?, dije siempre entusiasmado. “¢10,000ºº: ¢6,000ºº para la orquesta, y ¢4,000ºº para bebidas. Mis padres cargarán con gastos de la comida-cena”. Dos días más tarde, desembolsé aquellos ¢10,000ºº requeridos por último. Todo me estaba saliendo a pedir de boca. Yo pensaba: “A media fiesta, encaramo a esta bicha en mi 4x4 Land Cruiser, llevándomela hasta moteles camino al puerto la Libertad. Al fin y al cabo, tal cual dice mi pasmado mayordomo, es ¡bocado de cardenal!” Llegó el día 28. Bien trajeado, bien oloroso, tomé el flamante automotor todo-terreno de fabricación japonesa, mantenido a lo óptimo en casa matriz de la capital. Me dirigí a Masajapa. Volvimos hasta la iglesia. Aquella quinceañera a mi lado, sobre asiento del acompañante; padres, y seis hermanos, hacinados en asientos posteriores. Tal ceremonia religiosa fue breve. Habría sido brevísima si tan adorable quinceañera no hubiese dado substancial ofrenda de ¢300ºº. Mandé a dos mayordomos motoristas para traer dos “pick-up” de mis labores agropecuarias, con el propósito de transportar, hasta Masajapa, a mayor parte de la concurrencia. Llegamos. De 15 ó 20 jovenzuelos invitados, estaban posesionados de principales mesas. Charlaban a grandes voces. Exigían a la orquesta viva omitir la Marcha triunfal, para sustituirla por un vulgar son popular llamado: “Me gusta tu cu-cu”. Intervine. Logré convencerlos. La tal Marcha triunfal fue tocada. Nos paseamos orondos por área del baile, localizado en el mediano patio de aquella rústica vivienda, donde estaban repartidas, alrededor, todas las mesas; pues en salita-dormitorio-cocina-etcétera, no era posible. Terminada  mencionada marcha de rigor, la orquesta, por órdenes mías, continuó tocando música para enamorados; música del último medio siglo XX. La quinceañera y yo, bailamos pegaditos 04 ó 06 canciones románticas. Serían las 09:00 ó 10:00pm. De súbito, nos vimos rodeados por  decena de quienes estaban pidiendo repetir la degenerada melodía: “Me gusta tu cu-cu”.  Al instante protesté airado. No había terminado de alzar mi voz, cuando sentí el frío mortal de la trompetilla de un arma de fuego colocada en parte posterior-central de mi pobre barbilla,  poco arriba de la llamada manzana de Adán. Además de 04 armas corto-punzantes sobre mis costillas y espaldas. El cabecilla, al parecer desarmado, a distancia de 03 metros me habló así: “¡Mirá men!: ya bailaste lo suficiente. Hasta mucho te lo hemos permitido. Los turnos bailables, de aquí en adelante, serán nuestros. Debes retirarte antes de que otra cosa grave suceda. Vete a pie. Déjanos las llaves de tu automotor. No lo usaremos. Llévate la tarjeta de circulación. Ven o manda mañana por él. No camines a pie por callejón real, pues resto de nosotros te estaremos vigilando. Dame tu celular. Si das parte a la mal llamada autoridad, tendrás tus días contados. Bolséate para dejarnos algunos dolarucos, pues tú estás podrido en pisto. Nos quedaremos con tu arma de fuego, porque tenerla contigo te compromete más. Vete a pie por esos cañaverales. ¡Cuidado con tu lengua!”. Me quitaron, continuó narrando el frustrado, embotado, ensombrerado y viudo; mientras, doña Ángela, con cara compungida, continuaba paralizada escuchándole—, mi preciosa arma automática “Pietro Beretta” de ¢10,000ºº, junto con  dos chifles accesorios; también el efectivo de ¢5,000ºº para el viaje en luna de miel, sin contar el precio del teléfono móvil. Gracias a Dios no me robaron el traje ni los zapatos. Con mi decepción acuestas, como pude, me introduje a mis propios cañaverales. Caminé par de kilómetros rogando a santísima virgen no permitiera pisar a ponzoñosa y brava cascabel. Ascendí hasta cúspide de una lomita en mis propiedades; ahí, casi llorando, esperé el tardado amanecer. No he puesto demanda alguna por temor a graves represalias. Por eso, doña Angelita, he decidido no andar más en parrandas... (¿…?)... No. Ni a mi hermano mayor le he contado esta desgracia. Usted lo conoce bastante bien. Es muy devoto del santísimo sacramento. Él es capaz de darme fuerte paliza; pues, cual profeta, mi hermanito mayor siempre me advirtió de tantos peligros inherentes a mis desenfrenados impulsos hormonales. Yo necesitaba descargar, en alguien de mi confianza, esta desgracia sufrida... (¿…?)... No. No puedo despedirlo. El pobre mayordomo no es culpable. Sólo cumplió con un deber impredecible. Ahora, hágame el favor de elaborarme el presupuesto de estas mercaderías a llevar en este día.
La señora Rivas Merlos facturó lo pedido. Cargaron aquellos 02 camiones con 200 sacos de abono granulado de 100kgrs cada uno; más herbicidas, semillas, fungicidas e insecticida.              
              16 de enero en 2007