OPULENCIA FILOSÓFICA
Por Ramón F Chávez Cañas
Débese distinguir claro/ cuántas clases de riqueza
aprecia la humanidad/ así con simple simpleza;
pues el fonema riqueza/ se interpreta dependiendo
de dundera o de nobleza/ en diferentes cerebros
de acuerdo a la claridad/ con que el sujeto, aprendiendo,
al principio en propio hogar;/ en seguida con cuadernos
y cien maestros en jaulas;/ para luego incursionar
con profesores sin aulas, / o Calle: ¡Universidad!
Con niveles muy veraces/ de educación tan común
hombres seremos capaces/ de poder siempre saber
dónde encontrar tal tesoro/ sin tropezar con algún
obstáculo sin decoro/ que/ haga desfallecer.
Opulencia empobrecida/ en masas existenciales
de toda Latiniamérica/ y hasta en pueblos orientales
por objetos adquiridos:/ raíces, joyas, dinero,
casi siempre/ obtenidos/ por actos delincuenciales;
porque bienes de fortuna:/─robos del papa y su clero─
no se dan por oportuna/ bendición de celestiales
divinas cuatro personas/ ─hoy, incluyendo a María─
y/ a mil muñecos más/ de perfecta idolatría;
pues dinero contumaz/ se obtiene estafando a otros
hasta dejarlos en lonas/ como las llantas de/ autos.
Estos riquitos ladrones,/ cimarrones cuales potros,
llegan hasta el homicidio/ fingiendo ser seres cautos.
Robar y pedir perdón/ al cura en confesionario
hace que este gran ladrón/ se vuelva un osado saurio;
pues nada le cuesta en sábado/ re acusar su fechoría
y marchar contrito, orondo,/ frente al cura con la/ ostia,
sacar lengua viperina/ y ocultar su hipocrecía.
¡Este disfraz de hombre pícaro/ a narices sana anosmia!
Al hombre descerebrado/ las rapiñas lo deslumbran
porque ese botín robado/ sus egoísmos encumbran;
egoísmos codiciosos/ buscando en las religiones
el arma con que abatir/ dos pájaros con un tiro:
ganar cielo inmerecido/ más saqueos a montones.
Cuando les llega su sino/ nadie exhala ni un suspiro.
También existe otra clase/ en este mundo perverso:
hay personas celestiales/ con ideas en reverso.
Estos pobres dinerarios/ son filósofos geniales:
ignoran a millonarios/ como Diógenes al rey;
más cerebros súper sabios/ en épocas medievales
cuyo premio fue la hoguera/ al no aceptar torpe grey.
Esos santos no católicos, / pero santos en verdad;
tales santos nunca acólitos/ de teosofía falaz
al andar en pedregales/ junto a mil cristianas fieras
cegaron vías vulgares/ abriendo camino nuevo
basados en Ciencias lógicas/ y no en teorías cristeras
embaucadoras de necios/ por craneos llenos de sebo.
En doscientos años últimos/ septuplicado está el mundo;
pero entre siete Billones/ actuales, hay mucho dundo;
empezando por aquellos/ líderes con pies de barro,
continuando con secuaces/ gangueros de/ alta marca,
quienes le piden al dios/ desde harenes, caro carro,´
hasta llegar a la diestra/ de dios padre, sin la parca,
porque pretenden la gloria/ en cuerpo y alma cual Cristo
y con toda su euforia/ atracan hasta el más listo.
Estos cobardes rufianes/ son ejemplares auténticos
del sionismo criminal/ nacido en Ur del Abraham
dispersado por la Tierra/ con sucios genes idénticos;
mas, está cerca la/ hora/ cuando Sión fracasará.
Ahora no satisface/ tener el alma inmortal
El cuerpo debe subir/ hasta aquello celestial
porque no quieren morir/ en este vergel terrestre
donde estafando a la gente/ y robándole al Estado,
la muerte no es cosa urgente./ Ofrendan a su maestre
el diezmo con alegría; / pues es dinero robado.
Pöemitas aburridos/ como éste que ya termina
parecen el “padrenuestro”/ recitado de rutina
desde cuando Constantino/ les impuso nuevo dios;
asimismo “ave María”: / salutación cotidiana
en todo mundo católico/ rezado sin devoción,
por ello los milagritos/ no llegarán ni mañana.
08 en noviembre de 2011.-