E L A N C I A N O ADOLESCENTE
Por Chichipate Cañaverales
Allá por 1971, éste era un adolescente de 14 ó 15 abriles. Víctor Manuel Miranda García es su nombre. Hijo de don Antonio García†, eficiente obrero electricista independiente, quien trabajaba en redes eléctricas domésticas. Es hermano menor de don Antonio Miranda García, otro excelente obrero en la misma rama. El casi niño Víctor Manuel, al terminar educación primaria elemental (09º grado), optó por volverse alumno de su hermano: don Antonio Miranda García. Éste era, o es, esposo de cierta guapísima joven señora perteneciente a secta judía: “testigos de Jehová”, sin ser ella israelita. El razonador esposo, don Antonio Miranda García, jamás abrazó tal fanática y fantasiosa creencia. Esa tan agraciada joven judeocristiana esposa, era hermana menor de una señorita virgen, entre 40 y 45 otoños, también fanática de la secta judía dicha.
Soltero adolescente, Víctor Manuel, acompañaba a su hermano Antonio hasta el “salón del reino” donde, casi a diario, elegante joven esposa con señorita mayor, se reunían por las noches a rendir culto al dios extranjero neo-colonial, traído a nuestro El Salvador por otros fanáticos gringos con fines neo-esclavizadores espirituales, como lo hizo España con su Jesucristo y virgen María desde 1492. En estas circunstancias, el solterito quinceañero Miranda entabló amistad afectiva con la señorita mayor. Ésta lo indujo a participar, de forma activa, en cultos doctrinarios de los jehovaneros. En cambio, don Antonio, esposo de la joven guapa, nunca aceptó la fe de ambas hermanas.
Víctor Manuel Miranda García, repetimos, era un adolescente (1971-72) delgado, atlético, pareciendo lanzador profesional de pelota chica; alto, narizón, blanco ladino, cabello lacio, voz pausada, mirada inteligente, sonrisa franca, espontánea y observador profundo de su entorno. Buen aprendiz del peligroso oficio eléctrico familiar. Por esas múltiples cualidades, más otras escapadas a nuestra pluma electrónica, dirigentes jehovaneros quezaltecos lo incluyeron de inmediato en el sínodo o “consejo de ancianos”. Con este subterfugio, ridículo para tierna edad del mozalbete, el mal llamado consejo de ancianos lo presionó, hasta hacerle contraer nupcias jehovaneras con señorita otoñal, quien pudo haber sido su genética madre. Forzado matrimonio desigual duró muy poco, (¿04 años?). Hubo dos descendientes.
“Anciano Adolescente”, en mismo “salón del reino” conoció a jovencita de similar edad, o poco menor a la de él. Matrimonio natural, o “atrás del matocho”, o concubinato arreligioso, no se hizo esperar. Los dos jóvenes pecadores imprudentes fueron expulsados de tan fanática secta. Ahora (2007), tales adultos concubinos viven felices disfrutando sus jubilaciones y gozando la joven adultez de sus descendientes.
Esta Memoria fue conocida por este escritor cuando hermanitos Miranda García, electricistas, llegaron a trabajarle a un doctor, en instalaciones eléctricas de la caricatura de mansión construyéndose en área central del Casco Histórico en ciudad Quezaltepeque.
Enero 17 en 2007.