B E A T I F I C A C I Ó N
Escribe: Francis Fanci
¿Por qué el Vaticano beatifica a Juan Pablo II? ¿Será en desagravio por lo que le hicieron sufrir paseándolo y exhibiéndolo sujeto por un corsé para que no se doblara el cuerpo enfermo cuando se quedaba dormido durante las misas y le impidieron realizar su deseo de retirarse a un convento mariano para pasar allí sus últimos días?
¿Cómo puede medirse la beatitud? Recuerdo haber visto publicada una fotografía de Juan Pablo II al lado de Augusto Pinochet asomándose al balcón del palacio de la Moneda.
El texto de la misiva papal con motivo de las bodas de oro del general es el siguiente: “Al General Augusto Pinochet Herrarte y a su distinguida esposa Señora Lucía Hiriarte de Pinochet, con ocasión de sus bodas de oro matrimoniales y como ‘prenda de abundantes gracias divinas’, con gran placer imparto, como también a sus hijos y nietos, una bendición apostólica ‘especial’”.
Algunas de las decisiones "especiales" del pontífice: confirmó a Monseñor Paul Marcinkus en la cúpula de la banca papal para utilizar sus recursos, alentar la causa polaca y financiar al partido solidaridad. En 1995, el Ing. Joseph Hartman acusó al Arzobispo Herman Groer de abuso sexual cuando Hartman tenía 14 años de edad y estaba interno en el seminario de Hollambrum; muchos ex seminaristas se unieron a la denuncia y expusieron sus abusos; Wojtyla apoyó incondicionalmente al Obispo Groer y lo confirmó en la presidencia de la Conferencia Episcopal Austríaca. La madre de Cedric Tornay, miembro de la Guardia Suiza, muerto en circunstancias muy oscuras, escribió hasta su muerte desesperadas cartas a Juan Pablo II suplicándole investigar y esclarecer la muerte de su hijo y el “santo padre” simplemente la ignoró. Cuando el Padre Ernesto Cardenal se arrodilló para saludar al Pontífice, éste iracundo le increpó: “¡Ponga en orden su situación con la Iglesia!”; mientras hacía con un dedo un gesto amenazador. Después de mucho suplicar y esperar, Monseñor Romero al fin fue recibido por el papa en breve audiencia. Romero llevaba los documentos probatorios de lo que sucedía en el país, incluyendo lo referente a la muerte del Padre Octavio Ortiz y cuatro jóvenes catequistas. Wojtyla le dijo a nuestro Pastor: “No me traiga demasiados papeles, no tengo tiempo para leerlos; además, trate de estar de acurdo con el gobierno”.
Monseñor salió de la audiencia muy triste: “El Papa no me ha entendido, no puede entender porque El Salvador no es Polonia”, dijo conmocionado. Fue Juan Pablo II quien excluyó a Monseñor Romero de la lista de los merecedores de beatificación y por presión agregó IN EXTREMIS. Y ahora, uno de ellos es “Beato” y el otro: SIEMPRE FUE UN SANTO.
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Tomado de Diario Co-Latino, salvadoreño, en martes 17 de mayo en 2011. Negritas, entrecomillados y subrayados, son de Anastasio Aquisí.