Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

miércoles, 24 de octubre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 11^ entrega



                                N O V E L A
      LA GUERRILLERA JAGUAR
                Por Ramón F Chávez Cañas

CAPITULO V

        07 de junio en 1917. Jueves de Corpus Cristi. 07:00pm. Cerro El Jabalí bramaba cual bestia apocalíptica, —Jabalí es uno de numerosos cerros constituyentes del volcán Quezaltec o de San Salvador—. La tierra se escapaba bajo asustados pies de personas y animales circundantes. Luego el cielo se iluminaba con resplandor infernal casi permanente durante toda esa noche. Tenue lluvia temporaleada se cernía en alrededores; tal lluvia contaminada con emanaciones sulfurosas arrojadas por mismo cerro, se había vuelto ácida y ofensiva para piel de personas y animales, quienes huían del siniestro rumbo a cumbres escarpadas del cerro Guazapa, distante a varios kilómetros al nororiente del lugar de tal erupción, y a otras elevaciones de menor altura. Sólo señoras embarazadas próximas al parto en horas inmediatas no podían emigrar, aunque a muchas las desplazaban en: carretas tiradas por bueyes, hamacas con palancas para 2 cargadores en cada extremo, o en simples camas de pita o de correas de cuero crudo; pero el avance era torpe y mayoría, por estar a término el embarazo, con pánico sufrido debido a tal catástrofe, parían en el camino. Así nació, entre otros, a la altura del cantón Santa Rosa, don José Antonio Quesada López, porque su progenitora, al sufrir disloque de un tobillo, no pudo avanzar ni en carreta, ni en hamaca, ni en cama con cuatro cargadores. Esa misma noche a 08:00pm, también vino a este convulsionado mundo en  Aldea de Mercedes, jurisdicción del pueblo Nejapa, departamento de San Salvador, una niña hija natural de doña Silvestra Galán quien por nombre llevaría: Domitila Galán Menjívar.

Doña Silvestra Galán había nacido 17 años antes, pero nadie supo si en siglo pasado o en presente moribundo siglo XX; pues nació cercano a 00:00hrs del 31 de diciembre en 1900, o temprano en madrugada del primer día del siglo XX (1901). Nació en puerto Libertad, departamento del mismo nombre. A la hora del advenimiento, cañoneras inglesas fondeadas en rada del puerto; lo mismo “destroyers”, más fragatas de misma nacionalidad, disparaban salvas de pólvora para despedir al viejo siglo XIX y dar bienvenida al ahora ancianito siglo XX. Estas armas de Marina Británica permanecían fondeadas en esa rada para garantizar, controlando aduanas, pago de real deuda contraída por estos gobiernos con la Corona de su Majestad Británica. Por haber nacido en 31 de diciembre, se debía respetar santoral de todavía dominante iglesia católica de entonces. Por eso le fue impuesto tan feo nombre de San Silvestre, pero en femenino. Doña Silvestra fue hija natural de mujer hondureña venida del puerto Amapala, Honduras, haciendo vida marital no legal con un inglés soldado marino de una de tantas cañoneras ya referidas. Apellido de tal inglés era Dodge. Este tal Dodge, además de ser blanco rosado y alto, tenía visibles pecas en pómulos; con cabellera lisa, gruesa, parada y café rojiza. Porteños le apodaban “Fosforón”. Tal hondureña amasia del inglés se llamaba Nicomedes Galán, de allí fue que su hija llamase Silvestra Galán Dodge.

En esos tiempos, cafetaleros del centro de El Salvador enviaban su café de exportación hasta puerto La Libertad; fue así cuando la entonces señorita Silvestra conoció a vulgar carretero oriundo y vecino del pueblito Nejapa, al servicio de don Norberto Moran, cafetalero de esa zona, de ciudad Ahuachapán y, a la vez: “apactado”, se decía. Nombre del peón carretero era Cupertino Menjívar quien, en 1916 raptó a  señorita Silvestra llevándosela consigo a vivir en Aldea de Mercedes, ya ubicada. Por tanto, la hija del matrimonio “atrás del matocho”: doña Domitila, se llamó: Domitila Galán Menjívar.

Retrocederemos un poco hasta 1883 ó más allá. En ese año hubo cataclismo universal en este planeta Tierra por erupción y consecuente destrucción de isla volcánica allá por Océano Índico: Isla Krakatoa se llamaba. Esta dantesca erupción levantó gigantescas olas o “tsunami” hasta dar siete vueltas al mundo de ese entonces, habiendo causado miles y miles de muertes humanas y miles de millones de libras esterlinas en pérdidas materiales. Todas las tierras bajas de estos cinco continentes sufrieron  embate de tan excepcionales mortíferos tsunamis repetitivos cada 12hrs durante tres días consecutivos. Puerto Amapala del Golfo Fonseca en Océano Pacífico hondureño no sería la excepción. En medio de esa tragedia mundial, 3kms al norte de la más alta marea del mencionado puerto, Doña Nicomedes Galán vino a este “valle de lágrimas”. Fue madre de doña Silvestra, abuela de doña Domitila, y bisabuela de don Próspero Galán Burgos. Doña Nicomedes Galán fue hija de doña Pio Quinta Galán. Ésta nacida en 1858, —en meses cuando el judío italiano, don Momolo Mortara, sin quererlo se convertía en precursor del abrupto descenso del prepotente papado romano, al pelear con todas sus fuerzas anímicas y legales, devolución del niño Edgardo, hijo suyo, mandado a secuestrar por ominoso papa Pío IX, quien pretendía hacer del bautismo apostólico, católico y romano, “sagrado” sello universal e indeleble de esclavitud religiosa católica en seres de otras religiones—. Doña Pio Quinta falleció pocos minutos después del parto, debido a hemorragia vaginal profusa. En mencionado puerto cundió la voz o “bola”: ella se había ido en sangre. Entonces, recién nacida Nicomedes fue criada por su abuela materna: doña Teófila Galán (nuestra sociedad siempre ha sido matriarcal), nacida 50 años antes que doña Nicomedes.

Doña Teófila Galán nació en 1835, en precisos momentos de tan descomunal erupción del volcán no activo en norponiente nicaragüense, llamado Cosigüina. Esta espectacular erupción, más de cenizas espesas que de lava ardiente, arrojó millones de millones en toneladas de polvo, cubriendo territorios aledaños de: El Salvador, Honduras, Guatemala y hasta sureste de México, distante Chiapas o Tapachula a 1500kms del mentado Cosigüina, por supuesto. Debido a esta extraordinaria erupción volcánica, a ese año se le llamó “Año de la Polvazón”. Ocurrió dos años después (1833) de histórica sublevación del indígena salvadoreño-nonualco: Don Anastasio Mártir Aquino. Prócer “Indio Aquinosublevado contra criollos y chapetones de El Salvador, usurpadores de independencia nacional; también divulgadores de falsa abolición de esclavitud centroamericana que, por medio de un discursillo pronunciado diez años antes (último día de 1823) por anciano cura de nombre José Simeón Cañas, pretendieron engañar al mundo con esa patraña. Si hubiese sido realidad tan cacareada liberación, Aquino, nacido en ciudad Santiago Nonualco, no se hubiese sublevado 10 años después, ni hubiese ocurrido descarado despojo por latifundistas ladrones, quienes robaron en 1879-81, Ejidos y Realengos que Corona Española desde tiempos coloniales había designado para sustento de pobrería indígena y protección de fauna y flora en Realengos. Ejidos: terrenos amplios circunvalando a cada municipio salvadoreño. Realengos: fauna y flora vírgenes en: bosques, montañas, cordilleras y planicies propiedad del rey y después del Estado nuestro. Tampoco hubiese ocurrido vil genocidio en 1932, etc. Ellos se liberaron de España. El Pueblo: ¡no!
       
Conviene no dejar en tintero de computadora el nacimiento de don Prospero Galán Burgos: Esto ocurrió el 19 de diciembre en 1936, por la noche, en mesón Chávez cercano a línea férrea y estación del tren ingles en ciudad quezalteca. Cuando el niño Próspero Galán Burgos daba primer grito aspirando primera bocanada de aire todavía no tan contaminado, allá, a 80kms en línea recta hacia oriente, ciudad de Austria y Lorenzana, cabecera del departamento San Vicente y a los pies del coloso volcán Chinchontepec, era reducida a casi nada por fuerzas telúricas  ignotas.

Resumiendo: doña Teófila y doña Pio Quinta, tatarabuelas; doña Nicomedes,  bisabuela; doña Silvestra, abuela y doña Domitila, madre de don Prospero, habían hecho debut terrenal en circunstancias bastante trágicas. Total: había signos positivos o negativos por tales advenimientos. Tal vez las pecas, camanances, pelo café-rojizo, liso y grueso, más color blanco de piel de algunos hijos, y después de algunos nietos de don Próspero, fueron heredados de aquel chele inglés apodado Fosforón.

*****
        Primera infancia de doña Domitila transcurrió tranquila en Aldea de Mercedes. Fue a escuela pública de niñas en Nejapa; pero, como entonces pueblitos de toda la república estaban más abandonados que ahora, sobre todo en educación y salud, sólo alcanzó a estudiar allí hasta 2do grado de educación primaria, pues no había otros grados superiores. Libro Segundo de Mantilla lo repasó cuatro veces hasta llegar a 12 abrilitos. Entonces doña Silvestra, madre, decidió entregarla como “hija de casa” a la acaudalada señorita beata (anciana) llamada niña Menchitas López, propietaria de casi todas las centenarias casas de portales exteriores circundantes del atrio parroquial y mercados centrales quezaltecos; también dueña de extensas propiedades agrícolas ganaderas en  jurisdicciones de: San Juan Opico, San Matías y en misma ciudad quezalteca. Tal señorita Menchitas López y hermanas, eran encargadas de mantener aseo perfecto de: Iglesia parroquial, casa conventual, sacristía y mantelerías, más accesorios sagrados del altar católico quezalteco. Al mismo tiempo fabricaban ostias de consagrar y proveían el vino de mejor calidad para celebración de santa misa; también, señorita López y hermanas, estaban encargadas, de manera permanente, en preparación doctrinal católica para los cada día más numerosos niños deseosos de recibir por primera vez el pan eucarístico; así como en preparación de los también cada vez más numerosos jovencitos dispuestos a recibir el santo sacramento de confirmación, el cual era impartido en  promedio de 2 veces cada año, al llegar con ese objetivo los señores Arzobispos de San Salvador: Monseñor Adolfo Pérez y Aguilar o Monseñor Alfonso Belloso y Sánchez, o Monseñor Luis Chávez y González, de forma respectiva en su tiempo. Misma señorita López y hermanas visitaban una vez por semana (viernes) a menesterosos o desvalidos alojados en portales del centro y en estación local del ferrocarril inglés, para auxiliarles con: ropas, alimentos y medicamentos; aunque dos veces por año, día de san Antonio de Padua (13 de junio), y en día de Navidad, ofrecía por su propia cuenta a esa pobre gente, suculento almuerzo servido en portales exteriores de sus propiedades; y otras obras de caridad más, imposibles de enumerar para no causar mayor fastidio a inteligentes lectores. Tratando de cumplir bien con tales menesteres, beata filántropo necesitaba tener dominio sobre regular cantidad de jóvenes adolescentes femeninas, conocidas en el pueblo con título de “hijas de casa”. Estas jovencitas señoritas casi siempre eran de origen campesino humilde y, a cambio de esos invalorables y sencillos servicios personales prestados a la comunidad, ellas recibían alojamiento, alimentación y respetos adecuados a su condición de personas humildes. Muchas de ellas iniciaban o continuaban estudios de primaria en escuela nocturna para hembras “República de Nicaragua” funcionando contiguo a casa de aquella benefactora. En esa escuela nocturna se matriculó la ya casi señorita Domitila, para estudiar tercer grado de educación primaria; pero, por demostrar grandes dotes intelectuales y mayor dedicación al estudio, al terminar tercer grado fue promovida hasta 5to. Esto ocurría a principios de 1932, durante largas semanas del genocidio racial en Zona Occidental del país. En especial, eran desangradas razas indígenas de Izalcos, en defensa de privilegios ancestrales injustos de blancos-ladinos; entonces Domitila contaba con 15 primaveritas. Al año siguiente cursó 6to grado. Sexto grado era lo máximo a que un estudiante pobre podía llegar en El Salvador de aquellos tiempos. Con ese grado de educación, en 1934 se matriculó en academia de corte-confección y peinados, dirigida por señora apellidada Castillo, siempre en horas nocturnas.

Al estar cursando 6to grado, jovencita Domitila conoció a dichoso muchacho de 24 años de edad, cuyo nombre era Torcuato Burgos. Este Torcuato fue originario del capitalino barrio San Jacinto; —Barrio que muchos años atrás había sido pueblo aledaño a ciudad San Salvador; pero, por crecimiento demográfico-económico de ambos conglomerados, se creyó menester incorporarlo como un barrio más de la capital—. Joven Burgos trabajaba cual mecánico de mantenimiento en instalaciones del ingenio El Ángel del municipio Apopa, bajo acertada dirección de anciano ingeniero alemán de nombre Fedor Deininger, —padre del conocido filántropo don Walter Tilo Deininger, ambos ya fallecidos—; pero, por comodidad en transporte, Burgos había decidido alquilar para vivir, amplia pieza o habitación en mesón Chávez ya mencionado. En consecuencia, durante horas nocturnas tempranas él salía a “tunantear”. Fue así cuando conoció y se enamoró de jovencita Domitila Galán Menjívar.

Joven Torcuato Burgos había aprendido metal mecánica en talleres Sarti o Biollo; mecánica automotriz en Garaje Mundial de don Bartolomé Poma; todos, establecimientos capitalinos. 1930: en riberas del lago Ilopango, junto a otros obreros y estudiantes de diversos municipios, bajo liderazgo de don Salvador Cayetano Carpio y de don Miguel Mármol, conscientes firmaron acta de constitución del Partido Comunista Salvadoreño, —liderado al presente por don Schafik Jorge Hándal, usuluteco de inmensos quilates—. Para esa difícil época aquel joven Torcuato Burgos tendría escasos 21 calendarios. Perteneció a dicho partido; pero no era prominente o mejor dicho, no se daba mucho color; por eso, durante semanas de represión política satánica de enero-febrero-marzo en 1932, él pudo escapar hacia Guatemala. 9 ó 10 meses más tarde, de manera clandestina regresó a la patria; mas, su plaza en  talleres antes referidos estaba cancelada. Por eso, más temor a jauría capitalina que seguía tan activa como al principio en caza de cualquier sospechoso de comunista, decidió marcharse hasta ciudad Usulután buscando al líder Mármol. Estando allá leyó en un clasificado de prensa sobre necesidad que tenía ingenio El Ángel en Apopa de mecánicos calificados para mantenimiento de pesadas maquinarias. Como situación político-social y económica de Oriente no era nada halagüeña, decidió abordar de regreso tren IRCA, transbordando en San Salvador al tren inglés con rumbo a Occidente. Se bajó en Apopa. De allí dirigió sus zapatos burros cuero de cuche clavados, hasta mencionado ingenio, donde de inmediato fue contratado previo examen de pericia hecho por mismo caballero alemán: don Fedor Deininger; pero, por sospechoso de alterar orden público en dicho establecimiento, al cabo de 18 meses olfateó posible llegada por él de viles cuerpos represivos, abandonando empleo del ingenio. Buscó y encontró trabajo en herrería de don Simón Najarro, en mismo municipio y pueblito Nejapa; mas, tanta cruel incertidumbre lo acobardó, decidiendo marcharse hasta bananeras de Costa Norte hondureña, donde permaneció hasta caída, 1944, de tiranía del sátrapa Maximiliano Hernández Martínez. Regresó de bananeras con afición etílica bastante avanzada, más tabaquismo consecuente. Al nomás llegar a ciudad Quezaltepeque fue empleado, siendo motorista en bus o buses que el turco don Abraham Kattán tenía funcionando desde y hacia San Salvador. Allí trabajó por largos años, pues su alcoholismo sólo nocturno era aceptable. Efectuado postrer viaje de retorno, después de guardar en garaje al autobús, se emborrachaba. A 04:00am empezaba nueva jornada laboral tal como si nada hubiese pasado. Cual centenaria gota de agua taladrando  roca granítica día a día, noche a noche, vicio progresó hasta quedar invalidado moral y material, muriendo cirrótico en 1985.
       
En 1933 Torcuato Burgos conoció, para enamorarse, a jovencita Domitila Galán. Sus escasos meses idílicos los vivieron bajo públicos bombillos eléctricos nocturnos en calles empedradas de ciudad de los “güegüechos” o, en días festivos, bajo techo del kiosco central del parque Norberto Morán y aleros de adyacente estación ferrocarrilera del tren inglés; pero, tal benefactora pronto se enteró de malas andanzas de esta jovenzuela. A menudo la recriminaba por ello, llegando hasta llamar a doña Silvestra, señora madre de rapazuela, para comunicarle la conducta impropia de Domitila.
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        Noche de otro 07 de junio, pero en 1934, cielos quezaltecos y de todo El Salvador estaban llenos de nubarrones. San Pedro comenzaba a descargar  diluvianas cantaradas de agua sobre nuestro micro territorio, formando tremendo ciclón sin nombre, porque en esa época ciclones aún no recibían nombres del Centro Internacional de los mismos; pero a nivel regional se conoció ese  fenómeno climatológico con el catastrófico nombre de La “Correntada”. Temprano de esa noche, señorita Galán Menjívar optó por fugarse con su novio. Eran las 07:00pm. Novio, protegido de lluvias con capa hedionda de hule natural y paraguas comprado en almacén local del español don Ramón Vidrí, la esperó en esquina del otro almacén propiedad del palestino (turco) don Emilio Zablah. Ahí él le ofreció capa similar. Cargándole burda tumbilla de tulle donde iban todas sus escasas pertenencias, le echó brazo izquierdo sobre un hombro. Apresurados, más por deseos de fornicación que por lluvia torrencial temporaleada, dirigieron sus pasos hasta pieza del mesón donde Torcuato residía. Esa noche señorita Domitila perdía las flores de su virginidad. Siguientes nublados días con respectivas noches, mientras rudo apóstol continuaba bañando con saña divina a estas comarcas, ellos se deleitaban gozando con desnudeces de sus cuerpos. Ni cuenta se dieron cuando el mal llamado Río Sucio al salirse de cauce, casi anega la ciudad de sus edénicos idilios; mucho menos de destrozos que mentada “Correntada” estaba haciendo al arrasar con desenfrenada furia, poblados enteros del sud-oriente hondureño, más nororiente salvadoreño; ciudades: Ocotepeque y Concepción, fueron emblemáticas; tampoco se enteraron de destrozos causados por  río Bajo Lempa en departamentos: San Vicente, La Paz y Usulután, donde puentes, más  carreteras fueron arrasados, quedando vías férreas tan retorcidas cual plastilina de parvulitos. De esa luna de miel hubo embarazo; pero parió óbito fetal a seis meses de la concepción, quizá por tremenda paliza que doña Silvestra había llegado a propinarle en cuanto el cielo escampó. Luego vino el 2do del cual nació don Próspero Galán Burgos, mil y una veces mencionado.
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        Al partir Torcuato para Costa Norte hondureña, ella quedaba embarazada por tercera vez; por eso no quiso acompañarlo. Acudió por ayuda donde anciana señorita beata Merceditas López, su antigua benefactora. Ésta, valiéndose de influencias amistosas con don Chebo Vilá, alcalde municipal, le consiguió puesto en mercado central local. Misma señorita beata la surtió con víveres de primera necesidad; pero la embarazada, viendo que el grueso de venta de tales especies de primera necesidad sólo era por la mañana, decidió dedicar las tardes a vender “chilate con nuégados”. He ahí su permanente apodo: “Chilatera”. Con venta de víveres, verduras de temporada y chilate dio cristiana educación a numerosa prole obsequiada por el destino, pues su marido aparecía de vez en cuando: 2 ó 3 veces cada año para estarse acá par de semanas. En cada venida casi siempre la dejaba embarazada, al grado que tal pobre mujer pasó más de diez años sin mirar menstruaciónes, porque si no estaba preñada estaba lactando. En total tuvo siete gestaciones en corto lapso de quince años; sólo tres sobrevivieron. Dos restantes no guardan relación alguna con presente historia, por lo cual no serán descritos.
        C O N T I N U A R Á

viernes, 19 de octubre de 2012

GUERRILLERA JAGUAR, 10^ entrega



                      N O V E L A
      LA GUERRILLERA JAGUAR
                   Por Ramón F Chávez Cañas
                Continuación del Capítulo IV

Aquella alta sociedad quezalteca toda vestida de etiqueta, durante esa inmensa noche hasta 05:00am del día siguiente, rindió honores y vítores a su nueva soberana; entre quienes estaban: don Filadelfo Lucas López y doña Isabelita Vaquero de López; don José Antonio Quesada López y doña Josefina Flores de Quesada; don Joaquín Alfaro Brizuela y doña Betty Chamorro de Alfaro; don Napoleón Quezada y doña Ernestina Coto de Quezada; don Juan Miguel Menéndez Bolaños y doña Teresita Avelar de Menéndez; don Ernesto Granados y doña Isabelita López de Granados; don David Sabaleta y doña Teresa Ramírez de Sabaleta; don Rosendo Menéndez y doña Victoria Bolaños de Menéndez; don Pedro Alonso Argueta y doña Graciela Sabaleta de Argueta; don Enecón Leiva y doña Victoria de Leiva, don Tancredo Hernández y señora, don Sinforiano Cartagena y señora, don Agatón Quinteros y señora; más 10 docenas de distinguidos invitados. También asistieron muchos solterones y viudos, entre quienes sobresalían: don Ernesto Cheves, hombre muy querido y respetado; don Silvestre Cornejo, viejo centenario padre y abuelo de cierta distinguida prole, ambos ya difuntos.
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        Pasada tal algarabía momentánea e ilusoria de fiesta medieval, todo volvió a la calma; pero corazones del joven Galán Burgos y señorita Guerrero Flores continuaron con su fiesta interior. Cuatro meses después de aquel suceso festivo, joven Próspero se atrevió a visitar residencia de reina pueblerina para pedir permiso a padres y así poder visitarla como novio formal u oficial. Esto dio motivo a murmuraciones del vulgo y de “alta alcurnia” pueblerinos, habiéndose quedado estrellados por cordial acogida que tuvo el joven Próspero entre padres y hermano mayor de la agraciada:, José María hijo, quien por ese entonces tenía grado de capitán en ejército nacional.
       
Conviene hacer paréntesis para explicar cómo fue tan vertiginosa carrera ascendente hacia riqueza millonaria de esposos Guerrero-Flores: don José María padre era primo-hermano (hijos de dos hermanas) del general Maximiliano Hernández Martínez. Su nombre completo era José María Guerrero Martínez. Don Chema Guerrero Martínez sería 20 años menor que su primo-hermano: el general. Ambos fueron originarios del municipio-villa San Matías, —8kms al noroccidente de ciudad Quezaltepeque—. El General guardó  profundo respeto y cariño por la madre de don Chema padre quien, a la vez era tía materna del tal general. Don Chema padre había nacido en 1910, de hogar humilde y pobre, pero honesto, inteligente en el bien y trabajador. En 1932, general Hernández Martínez (brujo de aguas ashules), ganó discutible notoriedad histórica al reprimir, con infernales fuegos de metrallas, la subversión campesina en occidente de El Salvador, ocasionando en pocas semanas genocidio de 30,000 ó más muertes de pipiles-izalcos explotados; liberando de esa forma, hasta este momento (1995), al capital de grandes terratenientes o latifundistas. Por ese hecho y por otros más en sus largos y despóticos 13 años de mal gobierno, oligarquía no podía negarle favor alguno. Fue así como tal “brujo de aguas ashules” recomendó con señores Vilanova Castro, dueños de hacienda ganadera San Lorenzo en jurisdicción de villa-municipio San Matías, a su mencionado primo-hermano. A raíz de esa recomendación, todo ganado bobino más productos lácteos que dicha hacienda sacaba al mercado regional, era adjudicada con precios preferenciales a don José María Guerrero Martínez. Don José María padre era también primo lejano de don Rogelio Palacios, salvadoreño que en Guatemala servía cual hombre de confianza al general Jorge Ubico, presidente y dictador de aquel país, al grado de haberlo nombrado Director General de Policía Nacional chapina. Con tales conectes tan claros, don Chema padre tenía expeditas tres fronteras de dos países para poder meter o sacar ganado y otras mercaderías sin mayores trámites aduanales. Su primo Palacios también le ayudaba a adquirir bienes raíces allá en Guatemala. Por eso el anarquista francés Proudhon, en siglo XIX dijo: “Toda propiedad privada exagerada es robada”.

En 1930 don Chema padre contrajo matrimonio con señorita Filomena de la Paz Flores, damita de la mejor sociedad suchitotense residente, con su hermano Leonardo, en ciudad Quezaltepeque. Un año después, 1931, nació primer hijo quien fue bautizado con mismo nombre paterno; llevado a pila bautismal por su tío, el general Hernández Martínez. Luego nacieron otros dos varones. Por último, en 1942, nació Esperanza de la Paz. Vocación militar de aquellos tres muchachos de entonces, con alguna posibilidad fue heredada de su tío, el general genocida. Sus ingresos a escuela militar nacional se vieron sin duda favorecido por su ancestro, aun cuando entonces el gobierno de Hernández Martínez ya había caído con estrépito; mas, conectes e influencias castrenses por muchos años se mantuvieron intactos, tal vez se mantienen todavía, aunque muy diezmados por presiones continuas del pueblo y de comunidades internacionales.
       
Después de este breve paréntesis continuaremos conociendo desarrollo de aquel noviazgo nacido al calor de majestuosidad fantástica en coronación recién pasada. Noviazgo que duró cuatro  años, terminando en paradisíaca boda en diciembre de 1966, similar a la descrita por poeta Roque Dalton García en “Historias Prohibidas de Pulgarcito” donde, “Verena Alejandrina” su boda y consorte, son descritos en página social de uno de los principales diarios escritos de ese tiempo; narrados por cronista de alta sociedad salvadoreña: Marquesa de Escalante. Se recomienda leer esa parte de la obra parida por Dalton García para formarse criterio más apegado a verdad burguesa y gran fantasía de la misma. —Hubiésemos querido reproducirlo en este texto por respeto y admiración hacia escritor y poeta Roque Dalton García; pero no se hace por carecer del permiso legal, pues se debe respetar derechos de autor—. Famosa crónica de Dalton García fue escrita en esos mismos meses cuando pareja Galán-Guerrero, pequeños oligarcas locales, también contraían nupcias en iglesia central de Parroquia quezalteca, y celebraban tal acontecimiento en casona colonial y lujosa del tío Leonardo.

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        Boda Galán-Guerrero fue amenizada por seis famosas orquestas nacionales del momento, interpretando música selecta sólo para centenar de invitados especiales atendidos en  tres inmensos salones, corredores interiores techados y jardines privados de don Leonardo Flores; por diez mariachis acomodados en traspatios y caballerizas, para complacer a quienes no llegaban a figurar en primera categoría, pero eran excelentes clientes en  diversas actividades comerciales de don Chema padre y señora;  más sinfín de “combos” tocando sobre aceras exteriores adyacentes a enorme mansión. Tocaban sobre tales aceras para complacer a toda aquella plebe y a servidumbre doméstica, comercial y agrícola de familia Guerrero-Flores, pues al interior sólo estaba gente “distinguida” o “desinfectada”; pero sólo en aspectos económicos, pues gran mayoría eran burros cargados de “pisto”. Se repartía diluvio de licores finos y ordinarios de acuerdo a escala social preestablecida; comida en abundancia y más música de alegres tropicales combos tocando más allá, en calles y aceras del vecindario. Fiesta de bodas duró más de 48hrs. Orquestas se turnaron repartiéndose en diversos horarios; lo mismo mariachis y combos. Empezó a 10:00hrs de ese 12 de diciembre para terminar al anochecer del día 14, cuando toda la “crema” se había retirado, quedando presente sólo la “majada”, servidumbre y par de  anfitriones; pues jóvenes nuevos esposos, a 04:00pm del primer día de festividades abandonaron tan elegante reunión para ser transportados hasta aeropuerto internacional de Ilopango, donde tomarían vuelo de 06:00pm en avión de Pan American International Airlines con destino a México DF. Ahí pernoctarían. Dos días después continuarían con su deleite en playas de Acapulco; seis  días más tarde volarían hasta Hawái, terminando  fabulosa luna de miel, pasados 22 días, en Islas de Polinesia, en Tahití, para ser más específico. Afamada agencia de viajes “Ibalaca Tours” se encargó de hacerles  perfectas conexiones aéreas y hoteleras.

Al regresar del soñado viaje de bodas, ya don Chema padre tenía lista la dote mencionada en primera parte de esta narración. Se establecieron. En corto periodo de seis años procrearon tres hijos con los cuales Dios les bendijo. Enterraron a glotones padres de esposa; vieron partir hacia el exilio al hermano mayor de ella, coronel Chemita hijo. Poco tiempo después de partir Chemita hijo, sepultaron al otro hermano de doña Esperanza: Manuel de Jesús, —muerto en simulado accidente de tránsito en  carretera Troncal del Norte, jurisdicción La Palma, departamento de Chalatenango, tal cual fue dicho en párrafos anteriores—. Vieron morir a su tío, don Leonardo Flores, y muchos acontecimientos más, largo de enumerar. También miraron crecer sus fortunas personales. Aceptaron resignados desigual reparto de cuantiosa herencia paterna; quedándose con mayor parte José Mauricio y huérfanos del difunto Manuel de Jesús. Estos últimos vendieron a terceros y se marcharon a vivir a Guatemala con objetivo de administrar bienes raíces de “Chapinlandia”. Coronel Chemita hijo también vino a vender su herencia, pues estaba radicado en México DF, sin pensar volver a este nido de víboras y ratas. Allá en México invirtió en ganadería, actividad conocida a perfección por él, pues aquí la había aprendido cuando su padre transaba con hacienda San Lorenzo. En esos años Próspero Galán Burgos se aficionó a bebidas alcohólicas y  tranquilizantes menores; lo mismo que a faldas fáciles y a lujos desmedidos del turismo solitario, de joyas exclusivas y del vestir fino. Mientras tanto, doña Esperanza se desilusionaba cada día más. Quizás perdía el amor para con su esposo.

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        Matrimonio Galán-Guerrero, 1978, 12 años después de aquella su deslumbrante boda, fueron invitados-padrinos a presenciar y participar en otra boda rimbombante; otra boda tipo realeza inglesa en miniatura: se casaba último hijo legítimo del señor don Napoleón Quezada y doña Ernestina Coto de Quezada, llamado don René Quezada Coto, con majestuosa señorita Cecilia Saballos Munguía, hija del señor doctor Carlos Saballos y señora Doña Gilma Munguía de Saballos. —Tan cultísimo doctor Saballos era químico farmacéutico nicaragüense de renombre; y esposa, miembro de principales familias cafetaleras, algodoneras y financieras del Oriente salvadoreño. Este ejemplar matrimonio Saballos-Munguía había fincado su residencia en maravilloso pueblo o ciudad Quezaltepeque—. Boda de esta “Verena Alejandrina Saballos” se realizó casi en privado; pues sólo fueron invitadas 14 familias más prominentes de tal localidad. Resto fue de la mejor sociedad de: San Salvador, Berlín, Santiago de María, Usulután, San Miguel y Managua. Nupcias civiles y religiosas se efectuaron en dos  inmensas salas sociales del castillete y en capilla privada residencial del novio, por orden respectivo; o sea, en mansión de finca Santa Cruz. Recepción social se llevó a cabo en extensos jardines bajo frescos: cedros, conacastes, bálsamos y copinoles de mencionada finca. Se sirvió el mejor whisky escocés e insuperable ron centroamericano “Zacapa Centenario”, destilado y añejado en barriles de roble blanco durante 23 años en la hermana república de Guatemala, —ron igual o superior a escoceses de 12 ó más años—. Cocineros, traídos en exclusiva desde hotel chapín “Cortijo de las Flores” en Antigua de Guatemala, adobaron carnes de: faisanes, venados silvestres cazados por don Napoleón padre con su jauría de 80 sabuesos pura sangre; similar preparación les dieron a docena y media de tepezcuintes que don Raúl Sarmiento Canizales había cazado de antemano para regalar a incipiente pareja. Don Felipe García Salinas había ido a pescar hasta río Bandera, Sonsonete, el cada día más escaso pescado “tepemechín”, ¡sabrosura palatina!, carente todo él de peligrosas espinas. Hubo, además, carne de “pajuil” traído de Nacaome, Honduras y de Somoto, Nicaragua. —Dícese de esta carne, lo mismo del tepemechín y tepezcuinte: no hay en todo el mundo carnes más sabrosas; por tanto, constituye ambrosias o “bocados de cardenal”.
       
Para entonces, 1978, descontento social se estaba acrecentando; pero no había explotado. Organizaciones campesinas desposeídas de Ejidos y Realengos desde 1879-81, sobre todo FECCAS y UTC, también organizaciones estudiantiles y obreras: MERS y UNTS, en orden respectivo, entre otras, estaban combatiendo con ideologías democráticas al recién ascendido gobierno fraudulento del milico Carlos Humberto Romero. Señor Arzobispo de San Salvador, también recién nombrado por el Vaticano, combatía desde sagrada cátedra: injusticias, asesinatos y represión contra clases más desposeídas y disidentes. Por ironía, Arzobispo, —quien después fue martirizado al asesinarlo a bala mientras oficiaba santa misa en capilla de un hospitalito para cancerosos pobres en El Salvador; asesinato ordenado por un tal Dabuisón, creador y criador de fatídicos escuadrones de la muerte—, llevaba mismo apellido del carnicero en turno. Entonces, si alguien mencionaba apellido Romero, pregunta obligada era: ¿cuál Romero: el malo o el bueno?
       
Don Napoleón Quezada, padre del desposado, previniendo cualquier intromisión por delincuentes políticos, sociales o comunes, giró invitación especial al director general de mal llamada “benemérita” guardia nacional; pero éste no pudo hacer presencia, ordenando al comandante de puesto local de “correyuda” desplegar diez parejas de guardias nacionales alrededor de la tantas veces mencionada finca, para garantizar seguridad a selecta concurrencia. Así se hizo. Teniente o subteniente comandante de puesto local con su contingente, se hizo presente desde tempranas horas en la tarde, pues ceremonias principiarían a 07:00pm (a lo inglés) prolongándose tal fiesta hasta amanecer; pero, don Napoleón Quezada y doña Ernestina, padres del novio y dueños de la mansión, —se repite—, invitaron “de boca” al susodicho teniente. Éste, ni lerdo ni perezoso aceptó complacido. De prisa se fue hasta el local de comandancia situada en cercanías del centro penal local, frente al taller mecánico-automotor propiedad de don Juan Francisco Morán Pinto (don Nito), para camuflarse de persona humana con traje azul negro o conocido por “el de reír y llorar”. Así se presentó a 07:00pm en punto, cuando todavía ningún invitado se había hecho presente. Ceremonia comenzó de acuerdo a tradicional impuntualidad salvadoreña (08:00pm), no a la inglesa.  Entonces, 75% de invitados estaban presentes, incluyendo a flamantes esposos Galán-Guerrero, quienes eran parte de escasos invitados locales. Notario Álvaro Marinero, —quien a posteriori fue protector de señorita bachiller Lupita— en sala principal de tal mansión efectuó aquella ceremonia civil; luego, en capilla barroca residencial, presbítero Juan Roberto Trejo, cura párroco-vicario de Quezaltepeque, procedió a celebrar ceremonia católica. No hubo coros, pues suegros y consuegros prefirieron gastar más en comer, beber y bailar, que en pormenores baladíes religiosos, porque múltiples integrantes corales serían plebeyos no gratos. Breve homilía pronunciada por “nueva-olero” presbítero Juan Roberto Trejo estuvo encaminada de forma sutil a recalcar cumplimiento de futuras obligaciones sociales cristianas de nueva pareja, y a disimulada crítica por despilfarro, mientras a escasos 300 ó 400mts en callejón al cantón Platanillos, muchos moradores en casuchas con primitivos techos de paja y paredes con varas de jalacate, hojalatas herrumbrosas o simples cartones, estaban siendo maltratados e interrogados por 10 ó 15 parejas de guardias nacionales garantes externos de exclusiva boda. 

Terminadas tales ceremonias, aristocrática concurrencia bulliciosa se repartió en múltiples mesas alrededor del zoológico privado; zoológico desinfectado con aromas y jabones especiales comprados para el caso en tienda veterinaria “Supervet” de San Salvador. Por desgracia del destino, en mesa asignada a parejas Galán-Guerrero y a Granados-López sobraba un asiento; en él, doña Ernestina de Quezada, anfitriona principal, acomodó al comandante local de la ya empalagosa benemérita. El tal teniente, al cabo de ¾ de hora estaba medio borracho, dándose lujo de dirigir piropos vulgares a señoras jóvenes de  tan distinguida concurrencia, en especial a monumental señora Guerrero de Galán. Esto obligó, a 11:30pm, al retiro para su domicilio del matrimonio Galán-Guerrero. Don Napoleón Quezada, antiguo “prudista”, en esa actualidad “pecenista” fanático, estaba mordido contra señor sacerdote Trejo por conceptos vertidos por éste en homilía reciente. De inmediato, a primera oportunidad, 10:00pm, lo increpó de la siguiente manera:
        — ¡Óigame padre Trejo!: nunca he imaginado tenerle a usted como enemigo personal. Usted bien sabe todo lo profesado por nosotros para con su persona y para con nuestra madre iglesia; pero Usted ahora la “cagó” con ese su discursillo “nueva-olero” o mejor dicho: comunista. Usted está permitiendo que nosotros, abnegados finqueros, ganaderos y macro comerciantes locales, le retiremos apoyo y nos pasemos a testigos de Jehová.
        Sacerdote Trejo sobrio, sonriente, aún vistiendo negra sotana, contradijo:
        —Cálmese don Napoleón. Palabra divina es eterna; pero ha sido tergiversada a través de los siglos en beneficio de minorías europeas y ahora americanas para tolerar explotación de los más pobres y ofrecer a éstos sólo consuelo del paraíso celestial después de muerte física; pues el…
         
       Don Napoleón no dejó terminar la siguiente frase del sacerdote, porque de inmediato se puso en pie, rompiendo fino vaso cristal Murano conteniendo carísimo ron guatemalteco ya mencionado contra cuero cabelludo del religioso. Teniente “correyudo” al instante se puso a órdenes del anfitrión para arrestar, meter preso o hacer desaparecer al insolente cura; pero inmediata y oportuna intervención de: don Miguelito Menéndez Bolaños, don Toñito Quesada López y don Joaquín Alfaro Brizuela con don Próspero Galán Burgos, impidieron que aquel penoso incidente se agravara más. En automotor todo-terreno “cheerokee” de uno de tantos selectos concurrentes, fue evacuado el sangrante abad Juan Roberto Trejo hasta puesto de primeros auxilios en inmediata ciudad quezalteca o ciudad de “güegüechos”. Por fortuna, lesión contusa-contundente no revestía alguna gravedad. Dicho religioso tampoco presentó demanda judicial contra del agresor.
       
Pocos meses después de este penoso incidente, don René Quezada Coto,  recién casado, junto con cuatro parejas de GN incursionaron en hacienda “Asunción”, jurisdicción municipal de Suchitoto, propiedad de don Napoleón Quezada, su padre, para desalojar a pobres colonos catalogados por él de ser comunistas y ladrones, habiéndose producido enfrentamiento armado, con muerte de tres campesinos y de un guardia nacional. A raíz de agresión contra el cura y estas últimas muertes, numeroso grupo de campesinos organizados en UTC por otro sacerdote: Inocencio Alas, suchitotense, se hizo presente en mansión quezalteca Finca Santa Cruz, para hacer justicia revolucionaria; pero al no encontrar a varones, sólo a doña Ernestina, esposa y madre respectiva de aquéllos, comunicaron a ésta el objetivo de esa visita, prometiendo volver por la tarde o a la mañana siguiente. Para esa misma tarde, señores Quezada Coto habían abandonado la ciudad, dejando en silencio tan lujosa morada; sólo vigilada por tres mayordomos de confianza quienes, al tratar de hacer frente a enfurecidos campesinos, encontraron la muerte en jardines y salones de medieval estancia. El más conocido mayordomo occiso era don Marcos Chávez, padre del jovencito Carlos Chávez (Calín), quien aún lo llora. Animales del zoológico fueron liberados. Hambrientas turbas marginales, en pocos días desmantelaron lujosa residencia, dejando erguidas sólo paredes. 80 sabuesos pura sangre constituyentes de jauría mencionada en anteriores párrafos, fueron puestos en libertad por enfurecidos sublevados de UTC. Estos perros eran vistos deambulando por  mercados citadinos o hurgando en basureros municipales; Además, disputándose con fiereza por hambre, extremidades, más vísceras humanas diseminadas por callejones y veredas cantonales del alterado municipio; pues cacería humana llevada a cabo por  incipientes e insipientes escuadrones de muerte pro oligárquicos, se iniciaba hasta prolongarse por infernales 14 años o más.
       
Con caída del milico presidente Carlos Humberto Romero, —15 de octubre en 1979—, último fraudulento milico impuesto por PCN o “partido de manitas mañosas”, reino del terror acrecentó en 20,500kms2 nacionales. Esto obligó a terratenientes, industriales y fuertes comerciantes quezaltecos con sus adláteres, a emigrar presurosos. Total: a finales de 1981 sobraban dedos de una sola mano para contar a quedados. Entre ellos estaban esposos Galán-Guerrero. Unos emigraron hacia el extranjero; la mayoría buscó seguridad en ciudades más grandes del país: San Salvador, Santa Ana, Santa Tecla y más.
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        Desde aquella noche en la celebración de elegante boda Quezada-Saballos, aquel comandante local “benemérito” quedó, con malignidad, enamorado de guapa joven señora de Galán Burgos. Maligno tipo fue trasladado a otras comandancias de pueblos distantes; pero, concupiscente acoso sexual contra sensual doña Esperanza no disminuyó. Aprovechaba, pues conocía, infalibles ausencias dominicales vespertinas del esposo infiel. Entonces hacía indiscretas visitas al bazar o, al menos, llamadas telefónicas de larga distancia continuando el acoso, amenazándola con atentar contra de cualquier ser querido, si tal doña no prestaba debida atención. Al cometer el esposo  grave error de encaramar en la “montero” a insospechada Comandante guerrillera no guanaca, y aparecer ocho días después, acosador sexual estaba, por su cargo, enterado de todos los pormenores del asunto. Aprovechándose de esas sucias circunstancias, con mismas amenazas incrementó acoso. Esperanza habló al respecto con su hermano José Mauricio quien, muy acobardado le dijo:
        — ¡Ay, mi hermanita!: Yo he vivido en entrañas de ese mismo monstruo. Al pedir la baja del ejército no lo hice tanto por muerte de nuestro padre: lo hice por  atrocidades presenciadas y cometidas por mí contra de indefensos como tú. Creo: te será imposible liberarte de los ojos de uno como ése. Si no deseas males mayores para ti, para tus 3 hijitos o para mí, debes acceder (no accesar) a sus requerimientos. Por otro lado: el tal Próspero ni buena vida te da.
        
     Ella permaneció callada, pensativa. Abandonó la casa del hermano con muchas contradictorias ideas bulléndole en su mente.
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        La madrugada del domingo de resurrección de 1982, mientras el pueblo católico se aprestaba a iniciar procesión del Ángel del Farolito y su esposo infiel allá en quebrada “El Ujushte” esperaba 03:00am  para ser llevado por compitas hasta pueblo Aguilares, doña Esperanza sucumbía frente al insistente acoso desvergonzado, habiendo abierto la puerta a 01:00hrs. La abrió para recibir en su morada a ese tantas veces citado rufián GN. Al amanecer del mismo domingo de resurrección (06:00am) al presentarse el infeliz esposo en la calle frente al altillo del bazar Lupita para darle explicaciones respectivas no pedidas, se produjo tan agrio intercambio de palabras ya conocido.

Con hospitalización del “sementalito” frustrado, más su desesperada posterior marcha hacia el extranjero, mentado amante tomó más fuerzas y más domino en  voluntad de tan débil y desamparada fémina; dominio acrecentado cinco años más tarde al regresar aquél de EEUU y de inmediato incorporarse a filas insurgentes bajo órdenes de aquella otra elegante y valerosa fémina, quien en un dos por tres le había anulado sus pretensiones deshonestas a la entrada del ya empalagoso motel. Maldito subteniente, —cuyo nombre no merece figurar escrito en este texto—, movió palancas e influencias para conseguir de nuevo ser trasladado a comandancia local quezalteca, lo cual fue logrado. Su cotidiana y aterradora presencia en casa de doña Esperanza terminó al conmemorarse con rezos nocturnos el cabo de nueve días de la muerte por asesinato de doña Domitila (asesinada por nazi-fascistas escuadrones de muerte dirigidos por tan criminal subteniente). Éste fue ajusticiado por su misma guardia de seguridad personal, al pretender engañar a astuta insurgencia, sacando por fuerza hasta azotea residencial a  tan desdichada mujer, para que ésta fuese confundida con él y muriera acribillada a balazos disparados por numerosos francotiradores acechando, apostados en terrazas altas de varios edificios céntricos aledaños a casa de morena señora. Al ocurrir muerte violenta del acosador, al instante doña Esperanza sufrió extraña transformación hacia la alegría, a pesar de encontrarse en medio del infierno bélico, —contó al joven hijo de la doña el guardia nacional cautivo, al reorganizarse aquella madrugada de noviembre allá en  riberas del río las Cañas para marchar después a toma de colonia Escalón. El guardia prisionero continuó hablando:
        Mis padres fueron colonos de tus abuelos maternos: don José María padre y doña Filomena. Tus abuelitos siempre fueron magnánimos con nosotros: niños campesinos humildes. Yo logré ingresar a este cuerpo represivo por recomendaciones directas de don Chemita hijo, tu tío, cuando él las podía con el gobierno del coronel Julio A. Rivera; a grado de no requerir presentar, porque no lo había estudiado,  certificado de “Plan Básico” pues apenas con ayuda de doña Filomena, quien me proporcionaba alojamiento y alimentación gratis en su casa, pude terminar sexto grado. Yo recuerdo muy bien a tu mamá cuando era jovencita: siempre llegaba a la hacienda “Estaquerías” donde nosotros éramos unos de múltiples colonos; llegaba con regalos consistentes en: ropita nueva, calzado también nuevo, dulces, golosinas y más; en Navidad y Año Nuevo nos llegaba a obsequiar: cohetes, piñatas y juguetes; dándonos a creer que tales donativos eran enviados por Santo Niño Dios. También recuerdo a tu padre, don Prospero, quien a dichosa señorita siempre la acompañaba como novio y después como esposo. Por tanto: mi cariño, respeto y fidelidad hacia ustedes nunca murió, aunque en el cuartel central de GN siempre nos infundieron odio contra del civil y obediencia ciega sólo al militar, pues el militar era símbolo viviente de la patria. Por eso, relató el prostituido campesino quien al parecer estaba comprendiendo efectos del opio mental inculcado en su cerebro. Prosiguió—: No me tenté los “hígados” para acribillar a ese esbirro en la menor oportunidad. Lo volvería hacer mil veces si el caso se presentare otras mil veces más. —Jadeante por emoción, con lagrimones rodando por sus curtidas mejillas, tosco campesino GN continuó—: la ráfaga a quemarropa disparada por estas manitas agradecidas, doblegaron al instante al malvado. Doña Esperanza, quien temprano de la noche me había visto y a propósito me ignoraba, cayó en mis brazos. Luego, poniéndose de rodillas con manos elevadas hacia el cielo me dijo: “¡Gracias Julián Guardado, mil veces gracias colono del alma! Nuestro Dios te ha mandado para mi liberación. Ahora soy libre y no temo ni a la metralla vomitando fuego allá afuera”; pero antes, — prosiguió el prisionero—: yo ya había narrado a mis otros 3 compañeros tantas bondades de tu madre, de tus abuelos y de tu padre. Ellos me comprendieron al instante; luego sacamos sábana blanca cual bandera de paz. El fuego guerrillero se suspendió. Ello nos permitió evacuar el cadáver hasta acera opuesta: allí lo abandonamos. Ahora, joven Galán Guerrero, disponga usted lo más conveniente para con este miserable.

Prosperito consultó con Úrsula, Guerrillera no guanaca, quien esa noche del 15 de noviembre en 1989 había escuchado todo el relato. De común acuerdo accedieron a dejarlo en libertad; pero el prisionero prefirió incorporarse desarmado al contingente, sólo como auxiliar de servicios. Prosperito le entregó un rifle G3 en señal de confianza. De más está narrar la fidelidad demostrada en lo sucesivo por el campesino libertador de doña Esperanza. Ya libre de ese embrujo diabólico, señora Esperanza trató de contactar con su guerrillero esposo; pero fue imposible. Tampoco pudo comunicarse con su hijo, pues ellos andaban muy atareados en montañas buscando libertad conculcada por el opresor. Ante constante amenaza de fuerzas del mal, doña Esperanza optó por exiliarse en Costa Rica, —donde estaba exiliado René Quezada Coto con su esposa Cecilia—. Torcida doña Esperanza pronto vino a vender los pocos haberes aún conservados, regresando a misma Costa Rica donde, don René y don Bernardo Masferrer, —otro paisano exiliado—, ayudáronle a ingresar en convento de monjitas caritativas a nivel internacional, a quienes no interesaba en absoluto tal factor dinero. Al parecer, ahora se encuentra en calles de Calcuta al servicio de los más pobres de los pobres, sin importarle: color de piel, ni de ojos, ni sexo, ni edad, ni nacionalidad, ni cultura, ni religión profesada por el o los sufrientes. Sólo le interesa servir al humano desvalido, hecho a imagen y semejanza del Dios universal.

Don Próspero Galán Burgos pudo haber muerto combatiendo e ignorando por completo tan sabia decisión tomada por su esposa. Ésta se enteró de la posible muerte de aquél dos años después, al lograr comunicación con sus hijos: Lupita y Prosperito, residentes en México DF en casa-hogar del tío Chemita hijo e incorporados a vida profesional y estudiantil, en forma respectiva, de esa hermana gran nación; la cual ahora empieza a ascender al calvario (uno de enero en 1994) ya ascendido por nosotros; pero, con inteligencia y sin derramamiento de sangre humana hermana, lo superará.

A última hora doña Esperanza ha sabido algo más positivo y reciente de su querido hijito: Prosperito se había marchado hasta Cuba por invitación expresa del comandante supremo de Gloriosa Revolución Cubana, Señor Doctor Don Fidel Castro Ruz, para continuar en Facultad de Medicina de Universidad de La Habana, carrera ya empezada en UNAM. Esa Facultad cubana es una de tres mejores Facultades a nivel mundial. ¡Léase bien!: ¡A nivel mundial! (no del segundo, ni del tercero, ni del cuarto mundo; sino a nivel de todo el planeta Tierra). Allí, por preclara inteligencia, por su profundo amor con respeto a libertades patrias ahora conculcadas, por su acentuado respeto a Derechos Humanos, por heroicidad demostrada en pasada guerra civil salvadoreña, por complexión y rendimiento atlético coronará, Dios mediante, tan difícil y hermosa carrera de Hipócrates e Imhotep.
        Algún cercano día, madre mía, estaremos reunidos en nuestro querido país ya en completa paz—, decía Prosperito en misiva reciente a su abnegada y sufrida madre.
         
          Esperamos que eso pronto sea así.

C O N T I N U A R Á