Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

domingo, 13 de enero de 2013

VERSOS DIVERSOS, 4^ entrega



 V E R S O S   D I V E R S O S
            Por Ramón F Chávez Cañas

E R N E S T O   G U E V A R A 
   D E   L A   S E R N A

Guevara de la Serna,/ Ernesto “Che” Guevara.
Nacido en El Rosario/ de/  insigne Argentina;
motociclista y médico/ en década cincuenta.
Recorrió toda América/ antes que se encontrara
en Ciudad de Palacios/ con esa joya fina
quien liberara a Cuba/ de tiranía cruenta.

Con veintiséis abriles/ “Che” arribó a Guatemala;
pero Jacobo Árbenz, ─ternero contra tigre─,
tuvo que dimitir/ frente al norteño imperio;
pues al no resistir/ ataque de tan mala
gente de su país/ para mirarlo libre
no pudo soportar/ semejante improperio.

Con su asmático pecho/ el “Che” se fue hasta México
buscando derroteros/ con su mente y su vista.
Trabajó de fotógrafo,/ taxista y otras hierbas.
Adoctrinó a millares/ con su clásico léxico
para así liberarlos/ de vil clase esclavista.
¡Puso todo su empeño/ sin guardarse reservas!

En hermosa ciudad,/ Ciudad de los Palacios
por cosas del azar/ conoció a un abogado
quien había llegado/ expulsado de Cuba
después de fracasar/atacando a reacios
en el cuartel Moncada/ de la heroica Santiago.
En el Granma famoso,/ Fidel le dijo: ¡suba!

En ciénagas cubanas/ se efectuó desembarco;
en los Andes Cubanos: bella Sierra Maestra,
incluyendo la cumbre/ en el Pico Turquino,
nuestro asmático “Che”/ con su carácter parco,
y su jefe, Fidel,/ con  cabezota diestra,
iniciaron proeza/ en contra del porcino.

Pasados breves años/ de rudo batallar,
a fines de diciembre/ de aquel cincuenta y ocho
en ciudad Santa Clara/ de gran Perla Antillana
Guevara de la Serna/ se llegó a consagrar
aniquilando a fuerzas/ del Batista bizcocho.
Pocos días después/ el “Che” llega a La Habana,

Ocupó cargos altos /en La Revolución:
Presidente del Banco,/ Ministro de Finanzas,
roza cañaverales/ junto a entusiastas peones,
entrega a toda Cuba/ su noble corazón;
pero su pensamiento/ inquieto por andanzas
le hace marchar al África/ buscando redenciones.

Del Congo va a Bolivia,/ país más sojuzgado
de/ América esclava/ desde los españoles.
En barranca del Yuro/ lo hieren no de muerte.
Varias horas después/ “Che” es asesinado.
Hoy ya descansa en paz./ Solamente arreboles
de ciudad Santa Clara/ lo están mirando inerte.

Porque su pensamiento/ continúa bravío.
Venezuela, Ecuador / y la misma Bolivia;
Nicaragua y Honduras,/ también el Cono Sur
y resto de países,/ con un gesto sombrío,
luchan para aumentar/ la palabra que alivia
sembrada por Don “Che”/ con su valiente albur.


F I D E L   C A S T R O   R U Z

Mil musas de poesía/ serán insuficientes
para inspirar a poetas/ al cantar su epopeya;
para inspirar a músicos/ al escribir mil himnos
y a pintores dignísimos/ al sacar de sus mentes
cien colores divinos/ para pintar su estrella.
¡Filósofos modernos/ ya avalan tales signos!

Don Fidel Castro Ruz,/ doctorado en Derecho,
vino al mundo de Cuba/ en Provincia de Oriente.
Hijo de/ oligarca/ latifundista hispano,
avaro de nación/ y de cerebro estrecho;
similar a los otros:/ explotador de gente.
Niñito Castro Ruz fue campesino humano.

En Santiago de Cuba/ bebió letras primeras.
En colegio Lasalle/ llegó al bachillerato.
En Birán, Mayorí,/ combatía injusticias
de su rústico padre/, dueño de las praderas
con sus cañaverales/ y/ abundante hato.
Ahí comenzó a dar,/ de Justicia, primicias.

Desde Universidad/ en Ciudad de La Habana,
campesino indomable,/ por ser incorruptible,
empezó a trabajar/ en Facultad de Leyes
para cohesionar/ a juventud galana
que estaba siendo influida/ por gente corruptible
quienes por don dinero/ se creían ser reyes.

Mafia universitaria/ trató de asesinarle.
Debió salir huyendo/  buscando el extranjero.
Regresó más maduro/ para seguir luchando.
La sociedad rebelde/ convino en asignarle
atacar al Moncada:/ o ataque primero
en Santiago de Cuba./ ¡No estaba fracasando!

“Me absolverá la Historia”,/  les dijo a los esbirros
cuando se le juzgaba/ por ataque al Moncada.
En islita de Pinos/ cumpliría condena.
Veinticinco cumplidos/ tendría él cuando oímos
tan fabulosa hazaña/ en su tierra adorada
para librar al pueblo/ de oprobiosa cadena.

Por indulto imprevisto/ del capataz Batista
dado por gran presión/ de aquel pueblo indignado
el Héroe Fidel Castro/ partiría al destierro.
En tierra del Tequila,/ su experiencia ya lista
más un grupo rebelde/ no tan bien entrenado
dispusieron volver /a luchar contra fiero

régimen de Batista/ fiel  servidor de gringos.
En un casi podrido/ yate llamado Granma
se embarcaron rebeldes/ hasta estero Zapata.
De día, ni de noche,/ ni siquiera en domingos
tan valientes muchachos descansaban con calma
aporreando al ejército/ del torpe garrapata.

En primero de enero: año cincuenta y nueve,
Fidel, Camilo, “Che”, / y Haydee Santamaría
con la Vilmita Espín/  y miles, —imposible
de mencionar acá,/ en este poema leve—,
habían derrotado/ al gobierno sangría.
Batista tomó avión/ en un acto risible.

Año sesenta y uno: invasión a Girón.
En playas de Girón/ creyeron encontrar
aquellos mercenarios/ que desde Centroamérica
fueron a estrellarse/ contra recio peñón
de milicias cubanas/ resguardando el altar
de tan bella Cubita/ en odisea homérica.

Con cruel crisis de octubre: año sesenta y dos
el “Granma” de Fidel/ pareció tambalearse.
Al final de finales/ salió fortalecido
pues vil ogro norteño/ renunció a ir en pos
de todo lo robado./ Optó por retirarse
del tablero cubano,/ con ajedrez perdido.

“Período Especial”,/ fueron aquellos años
cuando/ Unión Soviética/ se doblegó impotente
por intrigas del papa*,/ del Reagan y la Tátcher.
Tales rudos momentos/ no fueron desengaños;
pues Castro y compañía,/ de forma inteligente,
palearon esa crisis/ como en béisbol, el cácher.

Cachorros del imperio/ alrededor del mundo
a inicios del noventa/ catástrofe anunciaban
superiores al Mitch/ en Nicaragua-Honduras;
pero Don Fidel Castro,/ con su saber profundo,
supo capear ciclones/ antes de que llegaran.
¡Un palmo de narices/ se llevó  caras duras!

Castro, hombre inteligente,/ borró analfabetismo;
implantó la Cultura/ al más alto nivel,
desarrolló Saberes/ hasta lo impredecible;
cultivó con amor/ al sagrado atletismo;
no se dejó vencer/ por brillo de oropel.
Ahora, en dos mil siete,/ es Sabio comprensible.

Hace ya varios meses,/ su salud quebrantada
fue motivo de albricias/ en gusanos de Miami;
mas, Hercúleo Fidel,/ después de ochenta otoños,
sigue cual timonel/ de su barquita amada
desafiando tormentas/ provocadas por “mamis”,
y llevar hasta puerto/ a cubanos bisoños.

Si Castro hoy se muriese,/ pasa a la Eternidad
tal vez con más honores/ que el Patriarca Bolívar.
Bolívar murió joven, ─poco más de cuarenta─.
Esa ventaja tiene/ Fidel, en realidad.
Los ochenta y un años/ de Castro cuesta arriba
le dan cierta ventaja/ en batalla no cruenta.

                                    *Juan Pablo II

L O L I T A   L E B R Ó N   &   CO


Un grupo de prisioneros/ en los calabozos gringos
se están muriendo primero/ en aquella oscuridad.
Ellos fueron condenados/ por querer un Puerto Rico
libre de toda cadena/ para encontrar nuevos signos
de pervivencia con Ciencia/ en preciosa Libertad
para hacer de su país,/ en el Caribe, tan chico

gran emporio de riqueza/ tal cual soñó el jibarito
Rafael Hernández, hombre/ quien le diera melodías
cual “Lamento Borincano”/  cuando sufrió decepción
al ver a su Puerto Rico/ sollozando muy quedito.
Y al cantarle a su San Juan/ en aquellos tristes días
cuando debió él emigrar/ dejando su corazón.

Otro grupo de patriotas,/ algunos ya fallecidos
protestaron en Congreso/ de tan cruel nación del Norte
a inicios de años cincuenta/  que ora se han vuelto sin cuenta.
Por reclamar Libertad/ ellos fueron detenidos.
Luego fueron condenados/ por parcializada corte,
a podrirse en calabozos/ por una lucha no cruenta.

Don Óscar López Rivera/ y Carlos Alberto Torres
son prisioneros insignes/ de docenas condenados.
—Tal cual son cinco cubanos/ por ahora prisioneros
en las ergástulas yanquis,/ calabozos de los peores;
porque esos cinco patriotas/ tenían bien controlados
zarpazos de gusanera/ con sus burdos pistoleros—.

En mil novecientos veinte/ nació Lolita Lebrón
en Puerto Rico humillado/ por españoles primero
y después por “tío sam”./ Ella con otros patriotas
atacaron casa Blair/ con tan benigna intención
de matar a Harry Truman, —presidente puñetero
genocida en Hiroshima,/ lanzando aquellas bombotas

que destruyeron también/ a ciudad de Nagasaki─.
Más tarde: en cincuenta y cuatro/ atacaron con gran furia
Cámara Representantes/ de poderosos ladrones.
Con armas cortas de fuego/ lesionaron a unos yanquis
tratando de liberar/ a Puerto Rico, de espuria
fuerza colonizadora/ con sus idiotas razones.

Óscar Collazo, y Griselio / Torresola, atacaron
la mentada casa Blair; / pero falló tal intento;
mas, ganaron su objetivo/ al lograr publicidad.
Los cables con tal noticia/ a todo el orbe anunciaron
gran  coraje de esa gente/ con patriotismo no lento
al intentar otra vez/ buscar sacra Libertad.

Rafael Cancel Miranda/, con el patriota Irving Flores
más heroína Lolita,/ tuvieron otro fracaso
cuando atacaron vil Cámara de Representantes malos
en tierras del “tío sam”. Lolita merece Honores.
El grupo fue condenado a pagar en el cadalso
su patriotismo sublime/ en contra de los villanos.

“No vengo a matar a nadie./ Yo muero por Puerto Rico”.
Gritó Lolita Lebrón/ antes de ser capturada.
Revocaron tal sentencia,/ dando perpetua cadena.
Cuarto de siglo después,/ otro Presidente gringo
cuyo nombre es Jimmy Carter,/ da Libertad tan amada
a Próceres borinqueños./ Varios ya muertos de pena.

Doña Lolita Lebrón/ continúa siendo activa
contra abusos de la Armada/ efectuando experimentos
en el islote de Viéquez. / Ella ha recibido Honores.
Continúa recibiéndolos/ por llevar una votiva
antorcha a perpetuidad/ en contra de esos jumentos
que al Puerto Rico del alma/ le causan mil sinsabores.


S C H A F I K   J O R G E   H Á N D A L

En año cuarenta y cuatro, /siendo aún adolescente
este conspicuo varón,/ despreciando las riquezas
mal habidas por su raza,/ se entrega de cuerpo entero
a combatir injusticias/ creadas por maldita gente
contra del proletariado,/ aumentando las pobrezas.
El jovencito Schafik/ se convierte en un lucero;

lucero en gran oscurana/ para poder alumbrar
el camino pedregoso/ de su patria El Salvador.
Contribuyó a destronar/ en tal lapso mencionado
al asno Maximiliano,/ genocida sin igual
en genocidio de Izalco/ y otros lugares, ¡por Dios!
¡Ese general Martínez / fue humanoide desalmado!

Schafik estudió Derecho/ para defender al pobre
acusado con frecuencia/ por voraz oligarquía
de robarle cuatro cañas/ de azúcar, ¡qué golosina!;
pues comprarlas no podía/ por no poseer un cobre.
Abandonó esos estudios/ para entregarse a porfía
en apostolado laico/ sin bíblica medicina.

A mitad de años cincuenta,/ Don Schafik, joven adulto,
en cuarto curso de Leyes/ decide engrosar las huestes
del Partido Comunista/ de Farabundo Martí.
Farabundo fusilado/ sin obtener un indulto
del Maximiliano Hernández/ asesino en el oeste
del pequeño El Salvador./ Año treinta y dos sin fin—.

Contribuyó a derrotar/ al milico Chema Lemus
en octubre del sesenta./ Siguió tan fiera batalla
ideológica a favor/ de las leyes quebrantadas.
¡Helo allí cuando extasiados/ todos nosotros lo vemos
arengando en plazas públicas/ con cien hombres de su talla
para hacer conciencias justas/ en personas explotadas!

Los siguientes coroneles/ en Casa Presidencial
hasta aquel setenta y nueve/ cuando cae un tal Romero
de nombre Carlos Humberto, ─No pariente de Arzobispo
Óscar Arnulfo Romero/ y Galdámez, Celestial─,
miraron en Schafik Hándal/ al humano pendenciero
para defender al pobre./ ¡Schafik fue Prócer arisco!

Por estafa electoral, ─marzo del setenta y dos─
y la siguiente además:/ febrero en setenta y nueve
Partidos de Oposición/ deciden irse a las armas.
Asesinado Arzobispo/ en el ochenta, cundió
descarada represión./ Esto a las conciencias mueve.
Ciudades, villas  y  montes/ frente a estos hechos se alarman.

Diez de enero. Ochenta y uno./ Se inicia cruel lucha armada
con “Ofensiva Final”./ Señor Schafik Jorge Hándal
Comandante General /de las fuerzas insurrectas
se instala en Volcán Guazapa./ Al inicio de jornada
oligarquías en Miami/ a sus testaferros mandan
a contener avalancha/ de aquellas fuerzas correctas.

Y Don Schafik Jorge Hándal,/ buscando ayuda exterior
abandona las trincheras /en Volcancito Guazapa.
Recorre mundos sociales/ obteniendo cara ayuda.
Descarado Ronald Reagan/ manda a nuestro El Salvador
muchos millones al día/ contra nuestra gente guapa.
Millones y más millones,/ “Tandona” robó, no hay duda.

Pasados los doce eneros/ de aquella guerra empatada
vil derecha descarada/ obligada por la ONU
se vio torpe y acobardada/ al firmar en Nueva York
Acuerdo negociadores/ de la Paz empantanada.
Alegría manifiesta/ desde México al Sur Cono
fue gran delirante fiesta/ en nuestro San Salvador.

Una semana más tarde / Don Schafik hace su ingreso
a Plaza del Centro Histórico/ de mi pequeño país.
Llegó con su comitiva/ imposible de nombrar.
Don Schafik siguió luchando./ Ganó curul al Congreso;
pero/ extrema derecha,/ repugnante de raíz
lo bloqueó a la Presidencia/ con proceder muy vulgar.

Regresando de Bolivia,/ por asunción de Morales
─en enero veinticuatro/ del reciente dos mil seis─
Señor Schafik Jorge Hándal / sufre un ataque cardíaco.
Su vida nos deja luces,/ claras luces inmortales
para continuar luchando/ en pro de alcanzar el Bien
porque enriquecidos cacos/ tienen pacto demoníaco.

R I G O B E R T O   L Ó P E Z   P É R E Z

Rigoberto López Pérez /no estaba en enciclopedias
quizá porque fue varón/ de la clase proletaria;
pero en nuestro corazón,/ de proletario, también,
vivirá hasta lo eterno;/ asimismo en clases medias.
Obrero insignificante./ Para bribones: un paria.
Pero aquí, en San Salvador,/ y en Managua: Hombre de Bien.

Se vino a El Salvador/ en década del cincuenta
huyendo a la satrapía/ de aquel Somoza García
a quien Neruda denigra/ en su “Canto General”.
Rigoberto López Pérez,/ desvelado por tan cruenta
represión en su país,/ aquí casi no dormía
pensando/ él cómo haría/ para derrotar al mal

que a su patria le causaba/ aquel dictador Somoza.
En año cincuenta y seis,/ este noble “pinolero”
retornó a su Nicaragua/ con cierta idea muy fija:
atentar contra del sátrapa/ sin importar cualquier cosa
pues debía aniquilar/ al Somoza bandolero
para así poder llevar/ a lo Eterno, gran sortija

que le hiciese presentarse/ frente al dios de los cristianos
tal cual emancipador/ de su pobre Nicaragua.
Sería en ciudad de León,   — ¡debió haber sido en Masaya!—,
donde estaban celebrando/ mil canalla cortesanos
 re-elección del tirano: ¡un cobarde con enagua!
cuando llegó Rigoberto/ López Pérez con su aya:

bella pistola buldog/ y sus plomos bien curados
con mortal sal de cianuro/ en cinco explosivas balas.
No encontró dificultad / para ingresar al salón.
El arma la transportó/ escondida en sus calzados:
par de botas federicas/ en esa noche de galas.
Rigoberto iba dispuesto/ a morir por su nación.

Allí estaba aquel obeso:/ Tacho Somoza García,
─asesino de Sandino, el General de Hombres Libres─.
Tacho Somoza bailaba cierta canción tropical.
Rigoberto López Pérez,/ bailando también fingía
ser de tantos amanuenses./ Confundido entre los tigres
se acercó al borracho Tacho,/  bailándole sin igual.

No más lo tuvo a distancia/ sacó su revólver chato
disparándole al fondillo,/ para esquivar la coraza.
Le zampó carga de plomo/ curada con el cianuro.
Jauría del somozismo/ acribilló de inmediato
al Valiente López Pérez, gran defensor de la raza
explotada por siniestros de corazón tan oscuro.


J O A O   G O U L A R T

El Señor Joao Goulart/ sucedió a don Janios Quadros.
En año sesenta y cuatro/ pretendió cierta Reforma
Agraria en grande nación/ conocida por Brasil.
Pretendía Joao Goulart/ de pobreza borrar cuadros
repartiendo ociosas tierras/ nacionales y sin norma
de cruel propiedad privada;/ pero le apuntó un fusil.

Expulsado de la silla/ presidencial, Don Joao
por un golpe militar/ de milicos brasileños
debió buscarse refugio/ en cierta embajada amiga.
No sabemos si murió/ en ostracismo forzado,
si retornó/ al Brasil/ con reales o nuevos sueños;
pues sus buenas intenciones/ fueron trabajo de hormiga.

Lo tumbaron oligarcas/ en tiempos de Lindon Johnson.
Oligarcas lo tumbaron/ no por tocarle sus tierras.
Ellos defienden estatus/ políticos-religiosos.
No aceptan que empobrecidos/ traten de dejar su tronco
en tantos tupidos bosques/ o, en escarpadas sierras.
¡Egoísmos ancestrales/ mantienen esos mañosos!


M A R T I N   L U T H E R   K I N G

Doctor Martin Luther King:/ o Reverendo Ministro
de cristianada  bautista/ en tierras del ku klux klán.
Nació en año veintinueve./ Asesinado a mansalva
al cumplir los treinta y nueve/ por kukluxklanero bizco.
Martin Luther King luchaba/ protegiendo caro pan
de dignidades humanas/ para su gente sin alba.

Doctor en Filosofía/ graduado el cincuenta y cinco
cuando negra Rosa Parks/ desobedeció esas leyes
que obligaban al Ser negro/ ceder asiento a los blancos
en todo transporte público/ sin siquiera dar un brinco.
Negros siempre fueron vistos/ muy inferiores a bueyes;
pero Martin Luther King / les sacó de inmensos fangos.

En año sesenta y tres, frente al Monumento a Lincoln,
tan Reverendo Doctor,/ con su discurso elocuente,
pasó a la Historia diciendo:/ Señores:“Yo tengo un sueño…”
de Libertad para el negro,/ de Libertad para el indio.
Poco a poco Luther King/ logró dominar la mente
de blancos recalcitrantes,/ o sea machos sin dueño.

En aquel sesenta y cuatro/ en la capital de Suecia
Premio Nobel de la Paz/ a Martin es entregado.
Fue el personaje más joven/ en haberlo recibido
antes que la Menchú Tum,/ cuyo nombre es Rigoberta.
Hay un Día Nacional/ en ese tan cruel Estado
dedicado a Luther King/ con inmensa honra caído.

Luego su viuda Coretta/ Scott King recibe carga
hasta hace unos pocos meses/ cuando le llegó la muerte.
Carga profunda y sublime/ enviada por lo divino:
mil quintales celestiales,/ cara mole nunca amarga
pues lograron despertar/ aquella conciencia inerte
de tanto afro-americano,/ sin necesidad de vino.


C A R L O S   F O N S E C A   A M A D O R

Carlos Fonseca Amador / no es santo de calendario,
tampoco de enciclopedias/ en países tropicales
siervos de gleba extranjera/ por ignorancia supina.
Carlos Fonseca Amador/  luchó como dromedario
en areneras inútiles/ de nuestros miedos irreales;
mas,  luchó pro Nicaragua/ para sacarse la espina

que desde aquella conquista/ de españoles usureros
doblegaron a indígenas/ en región de Grandes Lagos
perteneciente a Managües, dioses de conducta en paz.
Después del Gran López Pérez,/ Fonseca dejó sus cueros
en cárceles del Somoza,/ quien siempre recibió halagos
del “vil sam” y oligarquía/ por su descaro tenaz.

Carlos Fonseca Amador /no saboreó gran Victoria
que aquel Frente Sandinista/ en ese setenta y nueve;
el diecinueve de julio/ sacó al Somoza Debayle
de su búnquer asqueroso/ superior a sucia escoria
donde imperialismo yanqui/ con diplomacia/ aleve
daba órdenes disfrazadas/ con etiqueta de baile.

No sabemos más de ti,/ Carlos Fonseca Amador.
Sólo percibimos cantos/ folklóricos de tu tierra
cantados con melancólicos/ compases de una guitarra
a perfección entonados/ por los Mejía Godoy.
Fuiste digno precursor/ en esa sangrienta guerra.
Hoy gozas con gran fervor/ los cantos no de cigarra.

Aquellos tus ojos miopes/ en temprana juventud
—con Chamorro, periodista,/ otro mártir de Somoza—,
apenas te hacían ver/ cuatro metros a distancia;
mas, tu inmenso corazón/ traspasaba latitud
buscando para tu patria/ majestades de una rosa
sin haber tomado en cuenta/ del asesino, arrogancia.


L O S   S A N D I N I S T A S

Las pléyades Sandinistas/ son de por sí irrepetibles.
Nacieron en los sesenta/ por circunstancias adversas;
pues muerte del chacalón/ en la década pasada
exacerbó de cachorros,/ mejor dicho de reptiles
o  pordioseros lacayos/ de sociedades diversas
búsqueda de López Pérez/ noche y día en emboscada.

Herederos del Tachón:/ Tachito,  Luis y  chigüines
vomitando odio infernal,/ se dieron a vil tarea:
acabar los Rigoberto/ nacientes a borbollones.
Antes del “satanicidio”,/ chochos era querubines
soportando mil desmanes/ con cierta paciencia fea.
Frente al Somoza García/ nicas eran muy llorones.

Mas, nuevas generaciones/ entre el cincuenta y sesenta,
eran “Quinchos Barriletes”/ cuando actuó Don Rigoberto.
Otros aún anidaban/ en la próstata paterna
y en ovarios maternales/ durante esa Era cruenta.
Llegada la adolescencia/ y sin ver ni un cielo abierto
bribonzuelos y adultos/ encendieron su linterna.

Católicos, protestantes,/ comunistas y masones;
hombres, mujeres y neutros/ empiezan a organizarse
bajo tan sabia batuta/ del Gran Fonseca Amador
para ofrecer férrea lucha/ en contra de los matones.
Búnquer del Tacho Somoza/ comenzaba a tambalearse
y un diecinueve de julio/ se desplomó con horror.

Don Pedro Joaquín Chamorro,/ emboscado por cien hienas,
fue otra víctima notable/ del somozismo decrépito.
Carlos Fonseca Amador / murió torturado en cárcel
cuando tenues lucecitas/ disipaban las tinieblas
y macabras estructuras/ comenzaban con estrépito
a caer sobre chacales/ cobardes de fiero alarde.

Daniel Ortega Saavedra/ y su hermano, General*
 curita Miguel de Escoto/ con Doctora Nora Ostorga;
joven Rosario Murillo/ más el Comandante Cero;
Jimmy Carter, Presidente,/ junto al cura Cardenal,
entre miles o millones/ que la Nicaragua forja,
se aliaron para vencer/ al último bandolero.

Tal bandolero cayó/ abatido por metralla
en Asunción, Paraguay,/ do reinaba otro chacal.
Fueron franco-tiradores:/ fiel comando de la izquierda
que con armas adecuadas/ dio cuenta de aquel canalla.
—Si invocásemos a musas/ de la Gabriela Mistral
otro gallo nos cantara/ al pulsar, de lira, cuerda.

Después llegó Ronald Reagan,/ otro criminal en ciernes
quien con la “contra” y más trampa/ de política exterior
en década del ochenta/ desplazó a los sandinistas
reanudándose en Los Lagos/ otro tenebroso viernes
con Violeta de Chamorro/ y un tal Alemán ladrón
seguidos de un vil Bolaños./ ¡Tres malos malabaristas!

Pasados casi tres lustros/ los bisnietos de Sandino
en elecciones reñidas/ toman el Poder de nuevo.
Daniel Ortega Saavedra/  vuelve a pisar la Casona.
Encuentra vacías arcas./ Y lámpara de Aladino
él busca desesperado./ Hugo Chávez y Don Evo
más otros buenos gobiernos,/ lo sacarán de las lonas.

*General Humberto Ortega Saavedra

C O N T I N U A R Á

lunes, 7 de enero de 2013

VERSOS DIVERSOS, 3^ entrega



          VERSOS DIVERSOS
         Por Ramón F Chávez Cañas

PRÓCERES DE SIGLOS XX Y XXI
    EN NUESTRA AMÉRICA

I N T R O D U C C I Ó N

Durante años escolares,/ inclusive en secundaria
nuestros padres y maestros/ nos hablaban de diez próceres;
nos habían inculcado/ gran respeto a tales viejos
narizones con espadas/ y de mirada tan agria;
en sotanas, torpes gestos/ de los romanos procónsules;
con crucifijos enormes/ colgando de sus pescuezos.

Esa visión inefable/ de los centroamericanos
próceres decimonónicos/ todavía se difunde,
más en meses septembrinos/ con desfiles militares
y estudiantes a la cola/ con sus cuerpos no lozanos
a pleno Sol tropical/ más una calor que funde
anatomías enclenques/ en todos nuestros lugares.

Tales “próceres” no fueron,/ en verdad, libertadores.
Ellos sí, se emanciparon/ de vil corona española
pues latifundios inmensos/ a España pertenecían;
pero indios y ladinos,/ bisabuelos labradores
con negros, zambos, mulatos/ quienes a pura  pistola
seguirían siendo esclavos/ hasta hoy, en nuestros días.

Un tal José Simeón Cañas,/  guardaespaldas de un Delgado,
—esto puede consultarse/ en el tratado de Historia
escrito hace casi un siglo/ por don Chema Monterrey—,
pues el tal José Matías,/ rebelándose al papado
quería ser arzobispo/ apoyado por la escoria
y cura José Simeón,/ transgrediendo esa su ley.

El Cañas y Villacorta/ en Asamblea hizo teatro
cuando aquel último día/ llegó a pedir libertad
para  siervitos de gleba/ de tantos terratenientes.
Fue aplaudido a plenitud/ por diputados. Los cuatro
torpes gatos de Asamblea/ gritaron a saciedad
anunciando a patria entera/ de que ellos eran congruentes.

El tal narizón Delgado/ con un Manuel José Arce
llegaron a proponernos,/ a los estadounidenses,
para hacer de nos, esclavos,/ de aquel imperio en bellota.
De nuestra anexión a México/ ellos querían librarse
junto con sus latifundios,/ de los nuevos amanuenses
imperiales de Iturbide/ sin importarles ni jota.

Décadas han demostrado/ desde el heroico Indio Aquino
y de muchas rebeliones/ ocultadas a propósito
hasta ya la inocultable/ rebelión del treinta y dos
del siglo recién pasado/ cuando el Martínez porcino
asesinó a treinta mil./ Las zanjas fueron depósito
para treinta mil esclavos/ víctimas de sinrazón.

La recién pasada guerra/ civil de/ años ochenta
a más de cien mil esclavos,/ incluyendo a tiernos niños,
les mandó hasta los sepulcros/ y a panzas de carroñeros.
El burgués indiferente/ pretende no darse cuenta
pues nunca ha tenido patria/ y jamás tendrá cariños
porque él le sirve a oligarcas:/ viles ladrones matreros.

Los Próceres Verdaderos/ deben ser seres decentes:
Martí, Morazán, Bolívar,/ Lincoln y Benito Juárez;
Simón Rodríguez, Miranda,/ y Augusto César Sandino,
—sólo para refrescar/ a tan perezosas mentes—.
Entre las tantas mujeres/ está Manuelita Sáenz,
—sólo para rescatar/ algún cerebro anodino—.

Leyendo a Pablo Neruda/ en su “Canto General”
descubrimos: él le canta/ a los Próceres pasados
desde año mil cuatrocientos/  hasta mitad siglo veinte
cuando publicó su libro/ de contenido genial.
Entonces los pensamientos/ se nos volvieron osados
pues en más de medio siglo/ ha nacido mucha gente

merecedora de loas/ por sus grandes cualidades
en campos de economía/ defendiendo con Justicia;
cultivando Buen Saber,/ velando por la Salud,
fomentando buen trabajo/ en campos y en ciudades;
combatiendo a holgazanes/ quienes viven de primicia,
exigiendo diez por ciento/ con cara de beatitud.


Además, Próceres son:/ médicos y cirujanos,
abogados muy honestos,/ más ingenieros civiles;
dentistas capacitados,/ químicos y farmacéuticos;
obreros calificados y todos los ciudadanos
hasta de humildes oficios que desprecien a los viles,
a ladrones y egoístas, por principios propedéuticos.

Tan valientes escritores:/ pöetas y narradores
que aborden con entusiasmo/ todo problema social;
—porque pöeta no es sólo/ quien canta a mujer amada,
a paisajitos bucólicos/ y al amor con sinsabores—.
Mal pöeta es todo aquél/ quien busca la saciedad
cual canario del alpiste vendiendo su vil jornada.

Los pintores y escultores/ como el Gran Guayasamín
pueden también ser los Próceres /en este siglo veintiuno
que con pincel o cincel/ denuncian mil tropelías,
o alabando buenas obras/ de aquel hombre paladín
y dan su ejemplo a los jóvenes/ en el momento oportuno
para hacer de estos presentes,/ ciudadanos de valías.

Filarmónicos bien pueden/  y directores de cines,
hacer patria dando ejemplos,/ con su actividad diversa
alabando a personajes/ no por sucios capitales;
sino a todo ser humano/ que emplea sesos con fines
de llevar felicidad/ a la población inmensa.
Todo oficio bien llevado/ nos hace Próceres reales.
                                08 de octubre en 2007.-

AGUSTÍN FARABUNDO MARTÍ

En año noventa y tres/ del siglo décimo nono
en pueblito Teotepeque,/ campiña salvadoreña,
nace Agustín Farabundo/ de un hogar bien conformado
con padre terrateniente,/ pero cerebro de mono.
─El  padre de Fidel Castro/ daba equivalente seña──.
El niño Farabundito/ creció en ese marquesado.

Su padre lo castigó/ colgándolo de ambos pies
sobre un foso de escusado/ tal vez por algunos ratos,
pues jovenzuelo/ Martí/ abogaba por los peones
maltratados por su padre/ lanzándoles puntapiés.
Caro muchacho Martí/ ganaba mil alegatos
defendiendo al indefenso/ de capataces matones.

Llegó hasta Universidad / a estudiar Jurisprudencia;
mas, allí se convirtió/ al Partido Comunista
abandonando el estudio/ para hacer proselitismo.
En mil novecientos veinte,/ al colmarle la paciencia
a los Meléndez-Quiñones,/ familia latifundista,
lo exilian a Guatemala,/ comenzando su ostracismo.

Inicia peregrinar/ de la seca hasta la meca.
El Partido Comunista/ de los centroamericanos
funda en año veinticinco./ Un lustro más tarde funda
PC de salvadoreños./ Luego se marcha sin beca
a montañas de Sandino/ contra norteamericanos.
Fue secretario de Augusto/ en esa selva profunda.

En el año treinta y uno/ la oligarquía derroca
al Gobierno Constituido/ del Ingeniero Araujo,
colocando a un fantoche/ persecutor de Martí.
Cruel depresión de años treinta/ hundió a economía loca
de las catorce familias/ desenfrenadas en lujo.
Tal bancarrota inminente/ les desató frenesí.

Nuestro Estado puesto en quiebra/ no podía ni pagar
mensualidad de maestros/ ni de todo empleado público.
Campesinos de occidente/ eran los más afectados
pues no tenían “conqué”*,/ sólo una “chenga”* con sal.
Ante caos imprevisto/ el pueblo en estado abúlico
tomó sus rústicas armas/ en contra de potentados.

Don Farabundo Martí,/ junto con Luna y Zapata;
con Don Feliciano Ama/ y con Don Francisco Sánchez
dirigieron esas masas/ en feudos cafetaleros.
Maximiliano Martínez,/ vil fantoche  de la rata,
reprimió dando metralla/ a izalqueños en el parque
de aquel Izalco, pueblito,/ cuna de los jornaleros.

Don Alfonso Luna con / Mario Zapata, y Martí
en primeros movimientos/ fueron puestos en prisión.
Con amañado pre juicio/ se les condenó a muerte
por tribunal militar/ en juicio sumario, y
en febrero, treinta y dos,/ llegaron al paredón
para enfrentar  injusticia/ con altivez en su frente.

La muerte de Farabundo,/ muerte llamarse no puede.
Quien sucumbe dando Vida/ no debe llamarse muerto.
Dicho ocaso sólo llega/ a descarados rufianes
quienes después de morir/ hasta su conciencia hiede.
Don Farabundo Martí /con pueblo llegará a puerto
seguro en menos de un lustro,/ al derrotar a patanes.

*Conqué = frijoles, carne, huevos, etc. **Chenga: tortilla de maíz                   
                  .
J U A N   D O M I N G O   P E R Ó N
Nació en siglo diecinueve,/ el año noventa y cinco,
Dios lo quitó de esta vida/ cuando iba a cumplir ochenta.
Un hijo de clase media/ en sociedad desigual.
Fue presidente tres veces/ poniendo todo su ahínco
para hacer de/ Argentina/ sociedad algo opulenta;
pero con reparto justo/ entre obrero y capital.

En su segundo período/ milicos lo traicionaron
el año cincuenta y cinco,/ en dieciséis de septiembre.
Debió buscar su refugio/ en Península de Franco.
Allá, en el setenta y tres/ los argentinos votaron
y Perón llega al Poder/ esta vez con nuevo temple;
pero muerte natural/ dejó sus planes en blanco.

Cuarenta y cinco por ciento/ era para los obreros,
restante cincuenta y cinco/ para avaros industriales.
Éstos pretendieron darle/ trillado golpe de Estado.
Pero en el cincuenta y cinco,/ tales terribles matreros
lograron desbarrancarlo/ con milicos criminales.
Fue cuando marchó hasta España/ tal vez desilusionado.

Junto con Descamisados/ y su esposa Evita Duarte
fundaron el gran Partido/ llamado Justicialista.
Fue gratuita la enseñanza,/ incluso universitaria.
Autonomía de ésta,/ respetada en todas partes.
Neutral en cruel guerra fría/ de sistemas extremistas.
Sufragio para mujeres/ se implantó en aquella patria.

Igualdad en matrimonio/ fue gran conquista jurídica.
Igualdad entre los vástagos/ legítimos e ilegítimos.
Nacionalizar los trenes/ fue otro sueño realizado.
La validez del divorcio/ dejó de ser una idílica
idea de tanta fémina/ por pésimos tratos íntimos.
Argentina vivió entonces/ su presente idealizado.

Obispos, por el divorcio,/ le quitaron todo apoyo
tratando de derrocarlo/ con los Comandos Civiles
más milicos descontentos/ por el freno a sus abusos.
Esto por fin fue logrado/ hundiendo  la patria en hoyo.
Gobierno de/ Argentina/ volvió a las manos de viles
desenfrenados, voraces,/ por sus sesos tan obtusos.

Estando en tercer período/ el año setenta y tres
se produce vil masacre/ de Ezeiza, en el mes de junio.
Gran  anciano Juan Perón/ murió en el setenta y cuatro,
el primero de aquel julio./ Murió sin algún estrés;
pues cumplió a cabalidad./ Antes de él hubo  ninguno
capaz de tomar batuta/ en tan conflictivo teatro.



J U A N   J O S É   A R É V A L O  BERMEJO

Arévalo, Juan José,/ Profesor guatemalteco
y Filósofo a la vez./ Se marchó/ hasta Argentina
en el año treinta y seis/ cuando un patán: Jorge Ubico,
fue reelecto por el fraude./ Un Profesor de chaleco
más Catedrático digno,/ fue en aquella diamantina:
o patria del gran Sarmiento,/ en sabiduría, rico.

Pero en el cuarenta y cuatro/ se convierte en Presidente,
terminando su período/  en año cincuenta y uno.
Luchó contra tan rapaces/ fuerzas del imperialismo.
A veinticinco conatos/ derrotó este hombre prudente.
Guatemala progresó./ Seis años fueron ninguno
para alcanzar desarrollo/ contra del militarismo.

Rodeándose de edecanes/ patriotas con gran talento
entre los cuales estaba/ Luis Cardozo y Aragón,
el Premio Nobel: Asturias/ y Don Guillermo Toriello
más incontables obreros/ honrados , mas no violentos
y gran masa campesina/ brindándole el corazón.
¡Tal primavera fue eterna,/ en verdad, ese fue un cielo!

El Doctor Juan José Arévalo/Bermejo, gallardo hombre,
inauguró aquella década ─terminando su mandato─
única en cinco centurias/ desde Pedro de Alvarado.
Este Maestro-Filósofo/ sentado dejó su nombre
en altar de grandes Próceres/ de ese su país ingrato,
donde a nuestra raza indígena/ se le caza cual venado.


J O R G E   E L I É Z E R   G A I T Á N

Jorge Eliécer Gaitán/ se le escapó a Neruda
quizá porque su muerte/ ocurrió meses antes
de haber finalizado, ─en el cuarenta y nueve─
su “Canto General”, / con cierta verdad cruda.
Don Eliécer Gaitán/ con ideas gigantes,
fue asesinado a balas/ por criminal aleve

en plena Bogotá,/ cuando Don Fidel Castro
visitaba esa urbe/ siendo universitario.
Asistía, Fidel,/ a foro estudiantil
cuando Eliécer Gaitán/ brillaba tal cual astro.
Su muerte provocó/ cierto eterno calvario
en tierra de Nariño,/ con guerrilla sin fin.

Desde el cuarenta y ocho, —hará sesenta/ años—
las selvas colombianas,/ montañas y ciudades
se han levantado en armas/ contra conservadores
a quienes nada importa/ incalculables daños
en vidas y haciendas: ¡son neoliberales!
cachorros del Imperio/ y a su patria: traidores.

J O S É   F I G U E R E S   F E R R E R

José Figueres Ferrer,/ en tan culta Costa Rica
luchó contra Calderón/ Guardia, presidente malo.
En México se exilió./ Volvió en el cuarenta y ocho
para empuñar armas rústicas/ semejantes a una pica
y así poder devolver/ el Poder lleno de halo
al Señor Ullate Blanco,/ sin la nariz de Pinocho.

El Señor Ullate Blanco,/junto a Don José Figueres
desmantelaron ejércitos/ de / antigua satrapía
convirtiendo a cuarteles/ en templos del buen saber;
dictaron leyes ecuánimes/ liberando a las mujeres;
hicieron fuertes reformas/ en contra de oligarquía.
Luego llegó a Presidente/ José Figueres Ferrer.

Desde entonces Costa Rica/ es la Suiza americana.
Son sesenta navidades/ con labores productivas
del intelecto y del músculo/ en nuevas generaciones.
Don Otilio Ullate Blanco/ inició tan soberana
Democracia de  Tiquillos./ En etapas sucesivas
José Figueres Ferrer,/ a nivel de las naciones

más cultas de nuestro mundo/ colocó a su patria amada
por haberla liberado/ de ejércitos tan torvos:
o perros de oligarquía/ desde el Bravo a Magallanes.
Ahora esa Costa Rica/ siempre estará perfumada
por la Paz e Inteligencia./ Nuestros gobiernos son sordos
a evidencias tan claras,/ pues les sirven a rufianes.

J A C O B O   Á R B E N Z   G U Z M Á N

Empezando años cincuenta/ Guatemala es traspasada
a manos de un militar: /Jacobo Árbenz Guzmán
militar pundonoroso,/ hombre buscado por Diógenes.
Continuó clara política/ por Arévalo implantada.
Don Jacobo siempre fue/ majestuoso Tolimán
orientando a su terruño/tal cual moderno Aristóteles.

En esa magna tarea/ de librar a Guatemala
de vil zarpa imperialista/ nacional y extranjera
llegó al país de la eterna/ primavera terrenal
un mediquillo argentino/ llamado Ernesto Guevara
quien sirviera de baluarte/ acariciando quimera
para hacer del continente/ la tierra de miel y pan.

Las compañías fruteras,/ capital imperialista,
con criollos latifundistas/ más seudo iglesias cristianas
corrompieron a milicos/ en Escuela Las Américas
acusando a Don Jacobo/ de ser torpe comunista;
porque con Reforma Agraria/ todos aquellos bausanos
o sanguijuelas humanas/ perderían sus quiméricas

propiedades mal habidas/ desde tiempos coloniales.
Sabueso de bajo rango/ llamado Castillo Armas
desde la vecina Honduras/ de un tal Tiburcio Carías,
apoyado por Osorio,/ jefe de los criminales
del país El Salvador,/ apadrinaron las tramas
obedeciendo al Imperio/ y también a oligarquías.

Don Jacobo Árbenz Guzmán/ sufrió cruel humillación:
nuestra prensa amarillista/ lo exhibió en primera plana
cuando desnudo partía/ sólo con un calzoncillo
hacia el México querido/ transportado por avión.
Junio del cincuenta y cuatro: pigmeos de la banana
de míster John Foster Dulles/ humillaron al Tigrillo.


       LUIS CARDOZO Y ARAGÓN
Luis Cardozo y Aragón,/ pöeta del siglo veinte,
ensayista sin igual,/magno crítico del arte;
un Prócer guatemalteco/ digno hijo de La Antigua
ciudad Vieja, Capital/ de Guatemala celeste.
Gloria Centroamericana./ Difundía en cualquier parte
su amor por la Libertad/ contra cerebros de nigua.

En mil novecientos uno,/ iniciando las dos equis
vino al mundo este Don Luis,/ de un Cardozo  y otra Aragón.
Su excelente juventud/ fue cultivada allá en Francia
retornando a Guatemala/ donde imperaban los jeques.
Cruel muerte lo sorprendió/ el año noventa y dos
en capital mexicana,/ do derramara fragancia.

Fragancia de su talento/ en idioma de Cervantes;
fragancia de patriotismo/ en paraíso de exilio,
huyendo de “jorge ubico”/ capataz de bananeras.
En bello edén mexicano/ se encontró con los gigantes:
Octavio Paz, más Tamayo/ y otros de un afín idilio
con letras, artes, cacumen:/ universales banderas.

Regresó a su Chapinlandia/ cuando cayó aquel tirano.
Sirvió cual fiel diplomático/ en gran gobierno de Arévalo.
Al caer Jacobo Árbenz/ Guzmán  se volvió a exiliar
en Tierra de los Nopales/ huyéndole a otro gusano,
donde fue bien recibido/ por ese pueblo benévolo.
Pudo ahí desarrollarse/ dándonos su inmensidad.

Fue “Luna Park” su primera/ publicación en poesía
en el año veintitrés,/ a sus veintidós abriles.
Con “La Torre de Babel”/ en mil novecientos treinta
nos da la segunda muestra/ de su enorme fantasía.
La tercera fue “El Sonámbulo”/ para deleite de miles
o millones de millones,/ hasta una cifra sin cuenta.

Con el “Retorno al Futuro”/ del año cincuenta y ocho,
“La Pequeña Sinfonía/ de Nuestro Mundo” al siguiente
calendario publicado,/ demuestra más su talento.
Demostró que sus ideas/ no son nariz de Pinocho
y que toda su persona/ está construyendo el puente
para liberar a razas/ del capataz o el jumento.

En “Guatemala las Líneas/ de su Mano” él desgrana
todo el amor y los sueños/ hacia Tierra del Quetzal
porque siempre fue Chapín/ a pesar del ostracismo
y dispuesto a derramar/ su líquido color grana
por aquella patria chica/ de esta América Central.

Sus escritos surrealistas/ como en “La Quinta Estación”
le abren campos literarios/ de todo el planeta Tierra.
En ese “Río”, novela/ de caballería y “El Brujo”,
─su auténtica biografía/ escrita con devoción─
nos da su amor a la paz /y su repudio a la guerra.
Y otras facetas menores/ relatadas con embrujo.

Fundó el Grupo “Saker-ti”/ que de idioma cachiquel
se traduce “Amanecer” /o algo muy parecido.
Sus pensamientos profundos/ son sentencias inmortales
que al rumearlos en silencio/ nos transportan hasta aquel
principio de la justicia/ para el humano oprimido
en la redondez del orbe/ porque nacimos iguales.

Muerto no tiene memoria/ y si la tiene es pöeta.
Nunca se creyó terreno/ pues era de Vía Láctea.
El amor es compartir/ fantasmas complementarios.
Son tres de sus pensamientos/ no copiados a la letra.
Descansa en paz, Luis Cardozo/ y Aragón. En tu epacta
infinitud de galaxias/ detienen tus calendarios.

CONTINUARÁ