Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

domingo, 26 de agosto de 2012

LA GUERRILLERA JAGUAR, 2da ENTREGA


                        NOVELA
  LA GUERRILLERA JAGUAR
               Por Ramón F Chávez Cañas

CAPÍTULO I

            Ciudad Quezaltepeque, cabecera del Distrito Judicial del mismo nombre, es  2da ciudad más importante en departamento La Libertad, El Salvador, Centroamérica. Ciudad Santa Tecla es número uno. Ciudad Quezaltepeque está situada poco antes de  primeras estribaciones norteñas del volcán Quezaltepec o de San Salvador; es ciudad y municipio muy progresista en diversas actividades humanas, a grado de considerársele cabecera regional de esa comarca; pues hasta ahí confluye gran parte del comercio de  municipios vecinos: Nejapa, San Matías, Apopa, San Juan Opico, Aguilares, El Paisnal y San Pablo Tacachico. Tiene, en alrededores, varios ingenios para procesar caña azucarera, varios beneficios procesadores de café, una fundición de hierro y acero; decenas de talleres artesanales de flores artificiales y otros de cerámicas, extensos cañaverales y cafetales, abundante ganado mayor y menor; grandes planicies cultivadas con granos básicos, un centro turístico de aguas termales comparables con termales de Vichy y Lourdes en Francia; más múltiples centros educativos de primaria y secundaria. Clima es bastante caluroso, pero no sofocante; de septiembre a febrero es agradable. Dista 24kms desde San Salvador pasando por Apopa y 28kms desde Santa Tecla, vía balneario Los Chorros. Ciudad capital salvadoreña distará sólo 14kms al construirse autopista proyectada desde hace muchos años. Viejo ferrocarril inglés de finales del siglo XIX lo une con San Salvador y occidente del país.
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En precolombina ciudad Quezaltepeque, cercano a estación del viejo tren inglés nació, en pieza de mesón o rústica vivienda mínima colectiva antigua, allá por 1936 ó 37, un varoncito quien por nombre llevó: Próspero Galán Burgos. Hijo de cierta señora “chilatera” vendiendo en mercado local y de señor motorista “busero” al servicio del “turco” apellidado Kattán. Educación primaria oficial hasta 6to grado la recibió en Grupo Escolar José Dolores Larreinaga, inmediato a su alquilada pieza de mesón. Luego debió viajar a diario hasta ciudad San Salvador, haciendo uso de “bala de plata” o del pasaje gratis en ómnibus manejado por su padre para estudiar, en Instituto Fuentes, corta carrera de oficinista. Se graduó 3 años después. En seguida estuvo empleado en joyería-relojería propiedad de un tal don Eusebio Mercado, —comerciante famoso por bondadoso, a mediados del siglo presente (XX) —. Dicho establecimiento capitalino se llamaba “Joyería y Relojería ‘Suiza’”.
       
El joven Próspero Galán Burgos era muchacho inquieto, locuaz, extrovertido y alegre; de tez blanca-rosada, cabellera lisa, gruesa, café-rojiza con corte de “pato bravo”; notables camanances en mejillas con algunas discretas pecas en pómulos; de estatura poco menor a mediana y complexión algo atlética. Por locuaces buenas maneras rápido se dio a querer por don Eusebio Mercado, a grado de confiarle éste,  secretos contables del negocio, el cual llegó a conoce y dominar a perfección. Con esa temprana experiencia, joven Galán Burgos dejó su empleo de oficinista, dedicándose a venta ambulatoria de joyas legítimas, oropel fino, más relojes. Además del señor Mercado, consiguió otro proveedor de apellido Saca, quien importaba relojes suizos marcas Supremo, Vulcano y Nivada. Galán Burgos a diario recorría muchas ciudades circunvecinas antes mencionadas, con sus innumerables cantones, caseríos y haciendas, haciendo buenos negocios; pero bendito Cupido no tardó en llegar: al frisar  25  abriles, conoció a fabulosa señorita de la mejor sociedad de su ciudad natal. Ella se llamaba Esperanza de la Paz Guerrero Flores, de quien fue novio durante 05 años para terminar en matrimonio civil y religioso católico.
       
Señorita Esperanza de la Paz Guerrero Flores era 6 años menor que él: hija de grandes terratenientes y fuertes comerciantes locales; hermana menor de 2 ó 3 oficiales del ejército salvadoreño. Era morenaza delgada, alta y elegante; de sonreír sincero más palabras suaves. Había sido educada en uno de los mejores colegios católicos de ciudad Santa Tecla (interna). Por tal razón Galán Guerrero sólo la miraba durante vacaciones en Semana Santa, en fiestas de agosto y en fines de año escolar. Estas últimas coincidían con los mejores meses del año (noviembre, diciembre, enero).
Por notable don de gentes del joven Galán, padres de familia de señorita Esperanza le abrieron puertas de la confianza, pese a que en el pueblo gente envidiosa y malqueriente criticaba al hogar Guerrero-Flores; pues no creían posible mirar a  señorita de “alta alcurnia” económica ser prometida de acabado vendedor ambulante de oropeles baratos o fantasías burdas, más relojes marca “chacalele”. Además, argumentaban: “La madre de ese patán Galán Burgos es  ‘vieja placera’, vendedora de ‘chilate’ con nuégados en el mercado central local; el padre: asalariado ‘choferote-busero’ vulgar, con gran afición alcohólica. Aun cuando ya no viven en mesón, arrastran ese estigma imperdonable”. A pesar de esas mordaces críticas, padres de señorita Guerrero Flores accedieron gustosos. Un 12 de diciembre la boda se efectuó con gran pompa. Por esa poderosa razón a primera hija se le llamó: Guadalupe de la Paz Galán Guerrero.
       
Efectuada tal boda, don José María Guerrero Martínez—así se llamaba el padre de la novia—, dio, a desposada, dote consistente en varios miles de colones, más  amplia casa en centro comercial de ciudad Quezaltepeque donde, rápido, aquellos nuevos esposos instalaron tienda bien surtida con relojes, joyas, fantasía cara y telas finas; pero el joven esposo (30 años), —quien para entonces ya era “don”—continuó, aunque con menor frecuencia, en su negocio ambulatorio primitivo.
       
Pasaron varios años. Tuvieron tres hijos. Señores Guerrero-Flores, padres de  joven esposa, fallecieron de manera prematura quizás por afición a guisos con manteca de cerdo, fritadas, yemas de huevos, más cremas o mantequillas vacunas puras: alimentos obtenidos en sus propiedades agro-ganaderas. Matrimonio Galán-Guerrero florecía en economías, pero no en espiritualidades: don Próspero, además de haberse hecho adicto a bebidas alcohólicas, consumía a diario grandes dosis de anfetaminas o derivados, argumentando: “Con esos ‘medicamentos’ yo hago mejores negocios”. También se había hecho adicto a grandes lujos: en su cuello se exhibían hasta cuatro cadenas extranjeras de oro macizo; esclavas más relojes caros en antebrazos; sortijas con pedrería fina en dedos de manos, excepto en pulgares; camisas Lacoste, Polo, Eme pi, francesas e italianas en forma respectiva; zapatos importados de legítimos cueros exóticos; pantalones exclusivos de casimir inglés o fresco lino irlandés. Además, cambiaba automóviles lujosos (2 ó 3) cada dos años; con mucha frecuencia viajaba solo hasta Ciudad de los Palacios sólo para degustar tequila genuino escuchando  auténticos mariachis; pues música ranchera era la única de su agrado. Otro vicio adquirido más tarde fue el de mujeres fáciles. Por éste, más que por otros, doña Esperanza comenzó a desesperar y, matrimonio a tambalear. Don Próspero trataba de disimular esas bajezas diciéndole: “Todo es calumnia. Yo salgo sólo a visitar para cobrar a mis clientes y colocar más mercadería”, volviéndose más cariñoso, locuaz y chistoso frente a su desilusionada esposa.
       
Este marido trabajaba cual camello de mostrador, —decía él—, desde tempranas horas de lunes hasta 12hrs del siguiente domingo. Llegada esa hora nada le importaba mentada tienda llamada “Bazar Lupita”, aun estando repleta de clientes comprando. Él dejaba a esposa sólo con seis empleadas. (Era celoso. No admitía hombres empleados en su negocio; sólo a tío materno: don Agapito, sesentón fortachón, quien hacía  limpieza de automóviles, otros mandados y, quizás, hasta de rufián servía al sobrino). Sacaba uno de los automóviles y partía raudo a recorrer calles de la ciudad o de pueblos inmediatos y diferentes prostíbulos, en procura de carne femenina fácil. Luego partía, con mujer conseguida, hasta algún motel localizado en Carretera Troncal del Norte en donde, con alcohol más anfetaminas, pasaba tarde y parte de la noche practicando inenarrables orgías sexuales modificadas por él según su pornográfica imaginación. Aparecía en casa a 08:00 ó 09:00pm de ese mismo domingo. Se desvestía, se acostaba, se dormía; roncaba cual bendito Morfeo y se pedorreaba como un maldito cerdo. Mientras, doña Esperanza se desesperaba, maldiciendo hasta la hora cuando su honorable padre, ya difunto, la había entregado en matrimonio.
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        El Domingo de Ramos en 1982, —este esposo ya frisaba en 45 años de edad—, tomó el automóvil a la hora señalada. Enfiló, cuesta arriba, sobre avenida Tres de Mayo para doblar a izquierdas en 7ma Calle Oriente la cual da salida hacia carretera-desvío, pasando al costado norte del parque Norberto Morán, —parque “donado” a ciudad Quezaltepeque a principios de este agonizante siglo XX (¿1905?) por oligarca cafetalero, “apactado”, de ese mismo nombre—. En ese lugar hay parada principal de autobuses públicos inter-departamentales: parada siempre atestada de gente esperando tomar el próximo autobús de su conveniencia. Ese domingo, por ser más festivo, la aglomeración era mayor; razón por la cual el señor Galán Burgos disminuyó al máximo la velocidad. Por vidrios polarizados del coche divisó, entre el gentío, a guapa joven señora o señorita de entre 25 y 28 abriles: alta, blanca ladina, cabellera medio rubia y larga cayéndole hasta abajo de caderas; delgada, pero maciza con busto muy firme sin ser protuberante. Lujurioso comerciante dio vuelta de 360º a la manzana del parque para pasar de nuevo por mismo lugar. De inmediato bajó del automóvil, dirigiéndose a la joven desconocida. Habló:
        —Muy buenas tardes, encantadora señorita.
        Ella contestó saludo sin inmutarse en lo mínimo. El enajenado sexual continuó:
        —Si Usted se dirige a San Salvador, al desvío hacia Santa Ana, o a San Juan Opico, será gran honor para este humilde servidor poder llevarla en ese, también humilde carrito.
        —No. Gracias—, respondió ella. Mientras tanto, tunante Galán ya había levantado un pesado maletín de cuero situado a los pies de tan bella dama.
— ¡Deje el maletín donde estaba, porque yo voy hasta desvío en Apopa, para luego tomar autobús rumbo a ciudad Chalatenango!—, dijo ella con tono firme, pero suave; al mismo tiempo, apretando contra su pecho una voluminosa cartera con tirantes.
        —Señorita: yo soy don Próspero Galán Burgos, varón respetable y apreciable en esta ciudad quezalteca. Soy católico profesante. Entre mis obligaciones morales está servir al prójimo. En este preciso momento Usted es mi prójimo. Debo cumplir con el mandato cristiano—, replicó el lujurioso.
       
Hubo más intercambio de frases. Al final, extraña Venus subió parsimoniosa sentándose sobre asiento del acompañante, siempre apretando contra su pecho la mencionada cartera con tirantes; mientras, Galán Burgos, sonriente, acomodaba en  baúl posterior del auto el algo pesado maletín de cuero. La demás gente observadora de esta escena, cuya mayoría conocía malandanzas del mencionado don Juan Tenorio, se quedaron estupefactas por rapidez con la cual había convencido a la elegante fémina, quien vestía falda acampanada blanca con ruedo hasta abajo de rodillas; blusa celeste a lo inmaculado, medio escotada, con mangas tres cuartos; zapatillas también celestes con moderado tacón alto, haciendo resaltar pantorrillas. Cabellera: fresca, fragante, suelta. No faltó quien corriera a poner en sobre aviso a celosa doña Esperanza. Ya con automotor en marcha, don Próspero Galán Burgos con perorata, se deshacía en elogios para natural belleza de aquella blanca mujer de ojos verde-gris, quien sólo respondía con leves sonrisas. A la altura del ingenio El Ángel de Apopa, “Juan Tenorio” criollo se atrevió a insinuarle proximidad de un lugar: motel Láncer; pero tergiversó realidades al decirle:
        —Éste es restaurante de primerísimo calidad. Será para mí hermoso galardón si Usted acepta almorzar conmigo en ese decente lugar.
       
Por supuesto, con alguna cortesía gentil tal dama se negó; pero el pelirrojito con corte de “pato bravo”, haciendo caso omiso de clara negativa, al llegar al punto de entrada enfiló su auto hacia interior del mencionado motel. Ella, con movimientos rápidos y firmes, extrajo de voluminosa cartera con tirantes que apretaba contra su busto, fresca pistola automática “Pietro Beretta” .9mm, nueva. No la chasqueó, pues ya tenía tiro en recámara. De inmediato, con inesperada aspereza la colocó en axila o sobaco derecho del tal Asmodeo o demonio sexual. Con gran seguridad lo espetó:
— ¡Usted miente, caballero: ésta es casa de citas sexuales! ¡Además, usted no es cristiano católico, tal cual me quiso hacer creer! ¡No se mueva! ¡Ponga retroceso!  ¡Cualquier movimiento brusco de su parte, acabará con su vida!
        El pecoso con camanances se puso más “cherche” que bolsa de pus o jícama pelada. Tartamudeando replicó:
        —No, no, no, se-se-señorita: Yo no es-es-estoy in-in –inten-tando (siguió tartamudeando) intentando nada malo en contra suya. ¡Por diosito, créame! ¡Por esta santa cruz, créame!—. Con mano izquierda libre hacía señal de la cruz católica, a la cual besaba a repetición. Continuó—: la lle-llevaré hasta el-el desvío de A-A-Apopa. Dis-dis-pen-seme si en algo la he ofendido.
        Serenísima damisela contestó:
— ¡No, patancito!: ¡Ahora tú me llevarás hasta donde yo indique! ¡Pasaremos por periferia de ciudad Apopa y continuaremos de largo hacia el norte, siempre sobre carretera Troncal! ¡Después de pasado Apopa, hay un puente sobre  Río Acelhuate; en él, todo el tiempo se encuentra retén militar de la tiranía! ¡No harás parada aunque te lo ordenen, porque el primer difunto serás tú! ¡Mantén calma si en algo aprecias esta tu asquerosa vida!
        Mientras tanto, incógnita y deslumbrante joven hembra, contra sobaco derecho restregaba en tirabuzón la trompetilla de la pistola italiana. Cazador caza nada sudaba, sudaba, sudaba. Ella, siempre con voz autoritaria prosiguió:
        —Baja, de manera automática, todos los vidrios del automotor; asimismo, abre el “quema-coco”, (ésta es ventanilla corrediza que algunos automóviles lujosos tienen por encima de la cabeza del motorista y acompañante a la derecha. Sirve para dar más luz o ventilación al interior del coche); al aproximarnos a 200mts del asqueroso retén, yo recostaré mi cabeza sobre tu mugriento hombro; pero, no vayas a pensar que es  gesto de amor para ti, ¡semejante cerdo nauseabundo! Sólo será para despistar a esos otros cerdos, quienes creerán que nosotros viajamos en luna de miel, o algo por el estilo. Si vidrios polarizados van cerrados, seremos sospechosos. Probabilidades de hacernos alto serán mucho mayores. ¿Entendiste, pedazo de animal?
        —Sí, sí, sí, pre-pre-preciosa seño-señorita; pero, por el amor al dios de los cielos, yo le suplico, por caridad o misericordia, me deje libre aquí nomasito. Llévese mi carrito. Aquí, en mi cartera, ando llevando ¢3,000ºº ó ¢4,000ºº en efectivo; también le puedo entregar todas las alhajas que llevo puestas, y mi relojito Rólex de ¢25,000ºº; pero si esto no fuese suficiente, me comprometo, ahora mismo o mañana temprano, llevar ¢100,000ºº ó ¢200,000ºº al lugar indicado por Usted. Si Usted los desea en dólares gringos, también puedo cumplirle, dándoselos al cambio oficial de ¢2.50 por cada dólar; pero, por vida suyita, linda señorita, no me haga sufrir más. Además, yo tengo a mis hijos párvulos—. Y soltó a llorar.
— ¡Alístate, canalla!—, lo interrumpió tan apetecible desconocida. Prosiguió—: Bajaré, a nivel de tu hígado, la trompetilla de mi “Pietro Beretta”. Echaré mi brazo a nivel de tu mugriento cuello. Si fuese necesario, ¡cabroncito!, para despistar mejor, te daré un beso al estar llegando frente al retén ultraderechista.

Cual palabras de profeta, retén criminal pasó inadvertida la marcha del vehículo en mención; además, estaban deteniendo, en esos momentos, a gran número de autobuses repletos de gente que regresaba hacia el norte después de haber asistido a  conmemoración del 2do aniversario de la muerte martirial (asesinato) del Señor Arzobispo: Don Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, conmemoración efectuada en iglesia catedral capitalina. Siguieron más tranquilos rumbo al septentrión salvadoreño. Tal afligido encañonado quiso cerrar vidrios y “quema-coco”, pero honorable dama lo impidió. Ella ya había sacado pañuelo perfumado con el cual se cubría boca y nariz. Pasaron por conocida fábrica alemana de pesticidas agrícolas y domésticos, donde había regular multitud saliendo o dirigiéndose a presenciar algún evento balompédico; atravesaron tangenciales y occidentales orillas del pueblito Guazapa, pudiendo contemplar a numerosos vecinos católicos, quienes con ramos de palmas en manos regresaban a sus campesinos hogares después de haber asistido a procesión de Jesús montado en el burrito. En este trayecto no hubo algún intercambio de palabras; sólo esporádicos gemidos del tunante caza-nada, y pertinaz pañuelo cubriendo  orificios faciales vitales de tan incógnita belleza. Susurros del viento al deslizarse por blonda cabellera suelta, aumentaba incertidumbre del caballero frustrado. Al llegar al pueblo Aguilares, cazado “galán” trató de maniobrar para dejar carretera Troncal del Norte e ingresar al citado pueblito; pero ella, tan ágil cual gacela, le rempujó con más fuerza la trompetilla en mismo sobaco. Ex oficinista sólo lanzó destemplado alarido por el dolor, continuando de largo por misma ruta Troncal del Norte. Pasado ese leve incidente, el cautivo “don Casanova” habló siempre tartamudo:
—Mi-mi-mire do-do-doñita: yo-yo-, nun-nun-nunca he i-i-ido hasta Chalatenango, cré-cré-créame. Puedo extraviar el camino y llevarla a saber hasta dónde.
— ¡Calla cerdo sarnoso!—, replicó ella. Continuó—: ¿Quién te ha dicho que vamos para Chalatenango? ¡Óyeme!: antes de llegar a la hacienda e ingenio azucarero Colima, a tu derecha encontrarás desvío a “Palo Galán”, es camino vecinal de tierra. Ahí cruzarás. Tenemos gran ventaja: tu carrito es 4x4, todo-terreno. Llegaremos con facilidad al pie de ese cerro-volcán llamado “Volcán de Guazapa”, al cual, desde el principio venimos bordeando.
Don pequeño burgués volvió a suplicar, siempre tartamudo:
        —Pero-pero mi-mi-mire: ya es casi la 01:00pm. Yo debo estar a 02:00pm en mi casita; pues uno de mis hijitos está enfermito. Me urge internarlo en el Centro Pediátrico de San Salvador. Por favor, doñita linda, acepte ofertas hechas desde el principio. Déjeme acá solito. Yo veré cómo hacer para retornar a casita.
        Ella, fastidiada por monótono palabrerío, replicó:
— ¡No, bribón! Baja velocidad porque estamos llegando al desvío mencionado.

Marzo es el mes más seco y cálido del calendario salvadoreño; en ese mes todas las carreteras nacionales, en especial de tierra o no asfaltadas, se vuelven muy polvorientas; nubes de polvo, más mal estado de mismas vías, hacen lentas e incómodas las marchas, incluso viajando en vehículos de doble transmisión con piñón de montaña. En ese mismo mes la vegetación está casi muerta, en especial pastizales de pajas jaragua y rastrojos dejados por maizales, frijolares y arrozales. Sólo árbol de amate está siempre verde y vigoroso. Por tanto: la marcha del nuevo vehículo de conocida marca japonesa empezó a volverse torpe. Si a esto agregamos: por mismo conflicto armado el gobierno no daba mantenimiento adecuado a caminos vecinales, entonces, don Violador Burlado se metía más, cada minuto, en callejón sin salida. Llegados a 03:00pm, aquella misteriosa mujer ordenó detener la marcha; pues más allá sólo era posible caminar a pie o en lomo de bestia mular. Conviene mencionar: en recorrido desde desvío “Palo Galán” hasta lugar donde se detuvo el doble transmisión, encontraron y pasaron caseríos abandonados en totalidad: casas sin techos, sin respectivas puertas y paredes con sinfín de perforaciones a bala. En mismo instante, cuando polvoriento 4x4 hizo parada ordenada, de paredones próximos emergieron aproximadas 2 docenas de hombres y mujeres armados desde dedos gordos hasta coronilla. Vehículo en mención fue rodeado en un 2x3. “Chelona” ordenó al “galán” bajar con brazos en alto. De inmediato ella también bajó. Dirigió, a recién llegados, saludo con santo y seña respectivos. Uno de ellos, en apariencia comandante interino, saliéndose de filas se expresó:
— ¡Bienvenida mi Comandante ÚRSULA! Usted ha llegado más temprano de lo esperado. Este señor, ¿de quién se trata?
— ¡Primero regístrenlo, porque a mí me faltó tiempo para hacerlo!  Después hablaremos del asunto—, respondió tranquila semejante “Chelona”.
        Al aproximarse aquellos encargados de registrar al prisionero, de repente, al unísono exclamaron:
— ¡Puuta!, ¡Qué jiede este hijue puerca!
        No era para menos: don Cautivo, en primeras de cambio allá en la entrada del motel de marras, al sentir por primera vez fría muerte en sobaco, había sufrido  incontinencia por flaccidez de esfínteres; como lógica consecuencia, sin sentirlo ni quererlo se había orinado y defecado. Ello explica el porqué la desconocida para el prisionero, Comandante Úrsula, se tapaba boca y nariz con el pañuelo perfumado. La mujer comandante ordenó a una patrulla de 6 miembros llevar al puerco prisionero hasta arroyuelo llamado “El Ujushte” distante a 2kms, para lavar él su ropa cagada e hiciera enérgico aseo personal. Para tal menester ordenó se le entregara una bola de jabón de cuche. Mientras la patrulla cumplía lo ordenado, Úrsula explicó en detalles lo ocurrido desde ese mediodía allá en parque Morán quezalteco, hasta ese preciso momento. Pero antes, en presencia del sollozante acobardado, ella ordenó al resto de combatientes, hombres y mujeres, hacer círculo con espaldas hacia adentro y rostros con miradas orientados hacia lejanía exterior; para que dicha Comandante pudiera quitarse ropa civil y vestir de nuevo uniforme de fatiga: verde-olivo camuflado, gorra Navarone negra; pañuelo rojo con letras blancas al cuello (fmln); pistola automática “Pietro Beretta” al cinto y metralleta israelí Galil al hombro. Toda esta indumentaria venía en maletín de cuero algo pesado que aventurero sexual, con alegría, metió en  baúl trasero del 4x4, allá frente al parque tantas veces mencionado. Más “cherche” que perplejo, al ver con propios ojos rápida y total transformación de su presunta víctima, “don hijo de la chilatera” prorrumpió en más llanto destemplado. Se fue desconsolado con la patrulla hasta arroyuelo para efectos mencionados. 30mins más tarde estaban de regreso. Don Garañón venía con la ropa mojada puesta. Uno de tantos guerrilleros amable le decía: “Con intenso calor reinante en esta tarde, la ropa secará pronto”.
C O N T I N U  A R Á

jueves, 23 de agosto de 2012

LA GUERRILLERA JAGUAR, introducción


Ramón Francisco Chávez Cañas

LA GUERRILLERA JAGUAR
         NOVELA 
        BASADA EN HISTORIAS VERDADERAS


I N T R O D U C C I Ó N

         Lectores salvadoreños no necesitarán explicaciones sobre título de esta novelita; sin embargo, muchos extranjeros, ocasionales lectores de la misma, sí, pudiesen necesitarla; pues, Guanaco o Guanaca, desde tiempos inmemoriales es despectivo apodo o patronímico aplicado a salvadoreñidad sin encontrarse explicaciones históricas o lógicas creíbles, porque guanaco es camélido habitante en Altiplano Andino, muy pero muy lejos de esta parcela centroamericana llamada El Salvador. En cambio, JAGUAR, es calificativo de valentía y honradez simultaneas, aplicado a nuestras varonas y varones luchadores con denuedo en cualesquiera campos  de quehaceres humanos engrandecedores de nuestro terruño o raza. Guerrillera no Guanaca fue el primer título pensado en poner a esta novelita histórica; pero no resultaba tan sonoro ni elegante, aunque equivale a ser Guerrillera Heroica, lo cual se podrá deducir en transcurso de esta lectura. Entonces, optamos por el presente título: LA GUERRILLERA JAGUAR.  
 
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Al publicar sus obras es común, para todo autor literario incluir, al inicio de ellas, escueto resumen de su ser o currículo vital. El autor de esta novela corta ha publicado resúmenes similares en primeras ediciones de sus dos obras anteriores "HEREJÍAS" conteniendo 186sonetos, la mayoría escritos en versos alejandrinos, e “HISTORIAS ESCONDIDAS DE TECOLUCA” escritas en prosa. —Sólo el nombre de ciudad Tecoluca, departamento San Vicente, El Salvador, Centroamérica, hace adivinar el lugar de origen del mismo—. Sonetos Filosóficos “Herejías” dan pie para imaginar sus posiciones teosóficas al respecto.

Estudios académicos universitarios básicos en Universidad de El Salvador, le facultan para ejercer doctorado en Medicina General humana. Tal vez convenga agregar: además de tales libros publicados, mencionados al principio, tiene aún no editadas sus “Memorias” llamadas “Jirones con Giros del Recuerdo” en 1ero, 2do y 3er tomos; “Poesías Cronológicas”,  “Otros Poemas”, “Poesía Nueva” y “Reflexiones”, todos listos para ser publicados.
       
Varios amables lectores de “Historias Escondidas de Tecoluca”, en forma verbal o electrónica han señalado aparente incongruencia al escribir el autor: ciudad Tecoluca, ciudad San Vicente, ciudad Santa Ana, etcétera. Excepto ciudad de Guatemala, ciudad de Panamá y ciudad de México, porque ellas sí son ciudades pertenecientes a tan bellos países y no a santos, mayoría desfasados. Este escritor  responde: “En tiempos medievales europeos y coloniales americanos, ciudades u otros lugares tenían dueño, en especial por tímidas razones religiosas católicas terroristas. Ahora las ciudades, pueblos, villas, aldeas, cantones, caseríos y más, son independientes de esos amos imaginarios, siendo correcta la escritura usada por el autor al referirse a todas las ciudades suprimiendo el arcaico ‘de’. Nuestras modernas mujeres: madres, hermanas, esposas, hijas, primas con tías y más, aun estando bien casadas en aspectos morales y materiales, están firmando ya sin ese esclavizador ‘de’. Hace 65 años, desde 1936 hasta 1961, ciudad capital de República Dominicana fue bautizada con ominoso nombre: ‘Ciudad Trujillo’ y no ‘de’ Trujillo; hará 25 ó 30 años en municipio Santa Tecla, o en Antiguo Cuscatlán, se fundó otra ciudad: Ciudad Merliot y no ‘de’ Merliot; Vietnam Heroico sustituyó el nombre de su capital: Saigón, por sonoro nombre de su magno Prócer. Hoy se llama Ciudad Ho Chi Minh y no ciudad ‘de’; sólo para mostrar tres ejemplos más claros”. Ese razonamiento por lógico, permite al escritor-historiador anular prepotente “de”.

Autor de esta corta novela histórica también piensa: Si determinada persona no cumple con obligaciones legales juradas y, al contrario, degenera en negativo esos deberes tal cual lo hicieron: genocida chileno recién muerto; racista alemán diezmador de judíos; actual genocida de musulmanes de apellido Arbusto en español, y  estadounidense asolador de Hiroshima y Nagasaki, entre otros; sus nombres, al menos, no merecen llevar letra mayúscula inicial, aunque computadoras subrayen con rojito. Este principio debe aplicarse, además, a organismos colegiados e instituciones estadales. En conclusión práctica: ejércitos y cuerpos mal llamados de seguridad, con respectivos dirigentes, antes y durante guerra civil salvadoreña, degeneraron  funciones constitucionales. Por eso, al menos, merecen desprecio del idioma cervantino.   
       
Podría parecer error o abuso del autor contra inteligentes lectores, remarcar en dos o más capítulos, nombres de personalidades insignes de El Salvador quienes ya están registrados en Historia Mundial contemporánea (Monseñor Romero y Galdámez, Filósofo Ignacio Ellacuría con muchos, muchos más), y protagonistas ficticios con verdaderos de esta novela; o de hechos notables en Historia no oficial salvadoreña; porque historia oficial derechista conoce, pero no reconoce tales hechos. Con este proceder literario se pretende martillar en cerebros jóvenes, —nacidos durante o después de firmados Acuerdos de Chapultepec—, para que ellos, varones y hembras, mantengan fresca y difundan “Memoria Histórica” reciente y remota. También se pretende no entrar en confusiones de nombres, fechas y lugares comunes de esta novela corta, tal cual sucede con incontables Aureliano Buendía del pueblito Macondo en “Cien Años de Soledad” del Nobel Colombiano. Muy pocos, cree este autor, pueden identificar con claridad aceptable a hijos, nietos, bisnietos, entenados o hijastros y más del primer Aureliano.
       
Esta novelita histórica no había sido concebida como tal, pues el autor comenzó escribiendo sencillo y breve cuento sobre hecho verídico ocurrido a Don Próspero Galán Burgos†, (nombre ficticio). Tal cuento fue escrito en 1992, poco después de firmados en Nueva York y México DF los Acuerdos de Paz. De vistas y oídas este escritor escuchó tal relato al propio don Próspero, repreguntándole al respecto hasta haberle sacado del “guargüero” el último dato útil. En seguida supo sobre otros acontecimientos bélicos rayano en heroicidad, protagonizados por combatientes insurgentes, más algunos fantásticos episodios conocidos  antes de casi increíbles aventuras desventuradas y bienaventuradas del señor Galán Burgos, principal eje masculino de esta novela histórica; entonces, a ruegos de adolescente Estrella de Belén, tercera hija del escritor, se armó tal trama a manera de hacer coincidir amarguras, luego dulzuras del personaje mencionado en anteriores líneas.
       
Muchos sucesos están relacionados entre sí. Los menos: no. De ahí nació la novelita porque combina realidad con fantasía, aun siendo todos verídicos; pero con coordinación relacionada a tragedias: militar, social, económica, familiar, cultural y más, provocada por justa o injusta guerra civil salvadoreña, según cada apreciación particular. Con estos hechos reales concatenados, el autor da a conocer tristes y felices eventos ignorados o distorsionados adrede por grandes medios nacionales (privados) de comunicación masiva. Al mismo tiempo contribuir, aunque sea con esta miseria, a mantener “Memoria Histórica” de viejas generaciones; pero, quizá más importante será mostrar esta arista ignorada, por malicioso ocultamiento oficial, a nuevas almacigueras que ahora llenan escuelas primarias, secundarias y hasta universitarias.
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Durante 14 años esta novelita pasó abandonada en buhardillas del olvido; pues  disco duro de primera computadora “Apple Macintosh” se volvió obsoleto para aquellas de nueva generación o tecnología de punta. ¡Se perdió todo su contenido! Por fortuna, al revolver contenido de cofres buscando documentos antiguos, este escritor encontró única copia en papel. Con gran entusiasmo pasó 3 ó 4 semanas copiándola en  actual aparato electrónico de últimas generaciones; después, tratando de corregir errores mecanográficos cometidos por aquella bisoña secretaria: Indira Berlina, su primera hija (pues este autor creía no necesitar aprender a manejar sofisticados aparatos del demonio); además, corrigiendo al máximo, —según sus limitados conocimientos literarios académicos—, errores ortográficos, semánticos y sintácticos no advertidos en aquellos lejanos entonces. Conceptos originales han quedado intactos.
       
Esta novelita ha sido espulgada con microscopios de buena voluntad; sin embargo, sospecha el autor: habrá decenas o centenas de sutiles yerros, tal vez sólo detectables por acuciosos lectores o literatos profesionales. Él no es profesional en Letras. Este escritor se auto-compara con músicos empíricos, quienes a puro oído ejecutan instrumentos musicales, porque no tuvieron oportunidad de estudiar solfa; pero, melómanos compadecidos escuchan con paciencia y hasta aplauden esos no científicos sones. Escribe por placer inmenso de escribir prosa y poesía; pero más por honda necesidad de comunicar a otros, de manera especial a salvadoreños no guanacos sino Jaguares, vivencias oculares y auditivas acumuladas en su viejo cerebro de 70 años actuales. Él se llama Ramón Francisco Chávez Cañas, nacido en ciudad Tecoluca, departamento San Vicente, El Salvador, Centroamérica, el 03 de diciembre en 1937. Médico general jubilado.
       
En probable 2da edición pudiese ampliarse este relato, o escribirse nuevos libros abordando temas históricos importantes de El Salvador en lejano y reciente pasado. Para ello sería menester que algunos o muchos potenciales lectores aporten datos específicos. Correo electrónico al respecto, también para recibir críticas mordaces históricas y literarias bien intencionadas es: rafrachaca@yahoo.com.mx
       
Si par de lectores o más queda bien informado por medio de esta novelita histórica, el autor podría, en cualquier día, bajar a fosa o entrar a pira funeraria, con  sonrisa de satisfacción, —de oreja a oreja—, pues se iría con profunda e íntima convicción de haber aportado una teja más para ayudar a cubrir tan infinito techo cultural e histórico de nuestra patria, El Salvador.-   

El Autor
              Santa Tecla, 30 de enero en 2007.-



PRÓLOGO
UN PRÓLOGO PARA LA “GUERRILLERA JAGUAR”

El Doctor Ramón Francisco Chávez Cañas, nos da el honor y privilegio de hacer la presentación de su último trabajo literario: LA
GUERRILLERA JAGUAR, un episodio verdadero, y que según nos pudimos enterar, las notas originales de él, se mantuvieron extraviadas o guardadas en un buen período de tiempo, afortunadamente se pudieron recuperar y aquí estamos con ellas.
        
        Comienza narrando las peculiaridades de un jefe de familia, quizá como hay muchos, quienes creyeron que gracias a su dinero  podían o pueden hacer cuanto quieran comenzando por la falta de respeto a sus seres queridos y a los demás con sus consecuencias, pero aquí vemos como alguien así puede hacer un cambio de ciento ochenta grados, por varios motivos, que lo llevan a ello, y así obtener la parte limpia de nuestros verdaderos sentimientos.
        
         Luego nos va adentrando, a hechos que conmovieron a El Salvador, situaciones donde se puso a prueba la valentía, astucia y real amor a nuestra querida patria.
          
     Jóvenes que muchas veces utilizando armamento de construcción artesanal, lograron humillar y derrotar fuerzas armadas modernamente equipadas, muchas veces mejor alimentadas, y contando con los medios posibles para una fácil victoria, pero no contaban con lo principal: la moral combativa de nuestros jóvenes revolucionarios.
         
        Nos hace rememorar tristemente hechos y crímenes terribles que diariamente pudimos atestiguar.
        
      Muchos de estos asesinatos quedaron impunes, otros, no, gracias a la justicia popular.
        
    Nos narra con palabras muy propias de nuestro pueblo, accesibles, creemos, a todos los que tengan la oportunidad de leerlo.
        Entreteje la parte histórica de nuestra Guerra Civil, con anécdotas simpáticas de familias y apellidos muy conocidos de nuestro país, personas que fueron parte de los verdugos sin conciencia ni moral que hicieron mucho mal y al escoger maldades y abusos contra nuestros humildes campesinos, así como otros que de alguna forma ayudaron o colaboraron a la lucha del pueblo, todos ellos tienen presencia en esta lucha que nos tocó vivir.
         
          Creemos que esto va en beneficio de nuestros jóvenes que tienen en esta obra la oportunidad de conocer en forma bastante cronológica hechos heroicos y otros terribles que obligaron a nuestro pueblo  a organizarse y tomar las armas y lanzarse a la lucha, para de esta forma, obtener o implantar la Justicia Social en El Salvador, lo que de alguna forma u otra se lograron plenamente.
        
           Quienes conocemos la obra o parte de ella de nuestro amigo Doctor Ramón F Chávez Cañas, tales como: “Historias Escondidas de Tecoluca”, “Herejías” y sus Bellos Poemas, sentimos ya la falta de algo nuevo de él, y es así como de una forma sencilla y clara, nos hace revivir hechos dolorosos y conductas preciosas, que como salvadoreños bien nacidos, no podemos darnos el lujo de olvidar, recordemos que Pueblo que olvida su historia negra y la ejemplar, está condenado a repetir los mismos errores y toca a las nuevas generaciones no repetirlo.
         
      Así que, lectores, sepamos aprovechar, gocémoslo y obtengamos lo mejor de él.

                        Profesor Fulvio Manuel Aldana Guerra  

C O N T I N U A R Á