Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

viernes, 13 de julio de 2012

HEREJIAS, 40ava ENTREGA


H   E   R   E   J   I   A   S

Cuadragésima Entrega 

Por Ramón F Chávez Canas


CCLXXVII

Hay garrafales errores/ cometiéndose en la Tierra.
—Error es involuntario,/ entonces, no son errores—.
¿Cómo es posible dejar/ ilustración de menores
al cuidado de personas/ creyendo en libro que aterra?

Edén, diluvio y ballena;/ Babel, con no justa guerra
del Josué parando al Sol,/ son ejemplos inferiores
atribuidos al Jehová/ con todo lujo de horrores.
¡Iahvé no puede ser Dios,/ pues nuestro Dios jamás yerra!

Enseñar ridiculeces/ contrarias a Galilei,
a Carlos Roberto Darwin,/ a Bruno y a Sabonarola
a Da Costa, a Spinoza,/  a Juan Huss  y/ a  Servet,

sería mejor ponerles/ en aula una sinfonola
o hacer que legislativos/ promulgaran cierta ley
declarando celestial/ a virulenta rubeola.

CCLXXVIII

Tantos clérigos cristeros/ y profesores afines
nunca tendrán argumentos/ con lógica solidez
para imponer testamentos/ rayano en ridiculez
cual Lobo y Caperucita/ en revistas y/ en cines.

Si cristeros se enmarcaran/ en enseñar buenos fines
conductas rectas, morales,/ a toda nuestra niñez,
sin presionarles jamás/ para aceptar aquel pez
del bíblico vil Jonás,/ ni historietas de pasquines.

Enseñanzas religiosas/ no deben ser impartidas
en escuelas oficiales/ ni en colegios de cristeros.
De acuerdo a libre albedrío/ de familias constituidas

cada quien tiene sus dioses/ hipócritas o sinceros.
En cambio, Ciencias y Artes/ deberán ser compartidas
en aulas independientes,/ sin influencias de los cleros.

CCLXXIX

Padres, madres, o tutores/ con responsabilidad
pueden enviar a sus hijos/ en horas no estudiantiles
a escuelas del tabernáculo/ o de templos más sutiles
para rumiar tanto dogma/ en completa libertad.

Pero enseñanzas morales/ empiezan en nuestro hogar
alumbrados por las noches/ con coloniales candiles
en tiempos de juventud/ de bisabuelos pipiles.
¡Catecismo de Ripalda/ flageló mi pubertad!

Rieles de todo cristero, —quedó dicho en otros versos—,
deben quedar circunscritos/ a sus creencias privadas,
sin forzar a los demás,/ por terrorismos perversos,

a comulgar con adobes./ Pueden ser equivocadas
creencias del uno y otro./ Tantos discursos diversos
salen por izquierdo oído/ porque terminan en nadas.

CCLXXX

“Zapatero a tus zapatos”,/ dijo Apeles, pintor griego,
cuando mequetrefe intrépido/ después de haber criticado
un defecto del pintor/ cometido en el calzado,
quiso seguir corrigiendo;/ pero mequetrefe ciego,

embustero cual real pavo/ e insuflándose en su ego,
veinticuatro horas después,/ por Apeles fue observado
haciendo malsanas críticas/ a otro cuadro terminado.
¡Zapatero a tus zapatos!/ le dijo escupiendo fuego.

Eso pasa con cristeros:/ sabiondos y sabe nada,
pues pretenden imponer/ por ley del absolutismo
verdades no religiosas,/ verdades de marranada.

Han querido apantallarnos/ con oscuro cristerismo
Lo mismo hacen pastorcillos/ con tal biblia desfasada.
Verdades siempre se imponen/ al emerger del abismo.

CCLXXXI

Cien mil pelotas cuadradas/ Iahvé fabricó en un día;
igual número de triángulos/ con cuatro esquinas extrañas.
Al Polo Norte terrestre/ manda un millón de pirañas.
Toneladas de anacondas/ él remite hasta Oceanía.

Anacondas en Australia/ viven santa lozanía.
Tal diosecillo inventado,/ usando sutiles mañas,
convertirá a jovenzuelos/ en fuertes hombres arañas;
pues este mago divino/ tiene mucha fantasía.

Volverá a parar al Sol/ como Josué lo pidió
tantas veces cuantas pidan/ los asesinos de Gaza
y volvería a nutrir/ a fieles hijos de Sión

con misterioso maná/ rico en proteína y grasa.
Volvería a castigar/ a moderno Faraón.
Usando otra vez su espada/ en Mar Rojo calle traza.

CCLXXXII

Hay miles de fantasías/ producto del fanatismo,
atribuidas a ese dios/ para esclavizar países
corrompiendo sus culturas,/ anulando sus raíces
al imponerles quimeras/ invocando al cristianismo.

Dios de Verdad no es payaso/ ni faquir del hinduismo.
Nunca esfera será cúbica,/ ni peces serán maíces.
¿Luna llena al mediodía,/ o vertebradas lombrices?
Lo hace sólo un dios menor,/ cuando éste sufre esclavismo

y desea congraciarse/ para así ser adorado
por imbécil humanoide,/ fanfarrón llegando al cubo.
¡Nuestro Dios Universal/ jamás será esclavizado!

Ciencias o Dios Verdadero/ pronto quitaran cruel yugo.
Entonces oscurantismo/ por temor entronizado,
viajará hasta prehistoria/ encerrado en férreo tubo.

CCLXXXIII

A nuestro Prócer hindú,/ también mártir y profeta:
Mohandas Mahatma Gandhi. —Repito: al Prócer nuestro
porque él es de Humanidad—.Él también fue Gran Maestro
asesinado con balas/ por no ser frágil veleta.

Cierta vez fue interrogado,/ en entrevista indiscreta,
referente al cristianismo./ Gandhi, con cerebro diestro
inspirándose en sus dioses/ destiló todo su estro.
Sin titubear ni un instante,/ con firme palabra neta

se expresó de esta manera:/“El Cristianismo es perfecto.
Lástima que no lo cumplan/ quienes debieran cumplirlo,
porque lo han degenerado/ a doctrina comercial”.

Dos milenios de existencia/ aún no muestran efecto
de respeto ni de amor./ Tal cristiano es galgo mirlo:
—cierto astuto pajarraco/ con proceder demencial.

CCLXXXIV

Escribas y fariseos/ tenían por enemigo
al joven de treinta abriles/ llamado Cristo Jesús.
Nuestro Mahatma era odiado/ por vil secta del hindú.
Cuando murió balaceado/ solo Shiba fue consigo.

Óscar Arnulfo Romero,/ consagrando hostias de trigo,
por bala fue derribado,/ pero vive su virtud.
Al Mariscal de Ayacucho/ lo abatieron en salud.
Simón Bolívar lloró/ la muerte de aquel amigo.

Fariseos e hindúes,/ lo mismo cristianos falsos,
asesinaron a Próceres/ por ambición tenebrosa.
Tantos torpes puñeteros/ de mente o sesos descalzos

hoy les proclaman como héroes/ con hipocresía odiosa,
pues ya no sienten cosquillas/ por diabólicos cadalsos.
Jesucristo y el Mahatma,/ ora son sublime cosa.


C O N T I N U A R A



sábado, 7 de julio de 2012

HEREJIAS, 39ava entrega


H   E   R   E   J   I   A   S

Trigesima novena entrega
Por Ramon F Chavez Canas

CCLXIX

“Cristeristas” del papado/ y reyes en Inglaterra;
protestantes luteranos,/ mormones y calvinistas;
con secta Moon corëana/ más judíos derechistas
y sin cuenta credos más/ existentes en la Tierra,

deberían compactarse/ para oponerse a cruel guerra
pues siendo cristianos puros/ serán más largos de vistas,
de oídas y pensamientos/ libres por inmensas pistas
conducentes al edén/ y no esclavos de vil perra

que les hace asesinar./ Formen un mundo ecuménico
pues paraíso está aquí./ El cuerpo también es templo
morada de nuestro Dios,/ y no de aquel dios falsario.

Cuidando al cuerpo mortal/ aspirarán al edénico
lugar celestial de Persia, —sólo por poner ejemplo—.
Respetando, por supuesto,/ vuestro mundo imaginario.-

CCLXX

Soles, lunas y estrellas,/ han cantado cuales gallos.
La Tierra en su pequeñez/ daba mensajes cercanos
con sus mares, más montañas/ y horizontes no lejanos.
Nieves, calores, tormentas,/ fueron excelentes ayos

o maestros naturales/ tan briosos cuales caballos.
Variedades de Natura,/ de gigantes hasta enanos,                     
en Flora y Fauna corrientes/ pudieron llevar de manos
a nuestros tatarabuelos/ cuando fueron papagayos

de lengua, no pensamiento,/ pues les estaba vedado
interpretar panoramas/ ofrecidos por Natura.
Bellezas de cielo, mar/ y tierra eran explotadas

por ambiciosos “cristeros”/ de fervor asolapado
diciendo: Tales bellezas/ son diabólica locura.
Pero en museos “cristeros”/ podían ser admiradas.

CCLXXI

Soles, lunas y estrellas/ han mostrado sus encantos
ajustados a las leyes/ matemáticas y físicas;
gëométricas, biológicas,/ filosóficas y químicas,
no a intersección milagrera/ atribuida a viejos santos.

Perfecta correlación/ de Ciencias causaba espantos
en fanáticos “cristeros”/ con neuronas también tísicas.
Ciego nunca guía a ciego,/ pues carece de logísticas.
Cristeros serían sordos/ con, de sirena, sus cantos

tratando de conducir,/ de acuerdo a torpe manera,
por laberintos errados,/ basándose en texto hebreo,
a nuestros tatarabuelos/ y a Humanidad entera.

Contradecir no podíase,/ sólo responder: yo creo;
al negar “verdad sagrada”/ rápido se iba hasta hoguera
para llevar a científicos/ a incierto eterno “recreo”.

CCLXXII

Soles, lunas y estrellas/ señalaban buen camino
a navegantes sin rumbo,/ a perdidos en desiertos
no espirituales, no, no;/ sino en caminos inciertos
de cosmografía plana/ sostenida por cretino.

El cosmógrafo italiano/ por poco gana cruel sino
al pretender demostrar,/ con argumentos tan ciertos,
cuanto ahora bien sabemos./ Honremos a nuestros muertos
calcinados en hogueras/ por pensar con sabio tino

al combatir  ignorancias/ con saber bien razonado
o fanatismos groseros/ impuestos por cura insólito
quien llegaría a negar/ hasta el número quebrado;

quien cultivó su insolencia/ desde cuando fuese acólito
creyendo tener en dios/ a un compinche bien armado.
¡Así piensa todavía/ curita llamado Hipólito! 

CCLXXIII

Trenes o ferrocarriles/ se desplazan majestuosos
sobre durmientes con rieles/ por kilómetros o leguas
cruzando raudos campiñas./ Nunca piden ni dan treguas
hasta llegar a sus metas/ cansados y sudorosos.

Pero si a trenes sacamos/ de rieles tan poderosos
obligándoles rodar/ sobre potreros de yeguas
o sobre autopistas finas,/ trenes sacarán sus lenguas
por esfuerzo exagerado;/ mas, carente de asombrosos

movimientos tan exactos/ e inútiles a la vez
tratando de controlar/ hasta/ últimos vagones.
Trenes quedan rezagados/ a un triste hazmerreír;

pues quisieron humillar/  a tal yegua y a tal res,
lo mismo a tanta autopista/ de poderosos camiones.
La moraleja será:/ mide tu buen competir.

CCLXXIV

Lo mismo pasó a “cristeros”/ ufanándose cual pavo
y continúa pasándoles/ por torpezas e ignorancias;
aunque ahora en menor grado/ aquellas falsas fragancias
de tanto “sabelotodo”/ ya no valen ni un centavo.

Tales “cristeros” idiotas/ hoy sólo son medio rabo
en sociedades conscientes,/ quienes guardarán distancias
entre curas altaneros/ con impías arrogancias;
quienes pretenden seguir/ mintiendo cual lo hace Gabo,

o Gabriel García Márquez,/ ¡aquel digno colombiano!,
Nobel en Literatura/ por mentiras literarias.
¡Señores oscurantistas:/ respeten a vuestro hermano!

No sean ferrocarriles,/ limítense a vuestras áreas.
De Ciencias casi no saben./ ¡Ya no sean más gusano!
Confórmense en rescatar/ diezmos sin doctrinas agrias.

CCLXXV

Jaguares, leones y tigres,/ hasta felinos caseros
son carnívoros solemnes/ porque así lo quiere Dios.
Si Gran Dios fuese un injusto/ no tendría adoración.
Dios es y será buen juez./ Sólo aquellos bandoleros

descendientes de primates,/ sin importar tantos fueros                 roban, estafan y matan,/ superando a un ser glotón
aún teniendo al momento/ segura y gorda ración.
¡Gulas de seres cristeros/ superan a carroñeros!

Carroñeros y carnívoros,/ cuando panzas son repletas
juegan con mansas gacelas/ hasta darles de mamar.
Gacelitas se retiran/ con sus pancitas completas;

pero cromañón malvado,/ despreciando al verbo amar,
atora sus alacenas/ para cien años o más.
¡Asco da versificar/ sobre tan gordas chuletas!

CCLXXVI

Similar pasa a cristeros:/ seudo cristianos perversos,
esclavizados al máximo/ por sionistas junto a turcos.
Éstos en El Salvador/ araron profundos surcos.
Tercera generación/ hoy roba bienes diversos.

Nuestros “hermanos” cristeros/ cantando pérfidos versos
quieren hacernos crëer/ que ellos jamás fueron burdos,
que apoyan y apoyarán/ a los filósofos zurdos.
Tales cantos de sirena/ no aceptamos ni a conversos.

Glotonerías “cristeras”/ sin parangón a la vista,
están hundiendo a especie/ humana ya sin salida.
Globo terráqueo desprecia/ al cristero; pero lista

está desde tercer siglo/ esperando la partida
de cristerismo y sionismo./ Gran bienestar comunista
similar al cristianismo/ se espera en moderna vida.


C  O  N  T  I  N  U  A  R  A...

viernes, 29 de junio de 2012

HEREJIAS 38ava ENTREGA


H   E   R   E   J   I   A   S

Trigésima octava entrega 
Por Ramón F. Chávez Cañas

CCLXI

Con los doscientos sesenta/ y un sonetos hasta ahora
—y con muchas redundancias/ imposible de evitar—,
con inocente honradez/ hemos querido alumbrar
tan tenebroso sendero/ ocultando bella aurora

a Humanidad desvalida/ quien debiera ser Señora
honesta en esta Creación/ de aquel Dios Universal
degenerado en tu biblia, / asimismo en el corán.
¡Desvalida Humanidad/ la Paz duradera añora!

Pero imperio de sionistas, —genéticos y/ hechizos—,
a través de tres mil años/ tal paz duradera niega
invocando al dios Iahvé, / un dios de canosos rizos,

atizan mil fuegos bélicos/ desde Colombia a Noruega;
desde Australia a Pakistán/ poniendo vellos erizos
a todo ente pensador/ desde el alfa hasta el omega.

CCLXII

Desde primera edición,/ en dos últimos sonetos
de estas Herejías puras/ dijimos no será grato
abordar tan milenario/ problema de suyo ingrato
por miedo a vil agresión/ de estos bélicos sujetos.

Luciérnagas o cocuyos/ alumbrando tantos guetos
serían estos pöemas/ escritos por este gato
de genética ladina/ o tal vez noble mulato.
¡Ojalá nunca se queden/ en estaciones de fetos

abortados a dos meses/ de concepción cerebral!,
pues nuestra tétrica gente/ ya no quiere ni saber
de cierta vida mejor/ terrenal no imaginaria

de estar mirando ad aeternum/ al Jëhová celestial
inventado por judíos/ como prepotente ser
porque no pasará más/ allá de estática área.
                                 

                                         Santa Tecla, 18 de octubre de 2009.-   

CCLXIII

Nunca un hombre fue acusado/ de efectuar dos brujerías
porque nunca se le vio/ volando sobre una escoba.
Siempre fueron calcinados/ por esa doctrina boba
señalados por doquier/ de predicar herejías

contrarías a dogmatismos/ o fantasiosas teorías
de mil diablos o cien ángeles/ en cierta lujosa alcoba
enamorando al creyente/ por medio de burda coba
para llevarlo al infierno/ o al cielo de tonterías.

En cambio, a ingenuas mujeres/ voluptuosas e ignorantes
al rechazar amoríos/ con arzobispos o curas
o al declarar embarazo/ del cardenal o abad,

rápido eran acusadas/ por esos falsos orantes
de brujas endemoniadas/ con diabólicas locuras
hasta ser quemadas vivas/ y parte sin novedad.

CCLXIV

Nacimiento de Jesús/ bajo cueva, en un pesebre
sin duda donde cuadrúpedos/ masticaban su alimento      
porque no pudo encontrarse/ albergue en ese momento.
Fue ese día veinticinco/ de aquel mes nunca con fiebre.

Por órdenes imperiales/ en ese frío diciembre
debían empadronarse, / contra mareas y viento,
judíos y palestinos/ cual si fuera sacramento
o bautismo de católico/ que te hará cristiano siempre.

Un asno, un buey y José,/ daban calor de pulmones
al recién nacido infante, / más a su madre María.
Fue cuadro conmovedor/ hasta en toscos corazones.

¿Por qué el imperio romano/ impuso negra porfía
empezando crudo invierno? /Hay muy lógicas razones
para rechazar tal mito/ de textos en agonía.

CCLXV

Embarazo de una humana/ cuando está en noveno mes
lo miran hasta mil ciegos./ Una prueba de ese porte
José hubiese presentado; / pues él era su consorte,
para evitar rudo viaje/ hasta pueblito Belén.

Autoridad competente,/ viéndola de rostro a pies,
sin ser un médico obstetra/ ni magistrado de corte,
con noble conciencia hasta/ movida por un resorte
muy bien pudo exonerarla, / como hace perfecto juez,

pues no existe ser perverso/ frente a dama en gestación
desde principios humanos/ en Era de Cromañón
que no doblegue su testa/ ante futuro producto

sin importar no saber/ que por virginal conducto
empezaría a bajar/ el llamado niño dios.
Esto a sionistas les causa/ indigestión con eructo.



CCLXVI

Grandes naciones del orbe, / recién pasadas y actuales,
ejemplos: Unión Soviética/ y los Estados Unidos
en el Norte de esta América, / pudiesen no ser vencidos
por tantos países chicos, / pues éstos no son iguales.

Otra nación poderosa/ ora se encuentra en pañales:
será Unión Europea/ cuando destruya los nidos
heredados del Medioevo/ con cristerismos podridos.
Tal Unión Europea/ empieza a darnos señales

de ser báscula romana/ entre gringos contra rusos;
entre China y Venezuela/ contra mismos ambiciosos.
Viles yanquis endiosados/ por sus cerebros obtusos

doblegarán sus perfidias/ o quehaceres codiciosos
porque tan culta Europa/ delimitará esos husos
entre el Tigre de Papel/  y países laboriosos.

CCLXVII

Claro ejemplo de naciones/ que antes fueron absolutos
reinados o cacicazgos/ en Viejo y en Nuevo Mundo;
destrozándose con flechas/ por cierto idealismo inmundo:
conquistar reinos, imperios,/ sin importar tantos lutos

dejados por mil batallas/ sobre pueblos impolutos.
La Tierra está despertando/ con pensamiento rotundo.
Toda guerra acabará/ cuando imperialismo dundo
reciba buen jaque mate/ que Europa dé a esos brutos

gringuitos de Norteamérica,/ o, a futuros canallas
del Asia o de donde sean;/ pueden ser hasta del África.
Vendrán millones de/ años/ en Paz. Ya no habrá batallas.

No habrá más sucias heridas/ que se curaban con árnica.
En museos se verán/ tan oxidadas metrallas.
León y gacela estarán/ jugando en región del Ática.

CCLXVIII

Gacelas y leones son/ los cristianos y cristeros.
Tales cristianos: escasos;/ cristeristas: abundantes.
Éstos mezclados con “turcos”/ más sionistas aberrantes,
a Jesús, Iahvé y Alá, / se los pasan por traseros;

porque el dios de estos sujetos/ son los oros o dineros.
Ellos no tienen naciones,/ ellos siempre han sido errantes
buscando fácil fortuna/ con negocios repugnantes,
dejando a tanto esquilmado/ tan sólo en sus puros cueros.

Tantos cristeros católicos,/ asimismo evangélicos,
deberían divorciarse/ de sionistas y de turcos;
deberían regresar/ al cristianismo de auténticos

apóstoles primitivos/ sin placeres sicodélicos;
deberían retornar/ a sembrar cansados surcos
abiertos en Galilea/ y sentirse siempre idénticos.

                                                                                 CONTINUARÁ...

sábado, 23 de junio de 2012

PERSONAJES INOLVIDABLES, 4ta. ENTREGA


     PERSONAJES INOLVIDABLES

Del libro “Historias Escondidas de Tecoluca”
Escrito por Ramón F. Chávez Cañas
Cuarta y ùltima entrega

                          
X

        ¿1946-47?... ¿marzo?... TECOLUCA empezaba a calentarse con el sol veraniego tropical, pues eran las diez de la mañana cuando, desde la estación Tehuacán de IRCA, dos kilómetros al norte del lugar, apareció, agrupado y cobijado bajo el techo de los portales exteriores de mi, —para entonces ya difunta abuela paterna, doña Segunda Henríquez v. de Chávez—, un “batallón” constituido por quince personas, entre hombres y mujeres, cuyas armas estaban representadas por igual número de ese libro judío llamado Biblia. El capitán de tal contingente era un señor de apellido Ábrego. Éste, dueño de un negocio de talabartería localizado en el Centro Histórico de San Salvador, el cual se distinguía por la presencia a la entrada y en la sala de ventas, de un gran caballo (corcel) y de un enorme lagarto, ambos disecados.

        Al instante el somnoliento Pueblito sacudió su secular modorra. Todas las señoras del mercadito (“viejas placeras”), los tenderos de los portales, buhoneros de paso, y habitantes de las casas cercanas, acudieron sorprendidos y curiosos para escuchar las buenas nuevas llevadas por aquellos forasteros pacíficos. Hablaban en nombre de una secta cristiana: Iglesia Evangélica, Misión Centroamericana. Era la primera vez, —decían los ancianos de esos tiempos—, en aparecer predicando en público, a grandes voces, una numerosa cantidad de personas no católicas.

        No habían transcurrido cinco minutos cuando, de repente, se escuchó el tañido de las campanas parroquiales católicas, —distantes a cuarenta o cincuenta metros al nororiente del portal de mi antepasada; esas campanas tocaban arrebato—. De inmediato, los centenares de biatos y biatas locales, acudieron presurosos al llamado del señor cura bélico: un español calvo y ronco apellidado Martínez Pescador, quien pregonaba, orgulloso, haber sido miembro activo de las falanges de Primo de Rivera (ultra derechista español); también en ese entonces, admirador de: Francisco Franco Baamonde (el casi eterno dictador nazi-fascista español); del cura Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei, y de los curas claretianos. Ambas congregaciones españolas eran falangistas. Además, decía: “Ustedes, los latinoamericanos, ni con el oro de todo el mundo, alcanzarían a pagar a España y a Roma, el precio del idioma y del catolicismo traído por nosotros”. Asimismo, una serie más grande de estúpidas peroratas. 

        Con leños, machetes y piedras, el amargado cura armó a los fanáticos católicos tecoluquenses. Les condujo, encabezándolos, hasta la presencia de los otros cristianos protestantes.

        A otros cincuenta metros, al sur, estaba observando, en la calle, frente a la primera puerta de su hogar, un hombre alto, delgado, blanco ladino, de mediana edad y pacífico. Observaba con preocupación a los mansos predicadores hincados y a los bélicos, acercándose. Cuando este larguirucho señor, de cuarenta y cinco años en esos días, comprendió la inminente agresión fanática, de inmediato, en pechos de camisa tal estaba, corrió los cincuenta metros con velocidad de  gacela para interponerse entre las leves ovejas y los colmilludos lobos. Iba desarmado con sus brazos balanceándose y las blancas palmas abiertas. No encrespadas. En su rostro se dibujaba la sagrada ira provocada por el injusto atropello a cometerse. El desarmado Personaje practicaba la fe católica sin fanatismo. Era conocido de todos; asimismo, querido del conglomerado por sus gestos positivos anteriores en caso de calamidades públicas o privadas.

        Los evangélicos cristianos, también farsantes porque no son capaces de hacerse pobres, según los preceptos atribuidos a Cristo, permanecían arrodillados, con sus brazos alzados, sus rostros mirando hacia el cielo y sus biblias abiertas sobre sus manos derechas; mientras, el español les insultaba sin amenazarles con un arma de fuego calibre .45 apuntando vertical hacia el suelo. Fue cuando mi Personaje Inolvidable de siempre, intervino en forma decidida hablándoles de esta manera:

        —¡¡Pero hombres, pero mujeres: estas personas no les están causando daño alguno!!... Ellos predican, de otra manera, lo mismo creído por ustedes… Invocan al mismo Cristo, al mismo Jehová, a la misma biblia… ¡¡¡Si van a intentar algo malo en contra de ellos, empiecen conmigo!!!

        Dicho lo anterior, mi Personaje Inolvidable de siempre, se despojó de su fina camisa manga larga color caqui, quedándose sólo en camiseta; fijó su penetrante mirada contra los ojos de los endemoniados; abrió en cruz sus largos brazos; las ovejas y los corderos agredidos hasta ese momento sólo de palabras, se agruparon más en torno al improvisado defensor. Éste  continuó  dirigiéndose a los agresores:

        —Nuestro país tiene libertad de cultos… Ustedes están queriendo volver trescientos o cuatrocientos años hacia atrás: a los tiempos tenebrosos de la mal llamada Santa Inquisición, cuando se asesinaba a los sabios pacíficos invocando razones religiosas dogmáticas… ¡¡Lancen, pues, la primera piedra!!

        El ronco-afónico, viejo calvo Martínez Pescador, pretendió responder con más palabras violentas a lo manifestado por el héroe pueblerino; pero, se desmoronó cuando observó, a su izquierda…, a su derecha…, los leños y los tetuntes abandonados sobre el fino colonial empedrado de la calle. Al ver sobre sus curcuchos hombros a todos los iracundos alejarse de ese escenario buscando sus respectivos hogares, el falangista guardó su arma en la pretina, cubriéndola con las faldas de una bata beige sustituyendo a la sotana. Con las manos encrespadas y profiriendo insultos ininteligibles, encaminó su desconsuelo hasta la casa parroquial.

        El Inolvidable, entonces, púsose la fina camisa e invitó a los quince forasteros religiosos a continuar con sus ritos al interior de su casa de habitación, en donde doña Carmela, su esposa con sus pequeños hijos, les ofrecieron un suculento refrigerio-almuerzo constituido por: iguanas doradas con huevos de las mismas en alguaishte; tamales pishques rellenos de chicharrones y frijoles; dulces de batidos en miel de molienda; atole de piñuelas, y fresco fermentado de cáscaras de piña.

        Ese personaje Inolvidable mío hasta el final de los siglos, falleció en ciudad Santa Tecla, un cuatro de marzo; de muerte natural  a noventa años de edad. Falleció en el exilio interno por la guerra civil nuestra; pero sepultado en el camposanto de su amada Tecoluca. Él se llamó: DON RAMÓN FRANCISCO CHÁVEZ HENRÍQUEZ (DON MONCHO), mi sabio y diligente padre.
                                                                                   
01 de diciembre de 2001

           *****            
  
   XI
                                                                            
DON CARLOS JOAQUÍN CORNEJO MERINO es recordado con cariño por todos sus familiares y por todas las personas a quienes él brindó su sincera amistad. Fue un ciudadano forjado en el trabajo honesto, hasta haber alcanzado una posición cimera en las áreas económicas y sociales. Propietario del primer supermercado vicentino llamado Súper Altagracia y de numerosos bienes raíces urbanos y rurales; además, comerciante mayorista de granos básicos, cuyos graneros siempre estaban repletos con frescas cosechas, en especial de arroz en granza, el cual vendía a los fuertes molineros de San Salvador, transportándolo en camiones propios; magnánimo con todo mundo sin importarle razas, religiones o credos políticos. Perteneció al Partido Demócrata Cristiano de los primeros tiempos, cuando José Napoleón Duarte era José Napoleón Duarte (1962-72); también contribuyó, en gran medida, con las obras sociales de la local Iglesia Católica renovada por el Concilio Vaticano II del venerable Papa Juan XXIII. En fin: teníamos a un vicentino ejemplar quien, después de haber trabajado como obrero carpintero sin taller en su primera juventud, logró escalar las posiciones arriba resumidas. Amigo-benefactor del presbítero Rafael Palacios. —A este joven sacerdote, por su enorme estatura esbelta y extrema delgadez, los feligreses, con cariño y a hurtadillas, le apodaban “Seis en Punto”. Este curita fue martirizado por la extrema derecha salvadoreña en ciudad Santa Tecla a inicios (¿1979?) de la locura bélica civil salvadoreña—.

Cierto día, a principios de mil novecientos sesenta y siete, el presbítero Palacios llegó de visita al Súper Altagracia sólo para saludar al señor Cornejo Merino. Cuando aquél se despedía ya en la acera del negocio, éste, al observar las cuatro llantas del humilde 4 x 4 (“yipito” antiguo) del cura, suspendió la mutua despedida para hablarle así:
        —Padre: ¡¡no es posible!!… ¡¿Por qué las llantas de nuestro flamante señor cura párroco, hombre de bien, van a rodar en puras lonas?!
        — ¡Ah, Don Carlos Joaquín!— exclamó el “Cocotero” Palacios y prosiguió—: mi feligresía es paupérrima… Por eso no puedo pedirle ni llantas usadas; mucho menos engrase y cambios de aceite, pues apenas logra darme el combustible cuando voy a visitas rurales.
        — ¡Espéreme, padre, ya regreso!— dijo Don Carlos Joaquín quien se introdujo al negocio buscando su oficina privada.
        Cinco minutos después el hombre retornó trayendo un sobre cerrado. Otra vez frente a frente el comerciante habló:
        Padre: tome este sobre. Lléveselo a don fulano de tal; él balanceará e instalará las cinco nuevas, incluyendo la de repuesto, pues ésta está en peores condiciones; además, le hará el engrase y el cambio de aceites con sus filtros; asimismo, le alineará todo el rodaje. Ya hablé por teléfono con él. Con usted, me enviará la factura correspondiente. 

        El joven presbítero no pudo ocultar su sonrojo; quiso rechazar la espontánea y generosa oferta; mas, Cornejo Merino casi lo obligó a tomar el timón del anciano yipito. Tres horas después, “Seis en Punto” regresaba y partía de nuevo llevando el cheque respectivo. Tres meses más tarde, este novato ministro católico, allá en su Iglesia El Calvario Vicentino, impartió la bendición nupcial a María Elsa, la hija mayor de Don Carlos Joaquín, la cual contrajo matrimonio con este subdesarrollado relator: veintisiete de mayo de mil novecientos sesenta y siete.

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        En las numerosas campañas políticas electorales locales y nacionales, DON CARLOS JOAQUÍN CORNEJO MERINO contribuía en forma muy positiva para ello: sus camiones y sus automóviles privados recorrían los cuatro puntos cardinales vicentinos haciendo propaganda a favor del “Pescado” (partido opositor al militarismo de moda), acarreando gente desde lo rural hasta las urnas de votación localizadas en los alrededores del parque central llamado “Antonio José Cañas”; también sus numerosos empleados, ahijados, familiares, amigos y correligionarios, desvelábanse la noche anterior para preparar la comida de los vigilantes de urnas democristianos de aquellas lejanas épocas. Todo esto ocurría en el interior de la casa de habitación del señor Cornejo Merino.

        DON CARLOS JOAQUÍN nunca tuvo ambiciones personales para cargos de elección popular; no obstante, colaboraba hasta con importantes sumas monetarias. En una elección municipal fue conminado por sus correligionarios a aceptar la postulación como primer regidor vicentino. Junto con el resto de la planilla inscrita visitaba barrios urbanos, cantones y caseríos (con frecuencia utilizando los vehículos de su propiedad); pero, los compañeros de fórmula habían observado el silencio de Cornejo Merino frente a los numerosos conglomerados en las plazas públicas. Entonces, empezaron a reclamarle por tal mutismo. Él alegaba no tener la elocuencia básica para expresar en público su fervor patriótico. Uno de ellos, —Don Raúl “Flecha” Miranda, le dijo: 

         —“¡¡Mirá, Carlos Joaquín: la gente está aburrida de mirarnos las mismas caras y de oírnos las mismas voces; vos, por ser el más conocido y querido en el campo y en la ciudad, sos el perfecto indicado para subir a las tarimas y terminar de convencer a las pequeñas masas populares indecisas!!”

        — ¡¡Gϋechos!!… ¡¡No!! — repetía cada vez el huraño político.
       El cántaro se rompe de tanto ir al agua: así reza un viejo refrán. ¡¡Cabal!!. Al enésimo ruego, CORNEJO MERINO respondió así:
        — ¡Bueno: yo tal vez me animaría a dirigir la palabra al público, pero con un par de tragos entre pecho y espalda!
        —“¡¡Bueeena!!” — gritaron todos aplaudiéndole y mandando a comprar una botella de finísimo coñac.
         
      Mientras uno de los tres fatigados o fatigadores oradores dirigíase a la numerosísima concurrencia del enorme cantón San Diego, rumbo a, y haciendo límite con el municipio de Tecoluca, el resto le medía y le servía el primer trago doble del exquisito licor. De inmediato, querían subirlo al podio popular para su debut como orador. Él se resistió alegando aún no estar en forma. Pidió el segundo y tercer “tacón alto”, los cuales tragó en un santiamén. Cuando había deglutido la cuarta dosis doble en menos de media hora, y el tercer orador en turno ya redundaba en los mismos conceptos, CORNEJO MERINO en forma inesperada irrumpió sobre la cama del camión usada como tarima de oradores… Apartó al ya cansado tercer orador diciéndole: “¡¡Préstame esa bocina vos, pues ya me tenés harto con la misma perorata!!”… Se terció al pecho la correa del megáfono portátil… Tomó el micrófono con la mano derecha… Lo percutió insistente con los dedos de la izquierda… Medio se tambaleaba de un lado para otro; pero no de adelante para atrás… Repitió varias veces el trillado: uno-dos-tres- probando. En este punto, sus compañeros de campaña casi a grandes voces le susurraban: “¡Empezá ya, jodido!¡La gente se puede aburrir más!” CORNEJO MERINO los inundó con la luz de su mirada… Lanzó su caro sombrero italiano ‘Barbissio’ contra el techo laminado de la cabina del camión… Sacudió su canosa tallada en “pato bravo”… Sacó un “aperjumado” pañuelo blanco con el cual secó el sudor de su frente… Se sonó con el mismo y con escándalo, ambas fosas nasales… Pegó más de tres pujidos tosigosos voluntarios para aclarar su voz… Llevó el micrófono a cinco centímetros de sus labios. Con timbre metálico alegre de un beodo inspirado, y palabras pausadas, se expresó así:

        -— ¡¿Sa-ben   us-te-des   qui-én   es  Car-los   Jo-a-quín   Cor-ne-jo   Me-ri-no,-- hi-jos -  de -  pu-ta?!…
        La cariñosa e inmensa muchedumbre al unísono respondió:
        —¡¡¡Siiii!!! ¡¡¡Siii!!! ¡¡¡Lo  sabemos!!!
         Más entusiasmado, el improvisado agitador de masas prosiguió:
          —¡¡Muuuyyy bieeen!!… ¡¡Muuuyyy bieeen!!… Ahora, cabroncitos, paren las de conacaste1 porque van a escuchar un mensaje vergonísimo… (Aplausos prolongados)

        De inmediato, los quince futuros ediles presentes desconcertados, en especial Julio Alfredo Samayoa hijo, quien estaba postulado para primer diputado del pescadito, subiéronse a la tarima y debieron forcejear con él para quitarle el micrófono; luego subirlo a la cabina del camión para llevarlo hasta su hogar. Mientras, en el recorrido de los distantes diez kilómetros, y media hora del regreso, DON CARLOS JOAQUÍN le había dado fin a la cara botella de coñac francés. Al día siguiente se estaba disculpando con todos sus compañeros y acompañándoles en otras jornadas propagandísticas. Nadie, por supuesto, volvió a insinuarle algo al respecto.
         
       DON CARLOS JOAQUÍN CORNEJO MERINO dejó este mundo por muerte natural a los setenta y tres años de edad: dieciocho de octubre de mil novecientos noventa y cinco.
                                                                                             24 de febrero de 2004

[1] Árbol cuyos frutos parecen orejas humanas


(Artículo editado en Jyllinge, Roskilde, Dinamarca en 23 de junio de 2012)