Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

martes, 6 de noviembre de 2012

A CASTILLO FIGUEROA, in memoriam



         EL   PROFESOR   DE   INGLÉS
                  Por Dr. Ramón F Chávez Cañas
         
       A 09:00am de lunes, miércoles y viernes, puntual cual astro rey estaba el profesor de inglés iniciando clases de ese idioma; pero especializado sólo para poder leer o escuchar textos y grabaciones referentes a Ciencias Médicas. Era médico oftalmólogo afamado en dicha especialidad. Moreno de mediana edad aún sin peinar canas; de talla regular si se le compara con talla del “Anaconda Parada1”. Efectivo en metodologías pedagógicas de ese idioma extranjero. Cumplía al segundo exacto los 45mins exigidos por ley en cada sesión. Regalaba el cuarto de hora restante para dedicarse a frivolidades con sus jóvenes alumnos del primer año de Medicina Humana (Premédica). Pero antes, —en clase inaugural de ese ciclo lectivo— invitó a señoritas bachilleres a abandonar el aula al nomás terminar cada clase, pues a continuación no habría tal palabrerío anglosajón; sino sólo chascarrillos colorados o de doble sentido contados por él o por jóvenes varones. Después, castas señoritas, —en especial Adelita Esperanza Bolaños, quien se parecía a Virgen de Fátima de aquella gruta en Cerro Las Pavas de Cojutepeque—, salían disparadas alejándose lo más rápido posible de aquella mini sesión chabacana a iniciarse. Mencionado médico salía a puerta del pasillo a cerciorarse de no presencia cercana de señoritas expulsadas. Ya a solas, adusto profesor se convertía en jovial camarada, pidiéndoles a 03 ó 04 alumnos por turnos, en cada sesión, subir a tarima de cátedra para poner a  consideración del pleno, chistes o chascarrillos colorados. Resto de audiencia, por votación a mano alzada designaba primer lugar. Profesor, a manera de premio, entregaba cartuchos de caramelos cuyo valor era de ¢0,05. En seguida, él completaba restantes minutos de tan extraordinaria sesión, narrando chistes similares con gracia uniforme.
        A tercera semana de clases, turno llegó al bachiller Guillermo Aristondo Magaña a quien,  “Cura” Barillas2 había bautizado con feo apodo: “Curusú”, por haberle hallado parecido a monstruo amazónico en película del mismo nombre. Este muchacho, a primera vista, tenía párpados dormilones sin estar enfermo de ptosis. Cuando “Curusú” estaba sobre entarimado, frente a frente con el profesor de inglés, éste le preguntó: “¿Cómo se llama Usted, jovencito?”. Aquél, en el acto, respondió: “Guillermo Aristondo Magaña, para servir a Dios y a Usted”. El profesor, con leve e inefable sonrisa, volvió a decirle: “De ahora en adelante ya no te llamarás así”. Hubo silencio expectante, se podía oír  vuelos de moscas, mientras ingenuo bachiller apanequense de Ahuachapán, le preguntó: “Entonces, doctor, ¿cómo me llamaré?”. En forma automática, con seguridad, aquel profesor de inglés respondió: “De ahora en adelante, tú te llamarás Gallo tomando agua. — ¡já, já, já, já…!—, fue tremenda carcajada larga escapada de aquellas 35 varoniles jóvenes laringes. Todavía estarían carcajeándose si no se hubiese presentado, 03minutos después de iniciada aquella resonante mofa, el Circunspecto Jefe del Departamento de Fisiología: Doctor Don Fabio Castillo Figueroa, quien bajó a toda prisa desde 2ª planta del edificio Rotonda, donde estaba su Despacho, atraído por súbito escándalo provocado por el “ticher”. Con espigada estatura de 1,95mts, con impecable presencia de pies a cabeza, este Doctor Castillo Figueroa, sin decir primera palabra, de inmediato provocó reverente silencio. Castillo Figueroa, Jefe en el Departamento de Fisiología, con voz pausada de serenidad, dirigió al profesor de inglés estas siguientes frases: “¿Por qué ha permitido, Doctor Posada, que estos recién llegados muchachos le armen tal escándalo?”. Aquel moreno claro y risueño maestro de lengua extranjera anglosajona, palideció algo conturbado; pero, volviendo en sí, medio tartamudo, respondió: “Pierda cuidado, Doctor Castillo Figueroa, esto no volverá a suceder, lo garantizo”. Jefe de Fisiología, pilar fundamental del magnífico funcionamiento de toda esa Facultad de Medicina en  Universidad de El Salvador durante 15 ó 20 años en aquellas gloriosas décadas, moviendo cabeza en señal de complacido, viró 180º con dirección a su despacho.
        Doctor José Miguel Posada†, —así se llamaba este excelente profesional médico-oftalmólogo, maestro lingüístico, juvenil amigo de aquella sencilla y picaresca muchachada—, prometió continuar igual con jocosidad del cuarto de hora; pero con las condiciones siguientes, dijo:
        —“De ahora en adelante, procuren narrar chistes o chascarrillos de moderada intensidad. Si hubiese algún cuento colorado digno de llamar a hilaridad exagerada, debe ser celebrado con silenciosas carcajadas… (¿…?)...  ¡Muy sencillo, jovencitos! Cada uno debe tener a  mano  pañuelo limpio para ponérselo de inmediato hasta Istmo de las Fauces (galillo), cuando el caso lo amerite”.
        Así se hacía. Terminó año lectivo sin que severo Doctor Castillo Figueroa volviese a bajar para halarles el aire; mientras tanto, sobrenombre Gallo tomando agua, perdura hasta el presente.
                               19 de febrero en 2007.-
1—ANACONDA PARADA = Jocoso apodo del bachiller costarricense Isidro Perera Rojas por medir más de dos mtrs de largo                                       
 2—CURA BARILLAS = Br Carlos Barillas Valdivieso

3 comentarios:

  1. Yo, Ramón Francisco Chávez Cañas, autor directo por haber vivido y escrito después este jocoso episodio titulado EL PROFESOR DE INGLÉS, ocurrido en mayo-junio de 1958, aún me siento impresionado por aquella presencia imponente del Gran Gurú Universitario de El Salvador: Señor Doctor Don FABIO CASTILLO FIGUEROA quien, con una sola mirada filosófica, silenció a aquellas tres docenas de imberbes bachilleres jayanes, quienes celebrábamos el nuevo apodo que el doctor José Miguel Posada, profesor nuestro del idioma inglés en Premédica, le puso al bachiller Guillermo Aristondo Magaña quien, dicho sea de paso, fue alumno ejemplar; y, ahora es digno ex alumno de FABIO CASTILLO FIGUEROA y de JORGE BUSTAMANTE.

    Ramón F Chávez Cañas.-

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  2. El Señor Doctor Don JOSÉ MIGUEL POSADA, oftalmólogo de renombre en Centro América, ya difunto, no podía ocultar su regocijo juvenil pretérito al dedicar 15mins valiosos para él y gozar de lo lindo escuchando y/o narrando quinimil cuentos coloreados en todos los tonos del arcoíris idomático castellano; pero lo más divertido eran los tres premios a primeros lugares: premios consistentes en tres bolsitas con caramelos, cuyo coste individual eran cinco centavos de colón... Palabras soeces, aun en chascarrillos más colorados, no eran pronunciadas.

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    1. qué tremendo! como se ha perdido todo lo bueno en nuestro país!...yo creo que a lo sumo en una o dos décadas decadentes más, habremos o "nos habremos" perdido irremediablemente por siempre!!!

      MRAL

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