PASARELAS PEATONALES AÉREAS
Por Chichipate Cañaverales
Es muy cierto: estos mamotretos o artefactos peatonales públicos sobre principales arterias citadinas y carreteras o autopistas, cumplen primordial necesidad peatonal al resguardar seguridades integrales de peatones rurales y urbanos; pues vertiginosas velocidades que alto porcentaje de choferes —cafres del volante— le imprimen a sus automotores, por lo general chatarras mal mantenidas en sus sistemas de frenado y dirección; más, pésimo estado de salud mental de tales cafres, son peligros latentes en cuatro puntos cardinales de nuestro “Vulgarcito” de América.
Entonces, ¿por qué muchas personas: mujeres, hombres, niños, hasta ancianos, prefieren exponer sus integridades físicas al negarse a subir y bajar cortos escalones con pasamanos seguros para atravesar cierta arteria o carretera principales? Si fuese con fines suicidas por paupérrimas existencias de alto porcentaje de salvadoreños Jaguares y guanacos, no podría ser; pues hay múltiples medios privados más rápidos y efectivos para lograrlo. Si fuese con fines de extorsionar así al cafre agresor, tampoco es creíble; pues casi nadie compra seguros para responder por daños a segundos ni a terceros y, sobre todo, porque la justicia salvadoreña brilla por ser injusta al favorecer al mejor postor, quien casi siempre es el patán agresor; a menos que el peatón, casi imposible, sea un señor don o señora doña.
Observando y meditando sobre este tan grave problema del desvalido ciudadano bípedo, casi siempre por fuerza de pobreza monetaria y necesidad en desplazarse a buscar la mínima canasta básica, a diario nos preguntamos: ¿por qué autoridades estatales: ejecutivas y municipales, no han puesto debidas atenciones a este latente y cotidiano problema vial?, ¿será porque el desheredado o desafortunado ciudadano pedestre, —con su escaso IVA estafado por el Estado—, no merece una micra de protección civil? o ¿nuestros flamantes gobernantes, —muchos salidos del fraude descarado como vulgar “puercoespín quijasno” capitalino, alcalde municipal de Centroamérica—, no tienen mínimas capacidades intelectuales o humanísticas para evitar tragedias evitables?... Preguntas al respecto hay muchas; pero respuestas positivas: ¡ninguna!
Señoronas y señorones al volante, casi todos fatuos cuales pavos reales, lanzan improperios soeces cuando un desvalido ser humano se atraviesa la calzada, aún estando semáforo en rojo; e “insegura” pasarela aérea vacía está a 2 ó 3mtrs distantes; pero, la “insegura” pasarela vacía ha sido cubierta, de punta a punta, de lado a lado, con rótulos comerciales de la “gran empresa privada guanaca”, a grado tal que, al desventurado caminante sobre sus dos patas, desde amplia, asfaltada o pavimentada calle o avenida propiedad de criminales agrupados en 2 ó 3 partidos politicastros electoreros, no se le puede ver talones, mucho menos coronilla por culpa de tantos gigantescos rótulos mencionados. Estos pasillos aéreos, debido a tan forzada privacidad provocada por tantos voraces comerciantes neoliberales: judíos, musulmanes, cristeros, se convierten en fétidas letrinas públicas, usadas por infrahumanos moldeados por miserias creadas y criadas por capitalistas neoliberales o neo-esclavistas salvajes, evasores de impuestos en 99.9%; además, esos estrechos pasillos encumbrados, son fáciles puntos de asalto montados por mismos sujetos infrahumanos o humanoides, similares, —en otro extremo delincuencial—, a clase multimillonaria ladrona, delusora, contrabandista, falsificadora y estafadora; pero de cuello blanco y zapatos charolados. Algunas pocas pasarelas se vuelven impasables, sobre todo los días de pago en maquilas, al ser éstas invadidas por hombres y mujeres, vendedores ambulantes de golosinas más otras chucherías. Asimismo: inseguridades peatonales en mentados mamotretos aumenta, pues policías civiles nacionales o municipales son notables por ausentes… Cosas veredes, Sancho amigo.
Tenemos entendido: rótulos opacos, no transparentes, en lugares públicos, pequeños o gigantescos, deben tener venias municipales o ejecutivas, previo pago de impuestos mensuales respectivos; venias o permisos tramitados por terceras personas dedicadas al “arte” propagandístico o publicitario en vías de alto o mediano tráfico. Nuestras autoridades, ni aun ofreciéndoles mil pesos diarios por pulgada o centímetro cuadrados, deberían negarse a conceder esos permisos inhumanos; pues dar seguridades ciudadanas es obligación constitucional, señalada en uno de tres primeros artículos de la misma Constitución de El Salvador.
Por todo lo señalado y lo no mencionado en este artículo reflexivo, podemos concluir con rotunda razón: nuestra des gobernante “tigra de palo”, —como la llamase Roque Dalton en uno de sus poemas—, en 189 ó más años de desgobernarnos robándose: ejidos, realengos, erarios estatales, impuestos, alcabalas, más otras raterías no tan menores, le ha dado mucha más importancia a tantos automotores; pues, en vez de construir pasos peatonales al mismo nivel de calzadas para el descalzo mental explotado, debería, en esos mismos lugares del tránsito crítico, construir amplios túmulos de 6mtrs en lo ancho y 10cms de alto, para así asegurar vida del 90% poblacional salvadoreño; tal cual sucede allí nomasito: Chiapas y Yucatán, donde amplios túmulos bien señalados y anunciados desde 500mtrs próximos en autopistas, y a menores distancias en ciudades, ha permitido bajar porcentajes de atropellados pedestres.
San Salvador, 15 de octubre de 2010.-