LOS CASTRADOS
Por Chichipate Cañaverales
“I Castrati”, en italiano, y Capones en español, se les llamaba a hombres quienes desde niños, por alguna razón patológica médica, accidental o “artística” (ópera), habían perdido el par de gónadas masculinas o testículos. Además, existen eunucos a quienes, desde bebés, por motivos machistas musulmanes (otra religión monoteísta) se les han cercenado los “cojones” a fin de emplearlos en harenes de potentados árabes para cuidar decenas o centenas de odaliscas: concubinas, esposas y esclavas de sultanes, emires, agás, y más.
En esta reflexión nos encarrilaremos para analizar a “los Castrados” europeos. En 1685, un tal Charles de Saint-Evremond dijo a un niño: “Mi querido niño: (…) os diré con términos más insinuantes que debéis hacer pulir mediante una ligera operación que os asegurará por mucho tiempo la delicadez de vuestro cutis y belleza de vuestra voz para toda la vida”. Castración con fines artísticos musicales practicada en varoncitos entre 6 y 8 años de edad, se daba desde antes de nuestra Era.
A medida “autoridades” cristiano-católicas, apostólicas y romanas fueron haciéndose más poderosas, lujosas y lujuriosas a través del Medioevo, sobre todo después de tenebrosas “Cruzadas” contra musulmanes, con el cursi pretexto de “rescatar sagrados lugares”, la costumbre de usar “castrati” cuales cantantes sopranos, tiples o mezo-sopranos en coros eclesiales y palaciegos de curas cristeros y nobles, desde el más insignificante noblote hasta el más encopetado rey; desde el andrajoso abate hasta el papa ególatra y despótico, tal fue Sixto V (1521-1590), pasando por cardenales, arzobispos, obispos, vicarios y más.
Tales castrados alcanzaron su mayor número en siglos XVII y XVIII, ─ ¡200 años o más de ignominias, alabando a dios con voces artificiales de jovencitos y adultos jóvenes capados para fin tan inicuo!─, hasta cuando fueron suprimidas tales insultantes castraciones por Ley expresa (1870) del recién nacido Reinado Italiano ─ahora República─; reino que en esos años había despojado a los “santos padres representantes de Cristo en la Tierra” de los estados pontificios usurpados por el papado a través de 1500 ó más años. A regañadientes, Pío IX, —soberbio león o tigre herido— aceptó confinarse en lujosas buhardillas llamadas El Vaticano. ─En 1929 Pío XI, después de 60 años y 2 papas más (Pío X y León XIII), accedió a firmar el Tratado de Letrán, renunciando a milenaria e indebida propiedad del tercio medio-central de la encantadora Bota Italiana.
Sólo Sixto V, ─soberbio papa quien bendijo la armada “invencible” del rey español Felipe II cuando tal armada navegaba rumbo a Inglaterra con el fin de destronar a reina Isabel I (1588) ─, mandó a castrar a mucho más de 200 niñitos; pues él y sus fornicadores cardenales subalternos, detestaban a mujeres sopranos y mezo-sopranos (machismo bíblico puro). Campesinos niñitos famélicos de ricos territorios papales, más otros de ducados, condados y marquesados vecinos, eran llevados por sus miserables padres de familia esclavizados por ignorancias, temores, supersticiones y pobrezas económicas, para que barberos vaticanos practicaran extirpación de testículos (capar). Anestesia usada para tan salvaje operación era aguardiente 50ºGL destilado de uva, administrada vía oral a tan desnutridos o famélicos cuerpecitos, hasta llegar a fronteras de intoxicación alcohólica aguda. Un moderado porcentaje de estos pequeños parias perdía la vida al sobrepasar la ingesta de dosis alcohólica anestésica o infectarse heridas en escrotos por bacterias imbatibles entonces. Además de agradar a oídos de dios Jesús y diosa María por medio de estrechas laringes y cuerdas bocales modificadas al suprimir producción de hormonas testiculares, los pobres zombis cristeros romanos creían poder encontrar el edén económico al “graduarse” de sopranos o mezo-sopranos los futuros adolescentes-jóvenes-adultos castrados entre 6 y 8 años. Sólo 2% de castrados durante el pontificado de Sixto V, llegaron a figurar exitosos en coros catedralicios o sea: 6 niños o jovenzuelos de entre 300, quedando 294 descartados de por vida y con el siguiente agravante: por leyes canónicas de iglesia católica, ningún castrati, ni los “exitosos”, podrían ser enterrados en camposantos, pues se les aplicaba el mismo artículo aplicado a suicidas.
Mayorías de “castrati” mencionada en anales de la Historia, tienen nombres y apellidos italianos; pero revisando algunos documentos al respecto: españoles, coloniales hispanoamericanos (México), lisboetas y luso americanos (Brasil), también se encuentran algunas referencias a castrati latinoamericanos. El más famoso de todos por sublime voz angelical de tiple castrado fue Carlo Broschi, también llamado Farinelli (1715-1782). El último, muerto en 1922, fue Alessandro Moreschi (1858). Éste, en 1902-04, hizo algunas grabaciones discográficas. Dicen los expertos: es un soprano de muy baja calidad con voz aguada y mal dados tonos en obras de Donisetti y Gounud, escritas para castrati del XVIII y XIX.
Todos estos datos históricos verdaderos, a propósito han sido eliminados de programas históricos educativos oficiales, sobre todo en países latinoamericanos donde la “santa madre iglesia católica apostólica y romana”, hasta ayer ejerció oscuro dominio sobre sociedades civiles y gobiernos espurios, esclavizados con terrorismos basados en amenazas del fuego eterno y/o, en promesas de eterna gloria consistente en mirar a Jehová, sin parpadear, por milenios de milenios, amén.