BACHILLERES "GUANACOS" ESCLAVOS
Por Chichipate Cañaverales
Con cuánto entusiasmo e ilusiones tantos señoritos bachilleres salvadoreños de hace 51 años fueron a carteleras en Rectoría de UES*, —ubicada entonces dentro de amplio edificio recién desocupado por colegio católico Sagrado Corazón, en Centro Histórico de San Salvador, cerca Palacio de Telecomunicaciones, después ANTEL Centro, ahora privatizado—; a fin de indagar sobre ansiada admisión en Escuela de Medicina humana, Facultad de igual nombre de nuestra UES, la única; pues, de 910 aspirantes sólo serían admitidos 45 candidatos a ser rapados de raíz 30 días más tarde, al iniciar inolvidable “Desfile Bufo Universitario”, sábado previo al inicio de clases en Alma Máter nuestra; para, 6 abriles después, verse confrontados con “Año de Internado Rotatorio”, donde “tu peor enemigo es de tu mismo oficio”, porque Médicos Residentes de primero y 2do año, en connivencia con jefe de los mismos, cuales canes dóberman o rotwailer, esperaban como agua de mayo a recua de señoritos bachilleres pronto a caer en sus fauces colmilludas; además, contaban con notable cómplice indiferencia de jefes, subjefes, equipos médicos docentes y no docentes de cada uno de 4 Departamentos de enseñanza universitaria; más algunas brujas enfermeras enfermas laborando en servicios o salas nosocomiales estadales no dependientes de UES quienes, cuales magníficas “pone dedos” u “orejas”, estaban prestas a cumplir su cometido de “ojos de pata” con 2 ó 3 cuartas más como en medidas bíblicas, pues bachillercito “pelón de hospicio” no tenía voz, mucho menos voto y, al tratar de alegar inocencia o demostrar tergiversaciones de enfermeras espías, era amenazado con ser botado del Servicio o Sala de encamados, retrasándole obtener tan codiciado título de “matasanos decente”.
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Si en escuelas militares salvadoreñas, formadoras de sabuesos al ciego servicio de latifundistas pro imperialismos, a tales alumnos, en especial a reclutas del primer curso, además de castigárseles imponiéndoles 300 consecutivas lagartijas con fusil y cartuchera a espaldas, se les denigraba o denigra hasta lamer botas sucias de inmediatos superiores quienes, por lo general, a partir de 2do curso se tornaban verdugos de inferiores en aprendizaje de tan vil oficio; o, tratar de ocupar al recluta campesino, pueblerino e inferior, en actos reñidos con morales sexuales. Exceptuando lo sexual, algo parecido sucedía (¿estará sucediendo todavía en este 2009?) en 3 ó 4 hospitales-escuelas de AMSS*; no obstante tanto castigo, —casi nunca merecido o exagerado al cubo—, era (¿o es?) imponer turnos de trabajo hospitalario en áreas de emergencia o alerta máxima, con duraciones mínimas desde 36hrs continuas, hasta 48 y 60hrs al hilo (día y medio hasta dos días y medio); pues en servicios de emergencias de hospitales: Maternidad, José Rosales y Benjamín Bloom, enormes colas de pobres y mendigos enfermos, necesitados de mínima asistencia, son filas eternas día y noche. Infeliz bachiller castigado, apenas contaba (¿contará aún?) con 15mins tardíos a fin de tomar escuálido alimento en comedor de médicos, y cero segundos para medio pegar párpados. Tales castigos no eximían al estudiante interno de cumplir a cabalidad jornadas nosocomiales diurnas u ordinarias. Toda regla tiene excepciones: si Médicos Residentes jefes, por A ó B motivos tenían parentescos o amistades con cierto bachiller venado o conejo, tales felinos se hacían del ojo pacho o imponían, risueños, 12hrs de castigo a escoger según conveniencia del castigado. Este suplicio era (¿es?) tres veces superior en Navidad, Año Nuevo, viernes-sábados-domingos Santos y 6-7 de agosto porque entonces: quemados, baleados, puyados, macheteados, apedreados e intoxicados etílicos por motivo de tales festividades cristianas trágicas, se elevaban más que al cubo.
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Semejantes castigos denigrantes aplicados sin piedad a ingenuos y/o ambiciosos soldaditos-cadetes-reclutas, sólo quedaba en maltrecho cuerpo del joven sujeto y en la ¿conciencia? humillada del mismo; pero con esperanzas innobles de hacer él lo mismo a partir del año siguiente o cuando fuese presidente constitucional de parcela El Salvador. Sin embargo, en bachillercito trabajador u obrero de buena salud, —genuino eje de tales hospitales—, con eufemístico nombramiento oficial de “Médico Interno” más salario pírrico de ¢200ºº ($80ºº de entonces = ¢700ºº actuales), efectos nocivos de tantos ultrajes morales, intelectuales y físicos, sin querer queriendo, sin sentir sintiendo y sin saber sabiendo, eran compartidos por medio millón o más de “enfermitos” miserables: “niño/as”, “adulto/as”, “anciana/os, —según nuevas reglas idiomáticas inventadas por feministas, sin importarles que El Manco de Lepanto, (por semejante aberración idiomática), esté estrellando su calavera contra las lozas de su sepulcro—, y en embarazadas; porque, por lógica elemental, todo ser humano adulto joven, sano y bien alimentado, está capacitado para trabajar durante 08hrs diarias consecutivas y, en casos emergentes severos e imprevistos, hasta 12-14hrs sin descanso. Después de tal tiempo normal, resto de horas se tornan agotadoras en escala geométrica (2-4-8-16-32-64-128-etc.), lo cual significa transformar en zombi al iluso “mediquillo interno”, con gravísimo riesgo para salud-vida del miserable paciente desheredado quien, si fuese propietario al menos de un carretón de minutas, con gusto estaría dispuesto a empeñarlo y hasta venderlo, e ir a farmacia próxima a mercar media docena de aspirinas; o adonde hechicero sobador, tratando de levantar caída mollera del hijo recién nacido.
Todo lo narrado en esta Reflexión, fue y es consecuencia directa del podrido sistema económico-social y político-cultural heredado desde tiempos coloniales que, de generación en generación dominante, ha llegado al capitalismo salvaje de: “Cuánto tienes, tanto vales; nada tienes, cero vales”. “Quien tiene pisto se parece a Cristo”, pero al Cristo de ricos ladrones, adornado con clavos de platino y cabezas de diamantes; coronado con espinas de oro-plata y sangrando puras gotas etílicas de vinos tintos vaciadas sobre labradas copas en caros rubíes. Y no al Cristo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, con 20 uñas largas, sucias, deformes; coronado con espinas de güiscoyol o mohoso alambre de púas, clavado con hierros herrumbrosos y cubiertas sus carnes púdicas con zarazas viejas, usadas, de las tejidas en San Sebastián, San Vicente, El Salvador, C. A.-
*UES = Universidad de El Salvador. *AMSS = Área Metropolita de San Salvador
26 de marzo de 2009.-