Anastasio Jaguar

Anastasio Jaguar

Breve Biografía de ANASTASIO MÁRTIR AQUINO (1792-1833):

Único Prócer salvadoreño verdadero en siglo XIX. Nativo de Santiago Nonualco, La Paz. De raza nonualca pura. Se levantó en armas contra Estado salvadoreño mal gobernado por criollos y algunos serviles ladinos, descendientes, éstos, de aquéllos con mujeres mestizas de criollo o chapetón y amerindia; pues esclavitud inclemente contra: indígenas, negros, zambos y mulatos, era insoportable para el Prócer Aquino. Fue asesinado por el Estado salvadoreño en julio de 1833, —después calumniado hasta lo indecible, tratando de minusvalorar sus hazañas; así como hoy calumnian a Don Hugo Rafael Chávez Frías y, ayer, al aún vivo: Doctor Don Fidel Castro Ruz.

En honor a tan egregio ANASTASIO AQUINO, este blog se llama:

“A N A S T A S I O A Q U Í S Í”

miércoles, 27 de marzo de 2013

ALGGUNOS TELEGRAFSTAS EN TECOLUCA



HISTORIAS ESCONDIDAS
                    DE
         TECOLUCA
                        TOMO II

     ALGUNOS TELEGRAFISTAS
            EN MI PUEBLITO
Breve reseña histórica. Samuel Morse, norteamericano de EUNA1, en 1837 inventó equipos eléctricos para transmisión telegráfica a distancias largas. En ese mismo año, Carlos Whetstom con Guillermo F. Cooke, ingleses, sin conocerse con el estadounidense inventaron lo mismo. Usando código ideado por Morse transmitían mensajes mediante impulsos a través de único cable metálico. Primer mensaje público transmitido en leguaje electromagnético u onomatopéyico “tararán tara rica” del Alfabeto Morse, fue enviado en 1844. Este aparatito rústico de acción manual o digital simple permitía, durante lapso determinado, paso de corriente eléctrica, anulándose en seguida. Esos receptores Morse originales, disponían de punteros electromagnéticos, los cuales dejaban claros trazos sobre papeles colocados en cilindros giratorios. Impulsos electromagnéticos grabados y representados por puntos y rayas múltiples, eran traducidos al idioma español por empleados no académicos universitarios, quienes ahora pudiesen llamarse “ingenieros tele-comunicadores” quienes, capacitados por telegrafistas extranjeros venidos al caso o por otros nacionales entrenados por aquéllos, estaban aptos para transmitir-recibir y descifrar mentado código Morse. Inmensas mayorías de estos jóvenes adultos tele-comunicadores salvadoreños sólo habían cursado hasta 6to año de educación primaria; mas, sus inteligencias natas fueron capaces de asimilar hasta arme, desarme, reparación de complejas máquinas o “TECNOLOGÍAS DE PUNTA” DECIMONÓNICAS; asimismo, desempeñar altos por delicados cargos en administración de la después llamada ANTEL, —zaqueada hasta hacerla desaparecer por ladrones neoliberales criollos y foráneos enmascarados con bandera política electorera llamada “alianza republicana nacionalista de El Salvador” o “arena”, a secas.

Alejandro Graham Bell y Elisha Gray NO fueron inventores del teléfono. Ellos fueron impostores al patentarlo. Verdadero inventor fue ANTONIO MEUCCI, quien le llamó “teletrófono”. MEUCCI lo inventó alrededor de 1871, al sentirse obligado a comunicación constante en el mismo hogar de Nueva York pero en diferente piso,  con esposa inválida por reumatismo severo. En 1871, por razones burocráticas indefinidas, se le negó patente al señor MEUCCI. Éste, decepcionado al carecer de dinero suficiente para cumplir requisitos exigidos por ley, en mismas oficinas de patentes dejó abandonados tan valiosos documentos sobre telefonía inventada. Alejandro Graham Bell los encontró y, haciéndose pasar por inventor, en 1876 los patentó; pero, en año 2002 el Congreso de EUNA, por unanimidad declaró inventor del teléfono a ANTONIO MEUCCI e impostor al otro.

 Durante postrer cuarto del siglo XIX tales inventos llegaron al “Salvador”2. Primer mensaje oficial transmitido por telegrafía desde Puerto La Libertad hasta Casa Presidencial del “Salvador”, más otras minucias históricas respectivas, deben encontrarse en Archivo General de El Salvador localizado dentro del antiguo y céntrico edificio o Palacio Nacional; pues en esta Reflexión no pretendemos ser historiadores, sólo reflexionar cómo uno o dos aparentes simples inventos, por sus respectivas utilidades ahora bien demostradas, influyeron, para bien o para mal, en desarrollo de El Salvador. Para bien: rápidas transacciones comerciales, comunicaciones familiares, sociales y oficiales desde uno a otro confín. Para mal: satrapías oligárquicas, después castrenses, valiéndose de sus muchos confidentes, incluyendo a sinfín de telegrafistas, estaban informados sobre vidas y milagros de opositores en diversos confines nacionales, pudiendo así detectar tempraneras rebeliones en cualquier punto cardinal; porque tales telegrafistas-telefonistas eran obligados a reportar, a respectivas autoridades políticas o militares inmediatas, conversaciones o telegramas sospechosos, bajo amenaza de destitución o de más severos castigos. En cambio, a fin de estimular egos telegrafísticos, tiranías militares pro oligárquicas recompensaban dichos servicios confidenciales e ilegales, con salarios muy superiores al resto de servidores públicos, sólo comparables al de militares graduados, —no a cabos, sargentos ni a tenientes de “fila”—. Además, en honor al mismo telegrafista, habíase declarado el 27 de abril de cada año, día festivo nacional con asueto general; pues a éste se le consideraba tan importante como al militar. También para mal: deforestación de nuestros bosques primigenios en: praderas, costas, mesetas, cordilleras y volcanes al talar o podar miles o millones de árboles rectos cuales altas coníferas, a fin de construir redes de postes sostenedoras del alambrado telefónico y telegráfico; a grado de observarse por calles citadinas, carreteras primarias, secundarias y terciarias, incontable número de postes crucificados hasta con 03 ó más travesaños sosteniendo tendidos de pesados alambres. A propósito: jocoso chascarrillo alusivo al respecto en esos inolvidables tiempos decía, a manera de adivinanza: ¿En qué se parece la tortilla de maíz con el poste telegráfico? Tal respuesta casi caía por su peso: ¡En que ambos sostienen al hambre!
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A mi añorado Pueblito: TECOLUCA, departamento San Vicente, El Salvador, C. A.,  —pueblito de alguna mayor importancia política o militar por ser municipio más extenso del país y estar a medio camino entre dos ciudades cabeceras departamentales (San Vicente y Zacatecoluca) —, esta “tecnología de punta” del siglo XIX llegó allá por 1885-90.

    Primer ó 2do telegrafista registrado por memorias populares históricas fue el honorable caballero DON JOSÉ MONTES ARGUETA quien, además de ser competente alumno de Morse fue, en 1905-06, excelente profesor privado, de entre otros parvulitos, del niño MONCHITO CHÁVEZ HENRÍQUEZ, —padre de quien esto relata—. Don JOSÉ MONTES ARGUETA fue originario del pueblo Santo Domingo, municipio en mismo departamento sanvicentino. Avecindado en Tecoluca, allí esperó lo por todos esperado cuando estaba próximo a ser centenario. Su viuda, Doña Concepción Saravia de Montes, hará 03 ó 04 años fue a reunirse con él.

En 1920 llegó otro formidable telegrafista: DON JOSÉ RAFAEL CRUZ quien, con la viudita de 22 abriles: Doña María Josefa Chávez Henríquez v. de Avelar, —enviudada a edad de 18 años—, procreó al digno profesor normalista: Señor Don José Ricardo Chávez Cruz y a señorita Marinita Victoria Chávez Cruz†, muerta por mano de Dios en plena juventud. En 1928 apareció, para quedarse hasta fenecer, DON JESÚS ORANTES VELA, telegrafista profesor de tal oficio de los adolescentes: René Ortiz Molina, Francisco Campos Martínez y Rafael Marenco Rochac. ORANTES VELA contrajo matrimonio con señorita Juana Francisca del Carmen Chávez Henríquez, encantadora damisela de la flor y nata tecoluquense. Procrearon tres hijos, sólo dos sobrevivientes: Jesús Mauro y Octavio Osvaldo. DON JESÚS ORANTES VELA sepultó el alfabeto Morse al dedicarse a la agro-ganadería en propiedades heredadas por su esposa; falleció en mayo de 1955 debido a un accidente ecuestre.     

Hubo varios telegrafistas itinerantes, —la mayoría pasada inadvertida por diversos historiadores pueblerinos de Tecoluca—. Algunos de ellos dejaron huellas genéticas en honorables vientres tecoluquenses: Mundito Garay, hijo de la tecoluquense Doña Rosita Garay, es telegrafista jubilado residiendo en ciudad San Vicente por estar casado con Doña Rita Cárcamo Palacios, honorable dama, sobrina-heredera de la filántropa Señorita Guadalupe Cárcamo†; Ingeniero Arístides Roque, concebido en vientre virginal de señorita Amelia Roque, fue alto funcionario en desaparecida o torpedeada ANTEL. El telegrafista DON SALVADOR CASTRO DÍAZ llegó casado con Doña Coralita Alvarado. Llegaron con cierta MARIMBITA de 05 ó 06 varoncitos. Nombres de tales niños y adolescentes, ahora prósperos ciudadanos algunos ya jubilados, fueron: Efraín, Salvador, Antonio, René, Orlando y Mario, todos Castro Alvarado. Uno o dos de ellos nacidos en Tecoluca. Ahí, en vientre de Graciela Roque, engendró a única hembrita cuyo nombre no recordamos.

REFLEXIÓN FINAL: todos nuestros pueblitos, hasta antes de año1900, estaban constituidos por 04 ó 05 familias dominantes desde puntos de vista genéticos y culturales pueblerinos, sin tomarse en cuenta la casi nula Ilustración ahora llamada educación formal o cultura general. A ellos se adosaba, desde inicios de mal llamada independencia de España, cuatro o seis miembros de pro oligárquica Policía Montada, dedicada ésta a satanizar, cuales vagos y maleantes a nuestros campesinos pobres, desposeídos de tierras comunales llamadas Ejidos y Realengos (1879); con arribo de dos primeros profesores llegados de otras latitudes patrias, pues apenas funcionaba hasta 2do grado de educación primaria, seguidos de único secretario municipal también fuereño, más el señor telegrafista. En albores del siglo XX aparecieron fatídicos policías de Hacienda o “chicheros”, amaestrados, cuales perros, para proteger monopolios “guareros” y cerveceros de familias Meléndez Blanco y Meza Ayau; además, en 1913 aparecen tan sarcásticos “beneméritos” guardias nacionales aleccionados, cuales antiguos policías montados, a reprimir con balas verdaderas cualesquiera reclamos por justicia laboral y social de masas salvadoreñas hambrientas de pan, salud y saber. Con estos injertos sociales inadvertidos, genéticas pueblerinas poscoloniales inmediatas hasta 1900, —recalcamos—, cambiaron en forma notable hasta el presente. De antiguos humildes telegrafistas, secretarios municipales, profesores de educación primaria, más de algunos guardias y policías de Hacienda nacionales, ahora tenemos diversidad en profesionales universitarios competentes, más uno que otro pícaro descendientes, hasta tercera generación, de aquellos sencillos pero eficientes pioneros culturales.              

1--EUNA = Estados Unidos de Norte América. 2Salvador = El Salvador en siglo XIX.     
  
Santa Tecla, 11 de agosto en 2009.-