SOMOS NADA DE LA NADA
Por Ramón F Chávez Cañas
Venimos desde la NADA, / ¿de la Nada ultra galáctica?
y vamos hacia la Nada, / misma Nada nunca estática;
inmortal Nada de nadie, / ni de dios, según ateos.
Sí, de Dios para el creyente/ con terror hacia el infierno
y pidiendo al indulgente/ ser enviado hasta los cielos;
para que nadie, sin dios, / llegue al sinfín de lo eterno.
De la Nada fue el Big Bang. / Del Big Bang fueron galaxias
en lo infinito espacial. / Por ello daremos gracias
a fuerzas no imaginarias/ convertidas en deidades
a través de cien milenios/ en épocas prehistóricas;
pues apenas diez mil años/ de historia en calamidades
por culpa de las farsantes/ dirigencias tan retóricas
quienes fabrican patrañas/ sin saber Nada de Historia
de la Antigua Edad lejana; / pues se fían a memoria
del Abraham y del Moisés; / de judíos pescadores
iletrados e ilusorios; / de Mahoma y del papado.
Todos, hombres embusteros/ fingiéndose adoradores
de sus dioses o su dios/ por el opio imaginado
desde Marduk babilónico/ —cuatro mil años atrás—,
dios protector de Hammurabi, / aquel gobernante audaz,
cuyo código en la piedra/ de granito se conserva
como testigo de Nada/ en ese lapso tan corto:
cuarenta siglos brevísimos; / pues ni la diosa Minerva
ni los dioses sapientísimos/ mucho menos aquel otro
llamado Iahvé o Jehová/ habían aparecido.
Marduk desapareció/ o al menos está perdido
como perdidos están/ dioses griegos y romanos;
dioses: Jaguar y Serpiente/ Emplumada de los Maya;
los tótems o dioses negros/ en los pueblos africanos
y sinfín de teogonías/ hasta Everest de Himalaya.
Hammurabi, dos mil años/ más viejo que Jesucristo,
gobernante babilónico/ justiciero y siempre listo
con su ley, la del Talión, / a imponer la terrenal
Justicia bien balanceada/ sin medio amago de fuego,
tampoco del codiciado/ paraíso celestial.
Tal Código Hammurabi/ nunca fue objeto de juego.
Zaratustra de los persas, / otro filósofo ateo,
catorce siglos menor/ que Hammurabi. Bien veo
cómo la Sabiduría/ no sólo/ es de Jesús.
Seiscientos años atrás/ ya existía Zaratustra
y tres mil o más allá/ habían hombres con luz
en sus neuronas terráqueas:/ neuronas con el plus ultra.
La Nada es omnipresente/ por nuestra crasa ignorancia.
Ignorancia, omnipotente/ por darnos falsa arrogancia
hasta llegar a inventar/ dioses de todo color
y hacerlos operar/ cuales dioses lisonjeros
complaciendo caprichosos/ sueños de un emperador
quien debería vivir/ similar a limosneros.
Siempre de muy mala fe/ de la noche a la mañana
el truhán quebranta ley/ de obediencia soberana
invocando cualquier causa/ frente a “bienaventurados”
quienes por codicia franca/ o temores ancestrales
pagan diezmos y primicias/ a seres degenerados.
Tales truhanes inmundicia/ son clérigos principales.
En niveles inferiores/ están pastorcitos rasos
sirviéndoles de peldaños/ a tantos teólogos falsos
quienes hacen de la Nada/ soberbias parafernalias
porque nadie, nadie, sabe/ qué pasa después de muerto.
Es en ese turbio enclave, / sin mojarse las sandalias
y mucho menos las nalgas/ do pesca el pastorón tuerto;
pues en país de los ciegos/ ser tuerto es ser dirigente;
y los “bienaventurados”/ son de cerebro insipiente
al aceptar que pastores/ son los enviados de cielos,
como cuando los tarados/ conquistadores hispanos
presentaron a caballos/ cual uña y carne con ellos.
Y/ así nos subyugaron/ tan despreciables gusanos.
Siete Billones de/ almas, —incluyendo de mujeres—
con cerebros despejados/ no imitan al tal Juan Pérez
para explicarse esa Nada/ de donde vino el Big Bang.
Ni de donde derivó/ tantos millares de dioses
en cada siglo y nación/ con bisnietos del tal Juan.
Loco pudieses quedar. / Por favor, nunca tú/ oses.
Fuerzas gravitacionales/ del inglés Isaac Newton
con las teorías de Képler/ rompieron grueso canuto
del dogmatismo escolástico/ para continuar quemando
a cerebros medievales/ quienes jamás aceptaban
de la biblia, mil simplezas/ de la “creación” pregonando,
porque a la vista de todos/ tales mentiras estaban.
Nuestra Nada es parlanchina: / nos habla hasta por los codos
y se para en cada esquina/ a charlar hasta con beodos.
Les habla sobre lo trágicas/ que son las páginas bíblicas
desde la “semana mágica”1 / hasta apocalipsis negro;
desde canto de los gallos/ hasta aquellas horas líricas
de Jesús con Magdalena/ y regaños a san Pedro.
Galileo Galilei/ —un astrónomo italiano—
basándose en Tolomeo/ del Medio-evo lejano
y en trabajos de Copérnico/ —aquel polaco genial—
descubrió “Heliocentrismo”/ o que Tierra se movía
siempre alrededor del Sol, / nuestro/ astro principal.
El papado estupefacto/ de hereje lo acusaría.
La Nada siguió gritando/ por claras fases de Luna;
pues calendario lunar/ con claridad oportuna
señalaba crasos yerros/ de científicos farsantes;
porque en diferentes meses/ las costas europeas
gritaban tal redondez/ y ausencia de elefantes
cargando esta Tierra plana. / Tampoco tortugas bellas.
Don Febo2, exacto al salir/ en correrías anuales
entre uno y otro confín/ más líneas equinocciales,
con exactitud total/ marcaba las estaciones.
Al descubrir nuestra América/ el tan disímil invierno
habló como libro abierto/ a los farsantes dogmáticos:
meses de julio y agosto/ en Europa es infierno;
en cambio, en el Cono Sur/ de frío mueren reumáticos
Aquellos “santos varones”,/ fanáticos inclementes,
con la doctrina escolástica/ se volvieron imprudentes
al usar a Aristóteles/ como cruel Quinta Columna;
pero Aristóteles era/ un idólatra de Zeus
quien no podía encajar/ en otra doctrina inmunda
como fue el politeísmo/ en aquellos pueblos griegos.
Este/ hijo de Estagira3, / filósofo de primera,
Nada sabía de Cristo, / porque Cristo aunque quisiera
no existía en este mundo, / ni el padrastro san José;
tampoco virgen María. / Sólo barbón Jehová.
¿Por qué de Hipona, Agustín, / a él lo buscó? No sé.
¿Por qué este san Agustín/ soñó llegar más allá?
Valiéndose de Aristóteles/ y del Neoplatonismo
los ignorantes “doctores”/ del tosco catolicismo
potabilizar querían/ a las “santas” escrituras
y para/ ello valdría/ “Geocentrismo” de aquél
e inmortalidad del alma/ sólo en humanas criaturas.
para así meter más fácil/ postulados de Emmanuel4.
El musulmán Averroes/ tradujo a lengua latina
tratados aristotélicos/ de filosofía fina;
asimismo otros fulanos/ tradujeron a Platón.
Thales de Mileto y Sócrates / más sin cuenta presocráticos
en Roma no prosperaron/ porque no hubo traducción.
Ignorados se quedaron/ cientos de hombres no teocráticos.
Torpe error de los “doctores”/ incluyendo a san Cipriano,
a santo Tomás de Aquino/ y a san Alberto Magno
en primeros siete siglos/ del imperial cristianismo,
fue haber creído que dos/ filosóficos helenos5
eran sabios cien por ciento/ sin importar paganismo
y con tan soberbia facha/ darían réditos buenos.
Eso le pasó a tu iglesia/ por saludar con sombrero
ajeno haciéndolo propio/ hasta con gesto insincero.
Aristóteles, Platón, / también fueron de la Nada.
Con la Nada lucubraron/ misterios sobre los astros.
Galilei, el italiano, / comprobó ser marranada
tal teoría terrenal/ y solar. ¡Tesis sin rastros!
Big Bang vino de la Nada/ y a la Nada volverá,
por eso en este universo/ no existe la eternidad.
Tampoco la omnipotente/ fuerza con figura humana.
El diosito Supermán/ del pueblo estadounidense
bien remeda al Jehová/ con su soberbia inhumana
al servicio del sionismo/ por su conducta amanuense.
De la Nada hemos salido/ y en la Nada aún estamos;
a la Nada volveremos/ aunque ahora no queramos.
Inmortalidad del alma/ existe hasta en vegetales;
pues átomos de carbono, / de oxígeno e hidrógeno,
están en materia inerte/ o Nada en los minerales.
Por eso, ¡viva la Nada!/ pues es nuestro Dios endógeno6.
Podéis inventar mil dioses/ o tal vez la millonada
para querer ocultar/ nuestro origen de la Nada:
tal Nada inconmensurable/ según nuestro entendimiento.
La Nada, Madre de madres/ por milenios de milenios,
paridora de galaxias/ más allá del firmamento.
La NADA es único Dios:/ Matriz de dioses y genios
1—SEMANA MÁGICA = 7 días de la creación 2—FEBO = EL SOL.
3—ESTAGIRA = Ciudad donde nació Aristóteles.
4—EMMANUEL = Jesucristo. 5—HELENOS = Griegos 6---ENDÓGENO = INTERNO, INTERIOR.
12 de octubre en 2011